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La formación de valores a través del estudio de personalidades históricas Lyen Labrador Urraca


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Jorge de la Fuente. Conferencia Universidad de la Habana (1994).
En los años 90 la palabra crisis ha venido a formar parte del vocabulario diario y eso no es casual. Las condiciones en que se desarrollaba la vida cotidiana cambiaron de forma brusca y rompieron todos los viejos esquemas. La presencia y agudización de algunas conductas negativas en una parte de la juventud cubana ha hecho que exista en la sociedad una tendencia a hablar de crisis, pérdida, conflictos o cambios de valores en nuestros jóvenes.

“Distintos especialistas en el tema admiten que se puede hablar de crisis de valores si se define como enfrentamiento de lo nuevo y lo viejo, como salto cualitativo y de ningún modo como un proceso de regresión irreversible “ (27).

Edgar Ricardo Romero, en el “Centro debate sobre la formación de valores”, celebrado en la Universidad de Las villas en Octubre de 1995 expresó una interesante idea: “por crisis puede entenderse también desorientación axiológica social”. Y, esta se manifiesta en conductas no coherentes con los patrones sociales significativamente positivos.

Fabelo, en su análisis plantea que entre estos se encuentra la inseguridad sobre cuál es el verdadero sistema de valores. Este fenómeno se apreció en Cuba, ya en 1986, cuando comenzó el proceso de “Rectificación de Errores y Tendencias Negativas”. El período especial ha exacerbado y revelado problemas en la formación de valores y ha puesto al descubierto las dificultades que durante estos años se han presentado en la educación de las nuevas generaciones.

Se vive en un contexto mundial de creciente falta de credibilidad de la sociedad, de las instituciones. Esto hace sentir sus efectos en todos los países y los jóvenes cubanos reciben esta influencia.

Pero, “la mayoría de los jóvenes cubanos orientan su conducta hacia valores positivos: El ayudar a los demás, participar en la defensa del país, ser buen trabajador, ser honrado y respetar a los demás, son expresiones éticas que los jóvenes identifican en su sistema subjetivo de valores”.(28).

Sin embargo, hay factores que han actuado negativamente en una parte del sector juvenil: El incremento del turismo, que genera en algunos jóvenes la pérdida de su autoestima y las actitudes individuales que se aprecian en la pérdida de determinados principios éticos; niegan el respeto a sí mismo y a los demás, mediante actividades indecorosas por ejemplo, la delincuencia y la prostitución con el ánimo de alcanzar un rápido bienestar material.

En los jóvenes cubanos se manifiestan un fuerte sentimiento de pertenencia a la nación. Sus criterios reflejan valoraciones acerca de las circunstancias sociales, políticas e históricas que lo han caracterizado y a los individuos que la habitan, unidos a valores que la distinguen (Patriotismo, justicia, soberanía, independencia).”(29).

Entre ellos predomina la aceptación de las particularidades de la nacionalidad dada por la forma de vivir que caracteriza lo cubano, la influencia de las relaciones de parentesco, el vínculo físico con la noción del pasado y la ideología, así como se reconoce el papel significativo y su repercusión en el extranjero; manejan además que la sociedad en que viven no alimenta la competencia y el consumismo.

Otros elementos que se reconocen son el predominio de los aspectos socio-culturales en relación con los de carácter político-ideológico, así como la significación que tiene la nación en sus vidas. Se reconocen muy especialmente los beneficios sociales, con respecto a la posibilidad de estudio, trabajo, gratuidades e igualdades que se reciben en el país. Un ejemplo concreto lo constituye la actual batalla de ideas que sin duda alguna contribuye a la formación de valores de identidad local y sentido de pertenencia en las nuevas generaciones.

En relación con los valores de identidad local resulta importante atender a las categorías de la filosofía Marxista- Leninista: lo particular y lo general. Lo particular sería la identidad local y lo general la Identidad nacional.

La identidad local es el amor al lugar donde uno nace. El amor a la patria nace con el amor a ese lugar donde uno nació, donde el ser humano establece sus primeros contactos en la vida, relaciones sociales, amistad, amor, etc. Es sentir orgullo por ese pedazo de tierra, saber defenderlo, quererlo.

Entonces el valor de identidad, es la certeza que uno debe tener de que el hecho de haber nacido en un país: tener una cultura, idiosincrasia e historia nos hace diferente de personas de otros lugares.

Los cubanos tenemos nuestras características y en estos años se han fortalecido por todo lo que enfrentamos y eso fortalece nuestra identidad nacional. El trabajo que se lleva a cabo en torno a la cultura tiene entre otros objetivos de reconocer lo cubano.

El amor a la patria no es en abstracto, es defenderla con la actuación. La nación somos cada uno de nosotros. Por qué somos cubanos: por qué defendemos la forma de ver y cambiar el mundo, defendemos la justicia, la dignidad, la unidad, las costumbres, las tradiciones históricas. Y en este sentido las características de la Historia de Cuba, así lo demuestran del 68 hasta nuestros días, está en función de defender nuestra cultura, nuestra historia y hasta la forma de hablar. En tal sentido se defiende el mantenimiento de nuestra soberanía y sentido de nacionalidad.

De ahí que la Historia de la Revolución Cubana como asignatura juegue un importante papel en la formación de estos valores.

Dentro de los contenidos de la Historia de la Revolución Cubana existe el potencial básico fundamental que por sus características va a contribuir a la formación de valores de pertenencia e identidad local; teniendo en cuenta la estrecha vinculación de los elementos: El pensar, el sentir y el actuar. Además el estudio del pensamiento comienza a realizarse desde las primeras clases, lo cual indica que el estudio de la Historia está estrechamente relacionado con el pensamiento de figuras históricas nacionales y locales.

“La Historia ayuda a perfilar y delimitar los contornos de la personalidad de un pueblo, al tiempo que contribuye a reafirmarla. De esta suerte, el proceso sociológico de formación de una nacionalidad puede seguirse, paso a paso, a través de la apreciación que del devenir histórico hace la misma” (30).



¿Cómo la Historia contribuye a formar valores de pertenencia e identidad local?

1-. La aparición de la historiografía puede ser vista como un paso decisivo en el proceso de toma de conciencia de un pueblo.

2-. La Historia contribuye a enriquecer, asumir y desarrollar críticamente la conciencia ética.

3-. La Historia favorece a la autoconciencia de la responsabilidad histórica frente a lo que ha vivido nuestro pueblo, frente a lo que vive nuestro pueblo.

4-. Valora por qué somos así a diferencia de otros. Eso nos caracteriza, nos distingue.

5-. La historia de forma científica analiza las características del proceso revolucionario cubano, tradiciones, costumbres anhelos y esperanzas. Atendiendo a cada una de las etapas vividas por nuestro pueblo, lo cual reafirma los valores de pertenencia a identidad nuestra.

6-. La personalidad histórica debe presentarse de forma científica con sus virtudes y desaciertos, con el objetivo de que el estudio del pensamiento político de ésta contribuye al logro de valores ético-morales.
3. EL PAPEL DEL PROFESOR DE HISTORIA EN EL PROCESO DE FORMACIÓN DE VALORES.

El proceso de formación de valores se refiere a un proceso educativo, en el cual el contenido axiológico adquiere significación especial en la esfera psicológica, afectiva, valorativa. Es decir, el profesor de historia tiene que pensar en la Instrucción, o proceso Instructivo y en el proceso educativo. O sea, tener en cuenta la dialéctica de las categorías, Instrucción y Educación. Y, trabajar el contenido que estamos planteando. “El estudio de personalidades históricas (locales) para la formación de valores.

Carlos Álvarez de Zayas en su obra “Una escuela de excelencia” de forma magistral sintetiza estos conceptos.

“La instrucción es el proceso y el resultado de formar hombres capaces, inteligentes que vayan desarrollando su pensamiento”. (31).

Queda claro entonces que un estudiante instruido, será aquel que ha desarrollado su pensamiento, cuando será capaz de resolver aquellos problemas que se le presenten en su actividad cotidiana.

Pero, es que el deseo, la aspiración es formar a un hombre preparado para la vida. Entonces es menester atender qué entendemos por Educación y el autor citado expresa:

La educación es el proceso y el resultado de formar en los hombres su espíritu: sentimientos, convicciones, voluntad, valores, etc” (32).

Queda claro, que el profesor de Historia de Cuba al explicar los contenidos, tiene obligatoriamente que atender a la formación general del educando proceso educativo-, así como la vinculación de lo anterior con las leyes de la didáctica que por su importancia relacionamos:

La primera ley de la didáctica, plantea las relaciones del proceso docente educativo en el contexto social: la escuela en la vida.

La relación problema-objetivo es, la expresión de esta ley que posibilita afirmar que el objetivo, es el modelo pedagógico del encargo social. Modelo que precisa las aspiraciones, redactadas en un lenguaje pedagógico, de la sociedad para con las nuevas generaciones. En esa relación el objetivo depende de la necesidad del problema social.

La segunda ley de la didáctica, expresa la relación entre los componentes del proceso docente-educativo: la educación a través de la instrucción.

Esta segunda ley establece la relación entre los componentes que garantizan el que el estudiante alcance el objetivo, que sepa resolver el problema”.(33).

Es necesario destacar, además que el contenido (es el componente del proceso docente educativo que expresa la configuración que este adopta al precisar dentro del objeto, aquellos aspectos necesarios e imprescindibles para cumplimentar el objetivo y que se manifiesta en la selección de los elementos de la cultura y su estructura de lo que debe apropiarse el estudiante para alcanzar los objetivos.

En el contenido se revelan tres dimensiones: conocimientos que reflejan el objeto de estudio; habilidades, que recogen el modo en que se relaciona el hombre con dicho objeto; y valores que expresan la significación que el hombre asigna a dichos objetos...”(Álvarez de Zayas, Carlos 1992)

Se estima que entre la educación y al instrucción existe una estrecha vinculación dialéctica, ya que “el proceso educativo es aquel proceso de relaciones sociales que se da en la actividad en los cuales unos hombres influyen sobre otros”. (Carlos Álvarez (1996).

Resumimos esta relación de la forma siguiente:



Elaboración propia de los autores.


El profesor de Historia de Cuba deberá prestar atención a la forma en que él da sus clases. Por tanto el método que utilice es vital.

Hay que poner emoción a la actividad para que vaya al sentimiento-conocimiento, para que ello influya en cómo se forman los valores de pertenencia y de identidad local. Sobre todo contribuir al sentimiento de orgullo patriótico, y el orgullo por la lucha de dos siglos que ha llevado a cabo nuestro pueblo. Ello por amor a su terruño, identificados en cuatro valores de pertenencia: el patriotismo, la justicia, la soberanía, y la independencia que han acompañado la actitud ante la vida de las figuras históricas en todos estos años.

Lo anteriormente expuesto queda sintetizado cuando nuestro Comandante en Jefe en la graduación del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, el 1 de Julio de 1981 expresó:

“El educador debe ser además, un activista de la política revolucionaria de nuestro partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral; de nuestras convicciones políticas, debe ser, por tanto, un ejemplo de revolucionario, comenzando por el requisito de ser un buen profesor, un trabajador disciplinado, un profesional con espíritu de superación, un luchador incansable contra todo lo mal hecho y un abanderado de la exigencia”.

Y continúa diciendo – “Ser maestro por eso significa, ante todo, serlo en todos los órdenes de la vida. En el ejercicio de la profesión está implícita la ejemplaridad, divisa del educador comunista y condición indispensable para cumplir los altos objetivos de la escuela socialista” (34).

-El profesor es uno de los principales auxiliares que tiene el Partido para la formación de la personalidad comunista de las nuevas generaciones.

De ahí que la sociedad espera de éste lo siguiente:


  • .Profesores que forman en sus alumnos los conceptos científicos de la naturaleza y la sociedad.

  • .Profesores capaces y cumplidores de las normas y disposiciones establecidas. Y que con su ejemplo contribuyan a formar jóvenes responsables, conscientes de sus deberes.

  • .Profesores con un gran espíritu de justeza y honestidad.

  • .Profesores que en su labor como educador forman en sus alumnos hábitos de estudio, de trabajo y de educación formal.

  • .Un profesor que forme en nuestra juventud las más puras tradiciones de la clase obrera.

  • Profesores que no desatiendan la Educación Comunista de la juventud.

Los valores que debe ser portador un profesor son los siguientes:

  • Profundo humanismo martiano y marxista.

  • Amor a la profesión, expresado en la dignidad y honor pedagógico, abnegación y entrega.

  • Espíritu revolucionario transformador, creativo y optimista.

  • Consciente cumplidor de sus deberes y responsabilidades pedagógicas, luchador incansable por el perfeccionamiento constante y la exigencia de su trabajo.

  • Exigencia y justo.

  • Honesto, modesto y sencillo.

  • Portador de un prestigio moral y autoridad pedagógica ante sus alumnos, sus colegas, la familia y la sociedad como en todo “ (35).

En síntesis el profesor tiene que estar identificado, comprometido con la política del Partido, ser un defensor de nuestros principios y valores éticos. Y qué cualidades además de las anteriores deberán poseer los profesores de Historia:

-. Ante todo mucho amor por la profesión.

-. Defender con entusiasmo y energía sus criterios.

-. Saber comunicar el respeto y emoción por los héroes y mártires.

-. Hacer que el estudiante sienta como suyo los conocimientos históricos. Que los vea como algo propio de ellos.

-. Describir los hechos, sucesos y actitudes con amor, cariño y respeto y que el estudiante se percate que no hay hipocresía alguna.

-. Transmitir con dignidad y respeto los aciertos y desaciertos.

-. Saber convencer con argumentos sólidos y no imponerlos.

También el profesor trabajará en función de hacer coincidir el interés individual con el interés del grupo, con el interés social, manifestándose a través de la conducta del educando en el logro de fines comunes más generales a los que aspiramos. Muy especialmente el profesor de Historia de la Revolución Cubana deberá ser un artífice de la unidad en los educandos.

Y si el objetivo es contribuir a la formación de valores, hay que tener clara la idea de que “dentro de la estructura y fines de la moral, los valores ocupan un lugar central como los elementos que forman parte de la conciencia...” (36).

Si el concepto de valor moral refleja la significación social positiva en contraposición al mal de un fenómeno (hecho, acto de conducta, actitud), entonces hay que elevar el humanismo y el perfeccionamiento humano. Esto, es tarea verdaderamente compleja, pero cuanto más culto sea ese profesional, más se va alejando del animal. Claro, en ello juega un papel determinante la cultura, y dentro de ella la histórica; ya que esta enseñaría a defender y amar lo nuestro.
4. EL PROCESO DOCENTE EDUCATIVO A TRAVÉS DEL ESTUDIO DE PERSONALIDADES HISTÓRICAS.

En nuestro país el pensamiento político se ha movido de lo inferior a lo superior, lo cual constituye un elemento de gran importancia en el proceso de formación de la nación cubana. La aparición de hombres como los padres José Agustín Caballero (1762-1835) y Félix Varela (1787-1853); de José de la Luz y Caballero (1800-1862) y de José Martí (1853-1895), le conceden gran importancia al proceso de conformación de la nacionalidad cubana y la formación gradual de la conciencia nacional a través de valores, los intereses ideológicos de carácter político y moral, aunque se expresaran desde otras concepciones filosóficas y ético- artísticas. Lo más importante es que se destacan dentro de esos valores el sentido de la Patria y el patriotismo, el amor a la independencia de Cuba y la soberanía, la justicia social y la unidad nacional.

Estas ideas, estos valores, los vamos materializando en los contenidos emancipadores del 68 y del 95, en la revolución del 30 y coronados con el éxito en nuestra última etapa. Pero queremos hacer énfasis en un importante detalle. En todos las épocas históricas vividas por nuestro pueblo existen figuras que han reflejado el sentir de su pueblo. Ellas son personalidades históricas, las cuales mediante su estudio profundo contribuyen a la formación de valores. Ellas irradian luz de aurora a las nuevas generaciones. Y por citar algunas en la etapa de la pseudo república en el período comprendido del 1920-1925, que le dieron continuidad histórica al Proceso Revolucionario Cubano se destacan figuras trascendentales como Rubén Martínez Villena, Alfredo López, Julio Antonio Mella, Juan Marinello, Raúl Roa, Antonio Guiteras, etc.

Entonces el Proceso Docente Educativo a través del estudio de personalidades históricas tiene que contemplar primero lo que pretendemos, o sea, “la aspiración, el propósito que se requiere formar en los estudiantes “(36).

Para lograr lo anteriormente expuesto el contenido debe presentarse correctamente con profundidad. Esto es lo que denominamos invariantes de conocimiento. Carlos Álvarez expresa: “el proceso docente educativo, es el proceso mediante el cual se debe alcanzar el objetivo, cuando el estudiante se apropia del contenido. Este debe tener un cierto orden, una determinada secuencia. Este ordenamiento del proceso docente educativo se le denomina método “(37).

Lo cual indica que para la enseñanza de la historia, el Profesor de forma científica tiene que conocer la relación que existe entre: objetivo – contenido - método, para lo cual se apoya en medios de enseñanza con el objetivo de hacer más interesante su exposición.

Como es sabido “el Proceso Docente Educativo se desarrolla con ayuda de algunos objetos como son el pizarrón, la tiza, los equipos de laboratorio, el retroproyector, todo lo cual se denominan medios de enseñanza “(38).

El Proceso Docente Educativo en nuestras aulas deberá atender las dificultades que hemos detectado, darle solución y desarrollar la necesidad en los estudiantes de comprender la importancia que tiene el conocimiento alcanzado para sus vidas.

En pocas palabras hacerlo significativo. Jugando, especialmente ahí un papel importante el trabajo del hecho histórico con la personalidad histórica y los factores, causas, consecuencias, actitudes, que le dan vida.

Es por ello vital en este trabajo recalcar una idea de Carlos Álvarez (1995), cuando dice: “El proceso docente educativo es aquel que como resultado de las relaciones sociales que se dan entre los sujetos que en él participan está dirigida en un modo sistémico y eficiente a la formación de las nuevas generaciones...” (39).

Pensando en Cuba, en la importancia que tiene la formación de la juventud, vemos entonces relación estrecha con lo anterior y lo que dice Fabelo: “ De la formación de valores de las generaciones depende en grado sumar la continuidad histórica de nuestro proceso revolucionario cubano “ (40).
5. LA FORMACIÓN DE VALORES, UNA TAREA NECESARIA EN LA CLASE DE HISTORIA DE CUBA.

La escuela ejerce una influencia significativa en la esfera cognitiva, afectiva y volitiva. Tres son los momentos por lo que transita la formación de valores: El pensar, el sentir y el actuar.

La Historia de la Revolución Cubana puede contribuir a la formación de valores y muy especialmente a través del estudio de las personalidades históricas.

¿Cómo puede el curso de Historia de la Revolución Cubana contribuir a la formación de valores?

Puede influir en el pensar al desarrollar la comprensión, la capacidad de valorar, desarrollar el pensamiento lógico a través del estudio de los hechos históricos, de la actuación del individuo (personalidades), de las masas populares en la historia, de las regularidades y leyes históricas.

Puede Influir en el sentir a través de narraciones emotivas del estudio de los factores probatorios (demostraciones) y de las vivencias desgarradoras. En otras palabras, del colorido y de la envoltura de lo histórico. El profesor de historia debe sentir y amar lo que da, ya que con la fuerza de su alma logra transmitir la sabia de la vida.

Puede influir en la conducta, aunque esta rebasa los límites del aula, mucho podemos hacer, y, se refleja en la actitud ante el trabajo, el estudio y la defensa, ante hechos concretos, en la ayuda de sus compañeros, en las manifestaciones prácticas de amistad o amor, etc. Y después de graduados en los modos de actuación profesional.

Nancy Chacón Arteaga propone el cuadro siguiente para el análisis de la Historia de Cuba.





Nancy Chacón. Moralidad Histórica y valores. Pág. 103 (41)
En el trabajo hacemos hincapié en la actuación de las figuras histórica y cómo a través de su estudio se puede contribuir a la formación de valores. Una valoración del esquema propuesto por Nancy, ayudó a llegar concluir la idea con respecto al objetivo propuesto. Pues el tratamiento didáctico que se propone realizar, se da en la vinculación, en la relación de todos los factores que inciden en este contenido, lo cual responde al objetivo final. Y este es el siguiente:
Metodología para el Estudio de personalidades históricas

Elaboración propia de los autores.


Esta propuesta está siendo aplicada en el actual curso 2000 – 2001. Los resultados han sido satisfactorios, lográndose que los estudiantes presentaran ponencias sobre figuras históricas locales en la jornada científica estudiantil. En sus propuestas se apreció respeto, seriedad, amor e identificación con la obra realizada por los héroes y mártires. Esto hace que el estudiante universitario ayude a la solución del problema. De esta manera el trabajo científico estudiantil, además de la clase, constituye una vía más que contribuye a la formación de valores de pertenencia e identidad local.

Para el estudio de las personalidades históricas el estudiante independientemente de la labor de la escuela, especialmente los profesores deberán asumir una actitud.

Y esto puede constatarse a través de la conducta social del mismo. Sin embargo, el profesor tiene que tener en cuenta elementos tales como:

Lo cognitivo:

Son los conocimientos que el individuo posee y que se expresa en su concepción del mundo, en la cultura de la época y en el conocimiento de la moral vigente en la sociedad en que vive, representa una premisa indispensable, aunque no suficientemente para hallar el significado y el estudio de las cosas y la asunción de determinados valores.



Afectivo-Valorativo:

Abarca la esfera psicológica de los sentimientos, las emociones, la intención, el tesón, la firmeza y, en especial la voluntad, la cual es sometida bajo el control de la conciencia moral, individual, en el acto de elección de la conducta, a la vez que responde por ella. Sólo un hecho cuya significación social progresiva trasciende y mueva los mecanismos internos de los efectos, intereses, necesidades y motivos del individuo, podrá asimilarse en su contenido objetivo como un valor moral, cuya aprehensión e identificación con este sea capaz de movilizar la voluntad del individuo y su manifestación conductual.


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