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«La Eucaristía se convierte de este modo en el manantial de la energía espiritual que renueva nuestra vida cada día y, de este modo, renueva al mundo en el amor de Cristo»


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«La Eucaristía se convierte de este modo en el manantial de la energía espiritual que renueva nuestra vida cada día y, de este modo, renueva al mundo en el amor de Cristo»
Recemos para que todo cristiano, alimentándose del Cuerpo y de la Sangre del Señor, crezca cada vez más en el amor por Dios y en el servicio generoso de los hermanos»

-Benedicto XVI-

 

                                                                                       ISSN 1668-2351



BOLETIN  LITURGICO "San Pío X"® -  Nº 126 

 

     Director: Pbro. Ricardo Dotro   



 

 

      En este número:



 

* Hora Santa Vocacional, noviembre 2005, por Pbros. Julián Antón y Sebastián Sibilia - Pastoral Vocacional Buenos Aires -

* Una guía para redescubrir la misa - Entrevista al padre Juan Javier Flores Arcas, osb -
* Mes de María: 7 de noviembre al 8 de diciembre -


* 11 de noviembre, San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires - LEY 1813 -

* Guión de Misa propuesto para Primera Comunión con niños, por Hna. Cristina Luzovec, hma -
* Guiones litúrgicos propuestos para los domingos 13 y 20 de noviembre, por Pbro. Eduardo González -

* 22 de noviembre: Santa Cecilia, patrona de la música - "Hacia un Cancionero Litúrgico Nacional", por Mto. Oscar Fernández -

* Próxima edición.

* Difundiendo buenas noticias: SUSCRIPCION 2005 - Servicio Quincenal de Boletín Litúrgico "san Pío X" exclusivo para suscriptores abonados -

* Correo de Lectores -  Sitios recomendados -

* Cursos, Conferencias, Jornadas y otros... 

 

 

 

HORA SANTA VOCACIONAL



MES DE NOVIEMBRE 2005

 

 



No tengan miedo de ser los Santos del nuevo milenio” 

 

 



EXPOSICIÓN DEL SANTISIMO SACRAMENTO

 

GUÍA: Comenzamos este encuentro de oración cantando “Alabado sea el Santísimo”

 

GUÍA: La Buena Noticia que nos revela la Palabra de Dios comienza en Jesús y continúa en todos los que creen en Él. Los santos y santas permanecen entre nosotros como palabra viva y como testimonio ejemplar de servidores fieles de la Iglesia y de su pueblo, a los que ofrecen una fe que se hace visible, sobre todo, a través de una esperanza perenne.

 

La propuesta para esta adoración es meditar las distintas vocaciones a la luz de tres testimonios contemporáneos de santidad y ver como supieron responder con generosidad al llamado de Jesús a trabajar por el Reino de los cielos.



 

LECTOR 1: Lectura del evangelio según San Mateo:

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.



Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: ‘La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha’.”

                                                                                 Palabra del Señor

 

Breve silencio

 

GUÍA: Escuchemos brevemente la biografía de Santa Gianna Beretta Molla:

 

LECTOR 1: “Gianna Beretta, hija de padres profundamente cristianos, nació en Magenta el 4 de Octubre de 1922. Era la décima de trece hijos. Tres de ellos se consagraron al Señor (dos fueron sacerdotes y una religiosa).

En el año 1937 forma parte de la Acción Católica en Génova. Comienza a estudiar Medicina primero en Milán y luego en Pavía donde se especializó en pediatría.

Buscando qué proyecto tenía Dios sobre ella, durante el período universitario se preguntaba dónde y cómo ayudar al prójimo. ¿En Italia o en las misiones? ¿Como consagrada o como voluntaria laica? Después, cuando a través de los consejos de su director espiritual y el parecer de sus parientes, comprendió que la voluntad de Dios para ella estaba en que formase una familia santa, decidió casarse con el Ing. Pietro Molla.

Amante del Santo Rosario y de las meditaciones delante del Sagrario, dedica su vida a los más necesitados del hospital y a su familia. Su cara reboza siempre de alegría, lo que demuestra la paz interior que posee. Ella afirmaba que "nuestra felicidad terrena y eterna depende de seguir bien nuestra vocación".

Tuvieron tres hijos, un varón y dos mujeres. Cuando Gianna queda embarazada por cuarta vez, tiene problema por el tercer mes, en el que se diagnostica un fibroma en el útero. Es operada, pero pide explícitamente no dañar la vida de la criatura que tenía en su vientre, a pesar del riesgo mortal que corría. El 21 de Abril de 1962, Sábado Santo, da a luz a Juana Manuela. Después de una semana muere en su casa de Ponte Nuovo: repetía constantemente las palabras "Jesús te amo, Jesús te amo".

 

GUÍA: Santa Gianna nos enseña con su vida cómo es posible la santidad en la vocación laical. Escuchemos sus palabras: En primer lugar, nos habla con respecto a su vocación de médica:

 

LECTOR 1: "Todos, en el mundo, trabajamos de alguna manera al servicio del hombre. Nosotros, médicos, trabajamos más directamente. Nuestro objeto de ciencia y de trabajo es el que sufre y que se dirige a nosotros y nos dice: "Ayúdame", y de nosotros espera la plenitud de su existencia. Nosotros tenemos ocasiones que el sacerdote no tiene. Nuestra misión no termina cuando las medicinas ya no sirven. Existe el espíritu de llevar a Dios... como el sacerdote puede tocar a Jesús, así nosotros también podemos tocar el cuerpo de nuestros enfermos: pobres, jóvenes, viejos, niños; que Jesús se haga conocer en medio nuestro y encuentre muchos médicos que se ofrezcan a Él".

 

Breve silencio

 

GUÍA: También nos habla de su vocación al matrimonio en esta carta escrita a su novio diez días antes del casamiento:

 

LECTOR 1: "Con la ayuda de la gracia del Señor, haremos todo lo posible para que nuestra familia sea un pequeño cenáculo donde Jesús reine sobre todos nuestros afectos, deseos y acciones. Pietro mío, faltan pocos días y me siento conmovida al pensar en acercarme a recibir el sacramento del amor. Nos transformamos en colaboradores de Dios en la creación; podemos, así, dar hijos a Dios para que lo sirvan y lo amen".

 

Breve silencio

 

GUÍA: Demos gracias al Señor por este ejemplo de santidad cotidiana. A cada agradecimiento respondemos: Bendito y alabado seas Señor.

 

-Te damos gracias Señor por tantos hombres y mujeres que son ejemplos de santidad para la vocación laical. Que podamos imitar su camino, su entrega a Vos.



 

-Te damos gracias Señor por todos los que desde sus trabajos se comprometen en el anuncio del Evangelio. Que podamos llevar tu luz a todos nuestros ambientes.

 

-Te damos gracias Señor por todos los que son padres y madres de familia y se esfuerzan día a día por conducir a sus hijos en el amor a Vos. Que podamos ser tus colaboradores en la Creación.



 

Breve silencio

 

GUÍA: La Madre Teresa de Calcuta nació en Albania en 1910. Con 18 años entró en las hermanas de Nuestra Señora de Loreto en Irlanda. Recibió los votos allá por 1937 y luego fue enviada a Calcuta, India. Siendo maestra de una escuela, sintió un nuevo llamado de Dios. Llamado a estar y ser una pobre entre los pobres, sirviéndolos con mucho cariño. Se le unieron muchísimas personas; tantas que hoy son más de 4000 en 131 países. Teresa partió a la Casa del Padre en Setiembre de 1997. El Papa Juan Pablo II la beatificó el 19 de octubre del 2003.

 

GUÍA: Escuchamos una experiencia de Madre Teresa en su trabajo con los pobres.

 

LECTOR 1: “Una tarde íbamos con unas hermanas por las calles y recogimos a cuatro personas abandonadas. Una de ellas, una mujer, se encontraba en una condición terrible. Le dije a la hermanas: “ustedes cuiden de estas tres; yo me encargaré de esta otra en peor estado”. Hice por ella todo lo que estuvo a mi alcance. La acosté en una cama y en su rostro se encendió una sonrisa radiante. Tomó mi mano y pronuncio una sola palabra: ¡gracias! Y falleció. Hice entonces un examen de conciencia: ¿Qué hubiese dicho Yo si hubiese estado en ese lugar? Y mi respuesta fue simple: “tengo hambre, me muero de frío, me estoy muriendo” u otras cosas por estilo. Sin embargo, Ella me dio mucho más: me ofreció su amor agradecido. Y murió con una sonrisa en los labios.”

 

Breve silencio

 

GUÍA: Habiendo escuchado este testimonio de la Madre Teresa, le damos gracias a Dios por habernos regalado un modelo de santidad religiosa tan maravilloso para todo el mundo. A cada acción de gracias respondemos: Santo, Santo, Santo eres Señor.

 

- Gracias Jesús por las mujeres consagradas que día a día te entregan todo su corazón a Vos y a los hermanos.



 

- Gracias, Pan de Vida, por los hombres consagrados, que se dan generosamente por el Bien de la Iglesia en tantas partes del Mundo.

 

- Gracias, Señor de la Vida, por regalarnos la vida consagrada, por darnos el poder ver en cada uno de Ellos signos del reino de los Cielos.



 

Breve silencio

 

GUÍA: Cantamos “El Señor es mi fortaleza”.

 

GUÍA: Jesús suscitó para su Iglesia pastores según su corazón. Miremos la vida y el sacerdocio ministerial del Cardenal Eduardo Francisco Pironio.

 

LECTOR 1: Eduardo Francisco Pironio nació el 3 de Diciembre de 1920, en la ciudad de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires. Es el más pequeño de veintidós hermanos. Pierde a su padre cuando apenas tenía 7 años, nunca olvidó sus palabras: “Me voy al cielo, te seguiré ayudando; tú obedece a la madre y a los hermanos mayores”. Siempre agradeció la fe que le transmitieron. Su vocación sacerdotal despertó cuando tenía 15 años. Influyó el padre Guida, sacerdote italiano llegado a 9 de Julio. Se formó en el seminario de La Plata. Sus compañeros lo recuerdan como un seminarista espontáneo, entusiasta y abierto.

Se ordenó el 5 de diciembre de 1943 en la Basílica de Luján. Tenía sólo 23 años. Vive plenamente su vida llena de muchas alegrías y de grandes sufrimientos. Se convierte en un sacerdote muy cercano al pueblo y movido por la caridad pastoral. Es enviado como formador y rector del seminario de Mercedes y luego al seminario Metropolitano de Villa Devoto. En 1964 fue nombrado obispo auxiliar de la diócesis de La Plata. Luego fue obispo de Avellaneda y de Mar del Plata.

En este período de su vida su ministerio se vincula particularmente a la cruz de Cristo, vivido con esperanza y alegría.

Participó del Concilio Vaticano II. Fue secretario del Celam y después presidente. Su aporte ayudó a configurar una Iglesia comunitaria, liberadora, comprometida con los pobres y evangelizadora.

En 1974 predicó los ejercicios espirituales al Papa Pablo VI. Su corazón, su pensamiento y sus preocupaciones estarán al servicio de toda la Iglesia. En 1976 es nombrado Cardenal y en 1984 el papa Juan Pablo II lo nombró presidente del Consejo Pontificio para los laicos.

En 1998 habiendo entregado su vida por amor a Dios y a su Iglesia el Cardenal Pironio partió hacia la Casa del Padre.

 

GUÍA: Contemplemos el Testimonio sacerdotal del Card. Eduardo Pironio en el 50° aniversario de su sacerdocio.

 

LECTOR 1: “Oh Jesús, ¡cuanta gracia inmerecida!, ¡Cuánto don inestimable!, ¡Cuánto sereno y dulcísimo peso de tu amor que llama, consagra y envía! ‘Como el Padre me amó, yo también los he amado a ustedes’ (Jn 15,9). ‘Como el Padre me envió, también yo los envió’ (Jn 20,21) ¡Cuánto he experimentado tu amor por mi, Señor Jesús, a pesar de mi pobreza, de mis límites y de mi pecado! Por eso, Señor, he orado siempre ‘Señor tú lo sabes todo, sabes que te amo’ (Jn 21,17).”

 

 “Gracias Señor, por el triple don con que me has acompañado durante mi larga vida sacerdotal: la experiencia profunda del amor del Padre, la presencia continua de María, mi Madre, y la fecundidad de tu cruz pascual. Por eso, he orado muchas veces ‘Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta’ (Jn 14,8).”



 

Breve silencio

 

LECTOR 1: “Oh Jesús, gracias porque me has elegido para continuar tu único sacerdocio. Siento el gozo inmenso de ser sacerdote y quisiera que todos, muy especialmente los jóvenes, lo supieran.”

 

Gracias, Señor, por ser sacerdote. En tu nombre puedo anunciar la Buena Nueva del Reino a los pobres, celebrar a diario la Eucaristía, administrar el sacramento de la Reconciliación.”



 

He gustado siempre las palabras que tu me dijiste el día de mi ordenación: ‘Ya no los llamo siervos, sino amigos’ (Jn 15,14-15). Me has regalado, Señor, muchos amigos como signo exterior de tu amistad. Ellos me han ayudado a ser fiel. Tú has pronunciado mi nombre, me has elegido, me has consagrado mediante el don del Espíritu, y me has enviado. He tratado de seguirte, Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote. He tratado de orar, de ofrecer, de predicar, de ser como Tú, oh Señor, imagen del Padre.”

 

 “Hoy quiero una vez mas decirte gracias por el amor inmenso a la Iglesia que has puesto en mi corazón. He amado mucho a la Iglesia y sigo amándola.”



 

Breve silencio

 

GUÍA: Te adoramos y glorificamos Señor por el testimonio de este servidor bueno y fiel que has regalado a tu Iglesia. Y te pedimos que sigas llamando a otros jóvenes que con generosidad entreguen sus vidas para la construcción del Reino.

 

GUÍA: Cantamos “El cazador”.

 

GUÍA: Para terminar recemos juntos la oración por las vocaciones:



Jesús, que sientes compasión al ver la multitud

que está como ovejas sin pastor,

suscita, en nuestra Iglesia,

una nueva primavera de vocaciones.

Te pedimos que envíes:

- Sacerdotes según tu corazón

que nos alimenten con el pan de tu Palabra

y en la mesa de tu Cuerpo y de tu Sangre;

- Consagrados que, por su santidad,

sean testigos de tu Reino;

- Laicos que, en medio del mundo,

den testimonio de ti con su vida y su palabra.

Buen Pastor, fortalece a los que elegiste;

y ayúdalos a crecer en amor y santidad

para que respondan plenamente a tu llamado.

María, Madre de las vocaciones,

ruega por nosotros. Amén.

GUÍA: Nos disponemos a recibir la bendición con el Santísimo Sacramento cantando “Te alabo” (Tantum Ergo, u otra canción apropiada de adoración).

 

SACERDOTE: Bendición final.

 

GUÍA: Para terminar cantamos “Alabe todo el mundo”.

 

 



 

 



UNA GUÍA PARA REDESCUBRIR LA MISA

Entrevista al padre Juan Javier Flores Arcas, osb


(ZENIT.org).- Comprender las partes de la misa lleva a redescubrir la Eucaristía. Con esta constatación, el presidente del Pontificio Instituto Litúrgico de Roma, el padre Juan Javier Flores Arcas, benedictino, explica en esta entrevista concedida a Zenit las partes de la misa y las peculiaridades de la celebración eucarística dominical.



--¿Cuál es la estructura de la misa?

--P. Flores: La misa consta de dos partes, la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística, tan estrechamente unidas entre sí que constituyen un solo acto de culto. Una doble mesa precedida de unos ritos de entrada y de los ritos conclusivos, como apertura y conclusión de la celebración.

La Mesa de la Palabra de Dios prepara para la Mesa del Cuerpo de Cristo y ambas mesas a la vez e inseparablemente constituyen la Eucaristía o Cena del Señor.

La Palabra de Dios leída y anunciada por la Iglesia en la liturgia de la Palabra conduce al sacrificio, al memorial y la banquete, es decir, a la Plegaria Eucarística, que es el centro de la segunda parte de la misa, que es la Mesa o liturgia eucarística.

--¿Cómo se desarrolla la liturgia de la Palabra?

--P. Flores: En la liturgia de la Palabra se anuncia y se proclama lo que se renueva en la liturgia de la Eucaristía; por lo tanto la celebración de la misa, en la cual se escucha la Palabra y se recibe y ofrece la Eucaristía, constituye un único acto de culto («Sacrosanctum Concilium», n. 56) en el cual se ofrece a Dios el sacrificio de alabanza y se confiere al hombre la plenitud de la redención.

El Jueves Santo de 2000, Su Santidad Juan Pablo II aprobó la revisión de la «Institutio Generalis Missalis Romani», popularmente conocida como la Instrucción General del Misal Romano. Esta nueva revisión reemplaza la edición de 1975 de la «Institutio Generalis». Desde el comienzo, es importante que se comprenda que la «Institutio» revisada aparece como una prolongación directa de la Constitución de la Sagrada Liturgia («Sacrosanctum Concilium») del Segundo Concilio Vaticano y de la antigua Instrucción General del Misal Romano de 1975. Al igual que estos dos documentos iniciales, las prescripciones de la nueva «Institutio» se han de ver como maneras concretas de especificar y subrayar la naturaleza y la importancia de la sagrada liturgia en la vida de la Iglesia.



--¿Qué diferencias hay entre la misa del domingo y la misa de cada día?

--P. Flores: Todos los días se celebra la Eucaristía, centro de toda la vida espiritual de la Iglesia entera. De modo especial el domingo es el día de la Eucaristía, la pascua semanal, el día de la Iglesia convocada por el Señor Resucitado. Aunque el domingo sea el día más eucarístico de la semana, cada día se celebra la Eucaristía y se actualiza por lo tanto el misterio pascual de Cristo.

De modo magistral lo ha expresado el Papa Juan Pablo II en el número 12 de la encíclica «Ecclesia de Eucharistia»: «La Iglesia vive continuamente del sacrificio redentor, y accede a él no solamente a través de un recuerdo lleno de fe, sino también en un contacto actual, puesto que este sacrificio se hace presente, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece por manos del ministro consagrado. De este modo, la Eucaristía aplica a los hombres de hoy la reconciliación obtenida por Cristo una vez por todas para la humanidad de todos los tiempos».

El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía «son, pues, un único sacrificio. Ya lo decía elocuentemente san Juan Crisóstomo: “Nosotros ofrecemos siempre el mismo Cordero, y no uno hoy y otro mañana, sino siempre el mismo. Por esta razón el sacrificio es siempre uno sólo [...]. También nosotros ofrecemos ahora aquella víctima, que se ofreció entonces y que jamás se consumirá”».



--Pero el domingo hay más lecturas, la homilía es obligatoria...

--P. Flores: No hay ninguna diferencia --a nivel sacramental-- entre la Eucaristía del domingo y la de cada día. Si bien es cierto que tanto a nivel celebrativo como pastoral, la Eucaristía del domingo es más completa en cuanto a los elementos y a los signos. La liturgia de la Palabra tiene tres lecturas, los días feriales sólo dos. Es obligatoria la homilía dominical, mientras que sólo aconsejable los días de diario. Se cantan el gloria y se recita el Credo o la Profesión de fe.


Sin haber variaciones sustanciales, puesto que en cada Eucaristía se perpetúa el misterio pascual de Cristo, sea dominical o sea diaria, los signos dominicales son más festivos, más completos; sin alterarse en nada la misma celebración, la dominical es más festiva.

--¿Por qué ir a misa los domingos?

--P. Flores: Lo ha dicho admirablemente bien la constitución conciliar de liturgia en su número 106 cuando escribe que: «La Iglesia, por una tradición apostólica, que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón "día del Señor" o domingo. En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los “hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos" (I Pe, 1,3). Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo. No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico».

 

 



 

 

MES DE MARÍA



7 de noviembre al 8 de diciembre

 

Un mes dedicado a acercarnos más a la Virgen y por medio de ella a Jesús



 

 

Shalom jalai es el saludo de los israelitas. Significa: "Yo te saludo. Te felicito. Que Dios te acompañe... Alégrate".



Cada vez que rezamos el Avemaría estamos saludando cariñosamente a la Madre de Dios. Podrán decir que no has saludado al Presidente o el Papa, pero nadie podrá decirte que no has saludado a la Virgen María.

Cada vez que se ha rezado el Avemaría se la ha saludado con el saludo que más le agrada a ella, con el saludo que el mismo Dios le envió por medio del Arcángel Gabriel, en el día más bello para Ella, el día en que empezó a ser Madre de Dios.

 

 

MARÍA DE LOS NUEVOS TIEMPOS,



MARIA HOY, 2005

Una María joven, mujer, esposa, madre...

Madre de Jesús, Madre de la Iglesia, de los apóstoles y

Madre de todos los tiempos.

 

 



Sugerencia: Ofrecer desde las parroquias la Visita de la Virgen a las familias que lo deseen.  

 

 



 

 



LEY 1813

 

Art. 1º.- Institúyase la segunda Semana de Noviembre de cada año como la "SEMANA DE HOMENAJE A LA VIDA", dentro del ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



 

Art. 2º.- Sus objetivos son:

* Realizar anualmente un homenaje a la VIDA en todas sus manifestaciones;

* Promover en la Ciudad la formación de ámbitos de vinculación intergeneracional;

* Contribuir a la creación de una cultura de reconocimiento al patrimonio vital de la comunidad en la persona de sus ancianos.

 

Art. 3º.- Comuníquese, etc.



 

 

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