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La estrategia del avestruz. Teatro ensalle


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LA ESTRATEGIA DEL AVESTRUZ . TEATRO ENSALLE


Raquel: Bueno, ya está. Señores y señoras buenas noches. Que viene a querer decir dos cosas, una es de noche y dos expresa el deseo o la certeza, no lo sé, de que la noche es o puede ser buena. Pues bien, esta frase queda durante toda esta noche, o al menos durante el tiempo que permanezcan ustedes sentados en esa butaca, terminantemente prohibida. ¿Por qué? Pues porque se mire como se mire la noche, esta o cualquier otra de este siglo, no es ni va ha ser buena.

No creo que este asunto de las noches de mierda tenga la más mínima gracia, no he desechado el sentido del humor, ni mucho menos, pero me niego a utilizarlo en detrimento del sentido común, y el sentido común me dice claramente que si esta o cualquier otra noche se deja pasar como buena, no hay motivo alguno para permanecer viviendo. Tú (a David ) Bájate de ahí.

Los hay que dicen que actitudes como esta no aportan nada, incluso los hay que se escandalizan por mi falta de de fe y por el lenguaje claro y aparentemente agresivo con el que me expreso. Yo, por mi parte no pretendo absolutamente nada en lo que a comunicación verbal se refiere, es más, podríais no estar ahí, mas aún, es posible que no estéis ahí, o que estéis pero no estéis, como tantas veces. Yo, en cualquier caso, estaría diciendo lo mismo, aquí o en cualquier otro sitio, más o menos a la misma hora.

Gabi: Raquel


David: Me cago en la ostia puta.
Raquel: ¿Qué?
David: Yo así no puedo
Raquel: Estas enfermo tío, conste que yo respeto el rollo ese de la estética, pero estás enfermo. Esto no es estético, ya está, ya lo he dicho
David: No entiendes nada, no es estética, es una idea. Una manera de romper las imágenes tradicionales.
Gabi: Es una manera de romper nuestra imagen.
David: No entendéis nada.
Raquel: Una chorrada es lo que es.
Gabi: Pues nosotros lo estamos bordando.
Artús: ¿Qué pasa, paramos?
Raquel: No.
David: Si. Da igual
Gabi: David.
David: Que no Gabi. Que no pasa nada, cada uno es como es.
Raquel: Tu qué sabes.
David: Mira, sólo hace falta veros para darse cuenta de que no lo entendéis.
Raquel: O que importa una mierda.
David: Pues eso.
Raquel: Venga por favor.
Gabi: Raquel.
David: No, déjala. Por favor ¿Qué?
Raquel: Que no es para tanto

Artús: Bueno ¿Paramos o no? Que a mi los zapatos me están matando.


Raquel: Pero tu de verdad no te enteras de nada ¿no?
Gabi: Déjale de una vez. No le hagas ni caso, tú quítate los zapatos si te duelen.
(Aquí Raquel arranca el trabajo)
Artús: De pequeño pensaba que era idiota, que era tonto y que nadie me lo había dicho, que mi familia me lo había escondido, que me habían buscado unos amigos, unos estudios especiales, más fáciles. Me preguntaba ¿cuánta gente habrá como yo? ¿En mi colegio somos todos tontos o a mis compañeros les dan una paga semanal para que se hagan los tontos? ¿Tendré el mismo examen que los demás?

Ha pasado el tiempo y creo que tengo la respuesta…



Raquel: Si fueras tonto no te hubieses preguntado nada y habrías sido feliz. Mira, el hecho de que tengas la respuesta años más tarde es un ejemplo claro. No eras tonto eres idiota. Una observación profunda de tu infancia, los acontecimientos de tu pasado como trampolín para tu estupidez. Fotos viejas donde buscar una excusa.
Gabi: deja al chaval, si quiere ser tonto que lo sea, capacidad de elección para la estupidez, libertad para la tontería consciente…
Trabajo de Raquel, contradicción (El de la impro en la que estabas dividida)
Gabi: Raquel, Raquel…..
Artús: He pensado en darme golpes en la cabeza con esa virgen del pilar de mármol que guarda mi madre en la casa del pueblo, pero solo me falta romper a la virgen del pilar.
Gabi: Génesis: Origen o principio de algo. Serie encadenada de hechos y de causas que conducen a un resultado. Quiero decir…
Raquel: Mentira
Nando: Mentira.
Raquel: La estupidez es un proceso sagrado, no la enfermedad como decía Voss.
Artús: Lo dices por mí.
Raquel: No, lo decía por todos.
Gabi: Habla por ti.
David: También está hablando por mí seguramente. Lo que pasa es que me jode. Para mi es importante, me paso el día buscando la foto y…
Raquel: No puedes pensar que a lo mejor la búsqueda es lo importante,
Artús: Raquel, ¿me estabas insultando?.
Raquel: Que a lo mejor la foto consiste en hacernos reír.
Artús: Me estabas insultando.
Raquel: No te puedes mosquear así, puedes no entender…
Artús: ¡!Raquel¡¡
Raquel: ¿Qué? Coño
Artús: Que me estabas insultando
Raquel: No, te estaba tranquilizando, te estaba haciendo ver que no eres tonto. Ser idiota es bastante más digno, es ser así, simple, sencillo. Es una característica de nacimiento, no es un problema. Eres así y ya está. No es un cúmulo de errores o de malas decisiones lo que te hace ser así, no eres así por cobarde o por darle demasiado al tarro o por conseguir algo o por facilidad.
Gabi: Yo creo que te está liando.
Raquel: No de verdad, os habéis parado a pensar que cuando llegamos a cierta edad, no se cual exactamente, ni nos llamamos tontos a la cara, ni nos decimos lo que pensamos sobre nuestra estupidez.
Artús: No lo había pensado.
Raquel: Claro.
David: Y tu te has parado a pensar qué pasaría si nos lo dijéramos.
Raquel: Que terminaríamos a ostia limpia
Gabi: O no.
Raquel. ¿Por qué?
Gabi: Yo no me voy a enfadar, no quiero, se que me engaño pero vivo más tranquilo. Tonto pero feliz.
Raquel: Feliz luego tonto. Tonto luego peligroso
David: ¿Qué tiene que ver?
Raquel: Todo, el es feliz por decisión propia, no tiene una experiencia real de la felicidad, es lo que inventa. ( a público) Hoy te engañas a ti mismo y, dentro de lo que cabe, no pasa nada. Mañana vas a necesitar engañarme a mí para poder creerte a ti mismo y eso ya es más jodido. Si creo todas tus mentiras me va a doler porque te mientes a más velocidad de la que puedo reconocerte. Y si un día no crees alguna de las mentiras que se cuenta para ser feliz dirá que eres infantil, que no entiendes que la gente cambia. Que la vida es así.
David: Pero todos nos mentimos, el (por Gabi) lo hace conscientemente, a la primera. Yo me miento dos veces de cada vez. (a público) Primero te inventas tu vida o la del otro y, como algo no te cuadra, luego te convences de que es verdad y te mientes por segunda vez. A veces incluso consigues no recordar lo que era verdad o lo que no, y entonces todo se convierte en verdad. Y no te sientes ni tonto ni malo. Yo, quiero decir yo, que cada uno es cada uno, o no, no se…
Gabi: Eso se llama perfeccionar el estilo, si señor.
Raquel: Por otra parte ¿creéis que se puede ser feliz y listo?
Artús: Se puede.
Raquel: Tú sí, claro. Pero uno mira alrededor y ve una sociedad de tontos dañinos, uno se siente la peor mierda cada vez que compra tabaco o coge un avión, uno se apasiona en defender una serie de ideas, en defender al individuo como único dios, uno se ha acostumbrado a escuchar las paridas de los seres queridos e intenta dejar de quererlos pero no puede. Un día uno se sorprende obsesionado y viendo soluciones donde en realidad hay miedo. Y entonces uno se miente a dos carrillos, se miente con prisa, como si a uno le quedasen cinco minutos de vida. Y en el fondo es más o menos verdad, te mientes, respiras, te relajas y muerto para lo que te queda de vida.
David: a veces ni siquiera te mientes, a veces te dejas de hablar, te retiras el saludo. O vas tarde, si, a veces no te mientes estrictamente, solo vas retrasado, si uno no se ha dicho a uno mismo lo que uno se querría decir, es imposible que se lo diga a los demás, si uno no se escucha…

Matar al censor o ingresar en la sociedad. No escuchar, imaginar que escuchas. Consigue que parezca que todo esto es verdad y pronuncia la mentira más grande. Comer mierda delante de alguien que sonríe pudoroso es como lanzar flores a una tumba.


Raquel: Una acción de lo más estéril.
David: No, una excusa.
Artús: Mi equilibrio se basa, como todos, en la fragilidad. La patología de mi equilibrio es un vértigo atroz que me invade el cuerpo. Es entonces cuando me río con esa cara de tonto. Me río y os miro a todos, uno por uno, como pidiendo aprobación, pero sabiendo que estoy suspendido de antemano. Desde pequeño me he preguntado si era tonto no con preocupación, sino desde la más absoluta curiosidad científica, para llevar una sencilla contabilidad. Pocas veces he sentido la tentación de reivindicarme como ser inteligente, más aún me siento a gusto en el papel del idiota, tranquilizo a vuestra inteligencia. Si es que hay listos van a necesitar tontos con los que compararse, idiota si, pero precavido, también.
Raquel: Artús eres idiota.

TRACK 21 Tom Waits

Gabi: No es posible buscar la felicidad por medio del pensamiento, carece de sentido práctico. Sin embargo apagando o mitigando en la medida de lo posible los resortes que se activan ante una desgracia propia o ajena, vamos, lo que se llama mirar para otro lado, se puede conseguir un estado de paz que sustituye, con sorprendente parecido, a la felicidad.
Raquel: Unos cuantos ejemplos: Unos ojos húmedos, un coño húmedo, un jadeo. La unión de gente abrazada ante una tumba. Los recuerdos asaltándome. La cara de casi todos los perros. Los olores evocadores de la infancia. Un crío buscando las tetas de su madre. Nada, tonterías.
Artús: Una imagen: yo, ayer por la noche, metido en mi mismo pero disfrutando de la compañía de los demás, sonriendo, muy fumado y apenas sin hablar. El recuerdo debería ser bueno, pero yo me recuerdo en mitad de todo eso con cara de idiota y me deja de sonar la música de la cabeza. La virgen del Pilar.
David: Por otra parte la tontería no es binaria, es relativa. Tonto, lo que se dice tonto en absolutamente todo, no hay nadie. Esta falta de certeza me pone muy nervioso, porque dota a todo el mundo de una capacidad de hacer daño superior, si cabe, a su propia maldad consciente. A mi también. Para evitarme problemas prefiero inventar unas cuantas certezas y tener una visión egoísta a la que considerar verdadera.
Raquel: Suponer: Dar por sentado y existente algo. Fingir, dar existencia ideal a lo que realmente no la tiene. Hacer una llamada de teléfono. Leer el periódico todas las mañanas. Entender algo. Creer en mi misma. Ser moderna. Saber que las cosas son como son y son así por algo. Defender con entusiasmo una idea política que represente el bienestar, eso si. Sentirme el centro de todas las cosas. Que me gusten los niños. Que, si somos amigos, me guste todo de ti. Que me conoces. Que te conozco. Que todo lo que hago lo hago por generosidad. Que si un día no me apetece algo, ese algo ya no me gusta. Que lo mejor de mi es lo que pienso. Que soy inteligente. Que no es que seas un hijo de puta, es que estas equivocado. Que me duele porque me tiene que doler. Que me porgo enferma todos los meses. Que ¡qué bonito parir! Que no se dice lo que uno siente. Que hay que reflexionar. Que más mejor. Que soy rara porque me gustan las cosas pequeñas. Que, como no hablo, soy tímida. Que, si me callo, hay un problema. Que hay que respetar a todo el mundo. Que si no voto no tengo derecho a protestar. Que desde que el hombre es hombre. Que de toda la vida. Que me siento a gusto con los míos. Que la infancia es la mejor parte. Que el niño, mejor que no se entere. Que me atacas los nervios. Que insulto lo que envidio. Que desprecio lo que no entiendo. Que ignoro lo que me da miedo. Que busco la felicidad por encima de todo.

ENDIVIAS


Artús: Si paras eso no puedo comer, como todos los días con esa puta música y si la paras no puedo comer, imposible. Sin la música imposible, no, sin la música no, son muchos años comiendo con esa música y sin ella no puedo, cuando la escucho tengo que comer y si no la escucho no como, sin la música la comida se me echa a perder, se me arruina. No se por qué pero sin la música no…
Raquel: Silencio. Un momentito que no sea verdad, un segundo de ficción. Solo un segundito. Un segundo en el que poder decir en alto, yo dudo, yo no estoy segura. Un trocito de tiempo o un sitio donde poder no estar a la altura. Que miedo ¿no? NO ESTAR A LA ALTURA. Mirar a un punto fijo y dejar que te caiga la baba. Que no quepa ninguna duda, ningún resquicio a la duda, solamente certezas, todo es, durante ese segundo, así, verdad, como yo lo veo.
Artús: Termina, sin la música…
Raquel: No, solo una cosa más, no soy adulta, no hay que esperar de mí que me comporte como tal. Tengo unos cuantos años, eso si, pero la matemática de mi edad no garantiza nada. Un lío si señor, que nadie se eche las manos a la cabeza, confieso que yo también pensaba que a estas alturas iba a estar todo más claro. Sospecho que os puedo decepcionar, así que casi prefiero avisaros con tiempo. No he aprendido nada, de eso si estoy segura. He tomado cada experiencia como un hecho aislado, cuando algo me ha sonado a repetido, no he querido asociarlo a nada anterior con la esperanza de que fuese realmente nuevo. Así una y otra vez, y cuando, por fin, el estado de mi edad me ha gritado al oído “Eres adulta” he empezado a vivir cada experiencia como si ya me lo supiese todo, ¡disimula!, me he gritado los últimos diez años, vosotros me habéis hecho el trabajo, ahora soy el producto de mi disimulo, vosotros esperáis de mi brillantez y automáticamente yo os resulto brillante. Todo bien. Ahora me incorporo a cada conversación sabiendo que no se me nota, y que si alguna vez se nota puedo recurrir al famoso malentendido, que es como un parapeto en el que se esconde un “yo se que tu eres gilipollas y tú sabes que yo lo soy” por tanto respeto y disimulo y a no quedarse con el culo al aire. Esto sin ir más lejos es un malentendido, esto lo estoy diciendo en alto y corresponde al mundo de lo que no se dice en alto. Ves, no he aprendido nada.
Artús: ¿Y para eso me paras la música, para decir eso en alto?
David: Estáis fatal. Yo no tengo nada que ver con vosotros. Estáis pero que muy mal. Y si resulta que a mi no me pasa nada ¿qué? Que me cago en la puta madre del conflicto, en tu puta música, en si eres o no eres adulta. Pero yo tranquilo, respira…, respira…, respira…, A tomar por el culo respira, respiro, mira, mira como respiro, ¿Qué? ¿Qué pasa? Respiro y no me sirve para nada. Menuda mierda de gente sois vosotros. Cambio de opinión y no le importa a nadie, ayer no decía lo mismo y hoy no me decís nada. Línea, un poquito de línea, ¡coherencia de los cojones! ¿Qué pasa? ¿Tengo que estar mal? Si no estoy jodido no vale. ¡Ponte aquí dentro! Cualquiera, poneos aquí dentro (A Artús) ¡Qué te pongas coño! Me cago en la opinión de los cojones. Como no te aguanto no te compro, ¡Cambio! Me voy y te cambio y que me den otro… Que no voy a estar yo aquí aguantándome si no me gusto. Y no me miréis así coño, que no me pasa nada.

Además y a vosotros qué cojones os importa, haberme avisado, que nunca me avisáis de nada hijos de puta. Que yo no me como a nadie. Una cosa os he pedido, una, que me aviséis, coño, que si pierdo los papeles y parezco un gilipollas, me aviséis.


Gabi: Si, definitivamente si.
Artús: Los olores evocadores de mi infancia se dividen básicamente en dos, la casa de mi padre que olía a colonia por las mañanas, a tabaco por las tardes y a churros los fines de semana y la casa de mi madre, donde olía a queso azul con té, a periódico, al chocolate diario de mi abuela, a libros y, los domingos, a pipas de calabaza. Ahora uso la misma colonia que mi padre y mezclo los olores de casa de mi madre, ahora busco la mezcla perfecta, queso azul y Álvarez Gómez.
Gabi: Hay que joderse
Artús: ¿qué?
Gabi: mira, por ejemplo, si yo pienso que esto no esta pasando, si lo pienso mucho, puedo conseguir no recordarlo y, por tanto, no ha pasado.

Artús: ¿Y te suele funcionar?


Raquel: Tú eres tonto eh, pero tonto, tonto.
Gabi: Y tu una intransigente
Raquel: si, mucho, no lo sabes tu bien, y sin embargo no paro de buscar razones, incluso científicas, para encontrar justificación a todo esto, estudio a diario, me observo y repito una y otra vez las mismas cosas, me comparo y os comparo con los animales que veo en los documentales, de los documentales si se puede uno fiar, del propio ojo no, pero los documentales son otra cosa, por poner un ejemplo, me atendéis un momentito por favor. Artús, ven, ¿Me ayudas? Mira siéntate aquí, tranquilo que no va a pasar nada.
Un experimento del científico Kent Berridge, que trabajaba con ratas para después poner sus conocimientos al servicio del hombre, reveló que los animales con los que experimentó tenían una expresión facial particular cuando consumían alimentos sabrosos y otra muy diferente cuando se les suministraba algo con sabor desagradable o amargo. Vamos que les gustaba o no les gustaba.

Al tal Kent Berridge se le ocurrió manipular directamente los niveles de dopamina en el organismo de las ratas, de manera que cuando los bichos comían, ponían cara de satisfacción fuese lo que fuese lo que tragaban.

Así, Berridge estableció una diferencia entre deseo y placer, o entre "querer y gustar", observable tanto en términos de la actividad cerebral como por las sustancias neuroquímicas liberadas.

El sistema de emisión de dopamina parece estar así relacionado con el deseo, mientras que el sistema opioideo, que maneja compuestos químicos naturales similares a la morfina, está más vinculado con el placer.

Ahora, años más tarde, vamos a comprobar las infinitas posibilidades que este experimento tiene en la aplicación al ser humano.

Artús, por favor, comete esto. (Mandarina)

Intentad fijaros en su rostro, su expresión facial parece satisfactoria y su mirada esta perdida absorto por el placer de un alimento sabroso y dulce, su comportamiento es el adecuado.

Vale, Artús, ¿has terminado? Ahora suministraremos a nuestro sujeto un alimento desconocido y no natural cuyo sabor es indeterminado y no pertenece en ningún caso a lo que el ser humano como especie animal puede reconocer como comestible.

(Artús come con placer)

Podemos observar como su gesto es de insatisfacción y disgusto… Artús (Sigue comiendo con placer) Artús… Artús… Vale déjalo. Nuestro sujeto de estudio no responde como estaba previsto ante el segundo alimento, al igual que en el caso de la rata manipulada en sus niveles de dopamina, Artús presenta la misma expresión facial de satisfacción, o más, comiendo un trozo de plástico que comiendo un alimento natural.

Ante este giro inesperado del experimento podemos hacernos las siguientes preguntas, ¿Artús tu estas siendo o has sido manipulado genéticamente? ¿Existe la posibilidad de manipulación sin necesidad de una intervención quirúrgica? ¿Eres idiota? No me contestes y comete la mierda esa. No obstante queda claro, visto lo visto, que las ratas no son tan diferentes de los seres humanos una vez se interviene, de la manera que sea, a ambas especies. También yo cojo al idiota.
Artús: ¿Qué pasa?... ¿lo he hecho mal?... ¿Puedo…? Pero está bueno coño… yo que culpa tengo, que no lo hagan tan rico, ¿no? Mira que yo no me leo de que está hecho, ni la movida esa de los ingredientes ni nada, que está bueno de verdad, ¿Qué pasa? Yo no me meto con lo que coméis vosotros, incluso me lo como yo también, las lechugas pequeñas esas… y no protesto ni ando diciéndoos que son una mierda, y sanas, una mierda sanas, que eso está lleno de bichos, tirado en medio del campo y pasa cualquiera y lo mea. Vamos no me jodas, me vas a comparar, una cosa recogida con las manos y que no viene envuelta ni nada con esto que trae su tapa, dos tapas, una tapa para los palitos y otra para el chocolate. Y natural es igual de natural, de algo esta hecho, ¿o no?
Raquel: Abrir la boca y estar afónico. Si no hay manos no hay galletitas. Que te dejen en paz. Que te aprisionen los oídos con palabras. Tu crees que nos llevamos bien, pero me hartas, yo nunca te he dado mi confianza tú te la has tomado por tu cuenta, no querrás ahora que te escuche. Como las madres. Que no es que seas un hijo de puta es que estás equivocado. Cuando pienso que si yo no lo hago los demás tampoco lo pueden hacer, eso es mi puta responsabilidad. Yo soy más, administro mi tiempo como me da la gana, si te importa ahí está la puerta. Y vuelta a darle a las palabritas, atornilla mi cabeza. La esclavitud, además sin ser negro, joder como te pasas, tú sí que eres un hijo de puta. Abrir la boca y estar afónico, un deseo. Ya empiezas a darle a la cabeza, ya estás otra vez con la dificultad. Como un tartamudo en la cola del paro. Mi cabeza, la de todos. El miedo a decir lo que piensas, de verdad, sin muletillas, ni metáforas, de frente, como las madres. Quieres que te cuente una historia. Una máquina se comió a un hombre y lo mató. Fin de la historia. La biblia. Suena el timbre tienes que cogerlo. Que no quiero que me entiendas. Como un puño en mitad de la calle. Cabezas reventadas en la carretera y fuera las palabras. Es que cómo eres. Eso sólo lo podías hacer tú. Una admiración sin sentido, un contrasentido. La duda. ¿Eso lo digo yo o lo dicen ellos? Lo peor que te puede pasar es no poder utilizar las manos. Una bomba de obsesiones. Me he vuelto subnormal se me han cruzado los ojos y ahora lo veo todo bien. Y paseo así por las calles con mi cara de subnormal y la gente me sonríe y me saluda, me han puesto incluso una banda sonora. Creo que van a realizar un vídeo con mi paseo y lo va a dirigir Todd Solondz.

Gabi: Va una Ronda.


Artús: Malas miradas y problemas muchos, soluciones ninguna.
David: Que lo mismo le da, diazepam, idalprem, tranxilium, paliatín, que todos le van fenomenal. Ayer no decía lo mismo y hoy no me dices nada.
Raquel: Tú eres tonto eh, pero tonto, tonto.
Canción, movimientos, hipo.
Raquel: Disimula. O si no también desentiéndete. Escóndete, no se, oculta la realidad.
David: ¿Y eso?
Raquel: Una idea, una posibilidad. La constante vuelta a la infancia
David: ¿Qué?
Raquel: Que no la entiendo, no me la explico, la libertad de la infancia, la falta de presión…
Artús: Los olores.
Raquel: Los olores, si, también los olores. La libertad de la infancia, la libertad del periodo de una vida en el que a uno le dicen todo el rato lo que tiene que hacer, no lo entiendo.
Gabi: Pues en eso consiste la libertad de la infancia ¿no?, en no tomar decisiones. Si, NO TOMAR DECISIONES, ser un INDECISO, cagarse encima.
David: Yo de verdad que no te entiendo eh, ser un indeciso es ser gilipollas, es no saber lo que uno quiere. Es ser una planta, un vegetal. Un ser humano tiene que tomar sus propias decisiones. O no, no se, digo yo.
Raquel: No, un ser humano tiene que saber lo que quiere, pero eso no implica tomar ninguna decisión, vivir haciendo lo que uno quiere no es ser decidido es ser fiel.
Artús: Ser un indeciso no está mal.
David: Ser un indeciso es ser idiota.
Raquel: Lo ves.
Gabi: Ser un indeciso es ser libre, es no tener que ir por un sitio o por otro, es ir por donde a uno le da la gana en cada momento.
Raquel: Ser libre es ser fiel, a uno mismo y a los demás.
Artús: ¿Se puede ser fiel y ser un indeciso?
Raquel: Tu si
David: No
Gabi: ¿Y si los demás no quieren lo mismo que tú? ¿A quién tienes que serle fiel?
Raquel: Así en bruto, ni puta idea, según los casos.
David: Lo ves, no te decides, planteas dudas y no ofreces ninguna respuesta, no ofreces soluciones.
Artús: Para verdaderas soluciones, Internet. Aquí de lo que se trata es de cambiar impresiones ¿No?
Raquel: Explosión y parada, silencio. Otra vez dos, un equilibrio.

Desde que el hombre es hombre pretende colocar cosas donde no se sujetan, donde casi se caen o se caen casi siempre.


Gabi: ¿Y eso?
Raquel: Una clase de historia.

Artús: A ver, primero hay que definirse, a mi me hace idiota, por ejemplo, la acumulación de respuestas o las respuestas que no entiendo o que no me sirven para nada. A ver, un listo… A él, como listo que es, le vale la conclusión a la que ha llegado, yo no entiendo nada. Un listo se fija en las cosas y las comprende, yo las miro con curiosidad, pero sin intención de entender nada. Y no entiendo nada. Como eso de comer sano, de cuidarse el corazón, el intestino, la tensión respiratoria… y eso, pero el paladar ¿qué? ¿Eh? Ese es un órgano muy subestimado. A mí ser sano me da igual, eso es masturbación, a mi lo que me gusta es lamer.



Y ya está, a mi si me dices que hay flan de queso y bizcocho de chocolate, me quedo en un suspenso interminable sin que mi estómago y mi cabeza se pongan de acuerdo, hasta que alguien elimina una de las dos opciones. Detesto tomar decisiones. Me da mucho miedo hablar porque me pierdo, se que me hablan pero no entiendo. Y tampoco los voy a coser a preguntas, así que sonrío tenso hasta que alguien hace la pregunta que yo me estaba haciendo.
David: Cómete una pera Cabrón. Si no me entiendes no te leo. Igual tienes razón pero desde aquí no te veo, salta tú a ver si llegas. Si me mato te toca, venga, corre, a que esperas. Yo ya no puedo aguantar más, me pesas como una carta de hacienda. Si no te veo es porque no quieres, yo miro para todas partes, no me entiendes. Venga joder, cómete la pera y dime a que sabe, ponte en mi lugar, dímelo. Ayer no decía lo mismo y hoy tú no me dices nada. Basta de cantar en ingles. Me voy, tú mejor quédate en tu sitio no vaya a ser que te encuentre.
(Tensión de David)
Gabi: Rack, para, Raquel joder para, Raquel que eso no te conduce a…
Raquel: ¿Gabi estas bien?, Gabi. Gabi que me estas poniendo un poquito nerviosa. ¿Me pasa algo? Si me pasa algo dímelo. Gabi joder, Gabi que me agobio joder, que a mi estas cosas no. Vale, no me pasa nada a mi, por lo menos a mi no me pasa nada. Gabi, ¿me quieres explicar que coño te pasa? (Aquí Gabi para) Gabi que me atoro, que me estreso, que te lo tengo dicho, que a mi estas cosas no. Decidle algo ¿no? (Comienzan los saltos) Gabi joder…
Artús: Joder que pesada, (mirada y sonrisa) ¿Qué? ¿Qué pasa? Joder es un coñazo…,¿o no…?
David: Artús cállate.
Artús: Eh ¿Qué pasa?
David: ¿Raquel? ¿Raquel?
Artús: ¿Qué pasa? ¿Es por lo que he dicho?
Gabi: (Sale del trance en el momento) ¡Raquel, Raquel para! Que eso no te conduce a nada, que no es razonable. Raquel piensa un poco mujer, sintetiza. Explícate, exprésate si quieres, pero de manera razonable Raquel, de manera razonable. Si, ra-zo-na-ble. Que aquí lo que se esta echando en falta es ser un poquito más razonable, y un poco menos visceral. Que si todos nos creemos con el derecho de ser todo víscera, de decir lo que a cada cual le pase por la cabeza, aquí se van a perder los nervios y esto va a terminar como el rosario de la aurora, así que, bonita, te relajas y te comportas co, como una persona normal. Y vosotros a lo vuestro, no quiero ver aquí a ni dios que co, co, co, co, co, co, co. (Desarrollo del solo de Gabi) Mientras el ataque de Gabi sonará y David surfea en la silla y Raquel con Artús. Gabi a lo suyo.
David: (Cuando todo se ha tranquilizado) Sociedad del bien estar. Lógica. Estudio, pensamiento, palabra, lógica. Años, serenidad, lógica. Señor don lógica. Ahora entiendo lo de disimular, disimular como única posibilidad para formar parte de algo, ingresar en la sociedad como ser inteligente a base de disimular. O no, que también puede ser que no. Un amigo decía que una conclusión es algo a lo que se llega cuando uno está hasta los cojones de pensar. Rizando el rizo cada día llego a conclusiones con más facilidad.
Raquel: Señores y señoras acabamos de asistir a un intento patético.
David: un intento de ¿qué?
Gabi: No somos nadie, se van los mejores, las cosas son como son, es lo que hay, vas a enseñar a tu padre a hacer hijos, que desde que el hombre es hombre, que de toda la vida, y si somos los mejores bueno y que, bueno y que, te lo tengo dicho, más sabe el diablo por viejo que por diablo, manzanas da terra, peras da terra, madera da terra, costumbres da terra, vino del pais, teatro da terra, mi equipo, tu equipo, buuuu, quien a buen árbol se arrima, a nadie le amarga un dulce, más vale pajaro en mano, esto es un valle de lágrimas, podéis ir en paz, a dios rogando y con el mazo dando.
Artús: De pequeño pensaba que era idiota.
Raquel: ¿Os habéis parado a pensar?
David: Yo así no puedo.
Gabi: Ra-zo-na-ble.

(Hipo)






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