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Karl Raimund Popper Vida


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Popper: un filósofo de la ciencia

Karl Raimund Popper




Vida

“Una extensiva e iluminante reseña del derrotero que tomó el pensamiento de Popper desde sus años mozos hasta alrededor de 1970, de lo cual lo anterior es sólo una vislumbre, se encontrará en su autobiografía intelectual, Búsqueda sin término1.

Popper nació el 28 de julio de 1902 en Viena (Austria), en una familia judía que más tarde se convirtió al protestantismo. Vivió en el seno de una familia próspera y culta; su padre era un abogado erudito y de mucho éxito; su madre, muy talentosa, dedicada a la música; y la música, por cierto, fue una de las más fuertes y decisivas influencias en la vida del filósofo. Trabajó por algún tiempo en la clínica infantil de Alfred Adler; y luego, debido a su interés por la música, comenzó a estudiar su historia. Durante casi diez años, después de la primera Guerra Mundial, estudió matemáticas, física, psicología y filosofía en la Universidad de Viena. Obtuvo su doctorado en filosofía por la universidad de su ciudad natal en 1928. En 1929 obtiene la cátedra de matemáticas y física en enseñanza secundaria.

En 1934, la publicación de su libro La lógica de la investigación científica fue el arranque de la carrera filosófica de Popper. En diciembre de 1936 aceptó el puesto de conferenciante en el Canterbury College, en Christchurch, Nueva Zelanda, y en enero siguiente él y su esposa se fueron de Austria a los antípodas. Allí permanecieron durante toda la segunda Guerra Mundial, y volvieron a Europa, a Inglaterra, en 1945, tras haber sido nombrado Popper conferenciante de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres. En los muy fructíferos 23 años en que fue profesor de lógica y método científico en ese centro de enseñanza tuvo una memorable influencia en varias generaciones de estudiantes, a quienes en sus conferencias y seminarios invitaba a compartir su propia inextinguible fascinación ante el vasto universo y a descifrar sus secretos.

Popper se jubiló en 1969; y, colmado de honores, él y su esposa han continuado una vida modesta y sin pretensiones, entregados, como siempre, al arduo trabajo, en Fallowfield, su hogar en Buckinghamshire. Ha enseñado de profesor visitante en varias universidades extranjeras, y sus obras se han traducido a más de veinte lenguas. Falleció el 17 de septiembre de 1994.


Obras

He aquí las fichas bibliográficas de las principales obras de Popper publicadas en inglés, alemán y español:




  • A World of Propensities, Thoemmes, 1990. Edición en español: Un mundo de propensiones, Tecnos, Madrid, 1992.

  • Conjectures and Refutations, Routledge and Kegan Paul, 1963, y Harper and Row, 1968; 5ª edición, 1989. Edición en español: Conjeturas y refutaciones, Paidós, Buenos Aires, 1967; Conjeturas y refutaciones: el desarrollo del conocimiento científico, Paidós, Barcelona, 1983, 513 pp.

  • Die beiden Grund`probleme der Erkenntnistheorie, J. C. B. Mohr (Paul Siebeck), 1979. Este primer libro de Popper, de 1930 1932, sólo está disponible en alemán.

  • Die Zukunft ist offen (en colaboración con Konrad Lorenz), Piper Verlag, 1985. Edición en español: El porvenir está abierto, Tusquets, Barcelona, 1992.

  • In Search of a Better World, RoutIedge, Londres, 1992. Edición en español: En busca de un mundo mejor, Paidós, Barcelona, 1994.

  • Language & the Body Mind Problem, Routledge, Londres, 1994.

  • Objective Knowledge, Oxford University Press, 1972; 2 a edición, 19709. Edición en español: Conocimiento objetivo: un enfoque evolucionista, ed., Tecnos, Madrid, 1988, 344 pp.

  • Offene Gesel1schaft   offenes Universum (en colaboración con Franz Kreutzer), Franz Deuticke Verlag, 1982. Edición en español: Sociedad abierta, universo abierto, 2 a ed., Tecnos, Madrid, 1988, 160 pp.

  • Quantum Theory and the Schism in Physics, tomo III de The Postscript, Hutchinson, 1982, y Rowman and Littlefield, 1982. Edición en español: Teoría cuántica y el cisma en física, Tecnos, Madrid, 1985, 240 pp.

  • Realism and the Aim of Science, tomo I de The Postscript, Hutehinson, 1983, y Rowman and Littlefield, 1983. Edición en español: Realismo y el objetivo de la ciencia, Tecnos, Madrid, 1985, 448 pp.

  • The Logic of Scientific Discovery, Hutchinson, 1959, y Harper and Row y Basic Books, 1959; publicado originalmente con el título de Logik der Forschung, Springer, 1934. Edición en español: La lógica de la investigación científica, Tecnos, Madrid, 1980, 452 pp; REI, México, 1991; 451 pp.

  • The Myth of the Framework, Routledge, Londres, 1994.

  • The Open Society and its Enenúes, RoutIedge and Kegan Paul, 1945, y Princeton University Press, 1950; 5' ed., 1966. Edición en español: La sociedad abierta y sus enemigos, Paidós, Buenos Aires, 1957.

  • The Open Universe, tomo II de The Postscript, Hutchinson, 1982, y Rovman and Littlefield, 1982. Edición en español: Universo abierto: un argumento en favor del indeterminismo, 2ª ed., Tecnos, Madrid, 1984, 208pp.

  • The Poverty of Historicism, RoutIedge and Kegan Paul, 1957, y Harper and Row, 1977; originalmente publicado en Economica, 1944/1945. Edición en español: La miseria del historicismo, Alianza, Madrid, 1985.



  • The Selfand Its Brain (en colaboración con Sir John Eccles), Springer, 1977; edición revisada, 1981; RoutIedge and Kegan Paul, 1984. La Primera Parte de este libro la escribió Popper; la Segunda, Eccles, y la Tercera está conformada por diálogos entre ambos autores. Edición en español: El yo y su cerebro, Labor, Barcelona, 1980.

  • Unended Quest, Fontana Paperbacks, 1976, y Open Court, 1976; edición revisada, 1984; publicado originalmente como la Intellectual Autobiography en P. A. Schilpp (comp.), The Philosophy of Karl Popper, Open Court, 1974. Edición en español: Búsqueda sin término: una autobiografía intelectual, Tecnos, Madrid, 1977, 288 pp.

Síntesis de su pensamiento

“La afirmación de que todos los cisnes son blancos ha enfrentado al hombre con la posibilidad de toparse con cisnes negros, que lo han obligado a profundizar en el conocimiento de la realidad. Así, a la búsqueda de cisnes negros, Karl Popper (1902-1994) se ha consolidado como uno de los más grandes filósofos contemporáneos”2.

La concepción popperiana de la ciencia tiene como punto de partida el rechazo del inductivismo en todas sus versiones. En su Lógica del descubrimiento científico (1934) criticó la idea predominante de que la ciencia es en esencia inductiva. Mientras que el inductivismo es siempre justificacionista, el refutacionismo o falsacionismo de Popper pretende no serlo.

En el inductivismo, partiendo de premisas particulares, se arriba a conclusiones generales. Se observa una cierta cantidad de casos y de allí se infiere una ley general que los explique. Cuanto más casos se observen, más se puede afirmar que esa ley es verdadera. Veo uno, dos, tres, sesenta, dos mil cisnes blancos, por lo tanto todos los cisnes son blancos. El esquema lógico de fondo para verificar la verdad de la ley es un tipo de razonamiento inválido y se lo conoce como falacia de afirmación del consecuente. Si A entonces B. Se da B. Por lo tanto A, diría un inductivista. Pero bien sabemos que no es así. Si todos los cisnes son blancos, el próximo cisne que vea va a ser blanco. El próximo cisne que veo es blanco. Por lo tanto todos los cisnes son blancos. Este tipo de razonamiento es inválido. Jamás podemos verificar la verdad de la conclusión con la afirmación del consecuente3.

Los razonamientos inductivos, al no ser deductivos, no conservan la verdad, no garantizan la transmisión de la verdad de las premisas a la conclusión, es decir, admiten la posibilidad de que las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa. Pero también hay que decir que en los razonamientos inductivos, a diferencia de los deductivos, la conclusión dice algo más que las premisas. Podemos resumir diciendo que la deducción es infalible pero no agrega contenido a las premisas, mientras que la inducción sí agrega, pero a costa de ser falible4.

Popper, frente al problema de la inducción, propuso un criterio de comprobación para determinar la validez científica que él denominó falsabilidad. Designa la posibilidad que tiene una teoría de ser desmentida, falseada o falsada por un hecho determinado o por algún enunciado que pueda deducirse de esa teoría y no pueda ser verificable empleando dicha teoría. Más claro: una hipótesis es falsable si existe un enunciado observacional o un conjunto de enunciados observacionales lógicamente posibles que sean incompatibles con ella, esto es, que en caso de ser establecidos como verdaderos, falsarían la hipótesis. Según Popper, uno de los rasgos de toda verdadera teoría científica estriba en su falsabilidad5; si una teoría logra no ser falseada, puede mantener sus pretensiones de validez.

No es posible verificar una afirmación universal ni asignarle probabilidad alguna; pero sí es posible, en cambio, refutarla: basta para ello un contraejemplo. Antes veíamos que el razonamiento: Si A entonces B. Se da B. Por lo tanto A, era inválido. En cambio, de lo que si estamos seguros es que si negamos el consecuente, negamos también el antecedente. Es lo que se conoce por Modus Tollens. Si A entonces B. No se da B. Por lo tanto no es A. Si todos los cisnes son blancos, el próximo cisne que vea va a ser blanco. El próximo cisne que veo es negro. Por lo tanto no todos los cisnes son blancos. Este sí es un razonamiento válido. De esto sí podemos estar seguros. Si vimos un cisne negro, no hay duda de que no todos los cisnes son blancos, porque por lo menos uno es negro.

Una teoría puede ser aceptada, provisionalmente, si ha pasado con éxito la confrontación con la experiencia, la contrastación empírica. Contrastar empíricamente una teoría o una hipótesis es tratar de refutarla; si no se lo logra, la teoría queda corroborada6. Popper sostiene que no es posible verificar ningún enunciado; todos son hipótesis o conjeturas. La empresa científica consiste en proponer hipótesis sumamente falsables, seguidas de intentos deliberados y tenaces de falsarlas. Dice Popper:



“Por ello puedo admitir con satisfacción que los falsacionistas como yo


preferimos con mucho un intento de resolver un problema interesante

mediante una conjetura audaz, aunque pronto resulte ser falsa (y

especialmente en ese caso), a cualquier recital de una serie de truismos

improcedentes. Lo preferimos porque creemos que esa es la manera en que

podemos aprender de nuestros errores; y que al descubrir que nuestra conjetura

era falsa habremos aprendido mucho sobre la verdad y habremos llegado

más cerca de la verdad”7.
Para que una contrastación empírica sea, como quiere Popper, un intento de refutación, hay que preferir las hipótesis más audaces. Al arriesgar más, se expone más a la refutación, es más refutable, y permite descubrir con mayor facilidad si es falsa. Para Popper la refutabilidad de una teoría es un mérito. Una teoría muy buena será aquella que haga afirmaciones de muy amplio alcance acerca del mundo y que, en consecuencia, sea sumamente falsable y resista la falsación todas las veces que se someta a prueba. Además, la exigencia de que las teorías sean sumamente falsables tiene el valor agregado de que serán establecidas con mayor claridad y precisión.

Esto es muy importante porque, a partir de allí, Popper traza una frontera, un límite entre lo que debe considerarse ciencia y lo que no. Este criterio de demarcación es el criterio de refutabilidad, según el cual habrán de considerarse científicos aquellos enunciados que sean refutables (no que sean refutados, porque en ese caso ya no forman parte del cuerpo de la ciencia).

  Si un enunciado no pudiese ser refutado (como por ejemplo los enunciados de la metafísica tales como "el alma existe"), no podrían descartarse teorías y no habría progreso científico, es decir, no se cumpliría el ciclo que él propone de conjeturas, refutaciones y nuevas conjeturas. De esta manera resuelve Popper entonces el problema de la demarcación, es decir, el problema de encontrar un criterio que nos permita distinguir entre las ciencias empíricas, por un lado, y los sistemas metafísicos, por otro.

Como vemos, termina proponiendo la refutabilidad (o falsabilidad) como criterio para discernir qué es ciencia y qué no lo es. De acuerdo a este criterio demarcatorio, el interés principal del científico no debe consistir en defender su teoría sino en intentar atacarla, refutarla por todos los medios.

El progreso de la ciencia tal y como lo ve Popper se podría resumir de la siguiente manera. La ciencia comienza con problemas, problemas que van asociados con la explicación del comportamiento de algunos aspectos del mundo. Los científicos proponen hipótesis falsables como soluciones al problema. Las hipótesis conjeturadas son entonces criticadas. Algunas de ellas serán eliminadas rápidamente. Otras pueden tener más éxito. Estas deben someterse a críticas y pruebas más rigurosas. Cuando finalmente se falsa una hipótesis que ha superado con éxito gran variedad de pruebas rigurosas, surge un nuevo problema, afortunadamente muy alejado del problema original resuelto. Este nuevo problema exige la invención de nuevas hipótesis, seguidas de nuevas críticas y pruebas. Y así el proceso continúa indefinidamente. Nunca se puede decir de una teoría que es verdadera, por muy bien que haya superado pruebas rigurosas, pero afortunadamente se puede decir que una teoría actual es superior a sus predecesoras en el sentido de que es capaz de superar pruebas que falsaron a sus predecesoras. “El núcleo del racionalismo crítico desarrollado por Popper está en la cura, más que en la prevención de los errores”8.

Popper subrayó el carácter hipotético-deductivo de la ciencia. Para él la ciencia formula hipótesis y de ellas deduce consecuencias observacionales. Debemos dejar en claro que la afirmación de que el origen de la ciencia está en los problemas (visto en el párrafo anterior) es perfectamente compatible con la prioridad de las teorías sobre la observación y los enunciados observacionales. Las observaciones son problemas sólo a la luz de alguna teoría.

Resumiendo: las teorías científicas son hipótesis a partir de las cuales se pueden deducir enunciados comprobables mediante la observación; si las observaciones experimentales adecuadas revelan como falsos esos enunciados, la hipótesis es refutada. Si una hipótesis supera el esfuerzo de demostrar su falsedad, puede ser aceptada al menos con carácter provisional. “La ciencia progresa gracias al ensayo y el error, a las conjeturas y refutaciones. Aunque nunca se puede decir lícitamente de una teoría que es verdadera, se puede decir con optimismo que es la mejor disponible, que es mejor que cualquiera de las que han existido antes”9.


Bibliografía





  • Chalmers, A. ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?. Siglo XXI, España, 1994.

  • Miller, David (comp.). Popper. Escritos selectos. FCE, México, 1995.

  • UBA XXI. Introducción al Pensamiento Científico 2. Eudeba, Argentina, 2000.




  • http://buscabiografias.com/cgi-bin/verbio.cgi?id=1235. 18/5/2001.

  • Diccionario de Filosofía (en CD). Herder.


Textos




La inducción es innecesaria

“Nunca es posible «justificar» o verificar las teorías científicas. Mas, a pesar de ello, una hipótesis determinada, A, puede aventajar bajo ciertas circunstancias a otra, B: bien sea porque B esté en contradicción con ciertos resultados de la observación -y, por tanto, quede «falsada» por ellos-, o porque sea posible deducir más predicciones valiéndose de A que de B. Lo más que podemos decir de una hipótesis es que hasta el momento ha sido capaz de mostrar su valía, y que ha tenido más éxito que otras: aun cuando, en principio, jamás cabe justificarla, verificarla ni siquiera hacer ver que sea probable. Esta evaluación de la hipótesis se apoya exclusivamente en las consecuencias deductivas (predicciones) que pueden extraerse de ella: no se necesita ni mencionar la palabra «inducción»”10.


Racionalismo crítico


“Existe un único método al que podría llamarse «el único método de la filosofía». Pero no es característico solamente de ésta, sino que es, más bien, el único método de toda discusión racional y, por ello, tanto de las ciencias de la naturaleza como de la filosofía: me refiero al de enunciar claramente los propios problemas y de examinar críticamente las diversas soluciones propuestas. He escrito en cursiva las palabras «discusión racional» y «críticamente» con objeto de subrayar que hago equivalentes la actitud racional y la actitud crítica”11.

Sentido positivo del error

“Por tanto, no podemos atribuir la verdad o la probabilidad a nuestras teorías. La utilización de normas tales como la verdad y la aproximación a la verdad sólo desempeñan un papel en el contexto de la crítica. Podemos rechazar una teoría por no ser verdadera o por aproximarse menos a la verdad que una de sus predecesoras o competidoras. Tal vez pueda resumir en dos tesis breves lo que he dicho hasta aquí: (1) Somos falibles y propendemos al error; sin embargo, podemos aprender de nuestros fallos. (2) No podemos justificar nuestras teorías, pero podemos criticarlas racionalmente y adoptar de modo provisional aquellas que parecen soportar mejor nuestras críticas y que poseen mayor poder explicativo”12.



Falsabilidad

“No exigiré que un sistema científico pueda ser seleccionado, de una vez para siempre, en un sentido positivo; pero sí que sea susceptible de selección en un sentido negativo por medio de contrastes o pruebas empíricas: ha de ser posible refutar por la experiencia un sistema científico empírico”13.


Grados de verosimilitud
“Hablando intuitivamente, una teoría T1 posee menos verosimilitud que una teoría T2 si, y sólo si, (a) sus contenidos de verdad y falsedad [o sus medidas] son comparables y además (b) el contenido de verdad, pero no el de falsedad, de T1 es menor que el de T2 o también (c) el contenido de verdad de T1 no es mayor que el de T2, pero sí lo es el de falsedad. Resumiendo, diríamos que T2 se aproxima más a la verdad o es más semejante a la verdad que T1 si, y sólo si, se siguen de ella más enunciados verdaderos, pero no más enunciados falsos o, al menos, igual cantidad de enunciados verdaderos y menos enunciados falsos”14.

La corroboración

“He introducido el término «corroboración» para el grado en que una teoría ha sido rigurosamente contrastada. Se emplea fundamentalmente a efectos de comparación: por ejemplo, E está más rigurosamente contrastada que N. El grado de corroboración de una teoría tiene siempre un índice temporal: es el grado en que una teoría aparece como bien contrastada en el momento t. Esto no puede constituir una medida de su verosimilitud, sino que ha de tomarse como índice de cómo aparece su verosimilitud en el momento t comparada con otra teoría. El grado de corroboración es, pues, una guía de preferencia entre dos teorías en un cierto estadio de la discusión respecto a su aparente aproximación a la verdad en ese momento. Ahora bien, lo único que nos dice es que una de las teorías ofrecidas parece -a la luz de la discusión- la más próxima a la verdad”15.

“Ahora me ocuparé de mi aseveración central. Consiste en esto: la tradi­ción racionalista, la tradición de la discusión crítica, representa el único medio practicable para ampliar nuestro conocimiento  el conocimien­to conjetural o hipotético, por supuesto  No existe otra manera de ha­cerlo. Más especialmente, no hay camino que parta de la observación o de la experimentación. En el desarrollo de la ciencia, las observaciones y los experimentos sólo desempeñan el papel de argumentos de crítica. Y juegan este papel junto con otro, el de argumentos no surgidos de la observación. Es un papel importante; pero el significado de las observaciones y de los experimentos depende enteramente de si pueden utilizarse o no para criticar teorías.

Según la teoría del conocimiento aquí esbozada, existen, en última instancia, sólo dos maneras en que las teorías pueden ser superiores a otras: pueden explicar más, y pueden probarse mejor; esto es, pueden ser discutidas más cabal y críticamente, a la luz de todo cuanto sabemos, de todas las objeciones en que podamos pensar, y especialmente también a la luz de las pruebas de observación y de experimentación que se hayan diseñado con el fin de criticar la teoría.

Existe sólo un elemento de racionalidad en nuestros intentos por conocer el mundo: el examen crítico de nuestras teorías. Estas teorías en sí mismas son conjetura. No sabemos: sólo conjeturamos. Sí me preguntara usted: "¿Cómo sabe...?", mi respuesta sería: "No sé; sólo propongo una suposición. Si está usted interesado en mi problema, me complacerá mucho que critique mi suposición, y si expresa usted contrapropuestas, yo, a mi vez, trataré de criticarlas".

Estoy convencido de que esto constituye la verdadera teoría del conocimiento (que deseo someter a la crítica del lector): la verdadera descripción de una práctica que surgió en Jonia y que se ha incorporado a la ciencia moderna (aunque hay muchos científicos que aún creen en el mito baconiano de la inducción): la teoría de que el conocimiento se desarrolla por medio de conjeturas y refutaciones”16.





1 Miller, D. Popper. Escritos selectos, pág. 13.

2 Miller, D. Popper. Escritos selectos, contratapa.

3 Para una mejor explicación habría que diferenciar verificacionismo (inductivismo estrecho) de

confirmacionismo (inductivismo amplio).



4 Tema trabajado por Kant al diferenciar los juicios analíticos de los sintéticos.

5 Por esta razón afirma que al menos algunas versiones de la teoría de la historia de Marx, el psicoanálisis

freudiano y la psicología adleriana no son científicos. No son falsables porque un mismo hecho se

puede explicar de una manera o de otra, según convenga.


6 Término que emplea Popper para destacar el hecho de que no se trata de una confirmación inductiva.

7 Popper, Conjeturas y refutaciones, citado por Chalmers en ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, pág. 49.

8 Miller, D. Popper. Escritos selectos, contratapa.

9 Chalmers, A. ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, p. 42.

10 Popper, La lógica de la investigación científica, Tecnos, Madrid 1977, p. 293. Citado en el Diccionario

Herder.

11 Popper, La lógica de la investigación científica, Tecnos, Madrid 1977, p.17. Citado en el Diccionario Herder de filosofía


12 Conocimiento objetivo, Tecnos, Madrid 1974, p. 243-244. Citado en el Diccionario Herder de

filosofía.

13 Popper, La lógica de la investigación científica, Tecnos, Madrid 1977, p. 40. Citado en el Diccionario

Herder de filosofía

14 Popper, Conocimiento objetivo, Tecnos, Madrid 1974, p. 58. Citado en el Diccionario Herder de

filosofía.



15 Popper, Conocimiento objetivo, Tecnos, Madrid 1974, p. 103. Citado en el Diccionario Herder de

filosofía

16 Popper, Conjeturas y refutaciones, cap. 5, citado por Miller en Popper. Escritos selectos, págs. 29-30.

Javier Esteban Giangreco

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