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LOS MUCHACHOS DE LOS CHORROS

JUSTO GIMENEZ



LOS MUCHACHOS DE LOS CHORROS

JUSTO GIMENEZ



LOS MUCHACHOS EN LOS CHORROS

(Ensayo acerca de la vida cotidiana en el Instituto

Dr. Gustavo H. Machado”)





Instituto Nacional del Menor

Fondo de Publicaciones

Caracas – Venezuela

“La experiencia no es lo que le ocurre a alguien,

es lo que alguien hace con lo que le ocurre”.

Aldous Huxley

Lo que yo siempre he querido expresar en mis libros, es mi disgusto contra la manipulación de la gente por otra gente. Eso es lo que hay que analizar, la manipulación. ¿Es realmente vil, medianamente malo, o humanamente necesario?”



Norman Mailer

A Doris, fruto del grato privilegio

de su estímulo y noble afecto.

AGRADECIMIENTO

Quiero expresar mi agradecimiento a personas amigas y compañeras de trabajo del Centro de Formación r Investigación (CFI), quienes de manera cordial y desinteresada han colaborado en la revisión y mecanografiado de este material, sus aportes permitieron un mayor brillo de claridad en la exposición de algunas oscuras ideas, ellas son: Galicia Suárez, Marisela Rivas, Marielena Noriega, Judith Lovera y Elena Rivas.

Los esfuerzos críticos de Maritza Torres en el punto relativo a los temas han sido precisos para alcanzar una exposición armoniosa de ellos; al igual que la valiosa colaboración de Francoise Cantalejo, en el análisis del vocabulario, a ellas mi palabra de gratitud.

Gracias a la Dra. Magaly Ostos, con quien he podido compartir las dudas durante la elaboración y alumbramiento de estas páginas, su calidez me dio ánimos.

Debo agradecer los comentarios y observaciones periódicas del personal del Instituto “Dr. Gustavo H. Machado”, ante diversas situaciones, que enriquecieron sin proponérselo estas páginas.

En cuanto a mi interpretación y mis tesis, las asumo a carta cabal, pues no pretendo hacer responsables a otros de lo que me es propio.



PROLOGO

Para el Fondo de Publicaciones INAM es un orgullo iniciar sus acciones con “Los Muchachos en Los Chorros” del Lic. Justo Giménez .


Este, entre diversos textos que podíamos haber divulgado, fue seleccionado porque muestra de manera sencilla, lo que en una Institución como el INAM se hace y se vive junto a los que nuestras leyes denominan menores en “situación irregular” y más explícitamente “menores infractores”.
La vida en una institución como “Los Chorros”, conocida técnicamente para el momento en que fue escrito este texto, como Casa de Observación de Diagnóstico y Referencia “Dr. Gustavo H. Machado”, constituye una experiencia inolvidable para cualquier persona que tenga la inmensa oportunidad de participar en ellas. Esa experiencia obliga a crecer en humanidad a quienes se abren al prójimo con deseos de comprender a los “muchachos”, atemoriza y provoca la huida cuando no envilece y degrada a quienes se acercan con indiferencia o prejuicios que los inclinan a convertirse en jueces ásperos o en instrumentos de castigos de la sociedad. Profundas son las contradicciones en las que colocan las vivencias generadas por el contacto con el mundo de los excluidos sociales y es preciso superarlas con dignidad. Tal es el trabajo, más que del “funcionario”, del ser humano que se integra al INAM, para reeducar. Así lo muestra este breve y gran texto.
Una cualidad adicional tiene además la obra presentada en la niñez de Justo Giménez, el CVN, hoy INAM tuvo influencia. Luego su vida laboral se ha desarrollado en la Institución y está signada por la docencia en el más puro de los conceptos. Educar parece haber sido su consigna y podemos dar fe de que justo es un educador de los buenos, de esos que tienen que decir porque han vivido aquello que enseñan.
El texto a pesar de la época en que fue producido, mantiene su vigencia porque muestra actitudes, hechos y situaciones que aún son paradigmáticas de la vida institucional, y también porque evidencia el trabajo de una generación que ya está de salida, y que lleva sus éxitos y fracasos a cuestas.

Para el INAM, “Los Muchachos en Los Chorros” e s la obra de un hijo que expresa su madurez como padre y este es un logro irreversible que no puede ni debe pasar desapercibido en una Institución como la nuestra.


Nancy Montero de Sánchez


INTRODUCCION
Este ensayo surge de un encuentro, de una separación y de una revisión, donde la reflexión de las prácticas ocupa un lugar privilegiado. También de un esfuerzo por el registro, por resguardar la memoria de nuestros actos, del momento histórico en el cual hemos realizado las tareas de atención a los niños y a los adolescentes, que a nuestro juicio, es necesario sistematizar. Las razones van desde revisar críticamente las diferentes prácticas hasta hacer testimonio de lo vivido y permitir que otras personas conozcan el trabajo con estos jóvenes. Per, sobre todo, que se enteren de las características de los muchachos.
Aspiramos que el presente documento sea útil a las diferentes generaciones de personas que encuentren su vocación de servir, ayudando a los muchachos en su crecimiento personal y su posterior reinserción positiva a la sociedad. La experiencia de los hombres y mujeres que se han dedicado a al atención de los muchachos con trastornos de conducta, dice que para lograr cambios en éstos hay que conocerlos y reconocerlos, y esto consiste en manejar y respetar sus valores, sus vivencias , sus códigos lingüísticos, gestuales, simbólicos y aún más, sus malas experiencias, que luego en el proceso terapéutico resultan asimiladas como aprendizajes. Como se entiende, la tarea es ardua.
El Encuentro

En 1970, me había graduado de Perito Agropecuario en la Escuela práctica de Agricultura, en Agua Blanca, Estado Portuguesa. Ingrese al personal de Consejo Venezolano del Niño en marzo de 1971, en el cargo de Instructor Vocacional Agropecuario. Mi experiencia se inicia con niños campesinos en el Internado “Julio Casa4as”, ubicado en Araure, en esa entidad cuya problemática era de abandono familiar, social y escolar; su población era básicamente niños, en el profundo sentido del termino. Venía Caracas a estudiar Sociología en la Universidad Central de Venezuela (1975) motivado por mis inquietudes de justicia social.

Me ubican en el Instituto “Dr. Gustavo . Machado” como maestro guía nocturno del grupo Andrés Bello, conocido también como el grupo número uno. Para aquel entonces, el Instituto “Dr. Gustavo H. Machado” era un modelo en el diagnostico y la atención de adolescentes con trastornos de conducta, una verdadera escuela para entrenar personal, compuesta por cinco grupos, cada uno con un cupo de 40 muchachos y con su equipo técnico específico.

Cuando llegué a la Institución me encontré con sus mitos, sus grandezas y los conflictos rutinarios de los muchachos. Allí se inició mi aprendizaje, tenía que encontrarle la lógica a la conducta de los jóvenes, conocerlos, entenderlos para poder trabajar con ellos de manera responsable. Est para mi era una necesidad. Los niños del “Julio Casañas” eran casi de pecho comparados con los adolescentes urbanos de Los Chorros; además la atmósfera propia del Instituto, con sus faenas, sus rituales, los horarios, los espacios planificados y organizados permitían atender su población, la particularidad del medio cerrado de atención a los jóvenes en contra de su voluntad; pero llamaba mi atención, sobre todo, las respuestas de aquellos muchachos. Yo creía y creo en la reeducación, no se trata de un voto de fe, sino de una postura, de una concepción del hombre y de la vida, que toca a niños y adolescentes. Parecía que algunos de ellos no se daban cuenta de las oportunidades que le brindaba el Instituto.


La Separación

Durante siete años trabajé en el “Dr. Gustavo H. Machado”, donde ocupé los cargos desde Maestro Guía hasta el de Director Encargado. Ya graduado de Antropólogo (1980), con otras metas comencé a separarme del Instituto y vincularme con otros ámbitos, pero sentía la necesidad de sistematizar lo vivido, de organizarlo y compartirlo. Hay mucho de activismo en parte del personal del Organismo, pero muy poco de registro de las múltiples experiencias que se ejecutan en el día a día con nuestros niños y niñas.

En una actividad de entrenamiento del personal, una joven psicólogo me preguntó ¿Y por qué usted no escribe esas historias? Ella venía de hacer su doctorado en la Universidad Hebrea de Jerusalén y fue el toque asertivo y productivo para concretar el presente ensayo y hacer la necesaria distancia con esa profunda escuela que fue para mi el Instituto “Dr. Gustavo H. Machado”, para ella va la dedicatoria.
Como lo Hice

El motivo del trabajo es encontrar fundamento a las acciones de los muchachos internos, principales protagonistas de la vida institucional.

La información se ha recogido mediante la observación participante, entrevista con menores y personal, reuniones con grupos grandes; conversaciones y comentarios de los muchachos en diversas situaciones de la vida institucional; entrevistas con sus familiares centradas en aspectos, a veces concretos y particulares, en ocasiones más generales.

También mediante la lectura de informes diarios de la vida de cada grupo, realizados por los instructores de los diferentes turnos, que cubren el lapso de las veinticuatro (24) horas. Notas de las más variadas situaciones, en diferentes momentos.

La residencia en el seno de la institución durante un periodo considerable de tiempo, permitió observar las rutinas y los acontecimientos, obtener información comprobada, percibir los días hábiles y los días feriados, pulsar el ritmo del tiempo ordenado y el de la fiesta, la noche y el día.

Nos interesó describir los rituales que usaban los muchachos, para recibir a los que ingresaban nuevos a la Institución, y su vida cotidiana, mostrando las rutinas a partir de un anochecer en la Institución hasta el amanecer de un día cualquiera, “un día hábil”.

Se procuró mantener la identidad colectiva y el trabajo puso en evidencia a un tipo de joven, que pocas veces, imaginamos encontrar cuando se habla de menores “infractores”.

Especial atención se prestó a temas que conforman con particular intensidad el mundo de los internos, ellos son: la libertad, la noción del tiempo, el espacio; el afán de dominar, la noción de la vida, el pensamiento mágico-religioso, los sueños y el lenguaje.

Con este trabajo quisimos convocar inquietudes y motivar consideraciones, en la construcción de una teoría necesaria para fundamentar las acciones reeducativas y responder a la esperanza viva de jóvenes que acaricien el sueño de una vida mejor, más plena, digna y humana. Por ello, realizamos este esfuerzo. Si logra contribuir a la reflexión, de quienes se interesan en el asunto , el objetivo ha sido logrado, con otra pretensión resultaría vanidosa. Vallan pues esta páginas a realizar su encomienda; contribuir a una discusión fructífera y constructiva.

LA INSTITUCION Y LOS CHORROS


LA INSTITUCION Y LOS CHORROS
Los Chorros y sus Nombres

La toponimia del sector la testimonian los chorros de agua que bajan del Avila, sitio caracterizado por abundante vegetación, humedad y bajas temperaturas; paraje de mangos frondosos y leales, ahora zona residencial y parque público.



La Institución y la Comunidad

El entorno próximo al Instituto “Dr. Gustavo H. Machado” lo constituyen: por el norte, la Avenida Principal de Los Chorros, por el sur, la Urbanización “La Estancia”; por el este La Calle Buen Pastor y, al oeste, la residencia de la familia Boultón.

Los vecinos como suelen denominarse, se quejan de los comportamientos de los muchachos. Sus quejas son constantes. A veces, llaman por teléfono cuando los muchachos se fugan, o lanzan un zapato viejo a los patios de sus casas, los cuales se unen con sus paredes de fondo a la Institución. Vale destacar que la existencia de las edificaciones del Instituto datan del año 1957 y las urbanizaciones fueron construidas posteriormente.

En líneas generales, las quejas y la aversión han signado la visión y la relación del vecindario con la Institución, al punto de llevar la problemática colectiva como denuncia a diversos medios de comunicación social.

Durante el año 1978, realizamos experiencias de acercamiento a la comunidad, que permitieron establecer un nexo distinto. Planificamos actividades con los vecinos y nuestros muchachos en la Institución. Fue una experiencia interesante, que luego no continuó.

Portería

En la parte superior izquierda de la entrada, en una placa rectangular, se puede leer:



CONSEJO VENEZOLANO DEL NIÑO”

División de Menores

Instituto “Dr. Gustavo H. Machado”

Si usted se dirige hacia allá en taxi, es posible que el conductor le indique:

- “!Ah! El Reten de Menores”

- “El Consejo del Niño”

O tal vez, según la moda reciente, simplemente:

- “El Consejo”

Otros pueden corregirle:

- “El Albergue de Menores”. Hay funcionarios del Organismo que así la llaman.

- La Casa de Observación”
Es el sentido común de la gente que lo conoce con sus muchos nombres.

Voz de la Memoria

La memoria oral, es parte de la historia dl establecimiento, vertida en las conversaciones del antiguo personal; mientras el nuevo, algo incrédulo, solicita más información. Tienen cabida las anécdotas del Reten de Los Chorros, un régimen entre rejas, autoritario y disciplinado. Datos reales, experiencias de hombres trabajadores y jóvenes hoy anónimos, que hicieron famoso a Los Chorros. Veintisiete años de historia, no recogida aún, tienen resonancia para indicarnos que siempre no ha sido igual.

Ahora la tarea es silente, más sutil con recursos exiguos míos, pues socialmente no ha sido valorada.

Hoy programáticamente el Instituto es un:



CENTRO DE DIAGNOSTICO Y REFERENCIA

Definición

El Centro de Diagnóstico y Referencia es una unidad de asistencia a menores en situación irregular, destinada a la observación exhaustiva y diagnóstico de la personalidad del menor para su referencia a las distintas instancias del Sistema de Acciones Interrelacionadas y que funcionan paralelamente como auxiliar de la Justicia Tutelar para dar cumplimiento a la medida pautada por el Artículo 103 de la Ley Tutelar de Menores.

Objetivos


  • Analizar la problemática del menor en situación irregular mediante un estudio integral de su personalidad, desde el punto de vista psiquiátrico, psicológico, social, familiar y conductual

  • Determinar el tratamiento o atención que deberá recibir el menor estudiado en función de su mayor o menor capacidad de recuperación.

  • Elevar conclusión de los estudios realizados con las recomendaciones pertinentes al Juez que atiende en las causas respectivas.



Funcionamiento

En el Centro de Diagnóstico y Referencia el menor es atendido y estudiado por un equipo técnico interdisciplinario compuesto por psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, instructores y psicopedagógos, por medio de técnicas de intervención directa, indirecta y participante con el fin de:



  • Discriminar entre las conductas transitorias, reactivas y aquellas que obedecen a factores intrínsecos de la personalidad.

  • Visualizar su actividad y conducta aislada de los factores sociales perturbadores o desencadenantes.

  • Determinar su capacidad de recuperación a través de su posibilidad de introyectar pautas socializadoras positivas en un ambiente de significación educativa y terapéutica. (1)


ESTRUCTURAS DEL INSTITUTO
Esquema descriptivo

Cinco grupos de menores, cada uno con un cupo máximo de 40. Cada grupo tiene asignado un equipo técnico, integrado por un psiquiatra, un psicólogo, un trabajador social y seis instructores.



Horario de comidas

7:30 a.m. desayuno

12:00 a.m. almuerzo

5:30 p.m. cena



Días de visitas

martes y jueves 5:00 a 5:00 p.m.

domingos de 2:30 a 4:30 p.m.

Personal

Instructores: Tres turnos diarios, un equipo trabaja de lunes a viernes y el otro el fin de semana.

Psiquiatras y psicólogos: 8:00 a.m. a 2:00 p.m.

Trabajadores sociales: 8:00 a.m. a 4:00 p.m.

Personal administrativo: 8:00 a.m. a 4:00 p.m.

Personal obrero: Conserjes, cocineros, mantenimiento, conductores y enfermeros: 8 horas diarias



¿Quienes ingresa?

Menores en situación irregular, varones mayores de 13 años y menores de 18, para la aplicación de lo establecido en el Artículo 103 de la Ley Tutelar de Menores.



Horas de ingreso

Las 24 horas del día, pero ocurre durante el día de lunes a viernes, por lo general en horas de la tarde: 4:00 a 6:00 p.m.

Una definición de Menores en Situación Irregular, aparece a continuación, tal como es expuesta por la Ley Tutelar de Menores.

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