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José Hernández el gaucho martin fierro


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José Hernández

 EL GAUCHO MARTIN FIERRO

 ************************************************************************

1

Aquí me pongo a cantar


Al compás de la vigüela,
Que el hombre que lo desvela
Una pena extraordinaria
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.

2

Pido a los Santos del Cielo


Que ayuden mi pensamiento;
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento.

3

Vengan Santos milagrosos,


Vengan todos en mi ayuda,
Que la lengua se me añuda
Y se me turba la vista;
Pido a Dios que me asista
En una ocasión tan ruda.

4

Yo he visto muchos cantores,


Con famas bien obtenidas,
Y que después de adquiridas
No las quieren sustentar:
Parece que sin largar
Se cansaron en partidas.

5

Mas ande otro criollo pasa


Martín fierro ha de pasar,
Nada la hace recular
Ni las fantasmas lo espantan;
Y dende que todos cantan
Yo también quiero cantar.

6

Cantando me he de morir


Cantando me han de enterrar,
Y cantando he de llegar
Al pie del eterno padre:
Dende el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar.

7

Que no se trabe mi lengua


Ni me falte la palabra:
El cantar mi gloria labra
Y poniéndome a cantar,
Cantando me han de encontrar
Aunque la tierra se abra.

8

Me siento en el plan de un bajo


A cantar un argumento:
Como si soplara el viento
Hago tiritar los pastos;
Con oros, copas y bastos
Juega allí mi pensamiento.

9

Yo no soy cantor letrao,


Mas si me pongo a cantar
No tengo cuándo acabar
Y me envejezco cantando:
Las coplas me van brotando
Como agua de manantial.

10

Con la guitarra en la mano


Ni las moscas se me arriman,
Naides me pone el pie encima,
Y cuando el pecho se entona,
Hago gemir a la prima
Y llorar a la bordona.

11

Yo soy toro en mi rodeo


Y torazo en rodeo ajeno;
Siempre me tuve por güeno
Y si me quieren probar,
Salgan otros a cantar
Y veremos quién es menos

12

No me hago al lao de la güeya


Aunque vengan degollando,
Con los blandos yo soy blando
Y soy duro con los duros,
Y ninguno en un apuro
Me ha visto andar titubeando.

13

En el peligro, !qué Cristos!


El corazón se me enancha,
Pues toda la tierra es cancha,
Y de eso naides se asombre:
El que se tiene por hombre
Ande quiere hace pata ancha.

14

Soy gaucho, y entiendaló


Como mi lengua lo explica:
Para mi la tierra es chica
Y pudiera ser mayor;
Ni la víbora me pica
Ni quema mi frente el sol.

15

Nací como nace el peje


En el fondo de la mar;
Naides me puede quitar
Aquello que Dios me dió
Lo que al mundo truje yo
Del mundo lo he de llevar.

16

Mi gloria es vivir tan libre


Como el pájaro del cielo:
No hago nido en este suelo
Ande hay tanto que sufrir,
Y naides me ha de seguir
Cuando yo remuento el vuelo.

17

Yo no tengo en el amor


Quien me venga con querellas;
Como esas aves tan bellas
Que saltan de rama en rama,
Yo hago en el trébol mi cama,
Y me cubren las estrellas.

18

Y sepan cuantos escuchan


De mis penas el relato,
Que nunca peleo ni mato
Sino por necesidá,
Y que a tanta alversidá
Solo me arrojó el mal trato

19

Y atiendan la relación


Que hace un gaucho perseguido,
Que padre y marido ha sido
Empeñoso y diligente,
Y sin embargo la gente
Lo tiene por un bandido.

II


20

Ninguno me hable de penas,


Porque yo penado vivo,
Y naides se muestre altivo
Aunque en el estribo esté:
Que suele quedarse a pie
El gaucho mas alvertido.

21

Junta esperencia en la vida


Hasta pa dar y prestar
Quien la tiene que pasar
Entre sufrimiento y llanto,
Porque nada enseña tanto
Como el sufrir y el llorar.

22

Viene el hombre ciego al mundo,


Cuartiandolo la esperanza,
Y a poco andar ya lo alcanzan
Las desgracias a empujones,
! La pucha, que trae liciones
El tiempo con sus mudanzas!

23

Yo he conocido esta tierra


En que el paisano vivía
Y su ranchito tenía
Y sus hijos y mujer...
Era una delicia el ver
Como pasaba sus días.

24

Entonces... cuando el lucero


Brillaba en el cielo santo,
Y los gallos con su canto
Nos decian que el día llegaba,
A la cocina runbiaba
El gaucho... que un encanto.

25

Y sentao junto al jogón


A esperar que venga el día,
Al cimarrón le prendía
Hasta ponerse rechoncho,
Mientras su china dormía
Tapadita con su poncho.

26

Y apenas la madrugada


Empesaba coloriar,
Los pájaros a cantar,
Y las gallinas a apiarse,
Era cosa de largarse
Cada cual a trabajar.

27

Este se ata las espuelas,


Se sale el otro cantando,
Uno busca un péllon blando,
Este un lazo, otro un rebenque,
Y los pingos relinchando
Los llaman dende el palenque.

28

El que era pion domador


Enderezaba al corral,
Ande estaba el animal
Bufidos que se las pela ...
Y mas malo que su agüela,
Se hacia astillas el bagual.

29

Y alli el gaucho inteligente,


En cuanto el potro enriendó,
Los cueros le acomodó
Y se le sentó en seguida,
Que el hombre muestra en la vida
La astucia que Dios le dió.

30

Y en las playas corcoviando


Pedazos se hacía el sotreta
Mientras él por las paletas
Le jugaba las lloronas,
Y al ruido de las caronas
Salía haciendo gambetas.

31

!Ah,tiempos!... !Si era un orgullo


Ver jinetear un paisano!
Cuando era gaucho baquiano,
Aunque el potro se boliase,
No había uno que no parese
Con el cabresto en la mano.

32

Y mientras domaban unos,


Otros al campo salían
Y la hacienda recogían,
Las manadas repuntaban,
Y ansí sin sentir pasaban
Entretenidos el día.

33

Y verlos al cair la tarde


En la cocina riunidos,
Con el juego bien prendido
Y mil cosas que contar,
Platicar muy divertidos
Hasta después de cenar.

34

Y con el buche bien lleno


Era cosa superior
Irse en brazos del amor
A dormir como la gente,
Pa empezar el día siguiente
Las fainas del día anterior.

35

Ricuerdo !qué maravilla!


Cómo andaba la gauchada
Siempre alegre y bien montada
Y dispuesta pa el trabajo...
Pero hoy en día...!barajo!
No se la ve de aporriada.

36

El gaucho más infeliz


Tenía tropilla de un pelo,
No le faltaba un consuelo
Y andaba la gente lista...
Teniendo al campo la vista,
Solo vía hacienda y cielo.

37

Cuando llegaban las yerras,


!Cosa que daba calor!
Tanto gaucho pialador
Y tironiador sin yel.
!Ah, tiempos... pero si en él
Se ha visto tanto primor!

38

Aquello no era trabajo,


Mas bien era una junción,
Y después de un güen tirón
En que uno se daba mana,
Pa darle un trago de cana
Solía llamarlo el patrón.

39

Pues vivía la mamajuana


Siempre bajo la carreta,
Y aquel que no era chancleta,
En cuanto el goyete vía,
Sin miedo se le prendía
Como güerfano a la teta.

40

!Y qué jugadas se armaban


Cuando estábamos riunidos!
Siempre íbamos prevenidos,
Pues en tales ocasiones
A ayudarle a los piones
Caiban muchos comedidos.

41

Eran los días del apuro


Y alboroto pa el hembraje,
Pa preparar los potajes
Y osequiar bien a la gente,
Y así, pues, muy grandemente,
Pasaba siempre el gauchaje.

42

Vení,a la carne con cuero,


La sabrosa carbonada,
Mazamorra pien pisada,
Los pasteles y el güen vino...
Pero ha querido el destino
que todo aquello acabara.

43

Estaba el gaucho en su pago


Con toda siguridá,
Pero aura... !barbaridá!,
La cosa anda tan fruncida,
Que gasta el pobre la vida
En juir de la autoridá.

44

Pues si usté pisa en su rancho


Y si el alcalde lo sabe,
Lo caza lo mesmo que ave
Aunque su mujer aborte...
!No hay tiempo que no se acabe
Ni tiento que no se corte!.

45

Y al punto dése por muerto


Si el alcalde lo bolea,
Pues ahí nomas se le apea
Con una felpa de palos;
Y despues dicen que es malo
El gaucho si los pelea.

46

Y el lomo le hinchan a golpes,


Y le rompen la cabeza,
Y luego con ligereza,
Ansí lastimao y todo,
Lo amarran codo a codo
Y pa el cepo lo enderiezan.

47

Ahi comienzan sus desgracias,


Ahi principia el pericón,
Porque ya no hay salvación,
Y que usté quiera o no quiera,
Lo mandan a la frontera
O lo echan a un batallón.

48

Ansí empezaron mis males


Lo mesmo que los de tantos;
Si gustan... en otros cantos
Les diré lo que he sufrido:
Despues que uno está... perdido
No lo salvan ni los santos.

49

Tuve en mi pago en un tiempo


Hijos, hacienda y mujer,
Pero empecé a padecer,
Me echaron a la frontera,
!Y que iba a hallar al volver!
Tan solo allé la tapera.

50

Sosegao vivía en mi rancho


Como el pájaro en su nido,
Allí mis hijos queridos
Iban creciendo a mi lao...
Sólo queda al desgraciao
Lamentar el bien perdido.

51

Mi gala en las pulperías


Era, en habiendo mas gente,
ponerme medio caliente,
Pues cuando puntiao me encuentro
Me salen coplas de adentro
como agua de la virtiente.

52

Cantando estaba una vez


En una gran diversión,
Y aprovecho la ocasión
Como quiso el Juez de Paz...
Se presentó, y ahi nomás
Hizo arriada en montón.

53

Juyeron los más matreros


Y lograron escapar:
Yo no quise disparar,
Soy manso y no había porqué,
Muy tranquilo me quedé
Y ansi me dejé agarrar

54

Allí un gringo con un órgano


Y una mona que bailaba,
Haciéndonos rair estaba,
Cuanto le tocó el arreo,
!Tan grande el gringo y tan feo,
Lo viera cómo lloraba!.

55

Hasta un inglés zanjiador


Que decía en la última guerra
Que él era de Inca-la-perra
Y que no queria servir,
Tambien tuvo que juir
A guarecerse en la sierra.

56

Ni los mirones salvaron


De esa arriada de mi flor,
Fué acoyarao el cantor
Con el gringo de la mona,
A uno solo, por favor,
Logró salvar la patrona.

57

Formaron un contingente


Con los que del baile arriaron,
Con otros nos mesturaron,
Que habían agarrao también,
Las cosas que aquí se ven
Ni los diablos las pensaron.

58

A mí el Juez me tomó entre ojos


En la ultima votación:
Me le había hecho el remolón
Y no me arrimé ese día,
Y él dijo que yo servía
A los de la esposición.

59

Y ansí sufrí ese castigo


Tal vez por culpas ajenas,
Que sean malas o sean güenas
Las listas, siempre me escondo:
Yo soy un gaucho redondo
Y esas cosas no me enllenan.

60

Al mandarnos nos hicieron


Mas promesas que a un altar,
El Juez nos jué a proclamar
Y nos dijo muchas veces:
Muchachos, a los seis meses
Los van a ir a relevar.

61

Yo llevé un moro de número


!Sobresaliente el matucho!
Con él gané en Ayacucho
Mas plata que agua bendita:
Siempre el gaucho necesita
Un pingo pa fiarle un pucho.

62

Y cargué sin dar mas güeltas


Con las prendas que tenía:
Jergas, ponchos, todo cuanto había
En casa, tuito lo alcé:
A mi china la dejé
Medio desnuda ese día.

63

No me falta una guasca


-Esa ocasión eche el resto-,
Bozal,maniador, cabresto,
Lazo, bolas y manea...
!El que hoy tan pobre me vea
Tal vez no creerá todo esto!.

64

Ansí en mi moro, escarciando,


Enderecé a la frontera.
!Aparcero si uste viera
Lo que se llama cantón!...
Ni envidia tengo al ratón
En aquella ratonera.

65

De los pobres que allí había


A ninguno lo largaron,
Los más viejos rezongaron,
Pero a uno que se quejó
En seguida lo estaquiaron,
Y la cosa se acabó.

66

En la lista de la tarde


El jefe nos cantó el punto
diciendo: -Quinientos juntos
Llevará el que se resierte;
Lo haremos pitar del juerte,
Mas bien dése por dijunto-.

67

A naides le dieron armas,


Pues toditas las que había
El Coronel las tenía,
Sigun dijo esa ocasión,
Pa repartirlas el día
En que hubiera una invasión.

68

Al principio nos dejaron


De haraganes criando sebo,
Pero después... no me atrevo
A decir lo que pasaba...
!Barajo!... si nos trataban
Como se trata a malevos.

69

Porque todo era jugarle


Por los lomos con la espada,
Y aunque usté no hiciera nada,
Lo mesmito que en palermo,
Le daban cada cepiada
Que lo dejaban enfermo.

70

!Y que indios, ni que servicio;


Si allí no había ni cuartel!
Nos mandaba el Coronel
A trabajar en sus chacras,
Y dejábamos las vacas
que las llevara el infiel.

71

Yo primero sembré trigo


Y después hice un corral,
Corté adobe pa un tapial,
Hice un quincho, corté paja...
!La pucha que se trabaja
Sin que le larguen un rial!.

72

Y es lo pior de aquel enriedo


Que si uno anda hinchando el lomo
Se le apean como un plomo...
!Quién aguanta aquel infierno!
Si eso es servir al gobierno,
A mi no me gusta el cómo.

73

Más de un año nos tuvieron


En esos trabajos duros;
Y los indios, le asiguro
Dentraban cuando querían:
Como no los perseguían,
Siempre andaban sin apuro.

74

A veces decía al volver


Del campo la descubierta
Que estuvieramos alerta,
Que andaba adentro la indiada,
Porque había una rastrillada
O estaba una yegua muerta.

75

Recién entonces salía


La orden de hacer la riunión,
Y caibamos al cantón
En pelos y hasta enancaos,
Sin armas, cuatro pelaos
Que ibamos a hacer jabón.

76

Ahi empezaba el afán


-Se entiende, de puro vicio-
De enseñarle el ejercicio
A tanto gaucho recluta,
Con un estrutor... !que... bruta!
Que nunca sabía su oficio.

77

Daban entonces las armas


Pa defender los cantones,
Que eran lanzas y latones
Con ataduras de tiento...
Las de juego no las cuento
Porque no había municiones.

78

Y un sargento chamuscao


Me contó que las tenían
Pero que ellos la vendían
Para cazar avestruzes;
Y asi andaban noche y día
Déle bala a los ñanduses.

79

Y cuando se iban los indios


Con lo que habían manotiao,
salíamos muy apuraos
A perseguirlos de atrás;
Si no se llevaban más
Es porque no habían hallao.

80

Allí sí, se ven desgracias


Y lágrimas y afliciones;
Naides le pida perdones
Al indio: pues donde dentra,
Roba y mata cuanto encuentra
Y quema las poblaciones.

81

No salvan de su juror


Ni los pobres angelitos;
Viejos, mozos y chiquitos
Los mata del mesmo modo:
Que el indio lo arregla todo
con la lanza y con gritos.

82

Tiemblan las carnes al verlo


volando al viento la cerda,
La rienda en la mano izquierda
Y la lanza en la derecha;
ande enderieza habre brecha
Pues no hay lanzazo que pierda.

83

Hace trotiadas tremendas


Desde el fondo del desierto;
Ansí llega medio muerto
De hambre, de sé y de fatiga;
Pero el indio es una hormiga
Que día y noche esta despierto.

84

Sabe manejar las bolas


Como naides las maneja;
Cuanto el contrario se aleja,
Manda una bola perdida,
Y si lo alcanza, sin vida
Es siguro que lo deja.

85

Y el indio es como tortuga


De duro para espichar;
Si lo llega a destripar
Ni siquiera se le encoge;
luego sus tripas recoge,
Y se agacha a disparar.

86

Hacían el robo a su gusto


Y después se iban de arriba;
Se llevaban las cautivas,
Y nos contaban que a veces
Les descarnaban los pieces,
A las pobrecitas, vivas.

87

!Ah! !si partía el corazón


Ver tantos males, canejo!
Los perseguíamos de lejos
Sin poder ni galopiar;
!Y qué habíamos de alcanzar
En unos vichocos viejos!

88

Nos volvíamos al cantón


A las dos o tres jornadas,
Sembrando las caballadas;
Y pa que alguno la venda,
Rejuntábamos la hacienda
Que habían dejao rezagada.

89

Una vez entre otras muchas,


Tanto salir al botón,
Nos pegaron un malón
Los indios y una lanciada,
Que la gente acobardada
Quedó dende esa ocasión.

90

Habían estao escondidos


Aguaitando atrás de un cerro...
!Lo viera a su amigo Fierro
Aflojar como un blandito!
Salieron como maiz frito
En cuanto sonó un cencerro.

91

Al punto nos dispusimos


aunque ellos eran bastantes;
La formamos al instante
Nuestra gente, que era poca,
Y golpiándose en la boca
hicieron fila adelante.

92

Se vinieron en tropel


Haciendo temblar la tierra.
No soy manco pa la guerra
Pero tuve mi jabón,
Pues iba en un redomón
Que habia boleao en la sierra.

93

!Que vocerío! !Que barullo!


!que apurar esa carrera!
la indiada todita entera
dando alaridos cargó,
!Jue pucha!... y ya nos sacó
Como yeguada matrera.

94

!Que fletes traiban los bárbaros!


!Como una luz de ligeros!
Hicieron el entrevero
Y en aquella mezcolanza,
Este quiero, éste no quiero,
Nos escogían con la lanza.

95

Al que le daban un chuzazo,


Dificultoso es que sane.
En fin, para no echar panes,
Salimos por esas lomas,
lo mesmo que las palomas
Al juir de los gavilames.

96

!Es de almirar la destreza


Con que la lanza manejan!
De perseguir nunca dejan,
Y nos traiban apretaos.
!Si queríamos, de apuraos,
Salirnos por las orejas!

97

Y pa mejor de la fiesta


En esa aflición tan suma,
Vino un indio echando espuma,
Y con la lanza en la mano,
Gritando: -Acabáu critiano,
metáu el lanza hasta el pluma.-

98

Tendido en el costillar,


Cimbrando por sobre el brazo
Una lanza como un lazo,
Me atropelló dando gritos:
Si me descuido... el maldito
Me levanta de un lanzazo.

99

Si me atribulo o me encojo,


Siguro que no me escapo:
Siempre he sido medio guapo,
Pero en aquella ocasión
Me hacia buya el corazón
Como la garganta al sapo.

100


Dios le perdone al salvaje
Las ganas que me tenía...
Desaté las tres marías
Y lo engatusé a cabriolas...
!Pucha...! si no traigo bolas
Me achura el indio ese día.

101


Era el hijo de un cacique,
Sigun yo lo averigüé;
La verdá del caso jué
Que me tuvo apuradazo,
Hasta que por fin de un bolazo
Del caballo lo bajé.

102


Ahi no más me tiré al suelo
Y lo pisé en las paletas;
Empezó a hacer morisquetas
Y a mezquinar la garganta...
Pero yo hice la obra santa
De hacerlo estirar la jeta.

103


Allí quedó de mojón
Y en su caballo salté;
De la indiada disparé,
Pues si me alcanza me mata,
Y al fin me les escapé,
con el hilo de una pata.

IV


104

Seguiré esta relación,


Aunque pa chorizo es largo:
El que pueda hágase cargo
Como andaría de matrero,
Después de salvar el cuero
De aquel trance tan amargo.

105


Del sueldo nada les cuento,
Porque andaba disparando;
Nosotros de cuando en cuando
Solíamos ladrar de pobres:
Nunca llegaban los cobres
Que se estaban aguardando.

106


Y andábamos de mugrientos
Que el mirarnos daba horror;
Les juro que era un dolor
Ver esos hombres,!por cristo!
En mi perra vida he visto
Una miseria mayor.

107


Yo no tenía ni camisa
Ni cosa que se parezca;
Mis trapos solo pa yesca
Me podían servir al fin...
No hay plaga como un fortín
Para que el hombre padesca.

108


Poncho, jergas, el apero,
Las prenditas, los botones,
Todo, amigo, en los cantones
Jué quedando poco a poco;
Ya me tenían medio loco
La pobreza y los ratones.

109


Sólo una manta peluda
Era cuanto me quedaba
La había agenciao a la tabla
Y ella me tapaba el bulto;
Yaguané que alli ganaba
No salía... ni con indulto.

110


Y pa mejor hasta el moro
Se me jué de entre las manos;
No soy lerdo... pero, hermano,
Vino el Comendante un día
Diciendo que lo quería
-Pa enseñarle a comer grano.-

111


Afigúrese cualquiera
La suerte de este su amigo,
A pie y mostrando el umbligo,
Estropiao, pobre y desnudo;
Ni por castigo se pudo
Hacerse más mal conmigo.

112


Ansí pasaron los meses,
Y vino el año siguiente,
Y las cosas igualmente
Siguieron del mesmo modo:
Adrede parece todo
Pa atormentar a la gente.

113


No teníamos mas permiso,
Ni otro alivio la gauchada,
Que salir de madrugada,
Cuando no habia indio ninguno,
Campo ajuera a hacer boliadas
Desocando los reyunos.

114


Y cáibamos al cantón
Con los fletes aplastaos,
Pero a veces medio aviaos
Con plumas y algunos cueros,
Que pronto con el pulpero
Los teníamos negociaos.

115


Era un amigo del jefe
Que con un boliche estaba;
Yerba y tabaco nos daba
Por la pluma de avestruz,
Y hasta le hacía ver la luz
Al que un cuero le llevaba.

116


Solo tenía cuatro frascos
Y unas barricas vacías,
Y a la gente le vendía
Todo cuanto precisaba...
Algunos creiban que estaba
Allí la proveduría.

117


!Ah, pulpero habilidoso!
Nada le solia faltar.
!Ahijuna!, para tragar
Tenía un buche de ñandú;
La gente le dió en llamar
-El boliche de virtú.-

118


Aunque es justo que quien vende
Algún poquito muerda,
Tiraba tanto la cuerda
Que, con sus cuatro limetas
El cargaba las carretas
De plumas, cueros y cerda.

119


Nos tenía apuntaos a todos
Con más cuentas que un rosario,
Cuando se anunció un salario
Que iban a dar, o un socorro;
Pero sabe Dios qué zorro
Se lo comió al Comisario;

120


Pues nunca lo vi llegar,
Y al cabo de muchos días
En la mesma pulpería
Dieron una güena cuenta,
Que la gente muy contenta
De tan pobre recibia.

121


Sacaron unos sus prendas,
Que las tenían empeñadas;
Por sus deudas atrasadas
Dieron otros el dinero;
Al fin de fiesta el pulpero
Se quedó con la mascada.

122


Yo me arrescosté a un horcón
Dando tiempo a que pagaran,
Y poniendo güena cara
Estuve haciéndome el poyo,
A esperar que me llamaran
Para recibir mi boyo.

123


Pero ahi me puede quedar
Pegao pa siempre al horcón,
Ya era casi la oración
Y ninguno me llamaba;
La cosa se me ñublaba
Y me dentró comezón.

124


Pa sacarme el entripao
Vi al Mayor, y lo fí a hablar;
Yo me lo empecé a atracar,
Y como con poca gana
Le dije:--Tal vez mañana
Acabarán de pagar.-

125


-!Que mañana ni otro dia!-,
Al punto me contestó:
-La paga ya se acabó;
!Siempre has de ser animal!-
Me rai y le dije:-Yo...
No he recebido ni un rial.-

126


Se le pusieron los ojos
Que se le querían salir,
Y ahi no más volvió a decir
Comiéndome con la vista:
-Y que querés recibir
Si no has dentrao en la lista?-

127


-Esto sí que es amolar-,
Dije yo pa mis adentros;
-Van dos años que me encuentro
Y hasta aura he visto ni un grullo;
Dentro en todos los barullos
Pero en las listas no dentro.-

128


Vide el plaito mal parao
Y no quise aguardar más...
Es güeno vivir en paz
Con quien nos ha de mandar;
Y reculando pa atrás
Me le empecé a retirar.

129


Supo todo el Comendante
Y me llamó al otro día,
Diciéndome que quería
Aviriguar bien las cosas...
Que no era el tiempo de Rosas,
Que aura a naides se debía.

130


Llamó al cabo y al sargento
Y empezó la indagación:
Si había venido al cantón
En tal tiempo o en tal otro...
Y si había venido en potro,
En reyuno o redomón.

131


Y todo era alborotar
Al ñudo, y hacer papel;
Conocí que era pastel
Pa engordar con mi guayaca;
Más si voy al Coronel
Me hacen bramar en la estaca.

132


!Ah, hijos de una...! !la codicia
Ojala les ruempa el saco!
Ni un pedazo de tabaco
Le dan al pobre soldao,
Y lo tienen, de delgao,
Más ligero que un guanaco.

133


Pero qué iba a hacerles yo,
Charabón en el desierto;
Más bien me daba por muerto
Pa no verme más fundido:
Y me les hacía el dormido
Aunque soy medio despierto.

V


134

Yo andaba desesperao,


Aguardando una ocasión
Que los indios un malón
Nos dieran, y entre el estrago
Hacérmeles cimarrón
Y volverme pa mi pago.

135


Aquello no era servicio
Ni defender la frontera;
Aquello era ratonera
En que sólo gana el juerte:
Era jugar a la suerte
Con una taba culera.

136


Allí tuito va al revés;
Los milicos son los piones,
Y andan en las poblaciones
Emprestaos pa trabajar;
Los rejuntan pa peliar
Cundo entran indios ladrones.

137


Yo he visto en esa milonga
Muchos Jefes con estancia,
Y piones en abundancia,
Y majadas y rodeos;
He visto negocios feos
A pesar de mi inorancia.

138


Y colijo que no quieren
La barunda componer;
Para eso no ha de tener,
El Jefe que esté de estable,
Mas que su poncho y su sable,
Su caballo y su deber.

139


Ansina, pues, conociendo
Que aquel mal no tiene cura,
Que tal vez mi sepoltura
Si me quedo iba a encontrar,
Pensé mandarme mudar
Como cosa más sigura.

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Y pa mejor, una noche
!Que estaquiada me pegaron!
Casi me descoyuntaron
Por motivo de una gresca:
!Ahijuna, si me estiraron
Lo mesmo que guasca fresca!

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Jamás me puedo olvidar
Lo que esa vez me pasó;
Dentrando una noche yo
Al fortín, un enganchao,
Que estaba medio mamao,
Allí me desconoció.

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Era un gringo tan bozal,
Que nada se le entendía,
!quién sabe de ande sería!
Tal vez no juera cristiano,
Pues lo único que decía
Es que era
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