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José agustín goytisolo


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JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO (Barcelona, 1928- Barcelona, 1999)


Poemaris


  • El retorno, Madrid, Rialp, 1955 (col. "Adonais"); reedición en Lumen, 1986.

  • Salmos al viento, Barcelona, Instituto de Estudios Hispánicos, 1958; reediciones en Lurnen, 1980.

  • Claridad; Valencia, Diputación Provincial de Valencia, 1960; reedición en Lurnen, 1986, 1998.

  • Años decisivos, Barcelona, Colliure, 1961.

  • Algo sucede, Madrid, Ciencia Nueva, 1968; reedición en Lurnen, 1996.

  • Bajo tolerancia, Barcelona, Uibres de Sinera, Ocnos, 1974; reedición en Lumen, 1977, 1996.

  • Taller de arquitectura, Barcedona, Lumen, 1977 y 1995.

  • Del tiempo y del olvido, Barcelona, Lumen, 1977 y 1995.

  • Palabras para Julia y otras canciones, Barcelona, Laia, 1979; reedición en Lumen, 1994.

  • Los pasos del cazador, Barcelona, Lurnen, 1980.

  • A veces gran amor, Barcelona, Laia, 1981 y Lumen, 1991.

  • Sobre las circunstancias, Barcelona, Laia, 1983.

  • Final de un adiós, Barcelona, Lurnen, 1984.

  • El rey mendigo, Barcelona, Lurnen, 1988.

  • La noche le es propicia, Barcelona, Lurnen, 1992.

  • Novísima oda a Barcelona, Barcelona, Lurnen, 1993.

  • El ángel verde y otros poemas encontrados, Madrid, Libertarias / Prodhufi, 1993.

  • Elegías a Julia Gay, Madrid, Visor, 1993.

  • Como los trenes de la noche, Barcelona, Lumen, 1994.

  • Cuadernos de El Escorial; Barcelona, Lurnen, 1994.

  • Las horas quemadas, Barcelona, Lumen, 1996.



Antologies





  • Poesía para estudiantes, selección de María Dolores Fernández Lucio, Madrid, Ediciones Libertarias/Prodhufi, 1996.

  • Selección personal; acompañada de un compacto, Madrid, Visor, 1997.

  • Poeta en Barcelona, selección y prólogo de Pere Pena i Jové, Barcelona, El Bardo, Los Libros de la Frontera, 1997.

  • Palabras para Julia y otros poemas, selección de Ana María Moix, Barcelona, Plaza & Janés, 1997.


Traduccions:


  • CARNER, Josep, Nabí. Barcelona, Marca Hispanica y Diputació de Barcelona, 1986.

  • ESPRIU, Salvador, La piel de toro, París, Ruedo Ibérico, 1963.

-La piel de toro, Barcelona, Lumen, 1983.

  • ESSENIN, Sergio, Poemas de Sergio Essenin, Santander, Sur, 1967.

  • FERRATER, Gabriel, Mujeres y días, Barcelona, Seix Barral, pág. 79.

  • MANENT , Marià., Les acàcies salvatges (Las acacias salvajes), Barcelona, Marca Hispanica y Diputació de Barcelona, 1986.

  • NETO, Agosthino, La lucha continúa, Barcelona, Laia, pág. 80.

  • PASOLINI, Pier Paolo, Mamma Roma, Barcelona, Seix Barral, 1965.

  • PAVESE, Cesare, «Seis Poemas», Papeles de Son Armadans (palma de Mallorca), 35 (1-1-1959), pág. 183.

-Veintepoemas, Santander, Sur, 1962.

-«Vendrá la muerte y tendrá tus ojos»; «La ramera campesina»; «No conoces los montes»;

«Sencillez», La República (Caracas) (3-2-1963), pág. 7.

-Antología poética, Barcelona, Plaza & Janés, 1985.


  • QUASIMODO, Salvatore, Poemas de Salvatore Quasimodo, Santander, Sur. 1963.

  • RIBA, CarIes, De/joc i de/foc (De/juegoy de/fuego), Barcelona, Marca Hispanica y Diputació de Barcelona, 1987.

  • ROSELLÓ-PÒRCEL, B., Toda la poesía, Barcelona, Marca Hispanica y Diputació de Barcelona, 1987.

  • VINYOLI, Joan, Cuarentapoemas, Barcelona, Lumen, 1990.

-Alguien me ha Oamado, Barcelona, Marca Hispanica y Diputació de Barcelona, 1987.

  • VV.AA.,Veintiún poetas para eL siglo XXI, Barcelona, Lumen, 1996.

Des de Algo sucede (1968),

Mis habitaciones”:
En las noches sin sueño en esa hora

de la rauda memoria

que precede al olvido

pasan por mi cabeza

como ante la pantalla de un cine desbocado

escenas gestos voces alegrías,

persecuciones, himnos

pero de entre las cosas

que vuelven desde el fondo

sin límites del alma

asoman su contorno surgen

las extrañas habitaciones

en las que yo he vivido.
A veces me contemplan los sillones

de la casa del padre me preguntan

por mis zapatos nuevos,

por aquella pelota que un día me quitaron

o por el perro que murió.

También me observan

los espejos recordando mi rostro

cubierto de jabón, me saludan

y me encuentran más viejo.
Una silla otras veces

salta desde el rincón más alejado

de aquel cuarto que fue

mi residencia de estudiante

y desde allí me grita

me canta las virtudes de aquel vino

repite mis lecciones de memoria

y me despierta con una campana.


También llega un pasillo

que me conduce de la mano

hasta el cuarto encalado

de mis veranos libres

me encierra allí y aguarda

la bienvenida del ropero

y escucha agazapado tras la puerta

nuestras conversaciones

hablando de la caza de los higos

o de aquella camisa de soldado

que todavía guarda.
Están, después aquellas

otras habitaciones silenciosas

que no preguntan nada que me miran

reprochando algo feo

que debió suceder y no recuerdo

y lanzan sus lavabos

como una acusación disparatada

dirigiéndome sordos

ruidos con sus desagües pecadores

para llamarme al arrepentimiento.


Así, en las altas noches

me cercan y preguntan

estas habitaciones de mi vida

estos cuartos sus muebles sus dinteles

y en un agobio de percheros

de alfombras y de libros olvidados,

me recuerdan el tiempo

que dejé como un trapo.

Hecho jirones entre sus paredes.
Adiós”:
Señor de todas las cosas

que yo tuve escúchame.

Nada de lo que tenía

me sirvió para después.


Nada de lo que tenía:

ni la mirada más pura

ni el amor, ni la esperanza

ni tan sólo la alegría.


Señor de mis ilusiones

perdidas, hasta más ver.

Ojalá que en mi camino

no te cruces otra vez.



“Aporto nuevos síntomas” (fragments):

“y oigo el jadeo de mi propio miedo

confundirse en la almohada

con la respiración de mi mujer”


“el retrato de boda amenazante

junto al lecho furtivo”


Como la hiedra” (fragment):
“Soledad es tu abrazo

como hiedra que ahoga”


Carta a mi hermano”:
Querido Juan: te escribo

para contarte algunas cosas.

Ayer por la mañana

yo no sabía si salir o qué

y, sentado en mi silla,

junto al café con leche

que se me queda frío

casi todos los días

pensaba que es difícil

-para mí por lo menos-

poner cara de hombre

normal y sonreír

a la gente que bulle

que te saluda al viejo

portero de la casa

y a todo dios que corre

que atraviesa las plazas

detrás de algún asunto

-dinero, casi siempre-

esos hombres anónimos

que están peor que yo

es decir más cansados

o enfermos o perdidos

pero que siguen siendo

hombres viven y aguantan

esta vida cochina

y hermosas tantas veces.

Si mi mujer me mira

yo no sé que decirle;

confía en mí en mi fuerza

y habla de cosas simples

-de otro año de un piso

mayor o de la escuela

de Júlia. Ay Julia

yo no quise, tú entiendes

y resulta que crece

cada día que me habla

me mira y me da besos

me pide una peseta

y también cree en mí

me ve como un gigante

cariñoso y eterno

y ríe con la risa

de los que aman la vida

-como a veces yo río

cuando no pienso así-.


Estoy cansado hermano,

me siento como un viejo

inútil que ya hizo

todo lo que debía

y está de sobra aquí;

si creyera yo en algo

que no fuese la vida

odiaría la vida

y querría morir.

Yo Juan sé que comprendes

lo que me ocurre sé

que leerás mi carta

y pensarás en mí

en Luis, que está mejor

después de todo el lío

en los años felices

que hemos vivido juntos

como tres compañeros

y en todo lo que pesa

como un montón de escombros

en la memoria.

En fin


se termina el papel

Perdona mi tristeza

pero quise explicarte

lo que me está pasando

para sentirme cerca

de ti de tu alegría

para olvidar un poco

esta sórdida vida

que acabará conmigo

sí no pongo remedio.

Adiós escribe pronto

y besos a Monique.


Una historia de amor”:
Se amaban. Era el tiempo

de las primeras lluvias de verano

y se amaban. Los días

fueron como una larga cinta blanca

que rodeara sus cuerpos enlazados.
Pasó un año tal vez

y luego tres o siete todavía

ellos se amaban muy directamente

buscándoles en la sombra de los parques

en los lechos furtivos.
No hablaban casi nunca. Ella decía

que la esperaban que tenía miedo

y él trabajaba en la oficina

y miraba el reloj esperando la hora

de volver a su lado nuevamente.
Eran distintos y se amaban. Él

estaba casado con una rubia idiota

y ella tenía cuatro hijos

y un marido metódico y alegre

que nunca la entendió.
Se amaban en silencio

como cumpliendo un gran deber.

Sus vidas eran diferentes pero

algo muy fuerte les unía algo

que quedaba cumplido en sus abrazos.
Días de luz” (fragment):
“el duro golpe de su cuerpo amando.”
Alta fidelidad”:
Entre todos los ruidos de la noche

yo distingo sus pasos. Sé

cómo va vestida, lo que piensa

qué música prefiere. No me importa

su nombre dónde vive

o en al casa de quién y todavía

mucho menos aún qué hará mañana

hacia dónde se irá qué oscuros trenes

le envolverán con su jadeo sordo

qué manos retendrán su mano tibia.


Ella camina ahora y yo la siento

cerca de mí real cansada siempre

con ojos asombrados esperando

que algo nuevo suceda algo que cambie

el monótono ritmo de las horas

un gesto acaso que ella entendería

y no sabe cuál es. Sólo la noche

acompaña sus pasos desolados

le da cobijo entre las multitudes;

sólo la noche como yo la espera.


Tú tiemblas” (fragment):
“Antes
de que el frío nocturno

acalle las palabras

y los ruidos

yo quiero


decirte que te amo

en esta hora cuando

tú tiemblas

y no sabes

por qué.”
Piazza Sant’Alessandro, 6”:
Querida Carmen hoy

no me importa que digan los periódicos

que prosigue la huelga de estudiantes

o que ataca el Viet-Cong

pues ahora

hace muy poco tiempo –tan sólo

unos minutos-

ha empezado a llover –es importante

el agua sucia empieza a resbalar

por las paredes forma

charcos brillantes cae saliva

de los coches parados en la calle

y los toldos se comban por el peso

del agua y es posible

que dure algunas horas el chubasco-

y yo estoy en un bar lleno de gente

con humo y mal olor de bocadillos

y bebo mi segundo

gin-tonic de la tarde y me he tragado

dos librium ya lo ves llevo la cuenta

y como te decía

ya no me importan nada las noticias

ni la gente que corre ni la vida

es decir que me importa sólo el agua

que está cayendo siempre con más fuerza

salpicando el cristal junto a mi cara

y pienso en cosas dulces y difíciles

-ser más guapo tener

a una chica bonita y cabreada

caminando a mi lado por un feroz pasillo

lleno de puertas altas y de cuadros

de antepasados medio sifilíticos

que sonrían y en voces

hondas voces severas no como estas

que hablan de futbol y de tonterías

con tono pegajoso y aburrido-

y esto me reconforta. Soy capaz

de amar a un elefante de tener

concomitancias con un gran marica

de prestar mi corbata

de jugar a fantasmas con mi prima

y me levanto llamo al camarero

-sigue lloviendo oh agua sucia cae

cae por favor

sobre la horrible piel de Barcelona

no te detengas hasta que me duerma –

y pago los gin-tonic y el tabaco

recojo mis papeles y estoy viendo

que hago nuevos proyectos imposibles

y cuando estoy a punto

de salir de una vez de este tristísimo

café de la puñeta ya me olvido

del hombre que yo fui hace diez minutos

de su ternura inútil de su frío

de las pastillas que necesitó

para decirle adiós al limpiabotas

y salir por la puerta en donde ahora

pienso en ti en tus pestañas y en tu abrigo

y te escribo enseguida

para que leas esto y me recuerdes

bebas un trago y otra vez me olvides.
Pierre, le maquis”:
Yo llegué a Aix en Provence por la mañana

de un día oscuro de setiembre,

cuando las hojas secas de los plátanos

revueltas por el viento golpetean

con furia el parabrisas ya manchado

por el barrillo de los camiones

que cruzan la Camargue en la hora incierta

que media entre dos luces. Un café

agua en el rostro y consultar el plano:

rue de la Republique rue de la Gare

Place de Saint Paul aquí pequeña calle

serán pocos minutos. Oui Monsieur

y la búsqueda fácil con la carta

y el paquete que envuelve la botella

de Fundador Domecq

hasta un segundo piso. La señora

metida en una bata casi china

me contempla me escucha. Pierre no está

no vive aquí se fue no sabe adónde

quizás en el bar allí tenía amigos

y alguno lo sabrá. Las escaleras

y el golpe de la puerta a mis espaldas.

Nada en el bar tampoco

los hombres que jugaban cada día

la partida con él saben decirme

cómo encontrar a Pedro dónde vive;

tan sólo entiendo que hace más de un año

empezó a beber fuerte

que hablaba más que nunca de la guerra

que se reía solo y maldecía

jurando en castellano

y que le detuvieron

un Catorce de Julliet cuando orinaba

las flores y coronas

del Monumento de la Resistencia.

Pedro Antón Pierre escucha

no sé si aún estas vivo,

pero si un día lees o te cuentan

lo que ahora escribo aquí quiero que sepas

que de regreso ya hacia La Junquera

en un bistrot incríble, entre gitanos

que hablaban cantalán cerca de Sète

yo acabé vaciando la botella

que para ti me dieron en Tortosa.

Fue a tu salud lo juro. Aquella carta

creo que la he perdido.


Desde Bajo Tolerancia (1974),

Bolero (para Jaime Gil de Biedma)”:


A ti te ocurre algo

yo entiendo de estas cosas

hablas a cada rato

de gente ya olvidada

de calles lejanísimas

con farolas a gas

de amaneceres húmedos

de huelgas de tranvías

cantas horriblemente

no dejas de beber

y al poco estás peleando

por cualquier tontería

yo que tú ya arrancaba

a que me viera el médico

pues si no un día de éstos

en un lugar absurdo

en un parque en un bar

o entre las frías sábanas

de una cama que odies

te pondrás a pensar

a pensar a pensar

y eso no es bueno nunca

porque sin darte cuenta

te irás sintiendo solo

igual que un perro viejo

sin dueño y sin collar


Así son”:
Su profesión se sabe es muy antigua

y ha perdurado hasta ahora sin variar

a través de los siglos y civilizaciones.
No conocen vergüenza ni reposo

se emparran en su oficio a pesar de las críticas

unas veces cantando

otras sufriendo el odio y la persecución

mas casi siempre bajo tolerancia.
Platón no les dio sitio en su República.
Creen en el amor

a pesar de sus muchas corrupciones y vicios

suelen mitificar bastante la niñez

y poseen medallones o retratos

que miran en silencio cuando se ponen tristes.
Ah curiosas personas que en ocasiones yacen

en lechos lujosísimos y enormes

pero que no desdeñan revolcarse

en los sucios jergones de la concupiscencia

sólo por un capricho.
Le piden a la vida más de lo que ésta ofrece.
Difícilmente llegan a reunir dinero

la previsión no es su característica

y se van marchitando poco a poco

de un modo algo ridículo

si antes no les dan muerte por quién sabe qué cosas.

Así son pues los poetas

las viejas prostitutas de la Historia.
Los motivos auténticos del caso”:
Una noche cualquiera del pasado verano

quiso aquel hombre terminar con todo

y después de la cena

se bebió más de un litro de café

para empujarse todas las pastillas

de cuatro o cinco frascos de un somnífero

con lo que normalmente se durmió

y llegó hasta la muerte sin sentirla.


Sólo ciertos rumores intentaron

dar una explicación a tal suceso:

se aseguró que estaba enfermo grave

que una prima segunda le había amenazado

con contárselo todo a su marido

que los negocios no marchaban bien

que sufría de insomnio

o que su amante no le hacía caso


Pero en realidad

las cosas eran mucha más sencillas:

ocurrió que fue siempre un solitario

ocurrió que la vida dejó de interesarle

ocurrió que esa noche hizo un calor de ahogo

ocurrió que era muy inteligente.


Esos locos furiosos increíbles”:
Llegan apresurados y nunca dicen para qué

ni de dónde proceden

y en seguida te piden dos mil francos

que casi siempre te han de devolver

o te quitan la toalla sin respeto

cuando te estás duchando

se ponen la colonia los polvos el masaje

la loción de tu novio o de tu hija

te arrastran a lugares espantosos o bellos

y ni siquiera piden tu opinión

y beben prodigiosamente se ponen a cantar

en cualquier parte

o arman la del gran dios en un bar miserable

y por motivos nimios

siempre siempre avasallan te compran un sombrero

o unas flores

y un día salen al galope quizás hacia los infiernos

qué desastre.


Señora caballero muchachita asustada

de colegio de monjas progresista:

si se tropieza usted con uno de esos

locos furiosos increíbles

no le deje escapar llévelo a casa

son tiernos como niños

a veces tienen frío quién sabe si es porque

les han pegado duro

duermen poco se lavan todo el rato y son muy

besucones y mirones

pero cuidan los libros sacan todas las noches

el cubo de basura a la escalera

y están sólo pendientes de tener siempre

un cenicero al lado.


Tienen por fin el gran inconveniente:

se van mas vuelven pronto

duran toda la vida.
Precisamente entonces”:
El día en que todos los teléfonos comiencen a chillar

y los televisores y aparatos de radio lancen una campaña en-

loquecida

enumerando las ventajas del suicidio masivo

o cuando los relojes se queden detenidos en una hora com-

pletamente idiota


entonces

cuando leáis en las cintas de las computadoras

los datos más falseados

y en la calle se pongan los semáforos en rojo permanente

y veáis a los trenes caminando hacia atrás

a los aviones despegar sin sentido para luego estrellarse

o a los barcos jugando al abordaje
sí sí entonces

no creáis que esté ocurriendo

lo que los textos y ensayos

se llama rebelión de la tecnología

o intenta de al máquina de someter al hombre.
Lo que veréis será mucho más simple:

hombres manipulados como robots

a los que deformasteis hasta entontecer

en un momento de rechazo lúcido

estarán preparando la gran fiesta

que será vuestro entierro.


Si todo vuelve a comenzar”:
Quiero decirlo ahora

porque si no después las cosas se complican.


Soy peor todavía de lo que muchos creen.
Me gusta justamente el plato que otro come

aburro un tras otra mis camisas

me encantan los entierros y odio los recitales

duermo como una bestia

deseo que los muebles estén más de mil años en el mismo

lugar


y aunque a escondidas uso tu cepillo de dientes

no quiero que te peines con mi peine

soy fuerte como un roble

pero me ando muriendo a cada rato

comprendo las cuestiones más difíciles

y no sé resolver lo que en verdad importa.


Así puedo seguir hasta morirme:

ya ves soy lo que llaman

el clásico maníaco depresivo.
Des de Sobre las circunstancias (1983),

Solución de un problema”:


Para olvidar un amor desgraciado

la muchacha se dio a otros hombres

y ahora ya no recuerda aquel amor

porque confunde todas sus desgracias.


Des de La noche le es propicia (1992),

La noche le es propicia”:


Todo fue muy sencillo:

ocurrió que las manos

que ella amaba

tomaron por sorpresa

su piel y sus cabellos

que la lengua

descubrió su deleite.

¡Ah detener el tiempo!

Aunque la historia

tan sólo ha comenzado

y sepa que la noche

le es propicia

teme que con el alba

continúe con sed

igual que siempre.

Ahora el amor la invade

una vez más. ¡Oh tú

que estás bebiendo!

Apiádate de ella

su garganta está seca

ni hablar puede.

Pero escucha su herido

respirar; la agonía

de un éxtasis

y el ruego: no te vayas

no no te vayas. ¡Quiero

beber yo!
Des de Cuadernos de El Escorial (1994)

Éxito de un poema”:


Escribiste un poema para así deslumbrar

a una hermosa muchacha. Y el resultado fue

que la muchacha se enamoró perdidamente

del necio mensajero que le entregó el poema.


Obraste en consecuencia”:
Aquel crítico idiota dijo: “Éste sí es muy hermoso;

es tu mejor poema.” Y tu te apresuraste

-en llegando a tu casa- a echar a la basura

por simple precaución el poema elogiado.


Sutileza de amor”:
Al oír que él decía: “Te querré hasta la muerte”

la muchacha no pudo jamás imaginar

que con los años ella la víctima sería

y el hombre que la amaba su implacable verdugo.



“El poema: no yo”

Hay quien lee y quien canta poemas que yo hice

y quien piensa que soy un escritor notable.

Prefiero que recuerden algunos de mis versos

y que olviden mi nombre. Los poemas son mi orgullo.
El desamor”:
Muchacha: si es verdad que con él ya ni hablas

y él dice que le sienta muy bien estar callado

no os conviene vivir compartiendo la casa:

romped el desamor antes que os muerda el odio.


Tirad contra el poeta” (fragment):
“por caridad os ruego que me peguéis un tiro.”

Des de Las horas quemadas (1996)

Día anodino”:
Se asoma a la ventana. Está la calle

con gente haciendo ruido en el mercado

y en la calzada coches y autobuses

atienden al semáforo. Todo es

una vida ordenada que se cumple

tediosa. Y él escapa hacia la ducha

de un día repetido. Bajo el agua

alguna imagen y otra y otra más:

son los ojos de gata de su prima

la donosura de un círculo en flor

la última carta para un póquer de ases

o el vaso helado del primer gin-tónic.



En un dia anodino cosas dulces.


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