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Jornadas Latino-Americanas de Estudos Sociais das Ciências e das Tecnologias 28-29-30 de maio de 2008


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VII Esocite 2008

Jornadas Latino-Americanas de Estudos Sociais das Ciências e das Tecnologias


 

28-29-30 de maio de 2008

Rio de Janeiro, RJ

Brasil

Las innovaciones tecnológicas en la era pre-informática: el sistema Hollerith y la estadística argentina, 1908-1938 (1, 3, 23, 45, 85, 90)

“…la utilización de medios mecánicos no determina necesariamente los modos de pensar ni la unificación de categorías, pero revela un peso creciente de formas de estandarización de la producción del conocimiento…”

(Otero, 2006, 242)
1. Introducción

En la República Argentina la influencia de las experiencias extranjeras sobre el campo estadístico siempre fue muy notoria (Otero; 2006). Así, por ejemplo, el Censo Agropecuario Nacional de 1908 se basó en el censo decenal de Estados Unidos de 1900 (Barandiarán; 2001). Aunque en ese país ya se utilizaba desde 1890 el sistema creado por Herman Hollerith basado en fichas de perforación para hacer más fácil la tarea de relevar los datos (Black; 2001), en Argentina en esa oportunidad no se aplicó. Sin embargo, poco a poco, y en especial en la década de 1930, las diferentes reparticiones oficiales encargadas de gestionar la estadística oficial comenzaron a contar con secciones especiales (denominadas “equipo mecánico” o “compilación mecánica”), cuyo objetivo era administrar la información codificada por las máquinas distribuidas por IBM desde Estados Unidos.

El objetivo de este trabajo es analizar la incorporación y la adaptación de la tecnología Hollerith para analizar la información censal por parte del gobierno nacional argentino y el gobierno de la provincia de Buenos Aires entre 1908 y 1938. El recorte temporal se vincula a dos cuestiones. En primer lugar, a que aunque sólo se trata de veinte años, fue un período que se caracterizó por fuertes cambios en el tratamiento de la información estadística. Y luego, debido a que mientras que en 1908 se realizó el primer censo que aquí se analiza (el Censo Agropecuario Nacional), en 1938 se llevo a cabo el Censo de población de la provincia de Buenos Aires, última operación escogida para este primer análisis. También se mencionarán las metodologías utilizadas en el Censo Nacional de 1914, el Censo Agropecuario Nacional de 1937 y otras operaciones estadísticas, para estudiar los cambios y continuidades que se produjeron a la hora de implementar las máquinas tabuladoras.

La incorporación de la nueva tecnología implico cambios en la mayor parte de los trabajos estadísticos. Esto era aún más notorio en el caso de los censos agropecuarios y de población, ya que ahora el tratamiento de la información primaria, que antes llevaba demasiado tiempo, se podía tratar a una velocidad sorprendentemente menor. Al respecto, las variaciones fueron mayores en algunas fases del trabajo censal más que en otras, en especial en la de codificación de los datos. En la mayor parte de las fuentes que aquí se analizaran se especificaron las etapas del trabajo censal, desde que se concebía hasta que se publicaban los datos. Poco a poco, también aparecieron los cambios implementados para adaptar las operaciones censales a la nueva tecnología: en el censo de 1937, por ejemplo, se describía la confección de las 29 fichas diferentes que debieron crear los ingenieros y empleados de IBM, debido a la diversidad de datos solicitados.

En síntesis, esperamos con este trabajo, de carácter descriptivo y exploratorio, comenzar a comprender como fue el proceso de expansión de la tecnología pre-informática en América Latina desde los mismos gobiernos, lo cual sin duda contribuirá a explicar la historicidad de los vínculos entre tecnología y poder, que se profundizaron a partir de la era informática.
2. Una tecnología del siglo XX: las máquinas electromecánicas de cálculo

La introducción de tarjetas perforadas como elemento de tabulación fue un hito importante en el desarrollo de máquinas que pudieran realizar cálculos complejos en forma eficiente y rápida, un antecedente de la moderna computadora. El origen de las máquinas electromecánicas de cálculo se vincula directamente con la incorporación de tecnología en la ciencia estadística. El creador de esa tecnología en particular fue Herman Hollerith, un ingeniero norteamericano de ascendencia alemán. En 1879 fue contratado como asistente en las oficinas del censo norteamericano, entidad que estaba organizando el recuento de la población para el censo de 1880. Este tardó 7 años y medio en ser codificado en forma manual. Fue la pérdida de tiempo que se producía para analizar la información recogida tras realizarse los censos lo que motivó el desarrollo de un sistema de cómputo automático para enfrentar las tareas futuras.

Hollerith diseñó un sistema electromecánico mediante el cual tarjetas de cartulina eran perforadas para representar la información. En ocasión del censo estadounidense de 1890 Hollerith usó tarjetas de aproximadamente 16,83 por 8,26 centímetros, divididas en 12 filas y 24 columnas. La operación comenzaba con la perforación de las tarjetas; el proceso era el siguiente: la tarjeta perforada se colocaba en una prensa que al bajar hacía que varios punzones con resorte penetraran por los orificios haciendo contacto con el mercurio que se encontraba en la base de dicha prensa. Los pulsos eran enviados a 40 diales de conteo. Al final de cada día, los totales se registraban a mano y los diales se ponían en cero.1

En cada columna utilizada de la tarjeta se perforaba un carácter numérico utilizando diez niveles de perforación de 9 a 0, o un carácter alfabético utilizando nueve niveles numéricos de 9 a 1, el cero (en éste caso sin su valor numérico) y dos niveles adicionales, 11 (denominado también “x”, sin tener absolutamente nada que ver con el carácter x) y 12, llamados de zona. En los campos numéricos la perforación 11 determinaba el signo negativo del campo. Cuando la tecnología estuvo estabilizada, las perforadoras podían imprimir los caracteres perforados en la misma tarjeta. La razón de esta operación era que las tarjetas podían funcionar en ciertos casos como documentos y los usuarios debían poder leerlas. Un operador entrenado no requería, normalmente, de esta interpretación. El lote de tarjetas perforadas se leía en otra máquina idéntica en su exterior a la perforadora, la verificadora, la cual volvía a transcribir la transacción original y si había discrepancia, al tercer intento, la máquina hacía una muesca en la columna discrepante. Si la tarjeta no discrepaba, la muesca se hacía en el borde derecho.2 Las perforaciones redondas indicaban las características de cada persona (sexo, raza, estado de residencia, etcétera). Las clasificadoras y las tabuladoras usaban electricidad para detectar la presencia o ausencia de perforaciones. Su caja de clasificación podía procesar unas 80 tarjetas por minuto.

Usando el sistema creado por Hollerith, la tabulación del censo de 1890 se completó en poco más de dos años, a pesar de que desde 1880 a 1890 la población estadounidense se había incrementado de 50 a 63 millones de habitantes. Ante las posibilidades comerciales de su invento, Hollerith dejó las oficinas del censo en 1896 y fundó su propia Compañía, la Tabulating Machine Company, que manufacturaba máquinas y tarjetas. A partir de ese momento vendió sus productos en todo el mundo. La demanda de sus máquinas se extendió incluso hasta Rusia: en el primer censo realizado en ese país en 1897 se utilizó el sistema de Hollerith. Para 1900, este había desarrollado una máquina que podía clasificar 300 tarjetas por minuto (la clasificadora), una perforadora de tarjetas y una máquina de cómputo semiautomática. Para hacer el censo de 1900, el gobierno estadounidense utilizó 311 máquinas tabuladoras, 20 clasificadoras automáticas y 1.021 perforadoras.3

Hollerith rediseñó sus tarjetas en 1906. Había diez filas (para los valores de cero a nueve) y 37 columnas en una tarjeta que medía 18,73 por 8,26 cm. El número de columnas se aumentó después a 45 en el mismo tamaño de tarjeta. En 1911 la Tabulating Machine Company se unió con otras compañías (la International Time Recording Corporation, la Dayton Scale Corporation y la Bundy Manufacturing Corporation), formando la Computing-Tabulating-Recording-Company (CTR). Hollerith tomó una posición de ingeniero consultor en la nueva empresa, dejando la dirección del negocio a otros. Fue importante para el desarrollo de lo que sería IBM la incorporación, cuando aún la empresa era CTR, de Thomas J. Watson. En mayo de 1914 ingresó como gerente general, y en 1915 fue nombrado presidente. En 1924, la compañía fue renombrada como International Bussines Machines Corporation o IBM.4 Esta, de la mano de Watson, se expandió a nivel mundial durante el período de entreguerras.

El sistema de tarjetas perforadas para almacenar, recuperar y analizar información era extremadamente flexible y fue extensamente adoptado en la industria y el comercio, especialmente en los Estados Unidos. El futuro, no obstante, no estaba en los dispositivos mecánicos o electromecánicos, sino en los electrónicos (Williams, 1987, 508), los que comenzaron a imponerse a nivel mundial en especial a partir de 1950.
3. El sistema estadístico argentino

Antes de abordar la utilización desde el Estado argentino de la tecnología Hollerith, debemos describir brevemente las características del sistema estadístico argentino. Este se centralizó tardíamente, en la década de 1940.5 En 1894 se creó la Dirección General de Estadísticas de la República Argentina (DGEN), paso importante en la coordinación de las actividades estadísticas del país, aunque no definió un sistema estadístico de carácter centralizado. Desde mediados de 1880 y hasta 1914 un amplio conjunto de oficinas, más o menos autónomas y descentralizadas, producían datos específicos según sus áreas de interés en distintas reparticiones oficiales. La centralización del aparato estadístico se produjo en el siglo XX a partir del gobierno militar de 1943 (Otero, 2006, 240). Entre 1894 y 1943 la DGEN, dependiente del Ministerio de Hacienda, funcionó en el marco de un régimen legal estable. A partir de los años 40’ su estatus se redefinió en numerosas oportunidades, hasta la fundación del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) en 1968 (Otero, 2006, 241).

En los Estados Unidos, la constitución de 1787 estableció la obligación de levantar censos decenales de población, realizándose 21 relevamientos entre 1790 y 1990. Desde 1940 la computación revolucionó técnicamente el relevamiento y análisis censal. Como ya se mencionó, tales operaciones habían sido anticipadas desde que en el censo de 1890 se aplicaran las máquinas inventadas por Herman Hollerit (Otero, 2006, 100). En el caso argentino, las operaciones censales fueron mucho más irregulares. Así, el primer censo nacional de población se realizó en 1869, mientras que el segundo recién se llevó a cabo en 1895.

Además de la irregularidad, los censos argentinos se caracterizaron por estar influidos por el pensamiento de estadistas destacados. Eso se modificó hacia mediados del siglo XX, cuando los estadistas se convirtieron en funcionarios anónimos de instituciones estatales. Hasta ese momento, se ha caracterizado a ese grupo de técnicos como tres generaciones diferentes de estadistas, las dos primeras de las cuales fueron las responsables de los tres primeros censos nacionales de población, entre otras operaciones estadísticas realizadas desde mitad el siglo XIX y en las dos primeras décadas del siguiente (Otero, 2006, 223). Tras el Tercer Censo Nacional de Población (1914), surgió la tercera generación de estadistas argentinos, recambio generacional que dio paso a la aparición de nuevas figuras. Se trató de un conjunto de personalidades heterogéneo, producto del creciente proceso de especialización burocrática que favoreció la emergencia de perfiles estadísticos más disímiles. Fue esta generación la que utilizó las máquinas Hollerith de tabulación de datos, máquinas que permitieron disponer de una amplia información en menor tiempo (Otero, 2006, 228).

El uso de estas máquinas era también un indicador del progresivo alineamiento de la estadística argentina con la estadística internacional: en los años posteriores al Tercer Censo Nacional (1914) creció la demanda por incorporar medios mecánicos de cálculo. Estos habrían sido empleados por primera vez en 1937 gracias a “las célebres máquinas Holleritz” por parte de la Dirección de Estadística Rural del Ministerio de Agricultura y por la DGEN (Otero, 2006, 242) (Mentz, 1991, 516).

4. El uso de la tecnología Hollerith en Argentina

En este apartado analizaremos los censos que en Argentina emplearon tecnología Hollerith entre 1908 y 1938. Los censos son fuentes con una extraordinaria potencialidad, que pueden brindar información cuantitativa sobre diversos procesos, pero también permiten descentrañar las imágenes e ideas en los que se sustentaban. En el caso argentino, en el contexto de construcción del Estado-nación, la estadística tuvo un papel fundamental a la hora de formar la imagen que los Estados daban de si mismos y de las poblaciones heterogéneas que albergaban. Por ende, la producción de insumos informacionales para elaborar políticas públicas y caracterizar la riqueza de la nación constituyó un rasgo esencial de esa disciplina (Otero, 1998, 125).

Una larga serie de procedimientos caracterizan a la producción estadística, los cuales se han sintetizado en la expresión “cadena estadística” (Merllié, 1989, 157). En la misma se contemplan aspectos como la confección de los cuestionarios; la elección del campo (universo o muestreo); la relación del encuestado y del encuestador; las tareas intermedias realizadas por el codificador (codificación, limpieza y homogeneización de las series); la elaboración de las nomenclaturas; la selección de cruces y la elaboración de los cuadros; el análisis de la información; y la difusión de los resultados. Todas esas instancias son operaciones que pocas veces se realizan de manera automática, “lo que da lugar a la existencia de significativos márgenes de acción y decisión” (Otero, 2006, 40). Más que los datos cuantitativos que cada uno de ellos aportó, aquí analizaremos la manera en los que se catalogó y codificó la información en cada ocasión, tras realizarse los respectivos relevamientos.

En los primeros censos argentinos del siglo XX, como por ejemplo el Censo Nacional Agropecuario de 19086 y el Tercer Censo Nacional de Población de 1914,7 no se utilizó la tecnología Hollerith. En el caso del primer censo, el 17 de abril de 1906 el presidente Figueroa Alcorta nombró una comisión para realizar un censo que “inventariara” a la ganadería; posteriormente se decidió que también comprendería a la agricultura. El 2 de enero de 1908, la comisión presento el plan de obra, que como ya se mencionó, se basó en el censo decenal de Estados Unidos de 1900.8 Por medio de un decreto presidencial del 6 de abril de 1908 se ordenó levantar el censo el viernes 1 de mayo de ese año. La entrega y recolección de las libretas se realizó en 15 días. La matriz ideológica positivista permitía creer “en la posibilidad de un ejercicio científico de los poderes públicos” (Otero, 1998, 125). En cuanto al censo de 1914, comparando el censo de población argentino y norteamericano, allí se mencionaba que la ficha utilizada era una creación argentina, al emplear en lugar de un boletín de familia una ficha personal, “instrumento por excelencia de la estadística moderna”.9

En ambas ocasiones, a pesar de que ya existía el sistema de tarjetas perforadas no se utilizó tal tecnología. Aún no se habían exportado las máquinas de IBM o de otras empresas del ramo, lo que recién aconteció a mediados de la década de 1920. La Argentina fue, desde comienzos del siglo XX un mercado importante, primero de calculadoras de escritorio europeas y estadounidenses, luego de las tabuladoras y máquinas de contabilidad estadounidenses y francesas (IBM y Bull); y desde 1960 de computadoras estadounidenses (IBM, Univac, Burroughs, National). Argentina fue, con Chile, uno de los dos primeros países latinoamericanos donde IBM se instaló o realizó negocios, en 1924. Pero las primeras máquinas de registro unitario de América Latina se instalaron en Brasil en 1921.10 Las primeras máquinas alfabéticas se instalaron en 1934 en Brasil y en México. Las tarjetas para perforar, elemento básico para la operación de las máquinas, eran fabricadas desde 1927 en un solo país, la Argentina. Al año siguiente le correspondió a México y a Brasil en 1935. Los demás países tenían que importarlas. Hacia 1955 toda América Latina contaba con centros de mecanización de datos equipados por IBM (Comín, 2006).

Se cree que en 1911 llegó la primera máquina de tarjetas perforadas para una empresa ferroviaria a Argentina, pero no se tienen registros históricos de este hecho. IBM abrió su primer local de ventas en Buenos Aires en 1923, cuando todavía era CTR. Allí se exhibían balanzas, calculadoras, relojes marcadores, máquinas de picar carne, cortadoras de fiambres y mollinillos de café. Las primeras tabuladoras llegaron a Argentina en 1925 y fueron calculadoras mecánicas de IBM. En 1933 llegaron las tabuladoras francesas Bull. Al año siguiente se instaló el primer taller de tabuladoras de IBM en el país, produciéndose en Argentina y exportando a fines de la década de 1950 partes de máquinas IBM.11 Las dos primeras tabuladoras importadas en 1925, cuando CTR ya era IBM, se instalaron en las Direcciones de Estadística de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, y más tarde en el Banco Hipotecario Nacional. En 1933 se abrió en Buenos Aires una representación de la Compagnie des Machines Bull, de Francia, cuyas máquinas de contabilidad competían con IBM. Esta empresa, que dominaba el mercado, tenía un sistema de comercialización que se caracterizaba por alquilar las máquinas en lugar de venderlas (Comín, 2006).

Analicemos ahora como utilizaron los organismos oficiales de estadística al sistema creado por Hollerith a partir de los principales censos realizados durante la década de 1930.
4.1: El censo industrial nacional de 1935

La primera vez que se utilizó esa tecnología no fue en el Censo Agropecuario Nacional de 1937, sino en el Censo Industrial de 1935. En mayo de ese año, el Poder Ejecutivo Nacional designó a una Comisión Nacional que realizara un censo industrial. La misma debía conformar el plan al que se sujetaría el censo, así como fijar cuales serían las épocas más propicias para practicar las investigaciones censales en cada rama de la industria. Esa Comisión determinó que el relevamiento se efectuaría el 3 de octubre de 1935, colaborando en el relevamiento de datos el Departamento Nacional del Trabajo. Tras organizarse las tareas de relevamiento, incluidas la distribución y recolección de los formularios, se procedió a examinar los cuestionarios, compilándose y tabulándose luego la información recogida.

La codificación de la información recogida se realizó a través de una primera etapa en la que se la sistematizó con códigos previamente establecidos. Así, se trasladaron todos los datos (tanto numéricos como literales) a una colección de fichas ad hoc. Esas fichas permitían el uso de las máquinas de estadística proporcionadas por IBM, “que en el mínimo de tiempo y con gran seguridad” clasificaron las fichas en la forma deseada para cada cuadro, sumando en varios campos simultáneamente los datos individuales respectivos. El equipo electromecánico instalado en las oficinas del censo estuvo integrado por 12 máquinas perforadoras, 3 duplicadoras, 2 verificadoras, 2 clasificadoras y 3 tabuladoras. Por ende, la incorporación de máquinas IBM se incrementó durante la década del 30’, si se recuerda que hacia 1925 sólo habían ingresado dos tabuladoras. Finalmente, se publicaron los resultados del censo.12

4.2: El Censo Agropecuario Nacional de 1937

El uso de esa tecnología electromecánica fue más evidente en el caso del censo de 1937, lo que ha motivado que numerosos autores hayan opinado que fue en esa operación estadística cuando se empleó por primera vez la tecnología Hollerith (Mentz, 1991, 516) (Otero, 2006, 242), lo que como ya se mencionó, es erróneo. El relevamiento de datos se realizó el 30 de junio de 1937. Dispuesto y ejecutado durante la presidencia de Agustín P. Justo, se terminó de compilar durante la de su sucesor Ortiz, que accedió a la presidencia en 1938. El último censo que había abarcado a la agricultura, la ganadería y la industria de granja había sido el censo de población de 1914. La Dirección Técnica del mismo estuvo a cargo de Julio Urien y del subdirector del mismo, el Dr. Ovidio Schiopetto. Nuevamente en este censo agropecuario nacional, al igual que en el de 1908, la experiencia estadística a la cual se recurrió fue la estadounidense, algo poco común en el resto de las operaciones estadísticas que se realizaron en Argentina en la primera mitad del siglo XX, fuertemente influidas por la estadística de origen europeo, en especial por la francesa (Otero, 2006, 217). La organización y dirección del censo estuvo a cargo de personal técnico experimentado que recogieron en Estados Unidos, Alemania e Italia los últimos perfeccionamientos que existían en la materia. El presidente de la Comisión Nacional y Director Técnico del trabajo de organización y levantamiento del censo, el señor Julio César Urien, se trasladó a Estados Unidos para adquirir las ideas o elementos implantados en esa nación –debe recordarse que los estadistas argentinos consideraban a ese país como muy adelantado en materia censal y estadística-, así como para el estudio de su aplicación en Argentina.13

Un cuerpo estable de inspectores experimentados, que trabajaban en la Dirección de Economía Rural y Estadística del Ministerio de Agricultura (entidad estatal responsable de este censo), realizó los trabajos de campo.14 Uno de sus principales objetivos era constituirse en base de una estadística anual, al igual que ya se estaba realizando con la ganadería y con las industrias. También en ese caso sería aquella Dirección la repartición encargada por la ley de mantener actualizado el censo, por lo que había sido reorganizada para poder cumplir esos fines.15 Una vez que las libretas y planillas diligenciadas retornaron a la Dirección de Economía Rural, se confeccionaron más de 6,5 millones de fichas, “cuya tabulación en los equipos mecánicos dio origen a un infinito número de clasificaciones estadísticas”.16 La compilación de datos se llevó a cabo, previo análisis de un calificado grupo de profesionales, mediante la utilización de los equipos de máquinas “más modernos, de sistema electromecánico y a cargo de personal práctico y permanente, con lo cual ha sido posible realizar la compilación de tan vasto material estadístico y efectuar un sinnúmero de clasificaciones de los resultados del Censo”. Los responsables del censo afirmaban que eso era una garantía de seguridad en cuanto a la exactitud de los resultados, pues esa seguridad se tenía en grado matemático “a través de los diversos controles establecidos y los numerosos cuadros estadísticos que se han confeccionado y sólo admite el pequeño margen de error lógico que resulta en el conjunto por alguna anotación indebidamente colocada de parte de los propios productores”;17 es decir que de esa manera, y gracias a la nueva tecnología incorporada, se cargaba sobre los productores los posibles errores del censo, no sobre el trabajo estadístico.

Los responsables del censo resolvieron utilizar el equipo mecánico de compilación, mediante la perforación de fichas para abordar todos los datos contenidos en la libreta del censo. Así, esperaban obtener un infinito número de clasificaciones y combinaciones de los datos, que de otra manera era materialmente imposible de ser realizado. Se utilizó el equipo de máquinas “Holleritz” que ya utilizaba en sus estadísticas la Dirección de Economía Rural y Estadística del Ministerio de Agricultura, equipo que no sabemos cuando se instaló en ese Ministerio. Pero no resulta extraño que tal repartición contara con esa tecnología, si se consideran las características de la estructura productiva pampeana. La compilación de los datos se organizó de manera que se pudieran conocer los resultados generales del Censo en el más breve plazo posible. De esa manera, se esperaba responder “al reclamo lógico de la opinión pública”, en especial las necesidades que tenía el gobierno y los gremios interesados en el estudio de los problemas de mayor actualidad derivados de las industrias agropecuarias.18

Bajo el título “Sistema y plan de compilación” se describía el proceso de compilación mecánica, el cual fue detallado de la siguiente manera:

Figura 1: Proceso de compilación mecánica del Censo Agropecuario Nacional de 1937, extraído de Censo Nacional Agropecuario año 1937, 1940, página XLVI.


Como allí puede observarse, el proceso mecánico de la información no era inmediato. La tarea se dividió en dos etapas. En la primera, que se inició inmediatamente tras recibirse las libretas, comprendió los datos principales y de carácter general. Se recibían las libretas censales que habían sido dejadas en los establecimientos agrícolas para que las completaran los productores. Estas eran luego numeradas y separadas, e inmediatamente después se las analizaba y codificaba, por si debían volverse a completar o corroborar algunos datos.

En la segunda etapa, que sucedió sin interrupciones a la primera, abarcó el resto de los datos contenidos en la libreta, de naturaleza especial o de valor más secundario. Las libretas censales eran clasificadas, analizadas y codificadas por segunda vez, y finalmente enviadas al archivo. Tras ordenarse, la información era trasladada a las fichas Hollerith específicas, siendo el primer paso la perforación de las mismas. Estas eran listadas y verificadas, tabulándose y clasificándose luego la información. Mientras que las fichas eran guardadas en archivos, un último paso de la operación era el análisis y estudio de los cuadros elaborados, tras lo cual la información se publicó, ultimo paso de toda la operación.

Como ya se mencionó, para ese censo se confeccionaron 29 fichas de tabulación Hollerith específicas, debido a la diversidad de datos perdidos, una de las cuales fue la siguiente:

Figura 2: Ficha de tabulación Hollerith del Censo Agropecuario Nacional de 1937 dedicada a variedades de cereal, extraído del Censo Nacional Agropecuario año 1937, 1940, página XL y ss.


En total se perforaron unas 9.467.822 fichas. Como ya se mencionó, debido a que estas máquinas no eran vendidas por IBM sino alquiladas, eran ingenieros de esa empresa los que, ha pedido del Ministerio de Agricultura (en este caso el cliente), confeccionaban esas fichas. Generalmente, eran también empleados de aquella firma los encargados de manejar la información, o de enseñar a los encargados la forma de utilizar esta tecnología (Black, 2006).
4.3: El censo bonaerense de 1938

La asociación de IBM y los trabajos estadísticos vinculados al censo bonaerense de 1938 fueron menos explícitas que en el caso del censo agropecuario de 1937. El 22 de junio de 1937 el Senado bonaerense designó al dr. Juan M. Vaccaro como Director del Registro General y Censo Permanente de la Población, Inmuebles, Comercio e Industrias de la provincia de Buenos Aires. La función central de ese nuevo organismo fue la de organizar el censo provincial en 1938. Con ese objetivo, se confeccionaron fichas de “Familia”, “Individuales de Población”, “Estable”, “Tránsito”, “Inmuebles”, y “Comercio e industriales”. Las mismas se archivaron en ficheros metálicos para asegurar su orden, evitar su extravío y protegerlos de eventuales incendios.

Hasta 1937, la Dirección General de Estadística de la provincia de Buenos Aires dependía del Departamento de Hacienda provincial, y hacía 1937 tenía 44 empleados.19 Como ya se mencionó, a esa Dirección fue a parar una de las primeras máquinas IBM que había llegado a Argentina. Tras la creación del Registro General y Censo Permanente, la Dirección General de Estadísticas de la Provincia de Buenos Aires formó parte del Registro General y Censo Permanente de la Población, incrementándose también el número de funcionarios que trabajan allí.20

Antes del censo se realizo un precenso, para conocer en forma integral y perfecta el territorio que se habría de relevar. Las tareas precensales implicaba ante todo estudiar el plano de los partidos bonaerenses, dividiéndolos luego en zonas tomando como bases las divisiones existentes de registros civiles o secciones lectorales, policiales, cuarteles, etcétera.21 El 18 de diciembre de 1938, se realizó el Censo General en la provincia de Buenos Aires, de acuerdo a la ley 4.550 y sus decretos reglamentarios. Tras recolectarse las cédulas y fichas censales, se extrajeron los cómputos en formularios y se enviaron a La Plata, capital de la provincia. Luego las fichas y cédulas fueron codificadas para permitir “la perforación correspondiente” y su vuelco a las fichas del Registro.22 El 25 de enero de 1939 se publicaron los resultados primarios del Censo poblacional realizado el 18 de diciembre de 1938, pero debido a la Intervención Nacional que afectó a la provincia en 1940 aquellos cómputos fueron dejados en suspenso, al no haber sido aprobados. Por eso la Dirección General de Estadística de la provincia consideró inoportuno publicar tales resultados.23 Es poco lo que sabemos en este caso del rol que jugo la tecnología Hollerith, pero el hecho de que las cédulas censales debieran ser “perforadas” para “volcar la información en fichas”, son indicadores de que ese sistema también se usó en ese caso.


5: El censo nacional de población de 1947: el uso del sistema Bull

A diferencia del censo agropecuario de 1937, en el censo nacional de población de 1947 no se utilizó el sistema de Hollerith sino el de Bull.24 Es marca una diferencia importante con respecto a las anteriores experiencias, por los cuales es un proceso que debe ser destacado. Es muy posible que tal elección se debiera a las restricciones impuestas por Estados Unidos a Argentina sobre importaciones de insumos industriales, motivada por su neutralidad ante la Segunda Guerra Mundial, aunque carecemos de elementos para respaldar esa afirmación. Lo cierto es que IBM era una empresa estadounidense, a diferencia de Bull.

Uno de los principales competidores al sistema Hollerith que vendía IBM lo constituyó el sistema ideado por el ingeniero danés Frédérik Bull. El sistema inventado por Bull operó con tarjetas perforadas idénticas a las de IBM. Entre las características novedosas del sistema Bull se destacaba sus clasificadoras (trieuses) que permitían, por medio de un tablero, hacer el control de secuencia, de otros campos, en un archivo de tarjetas que se estaba clasificando (esto reducía la necesidad de operaciones de control manual o una pasada adicional por la intercaladora). Fueron, en las etapas tempranas de la compañía, tan rápidas como las de IBM. En 1922, junto a su asociado Knut Kruesen, Bull creó en Francia una sociedad de fabricación de tabuladoras. En 1929, las patentes fueron adquiridas por la compañía suiza Egli. Tres años más tarde, el grupo francés Caillies compró las patentes Egli-Bull y creó la Compagnie de Machines Bull. Tanto IBM como Bull se convirtieron luego en grandes manufactureras de computadores.25

Otra novedad del censo nacional de población de 1947 fue que se realizó en dos etapas, en una división establecida a partir del paralelo 42, realizándose el trabajo de campo primero al norte y luego al sur del mismo. La compilación de los datos obtenidos en el censo se realizó en cuatro etapas. La primera fue la recepción del material y la preparación de los resúmenes generales provisionales. La segunda fue la revisación y la codificación de la información contenida en las celdas. La tercera lo constituyó el proceso mecánico. La última fue la preparación de los cuadros finales y sus comentarios.26

El proceso mecánico se realizó con un equipo de 20 máquinas perfo-verificadoras y 6 clasificadoras, trabajando en el equipo de perforadores unas 80 personas, y constituyendo la dotación total unas 180 personas. Se utilizaron tarjetas con 49 perforaciones variables y 8 constantes, lo que implico un total de 1.570.000.000 perforaciones en total, es decir, unas 1.560.500.000 perforaciones más que en el censo agropecuario nacional de 1937. El promedio de rendimiento al iniciar las tareas fue de 141 tarjetas por empleado-hora, mientras que al promediar el trabajo y hasta su finalización fue de unas 280. Las perfoverificaciones de 16.000.000 de tarjetas se realizo en 20 meses, trabajándose con 35.000 de ellas por día, en turnos de 4 horas. La mayor parte del trabajo se efectuó por clasificación directa, a cuyo efecto los clasificadores estaban provistos de los correspondientes contadores, y sólo se tabuló la parte correspondiente a los oficios, pues al comprender esta información un campo de 4 columnas resultaba un proceso demasiado lento el despeje hecho por clasificación directa.27

Esa y toda otra información se traslado a fichas mecánicas “Bull”, acumulando cifras individuales por partidos, departamentos, provincias y territorios. La clasificación demando 810.620.328 pasadas de tarjetas, siendo alrededor de 51 pasadas por tarjeta. Se recogieron unos 141.000 totales, correspondientes a 29.400 cuadros numéricos preparados. La compilación del censo se realizó en dos etapas, la primera de las cuales dio como resultado unos 14 cuadros tipos y la segunda 42 cuadros tipos que luego se publicaron.



6. Conclusiones

Si bien la implementación de la tecnología Hollerith en Argentina fue relativamente tardía, durante los años 30’ su uso en operaciones estadísticas oficiales fue corriente. Como menciona Hernán Otero (2006, 242), puede considerarse que tal fenómeno revela un incremento de las formas de estandarización de la producción del conocimiento, así como un mayor acercamiento de la estadística argentina con las principales innovaciones que afectaban a la estadística internacional. Desde el punto de vista teórico y metodológico, ese acercamiento siempre había sido estrecho, acercamiento que con la incorporación tecnológica Hollerith se incrementó. ¿Cómo afectaron las posteriores innovaciones, que se incrementaron desde 1950 al surgir los ordenadores electrónicos, al campo estadístico argentino? ¿La incorporación tecnológica fue mayor cuando el sistema estadístico nacional se unificó? Sin dudas esos interrogantes no pueden ser respondidos en esta ocasión, pero lo cierto es que la etapa aquí analizada influyó en los procesos posteriores.

Si como ha demostrado Edwin Black (2006), el holocausto judió fue posible por la tecnología creada a fines del siglo XIX por Hollerith, otros procesos, además de los censos, pudieron ser posibles por esa tecnología, que en ese período representó y fue sinónimo de excelencia y de innovación tecnológica. En este trabajo hemos podido observar que al menos la vinculación entre el gobierno y empresas trasnacionales no surgieron con los ordenadores electrónicos, sino desde antes. El hecho de que en 1947 el sistema empleado fuera el Bull y no el ideado por Hollerith, demuestra que esas relaciones no fueron las mismas en el largo plazo, sino que fueron variando con el tiempo.

7. Bibliografía
7.1: Fuentes utilizadas

- Censo Agropecuario Nacional. La agricultura y la ganadería en 1908, Buenos Aires, Talleres de Publicaciones de la Oficina Meteorológica Argentina, 1909.


- Tercer Censo Nacional 1914, Buenos Aires, Talleres Rosso, Buenos Aires, Talleres Gráficos de L. J. Rosso y cía, 1916.
- República Argentina, Ministerio de Hacienda, Comisión Nacional del Censo Industrial, ley 12.104, Censo Industrial de 1935. Resumen de sus compilaciones publicado de conformidad con lo dispuesto por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 120-576, de fecha diciembre 2 de 1937, Buenos Aires, 1938.
- Ministerio de Agricultura de la Nación. Comisión Nacional del Censo Agropecuario, Censo Nacional Agropecuario año 1937, Buenos Aires, Guillermo Kraft Ltda., 1940.
- Presidencia de la Nación, Ministerio de Asuntos Técnicos, IV Censo General de la Nación 1947, Buenos Aires, Argentina, 1947.
- Dirección General de Estadística de la provincia de Buenos Aires, Anuario Estadístico año 1936, año XXXVII, La Plata, Taller de Impresiones Oficiales, 1 de enero de 1937.
- Ministerio de Gobierno, Registro General y Censo permanente de la población, inmuebles, comercio e industrias de la provincia de Buenos Aires, Anuario Estadístico año 1938, La Plata, Taller de Impresiones Oficiales, 1941.

- Provincia de Buenos Aires, Cuatro años de gobierno. Período 1936-1940, tomo IV: Policía-Tráfico, Comisiones de Aviación, Radiodifusión, Telégrafo, Registro general y Censo Permanente, Protección a la infancia, Buenos Aires, Talleres Gráficos Guillermo Kraft, 1940.


- Provincia de Buenos Aires, Memoria del Ministerio de Gobierno, 1 de mayo de 1937 al 30 de abril de 1938, La Plata, Taller de Impresiones Oficiales, 1938.
7.2: Libros y artículos

- BARANDIARÁN, Luciano, Trabajadores rurales, censos y crotos, ponencia presentada en II Encuentro de Tesistas y Jóvenes Investigadores, Facultad de Ciencias Humanas, UNCPBA, Tandil, 1 y 2 de noviembre de 2001.


- BLACK, Edwin, IBM y el Holocausto, Buenos Aires, Editorial Atlantida, 2001.
- MENTZ, Raúl, Sobre la historia de la estadística oficial argentina, Estadística española, volumen 33, número 128, 1991.
- MERLLIÉ, D., La construction statistique, en Champagne, P., Lenoir, Merllié, D., Pinto L., Initiation à la pratique sociologique, Paris, Dunod, 1989.
- OTERO, Hernán, Estadística censal y construcción de la Nación. El caso argentino, 1869-1914, Boletín del Instituto Ravignani, tercera serie, número 16 y 17, 1998.
----------------------, Estadística y Nación: una historia conceptual del pensamiento censal de la Argentina moderna 1869-1914, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2006.
- WILLIAMS, Trevor, Historia de la tecnología. Desde 1900 hasta 1950 (II), Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1987.
7.3: Artículos de Internet

- COMÍN, Javier, Búsqueda y Preservación de las Primeras Computadoras, ponencia presentada en la V Conferencia Mundial de Arqueología, 21 al 28 de junio de 2003, Universidad Católica de América, Washington DC, Estados Unidos. Trabajo disponible en www.museotec.com.ar/paperwork_spanish.doc, consultado el 16 de marzo de 2008.


-BABINI, Nicolás, y VILENSKY, Carlos,www.historiadelatecnica.com.ar/Acontecimientos.htm#El%20radicalismo%20en%20el%20poder(1916-1930), consultado el día 17 de marzo de 2008.
- http://medusa.unimet.edu.ve/sistemas/fpis12/IE04HistoriaElectromecanica.htm, consultado el día 24 de marzo de 2008.


1 http://medusa.unimet.edu.ve/sistemas/fpis12/IE04HistoriaElectromecanica.htm

2 Ibidem.

3 Ibidem.

4 Ibidem.

5 Como menciona Hernán Otero (2006, 18), si se utiliza el término “sistema” no es para hacer referencia a una racionalidad única y coherente del Estado, rasgos aún no presentes en el período que aquí se aborda. Por ende, aquí también se utiliza esa expresión sólo en un sentido descriptivo, designando a las instituciones y actividades públicas de elaboración de datos estadísticos.

6 Censo Agropecuario Nacional. La agricultura y la ganadería en 1908, Buenos Aires, Talleres de Publicaciones de la Oficina Meteorológica Argentina, 1909.

7 Tercer Censo Nacional 1914, Buenos Aires, Talleres Rosso, Buenos Aires, Talleres Gráficos de L. J. Rosso y cía, 1916.

8 “Investigación que, sin duda, es la más completa que haya sido practicada hasta el presente por ningún otro pueblo de la tierra" (Censo Agropecuario Nacional. La agricultura y la ganadería en 1908, Buenos Aires, Talleres de Publicaciones de la Oficina Meteorológica Argentina, 1909, página II).

9 Tercer Censo Nacional 1914, Buenos Aires, Talleres Rosso, Buenos Aires, Talleres Gráficos de L. J. Rosso y cía, 1916, tomo I, página 39.

10 En el Ferrocarril Oeste de Minas, el Ferrocarril Central de Brasil, el Departamento de Salud Pública y el Ministerio de Guerra.

11 BABINI, Nicolás, y VILENSKY, Carlos, www.historiadelatecnica.com.ar/Acontecimientos.htm#El%20radicalismo%20en%20el%20poder(1916-1930).

12 República Argentina, Ministerio de Hacienda, Comisión Nacional del Censo Industrial, ley 12.104, Censo Industrial de 1935. Resumen de sus compilaciones publicado de conformidad con lo dispuesto por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 120-576, de fecha diciembre 2 de 1937, Buenos Aires, 1938, “Descripción preliminar”, página 9 a 11.

13 Censo Nacional Agropecuario año 1937, 1940, página XXIV.

14 Ibidem.

15 Ibidem., página XXXII.

16 Ibidem., página XXIII.

17 Ibidem., página XXIV.

18 Ibidem., página XXXV.

19 Dirección General de Estadística de la provincia de Buenos Aires, Anuario Estadístico año 1936, año XXXVII, La Plata, Taller de Impresiones Oficiales, 1 de enero de 1937, página 107.

20 Ministerio de Gobierno, Registro General y Censo permanente de la población, inmuebles, comercio e industrias de la provincia de Buenos Aires, Anuario Estadístico año 1938, La Plata, Taller de Impresiones Oficiales, 1941.

21 Provincia de Buenos Aires, Memoria del Ministerio de Gobierno, 1 de mayo de 1937 al 30 de abril de 1938, La Plata, Taller de Impresiones Oficiales, 1938, tomo IV, página 144.

22 Provincia de Buenos Aires, Cuatro años de gobierno. Período 1936-1940, tomo IV: Policía-Tráfico, Comisiones de Aviación, Radiodifusión, Telégrafo, Registro general y Censo Permanente, Protección a la infancia, Buenos Aires, Talleres Gráficos Guillermo Kraft, 1940, página 189 y 190.

23 Ministerio de Gobierno, Registro General y Censo permanente de la población, inmuebles, comercio e industrias de la provincia de Buenos Aires, Anuario Estadístico año 1938, La Plata, Taller de Impresiones Oficiales, 1941, página 7.

24 Presidencia de la Nación, Ministerio de Asuntos Técnicos, IV Censo General de la Nación, Tomo I, Censo de Población, Buenos Aires, Argentina, 1947.

25 http://medusa.unimet.edu.ve/sistemas/fpis12/IE04HistoriaElectromecanica.htm

26 Presidencia de la Nación, Ministerio de Asuntos Técnicos, IV Censo General de la Nación, Tomo I, Censo de Población, Buenos Aires, Argentina, 1947, página XXII.

27 Ibidem.



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