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Jornada axa-nuevo Lunes Pacto de toledo


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Jornada AXA-Nuevo Lunes

Pacto de toledo

11- nov - 08

Solo es válido para citar y entrecomillar el discurso efectivamente pronunciado por Pilar González de Frutos, siendo este borrador unicamente un documento de ayuda para interpretar las transparencias

Buenos días a todos.

Muchas gracias a axa y al nuevo lunes por invitarme un año más a participar en este foro que para nosotros tiene una doble virtualidad: la primera, haber sido siempre especialmente sensible a todo lo que representa la previsión social, y La segunda, es que siempre ha sabido acertar con los contenidos y anticipar debates como el de la reforma del pacto de toledo que hoy vamos a analizar pero que el gobierno y los grupos políticos ya han dicho que será asignatura para los próximos meses.

UNESPA tiene la convicción de que, en el entorno económico, no existe un debate más profundo ni más importante que aquél que se desarrolla en torno a la sociedad del bienestar, incluso en tiempos de crisis. Por acertadas que sean las medidas que tomemos en otros ámbitos, si pagamos esa eficiencia dejando que nuestro sistema de bienestar sea rígido, anticuado o inadecuado, nuestros previos aciertos no servirán de nada, porque nuestra sociedad será una sociedad pobre y descontenta.

Además, aunque no tenemos una urgencia, tampoco tenemos mucho tiempo para comenzar a reflexionar sobre nuestro modelo de bienestar.

Diapositiva 2

… aunque, claro, ciertamente, cabe hacerse de entrada, la pregunta sobre si realmente existe este debate. Porque hace años que el asunto de las pensiones no está en la primera fila del debate político. Un efecto que ha sido atribuido erroneamente al Pacto de Toledo. Pero el Pacto de Toledo está ahí para que las pensiones no sean asunto del debate político, pero no para impedir que se hablase de ellas. De las pensiones hay que hablar, y mucho porque el mejor debate de las pensiones es el que es suficientemente rico en matices y propuestas.

No sé, por lo tanto, si hay debate. Lo que tengo clarísimo es que, desde luego, debería haberlo.

Diapositiva 3

Esta diapositiva muestra la evolución del ahorro-previsión de los hogares, es decir el activo consolidado por éstos en seguros y fondos de pensiones, expresado en porcentaje sobre el PIB en los últimos años. Si la gráfica contuviese sólo los datos de España, ello nos serviría para ser complacientes con nosotros mismos. La última década de la economía española ha sido una década de expansión sin paliativos. Hemos crecido más que los demás, hemos avanzado más deprisa que los demás.

En 1995, los hogares españoles tenían activos en ahorro-previsión, es decir seguros de vida y fondos de pensiones, equivalentes al 14,2% del PIB, y en el año 2006 dicha cifra era del 25,6%. 12 años, 12 puntos de PIB. Los hogares han ahorrado más de lo que ha crecido la economía. Una buena noticia.

O no tan buena, porque, en 1995, los hogares de Portugal, una economía muy similar a la nuestra desde un punto de vista cultural y a la que estamos acostumbrados a encontrar por debajo de nosotros en las estadísticas internacionales, ya nos superaba. Los hogares lusos tenían algo más de un 18% de su PIB colocado en ahorro-previsión, es decir que nos sacaban 4 puntos. Pero es que en el 2006 nos sacaban 15, tras trepar hasta el 40,2%.

Italia, país al que recientemente hemos superado en renta per cápita, nos ganaba en 1995 por apenas 2 puntos de PIB. Pero en el 2006 rozaba también, como Portugal, el 40%, abriendo con ello una sima entre sus hogares y los nuestros.

Alemania ya estaba en 1995 muy por encima. En 1998, la tasa de ahorro previsión sobre PIB era ya del 38%, es decir la que vemos doce años después en Portugal e Italia. Pero en esa década larga, además, los alemanes no se durmieron. En el 2006 iban por el 58%.

Con todo, la evolución más exagerada es la de Francia, la cual comienza la serie con una tasa del 33% y la termina por encima del 60% del PIB.

En consecuencia: En los últimos diez años, hemos crecido mucho. Más que nadie. Y eso nos ha permitido ahorrar más. Pero otros, a pesar de que su ritmo de creación de riqueza era más lento que el nuestro, se las han agenciado para ahorrar más que nosotros.

Parece que todo eso de la vocación por el ladrillo no es lo único que fallaba en nuestro modelo económico. Teníamos, y seguimos teniendo, un modelo ecosocial con bajísima intensidad de ahorro.

Diapositiva 4

Pero no sólo hablamos de cómo crece el ahorro. También debemos hablar sobre de qué se compone.

En esta diapositiva pueden ver, entre otras cosas, el slalom del Producto Interior Bruto español en los últimos años. Una evolución regular y creciente que nos ha permitido mejorar nuestra situación económica.

La inmensa mayoría del crecimiento del valor añadido se ha comunicado a la renta disponible de los hogares, que ha crecido a tasas tan sólo ligeramente inferiores a las del propio PIB. Los beneficios de nuestro crecimiento, por lo tanto, han llegado a los hogares; nos han puesto a todos, en términos macroeconómicos, mayor capacidad económica a disposición.

Nuestra respuesta ha sido consumir. Las curvas evolutivas del consumo de los hogares y la de renta disponible se identifican. Hemos hecho una evolución totalmente paralela: si en el hogar entraba un 10% de renta, el consumo se incrementaba un 10%.

Si las dos grandes cosas que se pueden hacer con la renta disponible es consumir o ahorrar, y si el consumo ha crecido como la renta disponible, cabría esperar que el ahorro, en términos relativos, hubiera hecho lo mismo.

Sin embargo, no es así. En el periodo 2000-2002, en gran parte, ha sido así. En el año 2003, el año del ahorro podríamos llamarlo, el ahorro de las familias incluso creció por encima de la renta disponible. Pero el proceso no se ha mantenido y, a partir de ahí, el ahorro ha iniciado un proceso de crecimiento por debajo de la renta disponible.

¿Cuál es la razón de esta aparente incoherencia?

Lo que verdaderamente ha crecido en estos años, a tasas estratosféricas, es la formación bruta de capital de las familias, o lo que es casi lo mismo: la adquisición de vivienda.

En otras palabras: mientras los hogares españoles han respondido al buen clima económico ajustando estrictamente el consumo a la evolución de su bienestar, no han hecho lo mismo con el ahorro. El ahorro tiende a crecer menos de lo que lo hace el bienestar, y esto es en contra de un esfuerzo enorme realizado en la adquisición de vivienda.

En este punto, las cifras de la Contabilidad Nacional no hacen sino confirmar algo que cualquier persona con capacidad de observación ya sabía: Que esto ha sido así porque todo el mundo confiaba en el axioma de que los precios de la vivienda siempre van a seguir subiendo. Algo que pensaban los particulares y que pensaban también algunos responsables de nuestra política económica.

Y no será porque lo hayamos dicho pocas veces desde el seguro: no hay mercado en cotización eternamente creciente. Esto es algo que, en los últimos años, se ha pensado de la Bolsa; de los fondos de inversión; y, finalmente, del mercado inmobiliario. Pero todos los mitos han ido cayendo, uno a uno.

Es aquí donde nuestro modelo económico ha fallado de verdad. El fallo no está en la apuesta por el sector de la construcción. El fallo ha estado en confiar en una alta revalorización continua para un bien que no deja de ser un mercado más y que, por lo tanto, como todo mercado es susceptible de alcanzar puntos de saturación.

Diapositiva 5

Lo que ven ahora es una evolución del ahorro financiero de las familias desde 1995 hasta nuestros días.

La adquisición neta de títulos de renta fija, trimestre a trimestre, expresada en porcentaje sobre dicho PIB, desde el periodo enero-marzo de 1995 hasta enero-marzo del 2008, dibuja una situación de adquisición por los hogares algo más intensa, pero todo ello dentro de una curva bastante plana.

El segundo componente que tenemos en cuenta es la inversión directa en Bolsa. Es evidente que muestra una atonía en los últimos trimestres y, probablemente, conforme el Banco de España avance en la publicación de estas cifras, iremos viendo caídas aún mayores, pues es bastante evidente que, hoy por hoy, los particulares se están retrayendo de invertir en renta variable, e incluso han redoblado esfuerzos para salir de este mercado. Pero la curva sigue siendo bastante plana. No es aquí donde se están produciendo los grandes flujos de la inversión financiera durante la crisis.

¿Qué pasa con la adquisición de reservas en seguros de vida? Pues pasa que, y por eso he querido ponerles aquí una serie larga para apreciar el efecto, en realidad el esfuerzo en adquisición de seguros por parte de los hogares, en términos de PIB, está siendo, en estos trimestres de crisis, menor que el que se observa en el pasado reciente, aún obviando la fuerte adquisición producida en el bienio 2000-2002 a través del proceso de exteriorización. La teoría de que el seguro de vida se está convirtiendo en refugio del ahorro ante la crisis se desinfla un poco cuando se ve esta gráfica.

En fondos de pensiones, sus niveles de adquisición son muy parecidos a los del seguro de vida, con picos naturales en el último trimestre de cada anualidad por razones fiscales.

Todas estas curvas, sin embargo, son planas. Muy planas. Si el dinero se ha movido, no ha sido entre estos instrumentos. Entonces, ¿qué nos queda? Pues nos queda un gran perdedor y un gran ganador de la crisis.

El gran perdedor han sido los fondos de inversión. En la segunda mitad de los años noventa, cuando aún existían los ya casi olvidados coeficientes de abatimiento, que prometían una fiscalidad cero para los rendimientos obtenidos en el largo plazo, los fondos de inversión vivieron su gran momento, con ritmos de adquisición muy interesantes que se vieron frenados con el proceso de convergencia y la reducción de los tipos de interés, para recuperarse ligeramente en los primeros años del euro.

Las evidencias de los últimos dos años, sin embargo, marcan un tono enormemente modesto para los fondos, los cuales claramente están drenando dinero, mucho dinero. En los últimos dos trimestres calculados, del orden de 3 puntos negativos de PIB.

Pero, tanto dinero, ¿adónde va?

Prácticamente, a un solo sitio: a los depósitos. Liquidez extrema. La reacción de los particulares ante las incertidumbres de la crisis no ha sido blindarse frente a esta incertidumbre, sino apostar precisamente por los productos que más y más rápidamente son sensibles a los vaivenes de las cotizaciones. Y, probablemente, lo han hecho así azuzados por una fiscalidad que trata por igual al ahorro estable a medio y largo plazo, que a la inversión especulativa.

Diapositiva 6

Algunas palabras, más estrictamente, sobre el sistema de pensiones. Se nos dice que el sistema es plenamente estable porque tiene un superávit que destina además recursos al fondo de reserva. En realidad, este punto de vista ha sido puesto en duda por algunos estudios que han destacado la necesidad de que, al valorar la posición financiera de la Seguridad Social, se tengan en cuenta no sólo sus pagos efectivos en el momento presente, sino también los devengados vía obligaciones adquiridas. Pero, en todo caso, a mí me gustaría llamarles la atención sobre un aspecto, que es el territorial.

Se habla mucho, cuando se habla de pensiones, de la tasa de sustitución demográfica, es decir el número de personas activas o potencialmente activas, entre 16 y 64 años, que existen en una sociedad por cada persona de 65 o más años, por lo tanto potencialmente retirada. Nosotros hemos preferido calcular una tasa de sustitución estricta, es decir, teniendo en cuenta el número de pensiones real y el número de afiliados real.

Este gráfico incluye, para todas las provincias, su situación en la doble dimensión de la tasa de sustitución estricta y la pensión media. Esta combinación genera cuatro perfiles: por un lado, las provincias con bajas tasas de sustitución, que consideramos no autofinanciadas, es decir, que no pueden pagar por sí solas sus pensiones y son, por ello, acreedoras netas del sistema. Estas provincias no autofinanciadas pueden tener pensiones medias altas o bajas. Asimismo, en el colectivo de provincias autofinanciadas las hay con pensiones altas y pensiones bajas.

Este gráfico nos da la sensación de que en la economía española hay un número importante de provincias, ocho, que tienen altos niveles de afiliación y también de pensiones; se corresponden, por lo tanto, con los territorios más dinámicos de nuestra economía. En la peor situación encontramos cuatro provincias, en las cuales la pensión media tiende a ser alta y la tasa de sustitución acusa insuficiencia.

Lo importante, a mi modo de ver, está en las 19 provincias situadas en el área en el que se combinan pensiones medias bajas y bajas tasas de sustitución. Se trata, pues, de territorios que están financieramente en situación comprometida, situación que puede incluso agravarse conforme avance la crisis y se deteriore la afiliación, y que además están transfiriendo a sus pasivos emolumentos comparativamente bajos. Son, pues, 19 provincias donde las perspectivas de evolución hacia la mejora del sistema del bienestar español son escasas en la actual formulación del mismo y que, en consecuencia, van a generar una dependencia cada vez mayor respecto de las provincias ricas.

Diapositiva 7

Como se imaginan, esta situación no es exclusiva de España. Este cuadro que ven aquí, me temo que no muy bien, es un resumen de una tabla que publica la OCDE en su monografía anual sobre sistemas de pensiones. Esta tabla resume las reformas que, desde 1990, se han realizado en los sistemas de pensiones de los países de la OCDE, destacando seis ámbitos específicos: cambios en la edad de jubilación; cambios en los incentivos al retiro; cambios en los años utilizados para el cómputo de la vida laboral; cambios destinados a vincular la evolución de las pensiones a la esperanza de vida o la estabilidad del sistema; cambios a sistemas de contribución definida; y cambios de cualquier otra naturaleza.

Dado que hemos colocado en rojo aquellas reformas que sí se han realizado, aunque no vean con claridad el cuadro, sobre todo en las filas de atrás, supongo que no les costará darse cuenta de que la actividad en el seno de la OCDE a la hora de reformar los sistemas de pensiones ha sido muy intensa en los últimos veinte años. La mayoría de los países han abordado tres o más reformas según la taxonomía de las mismas establecida por la OCDE. Nosotros estamos en la minoría. A nosotros la OCDCE sólo nos señala una reforma relevante, referente a los incentivos al retiro. Reforma que, por cierto, ahora que estamos a las puertas de una recesión va a ser de nuevo puesta a prueba, pues no hace falta que les explique que una de las tentaciones más evidentes, en tiempos recesivos, es echar mano del mecanismo de las jubilaciones anticipadas.

Siendo como somos el país al que lo demógrafos otorgan una mayor esperanza de vida, no parece que sea lógico que no hayamos avanzado donde otros sí lo han hecho.

Diapositiva 8

Y yo, como les prometía en el título de mi exposición, quiero ser hoy optimista y pensar que ese diálogo se va a producir y se va a reflexionar sobre algunas de estas cuestiones que ven :

La corresponsabilidad de los ciudadanos en los sistemas de bienestar, o si lo prefieren así: ¿verdaderamente es consciente la sociedad de algo tan simple como que la fortaleza de su pensión dependerá de lo que ponga para pagarla?

El segundo gran asunto es la vinculación entre pensión y sostenibilidad del sistema. Es decir: ¿deben indexarse las pensiones respecto de los costes, o respecto de las disponibilidades?

El tercer asunto sobre el que me gustaría hablar es la transparencia

Y, por último, creo que es fundamental discutir sobre la pertinencia y eficiencia de la coordinación público/privada en este ámbito.

Diapositiva 9

Empezando por la corresponsabilidad.

Ya sé que se puede decir: en un sistema de reparto, no existe corresponsabilidad para el ciudadano. La pensión no depende de lo que pones porque no es un seguro privado. En un sistema de reparto, una generación, la activa, financia a otra, la pasiva. La corresponsabilidad es, en realidad, solidaridad.

Este argumento no es estrictamente cierto, ya que sí hay una cierta relación entre lo cobrado y lo aportado mediante algunos instrumentos como las bases de cotización, los años tomados para el calculo, etc.

En segundo lugar, en un entorno de estabilidad financiera puesta en duda, la pensión futura sí tiene una relación con lo que se ahorre hoy, lo queramos o no.

No son pocos los países que han pensado en esto. Les traigo uno que no es nada sospechoso: Esta es la reforma que ha realizado suecia, el paradigma del estado del bienestar.

Suecia hizo una reforma en el año 1998 por la cual cada empleado realiza una contribución del 18,5% de sus ingresos cada año. Pero lo importante es que la base filosófica del sistema, confesada por la administración sueca en sus descripciones del mismo, es acercarse a la neutralidad financiera individual, es decir, que la suma de las contribuciones venga a coincidir con la suma de las percepciones o, dicho de otra forma, el sistema se basa en el objetivo de que la pensión no sea sino el recobro de lo acumulado previamente. Esto, como veremos, se hace sin eliminar el esquema de reparto.

El sistema sueco se basa en la consolidación a favor de cada uno de los trabajadores de una cuenta nocional o virtual. Esto quiere decir que ese dinero no está propiamente en una cuenta a nombre del trabajador; es un mero cálculo. Pero este mero cálculo permite que el trabajador tenga la sensación de que hay algo que es suyo, algo que crece a mayor o menor velocidad que el algo de su vecino. El sistema, por lo tanto, no deja de ser de reparto, porque como he dicho la cuenta nocional no es una cuenta individual de capitalización. Pero, al mismo tiempo, busca que el trabajador tenga en todo momento la sensación clara de lo que tiene, de lo que ya ha conseguido y acumulado y, consecuentemente, de lo que va a recibir; porque el monto de su pensión final dependerá, en el numerador de la división, del valor finalmente alcanzado por esa cuenta nocional.

La pensión, por lo tanto, se convierte en la suma de lo acumulado durante años en dicha cuenta nocional a un tipo de interés calculado mediante normas establecidas en la ley; y la pensión es el resultado de dividir lo acumulado en el momento de retiro por la esperanza de vida.

Un mecanismo de este tipo crea en la conciencia del ciudadano una vinculación entre poner y sacar que, a mi modo de ver, no existe en otros sistemas de reparto como el español. La inmensa mayoría de los cotizantes españoles tienen la sensación de que la cotización es el precio que pagan por obtener el derecho a una pensión vitalicia, y no perciben que deba existir una correlación entre precio y derecho y, por tanto, no tiene conciencia de necesitar ahorrar para ese momento.

Sepan también ustedes que los suecos tienen un modelo que se ajusta para garantizar la sostenibilidad y que prevé incluso qué hay que hacer cuando los activos se equiparen con los pasivos.

Diapositiva 10

Otro ejemplo es el alemán. El Código Social Alemán, en su capítulo Sexto, contiene una fórmula de revalorización, que no me voy a detener en explicar meticulosamente, pero que sucintamente tiene tres elementos: la normal y habitual cláusula de revisión económica; lo que hemos llamado Factor de Austeridad, que es un quebrado que hace depender el incremento de los gastos previstos en vejez y la evolución del tipo de cotización; y un tercer factor, que hemos llamado de sostenibilidad, donde juega la tasa de dependencia demográfica.

No pretendo hacer ninguna defensa explícita de sistema alguno. Todo lo que pretendo demostrarles en la mañana de hoy es que el movimiento en Europa es más que evidente hacia la creación de sistemas que objetiven, en la medida de lo posible, la evolución de las pensiones. Si las pensiones no son más que las salidas de la caja, el elemento fundamental del que deben depender son las entradas en la misma. A lo que hay que añadir que, ya que tanto hablamos del Pacto de Toledo y de sus innegables virtudes, un sistema de este tipo tiene la ventaja de alejar definitivamente el fantasma del debate político porque, a partir del momento en que las cuentas nocionales o cualesquiera otras magnitudes evolucionan de acuerdo con elementos con elevadas dosis de objetividad, la utilización política de las prestaciones pasivas se hace más difícil.

Diapositiva 11

Pero quizá una aportación valiosa que podría hacer en este asunto del ajuste automático de las pensiones es no sólo explicar el sistema sueco, que de por sí es meritorio porque tiende a garantizar la inmovilidad del tipo de cotización; sino añadir que los suecos no están, en modo alguno, solos en esta tendencia.

Son muchos ya los países en los que la decisión en torno a la cuantía de las pensiones ha dejado de ser política. Aquí tienen algunos de los ejemplos más sobresalientes. En Alemania, el cálculo de las pensiones es ajustado de acuerdo con la evolución de los ingresos por cotizaciones pero también de acuerdo con una llamada cláusula de sostenibilidad, que hace que las pensiones crezcan más, menos o decrezcan de acuerdo con la evolución de la tasa de dependendia demográfica, es decir la relación entre activos y pensionistas, con un ratio de ajuste, la Omega de la fórmula, que actualmente redistribuye la carga del ajuste demográfico en tres cuartas partes a los cotizantes y una cuarta parte los pensionistas.

En Japón, el mecanismo de ajuste depende de la evolución del IPC y, sobre todo, del crecimiento de los afiliados. Cuando las evoluciones combinadas de los precios y de los afiliados no alcanza el 0,3%, las pensiones no suben.

En Finlandia, en el año 2010 entrará en vigor una fórmula por la cual las pensiones serán revalorizadas de acuerdo con un coeficiente que depende de la evolución de la esperanza de vida a los 62 años en cada año respecto de la tasada para dicha edad en el año 2009. De esta manera, el aumento de las pensiones queda automáticamente vinculado a la información demográfica sobre los años de pago previstos.

Algo parecido ocurre en Canadá. Cada tres años, se realiza una revisión actuarial que calcula si el sistema es financieramente viable con un tipo de cotización del 9,9%. Si no es así, el déficit se ajusta automáticamente tanto entre cotizantes como pensionistas; lo cual quiere decir que existe la posibilidad de que las pensiones queden congeladas durante tres años, hasta la siguiente revisión.

Creo que estos ejemplos demuestran bien que la tendencia hacia el ajuste automático de las pensiones no es nueva y, además, admite muchas soluciones, lo cual es lógico teniendo en cuenta las diferentes características de los sistemas.

Pero está claro que se huye de la pura indexación con el IPC y, por supuesto, de la decisión política o electoral.

Diapositiva 12

En esta diapositiva tienen el sobre naranja del sistema sueco considerado en su conjunto en el año 2007. Como pueden ver, dentro del sistema sueco de pensiones el 92% de las reservas están en las cuentas nocionales del sistema de reparto y un 8% en sistemas obligatorios de capitalización. Los sistemas de capitalización tienden a ser más caros que la pensión de reparto, en casi 0,1 puntos; pero, a cambio, dan unos 0,6 puntos más de rentabilidad.

Diapositiva 13

Otro ejemplo de transparencia, aunque desde otro punto de vista. Este gráfico que ven a aquí es uno más de los muchos que contiene el informe que anualmente el Actuario de la Seguridad Social estadounidense debe presentar al Congreso y que éste, lógicamente, hace público. El sistema de bienestar americano se basa fundamentalmente en dos grandes subsistemas, el relativo a la vejez y la invalidez que es conocido con las siglas OASDI, y el conocido con las siglas HI, que es el sistema de salud.

Este gráfico resume la proyección, hasta el año 2080, de los flujos de financiación y de costes de los dos sistemas, estableciendo por lo tanto la estabilidad financiera actual y la estabilidad a largo plazo.

Sé que criticar el sistema estadounidense de bienestar es un deporte habitual. Pero, en materia de transparencia, las críticas huelgan. Cualquier ciudadano interesado en la materia tiene a un golpe de click estos datos y, por lo tanto, puede conocer cuál es la situación del Estado del Bienestar del país y tomar decisiones, no sólo políticas, sino también, y esto es muy importante, personales.

Diapositiva 14

Y unas palabras sobre el ámbito público y el privado.

Es, desde luego, la parte más complicada de todo discurso relacionado con el bienestar. En primer lugar, porque al concepto de privatización se le da un tratamiento como si se tratase de un grave pecado; y, en segundo lugar, porque a todo se le llama privatización. ¿Y saben ustedes qué pasa cuando se agita esa bandera? pues que es la mejor manera de no hacer nada y dejar que nuestro sistema de pensiones continue cojeando. El rechazo a las reformas supone condenar a las generaciones futuras con planteamientos del siglo PASADO. Para mi sería muy triste que la respuesta política, empresarial o sindical no estuviera a la altura y que la única aportación que se les ocurra fuera agitar la bandera de la privatización.

El día que nos jubilemos nosotros, y sobre todo el día que se jubilen nuestros hijos, en la caja podrá haber para repartir dos, o podrá haber dos más uno. Cualquiera que sea el divisor, la pensión será más elevadaa en el primer caso. Insisto: esto no es algo que haya que discutir.

La Seguridad Social, dentro de 30 años, dará lo que tenga; ni un euro más. Será mucho o poco, no lo sé. Pero podría haber sido más si la sociedad del bienestar hubiera descansado sobre más hombros que los públicos.

Es necesario, ya lo he dicho, avanzar en la percepción por parte de los ciudadanos que la pensión que uno cobra con 65 años es una parte de una montaña que ha ido creciendo durante 40. El sistema sueco es el ejemplo, construyendo el sistema de cuentas nocionales. Pero, además, no se ha quedado ahí. Este sistema, como he dicho poco sospechoso de amigo de las privatizaciones, se basa en estos principios básicos.

CLICK


Como ya les hecho, el trabajador sueco tiene unos ingresos sujetos a cotización, de los cuales, se detrae un 18,5%, que es lo que va a financiar su pensión.

CLICK


De ese 18,5% hay 16,5 puntos que se dirigen a las cuentas nocionales y, por lo tanto, al sistema de reparto. Pero hay un 2,5%, que no por eso deja de ser obligatorio, que se dirige a un sistema de capitalización individual. Capitalización que depende de la elección del propio ciudadano, que es el que elije en qué instrumento quiere que se coloque su ahorro dentro de una amplia gama que, coordinada por la Administración, ofrecen los operadores privados de ahorro. Así pues, el ciudadano es libre de apostar por la renta variable, por la fija, etc. Y, en su sobre naranja, comprueba, cada año, los resultados.

¿A cuántas personas han escuchado o leído ustedes clamando porque el sistema de pensiones sueco haya sido privatizado?

Diapositiva 16.

Tenemos, pues, mucho por delante. Mucho que discutir. Nosotros, en UNESPA, por nuestra parte ya hemos empezado. Esta primavera constituimos el Grupo Consultivo para la Reflexión sobre Políticas Públicas que, bajo la presidencia de Rodrigo Rato, está integrado por Juan Chozas, Juan Manuel Eguiagaray, José María Fidalgo, Víctor Pérez Díaz y Xavier Sala-i-Martin. Este grupo tiene hasta finales del 2009 para reflexionar en un dictamen sobre los restos socioeconómicos del envejecimiento en España puesto que, como les decía al principio de mi intervención, consideramos que éste es el gran debate al que nos enfrentamos, con y sin crisis.

Este Grupo contará con el apoyo de un estudio académico que ha sido encomendado a ANALISTAS FINANCIEROS INTERNACIONALES, que esperamos que de por sí aporte ya muchos puntos de vista para el debate.

Pero no somos los únicos, ni pretendemos serlo. Lo que queremos es animar un debate, cuanto más participativo mejor. Así pues, a los organizadores de este año, a todo el público, quiero dejar claro que siempre que quieran participar o animar esta discusión, nos tendrán dispuestos a participar.

Diapositiva 17

Antes de acabar, permítanme que haga una presentaciones, pero antes, me gustaría aclararles que aunque les he hablado bastante del modelo sueco, no estoy diciendo que esta sea la propuesta del seguro, ni mucho menos, cada país ha modernizado su sociedad de bienestar a su manera. Mi propuesta de hoy es que España no se quede en el siglo pasado y garantice la sociedad de bienestar del presente y del siguiente si es posible.

Volviendo a las presentaciones:

Esta imagen que ven es la portada del llamado Informe Naranja, que es el reporte anual básico del sistema sueco de pensiones. Como pueden ver, la portada del informe 2007 presenta a dos personas en actitud, digamos cordial o amigable.

La mujer que está de pie es Christine Hushmark Pehrsson. Es miembro del denominado Partido Moderado, de corte liberal-conservador, y es nuestro equivalente a una ministra de Salud y Asuntos Sociales.

El hombre que está sentado es Thomas Eneroth, vicepresidente del Comité del Congreso sobre el Sistema de Prestaciones Sociales, y miembro del Partido Social-Demócrata. Salvando las distancias, algo así como cristobal montoro

Esta portada, esta foto, es la mejor expresión de lo que está ocurriendo en algunos de los países más avanzados en materia de pensiones y seguridad social. No se trata tanto de acordar que las pensiones no van a ser materia del debate político; se trata de no esquivar dicho debate, pero teniendo siempre claro que, al final, hay que llegar a un acuerdo, y que dicho acuerdo debe ser defendido por todos, avalado por todos.

Si yo les pido a ustedes que cierren los ojos y traten de imaginar a representantes del principal partido en el gobierno de España, cualquiera que éste sea, y representantes del principal partido de la oposición, presentando o defendiendo al unísono las bondades de un sistema de pensiones pactado por consenso, no sé si logran hacer esa imagen creíble dentro de sus cabezas.

Pero si es que no, eso sólo quiere decir que el Pacto de Toledo tiene aún muchos retos que cumplir.

Muchas gracias



Diapositiva de cierre.

Muchas gracias a todos.


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