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Job, en nuestros días


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LIBRETO DE LA OBRA:” Job, en nuestros días

(La historia del Sr. José Burnet; hechos actuales ensamblados según la historia bíblica de JOB).


Relatora: Había una vez, un hombre fiel a Dios en sus principios, e íntegro en sus actos.

Era respetado no solo por su alta posición económica, sino también por su sabiduría para conservar, tanto su riqueza, como las buenas relaciones con los que le rodeaban.

Siempre tenía la palabra justa, para el que la necesitara.

Un día en su oficina…




  1. Escena:

Andrea Fuentes: Sr. Burnet, se encuentra la Sra. Preston

José Burnet: Que pase Andrea, por favor.

Andrea Fuentes: Sí, Sr.

Sra. Preston: ¿Cómo le va Sr. Burnet?

José Burnet: Muy bien, gracias. Tome asiento por favor.

Sra. Preston: Es Ud. muy amable.

José Burnet: ¿Quisiera algo de tomar?

Sra. Preston: Quizás un poco de agua.

José Burnet: Como no. Andrea, ¿podrías alcanzarle un vaso con agua a la Sra. Preston?

Andrea Fuentes: Enseguida Sr.

José Burnet: Bueno, ¿qué la trae por mi oficina? No creo que sea por un tema de deudas; hasta donde sé, mis cuentas están al día…

Andrea Fuentes: Aquí está el agua Sra. Preston…

Sra. Preston: Gracias querida…

Andrea Fuentes: Por nada, con permiso…

Sra. Preston: Sr. Burnet, estoy perfectamente al tanto, de que sus cuentas están al día.

Lo que le vengo a ofrecer, es un programa de crecimiento para empresarios, que, como Ud., siguen apoyando a este país.

Este programa invita a una mutua ayuda, que consiste en lo siguiente:

Ud., en vez de declarar el 100% de sus bienes y activos, solo declararía el 60%, del 40% restante, “no se preocupe”. Solo que, por ese favor, le estaríamos solicitando un 10% de lo que Ud. se ahorraría en impuestos.

En estos tiempos es algo para considerar, ¿no cree?

José Burnet: Agradezco su oferta, Sra. Preston; y déjeme decirle, que no es la primera vez que me proponen algo similar.

Mi respuesta, es la misma que dio Jesús en una situación similar, la cual está registrada en la Biblia: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. ¿Qué quiero decir con esto?, que yo cumplo con el Estado, en mis impuestos; y cumplo con Dios, en mis diezmos y ofrendas; según lo enseña la Biblia. Siempre lo he hecho así, y nunca he dejado de progresar. No se si me explico...

Sra. Preston: Lo entiendo perfectamente. Aunque… de mi parte, quiero que sepa que la oferta sigue en pié; y si me permite, a mi criterio, la honestidad no es todo en la vida.

José Burnet: Aunque no compartimos el mismo criterio, las puertas de mi oficina siempre estarán abiertas.

Sra. Preston: Muchas gracias por su tiempo, y es Ud. muy amable.

José Burnet: Que tenga un buen día, y que Dios la bendiga.

(Se cierra el telón)


Relatora: Unas semanas después…

  1. Escena:

Andrea Fuentes: Sr. Burnet, se encuentra el Sr. Carlos Mayer

José Burnet: Que pase Andrea, por favor.

Carlos Mayer: Buenos días Sr. Burnet, aunque no tienen mucho de buenos.

José Burnet: ¿Porqué tanta preocupación, Carlos? ¿Qué sucede?

Carlos Mayer: Pensé que podíamos controlarlo, pero…, se tuvo que sacrificar

cientos de animales por la aftosa. Serían unos $250000 en pérdidas, más o menos.

José Burnet: ¡No puede ser!

Carlos Mayer: Si Sr. Así es. Hasta ahora, nuestros veterinarios cuando encontraban un caso sospechoso, enseguida lo aislaban. Pero esta vez no les dio tiempo, todos eran casos avanzados

José Burnet: ¡Es increíble!

Andrea Fuentes: Sr. Burnet, se encuentra la Sra. Marta Tomas.

José Burnet: Dígale que pase, por favor.

Sra. Marta Tomas: ¡Es increíble lo que acaba de suceder!

José Burnet: Que rápido corren las noticias…

Sra. Marta Tomas: ¿Ya saben lo de Santa Fe?

José Burnet: ¿Santa Fe? No, no sabía.

Sra. Marta Tomas: Disculpen que no los saludé al entrar…, es que Santa Fe se inundó sorpresivamente. Perdimos cosechas, ganado, y aparentemente cuatro empleados que no aparecen.

José Burnet: ¡Dios mío!

(Carlos Mayer ayuda al Sr. Burnet a sentarse).

Sra. Marta Tomas: Andrea, por favor, un vaso con agua para el Sr. Burnet.

Andrea Fuentes: Enseguida Sra.

Sra. Marta Tomas: José, hemos pasado por momentos difíciles, y siempre salimos a flote. Tengamos fe.

Andrea Fuentes: ¿Sra.?, el agua…

Sra. Marta Tomas: Gracias querida…

Andrea Fuentes: Quería avisarles que se encuentra el Sr. Enrique Correa.

Carlos Mayer: Que pase Andrea, por favor.

Andrea Fuentes: Enseguida…

Carlos Mayer: (Mirando a José Burnet, dice) Es el nuevo gerente de las fábricas de lácteos y cereales.

Enrique Correa: ¿Sr. Burnet? Es un placer saludarlo, pero no es un placer, contar las noticias que traigo.

José Burnet: Tengo muy buenas referencias acerca de su trabajo, así que no creo que sea por Ud.

Enrique Correa: Muchas gracias…, pero el problema es el siguiente:

Hay una demanda por $1000000; dicen que hemos usado conservantes no permitidos. Aparentemente, habría niños intoxicados.

Nuestros Químicos creen que se trata de un sabotaje; siguen trabajando en el tema.

Lo que nos complica más, es que el plazo de la demanda es muy corto, y de mi parte, no llego con los fondos que tengo.

Carlos Mayer: Te cuento que por mi parte no estoy mejor…, aftosa, cientos de animales sacrificados, o sea $250000 en pérdidas.

Sra. Marta Tomas: Pensé que solo yo traía malas noticias… Me imagino que ya sabrá, Sr. Correa, lo de Santa Fe…

Enrique Correa: Sí, estoy al tanto; conozco a la familia de uno de los desaparecidos a quienes él visitaría, esta tarde.

José Burnet: Sra. Marta Tomas, como abogada de la firma, ¿qué solución tenemos?

Sra. Marta Tomas: ¿Según nuestra situación actual?, declararnos en quiebra.

José Burnet: Me lo imaginé… ¡Cielos…! ¿Qué más me puede pasar?

Andrea Fuentes: Sr. Burnet, el Sr. Luis Mammana quisiera hablar con Ud.; dice que es urgente.

José Burnet: ¿Urgente?; que pase Andrea… ¡que raro; es el jefe de seguridad!

Luis Mammana: ¿Sr. Burnet?, buenas tardes.

José Burnet: Si Luis, ¿Qué sucede?

Luis Mammana: Tengo el helicóptero listo para salir; sus hijos, escalaban un pico nevado no permitido, y el hielo se desprendió, cayeron al vacío.

(El Sr. Burnet se desmaya)

Luis Mammana: ¡Andrea, una ambulancia, urgente!

(Se cierra el telón)
Relatora: Dos días después, José Burnet y su esposa, eran saludados por sus amigos y parientes en el funeral de sus hijos.
3) Escena:

(Después que pasan todos; al terminar de saludar el último; José Burnet intenta ponerse de pie, y se desmaya. Su esposa de rodillas, pide ayuda.

Alicia de Burnet: ¡Ayúdenme!, ¡un médico por favor!... ¡José, José!

. (Se cierra el telón)


Relatora: Una semana después, en la casa de José Burnet…

4) Escena:

(José Burnet con lentes oscuros)

Alicia de Burnet: (Con la voz entrecortada, de angustia) El Dr. dice, que la ceguera es porque la diabetes está muy avanzada… Se comprometió a mandarnos las dosis de insulina, sin cobrarnos un peso…

Nunca pensé que íbamos a llegar a esta situación… (Alicia rompe en llanto)

José Burnet: No entiendo porqué Dios permite que nos suceda todo esto. Dentro de lo humanamente posible, nunca le he fallado.

Alicia de Burnet: En estos últimos días, he pensado si realmente vale la pena ser tan fiel, tan honesto… Hay tantos que son totalmente lo opuesto, y son más ricos que nosotros; o por lo menos, como éramos nosotros… Hasta he pensado si realmente existe Dios…

José Burnet: No tenemos que dudar de Dios.

Quizás no siempre entendemos su voluntad; pero en este momento, me da ánimo recordar las palabras, de los tres amigos de Daniel, antes de entrar en el horno de fuego: “Nuestro Dios es poderoso para librarnos; y si no nos libra, igual seguiremos

Siéndole fiel”.

Alicia de Burnet: Admiro tu fe. Pero…, sinceramente mis dudas me superan. Lo siento… (Se aleja llorando)

(José Burnet se saca los lentes oscuros, y tapándose la cara… llora)

(Se cierra el telón)


Relatora: 2 semanas después…

5) Escena:

Alicia de Burnet: Querido, vinieron a visitarte tres amigos tuyos, de la iglesia.

José Burnet: ¿Me puedes decir sus nombres, por favor?

Alicia de Burnet: Como no; ellos son: Raúl Gómez, Mónica García, y Juan Valdés.

José Burnet: Que pasen por favor.

(LOS TRES AMIGOS de José, lo saludan, diciendo cada uno su nombre)

Alicia de Burnet: Tomen asiento, por favor. ¿Quieren algo de beber?

LOS TRES A.: No, gracias, no se moleste…

Alicia de Burnet: Si me disculpan, tengo algo que terminar…

LOS TRES A.: No se preocupe por nosotros, vaya tranquila…

(Momento de silencio)

José Burnet: Voy a ser sincero con Uds., amigos…

Yo no quiero renegar contra Dios por todo lo que me está pasando. Pero…, la verdad, desearía no haber nacido, para no padecer todo esto.

Raúl Gómez: Sin ánimo de ofender, pero… quizás Dios te está disciplinando…

Juan Valdés: Quizás no es por José, sino por sus hijos, que no hayan dado un buen testimonio y, de esta manera, Dios quiera limpiar el nombre de esta familia…

Mónica García: José, si no querés contarnos a nosotros, no importa. Lo único que te digo es que si hay algo, que no pusiste en orden en tu vida, te ruego que arregles tus cuentas con Dios.

José Burnet: Dios sabe que no soy culpable de nada. Ni diez centavos gané deshonestamente. Diezmaba, ofrendaba, fundaba comedores para los pobres, realmente sentía que Dios estaba conmigo.

Pero ahora…, parecería que Dios se hubiese olvidado de mí.

De cualquier forma, mi fe nunca la voy a perder.

Y si tengo que ver la muerte, sé que veré a Dios, cuando resucite con los justos.

Raúl Gómez: Pero… ¿no hay absolutamente nada de lo cual tengas que arrepentirte?

José Burnet: Que me pese Dios en balanza justa, y él reconocerá mi inocencia.

(Se escucha la voz de Dios…)

Dios”: ¿Dónde estabas, mi querido José, al fundar yo la tierra?

¿Quién cerró con puertas el mar, diciéndole: de aquí no pasarás; ahí se romperá la soberbia de tus olas?

¿Has entrado en los almacenes de granizo?

¿Quién guía a la Osa con sus hijos?

¿Se remonta por orden tuya el águila?

José Burnet: ¡Señor, alabado sea tu nombre!

Tú lo puedes y lo sabes todo. Y si he hablado mal de ti, me retracto, y pongo freno a mi boca.

Dios”: Uds., no han hablado de mí rectamente, como mi siervo José.

Arrepiéntanse, humillen sus corazones, y José rogará por Uds.

(LOS TRES A.: se arrodillan diciendo: perdón Señor, estamos arrepentidos, etc., etc.

José Burnet: (Se arrodilla) Voy a orar…, Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre…

(Se cierra el telón)
Relatora: Después que José Burnet oró por sus amigos, Dios le restableció la salud, y paulatinamente, llegó a tener el doble de todo lo que había tenido antes.

Algunas semanas después…



6) Escena:

Alicia de Burnet: Querido, mira quién nos visita…

José Burnet: Enrique Correa, ¡que gusto me da verlo!

Enrique Correa: El gusto también es mío, y me alegra venir, esta vez, con excelentes noticias…

José Burnet: ¿Excelentes dijiste?

Enrique Correa: Así es. Nuestros Químicos siguieron trabajando, en el tema de los conservantes. Presentaron todas las pruebas, y junto con la confesión que hizo el arrepentido autor del sabotaje, se retiró la demanda. Eso nos da la posibilidad de abrir de nuevo las fábricas.

El juez quisiera saber, si vas a levantar cargos, por daños y perjuicios…

José Burnet: No… Ya recuperamos nuestro buen nombre, es suficiente.

Enrique Correa: ¡Ah!, el tema de los niños intoxicados, era todo una farsa.

José Burnet: Cuanto me alegra oír eso…

El tema ahora es con qué abriremos las fábricas.

Enrique Correa: Esa es la segunda sorpresa que le tengo…

¡Amigos, pasen por favor!

(Entran amigos y colegas) (Después que todos lo saludan, habla la Sra. Marta Tomas)

Sra. Marta Tomas: Sr. Burnet, cuando trabajábamos para Ud., ganamos mucho dinero. En agradecimiento a Dios, y a Ud., cada uno de nosotros, ha puesto en este sobre, un cheque para Ud., dentro de las posibilidades de cada uno. Pero, por algunas cifras que vi, las fábricas abrirán, rápida y cómodamente

(Se abrazan la Sra. Tomas y el Sr. Burnet)

José Burnet: ¡Gracias amigos!

¡Alabado sea el SEÑOR!

Alicia de Burnet: Bueno, bueno, ¿quién me ayuda a poner la mesa?

(Todos dicen: Yo, yo te ayudo…

(Se cierra el telón).
Relatora: Unas semanas después…

7) Escena:

Alicia de Burnet: Querido José, estuve orando mucho, y al ver las grandes bendiciones de Dios, y tu fe inamovible, estoy arrepentida por no haber sido un apoyo para vos, en los momentos más difíciles. Te pido perdón por eso.

José Burnet: Estás perdonada. Yo también estuve orando por vos.

Alicia de Burnet: Gracias José… Hay otra cosa que quisiera contarte…

José Burnet: ¿Por qué tanto suspenso?, vamos, cuéntame…

Alicia de Burnet: Hoy a la mañana fui a ver al médico, y… estaba retrazado, así que aproveché y pasé por el supermercado, para comprar algunas cosas que me hacían falta…

José Burnet: Bueno, pero no des más vueltas… ¿Por qué tenías que ver al Médico?

¿Te sucedió algo?

Alicia de Burnet: Bueno, no es que me sucedió, sino que está sucediendo…

José Burnet: Cuéntame de una vez, por favor…

Alicia de Burnet: José, ¡estoy embarazada!

(Los dos se ponen de pié, se abrazan, y José alaba a Dios…)

José Burnet: ¡Que Dios te bendiga!..., ¡Gracias Dios Mío!

(Se cierra el telón).



F I N

Autor: Gustavo R. Costa.






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