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Jacinto benavente


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TEMA II
JACINTO BENAVENTE
Los intereses creados
- Máximo representante del denominado "teatro burgués" español anterior a la Guerra Civil

- autor prolífico que cultivó diversos géneros teatrales (véase la clasificación de su producción en la página 33 de la ed. de Montero Padilla)

- gran y prolongado éxito en su época, aunque atemperado tras su muerte

- trayectoria teatral muy prolongada (1894-1954), aunque sus grandes éxitos se dan a principios de siglo

- respetado mayoritariamente por la crítica

- excepción notable: Ramón Pérez de Ayala, cuyas negativas críticas en Las máscaras resultaron polémicas

- alcanzó un notable prestigio corroborado por la concesión del Premio Nobel en 1922, fecha en la que ya había estrenado sus obras más destacadas.
- Fue un dramaturgo polémico en su momento:

- apoyado por la crítica tradicionalista, tras su inicial etapa renovadora vinculada con los movimientos finiseculares

- se le atribuye el mérito de incorporar la escena española a la modernidad en los umbrales del siglo XX

- mejoró notablemente el nivel medio del teatro burgués posterior a la Restauración decimonónica

- criticado por los minoritarios sectores renovadores, especialmente a partir de la década de los veinte

- cayó en el conformismo en su papel de dueño absoluto del gusto burgués, lo cual derivó en:

- una ambigüedad progresiva de su crítica social

- una idea paternalista y populista de la moral colectiva y del bien público

- una esclerotización de sus fórmulas dramáticas.
* Ruiz Ramón: "Olvidar la función innovadora que el teatro de Jacinto Benavente tuvo hasta los años veinte al romper definitivamente con una tradición teatral melodramática y declamatoria fundada en la peripecia y el patetismo, dejar de proclamar su originalidad como comediógrafo y su papel de actualizador de la escena española coetánea, que mediante él enlaza con las formas teatrales más modernas de la estética realista de su tiempo, sería incurrir en parcialidad y en error de apreciación histórica. Pero no ver también lo que de peso muerto, de repetición y de antiinnovación hubo en la persistencia de su teatro sería caer en no menor parcialidad, aquélla en la que ha venido a caer la mitificación del benaventismo".



* José Carlos Mainer explica así las claves del éxito de Benavente entre la burguesía del momento:
"A lo largo de sus sesenta años de teatro, Benavente llegó a ser el definidor perfecto de la misma sociedad que le acogía y que se encargaba de subrayar con su ferviente aplauso las pointes ingeniosas de su autor, recalcadas con ademán semioratorio por los actores especialmente en discretes benaventinos. A quienes no conocían otro manjar que las páginas de Blanco y Negro, el discursivo teatro del escritor madrileño les vino a proporcionar, bajo ropaje escénico, el pequeño ensayo de actualidad, el tentador argumento de novela y, a las veces, un diminuto poema modernista, engastado en la comedia. Benavente llevó a la escena todos los problemas posibles, pero nunca alteró las soluciones, patrimonio exclusivo e inalterable de quienes le escuchaban. A lo más, se permitió extender sobre ellas la sombra intranquilizadora de lo relativo: la avaricia, la cursilería, la hipocresía, el orgullo y la deshonestidad consumieron sus turnos oratorios en el escenario, pero Benavente sólo fue implacable con la torpeza y con la inelegancia. Puesto que el mal es indesarraigable -pensó- y la verdad es una pura quimera -necesario el uno, impertinente la otra-, el teatro no es sino el lugar de una crítica ligera, discreta y superficial, disfrazada si es preciso de locura bufonesca, tal y como podemos leer en el conocido prólogo crispinesco a Los intereses creados".
- Es un dramaturgo relativamente poco apreciado por la crítica académica posterior

- postergado, en el ámbito académico, en comparación a García Lorca y Valle Inclán

- relativa falta de estudios actualizados, especialmente grave si tenemos en cuenta la importancia histórica de su teatro

- situación algo paliada con la reciente publicación de ediciones críticas, aunque carezcamos todavía de monografías críticas y actualizadas sobre Benavente.


- Sus obras sólo esporádicamente están presentes en la cartelera de las últimas temporadas

- aunque nunca ha estado ausente y casi siempre sus reposiciones han tenido un apreciable éxito en un sector considerable del público y la crítica.


- Jacinto Benavente tuvo numerosos imitadores a raíz de su éxito, que resultaron negativos para el teatro español porque exacerbaron sus rasgos más rechazables:

- falta de sobriedad

- incorporación de episodios innecesarios en el desarrollo dramático

- palabrería

- falta de variación del registro verbal en el diálogo

- creación de personajes huecos.


* En parte, estos defectos ya están presentes en la propia obra de Jacinto Benavente

- para Pérez de Ayala, la producción benaventina representaba la antítesis de la obra dramática basada en la realidad, los caracteres, la acción y la pasión

- si las obras de Jacinto Benavente satisfacían a sus espectadores, esto se podía atribuir, según Pérez de Ayala, a la "deficiencia o incapacidad estética del público español"

- opinión polémica y demasiado vinculada a una clara animadversión casi personal.
* Federico Sáinz de Robles: "Jacinto Benavente marcó un rumbo al teatro español: el discurso, el de las pasiones calladas, el de las elegancias expresivas, el del ingenio puro chisporreteo".
- Sus obras más destacadas fueron:

- Los intereses creados (1907)

- Señora Ama (1908)

- La malquerida (1913)

- La ciudad alegre y confiada (1916).
- Todas ellas tuvieron un destacado éxito de crítica y público; se han repuesto en numerosas ocasiones y fueron adaptadas al cine.
- Jacinto Benavente coincide con José Echegaray, también Premio Nobel, en su relación con el público burgués:

- muy condicionados por un público acomodado que surge durante el período de la Restauración (1875-1898) y desempeña un papel hegemónico en la vida social y cultural;

- la parte más significativa de su obra desarrolla una problemática burguesa vinculada a la mentalidad de dicha clase social.
- Sin embargo, el teatro de Jacinto Benavente supone una superación del modelo ya agotado de José Echegaray:
- plantea una renovación contra:

- abundantes situaciones tensas

- violentas pasiones

- personajes tremendos y vociferantes

- efectismos desmesurados

- anacrónicos formalismos románticos;


- propone, por contra, un teatro basado en:

- la ironía inteligente

- la naturalidad de las situaciones

- un sentido de la mesura y del ritmo dramático



- diálogos vivos, repletos de observaciones sutiles, de réplicas mordaces, de moralizaciones superficiales

- la finura y elegancia dramáticas de sus ideas escénicas.


* A. Valbuena Prat: "Al comenzar sus estrenos con El nido ajeno (1894), la generación incipiente veía un teatro lleno de naturalidad, de conversación incisiva, de diálogo sin efectismos, en contraste con la moda predominante de los aspavientos de José Echegaray".
- A pesar de esta oposición tan evidente entre las producciones de ambos dramaturgos, no se ha dejado de señalar ciertos influjos de Echegaray sobre Benavente

- Benavente admiró a Echegaray como dramaturgo y hasta cierto punto intentó ocupar el lugar que había dejado en el teatro español.


- Su labor de renovación en el teatro español tuvo como antecedente más destacado al dramaturgo Enrique Gaspar (1842-1902):

- Poyán Díaz: "La postergación del verso, la contención lírica, los caracteres mejor matizados, la reducción de la acción en favor del diálogo, la mayor exactitud y verdad de la representación fueron motivos a los que dedicó [Enrique Gaspar] cuidadosa atención. En efecto, fue él el primero que hizo notar, con claridad y decisión, la necesidad de que las comedias de costumbres contemporáneas, que pretendían recoger con la mayor realidad posible la vida de la época, estuvieran dialogadas en prosa, en una prosa que era necesario crear. También se preocupó de que las declaraciones tuvieran mayor carácter de verosimilitud y de que los actores adoptasen maneras menos artificiosas y más de acuerdo con la realidad. Desechó las pasiones furibundas de los románticos y sus exaltadas declamaciones. Quería llevar a la escena la vida sin exageraciones, acordada a un diapasón humano".


- El teatro de Benavente asume las preocupaciones, los anhelos y desazones de aquellas clases acomodadas que constituyen su público

- la ramplonería de la sociedad que lo ensalzó constituyó para él una grave limitación

- el gusto poco "moderno" de sus propios compatriotas se traslucía en la escasa modernidad de sus comedias

- aunque critique a burgueses y aristócratas (explicar el sentido de sus famosos "alfilerazos"), lo hace desde sus mismas posiciones de clase; es una autocrítica controlada

- todos los problemas presentados los suaviza mediante el desenlace dramático

- son el testimonio de una íntima contradicción entre profundos anhelos reformistas y no menos fuertes ligaduras que lo atan al ambiente en que nació y triunfó.




* José Montero Padilla: "Y, junto al retrato de la sociedad de su tiempo -de un sector de esa sociedad, la burguesía acomodada de la que él formaba parte-, su crítica también, una crítica amable casi siempre, alfilerazos que casi nunca hacen sangre, y cuya agudeza e intencionalidad quedan edulcoradas la mayoría de las veces por una suave ironía, por el ingenio que hace sonreír, por un fondo de escepticismo cuya posible amargura no llega a la superficie".
* López Criado: "Benavente había heredado del teatro de boulevard ese tono periodístico y discursivo en el que cualquier contenido socio-político queda diluido o atenuado por el ingenio, la objetividad costumbrista, la ironía intelectual, o el efectismo de la escena -lo que hace que la controversia espiritual, o la crítica de los vicios y defectos burgueses se den bajo palio de unos ámbitos mundanos, del discreteo y el chismorreo fino y punzante, que impiden que el famoso 'alfilerazo' cause verdaderos daños".
* Eduardo Galán: "Moviéndose habitualmente en la ambigüedad, Benavente supo criticar a la sociedad burguesa de su tiempo y reflejar en sus obras algunos de los problemas de entonces, bien es cierto que con suavidad y sin ánimo revolucionario. Podría decirse que censuraba los defectos y los vicios de su sociedad sin la más mínima intención de modificar la estructura social" [...] Benavente, al mostrar la sociedad burguesa y aristocrática de su tiempo, no sobrepasó los límites de la ironía y la sátira. No llega a la descalificación ni a la censura absoluta de formas de pensar o de obrar. Se detiene en lo anecdótico y accesorio"
- Lo señalado por Montero Padilla, López Criado y Eduardo Galán es coherente con la actitud de un Jacinto Benavente que siempre fue escéptico sobre la influencia social del teatro:

"...la influencia social del teatro, como influencia directora, es casi nula. La obra dramática es más impulsada que impulsiva. El autor dramático que más predique puede estar seguro de que sólo será escuchado cuando predique a convencidos" (Benavente, 1908).


- Jacinto Benavente cultivó casi todos los géneros teatrales, pero destacó en el drama rural y, sobre todo, en la alta comedia.

- Eduardo Pérez Resilla resume así la aportación benaventina en este género:



- "La alta comedia benaventina se caracteriza por su ubicación preferente en lugares acomodados, por la elección de personajes pertenecientes a la aristocracia o a la alta burguesía, por el predominio de los modales refinados y las formas de vida brillantes y, sobre todo, por el uso de un exquisito diálogo basado en el ingenio e impregnado de un suave humor, más inclinado a buscar la sonrisa que a provocar la carcajada. Frente a los ademanes solemnes y efectistas del teatro de Echegaray y frente a sus sangrientos desenlaces, marcados por la truculencia y la arbitrariedad, en los textos benaventinos predomina la contención y está ausente cualquier forma de estridencia. El diálogo, ese diálogo cargado de intención y espléndidamente escrito, sustenta una comedia que a menudo se resiente de falta de acción dramática. En ocasiones ésta se sustituye por la narración indirecta de los acontecimientos y el espectáculo se reduce a un par de horas de amena conversación entre personajes civilizados y razonables. Lo que inicialmente constituye la virtud principal del teatro de Benavente, su tono ligero y el destierro de la truculencia y el efectismo, terminará por ahogar la acción dramática y convertirse, en consecuencia, en el principal defecto de su teatro".
- Otros rasgos del teatro benaventino señalados por Montero Padilla son:
1) La sátira, frecuente y aguda pero templada.
2) El ingenio mezclado con el humor.
3) El gusto por un cierto simbolismo.
4) La finura en el análisis psicológico.
5) El lenguaje claro y cuidado y en el que abundan las frases de complacido afán y carácter sentenciosos, o de máxima, o de reflexión moral...

- todos estos rasgos se pueden percibir con nitidez en Los intereses creados.

- Eduardo Galán establece las siguientes características generales del teatro de Jacinto Benavente:
1) El predominio del diálogo por el diálogo mismo, es decir, el deleite en la contemplación de la escena hablada (la simple conversación) frente a la acción.
2) La intención moralizadora que anida en la mayoría de sus obras.
3) La ironía y la sátira social como medios de ejercer la crítica de la sociedad de su tiempo, en especial, de la aristocracia y la alta burguesía.
4) La búsqueda de los problemas de actualidad en sus comedias (la incomunicación, la soledad, el dinero, el prestigio, los intelectuales, el honor...).
5) La plasmación de una estética realista que permite ver en sus obras "fragmentos de vida".
6) Frente a la literatura grandilocuente y exaltada del siglo XIX, presenta pasiones contenidas, sentimientos controlados y un lenguaje coloquial sin estridencias.


7) Frente a las situaciones violentas y efectistas del teatro post-romántico, nos ofrece unas escenas cotidianas, verosímiles y realistas.
8) La creación de unos personajes femeninos de una indudable grandeza artística.
- Ruiz Ramón, por último, establece los siguientes defectos y virtudes en el teatro de Jacinto Benavente:
Defectos:

- diálogo sin dialéctica

- escamoteo de las situaciones propiamente dramáticas

- narrativismo

- ausencia de tensión dramática

- retoricismo

- esquematismo psicológico
Virtudes:

- calidad literaria del diálogo

- finura

- elegancia

- exactitud de los ambientes

- mordacidad crítica

- naturalidad

Los intereses creados
- Es su obra más destacada y una de las pocas que se mantienen en la memoria del público y los especialistas

- reposiciones relativamente frecuentes, a pesar de las dificultades de su puesta en escena (costes de producción, amplio reparto...).


- Obtuvo un éxito clamoroso en su estreno y pronto se convirtió en un texto clásico de nuestra escena.
- Obra maestra, aunque para algunos se sitúe dentro del tono menor habitual en el teatro burgués.
- Género:
- Jacinto Benavente: "Es una farsa guiñolesca de asunto disparatado, sin realidad alguna" (Prólogo)

- es discutible la última parte de la afirmación, pero no que es una "farsa"



- Montero Padilla: "Farsa, sí, con toda la novedad que en 1907 suponía este género, y donde los símbolos e intenciones viven, se manifiestan en la alegre arquitectura de la farsa, la cual se expresa en un diálogo sutilísimo, pleno de agudeza, de ironía clara que desemboca, a veces, en sátira, y alcanza otras fina cadencia poética, con un regusto arcaico en ocasiones que sirve certeramente a la condición del muñeco que habla y a los perfiles de las distintas situaciones."
- Tema:
- Es enunciado acertadamente por Crispín, el verdadero protagonista de la obra: "Para salir adelante con todo, mejor que crear afectos es crear intereses" (II, IX)

- Crispín a Leandro, su señor: "Piensa que hemos creado muchos intereses y es interés de todos el salvarnos (II, IV)

- véase también la página 139 de la edición de Montero Padilla:

CRISPÍN.- Se trata de que todos estáis interesados en salvar a mi señor, en salvarnos por interés de todos. Vosotros por no perder vuestro dinero; el señor Doctor, por no perder toda esa suma de admirable doctrina que fuisteis depositando en esa balumba de sabiduría; el señor Capitán, porque todos le vieron amigo de mi amo, y a su valor importa que no se murmure de su amistad con un aventurero; vos, señor Arlequín, porque vuestros ditirambos de poeta perderían todo su mérito al saber que tan mal los empleasteis; vos, señor Polichinela..., antiguo amigo mío, porque vuestra hija es ya ante el Cielo y ante los hombres la esposa del señor Leandro.


- Reflexión final cuyo escepticismo es consecuencia del planteamiento inicial dado por el mismo personaje:

- "Mundo es este de toma y daca, lonja de contratación, casa de cambio, y antes de pedir, ha de ofrecerse" (I,1)

- otras afirmaciones de Crispín van en el mismo sentido: "Somos los hombres como mercancía, que valemos más o menos según la habilidad del mercader que nos presenta" (I,1)

- recordemos que Crispín no sólo da la pauta de la acción dramática, sino que también permite al autor reflexionar sobre la misma.


- La obra señala que la clave del éxito social es la creación de una tupida red de intereses

- materializa y dramatiza esta idea de forma atemporal (recordad la selección del vestuario y la ambientación en la realización de Gustavo Pérez Puig), lo cual contribuye a la condición de obra clásica, al margen de unas coordenadas espacio-temporales concretas

- también contribuye la adecuada selección del marco teatral de la comedia del arte: juego dramático ("farsa") que bajo su apariencia intrascendente permite sintetizar aspectos fundamentales del comportamiento humano.


- Jacinto Benavente, siguiendo una tónica general de su teatro, suaviza el alcance crítico del planteamiento del tema en su desenlace:
- El triunfo de la picardía, la evidencia de que ante el interés económico no hay voluntad que se doblegue; el poder del dinero, en suma, queda ligeramente velado por el paralelo triunfo del amor.

- La bellaquería triunfante quedará justificada por el amor.

- Sin embargo, las palabras finales de Silvia, la idea de que "a veces desciende del cielo al corazón un hilo sutil de amor" que a los muñecos los hace parecer divinos, son sólo un pobre consuelo

- el amor es poca cosa frente a la ambición, frente a los intereses y las apariencias.


- A pesar de esta dulcificación final, Jacinto Benavente somete a un crudo análisis la pasión por el dinero, con un gesto sincero y desconsolado.
* Díez Castro: "Jacinto Benavente juega con toda su habilidad de hombre de teatro lleno de recursos técnicos, y en eso estriba lo que de valioso -y de representativo- tiene Los intereses creados, pero la construcción dramática no va más lejos de lo que el mero título indicaba al principio: el desengaño ante los ideales nobles -el amor y también la política-, el protagonismo del dinero como dueño absoluto de la voluntad del hombre".
- Para un sector de la crítica, el escepticismo y el pesimismo que se muestran en la obra la relacionan con el pensamiento de los escritores de la generación finisecular

- pero tal vez tienen una base menos concreta y generacional

- siempre ha sido polémica la posible relación de Jacinto Benavente con dicha generación.
- Jacinto Benavente acertó al encuadrar su obra en la tradición de la commedia dell'arte

- desvincula la acción de un marco histórico y geográfico concreto

- Gustavo Pérez Puig: "Siempre que he leído o visto representar esta obra he pensado que sus personajes van ataviados con la indumentaria de la Comedia del Arte, pero que el lenguaje y sus comportamientos son los mismos en cualquier año y en cualquier país: son los sentimientos universales que no tienen época, fecha de nacimiento ni de caducidad: los intereses, el dinero, el amor, el cinismo, la vanidad son de siempre y para siempre; y da igual que estemos en el siglo XVII que en el XX, los hombres y las mujeres vestidos de un modo u otro seguirán sintiendo, pensando y comportándose igual ante las mismas situaciones, y afortunadamente seguirán siendo humanos, con toda la grandeza o miseria que esa condición lleva en sí misma".

- permite manipular con mayor libertad a sus personajes

- amplía enormemente el campo de las fuentes, entre las cuales destaca una comedia de Lope de Vega: El caballero de Illescas (Dámaso Alonso).


- Jacinto Benavente quiso que su conjunto de personajes, trazados -excepto el de Crispín- muy esquemáticamente, de acuerdo con su funcionalidad en la obra, tuviera la apariencia de una filiación global, y ésa es la de la commedia dell'arte italiana

- aunque, como señala Dámaso Alonso, "en realidad, ni Arlequín, ni el Capitán, ni Polichinela se corresponden bien con los caracteres tradicionales asignados a estos nombres"

- Jacinto Benavente adapta a su conveniencia, con acusada libertad creativa, la tradición de la comedia del arte tantas veces recreada en el teatro occidental.
- Muchos de los efectos cómicos corresponden a los habituales en las farsas, pero en esta ocasión su utilización es moderada:

- sorpresas

- equívocos verbales chispeantes

- "golpes" a discreción: un buen repertorio de efectos grotescos escenificados por personajes en su mayoría estereotipados y ridículos

- todos estos recursos se dirigen a dar efectismo, vivacidad y ritmo al tema único del dinero.
- La utilización de la farsa implica un efecto distanciador, al cual se añade otro

- la irónicamente engañosa advertencia de Crispín en el prólogo de que lo que el público va a contemplar es un disparate grotesco, infantil e imposible

- al insistir en que esta farsa guiñolesca de asunto disparatado no tiene que ver con la realidad y que sus personajes son muñecos que no tienen relación con los hombres, está obviando lo contrario.
- Los personajes son simples piezas de guiñol que sirven sólo para que brille y triunfe Crispín, verdadero centro de atención de toda la obra y artífice de la trama.

- José Montero Padilla: "En realidad, todos los personajes, con el simbolismo, más o menos preciso, que corresponde al carácter de cada uno de ellos, están al servicio del protagonista, Crispín, que es quien gobierna la acción, quien mueve a los personajes tal como se haría en una pieza de guiñol".


- Crispín destaca frente a la debilidad y falta de personalidad de Leandro.

- Ambos constituyen una antítesis y una dualidad explicadas por el propio Crispín:

- "A mi amo le hallaréis el más cortés y atento caballero. Mi desvergüenza le permite a él mostrarse vergonzoso. Duras necesidades de la vida pueden obligar a la más noble dama a bajos oficios, y esta mezcla de ruindad y nobleza en un mismo sujeto desluce con el mundo. Habilidad es mostrar separado en dos sujetos lo que suele andar junto en uno solo. Mi señor y yo, con ser uno mismo, somos cada uno una parte del otro..." (I,2)


- Estilo:
- Suele juzgarse como obra maestra de la prosa dramática contemporánea por su extremada elegancia y brillantez, puestas de relieve desde el mismo Prólogo.
- El único defecto, relativo, que cabe atribuir al diálogo es su excesiva literaturización, lo cual en determinados aspectos puede suponer una rémora para su puesta en escena

- hay una gran densidad literaria en el diálogo que requiere un complejo trabajo por parte de los actores, sobre todo en el caso del intérprete de Crispín.


* Lázaro Carreter: "El único defecto que cabe atribuir al diálogo es su excesiva literatización, que hace del pícaro Crispín un filósofo culto y reflexivo. Las frases se ordenan conforme a estructuras refinadas paralelísticas [...] Las imágenes se suceden sin respiro, en haces apretados [...] Abundan las anáforas retóricas [...] La frase escapa infinitas veces a toda posibilidad coloquial [...] Y, en la subordinación causal, hay rasgos excesivamente cultos, al servicio de una intención sentenciosa".
* Jean Paul Botrel: "Sus obras tienen con frecuencia más de novela o de ensayo que de teatro [...] Más que mostrar, cuenta, hace alusión. El diálogo está formado muchas veces por una serie de largas réplicas, de carácter puramente retórico, bien compuestas, incluso demasiado bien compuestas para no parecer artificiales, y sin ninguna tensión dramática. Se trata más bien de monólogos cuyas partes se intercalan que de un verdadero cambio de ideas. La conclusión de esas discusiones no se deduce lógicamente; uno de los personajes admite bruscamente que el otro tiene razón, sin que el espectador haya sido convencido por ninguno de los dos. Lo mismo a propósito de los sentimientos; el diálogo les sirve de comentario en lugar de ser su muestra real y directa".
- Uno de los aspectos en que Benavente se aparta de la farsa tradicional es el uso predominante de un lenguaje muy elaborado y culto para configurar la personalidad de un pícaro como Crispín

- el autor no establece grandes contrastes lingüísticos entre Crispín y el resto porque, entre otras cosas, no busca la caracterización mediante el registro estilístico; es innecesaria.


- Estructura:
- Es muy sencilla, en concordancia con el esquematismo general de todos los procedimientos dramáticos puestos en juego por Jacinto Benavente

- heredados de una tradición teatral revitalizada.





- Personajes:
- Leandro y Silvia protagonizan el tema secundario del amor purificador; paralelamente, Crispín encarna la reflexión cínica sobre la creación de intereses.
- Todos los personajes son esquemáticos, tipos, incluso el mismo Crispín, que reúne y ejemplifica los atributos del pícaro, del criado listo de la commedia dell'arte

- Díez Castro: "Al concebir Los intereses creados como una especie de farsa, Jacinto Benavente determina la condición plana y funcional de sus personajes, de acuerdo con el variado repertorio de modelos en que se inspira. Por esa razón no ha de buscarse el aliento humano en ninguno de ellos."


- La condición de farsa de que dota a la obra nos los presenta como un conjunto uniforme en el que sólo la función que su nombre les otorga por antonomasia, y apenas algún rasgo psicológico, permiten distinguir a unos de otros

- Jacinto Benavente caracteriza, además, unitariamente a todos los personajes por medio de la obsesión económica.


- Crispín puede considerarse como portavoz del autor en tanto que urdidor de una trama que sirve para ejemplificar la reflexión de la que parte la obra

- Jacinto Benavente focaliza por medio de Crispín su insistencia en el tema del materialismo y es éste quien va haciendo ver a Leandro y al resto de los personajes, así como al público, las dos caras de la realidad.


- Crispín es el centro de la obra como personaje, con una variedad de facetas muy superior a la del resto

- de la dimensión plana de la farsa sólo sobresale él, que en sí mismo es un discurso matizado.


- Toda la trama está supeditada a él hasta el punto de que cuando el autor hace contar acontecimientos en lugar de representarlos, es Crispín quien se encarga de narrarlos.
- Leandro es un personaje de escasa caracterización y poca fuerza, puestas claramente de manifiesto desde sus primeros diálogos con Crispín, el cual afirma: "Es un violeta";

- a menudo se comporta como un pelele manejado por Crispín;

- sólo posee la dulzura y la belleza frente a las artes picarescas de Crispín;

- es la parte "positiva" de la dualidad que plantea Crispín como propia de todo ser humano,

- pero éticamente no es tan positiva desde el momento en que se aprovecha de las actividades de Crispín, la parte "negativa".


- Silvia apenas cuenta en el desarrollo de la obra y es un personaje tan inseguro y escasamente creíble como Leandro.
- Según Díez Castro, Los intereses creados es una obra clásica fundamentalmente por:
- su simplicidad temática

- su forma específica de recuperar la tradición teatral

- sus desajustes morales entre la materia y el espíritu

- el frescor y la ligereza humorística de los personajes de la commedia dell'arte recién revividos por el simbolismo



- el complejo tema de reflexión para el espectador de su tiempo y de siempre.





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