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Intervención presidencial en declaratoria de huesped ilustre en la entrega de las llaves de la ciudad santiago de Chile, 10 de marzo 2008


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INTERVENCIÓN PRESIDENCIAL EN DECLARATORIA DE HUESPED ILUSTRE EN LA ENTREGA DE LAS LLAVES DE LA CIUDAD

Santiago de Chile, 10 de marzo 2008

Señor Alcalde, autoridades y pueblo chileno santiaguino:

“Si vas para Chile, te ruego que pases por donde vive mi amada…”

Así empieza la letra de la canción más tradicional de este hermoso país, que muchos hemos entonado con emoción y alegría. Las mismas que siento hoy al recibir las llaves simbólicas de esta gran ciudad, con la que tengo, además de su gente, sus paisajes, su hospitalidad, un motivo más para llevarla en mi corazón, ya que yo nací en otro Santiago hermano, la ciudad de Santiago de Guayaquil, el principal puerto del Ecuador.



Santa Gabriela Mistral es un ensayo escrito por Benjamín Carrión -uno de nuestros grandes pensadores y literatos ecuatorianos y latinoamericanos del siglo XX-, en honor a la gran poetisa chilena, a quien el autor llamaba: poeta, poeta en grande, y con quien le unió una amistad entrañable de muchos años. El poeta Jorge Carrera Andrade fue otro de los grandes amigos ecuatorianos de Gabriela Mistral.

Nuestro insigne poeta y narrador, Jorge Enrique Adoum, mantuvo una amistad personal y colaboró como secretario particular -en su juventud-, de otro gran chileno, Pablo Neruda. La fraternidad entre ellos duró muchos años, hasta la muerte del autor del Canto General.

Hago la evocación de estos tres ejemplos de cercanía de afectos y hermandad, tal vez porque son las representaciones más recientes de una historia de convergencias del pensamiento y la cultura de nuestros pueblos, y de una familiaridad de sentimientos y recuerdos comunes tan valiosos para nuestros dos países.

Estamos orgullosos de nuestra historia y nuestra cultura; y hoy más que nunca nos sentimos unidos a Chile, con gobiernos democráticos que buscamos un desarrollo basado en ideales de justicia y equidad, donde el ser humano, en toda su dimensión, es el centro de la atención prioritaria del Estado y la razón de su existencia, comprometidos en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

La relación entre nuestras dos naciones tiene un rostro humano. En la década de los setenta, después de que las botas genocidas usurparon el poder, tuvimos el honor de recibir a más de 50.000 ciudadanos chilenos que se fusionaron con la cultura ecuatoriana, con sus costumbres, con su gente y dieron a su vez un aporte sustantivo a mi país, con sus conocimientos, trabajo, experiencia, siendo factor fundamental en actividades como el comercio, la construcción, la educación, la medicina y otras áreas del desarrollo económico y social.

A su vez, y esta vez no por botas militares sino por banqueros inmorales y políticos corruptos, después de la terrible crisis financiera que mi país sufrió en 1999, Chile abrió sus brazos a miles de mis compatriotas y los recibió como hermanos. Así, por ejemplo, alrededor de 1.600 médicos ecuatorianos se encuentran actualmente trabajando en diferentes niveles del sistema de salud chileno: desde la atención primaria en consultorios y postas rurales, hasta en hospitales de nivel terciario con especialidades y sub-especialidades obtenidas en las universidades chilenas y extranjeras.

Agradecemos al Gobierno chileno por impulsar el proceso de regularización migratoria, que ha beneficiado a muchos compatriotas, lo cual sin duda permitirá afianzar el positivo aporte profesional ecuatoriano a este hermano país, y facilita su acceso a los sistemas de salud y seguridad social.

Los dos países compartimos ideales comunes, hemos establecido estrategias conjuntas de política exterior y estamos comprometidos con la paz. Todos conocemos que hace muy pocos días se dio un hecho inédito en la historia latinoamericana. Quisiera expresar mi agradecimiento más sincero por el irrestricto e incondicional apoyo recibido por el Gobierno chileno y por el pueblo de Chile, ante la agresión que sufrió mi país en días pasados. De esta dura prueba, América Latina sale fortalecida, y ha dado ejemplo al mundo, de que priman los principios de justicia y de respeto al derecho internacional, destronando, ojalá para siempre, las conveniencias, los juegos geopolíticos, las relaciones de poder. En aquellos históricos momentos, el rol de Chile y su Presidenta Michelle Bachelet fueron determinantes. Por todo ese respaldo, nuevamente gracias.

Como Presidente Constitucional de la República del Ecuador, saludo a esta hermosa ciudad reiterándole a nombre de mi pueblo, la voluntad irreversible de continuar construyendo una Patria soberana, que no se humille ante los poderosos y para ser, junto a los pueblos hermanos de Ibero América, dignos de la herencia que nos legaron los Libertadores.

Por Santiago de Chile, Por el pueblo al que cantaron Neruda y Mistral, que se forjó con el sacrificio de Allende…



¡Hasta la victoria siempre!

Rafael Correa Delgado

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR


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