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Informe de la comisión verdad histórica y nuevo trato 2003 Volumen I primera parte: historia de los pueblos indígenas de chile y su relación con el estado los pueblos indígenas del extremo sur


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INFORME DE LA COMISIÓN VERDAD HISTÓRICA Y NUEVO TRATO 2003

Volumen I

PRIMERA PARTE:
HISTORIA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE CHILE

Y SU RELACIÓN CON EL ESTADO
LOS PUEBLOS INDÍGENAS DEL EXTREMO SUR



LOS AÓNIKENK

1. Modo de vida y organización social

2. Los primeros contactos con “el hombre blanco”

3. La acción del Estado chileno

LOS SELK’NAM

1. Modo de vida y organización social

2. Los primeros contactos con “el hombre blanco”

3. La acción del Estado chileno: la colonización del territorio mediante las concesiones ganaderas

4. Los resultados de la Misión de San Rafael y la acción de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego

5. El colapso demográfico

LOS YAGÁN

1. Modo de vida y organización social

2. Los primeros contactos con “el hombre blanco”. La misión anglicana

3. La acción del Estado chileno: la colonización

4. El siglo XX y las condiciones actuales del pueblo Yagán

LOS KAWÉSQAR

1. Modo de vida y organización social

2. Los primeros contactos con “el hombre blanco”. Las relaciones con los gobernadores de Magallanes

3. Las relaciones con cazadores de lobos marinos y el tráfico comercial

4. El descenso numérico de la población. Las nuevas condiciones de vida en el siglo XX

Bibliografía

Mapas

Informes finales de los grupos de trabajo


Se trata de una gran tragedia. La más grande cometida contra los pueblos indígenas en el territorio chileno. Fue un proceso de exterminación lo que allí ocurrió. Se trata de un genocidio.


En las últimas décadas del siglo diecinueve y las primeras del siglo veinte, la política de concesiones del Estado, la introducción del ganado lanar en las estepas del sur del mundo, condujeron a la eliminación física de buena parte de los Aónikenk, a la totalidad de los Selk’nam y a prácticamente todos los pueblos canoeros, Kawésqar y Yagán.
La historia que aquí se relata debería servir para que "nunca más" ocurran estas violaciones masivas de los Derechos Humanos en nuestro territorio.

CAPÍTULO PRIMERO

LOS AÓNIKENK1


1. Modo de vida y organización social

Los Aónikenk, “gente” u “hombres del sur”, como se autodenominaban habitaban el territorio estepario situado entre el estrecho de Magallanes y el río Santa Cruz, el Atlántico y el pie de monte cordillerano2. Pueblo de cazadores recolectores, su contacto con los pueblos vecinos -entre ellos, mapuche por el norte y kawésqar por el oeste-, y con los europeos que ocuparon sus territorios, habría causado el rápido proceso de desintegración físico y cultural que explicaría la inexistencia de antecedentes más exactos sobre su cosmovisión y cultura3.


El primer avistamiento de los Aónikenk por occidentales, tuvo lugar en 1526 en la costa nororiental del Estrecho de Magallanes, mientras que en 1558 el capitán Juan Ladrillero encuentra algunos indígenas en un sector de la costa norte del Estrecho de Magallanes, próximo a la bahía Santiago4, al tomar posesión en nombre del Gobernador García Hurtado de Mendoza -quien por real cédula de 9 de enero de 1557, había recibido las tierras australes como parte de la Gobernación de Chile, del emperador Carlos V- de las tierras patagónicas5.
El Pueblo Aónikenk era de carácter nómade, y recorría grandes trayectos entre el interior o a lo largo de las costas, dedicándose fundamentalmente a la caza de guanacos (lama guanicoe) y avestruces (struthio camelus), de los que no sólo obtenía alimento sino también los materiales para vestido, abrigo, habitación y otras necesidades. Durante las estadías en la costa se consumía la carne y demás partes de mamíferos marinos; y mariscos, probablemente algas, no así pescado. Consumían además huevos, miel y recolectaban especies vegetales comestibles tales como hongos, bayas, raíces, etc6.
Sus paraderos preferidos, los aik’n, eran los sectores aledaños a las bahías de Oazy, San Gregorio, Santiago y Posesión, en la zona del Estrecho de Magallanes; hacia el interior, los valles del Dinamarquero y Bautismo, y parte de los cercanos a los ríos Chico, Gallegos, Coyle y Santa Cruz, y también el sector lacustre de Última Esperanza y la parte meridional del lago Argentino7.
El carácter nómade del Pueblo Aónikenk, imprimía a su estilo de vida características particulares, reflejadas entre otros aspectos en sus viviendas, conocidas como Kau. Estas eran confeccionadas con un conjunto de varas de madera que hincaban en el suelo con dos metros de distancia entre cada uno, en dos o más hileras de altura descendente, siendo la menor la correspondiente a la parte sobre la que azotaba el viento; abarcando un área variable que en promedio no debía bajar de veinte metros cuadrados, y sobre la que se tendía una cobertura de cueros cosidos, obteniendo un espacio suficiente como para albergar a una o dos familias, o sea, a lo menos una decena de personas, además de los utensilios domésticos y los perros acompañantes. Pese a que esta vivienda -de apariencia frágil- se hallaba diseñada para resistir un fuerte vendaval, es de suponer que eran elegidos los lugares menos expuestos para asentar las tolderías o campamentos8.
Su organización social se basaba en grupos emparentados entre sí, conformados por unas cincuenta a cien personas "... y segmentados en unidades familiares mínimas de padres, hijos y algún anciano. Todos gozaban del libre derecho al uso de los recursos existentes en el área y se reconocían como pertenecientes a una agrupación especial... ”9. Las jerarquías formales de mando, solo se daban en caso de situaciones de conflictos mayores o de la preeminencia momentánea en la caza, en virtud de ciertas habilidades especiales10. La división del trabajo habría funcionado de acuerdo a normas consuetudinarias: las mujeres elegían los sitios de campamentos, levantaban y desarmaban los toldos; buscaban agua y leña y cocinaban; preparaban cueros y fabricaban artesanías, ocupándose también de la crianza de los hijos11. No obstante, la instrucción, de acuerdo a su ordenamiento tradicional, era compartida entre el padre y la madre, y comprendía ciertas normas de conducta, adiestramiento en el uso y fabricación de armas, aprendizaje de la caza, preparación de las mujeres jóvenes para la maternidad y crianza de los niños, elaboración de utensilios, e incluía la transmisión de elementos de orden espiritual12.
Los varones, por su parte, se concentraban en la provisión de alimentos -que implicaba grandes desplazamientos para poder cazar- lo que no era necesariamente una faena cotidiana- y a las actividades guerreras.
Si bien, en términos generales no se cuenta con material informativo tan ilustrativo y abundante como el que refiere a otros pueblos, algunos investigadores plantean que de acuerdo a los estudios del siglo XIX, la mitología Aónikenk comprendía una cosmogonía -elementos referidos al origen del universo- y una cosmovisión propia, así como elementos referidos al ordenamiento de la vida social y a la comprensión del entorno natural. Respecto a la cosmogonía, Kooch, genéricamente el cielo, habría sido reconocido como el ser inicial al que se debía el ordenamiento cósmico, creador del Sol-hombre y la Luna-mujer, y de los elementos y fenómenos atmosféricos que conformaban su entorno. De acuerdo a ello, el Sol y la Luna desde un principio disputaban sobre el derecho a regir el día, persiguiéndose por el firmamento para encontrarse en el horizonte, tras las montañas. De su unión surgió Karro, la estrella matutina, figura determinante en el ciclo heroico de Elal, ya que juntos dan origen a los humanos. Elal, constituía la figura del padre, organizador del tiempo natural a través de las estaciones, que les había dado una buena tierra y los proveía de recursos, el que les había enseñado el conocimiento y uso del fuego, así como la forma de fabricar sus armas13.
Siguiendo estas creencias, sus prácticas se fundaban en el chamanismo y la realización de ceremonias de iniciación asociadas con el ingreso a la pubertad. La iniciación femenina exigía la reclusión de las jóvenes que entraban a la pubertad, en una construcción preparada para tales efectos, en donde permanecían por algunos días, aisladas y sometidas a severas privaciones. Allí eran aconsejadas por ancianos acerca de la manera de conducirse socialmente e instruidas en las tareas que habrían de desarrollar en su vida. En cuanto a la iniciación de los varones, es posible la existencia de un ritual similar, pero no existirían antecedentes suficientes y fidedignos que permitan pormenorizar sobre sus detalles y significación mítico-religiosa14.

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