Página principal

Informe de análisis de entrevistas a hiperlectores


Descargar 150.22 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño150.22 Kb.
  1   2   3   4


Informe de análisis de entrevistas a hiperlectores

La lectura de ocio, como práctica habitual, es escasa en Chile. En capítulos anteriores hemos visto cómo las diferentes rutinas cotidianas tienden a excluir y, en los mejores casos, dificultar el desarrollo de espacios y tiempos de ocio en general.


Se ha constatado, por una parte, que en los momentos y situaciones de esparcimiento, se dispone de poderosos estímulos orientados a la producción y al consumo, como la televisión y los centros comerciales. Y por otro lado, se ha observado que determinadas prácticas culturales, caracterizadas por orientarse exclusivamente a la realización personal, y poseer fines utilitarios poco claros o nulos, también son especialmente escasas, en contraste con las prácticas orientadas a la adaptación social.
No obstante, la lectura por ocio, es decir, motivada ya sea por hábito, costumbre, entretención, curiosidad, etc., y no orientada a logros concretos, ocurre, y ocurre de maneras muy diversas, muchas veces en convivencia con las rutinas que hemos definido anteriormente como enemigas o excluyentes de este tipo de prácticas.
A partir de entrevistas en profundidad, realizada a una veintena de personas que leen por ocio, y que lo hacen con una altísima frecuencia, se ha podido explorar en mayor detalle, cómo es que es posible la híper-lectura en este contexto, y qué formas toma. Así mismo se ha podido abrir caminos de indagación respecto a las asociaciones que esta práctica arrastra y, con ello, un acercamiento a la comprensión de sus posibles formas de institucionalización.



  1. Rutinas en que habita la híper-lectura

Existe una diversidad de rutinas en las que se desarrolla el hábito de la lectura con una alta frecuencia e intensidad. Se realiza por personas jóvenes, adultas y mayores, indistintamente, hombres y mujeres, de diferentes clases sociales y procedencia. Se entrevistó a jóvenes estudiantes, jóvenes profesionales y trabajadores, adultos trabajadores y trabajadoras de oficina, profesionales mayores de 40 años, adultos mayores jubilados y trabajadores, personas provenientes de diferentes regiones del país, de la región metropolitana y del extranjero. Se recogió un amplio espectro de rutinas cotidianas y, de ellas, destacamos las siguientes características:




    1. Flexibilidad horarios y diversidad de ocupaciones: se constata que la flexibilidad de horarios y la diversidad de las ocupaciones dentro del día y de la semana son un rasgo recurrente que acompaña a la híper-lectura. En estos casos las actividades laborales tienden a relacionarse fuertemente con los gustos e intereses desarrollados en tiempos y espacios de ocio, principalmente en personas con títulos profesionales. Aquí cuesta establecer la distinción obligaciones/ocio, de manera operativa. Un atributo reiterado en estos casos es la inquietud, en términos físicos y creativos; son rutinas de alto desplazamiento físico, deportes, etc., y por otro lado de ocupación en diferentes esferas y temáticas tanto laborales como de esparcimiento1.




    1. Simpleza y estabilidad de la rutina: se encontró que la híper-lectura también se desarrolla a la par de rutinas y horarios muy estables, con espacios y tiempos claramente definidos, sobre todo entre las personas con trabajos técnicos de jornada completa, o personas jubiladas. En casos de rutinas más sencillas, hay una fuerte delimitación de los espacios de ocio y de trabajo. Un atributo reiterado de estos casos y asociado al lugar de la lectura, es el de ocuparse, ya sea por ocio o por trabajo2.




    1. Obligaciones: las obligaciones descritas son principalmente las ocupaciones laborales. En general las tareas domésticas y el tiempo destinado a la familia, no son descritas como obligaciones que demanden mucha energía ni tiempo, muchas veces porque se cuenta con personas contratadas para realizarlas, pero incluso cuando son realizadas por la misma persona lectora, no se describen como obligaciones muy presentes ni agobiantes, al contrario como actividades marginales (en el caso de las domésticas), o de realización y disfrute (en el caso de las familiares). El trabajo en cambio, sí se describe como el principal extractor de tiempo. No obstante, en la mayoría de los casos se describen rutinas en las que la percepción de la disponibilidad de tiempo es alta, aunque sean solo 20 minutos diarios de tiempo “para uno”, la percepción de la rutina es de bastante libertad y disfrute.




    1. Hobbies y otras actividades culturales: se aprecian dos relaciones principales con las actividades sistemáticas de esparcimiento: se realizan varios hobbies a la vez, en donde la lectura es una más, o bien se realiza sólo una actividad de este tipo, que es la lectura. Entre los hobbies paralelos a la lectura se desarrolla una tremenda diversidad de actividades: bicicleta, buceo, flamenco, cine, coleccionar boletos de micro, escuchar radios de onda corta (internacionales), ir al estadio, conciertos, cocinar, hacer deporte, bailar hip-hop, disjokear, escribir blogs, snowboard, juegos de rol, etc. Estas actividades en general se realizan en soledad, sin embargo la atención a espectáculos como el teatro y el cine suelen realizarse (aunque no exclusivamente) en compañía, y esporádicamente. No se encontraron ávidos consumidores de teatro, ni danza, ni de artes visuales.



  1. Material de híper-lectura

En general sucede que la lectura de periódicos y diarios principalmente, es la lectura más frecuente y ritualizada. Se realiza en su formato impreso y con frecuencias diferentes. Algunos lectores y lectoras lo hacen diariamente mientras que lo más recurrente es que se posea una suscripción semanal, en particular para los fines de semana. La lectura es generalmente en las mañanas, acompañando el desayuno, y se realiza en soledad tanto como en compañía. Se declara que a veces se lee para estar al tanto de la contingencia, estar informado; esta lectura es diaria, se hace los días de trabajo, y junto con revisar los correos electrónicos, como parte de los ritos previos a iniciar la jornada laboral, sin embargo, en la mayoría de los casos se enfatiza su carácter de ocio. Aquí el rito marca el inicio del descanso, e incluso del lujo, del tipo “yo todos los sábados en la mañana tomo desayuno y leo el diario enterito”.


En segundo lugar, los libros son los principales materiales de lectura, en particular las sagas y best-sellers, luego crónicas, novela histórica y autobiografías. También se lee, aunque menos, textos de difusión científica o de temáticas especializadas, como de cocina, de viajes y de investigación periodística. En términos de ficción, se prefiere la literatura contemporánea e internacional. Se lee poca literatura chilena, y casi no se menciona a la poesía, de ningún tipo. En algunos casos, de lectores adultos más jóvenes, se desarrolla la lectura de cómics.
Algunos títulos y autores mencionados como lecturas recientes son:


  • Best Sellers: Mario Puzo (“El padrino” y “Omertá”), “Pigmeo” de Palahniuk, Paulo Coelho, “Las 50 sombras de Grey”, “La sonrisa de Mandela”, Jack London.




  • Novela Histórica: “Biografía de Alejandro Magno” de Valerio Massimo, “La historia de Trajano”, Santiago Posteguillo, “La Travesía” de David López, “El viejo expreso de la Patagonia” de Paul Theroux, “Las montañas lloran” Sara Lark.




  • Novelas Contemporáneas: Paul Auster, Yukio Mishima, Yasunari Kawabata, Alejandro Jodorowsky, Mircea Eliade, Alexander Solyenitzin, Coetzee, Murakami, Bolaño, Jules Valles.




  • Sagas: “Juego de tronos”, “Los juegos del hambre”, “La forastera” de Diana Gabaldón, “Trilogía Milenio” de Stieg Larsson, “Harry Potter”.




  • Crónicas e investigación periodística: Javier Rebolledo, “Doña Lucía” de Alejandra Matus, “La historia de mi madre muerta” de Escanio Cavallo, “Volver a los 17” de Oscar Contardo, “Canción valiente”, “El Sur” de Villalobos, “La Trampa” de Víctor Cofré, Francisco Mouat.




  • Especializados: “El maestro ignorante”, “Elogios del anarquismo”, “La biblia de la moda”, “Cambiar el mundo sin tomar el poder” de Holloway, “Cándido o el optimismo” de Voltaire, Blink (psicología aplicada), “Las 50 cosas que hay que saber sobre física”, “La esposa de Einstein”, Manuales de artefactos electrónicos y automóviles.




  • Clásicos: Umberto Eco, “20 mil leguas de viaje submarino”, “El código del Samurai”, Isaac Asimov.




  • Cómics: The Oatmeal, Joe Sacco (novelas gráficas sobre Palestina, sobre Kosovo, sobre Gaza), Guy Delisle, Daniel Clowes (Mister Wonderfull).



  1. Modos de híper-lectura

La híper-lectura consiste en la lectura de al menos 12 libros al año, realizada de maneras muy diversas, en esquemas de lecturas intensivas (pasar 3 o 4 horas leyendo un par de días a la semana) y extensivas (leer todos los días alrededor de 15 minutos)3. Se realiza principalmente en el hogar, después de las 20:00 hrs. En la mayoría de los casos es la última actividad que se realiza antes de dormir, y por tanto se realiza en el dormitorio, ya dentro de la cama.


No obstante, la híper lectura se encuentra muy integrada a la rutina diaria, y por tanto también se realiza a lo largo del día. Hay muchos casos en que prácticamente cualquier espacio de tiempo libre de obligaciones se destina a la lectura. De esta manera, la híper-lectura también se realiza en los viajes y traslados en transporte público, en las esperas, y en los horarios de almuerzo. En general este tipo de lectura “todo terreno” es principalmente de best-sellers y crónicas, es decir textos que entretienen y absorben con mucha fuerza la atención, son libros que no se abandonan hasta que se terminan.
En los casos de rutinas más sedentarias, se prefiere la lectura en el hogar, en el living, la terraza, un rincón de algún dormitorio, etc., espacios de agrado, silencio y buena iluminación. Aquí la lectura es más variada, incluyendo best-selles, pero también la lectura más especializada y de sagas o libros de formatos menos transportables por su tamaño.
La playa, ya sea en vacaciones o en visitas frecuentes y cortas, es un lugar preferido para la intensificación de la lectura4. Las vacaciones, exceptuando un solo caso5, es también un lugar de mayor lectura, sin embargo es importante considerar que estamos frente a casos en que la lectura es parte de la rutina cotidiana por lo que la disponibilidad de más tiempo libre, no necesariamente se traslada en su totalidad a la lectura, sino que también a socializar y realizar otras actividades de esparcimiento.
Respecto a las maneras de leer6, se destacan al menos 4 tipos recurrentes:


  • Segmentada: se leen varios textos a la vez, se salta de un texto a otro, se revisa “a la rápida” y se escoge en qué lugares del texto detenerse a leer en profundidad. En un caso de lectura habitual, pero no tan intensa, se encontró que se suele leer el principio de un texto, luego el final y una vez hecho esto se decide si se lee el medio o no. Esta lectura no es tan frecuente en la híper-lectura.




  • Ávida: lectura de cabo a cabo, se toma un libro y se lee por completo en pocos días, sin intercalar otras lecturas. Se pueden pasar noches en vela leyendo por no soltar el texto. Una vez terminado el texto, se continúa casi inmediatamente con otro. Esta es una de las lecturas más frecuentes entre híper-lectores y lectoras. Ésta lectura sucede con algunos libros, principalmente sagas7 y novelas históricas, y una vez que se realiza, en general se produce un período de lectura menos intensa por no encontrar otro libro que esté a la altura de la fascinación generada por el primero. Estos son los pocos libros que logran aparecer en el espacio público.



  • Compleja: se leen 2 o tres libros en paralelo, y cada uno satisface una necesidad lectora particular, ocupando un horario y lugar de lectura diferente. Por ejemplo se lee un texto especializado en inglés cuando se va en el metro, luego a la hora de almuerzo se lee una crónica periodística, en el baño se lee un comic, y en las noches se lee una novela histórica o best-seller.




  • Profunda: lectura reiterada de un mismo texto, se releen extractos o el texto completo, a veces se lee en voz alta, dándole voces a los personajes, etc. Es una lectura de clásicos en general, o de libros leídos en la adolescencia que han marcado el hábito lector de la persona. Esta lectura no es tan frecuente.




  • Consultiva: lectura complementada con consulta a otros textos, otras fuentes, para conocer más de conceptos o informaciones referidas en el texto central. Esta lectura lleva a otra y así se va ampliando el tipo de textos y lecturas, donde la curiosidad y el saber son un motor importante. Este tipo de lectura se da principalmente con novelas históricas y crónicas.



  1. Acceso al material de híper-lectura

En general quienes más leen obtienen sus libros de otros lectores, en forma de préstamo, y, junto con ello, son generosos prestamistas y obsequiadores de libros8. Con una frecuencia alta, pero muy por debajo de su ritmo de lectura, compran en librerías, y rara vez visitan bibliotecas para leer y para arrendar libros9.


Hay un grupo notorio de híper-lectores y lectoras que obtienen su material de lectura casi exclusivamente mediante la compra, y por tanto son asiduos visitantes de librerías. Quienes trabajan cerca de librerías las visitan casi diariamente a la hora de almuerzo, o cuando salen a pasear el fin de semana a un centro comercial, siempre pasan por las librerías, en soledad o acompañados de la familia10. Esta manera de acceder a los libros, en la mayoría de los casos se asocia a una valoración del libro como objeto, que se traduce también en una reticencia a prestar y pedirlos prestados11. En cambio, se valora el proceso de formación de una biblioteca propia y ser dueño de los libros12.
Un fenómeno poco frecuente todavía entre las híper-lectoras y lectores, es el de la lectura digital. Casi la mayoría de los casos declara no interesarse por la lectura digital, o haberla probado y encontrarla incómoda, haciendo siempre énfasis en lo mucho que disfrutan el libro en papel13. Sin embargo se constata que quienes leen en soportes digitales como e-books y kindles, prácticamente no regresan al libro en papel14. Declaran un sinfín de ventajas de este tipo de lectura, sobre todo la cantidad de libros a los que pueden acceder, a bajo o cero costo, en los casos de piratería, pero sobre todo por la variedad de títulos disponibles en formato digital, que no se encuentran en librerías locales y que serían muy costosos de encargar. Estos aspectos aparecen más relevantes incluso que su portabilidad.
“Sabes que los Audio books son importantes también, los libros que se escuchan. en general, o sea uno los puede sacar de la biblioteca como en compac, en CD, y después en el computador en un discman o no se qué, pero también se pueden bajar por Internet, por torrent o por muchos lugares, ponte ahí he escuchado caleta de libros, sobre todo cuando viajo también, o cuando… ahora como que se me ha ido un poco la rutina en realidad, pero un tiempo estuve escuchando mucho así, mientras trabajaba en estas granjas orgánicas (estuvo viajando por Nueva Zelanda hace tres años, y trabajando de voluntario en granjas orgánicas), como que me acuerdo de estar como toda la mañana en el huerto escuchando un libro, y ahí escuché ponte “La Carretera” de Cormac Mccarthy, escuché denuevo 1984 de Orwell y otras cosas” Ignacio (Caso 6, Camila Chambeaux)
“Que yo una vez pensaba que mi paraíso era andar en bicicleta y escuchar audiobooks, pero no me pude concentrar, como que se me va la mente en otras cosas y si estoy como esforzándome haciendo ejercicio no puedo, tengo que estar cocinando o echado en la cama o ordenando ropa, tampoco tiene que haber mucho ruido para que se escuche, pero como la clásica es como doblar la ropa que uno lavó y como escuchar audiobooks, o cocinar algo y escuchar, o estar haciendo algo muy repetitivo y escuchar.” Ignacio (Caso 6, Camila Chambeaux)


  1. Televisión e híper-lectura

A diferencia de lo observado en la fase etnográfica, la televisión casi no se menciona dentro de la rutina de actividades cotidianas. De todas maneras sabemos que sí se ve televisión, pero mucho menos que quienes leen poco o no leen, y por otro lado, que la televisión ocupa un lugar desde luego marginal dentro de la rutina.


En algunos casos derechamente no se ve televisión más allá de las noticias, pero en la mayoría sí. En general, la televisión aparece como una más de las actividades cotidianas: ver películas, noticias, series, reportajes de historia o de naturaleza, realitys, etc., en una convivencia aparentemente armoniosa con la lectura. En algunos casos la televisión incluso inspira lecturas, siendo un portal de accesos a temas y autores que luego se leen15.
En otros casos, algunos híper-lectores y lectoras reconocen que la televisión es un obstáculo para la lectura y, en función de proteger la lectura, conscientemente acotan los espacios de televisión16, por ejemplo no teniendo televisor en el dormitorio, poniéndose horarios, escogiendo programas puntuales a ver, etc.

  1. Socialización de la híper-lectura

En general, la lectura se vive como una práctica solitaria. Se habla poco de lo que se lee y las referencias para conocer nuevos autores y textos, provienen principalmente de las mismas lecturas, reseñas en periódicos, la televisión y el cine.


Se comparten libros y el gusto por la lectura con una o dos personas, que por lo general son parientes cercanos (la madre, el padre, un hermano o hermana), amigas o amigos (de educación secundaria por lo general), o algún colega de trabajo17. En pocos casos se comparte la lectura con la pareja. Existe, pero es muy escaso encontrar híper-lectura socializada en grupos de amigos, o en reuniones familiares. En general se declara que la lectura es algo personal18, y se describe la situación hipotética de comentar libros o cosas aprendidas en libros, con más frecuencia, como algo “muy raro”, “cabezón”, y/o “latero”. Por otro lado, se piensa que el resto de las personas juzgarán los textos que se leen en caso de ser best-sellers, o literatura fuera de lo canónico19.

Algunas personas han participado de foros y grupos en redes sociales virtuales, en torno a algún libro o autor, sin embargo esta participación no se ha prolongado en el tiempo y se declara tener muy poco en común con el resto de los participantes.




  1. Circulación de los libros

En general la circulación de libros se realiza entre híper-lectores, que como hemos visto, son pocos. De esta manera, sucede poco que el entorno familiar o de amigos, que en su mayoría tienden a no ser lectores, regalen libros y junto con ello, quienes leen, a veces optan por no regalar libros pues no creen que será bien recibido.


Ahora bien, en el caso de tener hijos pequeños, sobrinos o nietos, las y los híper-lectores les regalan casi exclusivamente libros y aprovechas oportunidades para inculcarles la lectura, cada uno a su modo. Así mismo hay quienes intentan promover la lectura entre amistades y familiares, pero con mejor frecuencia e insistencia que con los niños y niñas cercanos.


  1. Obstáculos para la híper-lectura

La híper-lectura es una lectura que ha superado todos los obstáculos20. Tiene su raigambre más allá de la contingencia, por lo que aspectos como el trabajo actual, o la presencia de hijas e hijos, afectan la intensidad de la lectura, pero no parecen amenazarla realmente.


Así mismo la híper-lectura convive con hábitos de consumo y productividad relativamente comunes. Son personas que trabajan, le dan tiempo a su familia, hacen tareas domésticas, ven televisión, van al mall, hacen deporte, etc., y además leen.
En este sentido los obstáculos que identifican son principalmente los estados internos, es decir estar muy preocupado por algo, tener la “cabeza llena de cosas”, etc. Y las cosas que generan estos estados varían de persona a persona, a veces se relacionan con momentos de mayor exigencia en el trabajo, otras con no disponer de un espacio que asegure momentos de soledad prolongados21.
Un obstáculo generalizado que se encuentra en la trayectoria de las y los híper-lectores, es el paso por la educación superior. En general es el momento en que se abandona por completo o disminuye considerablemente la lectura recreativa.


  1. Trayectoria de la híper-lectura

Como se señaló anteriormente, el hábito de lo que para el escenario chileno constituye híper-lectura, tiene sus raíces fuera de la coyuntura, si bien se ve afectada en alguna medida por ella. El factor que aparece con mayor recurrencia es el de la presencia durante la infancia, de al menos una persona con un vínculo afectivo significativo, que haya sido lectora. A continuación se revisan en detalle algunas características de estas trayectorias.




    1. Infancia:

En las generaciones que vivieron su infancia antes de la década de 1980, se describen hogares sin libros o con muy pocos, en general, y en ese escenario cobran mucha importancia materiales como enciclopedias, revistas de viaje, historietas, etc22. En las generaciones cuya infancia sucedió a fines de 1970 y en adelante en la década de 1980, sí se recuerda haber dispuesto de libros en la casa, y de libros especiales para la infancia.


En muchos casos no se recuerda el proceso de alfabetización y por defecto se le atribuye a la escuela. Sin embargo, quienes recuerdan el proceso de aprendizaje, suele ser asociado a la madre o el padre, antes de que en la escuela se comenzara a enseñar la lectura.
Entre las primeras lecturas se cuenta: diarios, Almanaques, Revista Topaze, Zig-Zag, Rider’s Digest, “Papeluchos”, “Sub-terra”, “Sub-sole”, Corazón, Martín Rivas, Barrabase, Asterix, “YinYuLan el niño aviador de China”, “Barrabases”, “Pato Donald”, “Mickey Mouse”, “Tío Rico”, “Mampato”, Agatha Christie23.
En el caso de la primera generación, se describen infancia de bastante juego en el exterior de la casa, con vecinos y otros niños y niñas de la familia que viven cerca, etc., y la lectura se realiza en la casa, en los momentos de soledad, de aburrimiento, acompañando a los adultos mientras hacen “sus cosas”, imitándolos, tomando el diario, etc., como una práctica relativamente espontánea, fruto de disponer de tiempo más que nada, aún sin tener acceso a una gran biblioteca ni a textos especialmente para lectores infantiles. Así mismo el recuerdo de los padres es que no eran grandes lectores, sino más bien lectores del diario, y este material es el que por lo general marca el aprendizaje de la lectura y la entrada de la cultura al hogar.
Sin embargo, en el caso de las generaciones más jóvenes, la lectura aparece directamente inculcada por los adultos, y con bastante disposición de material de lectura especialmente para la lectura infantil. Se recuerdan pequeños discursos y frases reiteradas en torno a la importancia de la lectura, y visitas a bibliotecas24. Así mismo se observa que esta dinámica se repite en quienes, nacidos durante la dictadura, hoy tienen hijos pequeños25. En este contexto, cabe considerar que la mayoría de los niños y niñas de estas generaciones, disponía ya de distracciones poderosas como la televisión y vivía en un contexto económico, social y político, que dificultaba la generación espontánea de la lectura como hábito26.
Para ambos grupos etarios, sin embargo, se ha constatado la relevancia para la formación del hábito y el gusto por la lectura, la existencia de una persona lectora en la familia o en el círculo cercano de familiares. Es reiterada la descripción de un “tío” muy culto y lector, y de las abuelas y abuelos, como buenos lectores27. Esta referencia a un “tercero”, fuera del núcleo padres e hijos, es central en el relato de la formación del hábito lector.

  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje