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INDICE

Temario de Psicología del Lenguaje

Temas introductorios:

Tema 1. El concepto de lenguaje.

Tema 2. La perspectiva psicológica en el estudio del lenguaje.

Tema 3. Lenguaje y símbolos: la dimensión funcional (5.o del libro de texto).



Temas referidos a procesos básicos de lenguaje:

Tema 4. La percepción del lenguaje (8.o del libro de texto).

Tema 5. Reconocimiento y comprensión de palabras (9.o del libro de texto).

Tema 6. La comprensión de oraciones (10.o del libro de texto).

Tema 7. La comprensión del discurso (11.o del libro de texto).

Tema 8. La producción del lenguaje (12.o del libro de texto).

Tema 9. La producción del discurso y la conversación (14.o del libro de texto).

Todos los demás del libro que no están reseñados específicamente son de


simple lectura y no entrarán en examen.



EVALUACIÓN



El examen será una prueba objetiva (tipo test) que constará de 30 preguntas de tres alternativas (una correcta o más correcta que las demás). La corrección será según la fórmula habitual: aciertos menos errores divididos (estos últimos) por dos. Acierto = 0,33; error = 0,16. La nota de corte es 5. La duración será de dos horas.

Los exámenes de los alumnos en el extranjero, los de Centros penitenciarios y los de reserva serán de tipo ensayo, es decir, cuatro preguntas cortas, siendo el tiempo de realización de la prueba de dos horas.

Las calificaciones de los exámenes podrán conocerse telefónica-mente llamando al número 902 25 26 14 (Servicio SIRA).

Todo alumno que desee una revisión del examen deberá solicitarlo por escrito en el plazo previsto por la normativa de la UNED, indicando las razones que motivan la solicitud de dicha revisión. No se admitirán en ningún caso como motivo de dicha solicitud razones de tipo personal extraacadémicas.

7.1. EXAMEN FIN DE CARRERA DE PSICOLOGÍA DEL LENGUAJE

El examen de fin de carrera o extraordinario constará de cuatro preguntas cortas tipo ensayo y durará 1 hora y media


PSICOLOGÍA DEL LENGUAJE


PRIMER CUATRIMESTRE

TEMA 1


EL CONCEPTO DE LENGUAJE
CONCEPTUALIZACIÓN CIENTÍFICA DEL LENGUAJE: ALGUNAS DIMENSIONES DE ANÁLISIS

El lenguaje aparece alrededor del primer año. El término lenguaje es polisémico y ambiguo. Los límites de su definición vulgar son borrosos e imprecisos. Además de múltiples usos, puede ser analizada desde diferentes perspectivas.



Según Hierro Pescador, “lenguaje” puede usarse para designar:

  • sistemas de signos o símbolos (naturales o no) que operan como códigos de representación y/o comunicación para algún sistema (vivo o no).

  • la facultad humana de comunicarse con sonidos.

  • un producto particular y común a todas las lenguas;

  • un modo de uso de la lengua, como un acto individual del uso de la lengua.

La mayoria de sus definiciones son discrepantes, pero se dan ciertas regularidades y todas coinciden en que:

  • Sistema compuesto por unidades (signos lingüísticos) cuya organización interna puede describirse estructural o funcionalmente.

  • Su adquisición y uso posibilita formas específicas de relación y de acción sobre el medio (especialmente el medio social).

  • El lenguaje da lugar a formas de conducta que permiten interpretarlo como un tipo de comportamiento.

El énfasis en un punto u otro, es lo que identifica y diferencia a las disciplinas que estudian el lenguaje.

Componentes definitorios del lenguaje según su ámbito científico:

  • Dimensión Estructural o formal: como es el sistema lingüístico en sí mismo.

  • Dimensión Fucional: porque les sirve a los usuarios el lenguaje.

  • Dimensión Comportamental: como se usa el lenguaje cuando se produce o se comprende.


Dimensión estructural del lenguaje

  • Perspectiva semiótica: lenguaje es un sistema de elementos (señales, signos, símbolos) relevantes para un organismo, no por sí mismos o por sus características físicas, sino porque remiten a objetos/aspectos diferentes de ellos mismos (los representan). Esto les da capacidad para influir en el comportamiento de los organismos. Así, todo lenguaje presupone:

  • Signos individuales, no importa su modalidad perceptiva, que pueden ser útiles a los organismos, pero que no implican lenguaje (como una huella en el barro).

  • Un conjunto de signos que pueden describirse como una organización interna de los mismos signos individuales, condicionando su combinación.

  • Perspectiva filológica: basa el lenguaje como sistema de signos, en 3 principios: puede describirse semánticamente (su significado), sintácticamente (condiciones de combinación) y de manera pragmática (según sus usos aceptables). Esta perspectiva interpreta el lenguaje como un código para representar cosas y servir de instrumento eficaz de comunicación. La ausencia de un código formal bien definido impediría que fuese un lenguaje estricamente hablando.

Hay diferencias entre el lenguaje humano y otros (animal o artificial), tanto en el plano formal como funcional. La aclaración de las diferencias entre sistemas humanos y no humanos ha permitido dar cuenta de las carcterísticas formales de los signos que componen los lenguajes y al tiempo dar cuenta de las capacidades de los organismos en adquirirlos y usarlos.

Todo lenguaje significa establecer correspondencias entre significantes y significados; convirtiéndose en un objeto teórico, un instrumento mediador entre 2 fenómenos distintos: las señales físicas de los signos y los significados a las cuales se refieren y que no son directamente observables, pero pueden inferirse en la conducta asociada a la emisión/recepción de los signos.

El lenguaje no es observable, es una noción abstracta que permite dar cuenta de relaciones y correspondencias entre fenómenos observables. Es un objeto derivado de la observación de los fenómenos, pero no como un objeto físico real. Pero para poder ser interpretado debe caracterizarse formalmente definiendo sus unidades básicas (signos) y sus combinaciones (gramática). La capacidad del lenguaje posibilita a los organismos para relacionarse con los fenómenos del mundo.

En animales el código está definido genéticamente. En humanos se aprende en interacción con otros (conocimiento lingüístico es la base de nuestra memória) posibilitando la adquisición de nuevos conocimientos y el de generaciones anteriores.



Facultad lingüística: capacidad de un organismo vivo para adquirir y usar un código, en alguna modalidad. En humanos puede ser resultado de capacidades cognitivas y de aprendizaje de habilidades comunes; o una habiliad específica que requiere funciones especificas de nuestra especie; esta disyuntiva da pie a distintas teorias de naturaleza del conocimiento lingüístico.
La dimensión funcional del lenguaje

  • Perspectiva filosófica: adquisición y desarrollo del lenguaje van ligados desde su origen a: la comunicación, interacción social, expresión de emociones, conocimiento y, en humanos: conducta voluntaria y pensamiento racional. El lenguaje y sus signos se interpretan, para Karl Bühler, como un instrumento (órganon) ajeno al cuerpo, ligado a la actividad y que relaciona al emisor con el receptor y con la realidad (intermediario entre usuarios). Los signos lingüísticos del modelo órganon son símbolos (representan relaciones o cosas), síntomas (expresan estados del emisor) y señales (dirigidas al receptor para modificar su conducta). La dimensión funcional desplaza la atención desde el lenguaje al usuario que lo usa en sus comunicaciones y relaciones. Aquí el lenguaje es un mediador con el que se pueden hacer cosas.

  • Perspectiva psicológica: cuestiones nucleares:análisis de la naturaleza y génesis de las funciones del lenguaje; estudio de la relación genética entre estructura y función y el estudio del potencial intelectual y social humano y de ellos con otras especies, buscando diferencias y semejanzas filo y ontogeneticas. Ésto es motivado por estudios de chimpancés que aprenden el lenguaje de signos y de las limitaciones cognitivas y sociales en sujetos con problemas lingüísticos.


La dimensión comportamental

El lenguaje puede asociarse a una conducta, actividad o comportamiento que ejecutan ciertos organismos. La conducta en el emisor es codificar y producir y en el receptor, descodificar e interpretar mensajes, usando el código de símbolos común y compartido. La producción y la comprensión son simultáneas en la conversacion. Como conducta puede ser explicada: Neurofisiologicamente (señala estructuras fisiológicas que participan); Conductual (explican los antecedentes, consecuentes y respuestas); Cognitiva (explicar representaciones y procesos internos). La perspectiva psicológica de la investigación del lenguaje se encarga de la explicacion cientifica de la actividad o conducta lingüística (implica mecanismos fisiológicos, pero sobre todo conductuales, cognitivos, expresivos y sociales). El lenguaje como conducta remite al estudio del sujeto como conocedor del sistema de signos debido al aprendizaje y a la genetica, que se desarrolla con la interacción social y del medio con las respuestas y acciones. El psicólogo debe describir qué operaciones usa para seleccionar los signos según su intención de comunicar y cómo emite la secuencia lingüística compatible con la forma impuesta en el código y con la capacidad de comprensión del emisor. La conducta lingüística debe interpretarse como conducta que ilustra las capacidades y limitaciones de un organismo en el medio. El cómo resuelven el codificar/ descodificar es tan esencial para la explicación científica del lenguaje como su estructura o función. La conducta lingüística es la manifestación directa de la existencia del lenguaje.


LENGUAJE HUMANO Y OTROS LENGUAJES: ALGUNOS RASGOS DISTINTIVOS

Las dimensiones formal, funcional y comportamental están conectadas entre sí y son un punto de partida de la investigación científica del lenguaje. El lenguaje desde este punto son sistemas de expresión, representación y comunicación que se basan en un sistema de signos y reglas formalmente bien definidas y cuyo uso implica una modalidad particular de comportamiento. Así se diferencia de funciones más generales: comunicación, representación del conocimiento (pueden basarse en códigos no lingüísticos) y de conceptos específicos: habla. Pero no discierne entre lenguaje humano natural y el artificial o los sistemas de comunicación animal. Esta definición es útil en rehabilitación de problemas del lenguaje y de su adquisición, para evaluarlos y potenciarlos, y para la explicación científica del lenguaje natural. La Psicología debe explicar la génesis y uso del lenguaje más genuino humano (verbal oral), analizando sus rasgos y características definitorias frente a otros sistemas de comunicación.


Características estructurales del lenguaje verbal

  • Arbitrariedad: de sus unidades y estructuras (falta de relación directa entre signos y sus referentes) e independencia de sus reglas y principios gramaticales de sus funciones sociales o cognitivas. No es un sistema analógico (relación con alguna característica de aquello a lo que representa), salvo en las onomatopeyas. Es un sistema arbitrario de signos que tienen significado por convención social y no directa con los significados. Cada comunidad dispone de un sistema convencional de signos y reglas diferentes: son lenguas o casos particulares del lenguaje que deben ser aprendidas en cada comunidad cultural (Hockett lo llama: un rasgo de transmisión por tradición, aunque no es un rasgo formal).

El origen, evolución, diferente categorización de la realidad en diferentes grupos sociales y repercusiones en el pensamiento, dan pie a posiciones teoricas diferentes. Las de Von-Humboldt, Cussier, La hipótesis del determinismo lingüístico o relativismo cultural de Sapir y Worf, acentuan todos la función constitutiva del objeto que cumple el lenguaje y rechazan que sea una mera copia de la realidad con independencia del sujeto que la conoce. Humboldt dice que las lenguas diferentes se deben a concepciones diferentes del mundo y la percepción de los objetos.

A pesar de las diferencias de signos y gramaticas, las lenguas presentan características comunes:

  • Unidades básicas (sonidos o palabras)

  • Reglas para combinarlas y formar unidades más complejas como oraciones y textos.

  • Restricciones respecto del orden en las oraciones

  • Estructura predicativa (o proposicional) de las oraciones: relaciones entre un predicado y sus argumentos.

En los sistemas animales no hay estas regularidades. Esto da pie a la hipótesis de que ciertas propiedades formales del lenguaje son universales y específicas de las habilidades cognitivas humanas. Chomsky cree que una evidencia para afirmar esto sería poder definir una gramática universal que identifique parámetros comunes de diferentes gramáticas.

  • Características físicas de las señales lingüísticas: más básica es la oral con un canal vocal y uno auditivo por lo que se requieren condiciones anatómicas (epiglotis y laringe más bajos; tracto vocal alargado) y funcionales (permiten sonidos vocálicos y el contraste nasal/no nasal) para dimensiones como: amplitud, frecuencia y duración. Los lenguajes lectoescritos o de signos descansan en un canal visual y motor. La señal acústica se expande multidireccionalmente y se desvanece rápidamente (señal es continua aunque los signos sean discretos) y es necesaria la memoria (integra y almacena la información transmitida para poder procesarla) y un mecanismo de segmentación de la señal en unidades significativas (memoria ecoica prolonga de 500-1000 mseg. la señal).

  • Estructura interna de las unidades lingüísticas: doble articulación/dualidad de patrones: sistema lingüístico tiene 2 unidades: no significativas (fonemas) y significativas (combinación de fonemas: morfemas y palabras, etc.). La doble articulación hace que los sistemas lingüísticos sean más productivos, abiertos y flexibles. El número finito de unidades y reglas y el número infinito de construcciones, permite a la lengua ampliarse con nuevos signos o con construcciones creativas ya existentes.

Chomsky: esencial de la definición científica del lenguaje es que unas reglas y unidades finitas producen infinitas oraciones. Esto es uno de los modelos básicos modernos actuales. Distinguió entre las reglas de organización de oraciones en el plano de estructura profunda (relaciones conceptuales) y de estructura superficial (unidades lingüísticas). Esto es útil a la psicología para entender, por ej., las parafrases (frases diferentes con el mismo mensaje).

Las unidades lingüísticas con significado (fonemas y palabras) admiten representación grafica discreta o discontinua (aunque la señal parezca continua). Su organización interna jerárquica y componencial permite que sean analizadas y descritas en base a unidades de nivel inferior de donde proceden y se combinan, en función de la doble articulación.

En la modalidad oral, además de unidades segmentales (fonemas y palabras), hay los suprasegmentales y continuos: parámetros prosódicos (volumen, entonación, timbre y ritmo). No tan importantes como los anteriores, tienen mucha información emocional y pragmática (relevantes en la expresión emocional y lenguaje en contextos diferentes).

Características funcionales del lenguaje verbal

La arbitrariedad, doble articulación, posibilitan la gran potencialidad funcional de los signos lingüísticos y la modulan de forma distinta al de otras especies. La capacidad de expresión, modula y posibilita un desarrollo complejo de 2 funciones identificadas por Bühler: la función representacional simbólica y la función comunicativa.



  • Características de la función representacional: desde la función representacional la cualidad combinatoria del lenguaje verbal se puede relacionar con características distintivas humanas:

    • Desplazamiento referencial o apertura situacional: (Hocket y Altmann) idea de que los signos lingüísticos verbales no tienen referentes directos ni necesarios en el tiempo o espacio, pudiendose referir a aspectos presentes, pasados o futuros, reales o imaginados. Este desplazamiento esta muy ligado a la arbitrariedad de los signos y a la idea que en humanos el lenguaje no es un sistema primario de señales sino un segundo sistema de señales al generalizar las asociaciones del primer sistema (como señaló Paulov). Ej: la palabra “perro” abstrae y resume características comunes de todos los perros individuales resultando una generalización donde entran todos los miembros de una categoria. Esta generalización se apoya en el análisis del significado, determinando formas de reacción cualitativamente superiores.

La apertura situacional y el que sea un 2º sistema de señales son características muy importantes para la teoría, porque libera el lenguaje de la realidad física directa inmediata, pudiendo operar como sistema representacional de propositos generales no ligado a necesidades o estados específicos sino posibilitando formas de conocimiento específicas de nuestra especie. (Cassier: para llegar al saber deben desligarse de la eficiencia de la acción y llegar antes a la representación). Este “no estar ligado a la realidad inmediata” amplia ilimitadamente la funcionalidad del lenguaje.

    • Reflexividad del lenguaje: es el estudiar y describir al mismo lenguaje, y da lugar al conocimiento metalingüístico (usar el lenguaje para describirse y teorizar sobre si mismo). Poder analizar con el lenguaje la propia conducta es el germen de la conciencia reflexiva y de la conducta de autocontrol, dos logros funcionales muy preciados. El lenguaje es un sistema de señales que representa “representaciones” mentales que los sujetos tienen o construyen (implican abstracción y una característica metarepresentacional). Los signos representan la realidad y representan contenidos mentales, implican significados construidos y compartidos, existiendo solo si son construidos “por alguien y para alguien”. En su uso no solo hay procesos simples como codificación y descodificación, también hay procesos de interpretación.

    • Descriptividad del lenguaje: el lenguaje no solo designa y representa cosas, también las describe. Así, va más allá de la simple representación: se ve en signos individuales, pero sobre todo en sus combinaciones. Así el lenguaje verbal representa, describe y cualifica la realidad, por eso es un sistema analítico de representaciones (analítico: que examina los componentes).

    • Otros rasgos característicos específicos del lenguaje humano: la ambiguedad de los enunciados, la existencia de connotaciones que modulan el significado literal en función de sesgos particulares o social/culturales; posibilidad de prevaricar (decir cosas falsas), de crear incongruencias (información contradictoria). Alguno de estos puede compartirse con otras especies, pero no con los sistemas artificiales.

  • Características de la función comunicativa: el lenguaje es un sistema de comunicación biológico natural y está especializado en información significativa adaptativa para el sujeto. Esta transmisión de información puede ser entre personas o intrapersonal (autorregulación del sí mismo).

En el lenguaje humano los signos no solo indican elementos de la realidad, sino que presuponen operaciones de análisis y combinación (significantes: doble articulación; significados: generalizadión y categorización) por lo que el mismo acto comunicativo del lenguaje humano es cualitativamente diferente de otros lenguajes (y cuantitativamente) lo que permite actuar sobre la realidad circundante y la realidad social.

El análisis genético humano y el estudio de chimpancés favorecen estas hipótesis y las diferencias se relacionan con el transcender del uso primario o directo de los signos. Según Luria: el lenguaje de los animales no designa nunca objetos ni acciones o cualidades de los mismos, por lo que no es un lenguaje en realidad. Luria dice que la designación y la función declarativa son exclusivas humanas. Pero en ningún caso son las únicas.

El lenguaje es un mecanismo de transmisión de información y de intercambio de información, pero no unicamente eso, es mucho más que eso y el modelo de comunicación de Shannon y Weaver así lo recoge:


Ruido




CODIFICACIÓN DESCODIFICACIÓN

Fuente ------- Transmisor -------- Canal -------- Receptor ------ Destino

(mensaje)

Esta posición destaca el carácter intencional de la actividad lingüística humana y de interpretación del significado intencional (no solo referencial). Hans Hörman: los mensajes no dan información, sino que guían al oyente en el proceso de reconstrucción de la información. La interpretación del hecho comunicativo impone considerar elementos nuevos que dan cuenta de la construcción e interpretación de las intenciones (innecesario en otras especies).




Comportamiento intencional del del hablante

Comportamiento codificador del

hablante




Comunicación

Comportamiento descodificador del oyente

Comportamiento interpretador del oyente

Otra característica es su redundancia en varios puntos del lenguaje. Esto permite que el lenguaje sea predictible, cosa muy útil al ser la señal auditiva multidireccional y con mucho ruido propio y ambiental o en señales muy degradadas.



Características del lenguaje en tanto que modalidad de comportamiento

  • La primera característica es la libertad de su uso que implica que la conducta lingüística:

    • carece de relaciones de dependencia necesaria respecto de los estímulos (externos o internos).

    • Ligado a lo anterior, implica que los usarios del lenguaje tienen la posibilidad de demorar sus respuestas lingüísticas todo el tiempo que quieran. Por esto, la conducta lingüística suele considerarse un caso prototípico de conducta inteligente, intencional y propositiva que presupone metas y objetivos que exige al sujeto explicaciones teleológicas (conocer su fin) y no solo explicaciones mecanicistas.

  • El carácter propositivo requiere explicaciones de tipo intencional, aunque no implique necesariamente que sea consciente. Esto permite entender los silencios como entes informativos en humanos, ya que los humanos no podemos no comunicar. Poder decidir si usar o no el lenguaje es una diferencia radical con otras especies (en las que se implican emisiones o respustas necesarias a ciertos estímulos que determinan la pauta obligatoria de comunicación).

  • La ruptura del vínculo de necesidad del lenguaje humano con sus antecedentes estimulares directos lo hace peculiar. Hörmann comenta: se pone a nuestra disposición el aquí no y el todavia no”, superando el encadenamiento E-R. Pero la especificidad humana va más allá de la libertad de producir conducta lingüística ya que su característica creativa hace que sea una conducta altamente productiva, y extremadamente flexible donde se pueden dar errores. El hecho de percatarse de los mismos errores y de corregirlos sugiere un mecanismo funcional de retroinformación del mensaje.

  • Para Skinner, el lenguaje es una conducta instrumental por relacionar estados antecedentes del emisor o medio con consecuencias sobre el entorno. Poder transformar las conductas o emociones de otros a través del lenguaje lo hace un instrumento de regulación interpersonal y social. Ej.: psicoterapia, publicidad, educación y medios comunicación.

  • Otras características: intercambiabilidad de roles entre el emisor y el receptor y la necesidad de retroinformación completa (emisor necesita feedback inmediato y completo: demoras ligeras pueden impedirla). Desde un punto de vista psicológico pueden verse relacionadas con los errores de codificación y interpretación. También dan pie a pensar que la producción y comprensión del lenguaje (que debe realizarse simultaneamente) comparten estructuras y características funcionales, si bien con diferencias. La cognición social dice que la intercambiabilidad y la simultaneidad es esencial para explicar como aprendemos y usamos el lenguaje. Ideas como que la conducta lingüística implica construcción de modelos mentales (hipótesis sobre los interlocutores y su comportamiento) sugieren la importancia del contexto en el análisis de interpretación lingüística.

  • El lenguaje verbal puede considerarse una actividad altamente especializada y compleja, que no parece cumplir una función biológica primaria y su realización implica conocimientos y procesos muy variados. El estudio de adquisición del lenguaje en la 1ª infancia demuestra la hipótesis de habilidades específicas lingüísticas distintas a las sensoriomotoras o sociales. Para la Neurofisiología la naturaleza especializada se debe a particularidades en sistemas periféricos ligados al lenguaje (conducto vocal, el sistema auditivo, el sustrato cortical y subcortical). Luria demostró que el lenguaje depende de la corteza en el hemisferio izquierdo frente a la localización subcortical de vocalizaciones en los primates (explica su carácter emocional y no autorregulable). Otros hechos como lesiones en áreas de Broca y Wernicke (hemisferio izq.) evidencian el sustrato neurológico humano. Otros cuestionan la especificidad humana, destacando conexiones biológicas y funcionales con otros primates superiores.



ALGUNAS CONCLUSIONES


El lenguaje es una actividad compleja. Los diversos niveles de análisis (neurofisiológicos, conductuales, sociales...) da una necesidad de colaboración interdisciplinar para una teoría explicativa satisfactoria. La existencia de tipos de lenguaje en humanos y animales complican el hacer modelos y teorías geenerales. En el lenguaje natural humano más común (verbal), el interés es ordenar y analizar el lenguaje cuya característica principal es su profunda interconexión de sus componentes.

Los planos estructurales o formales, funcionales y conductuales y sus relaciones definen las posibilidades del estudio psicológico del lenguaje pero no nos proporciona aún una definición teorica o técnica precisa.




TEMA 2

LA PERSPECTIVA PSICOLÓGICA EN EL ESTUDIO DEL LENGUAJE

INTRODUCCIÓN

Cuestiones que forman parte de las reflexiones filosóficas y gramaticales en que consistió el estudio del lenguaje hasta finales del siglo XIX: si las ideas que sirven de soporte al lenguaje y al entendimiento son innatas o se adquieren por medio de la experiencia sensorial; si el pensamiento es o no posible sin el lenguaje; si el lenguaje surgió en la especie humana como respuesta a una necesidad "psicológica" (de expresión) o, por el contrario, "sociológica" (necesidad de colaboración); si los primeros vocablos se derivaron o no de sonidos naturales del organismo, de la imitación de sonidos de cosas de la naturaleza, o de una especie de "gesticulación vocal ". La discusión sobre este tipo de cuestiones, que sirvió de marco, entre otras, a la conocida polémica entre anomalistas y analogistas, encubría en realidad un debate de orden teológico: el orden natural o sobrenatural del lenguaje.

El inicio del estudio moderno del lenguaje y su vinculación a la psicología data de finales del siglo XVIII y principios del XIX y está asociado a la figura de Wilhelm Von Humboldt. Según Humboldt, el lenguaje es el órgano formador de pensamiento... Actividad intelectual y lenguaje son uno y indivisibles ... El pensamiento no alcanzaría la nitidez ni la representación se volvería concepto....La producción del lenguaje constituye una necesidad interna de la humanidad...aún al margen de la comunicación de hombre a hombre, el hablar es condición necesaria del pensar...

La " psicologización” que Humboldt introdujo en su conceptualización del lenguaje al cuestionar la posibilidad de desvincular su estudio del resto de los procesos mentales, influyó de forma determinante en el proceso de surgimiento y cristalización tanto de la lingüística como de la psicología modernas. Por esos años, los Junggrammatiker (jóvenes lingüistas de Leipzig) comenzaron a plantear que algunos de los cambios observados en las lenguas pueden ser mejor comprendidos sobre la base de principios psicológicos, como el “principio de analogía”, que sobre la de principios de simple evolución fonética.


EL PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN DE LA PSICOLOGÍA DEL LENGUAJE: Algunas Características Generales

¿En qué consiste exactamente la perspectiva psicológica? ¿En qué sentido le interesa el lenguaje a la psicología?



Interés por el sujeto y por la explicación de la actividad lingüística

Desde una perspectiva psicológica, el lenguaje se concibe como un fenómeno cuya existencia, naturaleza y génesis no pueden desvincularse científicamente de las de los organismos que la poseen. Puede interpretarse, en términos psicológicos, como una capacidad que emerge en, o que poseen, ciertos tipos de organismos a partir de ciertas propiedades de su constitución biológica y psíquica interna. La capacidad para el lenguaje parece resultar de la constitución física y mental propia de la especie humana, puede interpretarse como una proyección o una función directa de ésta capacidad, puede informar acerca de las posibilidades y límites de su constitución interna. La capacidad para hablar, es independiente de:



  • Que alguien, que pudiendo hablar por el hecho de ser humano, desee hacerlo o no en un momento dado.

  • Que ciertos miembros de la especie sufran de forma transitoria o permanente condiciones que les impiden ejercitar de forma efectiva las capacidades lingüísticas que teóricamente poseen.

Desde este punto de vista, la capacidad para el lenguaje, puede ser entendida como una capacidad cuyo ejercicio por parte de los individuos requiere de ciertas condiciones físicas y mentales que existen de forma natural. Cuando esta capacidad se hace efectiva en la conducta de los organismos, el análisis sistemático de tal conducta se convierte en uno de los modos de aproximación científica potencialmente más útiles para el estudio tanto de esa capacidad como de las condiciones psíquicas y biológicas que la posibilitan y sustentan naturalmente en cada especie.

Por otra parte, Chomsky resalta que la capacidad para hacer algo no equivale a la capacidad de saber hacer ese algo. Los bebés de nuestra especie nacen con la capacidad de hablar, pero no nacen hablando. El desarrollo de esta habilidad requiere de cierto proceso de adiestramiento bastante corto y sencillo. Esta situación contrasta con las necesidades instruccionales para la adquisición de capacidades no naturales y también con la dificultad de la adquisición de formas secundarias o tardías de una habilidad o capacidad natural (ej: aprendizaje de una segunda lengua después de la infancia)

El lenguaje resulta un objeto de investigación típicamente psicológico. Por un lado, porque forma parte de los repertorios de capacidades y comportamientos naturales de algunos organismos. También porque el lenguaje posibilita en los sujetos que lo desarrollan formas particulares de relación y de acción con su medio: si se prefiere, formas particulares de conocimiento y de actividad sobre la realidad. No obstante, y puesto que la noción de actividad es teóricamente compleja y pocas veces neutra, que ha sido vinculada a acepciones y marcos explicativos muy distintos, la afirmación de que la psicología se interesa por el lenguaje en tanto que capacidad o forma de actividad no debe entenderse sino como un principio programático general que en sí mismo no permite identificar las condiciones exactas en que puede proceder su estudio científico, es decir, las condiciones del quehacer disciplinar de la psicología del lenguaje.

El análisis de los contenidos de las investigaciones que han centrado el interés de los psicólogos experimentales a lo largo del último siglo indica una preocupación sistemática por la explicación de la macrogénesis y la microgénesis del lenguaje (capacidad de las especies y de los individuos) y también un interés claro por la relación funcional del lenguaje y la conducta lingüística con otras capacidades y formas de conducta, más que un interés per se, en tanto que sistema u objeto formal que se concreta en formas culturalmente distintas (lenguas).

A la psicología le interesa explicar el lenguaje como componente funcional y comportamiento derivado de un organismo activo, es decir, la posibilidad de ver en el lenguaje el resultado y el reflejo de un patrón de actividad cuyas formas y mecanismos funcionales constituyen el objetivo último de las explicaciones psicológicas. No le interesa el lenguaje como producto acabado o cerrado en sí mismo, lo que le interesa del lenguaje, es que éste, en sus diferentes formas, se adquiere, se usa y resulta funcional en sujetos y organismos de diferentes especies y de forma particular en la especie humana.

La psicología del lenguaje posee cometidos y contenidos de investigación relativamente diferenciados dentro del ámbito de las investigaciones psicológicas. Estos contenidos se articulan en torno a 3 grandes núcleos de objetivos, el estudio de:



  • las actividades de producción y comprensión del lenguaje (monólogos, conversaciones y también en las modalidades del lenguaje: oral, escrito, signado)

  • las funciones cognitivas, comunicativas, etc., que desempeña el lenguaje y/o sirve de soporte a su adquisición y uso.

  • los procesos de adquisición y de deterioro – o no desarrollo – de las distintas funciones y modalidades de la actividad lingüística, es decir, el estudio del lenguaje en sus aspectos evolutivos y patológicos.


Naturaleza empírica de la investigación psicológica del lenguaje y principales estrategias metodológicas

La psicología del lenguaje identifica su objetivo disciplinar nuclear con el estudio de la función y de la actividad lingüística, especialmente porque estas constituyen formas de actividad que revelan las particularidades y características funcionales de las diversas especies de organismos. De esta forma pasa a constituirse en una rama de la psicología científica. Esto implica que: la psicología del lenguaje se constituye automáticamente en una disciplina empírica, es decir, disciplina cuyas hipótesis y conclusiones deben ser contrastadas sistemáticamente con datos procedentes de la observación de la conducta lingüística efectiva de los sujetos, en situaciones naturales o experimentales.

Un aspecto importante a destacar es el análisis de las estrategias metodológicas que usan los investigadores de la psicología del lenguaje en relación con su objeto de estudio y, también, el de la relación mutua que pueda existir entre la naturaleza de los procedimientos empíricos utilizados y la de las teorías que orientan y a la vez validan mediante tales procedimientos.

La metodología observacional como fuente de evidencia para la psicología del lenguaje

Los datos procedentes de esta metodología permiten describir y catalogar con relativa exhaustividad las diferentes formas de actividad desempeñada por los sujetos, así como establecer ciertas relaciones hipotéticas entre variables asociados a su realización. Los datos observaciónales, sin embargo, no permiten someter a prueba directa hipótesis de tipo causal, lo que limita enormemente su capacidad explicativa y la posibilidad de dilucidar entre hipótesis teóricas alternativas.

La observación sistemática, implica la selección, registros objetivo y codificación de un conjunto de conductas de los organismos para conseguir ciertos propósitos teóricos. Los datos obtenidos con métodos observacionales (correlacionales) son muy apropiados para hacer estudios exploratorios que requieren una descripción exhaustiva del fenómeno en estudio, así como para la descripción de diferencias tanto individuales como de grupos, también a la hora de identificar variables, potencial valor explicativo si bien, como ya se ha sugerido, la comprobación efectiva de tal valor causal requieren de la utilización de otras metodologías (la experimentación).

En algunos casos, la observación se limita a elementos o parámetros de la conducta lingüística per se. Esto ocurre cuando se describen y categorizan los contenidos de una muestra lingüística, cuando se describe la estructura de las oraciones o textos producidos por los objetos experimentales, o cuando se analiza los puntos o momentos en que el habla espontánea contiene errores o titubeos. En otros casos, sin embargo, los investigadores del lenguaje deben incluir también en sus estudios descripciones de otros elementos del contexto (lingüístico o extra lingüístico).

La metodología observacional resulta muy fértil de cara a la identificación de las irregularidades y los límites de la actuación lingüística de los sujetos y de las especies. Pero comporta también ciertos riesgos y exigencias: tropiezan con el problema de la existencia de numerosas diferencias tanto inter como intraindividuales, lo que exige el diseño de mecanismos de control que garanticen, por ejemplo, la representatividad de las muestras del lenguaje obtenidas en relación con el repertorio real (actual y posible) del sujeto en estudio y su interpretación como ejemplos de conducta de ocurrencia no azarosa o casual.

El lenguaje puede ser visto como una conducta que, aunque realizada por un sujeto individual, presenta fuertes dependencias funcionales respecto a las conductas realizadas por otros sujetos. Los mensajes que produce el sujeto no reflejan sólo la capacidad de éste para elaborar mensajes lingüísticos bien construidos sino también, la de ajustar y hacer relevantes sus mensajes en el contexto general de los mensajes de sus otros interlocutores. Todo esto exige la toma de ciertas precauciones metodológicas y estadísticas en orden a garantizar la replicabilidad de las observaciones.



La metodología experimental

Se apoya en el supuesto de que la simple observación de los hechos y la elaboración de principios generales a partir de la generalización de las observaciones por medio de procedimientos inductivos no constituye, por sí mismo, un modo apropiado o suficiente de hacer ciencia. El científico, según Karl Popper, debe organizar la búsqueda de datos guiado por una teoría previa acerca de como esta realidad está organizada o funciona, e interpretar sus datos no tanto como casos que pueden confirmar sus hipótesis sobre la realidad sino como ejemplos que pueden falsear o contradecir tales hipótesis, obligándole así a una reformulación de las mismas (método hipotético deductivo). El método hipotético deductivo aplicado a la investigación sobre el lenguaje presenta ciertas peculiaridades y problemas que no siempre resultan fáciles de solventar:



  • dificultad de elaborar hipótesis sobre los mecanismos implicados en la conducta lingüística suficientemente precisos como para generar predicciones empíricas que puedan dar pie a observaciones no ambiguas en su interpretación.

  • dificultad de interpretación de los resultados de los contrastes estadísticos y su inadecuada generalización a grupos de sujetos o a tipos de materiales distintos a los utilizados en los experimentos originales.

  • complicación de usar la metodología experimental en el ámbito de la investigación sobre la producción del lenguaje (exigiría la manipulación reversible de los contenidos mentales y motivacionales de los sujetos), frente a su fácil uso en el estudio de los procesos de comprensión (donde el experimentador puede manipular cómodamente las características gramaticales y semántica de los mensajes y observar los efectos que ésta produce sobre los sujetos que deben comprender tales mensajes) esta asimetría metodológica en el estudio de la producción y la comprensión del lenguaje puede resultar negativa para la elaboración de teorías unificadas e integradas de la actividad lingüística humana.

  • dificultad para llevar a cabo un control experimental riguroso y suficiente de las condiciones contextuales en las que se desarrolla la actividad lingüística que no atente contra la validez de los datos obtenidos. Esta exigencia de control, que desde un punto de vista experimental posee condiciones muy precisas (eliminación de VV extrañas o su mantenimiento en valores constantes) es con frecuencia incompatible con la naturaleza misma del objetivo de investigación. Esto se hace más evidente cuanto más molares e intencionales son los aspectos de la conducta que interesa.

La simulación como método de investigación

En la metodología observacional y la experimental, los datos conductuales proceden de la actividad lingüística que realizan organismos vivos, por lo general sujetos humanos. Por el contrario, las técnicas de simulación usan datos proporcionados por máquinas, (ordenadores digitales) a las que se les ha dotado de unas memorias o “bases de datos” y unos programas mediante los cuales se espera que resuelvan ciertas tareas de producción o comprensión del lenguaje.

El empleo de la simulación en psicología se deriva del supuesto de que existe una equivalencia funcional entre las operaciones computacionales que pueden ser realizadas por la mente humana y las que pueden ser realizadas por un ordenador digital. Este supuesto, que implícitamente presupone la idea de que la naturaleza exacta del sustrato físico que sirve de soporte a una actividad es relativamente irrelevante para una caracterización funcional de esta actividad, es uno de los supuestos básicos del llamado paradigma computacional.

Los contenidos y, sobre todo, la estructura formal de los sistemas de memoria y de los programas de funciones operan, desde un punto de vista metodológico, de forma análoga a como lo hacen las VVII de un experimento: así pues, las variaciones introducidas en los programas (variaciones en la organización de la estructura de conocimiento del sistema o en la naturaleza de los mecanismos de utilización de las bases de datos) se espera que produzcan efectos sobre la cualidad y/o sobre la eficacia de la conducta producida por el sistema (el ordenador). En la medida en que la elaboración de un programa de simulación exige del investigador una definición formal absolutamente precisa de los tipos de información requeridos por el programa y de las estrategias y procesos de acceso y utilización de dicha información, la simulación proporciona una evidencia crítica de cara a la contrastación de teorías relativas a múltiples dominios de la actividad humana, especialmente el lenguaje.

Las ventajas de esta metodología en relación con las más tradicionales (y teóricamente más neutras) de observación y experimentación, se hacen evidentes cuando el objetivo de la investigación científica es una forma de actividad cognitiva inteligente, como el lenguaje, que implica, por parte de los organismos, la utilización de sistemas complejos de conocimiento que debe ser revisados y actualizados de forma casi continua en función de múltiples variables tanto internas como externas. En este sentido, la simulación hace posible, entre otros, el análisis simultáneo e integrado de la conducta lingüística en relación con un conjunto amplio de factores que de ningún modo podrían ser manipulados y/o controlados en un mismo diseño experimental (y mucho menos, en un diseño observacional).


Complejidad de la actividad lingüística y de su descripción científica

Como es sabido, en psicología no existen definiciones unívocas de conceptos como los de función, conducta, o actividad y no existe tampoco uniformidad y criterios acerca de cómo estos fenómenos pueden ser descritos y explicados de un modo científicamente riguroso; pero no existe nada equivalente a un único “enfoque psicológico”, teóricamente homogéneo, en el estudio del lenguaje. No existe un único modo de hacer psicología lenguaje; más bien al contrario, hay tantas "psicologías del lenguaje" como modos de explicación han ido desarrollándose en la psicología científica a lo largo de su historia. Es necesario describir y explicar psicológicamente la actividad o el comportamiento lingüístico desde muy diferentes planos y perspectivas.

¿De cuantas formas distintas puede describirse la actividad lingüística en el contexto de la psicología científica? Existen 4 planos de descripción básicos que pueden fundamentar una caracterización psicológica de la actividad lingüística en términos científicamente aceptables: el plano físico o neurobiológico, el plano conductual, el plano intencional y el plano computacional.
El plano físico o neurobiológico

Este nivel de descripción implica el análisis sistemático del sustrato material en el que se asienta tanto la capacidad humana para el lenguaje como la actividad lingüística efectiva, tanto en términos macroestructurales como microestructurales.



  • En términos macroestructurales, lleva a identificar y a describir, por ejemplo los sistemas centrales y periféricos que participan en la producción y comprensión de las señales lingüísticas, así como sus diferentes estados en los distintos períodos de la evolución genética de las especies y los individuos. En este primer nivel de descripción, podemos examinar las correlaciones existentes entre estructuras anatómicas del cerebro y comportamientos lingüísticos concretos. Entre estos últimos, podríamos incluir los comportamientos lingüístico asociados a daños o lesiones en ciertas zonas cerebrales (los llamados casos de afasias).

  • Desde una perspectiva microestructural podemos analizar el grado de especialización de ciertas neuronas o grupos de neuronas respecto a la realización de ciertas tareas lingüísticas específicas (por ejemplo, su capacidad para la detección de ciertos parámetros o rasgos de la señal del habla durante la comprensión verbal)


El plano de la descripción conductual

En este nivel de análisis, lo que interesa estudiar básicamente en relación con el lenguaje son las acciones directamente observables en las que se manifiestan las habilidades lingüísticas de los hablantes, aunque sólo las acciones o manifestaciones directamente observables.

Desde la lógica de descripción conductual, estas manifestaciones en ningún caso pueden ser descritas o interpretadas como derivados exclusivos de la actividad neurofisiológica, sino que requieren un entramado teórico y conceptual propio, estrictamente psicológico. Dicho entramado descansa en un lenguaje típicamente observacional que excluye la referencia a todo constructo mentalista y que impone definiciones extensionales de la conducta.

Desde la descripción conductual por ejemplo, el lenguaje podría interpretarse como un conjunto de hábitos de respuesta que se hallan bajo el control funcional de los estímulos o circunstancias del medio en que se desarrolla la actividad lingüística. La descripción de las respuestas lingüísticas en términos de su topografía, frecuencia o intensidad, y también la de sus antecedentes y consecuencias en el entorno, serán objetivos pertinentes para quién adopta este nivel de descripción.


El plano las descripciones intencionales

Es el nivel superior de descripción, irreductible a su vez a cualquiera de los anteriores, y posibilita caracterizar psicológicamente el lenguaje en términos intencionales, centrando nuestra atención ahora en la descripción en los contenidos “proposicionales o semánticos” de los mensajes como en el de las actitudes de los usuarios lingüísticos respecto a tales contenidos proposicionales. Mediante el lenguaje intencional, podemos analizar la actitud o intención que dicho significado posee para el emisor y para el receptor de este enunciado: si se trata de una información, una queja, de una orden, etc.

La utilización de la perspectiva intencional en el análisis del lenguaje implica también la introducción de elementos extralingüísticos en la descripción del lenguaje (vg. El sujeto que emite el mensaje y sus actitudes proposicionales, la realidad o aspecto de la realidad a que se refiere el contenido del mensaje, etc.) así como el análisis de las relaciones que el mensaje guarda con estos elementos. Sin embargo, la descripción de estos aspectos impone al psicólogo la utilización de un vocabulario mentalista que no se limita a la descripción de hechos manifiestos o directamente observables.

El lenguaje, desde una perspectiva intencional, podría ser interpretado como un instrumento de representación de la realidad y de comunicación interpersonal que remite a una realidad distinta a la suya propia y cuya descripción se apoya en la utilización de atribuciones psicológicas o predicados mentales relativos a las ideas, creencias, los deseos o las expectativas de los objetos que produce o comprende los mensajes lingüísticos. Desde este plano de análisis, se dirá que los sujetos "informan", " prometen", " preguntan", " entienden" o " interpretan" los mensajes lingüísticos, o que " hablan de”, “reflexionan sobre” o “recuerdan” ciertas ideas contenidas en tales mensajes.

Se presupone la idea de que los enunciados o verbalizaciones de los sujetos no están tanto bajo el control externo de las circunstancias del ambiente cuanto bajo el control mismo de las actitudes intencionales de los sujetos que los producen o interpretan.

El plano de las descripciones computacionales

Desde esta perspectiva, que en sus formulaciones iniciales se identifica con la llamada psicología del procesamiento de información, la actividad lingüística es resultado de la aplicación de un conjunto de reglas o algoritmos de computación específicos sobre tipos de representaciones simbólicas que, en el caso del lenguaje, implican conocimientos específicamente lingüísticos o gramaticales y conocimientos o información de carácter más general. La actividad lingüística es resultado de un conjunto de procesos u operaciones mentales de tratamiento y manipulación de símbolos o representaciones que, con frecuencia, operan por debajo del nivel de la conciencia de los usuarios. Estas operaciones mentales se rigen por principios formales que son independientes tanto del contenido de los mensajes y como de las creencias y expectativas de los interlocutores que participan en el intercambio comunicativo: ello lleva a suponer que cabe identificar principios relativos a la organización interna del sistema cognitivo que son comunes por tanto a la producción/comprensión de mensajes verdaderos o falsos, y de mensajes congruentes con las expectativas o intenciones de los hablantes o de mensajes incongruentes.

Las descripciones computacionales emplean también un lenguaje mentalista en la caracterización de la actividad lingüística, en el sentido de que ni los tipos de representaciones simbólicas ni los algoritmos de computación en que se basan constituyen objetos observacionales per se. Sin embargo, la caracterización funcional de estos elementos no requiere la referencia a elementos externos al sistema lingüístico, sino que puede realizarse a partir de criterios directamente relacionados con la organización interna del conocimiento y/o el sistema de procesamiento lingüístico. A diferencia, por tanto, de otras formas de descripción de la realidad, las descripciones computacionales presuponen el recurso a sistemas complejos de reglas y de principios abstractos de descripción capaces de dar cuenta de la organización de los sistemas de conocimiento y procesamiento de la información lingüística en sí mismos. En este sentido, imponen una dependencia disciplinar respecto a la lingüística y otras ciencias formales como la lógica o las matemáticas, que no resulta necesaria en otras formas de caracterización psicológica del lenguaje.

EL ESTUDIO PSICOLÓGICO DE LA CONDUCTA LINGÜÍSTICA: UNA SÍNTESIS.

Los planos de descripción neurobiológico, conductual, intencional y computacional se refieren a clases naturales de fenómenos que son irreductibles entre sí (por ejemplo, resultaría epistémicamente inaceptable desde una perspectiva no reduccionista tratar de describir o explicar las observaciones realizadas en el plano intencional mediante las categorías que permiten dar cuenta de las observaciones derivadas de un análisis neurobiológico o conductual). Estos distintos modos de explicación, que han ido constituyendo el soporte básico de las distintas escuelas teóricas surgidas en la psicología del lenguaje del último siglo, deben verse como compatibles aunque mutuamente irreductibles entre sí en relación con la explicación psicológica del lenguaje y o/la actividad lingüística.



TEMA 3

LENGUAJE Y SÍMBOLOS: LA DIMENSIÓN FUNCIONAL

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