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Impacto de la crisis económica en la industria de la música. Apuntes para este sector en Cuba Johannes Abreu Asín


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NUMERO 4

Impacto de la crisis económica en la industria de la música. Apuntes para este sector en Cuba  
Johannes Abreu Asín


En el tercer trimestre de 2008 las economías más fuertes del planeta entraron en un proceso de recesión. Estados Unidos comenzó a manifestar los primeros síntomas por la explosión de cadenas de endeudamiento y fraudes financieros en los ámbitos hipotecario y especulativo. Su basamento principal estuvo en la emisión de dinero en todos los sentidos amparado en compromisos de pago o generación de riquezas futuras sin suficientes garantías. El no cumplimiento de dichos compromisos de pago condujo a la propagación de un alto nivel de endeudamiento financiero que constituyó la génesis de la disminución de la capacidad crediticia, acarreó la incertidumbre de inversionistas, la contracción y la recesión económica de gran envergadura que hoy puede presenciarse.

A raíz del mismo problema, otros puntos importantes del planeta como Inglaterra y la Unión Europea vieron desplomarse igual sus bolsas de valores, que registraron la baja en sus índices ante la profunda escasez de créditos. Los demás países, sea por vía comercial o financiera, en menor o mayor medida, han sido afectados por el tsunami procedente de los países desarrollados. Las interconexiones bancarias y bursátiles permitieron la transferencia de esos incumplimientos de pago y la entrada en recesión unánime de múltiples naciones. Al mismo tiempo, naciones emergentes como China, Brasil, India, se perfilan en la cima del poderío económico futuro, creciendo sus economías al margen de la coyuntura internacional, ubicando efectos contrapuestos de novedad a esta situación. (García, 2009) 



Características e Impactos fundamentales de la crisis económica internacional

Las dimensiones de esta crisis solo han podido ser igualadas a la recesión de los años 30 del siglo pasado, aunque muy diferente ya que se prevé una mayor intensidad de su afectación y una salida que requiere de esfuerzos alternativos a los antes utilizados. El dinero ha adquirido un rol central en la articulación del mercado y la economía, lo cual ha generado deficiencias estructurales solucionables solo con profundos cambios políticos, jurídicos e institucionales. El hecho es que el dinero ha perdido valor, credibilidad y confiabilidad, de modo que ha dejado de cumplir sus funciones básicas: medida de valor, medio de cambio, soporte de acumulación de riqueza, medio de crédito y unidad de decisión temporal. Se habla de que el retorno a dichas funciones requerirá de grandes transformaciones en las áreas estructurales antes mencionadas. (Razeto, 2008)



Pero no solo en el ámbito financiero se ha expresado esta situación. Acompañando la crisis financiera sobrevino una crisis energética que llamó la atención sobre la incapacidad de las reservas de petróleo existentes para sostener el ritmo del consumo mundial del combustible, el reconocimiento del desbalance energético y la necesidad de alternativas sostenibles. Por otro lado la intervinculación de la crisis financiera con los mercados especulativos de los productos agrícolas, el deterioro de los precios de estos junto a problemas agroalimentarios no resueltos en las negociaciones de la OMC ha situado a los alimentos en el centro de la crisis. De modo que los movimientos especulativos de precios de los combustibles fósiles, la crisis alimentaria y el duro golpe financiero internacional, generaron la combinación que devino en esta crisis global que se presenta unida a los desequilibrios medioambientales de la acción del hombre y que ponen en riesgo la sustentabilidad de la vida en el planeta.
Las repercusiones más importantes de la crisis actual se reflejan en los siguientes aspectos, a partir del consenso del XI Encuentro de Globalización y Problemas del Desarrollo, celebrado en La Habana en 2009:

  • Inestabilidad económica y política del mundo.

  • Crisis de los modos de producción y consumo tradicionales.

  • Fragilidad del sistema bancario internacional por contagio del fenómeno hipotecario norteamericano y pérdida de valor de las reservas monetarias internacionales.

  • Profunda desconfianza de los inversionistas que ha deteriorado los principales mercados bursátiles del mundo.

  • La reducción de la demanda agregada mundial por incertidumbre de los consumidores.

  • La disminución de las fuentes de financiamiento disponibles, lo que afecta en especial a los países subdesarrollados, con economías más abiertas y dependientes.

  • Fuerte degradación medioambiental.

  • Incremento de la acción de los riesgos del proteccionismo.

  • Peligro de paralización de negociaciones comerciales.

  • Salida de capitales a gran escala.

  • Volatilidad de las divisas internacionales.

  • Riesgo potencial de nuevos fenómenos que acentúen la crisis.

La multidimensionalidad y envergadura de esta crisis económica mundial rebasa los marcos de los movimientos macroeconómicos y profundiza su carácter destructivo de la naturaleza y la sociedad. Por ello ha sido denominada por muchos autores como sistémica y estructural, en tanto la acción deliberada del modo de producción capitalista en su conjunto ha sido su motor impulsor, y por ende, sus connotaciones se expresan fuertemente en todos los ámbitos de la vida económica, social, geopolítica, cultural, ambiental, entre otros, y conllevan a una necesaria revisión del mecanismo estructural para unos autores o su sustitución total para otros.

Esta modalidad de economía especulativa que deviene en la situación actual ubica nuevamente como centro de la discusión a la relación bipolar entre el libre mercado y la intervención estatal. El mercado como modo de relación social de decisiones de producción, distribución y consumo es altamente sensible, puede reaccionar bruscamente a los impactos externos desde sus dinámicas propias modificando el funcionamiento de la producción, la distribución de la riqueza, los niveles de consumo y los ritmos de crecimiento. Las crisis o cambios del mercado son capaces de generar desequilibrios o afectaciones a las condiciones de vida de las personas sin que este desaparezca o deje de funcionar. (Razeto, 2008) El mercado ha de ser espacio para la generación de riquezas en los marcos de políticas de desarrollo sustentable que equilibren la producción de bienes y servicios con la protección medioambiental atendiendo a los movimientos de la sociedad y la demografía.

Por ello, muchos economistas apuntan que en las soluciones para enfrentar la crisis deben prevalecer en primer lugar la búsqueda de propuestas antibelicistas en función de nuevas prácticas transformadoras sin hegemonías, dándole el justo lugar a la cooperación mundial en todas las esferas de la vida. La fuerte vinculación interdisciplinaria y la acción global se hacen necesarias ante la complejidad y los peligros del momento que se presenta y lo que se avizora de cara al futuro. Esta crisis económica devela la contradicción entre la necesidad del desarrollo sostenible y la insostenibilidad del orden económico internacional actual. (Sachs, 2009) El rescate de los principios y valores de solidaridad, reciprocidad, complementariedad y de protección medioambiental propios del imaginario colectivo de los pueblos en aras de un nuevo reordenamiento socioeconómico y cultural opuesto a la globalización neoliberal. (ANEC, 2009)

Ante estos fenómenos a nivel macro pueden exponerse importantes lecturas para el sistema empresarial. Es necesario recurrir cada vez más al aprendizaje y la proacción de la empresa en su vinculación con el entorno. Una posición que amplíe las posibilidades y capacidades de enfrentamiento empresarial con un encadenamiento sólido en las políticas de desarrollo local en virtud de la optimización de su desempeño dentro de los marcos estructurales diseñados para ello.



Incidencias en la Industria Cultural

En el siglo XXI, la globalización cultural ha acelerado la diseminación de los comportamientos globales de la creación, difusión y preservación del patrimonio cultural. Artes escénicas, cine, música, espectáculos, literatura y artes plásticas se entrelazan en titulares de la información que promueven las más diversas tendencias de la humanidad. En el trasfondo, la asignación de los recursos escasos de la cultura dinamiza socialmente las transformaciones en cada una de esas áreas. (Abreu, 2008)

Durante los últimos años, los ritmos de la producción de bienes y servicios culturales ha transformado esta esfera en un importante sector económico. Como efecto predominante, la vinculación entre la creación artística y la tecnología para satisfacer necesidades espirituales, ha encontrado grandes oportunidades de innovación para sostener y ampliar las posibilidades de comunicación del arte y, como consecuencia, los volúmenes de mercado y ganancia.

Esta idea acerca al plano cultural la visión de la contradicción generada en la crisis sistémica actual: “La constatación de la cultura como expresión de valores, que se manifiestan en la identidad, sentido de pertenencia y compromiso con un concepto de desarrollo determinado” (ANEC, 2009) no es sostenible con un modelo de homogenización que persigue una excesiva rentabilización económica. “La impronta que los grandes capitales mediáticos imponen a los mensajes simbólicos fundamentales y a determinados patrones de consumo, buscan establecer relaciones de dominación cultural que pueden inducir procesos de naturaleza opresiva y regresiva”. (ANEC, 2009)

Para comprender los posibles matices de esta contradicción deben entenderse varios aspectos primordiales que se expresan en el movimiento cíclico de la industria cultural junto al de la economía global.

En primer lugar, cada una de las industrias artísticas, aunque intervinculadas, se expresan de manera diferente en cuanto a sus particularidades y mecanismos de producción y distribución en todo momento. Por tanto, los impactos de la crisis pueden variar de una manifestación del arte a otra y hasta ser contradictorios.

En segundo lugar, las necesidades de reflexión, crítica y análisis que la misma crisis genera impactan en el ámbito cultural expresándose en incremento de la creación artística. La oportunidad de repensar y modificar el universo del artista desemboca en oportunidad para generar un nuevo arte, que demandará luego recursos para su exposición a los públicos.

Como tercer elemento, el hecho de que los consumidores pueden ver resentida su economía familiar y comportarse con mayor incertidumbre, terciarizando definitivamente los bienes y servicios espirituales como algo prescindible. De modo que la demanda de productos culturales disminuiría rápidamente con fuertes efectos para la identidad y para la economía del sector. En este sentido y en cuarto lugar, la industria cultural en crisis tendrá que rediseñar su accionar a una escala menor y óptima que puede proponer lamentablemente una selección de mercado para enfrentar la caída en su volumen de actividad económica.

Por último, el alto grado de oligopolización actual del sector cultural contiene una fuerte influencia en la afectación que pueda generarse dada la crisis actual. Los principales medios científicos y estadísticos que abordan el tema de la industria cultural estructuran dicha concentración a lo interno de cada manifestación artística, en varias macroempresas y usualmente solo un grupo de miles de pequeñas que comparten la menor porción del ingreso del sector. Un ejemplo de ello es la industria de la música que se estructura en cinco partes: cuatro grandes empresas (majors) que dominan más del 80% del sector y las llamadas independientes (indies) que es la otra parte incluyente de un grupo numeroso de pequeñas empresas que domina una parte minoritaria. (Abreu, 2008)

De modo semejante sucede en las industrias cinematográficas y de audiovisuales. Tales diferencias indican hacia dónde iría la afectación de la crisis económica. La industria cultural independiente, radicada fundamentalmente en los países subdesarrollados y encargada de la preservación de los valores patrimoniales, autóctonos y de mayor arraigo identitario, sería la más afectada dada la carencia de recursos materiales que experimentaría ante los recortes del presupuesto público, pérdida de patrocinios o mecenazgo y las reacciones de sus consumidores.

De modo que la industria cultural ha de enfrentarse a todos los matices de esta contradicción en momentos de crisis, repensándose a sí misma como un modelo de promoción cultural más equilibrado e integrado con las necesidades de expresión y consumo espiritual más diverso que demande la sociedad contemporánea. Todo ello dentro los marcos de cooperación local, regional y global que se generen como enfrentamiento a la crisis económica.

 La industria de la música

Como parte del sector del arte, la industria de la música presenta sus propios avatares en la contemporaneidad. La música es una de las expresiones artísticas más atrayentes para el consumo espiritual. La importancia de este atractivo ha inducido el desarrollo de actividades de negocios y organización industrial en torno a esta forma de creación artística de un modo acelerado. La creatividad no solo se ha expresado en la creación musical, sino que ha ido hacia los procesos de gestión e innovación tecnológica ocupando una posición decisiva en la estructura competitiva del sector. Dicha especialización ha devenido igualmente herramienta de enfrentamiento y reacción ante cambios violentos del entorno general y competitivo.

La música como objeto de negocios basa su atractivo económico y fuente de competitividad en la combinación entre innovación tecnológica y estrategias de comunicación para captar la atención de los consumidores. Distribuir y vender ocupan el rol central en las decisiones contemporáneas de los principales agentes económicos del sector que se interpenetran en el rejuego competitivo, y generan las estrategias básicas y las particularidades que lo definen como un sector de gran importancia económica. En contrasentido, su impacto social ha develado fuertes afectaciones a los valores, la identidad cultural y los patrimonios artísticos de las sociedades contemporáneas a partir de los modelos de vida y consumo que ha promovido en sus productos a gran escala.



Particularidades y tendencias de su desarrollo en el siglo XXI

Indiscutiblemente, en los marcos de la globalización, la innovación creativa, tecnológica y de las estrategias de comunicación en función del mercado han sido las herramientas básicas para que la industria musical haya alcanzado los niveles de desarrollo, estructuración, diferenciación y capacidad de adaptabilidad que hoy muestra. Si sus alcances también han afectado sensiblemente el tejido social en la identidad de casi todas las regiones del mundo y principalmente la formación de las nuevas generaciones, se arriba al cuestionamiento de la búsqueda del justo equilibrio entre mercado e impacto social.

La evolución de la industria de la música en los primeros años de este siglo muestra varias lecturas de lo que ha sucedido en términos económicos. Según observadores internacionales de la IFPI y la consultora Nielsen Sound Scan (2008), la industria de la música ha mantenido un ritmo de crecimiento anual estable promedio entre 11%-15% y la previsión es que se mantenga así. La generación de ingresos calculada como tendencia para el año 2010 alcanzará los 1.8 millones de millones de USD. (IFPI, 2008)

Se ha mantenido la misma estructura oligopólica dado su carácter de sector concentrado, aunque vale destacar un continuo crecimiento en pequeñas porciones de la parte correspondiente a la industria independiente (indies) a partir de la entrada de muchas pequeñas empresas al sector. El crecimiento del sector lo ubica en la categoría de emergente, lo cual tiene su raíz en la fuerte movilidad de la estructura de negocios de este ámbito por la constante introducción de nuevas tecnologías, nuevos modelos de negocios y tendencias creativas. Entre los años 2002 y 2004 el paradigma del coste por copia generador de las economías de escala cedió ante la vertiginosa explosión del nuevo modelo del negocio de la música digital y las gratuidades en internet.

El desarrollo de nuevos modelos de negocios a partir de tecnologías y formas novedosas de llevar la música a los consumidores viene cambiando el sector de manera constante, demostrando su veloz capacidad innovadora, evolutiva y adaptativa. Las tendencias en los modelos de negocios han mantenido al sistema empresarial de la industria en la búsqueda de nuevas alternativas o en la adaptación rápida a las nuevas introducciones de otros agentes. De manera que la contemporaneidad rediseña el sector a partir de una fuerte socialización del negocio con la promoción de los mecanismos de la intermediación.

La generalización de las tecnologías de la informática y las comunicaciones en la era global, y su impacto en la industria musical ha generado también variaciones en los comportamientos de los agentes que determinan esta estructura del sector. La tecnología sigue ampliando las posibilidades de desarrollo y comienzan a interponerse las fuerzas principales dentro del mismo modelo de oligopolio, implicando:



  • Un crecimiento general del sector, donde la distribución sigue ocupando el rol central en las decisiones.

  • El centro de la rivalidad lo ocupan los productores y distribuidores de la música (gestores del sector) y los músicos.

  • Incremento de las opciones a los consumidores con una leve elevación de su poder negociador que todavía es muy bajo dados los mecanismos de dominación.

  • Fuerte elevación del poder negociador de los músicos, con procesos de integración hacia adelante y nuevas inversiones que favorecen la entrada de nuevos competidores.

  • Sostenimiento de la integración vertical de los productores y distribuidores con el resto de las artes, conteniendo el efecto de sustitución.

  • Intensificación del proceso de integración vertical de los productores y distribuidores hacia la industria de I+D para el desarrollo de las nuevas tecnologías.

  • Relevancia de la estrategia de management integral. Explotación intensiva, integrada y exclusiva de la creación hacia la economía de alcance.

  • Fuerte proceso de digitalización del negocio, limitante del aprovechamiento de las economías de escala.

La volatilidad de la tecnología y los modelos de negocios genera una fuerte incertidumbre a las empresas que gestionan productos y servicios de la música, de modo que estas se encuentran en constantes “crisis cíclicas” a lo interno del sector, lo que genera efectos emergentes e integradores. Las posibilidades de caída de las ventas y de pérdidas económicas están siempre acechando. Ello ha inducido una fuerte capacidad para la flexibilización de los procesos, el aprendizaje y la adaptación a los cambios en el entorno. Simultáneamente y como posible reacción al retardo en la introducción de nuevas tecnologías, también se han agilizado los procesos de introducción de nuevos valores de la creación musical y, por tanto, se han incentivado los procesos creativos del talento artístico para la obtención de nuevos intangibles.

La industria de la música y la crisis económica actual

En el panorama de la crisis económica las proyecciones acerca de la industria de la música pueden catalogarse como contrapuestas. Muchos artistas y empresas han planteado que la crisis no ha tenido grandes incidencias en su accionar, en tanto su volumen de actividad sigue siendo el mismo. Otros informes hablan de la cancelación de importantes eventos, festivales de conciertos, retrasos en el lanzamiento de nuevas producciones discográficas, entre otras eventualidades. Esa contraposición está relacionada directamente con la estructura contemporánea del sector.



El reflejo de la crisis en la estructura oligopólica de este sector incidirá de una manera para las cuatro majors y sus artistas, y de otra para las miles de empresas independientes y su amplio acervo de talentos. Es necesario definir algunos puntos de diferenciación entre estos dos grupos que reflejan su capacidad de reacción y grado de afectación que tendrán ante la crisis, lo que explicaría en parte esos criterios contrapuestos.


Aspectos

Majors (Universal, Sony BMG, Warner, EMI)

Indies (Pequeñas empresas alternativas)

Fuentes de recursos financieros

  • Fuentes propias, alta generación de beneficios para acumulación y reinversión.

  • Fuentes externas: créditos bancarios, hipotecas, patrocinios, mecenazgo, etc.

  • Fuentes externas: Fondos (públicos) de fomento a la cultura, patrocinio, mecenazgo.

  • Fuentes propias: reinversión de los ingresos.

Enfoque

Distribución

Producción

Talento

Pocos

Muchos

Desarrollo de las dimensiones del negocio

Alto

Bajo

Dominio de recursos tecnológicos

Alto

Bajo

Dominio de recursos de comunicación

Alto

Bajo

Audiencia

Macroaudiencias globales

Microaudiencias locales

Efecto elasticidad ingreso de los consumidores

Menor

Mayor

Capacidad de reacción ante cambios del entorno

ALTA

BAJA

La capacidad de reacción de las majors ante eventualidades es mucho mayor en su diseño integrado de medios de comunicación e industrias tecnológicas capaces de ejercer dominio sobre el consumo de grandes audiencias, por sostener su patrón de ganancias con pocos talentos explotados en más dimensiones.

Bajo esas condiciones desiguales, las independientes han sido capaces de sostener la producción de muchos talentos creativos y tendencias musicales patrimoniales. Su gran acervo creativo en este entorno las ha convertido en el departamento de I+D artístico de las majors. Estas últimas han ejercido la hegemonía de la matriz de dimensiones del negocio, donde las indies no han logrado espacios suficientes para ubicar directamente todos sus potenciales creativos y han terminado cediendo a los más atractivos talentos desde el punto de vista del mercado a estos grandes conglomerados, en mejores o peores condiciones de intermediación.

Las independientes poseen un campo de reacción mucho menor, dada una mayor sensibilidad y dependencia a cambios del entorno. Estas empresas pequeñas son por lo general dependientes de recursos financieros públicos, patrocinios o mecenazgos que sufren fuertes reducciones en etapas de crisis. Además, sus segmentos de mercado corresponden a microaudiencias locales que reaccionan en etapas de crisis terciarizando los bienes de consumo cultural. Para las independientes será mucho mayor el resentimiento ante la crisis económica global actual.

En otro sentido, es necesario señalar que la matriz de negocios del sector desde el comienzo de este nuevo milenio ha acelerado su evolución con el declive de paradigmas dada la entrada de nuevos modelos. En medio de la crisis, la industria de la música en su conjunto evoluciona positivamente bajo la introducción de tecnologías que soportan un modelo de comercio digital de muchas potencialidades.

La música en vivo, grabada y los derechos de autor musical transitan por estos canales hasta sus utilizadores o consumidores finales. Resulta imprescindible revisar qué particularidades están dándose en los proceso de cada uno de estos productos generales en los momentos actuales que respaldan el crecimiento económico.

El sector de las grabaciones sonoras en los últimos años ha sufrido las transformaciones más profundas en cuanto a tecnologías de distribución en la llamada era digital. En solo menos de dos décadas desde 1990, se han introducido como soportes para la música grabada el CD, VCD, DVD, el formato mp, formas de transmisión a través de redes y la transmisión a teléfonos celulares, entre otros avances. Sin que ninguno de estos formatos desaparezca totalmente, cada nueva introducción se ha instaurado como el paradigma de consumo determinante en el crecimiento del sector de la música grabada. Ello indica que esta industria ha estado envuelta en sus propias transformaciones, lo que ha devenido en herramientas para mostrar resultados efectivos en la coyuntura actual.

 

Ingresos por ventas de música digital. Incluye descargas online, móvil y comercio de suscripciones.
IFPI, DMR, 2009
rectángulo 1

La distribución de las grabaciones vía digital ocupó en el 2008 el 20% del comercio digital mundial y lidera los ingresos por comercio de música grabada y de la industria de la música en general. Los ingresos por este concepto crecieron de un 2% en el 2004 a un 25% en el 2008 en que generó 3.7 miles de millones de dólares como se muestra en la gráfica anterior. Según la IFPI (2009), los cinco mercados principales fueron Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Francia y Alemania. Las 10 canciones más vendidas en el 2008 a través de Internet alcanzaron la cifra de 67,8 millones de descargas en total. Estas pertenecen a algunos de los álbumes que integran la lista de los 50 discos más vendidos en el 2008 de los cuales el 96% fueron lanzados por las majors. (IFPI, 2009)

El segmento música digital sostiene en estos momentos la evolución positiva del sector. Nuevas empresas de volumen como Napster, Emusic, Itunes y otras como Nokia están entrelazadas ofertando prácticamente toda la música que se genera globalmente. Dichas empresas forman parte de los servicios de intermediación ofrecidos a las productoras de música grabada, las cuales licencian el contenido para que sea distribuido vía internet.

Entre las alternativas de licencias han crecido las de distribución digital en detrimento de las licencias para distribución física de CD, DVD, etc. Las facilidades en la obtención de música vía digital ha provocado un efecto de sustitución y por ende la caída constante de las ventas de los soportes. Según la IFPI (2008) entre el 2006 y el 2007 las ventas de CD decrecieron de un 3% en el primer período a un 19% en el segundo.

El sector sigue siendo afectado por el fenómeno de la piratería de lanzamientos y digital. La piratería prelanzamiento es el hecho que más afecta los derechos de autor y las ventas del producto musical original. En internet, la IFPI en el 2008 removió 3 millones de enlaces infractores para compartir música ilegalmente. No obstante, estimaron que 40 miles de millones de archivos fueron intercambiados sin autorización.

Para el sector de las grabaciones musicales dentro de las oportunidades de distribución de música digital se abren nuevas opciones y se renuevan otras que prometen un futuro para el sector:



  • Incremento de las posibilidades a los consumidores. La música sin protección digital para ser transferida a cualquier dispositivo de reproducción.

  • Se recomienza a valorar la música como valor añadido a importantes servicios como la telefonía celular.

  • Música en redes sociales financiada por la promoción, con un fuerte impacto social, en sitios como My Space Music, You tube.

  • Sincronización para filmes, juegos y audiovisuales promocionales que impactan en las descargas y distribución de álbumes.

  • Integración de la estrategia de distribución con los servicios de música en vivo y derechos de autor.

  • Incremento del valor en derechos de comunicación pública.

Como paralelismo con la crisis actual, los mercados de China, Brasil y Japón se perfilan como los más importantes para la industria de las grabaciones en el futuro, por lo cual se les presta una gran atención en la actualidad.

Para la música grabada la etapa de crisis es asumida a partir de mayores posibilidades de reacción y enfrentamiento. El contenido encuentra a cada momento más posibilidades de integración a soportes de nuevos productos o servicios de valor agregado para los consumidores.

Las presentaciones en vivo son un recurso fundamental de promoción para todas las dimensiones posibles de productos y negocios de la Industria, ya que constituyen la forma más integral de los procesos que concurren en ellas. Es por esto uno de los segmentos más apropiados para aprovechar los efectos de las economías de alcance. Las expectativas de lo que será el espectáculo, las experiencias y emociones “ofertadas” son las claves en la seducción de los consumidores, que van acompañadas de la “oportunidad” de llevar más que un recuerdo intangible a casa. Todo lo anterior entraña grandes costes de inversión que son asumidos por las entidades especializadas en presentaciones en vivo, generalmente para la contratación de equipamiento técnico de audio e instrumentos, logística general de alojamiento, transporte y promoción, entre otros. No obstante, el negocio resulta muy atractivo, y su desarrollo internacional genera importantes competencias hacia la búsqueda de oportunidades de financiamiento (estatal o privado) o de inserción en redes de conciertos.

El sector de las presentaciones en vivo crece rápidamente. De 2005 a 2006 experimentó un 16% de crecimiento, cuatro puntos más que el año anterior IFPI (2008). Las inversiones en la creación de sedes de conciertos y su infraestructura es otro de los indicadores que sostiene un crecimiento acelerado como reconocimiento del valor actual y futuro del espectáculo como oferta cultural importante para los consumidores.

No obstante, mientras los grandes circuitos tradicionales se mantienen funcionando y generando altos volúmenes de ingresos económicos, el circuito alternativo donde operan las indies pierde espacios con la cancelación de festivales, eventos e intercambios culturales financiados por fondos públicos de la cultura, patrocinios o mecenazgos que han sido reducidos durante la crisis actual. Ello ha incidido fuertemente en el accionar de las pequeñas empresas en tanto su estrategia integral depende en gran medida de estos eventos donde se promovían las ventas de CD o DVD, los sitios digitales donde encontrar al artista, y se generaban derechos de comunicación pública por la promoción. Además de estos elementos, la pérdida de empleo directo de los músicos constituye otro aspecto de especial atención generado por esta situación con implicaciones que pueden llegar a comprometer la existencia de manifestaciones artísticas populares y patrimoniales.

En tanto crecen actualmente los ingresos por los bienes y servicios del sector de la música, se generan ingresos por derechos de autor para los creadores y sus editores. Las nuevas tecnologías han propiciado un fuerte desarrollo del comercio digital de la música altamente beneficioso en términos de promoción e ingresos para los autores. Los derechos de comunicación pública han cobrado relevancia económica dada la cantidad de transmisiones digitales promocionales, la propaganda radial y televisiva al igual que en centros nocturnos, restaurantes y zonas turísticas que han incrementado el uso de la música grabada.

El derecho de autor presenta fuertes desafíos en la contemporaneidad que inducen el rediseño o la búsqueda de nuevas formas de regulación dado que:


  • La cesión de los derechos de uno a otro individuo, de un territorio a otro han generado una interconexión global compleja.

  • El uso de múltiples vertientes del arte en un mismo producto como el audiovisual ha intervinculado derechos de diversas naturalezas y entretejido aún más los procesos.

  • La era de internet ha masificado el intercambio gratuito de archivos musicales no autorizados en cantidades que superan a las vendidas a través de las redes.

En medio de la crisis económica y por factores endógenos del sector, los gestores de derechos de autor han de ser capaces de estructurar claramente las redes de la industria de la música para propiciar una efectiva gestión e incentivo al uso de los contenidos como variable clave en la promoción de la creatividad y la potenciación de los autores musicales. Han de aprovechar los sistemas de integración industrial en el sector para contraponerse a efectos nocivos de la crisis económica, como la pérdida de valores culturales patrimoniales de la música de los artistas que pierdan mercados o fuentes de empleo. Registrar y fomentar la canalización del nuevo arte que se cree a partir de los nuevos procesos de reflexión y profundización acerca del mundo que desde el movimiento artístico se genere.

En otro sentido, podrían mencionarse otros comportamientos como es el caso de los géneros o tendencias artísticas que pueden tener afectación dada la tendencia particular de cada una de estas expresiones musicales. (Abreu, 2008) Cada manifestación musical tendrá impactos diferenciados a partir de la composición de sus audiencias, lo que representará para algunas más posibilidades de difusión y comercialización, y para otras, el peligro potencial de su desaparición con sus consecuentes efectos en la preservación de los valores culturales y patrimoniales de las naciones más pobres, cuyos emprendimientos culturales forman parte del sector independiente.

En resumen, la crisis económica internacional, como ya se ha planteado, afectará a la industria de la música fundamentalmente en su porción de pequeñas empresas independientes y al potencial creativo más amplio. Mientras muchos medios promuevan el crecimiento real de esta industria creativa, la estructura de oligopolio enmarca su sistema de desarrollo desigual y la sensibilidad de los pequeños empeños alternativos ante los movimientos de la economía.

Apuntes necesarios para la industria de la música en Cuba

La industria de la música cubana forma parte de la industria independiente o alternativa, por lo que deben preverse afectaciones ante la evolución de la crisis internacional. Según estimaciones a partir de datos suministrados por las entidades competentes en Cuba, la música ocupa en la actualidad el segundo rubro económico de la industria cultural nacional.

En Cuba, la industria de la música puede definirse como aquella rama de la industria cultural nacional que reproduce las características universales del negocio de la música. De manera general, coexisten empresas productoras y distribuidoras de contenidos asociados a la creación musical en sus diferentes formas tecnológicas con semejantes objetivos e impactos socioeconómicos que en el resto del mundo. Las particularidades se encuentran en una fuerte especialización en productos y servicios asociados a la creación musical nacional de géneros y tendencias que se fusionan a las tendencias internacionales más generalizadas; y en la conducción total de sus procesos por las políticas de desarrollo cultural del país. (Abreu, 2008)

Los destinos comerciales de los productos musicales cubanos pueden constituirse en tres mercados fundamentales: el sector del turismo, el mercado internacional y el sector de consumo interno. Al contrario de las tendencias internacionales, la industria de la música en Cuba se caracteriza por ser un sector con particularidades de sectores maduros, donde se dan transformaciones en la innovación en las tendencias musicales más rápido que en el aspecto tecnológico o en el campo de las estrategias. Estas características de sector maduro denotan la existencia de sobrecapacidad productiva y clientes cada vez más experimentados y con mayor información acerca de estos productos del arte.

La socialización tecnológica y la integración de las fuerzas del modelo competitivo generan bases particulares para el éxito en el ámbito nacional. En este caso se sostienen la necesidad de poseer los recursos de comunicación en función de la difusión y atracción de consumidores potenciales, así como una amplia red de relaciones para la adquisición de múltiples valores imprescindibles para el desarrollo de los productos a ofrecer. Se suman a estos marcos competitivos como factores esenciales de éxito: la sólida formación técnico-artística de los creadores e intérpretes cubanos generados por el desarrollo pedagógico de las políticas culturales de la Revolución; el amplio acervo de tendencias y géneros propios de Cuba, valorizan nacional e internacionalmente las posibilidades de la creación musical cubana; la capacidad emprendedora y creativa de los músicos cubanos para asumir el resto de la gestión y unir su arte con el soporte haciendo uso de los recursos tecnológicos y estratégicos. El resto de los factores de éxito generales serán asumidos como parte de los recursos y capacidades subordinados a estas categorías claves para el sector de la música en Cuba. (Abreu, 2008)

Posibles afectaciones de la crisis a los mercados principales de la música cubana

La industria musical cubana sostiene retos anteriores al conflicto de la economía internacional, de modo que coexistirán estos y los que la misma crisis genere. El sector ya recibía los embates de las estrategias transnacionales de las majors, que lo hacían quedar fuera de los circuitos comerciales fundamentales, y ante la inestabilidad responde buscando alternativas de distribución sobre la base del reconocimiento de la música cubana como un producto de origen único en la industria independiente. Se suma a ello que el aprovechamiento del mercado internacional para el negocio de la música en Cuba está restringido a causa de los efectos del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, que limitan el acceso al mercado y a tecnologías.

A lo interno se añaden la existencia de contradicciones en el acceso a recursos, políticas de estructuración e integración sectorial y en las estrategias de distribución. Ello podría concretarse en la falta de diseños más concisos en las políticas de regulación del mercado de los productos y servicios de la música cubana. Todo ello generado en gran medida por el desconocimiento de las particularidades de este tipo de sector económico y el manejo inadecuado de un recurso como la creatividad de gestión.

A todo ello se suma la depresión económica actual, que se expresará con diferentes fenómenos en los mercados principales para la música cubana, de donde provendrán las posibles afectaciones. A nivel de la economía general, la crisis podrá afectar al país por la vía comercial, con movimientos de oferta y demanda de productos nacionales con sus correspondientes implicaciones en términos de precios. Por la vía financiera pueden vaticinarse reducciones en las fuentes de recursos tales como las remesas, créditos, inversión extranjera, junto a movimientos en las tasas de interés y de cambio.

El mercado de consumo interno destinado a la población nacional constituye un segmento de gran importancia. Los cubanos se caracterizan por una alta musicalidad y arraigo nacionalista, lo que los convierte en asiduos consumidores de música para diversos usos, con un alto componente de vertientes de creación nacional. Ello implica que este constituye un fuerte mercado natural a atender en tanto el cubano debe ser el consumidor fundamental de estos productos. En contradicción con ello, las afectaciones del período especial, la pérdida de valor de la moneda nacional junto a medidas de índole económica aplicadas a la industria han dejado fuera muchas posibilidades en este segmento que otrora sustentara un voluminoso accionar.(1 )

En el ámbito nacional la distribución de la música está sometida al mercado en moneda libremente convertible, hacia los segmentos turísticos o con poder de compra, en el que un CD de música o la entrada a un concierto puede costar sobre la mitad del salario medio nacional. Los espacios para las presentaciones en vivo son aún limitados, con tendencia a su disminución y de altos costos generales de acceso, incluyendo transporte e infraestructura, no solo la entrada al espacio de presentación. En este contexto los consumidores de este segmento pueden acceder a estos productos de manera “subvencionada”, a través de esfuerzos de las instituciones. Estos emprendimientos son insuficientes y representan otros costos en términos de eficiencia, satisfacción del consumidor y promoción de valores.

En etapas de crisis como la que se muestra actualmente las rentas fundamentales de los consumidores nacionales han sido muy sensibles, cuestión que se mantiene vigente y los hace reaccionar terciarizando estos bienes culturales ante otras prioridades. Durante la crisis económica pueden darse caídas de las remesas que provienen del exterior, rubro sensible para la economía cubana en general. La baja turística o la disminución del gasto del turista pueden aminorar ingresos adicionales que se obtienen en ese sector. La estimulación monetaria del sistema de perfeccionamiento empresarial puede decaer ante la pérdida de mercado o el incumplimiento de los planes económicos empresariales. De modo que las personas tendrán menos dinero para gastar en productos no primarios que incluye hasta acceder a espacios o productos culturales subvencionados.

La industria de la música cubana sostiene una estrecha relación con el sector del turismo, siendo este su segmento de mercado principal y fuente de empleo para los músicos. Ello no resulta casual dado que el turismo corresponde a un proceso de intercambio cultural, de exploración de los modos de vida y expresión entre comunidades humanas donde el arte constituye una parte fundamental del reconocimiento entre culturas. La música cubana resaltada mundialmente por su autenticidad y constituye una fuente de atracción a visitantes de todas las latitudes. Por esta razón la relación industria entre la música y el turismo resulta altamente compleja, dado el gran monto de recursos que se intercambian por bienes y servicios de la música.

El turismo es una de las industrias que será afectada por la crisis económica internacional. Según la OMT (2008) se prevé un decrecimiento entre el 1% y el 2% en el año 2009. Para el cierre de 2008 la industria turística cubana creció un 9,1% debido a la ampliación de los visitantes de uno de sus mercados emisores principales, Canadá, que contuvo la caída de las emisiones de la eurozona. Estudios recientes conciben la disminución de los ingresos por turista como una tendencia anual desde hace 10 años. (García, 2009) Ello indica la vulnerabilidad del sector turismo por lo que deben estar preparados para ello todos los sectores que ofertan valores agregados a este, dado su efecto multiplicador. En dicho grupo entran los bienes y servicios de la música que, más allá de las tensiones en la relación, debe avizorar estos fenómenos externos que afecten al turismo, y, a la industria de la música en varias de sus esferas. Fundamentalmente, en términos de servicios de presentaciones y espectáculos en vivo y ventas de discografía, sus componentes fundamentales.

Las resto de las exportaciones de la industria de la música, las que van hacia los mercados internacionales, pueden verse igualmente afectadas. El mercado internacional para la música cubana se desarrolla en múltiples regiones del mundo, que en no pocas ocasiones han requerido los productos o servicios de esta industria local, denotando la repercusión de la creación cultural cubana internacionalmente. Los intercambios cada vez más cercanos en el contexto de los procesos de globalización de la información y las comunicaciones, y los procesos políticos de integración latinoamericanos en los que Cuba participa, acercan la cultura a otros pueblos del mundo como reconocimiento hacia la música cubana y sus formas de expresión. Los importadores mayoristas internacionales de productos y servicios musicales cubanos poseen información sobre los costos de los productos y fuentes de financiamiento para presentaciones en vivo, distribución de fonogramas y gestión de derechos de autor. Sus actividades se basan en la integración hacia detrás, utilizando su alto poder negociador para obtener productos de costos relativamente bajos que luego relanzan en campañas de comunicación en el exterior.

Aunque con grandes ventajas en las negociaciones, estos importadores de productos y servicios de la música cubana han perdido ante la crisis fuentes de financiamiento, principalmente oficiales y por patrocinios, en detrimento de sus acciones de promoción cultural. El mercado internacional para la industria de la música cubana, caracterizado por ser de tendencia independiente o alternativa, se contrae a partir de la propia afectación que recibe por la vía financiera esta parte del sector.

En los tres mercados, las presentaciones y los espectáculos en vivo constituyen la vía principal de difusión del patrimonio musical cubano y de los valores de la sociedad cubana, además de fuente de empleo a artistas y de cuantiosos ingresos al sector. Igualmente, al constituir este un segmento de altos costos para su ejecución se convierte en un sensible elemento en momentos de depresión económica que debe seguirse de cerca a fin de sostener las ventajas que representa.

Los ingresos de la música grabada en Cuba siguen siendo fundamentalmente asociados a las ventas físicas al sector en moneda libremente convertible del turismo y algunas exportaciones. La crisis económica ha conllevado a un incremento de la incertidumbre de los exportadores de música cubana, así como un cambio en las prioridades de gasto del turista, elementos que pueden incidir directamente en las ventas de fonogramas. En este ámbito, Cuba se mantiene presente mediante la intermediación en los principales mercados de la música digital, correspondiendo sus ingresos a la limitada visibilidad de los catálogos en los sitios de venta y a las estrategias parciales de cada casa discográfica para su introducción en las tiendas virtuales.

Toda afectación de la crisis económica global se verá reflejada en los procesos creativos y en los artistas principalmente. En términos de derechos de autor, las sociedades de gestión nacional y sus redes internacionales deberán concebir integralmente dentro de la complejidad que se manifiesta nuevas formas de fomentar los creadores y los procesos de producción-comunicación-distribución de sus creaciones, como forma de salvaguardar los patrimonios locales y universales de la cultura en el período de crisis actual. Las asociaciones de autores deberán incidir en los nuevos impulsos de la industria de la música como paliativo a las afectaciones económicas posibles en el futuro.

La industria de la música cubana se verá afectada por la crisis económica internacional en tanto su estructura y posicionamiento pertenece a las industrias independientes. Su dependencia de microaudiencias en los mercados turísticos e internacionales la llevarán por las tendencias multiplicadoras de estos sectores económicos.

Ideas estratégicas de enfrentamiento a las circunstancias actuales

En lo fundamental, se pueden vaticinar afectaciones diferentes para cada manifestación artística de la industria cultural, teniendo en cuenta las particularidades de cada expresión y sus mercados de destino. Igualmente, afectaciones diferenciadas para las empresas alternativas o independientes muy pequeñas con respecto a las macroempresas transnacionales. La incertidumbre de los consumidores desplazará a los bienes y servicios artísticos del menú de consumo y obligará al sector a reducir sus niveles de actividad. En momentos de crisis los artistas comenzarán a generar un nuevo arte a partir de sus reflexiones acerca del mundo y sus conflictos, que demandará nuevos recursos y formas de preservación.

La industria de la música globalmente se mantiene en una tendencia de crecimiento marcado por la volatilidad de la creación musical, una acelerada innovación tecnológica y de los modelos de negocios. El modelo digital e integrado surge y resurge en cada momento para mantener la tendencia global que se manifiesta. No obstante, las percepciones ante la crisis son contrapuestas dadas las diferencias estructurales oligopólicas que inciden en el constante crecimiento de las majors en detrimento de las posibilidades para la industria independiente y el mayor acervo creativo mundial, como reflejo del desarrollo económico y político desigual que impera en la era de la globalización. Ante este panorama la industria de la música cubana debe prever afectaciones provenientes del efecto multiplicador de los segmentos de mercado de los cuales depende.

La industria de la música debe enfrentarse a estos procesos fomentando la creatividad y la profundidad en los análisis de todas las alternativas posibles. Reconociendo y remodelando las distorsiones existentes en el diseño de las estructuras sectoriales y formas de gestión, de modo que combinen el adecuado equilibrio entre mercado y creación artística, utilizando herramientas de política económica en el arte. Las categorías mercado, demanda, consumo, deben ser utilizadas en función de la regulación de los avatares del sector. Las herramientas estratégicas de estudios teórico-prácticos realizados deben encontrar mayores espacios para su ejecución y aplicación sobre las bases de una mayor precisión y exposición del registro estadístico de los procesos económicos que se manifiestan.

La salvaguarda del patrimonio cultural nacional está en manos de la capacidad social de emprender ante las dificultades. Las tendencias internacionales muestran modelos estratégicos para la conducción de emprendimientos culturales de los cuales hay que aprender y adaptar en el perfeccionamiento de los procesos proactivamente.

Ante procesos de crisis son cada vez más necesarias las búsquedas de alternativas en las estrategias de desarrollo local. La existencia como tendencia de productos y servicios de la música como valor añadido debe ser aprovechada en los encadenamientos con las industrias de efecto multiplicador capaces de reconocer la importancia de estos valores. La relación entre la industria de la música y la industria turística en Cuba debe conducirse estratégicamente a un nivel superior de la relación en función de la elevación del valor percibido del producto recibido por el visitante en múltiples dimensiones.

Es una necesidad que el mercado interno de consumo nacional sea estudiado de cerca en función de introducir cambios sustanciales en su forma de regulación y gestión, que devengan en recobrar la importancia económica de este segmento. Debe encontrarse el justo equilibrio en los procesos de producción-comunicación-distribución-consumo que otorgue poder de compra a los consumidores nacionales y mayores posibilidades financieras a la industria, lo que incluiría cambios sustanciales a nivel de política económica sectorial y del país.

La crisis económica internacional se presenta como un proceso complejo multidimensional, de escala aún no cuantificable ni en términos económicos, ni temporales, ni de efectos colaterales. Todas las esferas económicas son susceptibles de ser afectadas, de modo que la industria del arte no estará exenta de ello, lo que genera preocupación en los expertos tanto en términos culturales como mercantiles. Lo más importante es preparase proactivamente para asumir el reto que se aproxima desde la perspectiva de la creación de nuevos esquemas conducentes a otros modos de vida cultural sustentables.



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Notas

(1) Durante las décadas del cuarenta y del cincuenta y después del triunfo de la revolución (antes de los noventa), la industria de la música cubana gestionó modelos fundamentalmente dirigidos al mercado interno con altos niveles de resultados económicos y culturales. (Ver Fortún, 2004)



 

Johannes Abreu Asín es Máster en Administración de Negocios (MBA). Especialista Comercial de la Casa Discográfica Producciones Colibrí. Investigador asociado al Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC). johannes@colibri.cult.cu


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