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I. vida y escritos


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X. EL RACIOVITALISMO DE ORTEGA.


I. VIDA Y ESCRITOS.
II. CONTEXTO FILOSÓFICO: Vitalismo e Historicismo.
III. EL PENSAMIENTO DE ORTEGA:

A. El objetivismo.

B. El perspectivismo.

C. El raciovitalismo:

1. La vida como realidad radical.

2. La razón vital.
IV. EL HOMBRE COMO SER HISTÓRICO.

V. EL CONCEPTO DE FILOSOFÍA.

EL RACIOVITALISMO DE ORTEGA.

I. VIDA Y ESCRITOS.
José Ortega y Gasset nace en Madrid el 9 de mayo de 1883, en el seno de una familia burguesa, liberal e ilustrada. Su padre fue periodista y director del periódico El Imparcial, del que la madre de Ortega era propietaria. Por ello no es de extrañar el que Ortega llegase a ser una gran figura dentro del mundo periodístico.
En 1891 ingresa en el colegio de los jesuitas de El Palo (Málaga). En 1897, año del asesinato de Cánovas del Castillo, termina el Bachillerato, e inicia los estudios universitario de Deusto y, poco después, en la Universidad Central de Madrid.
España vive la época de la restauración monárquica de Alfonso XII y Regencia de María Cristina. En 1898 termina la guerra hispanoamericana. Con la Paz de París toma conciencia del “problema de España” y opina que el problema radica en el individualismo de las regiones y los hombres de España. La solución, según Ortega, vendrá por influencia del pensamiento europeo del que nuestro país se halla alejado; para ello es necesaria la existencia de grupos dirigentes que pongan al día la cultura española.
Tras la licenciatura (1902) comienza a colaborar en el periódico, y se doctora en 1904 con la tesis Los terrores del año mil. Crítica de una leyenda.
Viaja a Alemania para completar sus estudios de filosofía. Visita las universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo. En 1906 se matricula en esta última universidad y estudia con H. Cohen y P. Natorp, neokantianos ( el neokantismo pedía la vuelta a Kant como forma de superar los callejones sin salida del idealismo de Hegel y sus discípulos). En esta época se familiariza también con el movimiento fenomenológico.
Vuelve a Madrid (1908), comienza su actividad docente en la escuela de Magisterio y posteriormente obtiene la cátedra de Metafísica de la Universidad de Madrid,( donde permanecerá hasta el comienzo de la Guerra Civil Española). Contrae matrimonio con doña Rosa Spottorno.
A partir de este momento y hasta el comienzo de la guerra, su presencia en la política, en las letras y en el pensamiento español es constante y decisiva. En 1914 funda la Liga de Educación política Española, de orientación regeneracionista democrática (el Regeneracionismo pretendía, tras el reconocimiento de la inferioridad española respecto a Europa, un resurgir cultural, social y económico). En este año publica su primer libro Meditaciones del Quijote.
Su actividad periodística será fundamental: funda la revista España (1915), comienza la publicación de El espectador, es confundador del diario El sol (1917), funda y dirige la Revista de Occidente (1923).
Su enfrentamiento con la Dictadura de Primo de Rivera le lleva a dimitir de su cátedra de filosofía. Imparte cursos libres de los que saldrá su obra ¿Qué es filosofía?. Posteriormente vuelve a la universidad (1930). Interviene intensamente en política colaborando en la venida de la Segunda República. Es elegido diputado por León a las Cortes Constituyentes (1931), fundando con Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala La Agrupación al Servicio de la República. La vida de diputado le desilusiona; por ello abandona la política activa y disuelve la agrupación.
Al estallar la guerra civil en 1936 se autoexilia. Tras abandonar España viaja por Europa (París, Holanda), y reside en Argentina y Portugal(1942). Con el término de la II Guerra Mundial regresa a España. Sin embargo, su actividad pública es mínima por las circunstancias políticas españolas. En 1946 pronuncia un ciclo de conferencias en el Ateneo de Madrid y se comienzan a publicar sus obras completas.
Funda junto con su discípulo Julián Marías el Instituto de Humanidades (1948). Posteriormente viaje a Alemania (1950), donde mantiene un debate filosófico con M. Heidegger sobre el hombre y su lenguaje.
Tras una operación sin esperanzas muere en Madrid el 18 de octubre de 1955.
Ortega vivió en una época en la que España intentaba una intensa actividad de reconstrucción cultural y apertura a Europa, que es la única respuesta a la grave crisis de la identidad nacional, según Ortega. La europeización es el método para hacer esta España, a la que quiere sacar de su retraso.
Destacó como periodista, ensayista y filósofo. El pensamiento de Ortega es sistemático, aunque sus escritos no suelen serlo, estando siempre abierto al diálogo con el lector. Su obra la podemos clasificar en varios períodos:
1. Período perspectivista, en el que destacan : Meditaciones del Quijote (1914), Verdad y perspectiva, España invertebrada (1921).
2. Período raciovitalista: La deshumanización del Arte (1925), La rebelión de las masas (1929), ¿Qué es filosofía?(1929), Ideas y creencias (1940).
3. Después de su muerte se publicaron: Unas lecciones de Metafísica (1966), Sobre la Razón histórica y otras.

Textos de selectividad: el primer artículo es una lección dada por Ortega en la inaugura del curso en la Universidad de Madrid, 1921-22, se publica en el 1923, en el que critica al relativismo y al racionalismo. El segundo texto es un artículo publicado en la Revista de Occidente en 1924, en él critica al racionalismo y expone las distintas definiciones de vitalismo, biológico y filosófico, para darnos su visión propia.


II. CONTEXTO FILOSÓFICO: Vitalismo e Historicismo.
A partir del siglo XIX hemos visto cómo hacen irrupción en el campo filosófico dos conceptos nuevos: Vida e Historia. Esta corriente continúa con nuevas aportaciones en el siglo XX. En esta línea de pensamiento podemos incluir al filosofo español Ortega y Gasset.


  • Con la denominación de vitalistas se designa a un grupo de filósofos cuya reflexión gira en torno al tema de la vida, filósofos que consideran que la vida, en toda su compleja realidad, es el centro de la investigación filosófica. No obstante, el término vitalismo puede hacer referencia a dos concepciones de Vida:

-La vida en sentido biológico.

-La vida como existencia humana vivida, como vivencia.


  • Con el nombre de historicismo se designa una corriente de pensamiento que se caracteriza por considerar que la historia es la categoría fundamental de la filosofía. Para Spengler, por ejemplo, el conocimiento y comprensión de la historia es lo único que permitirá al hombre valorar el significado y la importancia de cualquier hecho o situación.

En el caso de W. Dilthey (que reflexiona sobre la vida entendida del segundo modo) y de Ortega (que se ocupa de la vida en ambos sentidos), historicismo y vitalismo se conectan y complementan; por eso pueden ser considerados, en cierto sentido, también como historicistas.


Si Nietzsche entiende la vida desde el punto de vista biológico-cultural, como impulso y vivencia, y Bergson como elan vital, impulso vital que se expande evolutivamente y ascendentemente contra el lastre de la materia, Ortega lo hará bajo el raciovitalismo, como razón vital e histórica.

III. EL PENSAMIENTO DE ORTEGA.
Podemos distinguir tres etapas en el pensamiento de Ortega:
De 1902 a 1910. Etapa de tendencia objetivista que llegaba a afirmar el primado de las cosas y de las ideas sobre las personas.
De 1910-1914 a 1923. Etapa perspectivista.
De 1923 hasta el final de su vida. Etapa Raciovitalista.
A). El objetivismo.
Durante los años anteriormente señalados, Ortega toma contacto con la ciencia y la filosofía alemanas y toma conciencia del desfase social, político, científico y cultural de España. Esa decadencia española “consiste pura y simplemente en falta de ciencia, en privación de teoría”.
Ahora bien, la ciencia es el resultado de una actitud intelectual objetivista, actitud caracterizada por la precisión y el método, el hábito crítico y la racionalidad. La búsqueda de definiciones nos ejercitará para ser precisos y metódicos, la actitud crítica nos llevará a contrastar cualquier doctrina con la verdad y la razón y, de esa forma, la racionalidad se nos presentará como requisito básico.
Frente al subjetivismo, Ortega predica el contraste con las cosas, la última palabra no la tiene las opiniones sino las cosas. Pero la teoría, la ciencia, sólo es posible sistemáticamente. La verdad sólo se da en un sistema.
Creo que entre las tres o cuatro cosas inconmoviblemente ciertas que poseen los hombres, está aquella afirmación hegeliana de que la verdad sólo puede existir bajo la figura de un sistema”.

B. EL PERSPECTIVISMO.
La verdad, lo real, el universo, la vida...se quiebra en facetas innumerables, en vertientes sin cuento, cada una de las cuales da hacia un individuo”.
La verdad, según Ortega, no puede consistir en captar la realidad de forma atemporal y acircunstancial. La verdad consiste en dar cuenta de la realidad desde la perspectiva vital en que nos encontramos. Ahora bien, el perspectivismo no es contrario a la objetividad; las distintas perspectivas han de complementarse e integrarse. De esta forma el perspectivismo viene a terciar en la vieja polémica relativismo-racionalismo, en sus diferentes nombres.
El relativismo y el escepticismo tienen de positivo el no abandonar lo concreto, pero supone una renuncia a la filosofía en cuanto renuncia a toda relación con la verdad. El racionalismo, por su parte, defiende una única perspectiva posible sobre la verdad, válida para todo hombre y toda época; en consecuencia, la teoría elaborada será ajena al acontecer real de las cosas.
El perspectivismo, según Ortega, asume la teoría básica del relativismo, la realidad es múltiple y de ella caben múltiples perspectivas y la del racionalismo, la multiplicidad de puntos de vista sobre la realidad se deben unificar desde un principio rector.
Las distintas perspectivas no son excluyentes ni contradictorias y deben ser unificadas, pues la verdad estará constituida por la unificación de las múltiples perspectivas. Así la verdad será algo que se va alcanzando, que no está ya dada de forma definitiva; la verdad se deberá ir redondeando.


Perspectivismo y ontología. Teoría de la realidad.
La caracterización de la vida según Ortega, está pues, íntimamente ligada la realidad, a su ontología, que podría comprender a partir de tres nociones fundamentales: perspectiva, circunstancia y yo.
El ser del mundo no es alma o espíritu ni materia sino perspectiva. No existe una realidad inmutable y única, haya tantas realidades como puntos de vista, las cosas no son sino valores, interpretaciones. Cada perspectiva supone una jerarquía de planos o términos. Todos los distintos puntos de vista se complementan o articulan, como hemos visto, para ir redondeando o definiendo la verdad. Pero toda perspectiva se encuentra emparentada a una determinada circunstancia humana o histórica.
Junto a la perspectiva y circunstancia destaca Ortega la realidad del yo. La persona la define como “yo soy yo y mi circunstancia”. La circunstancia constituye la otra mitad de mi persona. La circunstancia es:


  1. Todo lo que no soy yo, los demás hombres, los usos sociales, las creencias, las ideas, las opiniones, las cosas que aparecen a mi alrededor...




  1. La totalidad de cosas que constituyen mi mundo, mi circunstancia.




  1. Inseparable de mi yo, mi vida se hace esencialmente con la circunstancia. La circunstancia es yo, viviendo con, entre y en función de las cosas, yo soy inseparable de ellas y ellas de mi.

La circunstancia por sí sola no es nada, adquiere radicalidad cuando la emparentamos con el sujeto que la vive. Por esto es el personaje quien confiere carácter de mundo a lo que sin él no tendría sentido. La vida humana es quien da los diversos sentidos sobre lo real, y cualquier tipo de realidad se constituye como tal única y exclusivamente respecto a ella. Por eso mi vida es la realidad radical y me conozco en tanto que advierto que yo soy yo y mi circunstancia.


C. EL RACIOVITALISMO.
1. La vida como realidad radical.
La filosofía para Ortega es conocimiento del universo, de todo cuanto hay. Y la realidad del universo más indudable es la vida. Esta realidad radical no es ni el mundo exterior (como pretendía el realismo) ni la conciencia o el sujeto pensante (idealismo), sino la vida humana, nuestra vida, interpretada como coexistencia del yo en el mundo.
Ortega critica al realismo. La razón naturalista o realista (propia de las ciencias) sirve siempre y cuando su objeto de conocimiento sea cosa, pero la vida humana no es un objeto, no se trata de una cosa y por eso no es una naturaleza. “El hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia”.
Rechaza también el idealismo, ya que trata las realidades (cuerpos o no) como si fuesen ideas o conceptos fijos, como identidades, cree que lo permanente e independiente es mi pensamiento, el sujeto pensante de Descartes, interpretado como una cosa.
En definitiva en el sentido tradicional de la razón, la razón se ha entendido como facultad que capta lo inmutable, la esencia eterna de las cosas. Es decir, como razón pura. Sin embargo, según Ortega, todas estas definiciones de la razón son muy estrechas, han esterilizado y empobrecido la razón. Para Ortega la razón es toda acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad, con la vida, lo primero y más importante o realidad radical es la vida. Por ello junto a la razón pura y eterna, y por encima de esta, está la razón vital. La razón vital es “una y misma cosa con vivir, es la vida humana”. Nuestra vida interpretada como coexistencia del yo con el mundo. “El dato radical e insofisticable no es mi existencia, no es yo existo -sino que es mi coexistencia con el mundo”.
Cualquier tiempo de realidad presupone siempre otra realidad que le sirve de fundamento: nuestra vida. Por eso lo primero que debe hacer la filosofía es definir el sentido de mi vida, investigar las categorías que la describen, es decir, “los conceptos que expresan el vivir en su exclusiva peculiaridad”. Veamos esas categorías:


  1. Vivir es el modo de ser radical. No es un concepto abstracto, mi vida es mi ser individualísimo. Vivir no es ser mera cosa, tampoco significa intimidad o subjetividad. “Vida es lo que somos y lo que hacemos”; es, de todas las cosas, la más próxima a cada cual. Vivir es encontrarse en el mundo. Me doy cuenta de mí en el mundo, de mí y del mundo, la vida es percatarse, tener conciencia de que se vive.




  1. Nuestra vida “...consiste en que la persona se ocupa de las cosas o con ellas, y evidentemente lo que nuestra vida sea depende tanto de lo que sea nuestra persona como de lo que sea nuestro mundo”. Nos encontramos en el mundo ocupados en algo, en contacto con las cosas. “Ocuparse es hacer esto o lo otro, -es por ejemplo, pensar. Pensar es vivir porque es ocuparme con los objetos en esa peculiar faena y trato con ellos que es pensarlos. Pensar es hacer, por ejemplo, verdades, hacer filosofía. Ocuparse es hacer filosofía o hacer revoluciones o hacer un pitillo o hacer footing o hacer tiempo. Esto es lo que en mi vida soy yo...”.




  1. La vida es un hallarse ocupándose en esto o lo otro, un hacer. Pero todo hacer es ocuparse en algo para algo. Toda ocupación tiene un finalidad, no prefijada de antemano, la vida es imprevista. El hacer introduce finalidad en la ocupación. “Todo hacer es ocuparse en algo para algo”.




  1. Como la vida no está nunca prefijada sino que es posibilidad y problema, esa finalidad es voluntad de propósito y decisión. La vida es un quehacer que se decide libremente.




  1. La vida es un proyecto a partir de las posibilidades que me ofrece el mundo, las circunstancias que me rodean. El mundo no ofrece posibilidades ilimitadas. Ese poder de decisión dependerá siempre de que haya o no posibilidades frente al que decide; decidir es tener libertad para...y el mundo me ofrece posibilidades.




  1. Para que haya decisión tiene que haber a la vez limitación y holgura, determinación relativa. Esto expreso con la categoría circunstancia”. En otras palabras: las posibilidades no son nunca ilimitadas, la vida se presenta siempre bajo una determinada disposición y, dentro de la circunstancia, ha de decidir cada hombre asumiendo su circunstancia.




  1. Otra categoría es la temporeidad. Si nuestra vida consiste en decidir lo que vamos a hacer, quiere decirse que en la raíz misma de nuestra vida hay un atributo temporal: la vida es futurización. La vida humana es temporal como sus realizaciones. La vida es perspectiva y toda noción referente a la vida es histórica, no inmutable y eterna.




  1. La vida es coexistencia o convivencia. El individuo aislado y la comunidad de tipo genérico son meras abstracciones. La realidad concreta es la del individuo en comunidad vital con todos los demás individuos. “Coexistir es convivir, vivir una cosa de otra, apoyarse mutuamente, conllevarse, tolerarse, alimentarse, fecundizarse, potenciarse”.


2. La razón vital.
El primer problema del vitalismo es la ambigüedad del propio término: puede aplicarse a doctrinas relacionadas con la biología o con la filosofía y, en los dos casos, presenta varias acepciones. Ciñéndonos al ámbito filosófico, Ortega distingue tres concepciones distintas:


  1. -Teoría del conocimiento que defiende que éste es fruto del proceso biológico, explicable por las mismas leyes que rigen todo proceso biológico.




  1. -La teoría de Bergson: la razón no es el modo de conocimiento superior del hombre; la vivencia íntima -la intuición- con las cosas, en lugar de pensarlas, es el modo de conocimiento más profundo.




  1. -La tercera formulación, que Ortega hará suya, defiende el método racional de conocimiento y sitúa el problema de la vida en el centro de la reflexión filosófica. Frente a irracionalismo vitalista, esta alternativa no descarta la racionalidad sino que hace patente que lo racional es “breve isla rodeada de irracionalidad por todas partes”.

Mi ideología no va contra la razón...va sólo contra el racionalismo”. Desde Grecia hasta Kant la razón se ha entendido como la facultad que capta lo inmutable, la esencia eterna de las cosas. Es la razón pura. Este racionalismo obedece a la creencia de que no hay límite alguno, ni en los objetos ni en la propia razón, al ejercicio de ésta; los racionalistas no admiten la existencia de zonas de irrracionalidad, de zonas opacas a la razón. Esa ceguera nace, según Ortega, de un acto de fe en la razón y, por tanto, tiende a absolutizar a la razón. Esa mística de la razón debe quedar al descubierto en el racionalismo para salvar a la propia razón.



Para mí es razón, en el verdadero y riguroso sentido, toda acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad”. El auténtico significado de la razón es el de “dar razón de algo”.
Ahora podemos comprender la primera tesis del raciovitalismo: la realidad (y, dentro de ella, la vida como su faceta más significativa) estaba ahí como primacía ontológica anterior a que ningún filósofo diese cuenta de ella; el pensamiento viene después y debe abordar esa realidad y esa vida que le son preexistentes.
Si, como hemos dicho, la realidad preexiste al pensamiento, la razón no puede pretender rehacer la realidad de acuerdo con los imperativos que quiera imponerle, sino “dar razón” de aquello que le precede.

IV. EL HOMBRE COMO SER HISTÓRICO.
Pero la “razón vital” funciona no como un entendimiento desarraigado del sujeto, sino desde el sujeto en su totalidad, desde el sujeto en toda su circunstancia y desde su determinada realidad social e histórica. Por eso, la razón vital es constitutivamente razón histórica: la razón vital (en su exigencia de explicar la vida del individuo, de pueblos y naciones) es razón histórica porque comprende la realidad en su devenir, en su fieri. “La razón histórica no acepta nada como mero hecho, sino que fluidifica todo hecho en el fieri de que proviene: ve cómo se hace el hecho”.
Pero no se trata de una mera narración o descripción superficial de lo acontecido, sino la búsqueda de lo que lo posibilita y hace inteligible en su totalidad. Ahora bien, hemos de abandonar toda razón a priori para conseguir una acomodación perfecta entre la interpretación y el hecho. La razón histórica no podrá tener éxito si se acerca a la realidad con esquemas preestablecidos.
La razón histórica es... una razón a posteriori”.
Por eso, la racionalidad de la historia quedará siempre como problema, es algo que hay que ir buscando continuamente, hay que ir rehaciendo esquemas con el método de la prueba y el error.
Desde la perspectiva de la razón histórica el vivir alcanza una nueva dimensión: el hombre va siendo y desiendo, el hombre se da cuenta de que es una inacabable proyecto. Pero la racionalidad de la historia no es algo claro sino problemática, es algo que hay que ir buscando continuamente, rehaciendo esquemas bajo el signo de la prueba y del error. La dialéctica de la historia consiste e ir descubriendo nuevos horizontes. La óptica de la razón histórica ha de ser ella misma móvil como la realidad que está tratando de aprehender. Esto sólo se logra viviendo y reviviendo continuamente esta realidad, esto es, siendo una razón viviente.
El hombre no es un hecho, sino un quehacer. Un quehacer con un destino concreto: su salvación. Esa salvación consistirá precisamente en ser “plenamente yo mismo”. Mismidad y autenticidad serán las dos categorías del destino humano. “Llega a ser el que era”, “sé fiel a ti mismo”.
En suma, que el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia”. La vida individual es histórica, la historicidad le pertenece esencialmente a la vida de cada uno.
Y frente a las tesis que ponen el protagonismo de la historia en los individuos o en las muchedumbres, Ortega propone el concepto de generación como eje interpretativo de la historia.
Cada época se caracteriza por sus creencias, cultura, ideas, problemas...su forma de vida, costumbres, modos de vivir, relaciones sociales etc. En cada momento existen tres generaciones distintas: la emergente, la que está en su plenitud y la que va desapareciendo. Ahí está la génesis del conflicto generacional, el hecho que permite que pueda haber innovaciones o retrocesos en la historia y, en último término, esas épocas de crisis en que la historia se acelera, cuando son muy fuertes las tensiones entre las generaciones, exigiendo las nuevas grandes transformaciones, al pretender realizar sus proyectos y tareas históricas.
La generación, compromiso dinámico entre la masa y el individuo, es el concepto de más importancia de la historia, y, por decirlo así, el gozne sobre el que ésta ejecuta sus movimientos”.
Ortega constata que en Europa, cada vez más las masas tienen mayor poder social. Si antes los individuos vivían aislados en diversos grupos, hoy se aglomeran por todas partes las masas, las muchedumbres. Frente a éstas encontramos la élite, grupo de individuos refinados con mayor cultura, especialmente cualificados, frente a la masa, hombre medio, que no se diferencia de los demás, pero que tienen en común ciertos deseos, ideas o modos de vivir. Esto también caracteriza a la minoría o élite, solo que sus fines, ideas o deseos excluyen los de la gran mayoría. El hombre de la élite se separa de la masa, tiene unas exigencias superiores a la mayoría..
El objetivo de la élite es la de dirigir y orientar a las masas, sin embargo, no siempre sucede, debido a la confusión entre quien debe mandar y quien debe obedecer.. Conclusión lógica de este proceso es la desmoralización que constatamos en España y que hace imposible su incorporación a Europa. Las masas en lugar de obedecer las directrices de las élites se rebelan y hacen que la “vertebración” de España sea difícil si no imposible.
V. EL CONCEPTO DE FILOSOFÍA.


  • La filosofía no nace por utilidad ni capricho. Al contrario es constitutivamente necesaria al intelecto, como al ave es el volar, al pez es el bogar, y tiene como nota esencial el afán de buscar y capturar la verdad del todo como tal todo. Lo dado, el hecho, no es más que algo fragmentario y, en consecuencia, se ha de remitir a algo que no es ello mismo, al “ser fundamental del mundo”. El objeto que está presente ante nuestros ojos es sólo una parte del mundo que por su deficiencia e incompletud nos remite al todo. Este “ser fundamental” del mundo no es un dato, es radicalmente distinto de todo ser mundano. Es decir, para Ortega el intelecto en su afán de buscar el sentido de las cosas se da cuenta de que lo dado sólo tiene sentido como parte de un todo, de un mundo, lo que hace que el mundo aparezca a su vez como problema fundamental de la filosofía, si pretendemos dotarle de un sentido.




  • El filosofar consiste pues en “buscar al mundo su integridad, completarlo en Universo y a la parte construirle un donde se aloje y descanse”. La filosofía es conocimiento del universo o de todo cuanto hay.

Por eso, las notas características o postulados del filosofar son:




  1. La filosofía no debe partir de creencias previas, ni de verdades supuestas. La filosofía renuncia a apoyarse en nada anterior a la filosofía misma. “La renuncia a apoyarse en nada anterior a la filosofía misma que se vaya haciendo y al compromiso de no partir de verdades supuestas”. Es lo que Ortega llama el imperativo de autonomía propio de la filosofía..




  1. La filosofía es afán de abarcar el universo, de capturar la totalidad. Es el principio de pantonomía.

Ambos principios son dos momentos del mismo método. El primero es negativo, de cautela, de análisis; el segundo nos empuja a establecer la correlación de todas las cosas para encontrar el sentido de universalidad.


3. La filosofía, por último, es un conocimiento teórico, expresable e intersubjetivo, distinguiéndose de la ciencia y del misticismo, es un conocimiento que pretende desvelar (alethéia) lo que son las cosas, el ser de las cosas; por eso es también ontología.

TEXTO DE SELECTIVIDAD.
“Hasta ahora la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema valer para todos los tiempos y para todos los hombres. Exenta de la dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya articulada la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación con otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tiene que ser sustituida por una razón vital, donde aquélla se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación”.
Preguntas:
1. Explique el sentido de la expresión “razón vital”.

2. ¿Qué relación guarda “la doctrina del punto de vista” con el pasado y el futuro de la filosofía?.

3. Exponga el contexto histórico y filosófico del texto.

4. El hombre como ser histórico en Ortega y Gasset.



5. La teoría materialista de la historia.







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