Página principal

"Hágase la luz"


Descargar 5.72 Kb.
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño5.72 Kb.
“Hágase la luz”

Durante cientos de miles de años los seres humanos tuvieron que soportar sin remedio la oscuridad de la noche y la penumbra de las cuevas o refugios. La primera luz artificial se consiguió a partir del descubrimiento del fuego que, además de proporcionar calor, alumbraba con sus llamas.

El fuego era considerado el más importante de los tesoros y antes de dominar las técnicas para producirlo procuraban mantenerlo encendido día y noche, sin embargo esta forma de alumbrado resultaba peligrosa y difícil de trasladar. Los primeros focos de luz se consiguieron con el uso de antorchas (palos impregnados en un extremo con grasas animales), que proporcionaban una llama más potente, estable y duradera.

A la luz de la llama

Las primeras lámparas de aceite se construyeron hace unos 20000 años y estaban formadas por rocas ahuecadas llenas de grasa animal o aceites vegetales. Más tarde se hicieron recipientes cerámicos para el aceite a los que se les añadía una mecha formada por fibras vegetales.

Hace algo más de 2000 años se fabricaron en Egipto las primeras velas, constituidas por una mecha envuelta en cera o sebo.

Alrededor del año 1800, el ingeniero francés Philippe Lebon y el mecánico escocés William Murdoch, por separado, instalaron lámparas de gas procedentes de la combustión de carbón. La luminosidad de estas lámparas aumentó de forma espectacular al colocar una gasa incandescente ideada por el físico austriaco Carl Auer en 1885.

Los fósforos

Durante miles de años los únicos sistemas para producir fuego consistían en frotar palos secos o producir una chispa al golpear piedra de pedernal con pirita o con un eslabón metálico.

En 1827, el químico inglés John Walker fabricó los primeros fósforos con astillas de madera impregnadas de un compuesto químico inflamable.

La composición de los fósforos se fue mejorando hasta la aparición, en Suecia, de los fósforos de seguridad fabricados en 1866 por John Lundstrom.

La luz eléctrica

El inglés Joseph Swan y el norteamericano Thomas Edison obtuvieron, en 1879 y por separado, las primeras lámparas de filamento incandescente o bombillas eléctricas. La iluminación eléctrica se hizo realidad gracias a los avances sobre electricidad de comienzos del siglo XIX y a la obtención de ampollas de vacío.

En 1919, el químico francés Georges Claude, desarrolló una forma de luz eléctrica sin filamento haciendo pasar una corriente eléctrica por el interior de un tubo con gas de neón, dando una luz roja que se emplearía en anuncios luminosos.



Por un procedimiento similar se obtuvieron las lámparas fluorescentes que se presentaron por primera vez en la Feria Mundial de Nueva York, en 1939.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje