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Procedimientos misioneros de las iglesias pentecostales

Al hablar de iglesias pentecostales no nos referimos a todas en su integridad, pues éstas, representan una variedad compleja y heterogénea, por lo tanto nos referimos solamente a las de nuestro estudio32.

En ellas se considera central la actuación del Espíritu Santo y la Sagrada Escritura, como norma de vida y conducta. Los que han sido bautizados están convencidos de haber recibido los dones del Espíritu Santo, que no necesariamente van en el orden de hablar en lenguas, la sanidad o la profecía. Esta unción les otorga una nueva identidad, un nuevo nacimiento en Cristo Jesús y ello les capacita casi automáticamente para ser fieles asiduos y consecuentemente, eficaces y persistentes a la hora de hacer presente su fe en cualquier espacio o situación.

Centrarnos en los siguientes puntos:



  1. Comunidad cristiana


Se distingue que la comunidad cristiana pentecostal en Cochabamba se identifica con una organización de gobierno plural, no unidas por una doctrina sino por una experiencia religiosa pentecostal, pero interpretada y fundamentada de formas muy diversas, en ello el afán de seguir el modelo de las primeras comunidades cristianas, descritas en los Hechos de los Apóstoles. Una asamblea de creyentes en Cristo, muy entusiasta y con mucha exigencia en la excelencia de la adoración a Dios. Siempre con la expectativa de acoger a mucha gente. Sus doctrinas aún continúan siendo no tan complejas, pero esta situación poco a poco va cambiando y se va haciendo cada vez más institucionalizada33.

El avance en el quehacer teológico ha sido poco desarrollado, debido a que no se le ha dado mucho hincapié a la reflexión teológica propiamente, más bien a aspectos que van en orden a lo práctico y utilizable en el contexto apremiante, en el cual el líder o pastor se va a desenvolver y llevar adelante su ministerio. Unida o esto, la desconfianza de que la teología académica o su discusión, socave la autoridad de la Biblia34.

La centralidad y el afianzamiento bíblico es determinante y de vital importancia, pues desde él se desprende básicamente el reconocimiento de la constitución de los ministerios dentro de cada iglesia: pastores, profetas, maestros, evangelistas, apóstoles, obreros y discípulos. Éstos a su vez los reconoce la comunidad orante y practicante, la cual los capacita y los proclama como dones de Dios a la iglesia, sin ninguna clase de restricciones sociales, ni de género35.

La feligresía siente y ve la preocupación de parte de sus pastores y líderes de infundir en ellos un modelo de vida, de acuerdo a la figura de Jesús, plasmada en las Sagradas Escrituras, por ello se encuentran constantemente en una intensa búsqueda de Dios a través de estudios y celebraciones emotivas de los cultos. El hecho de que una parte de los creyentes muestre entrega y dedicación verdadera y otra un tanto despreocupada, también forma parte de la vida de las congregaciones. A pesar de ello, está en los que se congregan la apreciación de una iglesia grande, con grandes expectativas vista desde dentro y también desde afuera.

En ellos es cada vez más apremiante el estar de manera armonizada y predispuesta, a la par, con las necesidades y urgencias de la sociedad en que se vive, y no tanto así cerradas en una manera de vivir, exclusiva, solo internamente. Es por ello que el énfasis espiritual y moral que causaba un tanto el desequilibrio en relación con las obras sociales, va buscando que éstas no queden sólo en manos de grupos de la congregación y pase a formar parte del reconocimiento y emprendimiento de todos los miembros de la iglesia, puesto que lo obra social poco a poco está siendo más practicada36.

La autodefinición de la línea pentecostal que se lleva adelante, es mayormente dentro de la línea carismática, aunque no falta la apreciación de hacer valer que sean los dones del Espíritu Santo que se mueven por donde quieran, de tal forma, estar al margen de cualquier categorización.

Por último resaltar dos puntos determinantes en el proceso de pertenencia y protagonismo dentro de las comunidades:


  • El hecho de que el «nacimiento» o incorporación de un nuevo creyente a la iglesia pentecostal, tenga lugar, por lo general en la edad juvenil o arriba de ella, hace que sea de mayor y mejor consistencia, pues, la nueva identidad recibida resulta no de una mera linealidad de formalismos externos que poco o nada atañen y comprometen a la persona en particular, sino que él mismo, personalmente, ha aceptado su condición de pecado o necesidad de una vida nueva-mejor, esto, en Cristo Jesús.

  • La posición de los laicos, la cual es prominente y protagónica, refuerza el vínculo con la congregación, mucho más si se subraya la experiencia personal de la fe, y la resolución de problemas a través de ésta. En los cultos se da la posibilidad a los miembros para manifestarse espontáneamente, y para la discusión de los problemas personales. Igualmente se escuchan en cada reunión los testimonios y los llamamientos a la conversión37.



  1. Compromiso con la Buena Nueva


El hecho de que sobresalgan dos modalidades de anuncio, «el evangelismo personal» y a través de las «células familiares», nos facilita el ver con mayor claridad, la preocupación del anuncio evangélico, no sólo de parte de los pastores o líderes, sino que cada creyente, comprometido con la fe pentecostal hace presente esta dedicación.

Ambos métodos, son métodos fundantes de anuncio cristiano, debido a que han sido utilizados desde las primeras comunidades cristianas, pero al mismo tiempo, éstos se presentan tan actuales a pesar de que estemos en tiempos de tecnologías y cibernéticas avanzadas, pues, el contacto personal y la comunicación cara a cara o el encuentro testimonial familiar, seguirá siendo imprescindible a la hora de hacer presente la Buena Nueva de salvación. Los resultados han sido y seguramente seguirán siendo excelentes, pues los creyentes llegan a desarrollar y utilizar los dones que han recibido de Dios, y con ello se acrecienta su compromiso personal y comunitario.

Dentro de las otras modalidades de anuncio, parten precisamente de un fundamento bíblico (Mateo 28, 19) pues en ellos está la conciencia clara de que Dios utiliza a todos los miembros de su iglesia para anunciar la Palabra. Es por ello que los creyentes van aprovechando toda ocasión, de manera especial los círculos en los que cotidianamente se mueven: la familia, amigos, colegios, universidades, trabajos y ocupaciones en general.

La predica de pastores y líderes, constantemente llaman a hacer presente el testimonio de conversión a Cristo en y desde su propio testimonio de conversión y gracias recibidas por Dios, en ello el continuo estímulo de invitar a amigos y compañeros a venir y participar en los diferentes cultos de la iglesia.

Los materiales impresos no solamente los pastores y líderes los proporcionan y los distribuyen sino que también estos parten desde emprendimientos personales de los fieles, según sus posibilidades.

Medios lúdicos de expresión corporal acompañados por la música en todos los géneros, son muy importantes y utilizados para el evangelismo, estos prácticamente han ocupado el lugar de las acostumbradas avanzadas evangelísticas, de pequeños grupos de creyentes que con la Biblia y megáfono en mano, testimoniaban y proclamaban su fe en las esquinas de las plazas y calles.

Las grandes campañas evangelísticas se realizan en contadas ocasiones, siendo más frecuentes pequeñas pero aguerridas campañas de evangelismo en las plazas principales de la ciudad, y una serie de vigilias de alabanza y adoración en ambientes cerrados de la congregación.

La diversidad de entidades que posibilitan la formación y el fortalecimiento misionero, cada vez se hacen más numerosos y consistentes en cuanto al logro de su experiencia y eficacia38. Estas proporcionan un gran respaldo y mayores expectativas hacia la misión al exterior del país. A pesar de contar con tanto empuje y vitalidad misionera desde sus fieles y pastores, todavía se siente y se manifiesta que la gran empresa misional queda corta y que no se ha logrado todavía hacer envíos de misioneros propiamente desde Cochabamba-Bolivia.

Puntos importantes que se deben resaltar:


  • La línea misional que ellos van desarrollando sin ninguna demarcación y directriz de parte de instancias de estructura general, de congresos misioneros continentales u otras líneas foráneas o internas que les puedan marcar el paso, sino que estas iglesias van delineando sus emprendimientos misioneros de acuerdo a impulsos y emprendimientos congregacionales o personales.

  • La manera de llevar adelante la estructura de los cultos, pues si bien éstos tienen cierto esquema lineal de fondo, el contenido va ir transformándose notablemente de acuerdo al cotidiano vivir de la feligresía y su contexto social, económico y político.

  • La apreciación que ellos mismo tienen de sus iglesias, siempre con grandes esperanzas y expectativas de crecimiento y prosperidad, esto desde el último de sus fieles hasta el primero de los pastores.



  1. Actualidad y perspectivas


La línea evangélica pentecostal ha llegado mucho tiempo después de la conquista y del primer anuncio cristiano propiciado por católicos y más tardíamente por protestantes [iglesias históricas de la Reforma]. Pero la época de su llegada, en el siglo XX, se la puede catalogar como el tiempo de una segunda conquista cristiana, pues ésta está revolucionando las estructuras políticas, sociales y religiosas de América Latina. Es innegable que al igual que el protestantismo en su tiempo, la línea pentecostal ha crecido y sigue creciendo con el ritmo con el cual están cambiando las disposiciones en el transcurso del presente siglo. En esta línea H. Schafer39 apunta claramente que puede ser que esta «nueva religión» esté sustituyendo el papel que jugó el catolicismo en la época de la colonia, poniéndose de relieve, bajo este punto de vista, analogías y diferencias históricas.

Más aún, J. Fonseca en el 200240, investigador  de la Pontificia Universidad Católica de Lima, planteó la posibilidad de que el pentecostalismo latinoamericano sea considerado como una tercera rama del cristianismo, al lado del catolicismo y el protestantismo. Señaló que el protestantismo clásico nunca llegó a constituir una fuerza religiosa determinante en el hemisferio y recién con la llegada del pentecostalismo y su "boom" de los años 60 y 70, el protestantismo, "si es que el pentecostalismo es todavía protestante", se convierte en una fuerza religiosa que incluso ha llegado a amenazar seriamente cuatro siglos de predominio católico en el continente. Nadie duda, enfatiza, de la identidad cristiana del pentecostalismo, lo que sí está en duda es su identidad protestante, puesto, que el pentecostalismo, aunque nacido en el interior del protestantismo, escapa al control de éste.

Las proyecciones estadísticas apuntan a que Guatemala se convertirá en el primer país latinoamericano con mayoría evangélica41, causando en poco tiempo, un efecto domino en los demás países del continente42. La toma de conciencia de esta realidad y el mayor flujo de reflexiones y acotaciones de diversas instancias congregacionales de tipo pentecostal, han ido propiciando la integralidad en su modelo de iglesia y anuncio, incorporando a ella la acción concreta de ayuda social y el protagonismo a favor de los derechos humanos y la justicia. Es así que su presencia se presenta de manera más integral, respondiendo a sus asuntos pendientes a los cuales, tanto estudiosos como cientistas los tenían sometidos43.

En las iglesias de nuestro estudio y muy probablemente en las otras congregaciones pentecostales, se encarna una vivencia y manifestación de evangelio propiamente autóctono, desde los fieles a sus pastores. No están institucionalmente ligados a iglesias en otras partes del mundo y en consecuencia no dependen ni en lo económico de extranjeros, es por ello que sospechamos positivamente, que en ellos, se respira una autentica vivencia evangélica pentecostal latinoamericana-boliviana y cochabambina44. Refuerza estos hechos el surgimiento de iglesias propiamente en Bolivia, como es el caso de la Iglesia Ekklesía, a manos del Pastor Julio Cesar Ruibal.



  1. Acercamiento oficial católico y pentecostal

Conveniente conocer el proceso de dialogo oficial que se tiene entre la Iglesia Católica y las iglesias pentecostales puesto que estas integran una comisión mixta de estudio, auspiciada por el Secretariado para la Unidad de los Cristianos [actualmente, Consejo Pontificio] y el Consejo Mundial de las Iglesias45. Éste nada tiene de incidencias en el acercamiento o diálogo pentecostal y católico en Cochabamba, pues, inclusive es desconocido por la gran mayoría de los líderes principales de ambas iglesias.

La serie de conversaciones descritas como diálogo, comenzó con los contactos que mantuvieron algunos miembros individuales de las iglesias pentecostales con el Secretario del Vaticano para la Unidad de los Cristianos, en 1969 y 1970. Se clarificó el impulso inicial y comenzaron a emerger propuestas concretas gracias a la asistencia del Rvdo. D. du Plessis, autoridad internacional pentecostal, figura notable entre los pentecostales y asistente al II Concilio Vaticano y Fr. F. McDonnell, OSB, director del Instituto para la Investigación Ecuménica y Cultural de Collegeville (EE.UU.). El primer encuentro principalmente fue una ocasión para comenzar a conocerse unos a otros.

Antes de comenzar, quedó claro que el objetivo inmediato no estaba «relacionado propiamente con los problemas de la unión estructural inmediata»; aunque, desde luego, su objetivo era que los cristianos llegaran a unirse más estrechamente en la oración y el testimonio común. «A través de éste diálogo», quienes participan en él «esperan compartir la realidad del misterio de Cristo y de la iglesia, construir un testimonio conjunto, indicar en qué manera el compartir la verdad hace posible… el crecimiento conjunto»46.

También me fue sorpresa saber de este diálogo oficial entre pentecostales y católicos [a altas esferas] como lo fue también, cuando mencionábamos el mismo a católicos y pentecostales, sean estos fieles, líderes o directos responsables de las iglesias.

El dialogo que hemos podido conocer no agota la capacidad humana-cristiana de relaciones, pues lo alternativo, como siempre, está presente, y, hoy debe estar de manera más vigente todavía. Las aproximaciones que se dan, no en el menor de los casos, es a través de respuestas de razones y sinrazones de unos para con otros y, en vez de responder a la verdadera misión (Mt 28, 19) encomendada a cada creyente en y desde Cristo, se están dando respuestas unos a otros47 y en ello haciendo presente la gran debilidad y la falta de sentido en cuanto a la propia y única misión, si realmente están en la línea cristiana.


  1. Espacios en común

Los nuevos lazos ocasionales que brindan lo medios reflexivos y comunicativos a nivel global, han logrado que cada vez con mayor soltura y claridad, se reconozca que ya no hay exclusividad o primacía de una iglesia cristiana sobre otra, de si esta o aquella tiene menor o mayor verdad, a pesar de que en la parte doctrinal confesional se tenga diferencias bien acentuadas. Es la permanencia en la vida y enseñanzas del Señor que le otorga el reconocimiento, pues, ésa es su identidad y misión, ésa es la justificación de la existencia y consecución de toda iglesia llamada validamente cristiana. Ya no se dice que «fuera de la Iglesia no hay salvación», dicho de cualquier religión, sino que «fuera de la salvación no hay Iglesia “verdadera”, dicho también de cualquier Iglesia o religión»48. Nos unimos a la postura de J. M. Vigil49 quien enfatiza que si la religión no transforma al ser humano y al mundo a favor de la vida y la justicia, sino opta por los pobres, si no coopera para la transformación de su realidad circundante, es una religión que no hace presente concretamente los mandatos de Jesús.

Nuestro contexto lo marca la zona urbana, la ciudad50. Ésta se ha familiarizado rápidamente a su infatigable y desmesurado crecimiento y con ello: problemas de suelo y vivienda, educación y salud, agua y alcantarillado, transporte, empleo precario, los problemas familiares, la delincuencia y la violencia. A pesar de existir y ser evidentes estos problemas citadinos, en los añorantes a la vida en la ciudad está más latente el mayor caudal de oportunidades que ella presupone, pues, se presenta como una gran vidriera entretenida de ofertas de todo tipo y estilos, pero que lamentablemente tiene como trasfondos los más bajos y atroces ataques hacia la dignidad humana en general.

Es en la ciudad, donde se puede evidenciar con mayor claridad la época de cambios en que nos encontramos. En ella se ve que todo está sujeto a transformaciones, todo se relativiza. Parece que nada es definitivo, permanente o absoluto. Esta situación produce desorientación y desaciertos para cualquier programa institucional, sea social, económico, político o religioso.

Están apareciendo nuevos imperativos éticos, como la lucha contra la corrupción, acciones humanitarias, ecológicas u otras preocupaciones propias de pequeños colectivos. Se ha desarrollado una fuerte conciencia ecológica, vista la devastación del medio ambiente. Ayudas humanitarias para los sectores más empobrecidos51.

En estos tiempos pareciera que se está volviendo a lo religioso, sin embargo se puede verificar que este fenómeno está más inspirado en sentimientos y emociones que en creencias profundas. Por lo tanto se rebasa rápidamente lo dogmático y cualquier normatividad, por más válidas y antiguas que estas sean52. Gran ignorancia en el conocimiento de la Biblia y ésta se la va catalogando dentro de otros cánones religiosos. Vuelta a la religiosidad originaria-ancestral autóctona, a los fetiches y adivinanzas.

Las iglesias experimentan una creciente indiferencia especialmente de parte de los jóvenes53. La religiosidad se va desarrollando con mayor fuerza fuera de instituciones o dentro de nacientes instituciones religiosas, parecieran asuntos de grupos y de mercado54. El problema de fondo es que estamos en una tremenda difusión y confusión religiosa y los cristianos no están dando claridad, ni respuestas a esta situación urgente.

Los asuntos del Estado, los partidos políticos y las instituciones sociales ya no son dirigidas y protagonizadas por las élites partidistas tradicionales, ahora son otros los protagonistas. La gente se relaciona por intereses personales no por compromisos con la sociedad. Gusta lo novedoso y participativo. Prima lo audio-visual. Agrado en participar de las decisiones. No es muy practicado el razonar y profundizar.

Estamos asistiendo a una transformación de la moral y de los auténticos valores, ha surgido una ética indolora, un amoral sin obligación ni sanción. Lo que está de moda es una caridad sin deber, un altruismo indoloro, reduciéndose a una ética del menor esfuerzo. Existe un terrible miedo al sufrimiento, al dolor y a la muerte. No hay lugar para el más pequeño sacrificio ni menos aún para el fracaso55. La familia está experimentando una crisis de ajuste y de resignación de sentido, cobrando nuevo matices, debido a las desintegraciones y separaciones de ésta.

En resumidas cuentas todo apuntaría que el hombre de hoy, más propiamente el hombre citadino, tiene la posibilidad de todo, pero desprovisto de creencias profundas, de valores fundamentales, de ideales verdaderamente humanos y cristianos a los cuales consagrar la vida. Gran mayoría de hombres y mujeres de hoy saltan de una situación a otra sin aferrar la vida a una adhesión permanente.

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