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Hacia edimburgo 2010


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HACIA EDIMBURGO 2010

Aportes del Instituto Latinoamericano de Misionología

Cochabamba – Bolivia


  1. PRINCIPALES FUENTES PARA UNA ESPIRITUALIDAD ECUMÉNICA-MISIONERA DESDE LATINOAMÉRICA


Anuncio evangélico católico y pentecostal: Conocimiento, valoraciones y orientaciones misionales en cochabamba, bolivia



Lic. Calixto Salvatierra Moreno
En los últimos cien años se ha constatado con mayor claridad el resurgir del anuncio cristiano en y desde comunidades concretas, siendo que éste se ha ido cumpliendo a lo largo de más de dos mil años. La urgencia y desarrollo de esta gran comisión no fue promovida precisamente desde el seno de la Iglesia Católica, sino desde ramificaciones involuntarias de su «cuerpo» estructural.

El actual impulso misionero de la Iglesia Católica, se debe a dos factores fundamentales: la renovación pastoral a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965), y el fenómeno de la secularización. El primer factor es semejante a un despertar evangélico y misionero, mientras que el segundo tiene que ver con la pérdida de vigencia de la función integradora de la religión en la sociedad, disminución de la influencia de las iglesias en el ámbito social, el retroceso notable de las prácticas religiosas de los bautizados y el debilitamiento del influjo de la norma ética católica en la conciencia de los creyentes.

Los comienzos del siglo XX han presenciado el creciente desarrollo del pentecostalismo, y con ello datos reveladores en la conformación de un novedoso campo religioso a nivel mundial, siendo interpretado desde ámbitos sociológicos, antropológicos, históricos, religiosos, teológicos, etc. Los estudiosos llaman pentecostalidad a todo este movimiento; dimensión constante que se ha manifestado de diversas maneras en la historia del cristianismo e incluso en la de las religiones. Estos talantes renovadores son muy variados porque echan «mano», al expresarse, de los elementos religiosos, culturales, etc., disponibles al momento y de acuerdo al contexto.

Estos despertares o reavivamientos más propiamente en los ámbitos cristianos evangélicos, han revitalizado y «catapultado» la reflexión y práctica para la tarea misional.

Salta a la vista que nuestro contexto Latino Americano se ha constituido poco a poco en protagonista del avance en el quehacer misionológico1. Esto se puede evidenciar cuando confluyen personas, asociaciones, movimientos e instituciones que se dedican propiamente a la reflexión de temas que van en la línea misional. Tal es el caso de Bolivia, más propiamente desde su «corazón», del cual emerge privilegiadamente la ciudad de Cochabamba.

Esto, motiva a adentrarse y conocer y valorar los procedimientos del anuncio cristiano, propiciados por la Iglesia Católica y las iglesias pentecostales. Teniendo presente la situación privilegiada que tiene Cochabamba, en cuanto a la reflexión misionológica acaecida y forjada desde su «seno», éste se constituye en el contexto de exposición. Tratando de presentar las modalidades y procedimientos de anuncio cristiano, y, en ello, sus perspectivas misionales.

Metodológicamente, parto, aclarando los presupuestos fundamentales, en la tarea misional, en ambas iglesias; seguidamente la selección de la abundante bibliografía y documentos existentes con relación al tema, como también de escritos inéditos de archivo, que se encuentran en las instalaciones de dichas iglesias y sus respectivas instituciones y asociaciones en orden a la misión. Luego, las diferentes oportunidades que he tenido de intercambiar pareceres, al mismo tiempo con una especie de entrevistas abiertas a los responsables directos del anuncio cristiano de ambas iglesias, testimonios de vida y coloquios con grupos focales a cualificadas personas, tanto misioneros como misionados, que he ido acumulando en base a nuestra observación participada a lo largo de más de un año y medio. En todo ello mi experiencia dentro del campo ecuménico, tanto, participando, en cuanto mis posibilidades me lo han permitido, de las reuniones de oración por la unidad de los cristiano; de igual manera como presidente de la Comisión de Diálogo y Ecumenismo de la Arquidiócesis de Sucre, en el 2007.

El mandato misionero tiene varias vías a la hora de encarnar su realización en la historia, sobresale de manera primordial el anuncio para el cumplimiento de la misión. Es por ello que utilizaremos anuncio cristiano como sinónimo de misión.

Espero que esta manifestación contribuya al conocimiento y a la valoración de los emprendimientos de anuncio cristiano, que se realizan en nuestras tierras, desde la diversidad confesional cristiana. Que abra de manera real a situaciones concretas y aprovechables que se tienen a la mano y no dejarlas en el deterioro de sobre entendimientos, conservando estereotipos y prejuicios, en muchos casos anacrónicos y por ello improductivos, consecuentemente contrarios a lo esencial de toda comunidad cristiana.


  1. La prioridad del anuncio en la misión

La misión es la participación de los cristianos en la misión de Jesús, que consiste primordialmente, en predicar o anunciar el evangelio; es así que el anuncio tiene prioridad en la misión, por ello toda comunidad cristiana, no puede privar a los hombres de la Buena Noticia proclamando claramente de que en Jesucristo se ofrece la salvación, como don de amor, gracia y misericordia de Dios, encarnado en el testimonio de una comunidad, para beneficio del mundo2.

La prioridad permanente del anuncio en la misión viene del hecho de que las formas de actividad misionera están orientadas hacia esta proclamación, que revela e introduce al misterio salvífico escondido en los siglos y revelado plenamente en Cristo (cf. Ef 2,8), el cual es el centro de la misión y de la vida de toda comunidad cristiana3.

Para que el contenido del anuncio cobre eficacia, la Palabra proclamada se ha de acompañar de signos que preparan y confirman la aceptación del anuncio del evangelio. Ya en el Antiguo Testamento los profetas anunciaban y hacían signos y prodigios (por ejemplo, Dt 34,11). Los Apóstoles inmediatos de Jesús recuerdan cómo Dios los acreditó con signos y prodigios en medio del pueblo (cf. Hech 2,23; Rm 15,19; Heb 2,3-4). Estudios recientes prueban que el libro de los Hechos de los Apóstoles se redactó a la luz de esta estructura: palabra y signos4; y la evidencia misma de que nadie osa aceptar un anuncio si no ve signos que lo confirmen.




  1. Evangelización y evangelismo

Revisando documentos de la Iglesia Católica5, y reflexiones de misionólogos como J. Kavunkal, el cual, luego de hacer un análisis bíblico e histórico de los términos misión y evangelización, argumenta que ambos término pueden significar la misma cosa6. D. Bosch hace ver que los evangélicos usan casi uniformemente el término evangelismo para referirse a la actividad de evangelizar7; D. McGavran sostiene claramente que «teológicamente misión significa evangelismo por todos los medios posibles»8. J. Lewis define «evangelismo como la actividad de alcanzar a la gente, desde una iglesia existente dentro de una misma mini esfera hasta sus límites», y admite que este es el patrón más usual de las bien conocidas misiones de la actualidad9.



  1. La misión como evangelización en la Iglesia Católica

Fueron muchos años de reflexión teológica misional los que han dado como resultado, clarificar, que la misión y en ello el anuncio de la Iglesia Católica tiene como fundamento10 la comunión y participación de la Verdad, el amor y la vida de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. «En resumen, la fuente de la misión es el amor del Padre. Es Jesús, el enviado del Padre, ungido por el Espíritu (Jn 10,36), en su encarnación pascual. Son los apóstoles, base del nuevo pueblo de Dios comunidad Católica, pentecostal, sacramento de salvación»11.
El mismo Cristo es la fuente del ministerio en la iglesia. El la ha instituido, le ha dado autoridad y misión, orientación y finalidad12. En la Carta encíclica Redemptoris missio se hace presente con claridad el derecho-deber de evangelizar de todos los fieles (ver, RMi 39a, 86 y 48).

  1. La misión como evangelismo en las iglesias pentecostales

La situación misionera del tiempo presente se entiende, comprendiendo la situación misionera del movimiento pentecostal, con referencia especial al pentecostalismo clásico, marcado por el don de lenguas como prueba de que la persona convertida ha recibido una bendición especial del Espíritu Santo13.

J. Míguez Bonino citando a W. Hollenweger, asume con mayor claridad una interpretación «pluralista» del hecho pentecostal en cuanto a su teología y sentido de misión, y deja sin duda lo que D. Dayton ha llamado el «modelo cuadruple», el cual representa la tradición común del pentecostalismo14. Es así que se hace vigente el mandato misionero, desde cuatro temas centrados en la persona de Jesús, desde una experiencia personal con él, como: Cristo Salvador, Bautizador en el Espíritu Santo, Sanador, y como Rey que viene15. Confesión hecha y transmitida a viva voz, en las calles, plazas y en general aprovechando toda ocasión16.

El planteamiento para la misión o anuncio, va en la línea de presentar a Jesús como el modelo para todo creyente (Jn 17,18), él estaba en el mundo pero no era del mundo (Jn 17,16). Así también los creyentes son enviados al mundo a una misión encomendada por el Hijo: para dar a conocer al Padre. De aquí se desprende que el primer gran misionero es Dios, que envió a su Hijo con una misión17.
5. Aspectos importantes del talante pentecostal en América Latina.
El pentecostalismo nace en América Latina18; aunque se habla de una explosión pentecostal que se dio simultáneamente en varios continentes, no sólo en Estados Unidos de Norte América. W. J. Seymour (1870-1922), hijo de antiguos esclavos de Lousiana, según la opinión más aceptada entre los historiadores debe ser considerado como el fundador del pentecostalismo norteamericano. Para otros el pionero de este movimiento es C. F. Parham (1873-1929)19. Sucesivamente el crecimiento de las iglesias pentecostales en América Latina es uno de los aspectos más significativos del avance evangélico en general20.

El sentido de misión pentecostal en América Latina es particularmente notable entre las iglesias que están creciendo21. Sin excepción, creen que su mensaje es exactamente lo que necesitan los hombres. Christus Victor [Cristo victorioso] es el salvador que ellos presentan. Conscientes de la presencia del Señor y firmemente convencidos de la verdad de su mensaje, están listos para llevarlo a cualquier parte y por todas partes.

Importante tener en cuenta que es recién en la década de 1920, muchas iglesias pentecostales intentan implantarse en Bolivia. Las primeras iglesias pentecostales son la Misión Sueca Libre (llegada de Suecia en 1920), la Iglesia del Evangelio Cuadrangular (EE UU, 1929), la Iglesia Evangélica Pentecostal (Chile, 1983) y las Asambleas de Dios de Bolivia (EE UU, 1946), que son las principales responsables de la expansión pentecostal en el país. A partir de los años cincuenta ingresan una multitud de iglesias provenientes de Estados Unidos, de varios países de Europa y de América Latina22.


  1. Fuerzas vivas de la misión católica y pentecostal en la ciudad de Cochabamba

La urgencia de la investigación apunta precisamente a ello: conocer, valorar y proyectar a base de la fuerza misional cristiana católica y pentecostal, presentes en Cochabamba. Es sabido que la presencia de anuncio cristiano, no se agotan en las denominaciones cristianas pentecostales y católica, sino que estas hacen parte [importante] de un gran abanico de otras entidades cristianas23.

Son muchas las razones por las cuales Cochabamba se ha visto favorecida y enriquecida de grandes emprendimientos, de amplias intuiciones, de constantes reflexiones que han llevado al anuncio cristiano y consecuentemente a la misionología a cobrar nuevos matices, nuevos rumbos24. La situación geográfica «corazón» no sólo de Bolivia sino de Sudamérica, éste ha sabido latir acorde a los nuevos momentos que se propician para la misión. En sus tierras han surgido grandes personajes, encuentros nacionales, internacionales y mundiales, sobre la reflexión misionológica, instancias que hoy por hoy continúan siendo de gran valor para el quehacer misional cristiano.

El modelo de iglesia que estas denominaciones presentan y se proponen llevar adelante, nos dan el fundamento para los procedimientos propiamente de evangelización o evangelismo que estas llevan, conjuntamente con las respectivas entidades de apoyo y formación misionera, las actividades y emprendimientos de los grupos de cada una de las iglesias.

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