Página principal

Ha muerto un combatiente Por José J. Castellanos


Descargar 12.36 Kb.
Fecha de conversión23.09.2016
Tamaño12.36 Kb.
Ha muerto un combatiente

Por José J.Castellanos

Hay hombres cuya vocación es el combate. Están llamados a desenvolverse en medio de la adversidad, a enfrentar peligros y trabar combate. Estos hombres, pese al fragor de la batalla, sobreviven en medio de numerosas adversidades y, en ocasiones, finalmente encuentran la muerte en la batalla ante la enfermedad, ya en la ancianidad.

Uno de estos hombres fue Jerzy Skoryna, polonés-mexicano a quien tocó vivir en toda su crudeza la invasión nazi a Polonia en su juventud. Formó parte del Ejército Territorial, (Armya Krajowa – AK), las fuerzas de resistencia, que combatieron a los alemanes, organizaron sabotajes, prensa clandestina, desarmaron a numerosos soldados nazis para pertrecharse y organizar el afamado Levantamiento de Varsovia, que duró 63 días en 1944 y, finalmente, fue aplastado a sangre y fuego, ocasionando la total destrucción de la capital de Polonia. En esta batalla los miembros de este ejército, recuerda Skoryna en sus memorias, sufrieron, según algunas estadísticas, más de un cuarto de millón de bajas en la población civil y 40 mil de AK. Las hazañas de este ejército de resistencia llevó a que los aliados, con excepción de los rusos, lo consideraran como un ejército regular, cosa que no había ocurrido antes con un ejército de resistencia.

Ya como sargento alférez, Skoryna fue hecho prisionero por los alemanes y encerrado en tres diferentes campos nazis de Lansdorf frontera alemana, en Sandbostel, situado entre Hamburgo y Bremen, de donde fue trasladado como voluntario al campo de concentración de los AK en las afueras de la ciudad de Luebeck en alemania. Los prisioneros se organizaron para realizar una sublevación que se efectuó el 2 de mayo de 1944, cuando las tropas aliadas y rusas se acercaban a la región. El levantamiento fue un éxito. Al día siguiente era festividad nacional, por lo que ya libres y en contacto con fuerzas canadienses celebraron con una botella de vino, pero apenas les alcanzó para que cada uno de los que festejaban les tocara poco más de un cuarto de vaso, pero era tal su debilidad física, que eso fue suficiente para que todos adquirieran tremenda borrachera. Skoryna había pasado de 79 kilos a 46 en el campo de concentración.

Se acercaba el final de la Guerra, pero el joven combatiente insistía en alistarse a las fuerzas polonesas regulares para seguir luchando por su patria, ante el peligro que representaban los soviéticos, por lo que de inmediato buscó alistarse en la División Acorazada del Primer Cuerpo Polonés, al mando de Maczek, pero dichas fuerzas iban a ser licenciadas, por lo que desertó buscando la forma de ir a integrarse a las fuerzas del aire que combatían con la Real Fuerza Aérea Británica en Cambridge. Resultaría prolijo mencionar los avatares ocurridos en ese periplo, su engaño a los “diplomáticos” de la Polonia Popular, a los cuales rechazaba como serviles a la Unión Soviética, su intento de integrarse a las fuerzas del Pacífico de los Estados Unidos con el afán venir a América en busca de sus padres, en fin, su nombramiento como Asistente del Oficial de Enlace en un portaviones británico enlazando al Ejército Polonés con el

De Estados Unidos, su estancia en Cazarano Italia con el octavo ejercito Polones , su incorporación a las fuerzas Británicas hasta llegar a México.

Skoryna fue uno de tantos poloneses –no gustaba ser llamado polaco- que sintieron y sufrieron la decepción del abandono de Polonia por parte de los ejércitos aliados en manos de la URSS, por lo que en su corazón siempre anidó la esperanza de ver libre a su nación de esa ocupación.

Skoryna reunió y organizó a los excombatientes poloneses en México , America y Europa en tanto le era posible ver liberada su nación, se convirtió en promotor de la veneración a la Virgen de Czestochowa en nuestro país, y de Nuestra Señora de Guadalupe en Polonia y bloque comunista. A él se debió la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de Czenstochowa en México y de Guadalupe en Laski Varsovia en Polonia, que fuera bendita en una ceremonia conjunta del Cardenal Ernesto Corripio Ahumada primado de México y el Cardenal Joseph Glemp primado de Polonia

Fue el promotor del santuario de Jesús de la mericericordia en Tenango del aire en México

También se debió a él la organización de la colonia polonesa para recibir y acoger al Papa Juan Pablo II en sus vistas a México.

Pero, principalmente, lo recuerdo luchando al lado de Solidarnosc, el movimiento sindical de Lech Walesa, desde México. Promoviendo apoyos, publicando la revista Arka de Informaciones y, en fin, difundiendo y alentando la resistencia hasta la culminación de la victoria.



Pero no sólo sufrió y luchó por Polonia. Como decía con entusiasmo, él tenía una Madre Patria y un Padre Patria. Se sentía integrado a las dos naciones y por ambas sufrió hasta el final de su vida, decepcionado por las traiciones que veía ocurrían en Polonia por fuerzas “inflitradas” en lo que había sido Solidaridad. Lo mismo pensaba de la transición en México, al opinar que durante la alternancia había faltado carácter a los gobernantes para erradicar la corrupción, el burocratismo y los vicios del pasado, así como para resistir a las leyes absurdas favorables al aborto y a la homosexualidad. Le dolían sus dos patrias y en la medida que podía seguía combatiendo y sentía la impotencia de no ser escuchado y estar solo en esa lucha.

Así, con la bandera levantada y en pié de lucha, Jerzy Skoryna, soldado del Siglo XX sucumbió el 28 de diciembre de 2010, víctima de Cáncer. Fue uno de esos héroes a quienes les debemos más de lo que sabemos. No lo lloramos, pues sabemos que más allá de la gloria humana, ciertamente gozará de la Gloria de Dios. Así sea.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje