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Gonzalo sáenz de buruaga


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GONZALO SÁENZ DE BURUAGA.

PRESENTACIÓN DEL DOCUMENTAL SOBRE LAS MISIONES PEDAGÓGICAS DE VAL DE OMAR.



LUNES, 12 DE DICIEMBRE DE 2005.
Vamos a situar a grandes rasgos el contexto en el que nacen las Misiones Pedagógicas como una de las grandes utopías de la República. Cuando se proclama la República en seguida aborda, en sus primeros dos años denominados bienio reformador, todos los grandes problemas de España, que existían desde el siglo XIX y que han existido a lo largo del siglo XX: el problema constitucional, el problema de la escuela y la educación en general, el problema de la Iglesia y el problema del ejército.
Cuando se plantean las Cortes Constituyentes y se forma el gobierno provisional después de las elecciones de abril del 31, la sociedad española era una sociedad subdesarrollada. El porcentaje de analfabetismo era tremendo: del treinta al cuarenta por ciento, llegando al setenta o al ochenta por ciento en las zonas rurales. Casi la mitad de la población infantil carecía de escolaridad efectiva. Era una sociedad dual: coexistían minorías de intelectuales y profesionales muy competentes con una inmensa mayoría de un pueblo sumergido en niveles de subsistencia y de analfabetismo terribles.
El gobierno provisional enfoca de una forma decidida estos cuatro grandes problemas. En lo que respecta a la educación, en el gobierno provisional, el Ministerio de Instrucción Pública lo representa Marcelino Domínguez, líder radical socialista que había sido maestro y periodista. La dirección general de Enseñanza Primera la tenía otro maestro, el militante socialista Rodolfo Llopis. Bajo estas dos personalidades de la política de este bienio progresista y reformador se establece el famoso objetivo de enjugar el déficit de escuelas para conseguir que se escolaricen niños de seis a doce años a través de 27.000 escuelas nuevas. Para ello se creó un plan quinquenal y comienza de una forma rapidísima, el Plan de Construcción de Escuelas, en cooperación con las corporaciones municipales que tenían que sufragar del cincuenta al setenta y cinco por ciento de la inversión.
Durante este primer año vertiginoso se consiguen crear siete mil escuelas. En el año 32 la cifra remite a unas 2.580 por falta de presupuesto y en el año treinta y tres casi se alcanza las 4.000. En total en este primer periodo se construyen 13.570 escuelas, que son más escuelas que las que puso en marcha la monarquía en casi un tercio de siglo. Esto demuestra la capacidad de una acción voluntarista de erigir unas estructuras básicas para la enseñanza primaria.
Desgraciadamente, a partir de las elecciones del 33 prácticamente se paraliza el Plan de Construcciones escolares.
Pero además de esto había otras iniciativas como los Consejos de Enseñanza, la educación nocturna, las bibliotecas ambulantes, las Misiones Pedagógicas y la creación de nuevos centros de investigación. Este es el contexto en el que nace, inmediatamente, en el propio mes de mayo del 31, las Misiones Pedagógicas con un doble objetivo: superar el aislamiento físico, social y humano de la mayoría de las gentes que habitaban en las zonas rurales españolas y apuntar hacia una justicia social interterritorial, redistribuyendo bienes culturales.

Surge entonces el 29 de mayo de 1931 el Patronato de las Misiones Pedagógicas. En torno a esta institución se reunieron un grupo de jóvenes pedagogos, escritores y artistas como Alejandro Casona, Luis Cernuda, María y Matilde Moliner, María Zambrano, etc.


Frente a la educación represiva de “la letra con sangre entra”, uno de los lemas de esta institución, de la utopía de la educación popular era “enseñar deleitando”. Esto supuso una ambición regeneracionista sin parangón en la historia de España y de Europa. Solamente hubo otra iniciativa de educación itinerante, en esta ocasión basada en el cine, en la Rusia de Lenin.
El principal misionero especializado en fotografía y en cine era el granadino José Val de Omar, que figura en las memorias de las Misiones como creador de muchos documentales de los cuales la mayoría desgraciadamente se han perdido. Actualmente sólo se conservan cinco de unas cuarenta que grabó. El que vamos a ver, “Estampas” de 1932, lo localizó la Filmoteca Valenciana.
La película se realizó un año de la famosísima película “Las urbes” o “Tierra sin pan” de Buñuel. El contraste entre estos dos autores es interesante. Val de Omar intenta es acercarse a los pueblos para levantarles la moral no para intentar recordar sus problemas dialécticamente como pretende la película de Buñuel.
La película se compone de tres bloques. Uno de ellos está dedicado a los pueblos, luego hay un acercamiento más humano hacia los humildes y se reflejan las dificultades que tenían los jóvenes misioneros para acceder a estas zonas remotas. La tercera y última parte, Los caminos, es la más extensa y es la que recrea los aspectos lúdicos y educativos de las misiones. Hay en esta parte un aspecto de justificación de la dialéctica de las misiones. El documental que vamos a ver es como las tarjetas de visitas que las Misiones Pedagógicas tenían para enseñar a la gente que venía del extranjero. Desde una visión actual podríamos decir que es una mirada un tanto paternalista, seguramente la realidad no sería tan benefactora como se refleja en esta película.


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