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Gobierno de la Provincia de Córdoba

Ministerio de Salud

Área de bioética

Seminario taller de actualización en bioética clínica. 2016

Responsables:

Coordinación general: Dr Hugo Villarodona

Dirección: Dra Fernanada Marchetti

Lic Sandra Cerino


Módulo 1


Presentación de textos y consignas de actividades


Consigna Uds. encontrará dos textos (en la página de gobierno, apartado salud, bioética, seminario taller 2016) que se refieren a la situación de la bioética latinoamericana.

a) Lea atentamente. Identifique ideas fuerza (es decir las ideas centrales que reflejan el posicionamiento ideológico de los autores) y a continuación discutan grupalmente e identifiquen aquellas en las que mayoritariamente el grupo ha acordado. Enuncien las mismas

b) Efectúen GRUPALMENTE un cuadro comparativo entre los postulados principales de la bioética anglosajona y la bioética latinoamericana, en al menos tres aspectos.

PRESENTACIÓN DE TEXTOS

Tealdi Juan Carlos: Diccionario Latinoamericano de Bioética. El capítulo que les presentamos es parte de un documento amplio que transita las principales corrientes de bioética a nivel occidental como también las categorías de análisis de sus problemáticas. En este capítulo se centra en realizar una crítica a las concepciones usuales de la bioética, en tanto estas puedan suponer enfoques confusos, para quienes trabajamos la bioética en América Latina. Porque a diferencia de América del Norte y Europa, para pensar en dos regiones se tiene alto intercambio cultural, el marco institucional latinoamericano y sus realidades nacionales tienen particularidades contextuales que dan especificidad a las construcciones bioéticas.

Eduardo Rodríguez Yunta: Temas para una bioética Latinoamericana. El trabajo reflexiona sobre el fundamento filosófico de la bioética como disciplina, método y movimiento desde su contexto histórico, y propone temas bioéticos en relación con el contexto social y cultural de la vivencia latinoamericana. Del mencionado texto se presenta una síntesis


Envíen la producción por email.

Areabioetica@gmail.com

Diccionario latinoamericano de bioética

Director Juan Carlos Tealdi

(http://unesdoc.unesco.org/ - acceso 22/2/16)
Bioética

3. Crítica latinoamericana



La construcción de una bioética latinoamericana, entendida como tal por sus autores, su problemática y su tradición normativa y cultural requieren someter a crítica la teoría tradicional. Y es esta crítica –junto a la creación emergente regional– la que configura y habrá de configurar las líneas que dibujan su figura constructiva. Crítica y construcción en bioética. La crítica a las teorías éticas tradicionales, muy particularmente a las concepciones dominantes en bioética, va dirigida a su estructura y dinámica como una totalidad. Esto no significa rechazar los elementos particulares de las mismas que puedan formar parte o necesiten hacerlo en una bioética regional. Se trata, entonces, de una crítica a las concepciones usuales de la bioética, en tanto estas puedan suponer enfoques confusos, oscuros o falsos, con serias dificultades teóricas y prácticas, en general, y para quienes trabajamos la bioética en América Latina, en particular. Porque a diferencia de América del Norte y Europa, para pensar en dos regiones con las que se tiene alto intercambio cultural, el marco institucional latinoamericano y sus realidades nacionales tienen particularidades contextuales que dan especificidad a las construcciones bioéticas. Hay varios ejemplos ya conocidos de ello: la postulación del concepto de doble estándar, la disociación entre bioética y Derechos Humanos, la minimización del lugar de la salud pública, el medio ambiente o la pobreza, han surgido como emergentes de la bioética angloamericana que la bioética latinoamericana ha debido discutir en los foros internacionales como cuestiones de justicia global. Aunque formalmente todos y cada uno de los miembros de la familia humana tengamos una conciencia moral semejante, y podamos aceptar el universalismo de los derechos humanos como moral compartida de nuestras diversas concepciones de la bioética, los contenidos de esa conciencia dependen de la educación y de la historia de moralidades e inmoralidades sobre la cual esa conciencia creció, de nuestros valores comunitarios y culturales, y de los hábitos viciosos o virtuosos que hemos practicado en tanto individuos y sociedades. Nuestras visiones, reflexiones y concepciones morales, en el marco respetuoso de la universalidad moral que nos une y relaciona con todo ser humano, requieren ser a la vez regionales. El respeto de nuestro vecino, luego del respeto a nosotros mismos, puede ser el primer ejercicio para el respeto del extraño. Una bioética en América Latina, si pretende constituirse en una visión sistemática de una ética de la vida, debe reconocer la necesidad de dar cuenta de los valores en juego en los casos particulares, identificar los principios éticos universales que se imponen en la práctica en salud y promover las virtudes éticas necesarias para obrar bien. El concepto de mundo de la vida al que hace referencia Habermas en tanto “acervo de patrones de interpretación transmitidos culturalmente y organizados lingüísticamente”, resulta útil para comprender ese trasfondo sobre el cual ha de operar el discurso moral. En igual sentido, el contexto histórico y social y el abordaje casuístico son esenciales a una bioética crítica porque no puede concebirse una exigencia de la misma que no surja en una realidad concreta. El mundo de la vida no es la sociedad porque la sociedad es a la vez mundo de la vida (perspectiva interna de los sujetos que interactúan en sociedad) y sistema (perspectiva externa de la estructura sistémica de la racionalidad técnica y las instituciones). Pero el contexto más amplio imaginable de una sociedad tradicional es la figura formal de su organización como Estado nacional y el de su organización, historia y cultura regional. Y esto aún presuponiendo su dialéctica de reducción de otros contextos, como el de las diversas comunidades particulares de valores sin pretensiones de una organización nacional. En este sentido es que ya hemos señalado las incoherencias que encierra la pretensión neopragmática de medición del significado de los conceptos éticos por su utilidad. Una bioética crítica ha de construirse entonces de lo particular a lo general y a su vez de lo general a lo particular en una dialéctica continua. Términos críticos para una definición de bioética. Un ejemplo posible de ejercicio crítico se encuentra en la discusión de una definición de la bioética cuya versión escolástica ya hemos señalado. Así sucedió, por ejemplo, en los debates para la construcción de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (Unesco, 2005). La imposibilidad de alcanzar entonces un acuerdo sobre la definición de bioética entre las posiciones de bloques regionales de países ricos y pobres mostró la magnitud de la diferencia entre opinión establecida y opinión crítica. Pero también se pueden enumerar varios enunciados que sin duda forman parte de una confrontación similar en orden a una definición de la bioética. En ese sentido puede afirmarse: 1. La bioética es un conocimiento que trata de opiniones verdaderas justificadas y no de opiniones simples que pueden darse en cualquier discusión sin razones adecuadas, o de opiniones dogmáticas que reclaman la aceptación de verdades indiscutibles, sean estas profesionales, políticas, religiosas o de otra índole. En este sentido, la crítica de una racionalidad dialógica en bioética no se plantea en términos de análisis de la utilidad de los constructos lingüísticos, sino de los criterios de su veracidad en el mundo subjetivo, de su rectitud en el mundo social y de su verdad en el mundo objetivo. 2. La bioética es un conocimiento que trata de la conducta, la acción o las operaciones de agentes humanos, por ello es un conocimiento práctico, ya que el saber teórico o especulativo solo tiene interés para la bioética en tanto puedan encontrarse los usos y significados que lo transforman en saber operativo. El concepto de acción tiene afinidad, según Bernstein (1971), con otros conceptos, como intención, propósito, teleología, motivos, razones. De allí que una bioética crítica ha de reflexionar sobre la veracidad, rectitud o verdad de las manifestaciones simbólicas con que los actores se mueven en el mundo de la vida, pero teniendo en cuenta precisamente que la dimensión simbólica de las acciones supone dejar de lado todo supuesto de análisis neutro de las mismas. Por eso la bioética es un conocimiento de acciones racionales, en la medida en que estas acciones puedan ser criticadas y fundamentarse, y en tanto puedan reducirse las múltiples dificultades reconocidas de una perplejidad para llegar al conflicto esencial de un problema ético. 3. La bioética es una disciplina normativa en tanto prescribe cómo deben ser el obrar o el pensar sin detenerse en una mera descripción de los hechos o en un relativismo de la acción. Por tanto, podemos entender a la bioética como orientación a un fin diferenciado, que es el bienestar individual y social, viendo a la misma como un movimiento de transformación social para resolver problemas o hallar soluciones y tomar determinaciones que cambien un orden dado. En este sentido, la introducción en América Latina, en especial durante los años noventa, de concepciones bioéticas que procuraban la educación, la consulta o la actividad política y normativa en la bioética regional, como si fuera igual que educar, analizar casos o elaborar normas en otras regiones, no podía sino ser sometida a una rigurosa crítica. 4. La bioética es una búsqueda para resolver los problemas con rectitud, conociendo y decidiendo con prudencia, y pretendiendo cambiar un orden dado no solo con la verdad científica o con la eficacia de la técnica, sino también con la corrección moral de las acciones. Por eso, por ejemplo, el despliegue global del complejo tecnocientífico y comercial de las corporaciones farmaceúticas ha sido fuertemente criticado en la región. 5. Puede decirse, aun con todo lo utópico que esto pueda parecer, que la bioética es una búsqueda de la rectitud mediante el entendimiento, en tanto este consiste en un ordenamiento armónico intersubjetivo e idéntico de datos en confianza mutua, compartiendo un saber y alcanzando un acuerdo acerca de cómo actuar correctamente en un contexto dado, por parte de los sujetos que actúan para resolver problemas. Por eso la bioética no puede ser influencia, manipulación, engaño o discusión de hechos aislados, sino verdadera cooperación por el bien individual y social. También por eso una bioética crítica no puede sino atacar toda conducta contraria a la realización del bien común. 6. La bioética se ocupa de atender las demandas por necesidades o los pedidos de satisfacción de todo aquello que forzosa e involuntariamente impide a alguien ser libre de juzgar preferencias, ejercer la voluntad y convertirse en sujeto con responsabilidad moral. Por eso se ocupa de responder a la necesidad en tanto malestar ante la realidad que encuentra límites de satisfacción en objetos reales, pero no se ocupa del deseo en tanto búsqueda de bienestar absoluto generado en fantasías inconscientes que no tengan límite alguno de satisfacción a su demanda. Una bioética crítica ha de estar atenta entonces a la especial vulnerabilidad y a toda vulneración del sujeto humano. 7. La bioética es una ocupación de reflexión moral e intervención tanto frente a los problemas generados por las respuestas tecnológicas del curar como ante las respuestas interhumanas del cuidar. Por tanto, la bioética se interesa no solo por la acción científico-tecnológica, sino también por la acción interhumana ante esos problemas. 8. Finalmente, puede agregarse que la bioética es una ocupación frente a las necesidades de la vida y la salud biológica u orgánica, pero en tanto esas necesidades problematizan el vivir práctico o moral comunitario de los individuos en sociedad y en su medio ambiente. En ese sentido, es una ocupación para resolver problemas de individuos y de poblaciones, por eso es tanto clínica como social y ambiental, aun cuando diferencie la responsabilidad moral de los profesionales de la responsabilidad moral de las instituciones.

¿Qué significa hablar de bioética latinoamericana? Desde esa crítica, la bioética latinoamericana ha de construirse desde los valores de la moral comunitaria para que resulte una moral común que señale como exigencia aquellos deberes morales que en el curso de la historia regional han ido reconociéndose como universales. Pero también ha de ser una moral localizada en espacios contextuales lo que nos permita pasar de lo que la razón encuentra como acción moralmente indicada hacia el mandato moral efectivo de nuestra conciencia que nos lleva a actuar de uno u otro modo. Es en ese espacio de la conciencia individual donde reside el ámbito de libertad última en el que la ética se nos impone con sus límites absolutos, intransferibles y no negociables. Límites a los que debemos sujetarnos porque es esa convicción de la conciencia, la que al expresarse como exigencia a las instituciones, y en modo particular a la mayor institución que es el Estado, la que abre el camino de la responsabilidad. Ya que si bien todo reclamo en bioética supone una exigencia de cumplimiento de responsabilidad institucional, a la vez supone una obligación autoimpuesta de responsabilidad individual en hacer lo mismo que se exige. La bioética regional ha de construirse entonces de lo particular a lo general y a su vez de lo general a lo particular, en una dialéctica continua porque es en la exigencia de individuos particulares a las instituciones desde donde se verifica la realidad imperativa de su cumplimiento, pero es en la acción del Estado desde donde se verifica el grado de respeto a esos deberes. En la bioética regional podremos ver no solo un sistema moral desde donde construir una ética de la vida, sino también el reconocimiento de la historia como constitución misma del deber moral. De modo tal que no podamos imaginar una sociedad librada a un puro pragmatismo que pretenda la reducción de las personas a los hechos de una racionalidad de la eficacia en lugar de construir el concepto de eficacia con relación al grado de Desarrollo Humano alcanzado por los individuos en la comunidad. La bioética regional ha de ser casuística porque no puede concebirse en abstracto, sino surgiendo en situaciones concretas particulares, pero a la vez debe aceptar y reconocer los principios éticos universales consagrados en los derechos humanos porque ellos son el reconocimiento institucionalizado de aquellos deberes intransferibles, no negociables, absolutos y universalizables que se exigen moralmente. La bioética regional no ha de presuponer una existencia intemporal de los deberes como si se tratara de la reformulación racionalista de una moral teológica, sino que ha de proponer una construcción histórica por la cual el imperativo que indica la convicción se materialice en la exigencia de responsabilidad, y con ello convierta a los actores morales en sujetos que actúan asumiendo para sí mismos la responsabilidad que exigen de las instituciones.


Acta bioeth. v.15 n.1 Santiago  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S1726-569X2009000100011 


Acta Bioethica 2009; 15(1): 87-93

ORIGINALES

TEMAS PARA UNA BIOÉTICA LATINOAMERICANA

Eduardo Rodríguez Yunta1

1Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética, Universidad de Chile, Chile. E mail: rodrigue@chi.ops-oms.org

Dirección para correspondencia



RESUMEN: El presente trabajo reflexiona sobre el fundamento filosófico de la bioética como disciplina, método y movimiento desde su contexto histórico, y propone temas bioéticos en relación con el contexto social y cultural de la vivencia latinoamericana.

Palabras clave: bioética, fundamento filosófico, contexto sociocultural



ABSTRACT: The present work considers the philosophical basis of bioethics as a discipline, method and movement from its historical context, and proposes bioethical themes in relation with the social and cultural context of life in Latin American.

Key words: bioethics, philosophical bases, socio-cultural context



RESUMO: O presente trabalho reflete sobre o fundamento filosófico da bioética como disciplina, método e movimento, a partir de seu contexto histórico e propõe temas bioéticos relacionados com o contexto social e cultural da vivência latinoamericana.

Palavras chave: bioética, fundamentação filosófica, contexto sociocultural




INTRODUCCIÓN

En los últimos años se ha venido reflexionando sobre si existe una verdadera corriente de bioética en Latinoamérica y cómo argumentar en bioética dentro del contexto latinoamericano1.

La bioética se ha establecido progresivamente como la plataforma común sobre la cual expertos de diversas disciplinas -como medicina, filosofía, derecho, teología, antropología y ciencias sociales- colaboran para resolver problemas en el ámbito de la salud y la relación con la nueva tecnología aplicada a la medicina y la ciencia. La bioética surgió en los Estados Unidos y Europa tras la Segunda Guerra Mundial, como respuesta a los cambios en la práctica clínica, al desarrollo de la biotecnología y a la transformación radical de la sociedad en una dirección individualista, liberal y secularizada. La tradición hipocrática -que vinculaba valores profesionales basados en la responsabilidad y beneficencia del médico para con sus pacientes- fue progresivamente desplazada por la nueva bioética, en la que se destaca la importancia de la autonomía del paciente como consumidor de servicios médicos y actor principal, y se sustituye el enfoque tradicional de la dignidad de toda vida humana por una preocupación referida a la calidad de la vida de los pacientes, de corte utilitarista y pragmático.

El presente trabajo reflexiona sobre el fundamento y desarrollo de la bioética en el contexto latinoamericano -que presenta características propias dentro del ámbito global- y plantea algunos temas para su necesario tratamiento.



FUNDAMENTACIÓN DE LA BIOÉTICA

La bioética se originó en el marco analítico que brindó el principialismo norteamericano2. Éste surgió de teorías éticas distintas (deontologismo y utilitarismo), que difieren en la fundamentación de los principios pero coinciden a la hora de derivar reglas y procedimientos de decisión a partir de ellos. La formulación de los principios partió de la ética de la investigación con sujetos humanos con el Informe Belmont3, en respuesta a los escándalos de Tuskegee y Willowbrook. Este informe introdujo los principios de respeto a la persona, beneficencia y justicia. Con la publicación en 1979 del libro "Principles of Biomedical Ethics", de Tom L. Beauchamp y James F. Childress, se realizó el primer esfuerzo por extender los principios enunciados en The Belmont Report a la práctica clínica: el deber de respetar la autodeterminación del paciente (autonomía), de hacer el bien (beneficencia), de evitar el mal (no-maleficencia) y de promover la equidad (justicia). En la formulación de los principios influyeron los conceptos de autonomía moral de la ética kantiana, de obligación moral en función de las consecuencias, de Stuart Mill, y de equidad de John Rawls, para los temas de justicia en atención de salud.

Los principios no son absolutos sino prima facie (orientadores de la acción) y son aceptados en la mayoría de las teorías éticas, por lo que son universales. La idea de principios intermedios "prima facie" viene del filósofo W. D. Ross y fue adoptada en diversas variantes por los escritos fundacionales de la bioética. Prima facie se refiere a que se trata de una guía normativa, porque los principios establecen condiciones de permisibilidad y obligatoriedad, nos ayudan a discernir si la acción es correcta o incorrecta, admiten excepciones justificadas y son abstractos y generales.

Existe mayor consenso social acerca de principios y normas extraídos de la moral común que acerca de teorías. Los principios son de nivel intermedio, se encuentran entre las grandes generalizaciones filosóficas y las reglas de conducta, de modo que su interpretación y aplicabilidad dependen de factores que no se encuentran en ellos mismos.

En el principialismo, la bioética se constituye en mera aplicación de los cuatro principiosal campo delas ciencias de la vida; como instrumentos de análisis, como guías de acción (muy usados en la argumentación de los comités de ética) y como orientadores en la enseñanza de la bioética. Su uso es muy positivo en lo que se refiere al respeto a la dignidad del individuo.

……

Hay que tener en cuenta también que la bioética se mueve en tres campos: como disciplina académica, como método interdisciplinario de tomar decisiones y como movimiento mundial a favor de la vida y del medio ambiente, formas históricas de su desarrollo en la sociedad. Como disciplina se estudia en las universidades, posee una serie de contenidos y métodos y se discute en congresos y encuentros internacionales; como método se usa en comisiones, comités de ética y foros nacionales e internacionales, y como movimiento compromete a asociaciones y ONGs que defienden la preservación del medio ambiente y la vida sobre la tierra, incluyendo la preservación de la especie humana.



Para un ejercicio eficiente de la bioética se requiere crear espacios de diálogo entre disciplinas. Los grupos o comités deben estar conformados por especialistas de diversos campos, guiados y coordinados -en lo posible- por un especialista en bioética; es preciso partir del supuesto de que nadie posee toda la verdad, sino parte o aspectos de ella, lo cual ayuda a que el objeto (fenómeno, problema, dilema) se perciba desde diversos enfoques; además, profesar mutuo respeto a la persona y a los puntos de vista de cada uno de los presentes.

BIOÉTICA LATINOAMERICANA

La bioética nace en un contexto histórico y cultural no necesariamente aplicable a Latinoamérica. En esta región se ha tendido a adoptar modelos estadounidenses en muchos aspectos, incluyendo la salud y la bioética. Si Latinoamérica necesita encontrar su propio camino, su bioética no necesariamente ha de partir de una ética basada en un modelo de preeminencia utilitarista, fundado en el principio subjetivo de la autonomía de la conciencia y en las consecuencias beneficiosas 


o perjudiciales de la acción humana como criterios justificativos. Muchos de los problemas en la práctica clínica no provienen directamente de la relación del profesional de la salud con el paciente, sino de problemas institucionales y éticos planteados por las políticas y sistemas de salud.

Si consideramos el principio rector de la preservación de la dignidad humana, en Latinoamérica debería prestarse más atención a la justicia en el acceso a la atención de salud como tema prioritario, ya que es lo que está afectando más a la dignidad de las personas en su conjunto. La región se caracteriza por las disparidades sociales y esto se traduce en grandes diferencias en el cuidado de la salud. El tema dominante es cómo lograr un acceso justo. Para realizar bioética en contexto hay que tener en cuenta que lo que domina son los problemas económicos y los principios de igualdad y justicia; por lo tanto, el bioético debe conocer en profundidad la ciencia social.

Es necesario pasar de una bioética centrada casi exclusivamente en los aspectos de ética clínica a una de carácter más social, en la que se afronte la promoción de la ética institucional con una mejor gerencia y condiciones laborales, la elaboración de políticas públicas de salud y de distribución de recursos sobre la base del logro de equidad, y la evolución hacia un sistema de salud más justo, de acuerdo con las exigencias y necesidades de la sociedad. Se deben ubicar los cuatro principios en un contexto más amplio de consideraciones, que abarquen tanto derechos individuales como económicos, sociales y culturales. El reconocimiento y respeto de la dignidad de los demás debe ser el fin de una sociedad éticamente constituida. Latinoamérica tiene el desafío de elaborar una bioética desde el nivel macro, no tanto el nivel micro individualista en el que se ha trabajado en los países desarrollados(7).

….

Al momento de enseñar bioética es importante tener en cuenta el contexto social y los valores y principios que de acuerdo con éste es preciso enfatizar. En Latinoamérica existen valores fundamentales como líneas de acción en el contexto cultural:



  • Responsabilidad (propia y con los demás).

  • Solidaridad (entre clases sociales).

  • Derecho a un desarrollo sustentable.

  • Respeto por las creencias y costumbres de los diversos pueblos.

  • Equidad.

En la región ha tenido una gran influencia el método principalista jerarquizado de Diego Gracia, a través de su introducción por el Programa Regional de Bioética de la Organización Panamericana de la Salud. A ello habría que agregar que, en ámbitos católicos, se acoge el principio personalista de protección de la vida desde su inicio en la concepción. También se considera la concepción antropológica de salud y enfermedad en la atención de salud de las poblaciones indígenas, pero este hecho carece todavía de suficiente caracterización. Por otra parte, cada vez más, el método deliberativo de la bioética aparece como el más adecuado para la ética profesional, en lo que se refiere a la relación entre personas. En el método deliberativo, los interlocutores que participan se enriquecen en la relación y respetan sus respectivos valores.

Si nos referimos a la bioética como movimiento a favor de la vida y del medio ambiente, Latinoamérica es una región que se caracteriza por la biodiversidad y, desde esta perspectiva, la bioética tendría como principio subsidiario el principio de responsabilidad hacia las futuras generaciones de Hans Jonas, debido a que el potencial de las manipulaciones genéticas puede afectar a las generaciones venideras. El enorme aumento de poder de los medios tecnológicos, desde el que es posible reforzar las capacidades de los seres humanos para vivir en libertad o, por el contrario, someter a gran parte de ellos al sufrimiento, ha puesto sobre el tapete el concepto de "responsabilidad", en el sentido de que a mayor poder mayor responsabilidad; cuanto más potentes los medios tanto más urge responsabilizarse de ellos y encauzarlos hacia buenos fines(8).

La responsabilidad significa la ejecución reflexiva de los actos, ponderando las consecuencias en términos de alcanzar mayores cuotas de humanización y crecimiento individual y social. El poder que el ser humano tiene sobre sí y sobre la naturaleza se está ampliando día a día gracias al desarrollo tecnocientífico y en la misma medida aumentan también los riesgos asociados y las posibilidades de un uso perverso del avance tecnológico. La responsabilidad debe extenderse hasta donde alcanzan los efectos de la acción humana y, con la nueva biotecnología, el ser humano es capaz de modificar su propia especie, de manipular la vida y de alterar profundamente el medio ambiente que la sustenta.

Se debe respetar el proceso evolutivo del que emerge el ser humano. Este nuevo imperativo va dirigido en especial a las políticas públicas e implica al menos dos exigencias: que las futuras generaciones cuenten con un medio ambiente y una biodiversidad por lo menos comparables a las actuales y que la identidad genética de la especie humana no sea alterada(9).

…..

Para Jonas, … lo más importante es que la sucesión de las generaciones debe continuar. Por ello, formula el imperativo categórico del siguiente modo: "Actúa de tal manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de verdadera vida humana sobre la tierra"(9).



NOTAS

1. Un ejemplo lo constituye el esfuerzo de recopilar la bioética Iberoamericana por Pessini L, De Paul de Barchifontaine C, Lolas F. (coordinadores) Perspectivas de la Bioética en Iberoamérica. Santiago de Chile: Organización Panamericana de la Salud; 2007.

2. Tom Beauchamp y James Childress, del Kennedy Institute of Ethics de Washington. En 1979 publicaron la primera edición del libro Principles of Biomedical Ethics. Su teoría ha sido denominada "principialismo" porque destaca la importancia de cuatro principios en el ámbito de la medicina.

3. Informe Belmont (1974). National Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research.



REFERENCIAS

1. Engelhardt HT. Los Fundamentos de la Bioética. Barcelona: Paidós Ibérica; 1995.         [ Links ]

2. Habermas J. Conciencia moral y acción comunicativa. Barcelona: Península; 1985.         [ Links ]

3. Lolas F. Bioética y Medicina. Santiago de Chile: Editorial Biblioteca Americana; 2002.         [ Links ]

4. Gracia D. Procedimientos de Decisión en Ética Clínica. San Sebastián: Triacastela; 2007.         [ Links ]

5. Gracia D. Fundamentos de Bioética. Madrid: Eudema; 1989.         [ Links ]

6. Buber M. I and You. Translator Walter Kaufmann. New York: Touchstone; 1996.         [ Links ]

7. Pessini L, De Paul de Barchifontaine C. Algunos retos para el futuro de la bioética en Iberoamérica. En Pessini L, De Paul de Barchifontaine C, Lolas F, (coords.) Perspectivas de la Bioética en Iberoamérica. Santiago de Chile: Programa de Bioética OPS/OMS; 2007.         [ Links ]

8. González G, (coord.) Derechos humanos. La condición humana en la sociedad tecnológica. Madrid: Tecnos; 1999: 79-94.         [ Links ]

9. Jonas H. El Principio de Responsabilidad. Barcelona: Herder; 1995.         [ Links ]



Recibido: 11-11-2008 Aceptado: 13-01-2009



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