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Género: Jurisprudencia anotada Título


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Género:

Jurisprudencia anotada

Título:

Las decisiones de la Corte Suprema: ¡se acatan y se cumplen!

Autor:

Vanossi, Jorge R.

Fuente:

SJA 1/6/2011




DERECHOS Y GARANTÍAS - 07) Libertad de expresión - a) Generalidades

Comentario a:

- Corte Sup., 2/3/2011 - Editorial Perfil S.A y otros v. Estado Nacional -Jefatura Gabinete de Ministros - Secretaría de Medios de Comunicación-,

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Ver Texto Completo

La sentencia dictada por la Corte Suprema, recaída en el caso planteado por el grupo "Perfil", es acorde con los precedentes pronunciamientos de ese tribunal, en redor del problema que se origina a raíz de la adjudicación discrecional de la publicidad oficial entre los diversos medios de prensa. En este veredicto del 2/3/2011, la situación creada a partir de los casos "Emisiones Platenses S.A" (Fallos 320:1191

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Ver Texto ) y "Río Negro S.A" (Fallos 330:3908) se ve agravada por circunstancias que evidencian que de la "discrecionalidad" se ha pasado a la "arbitrariedad", por mérito de una política gubernamental que, si bien no provoca ipso facto el estrangulamiento económico que inhiba la aparición de las publicaciones "Noticias", "Perfil" y "Fortuna", es obvio por sí mismo que se causa a los lectores una privación de información sobre actos estatales, por lo que éstos "se verían obligados a informarse por otros medios acerca de la gestión pública" (cit. en consid. 3, in fine).



Por una vía o por otra, han coincidido en la unanimidad decisoria los jueces del tribunal, por lo que puede afirmarse que no median brechas entre el holding y la ratio decidendi, ya que la doctrina que se desprende de los votos de la mayoría y los concurrentes tan sólo exhiben matices técnicos en la fundamentación, más allá de que se excluya totalmente o parcialmente a un medio de prensa de la publicidad oficial. Y del voto aparte del juez Maqueda, cabe destacar su certeza acerca de que el Estado (demandado y condenado) "no ha aportado ningún elemento... que permita comprender los criterios, o las pautas objetivas, que ha delineado para distribuir la publicidad oficial" (confr. consid. 6 de su voto). Por lo tanto, es innegable que la Corte Suprema, como intérprete final de la Constitución Nacional

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Ver Texto y en su condición de tribunal de garantías constitucionales, ha producido un acto de especial significación institucional en beneficio de la libertad de expresión y en provecho de la ciudadanía -y de todos los habitantes- en cuanto a la protección del acceso a la información con igualdad de oportunidades.

La invocación de los arts. 14

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Ver Texto , 16

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Ver Texto , 17

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Ver Texto , 19

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Ver Texto , 28

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Ver Texto , 29

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Ver Texto , 31

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Ver Texto , 32

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Ver Texto , 43

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Ver Texto y 75

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Ver Texto , CN, no ha sido en vano; reforzadas esas normas con los preceptos contenidos en el Pacto de San José de Costa Rica (arts. 1

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Ver Texto , 13

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Ver Texto y 24

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Ver Texto , Convención Americana) y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 2

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Ver Texto , 3

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Ver Texto , 19

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Ver Texto y 26)

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Ver Texto , que han sido jerarquizados por el art. 75

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Ver Texto , inc. 22, CN. Del conjunto de todas esas disposiciones surge con inequívoco sentido que la libertad de prensa -a través de todos sus "medios"- es una calidad inherente a la dignidad de la persona humana y, al propio tiempo, una garantía de los demás derechos que, para su pleno ejercicio, se valen de aquella libertad. Y, más aun, tal libertad (de prensa) es herramienta insoslayable para el funcionamiento democrático de cualquier sociedad, habida cuenta de que a través de ella se puede asumir conscientemente la participación política que supone -en feliz expresión de A. Lincoln- "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Pero como también se ha dicho que el precio para la preservación de la libertad es la eterna vigilancia (sic), ello indica imperativamente que se impone el control y las consiguientes responsabilidades ante el cercenamiento o las amenazas que por vía directa, indirecta, tangencial o al bies (en sesgo o diagonal) aparezcan al acecho y con la intencionalidad de silenciar a la opinión pública a fin de dejar expedito el camino hacia la máxima concentración del poder.

Cuando hemos apuntado que la sociología política y la psicología social son disciplinas de las ciencias sociales y humanísticas que con sus respectivos métodos, técnicas y enfoques han de concurrir en apoyatura del derecho constitucional para solidificar sus trabajos -ya sean arquitectónicos, hermenéuticos, etcétera-, también incluimos el observatorio que examine las patologías que padece el goce efectivo de muchas libertades, entre las que se destaca la que hoy resaltamos con la lectura del fallo de la Corte Suprema en el caso "Perfil": la prensa. ¿Y qué señalan las enseñanzas de esas disciplinas para que el derecho constitucional lo tome en cuenta? Pues indican que las desviaciones autoritarias direccionan su actuar en sentido contrario a las agujas del reloj que marca las horas del acrecentamiento de la calidad de vida institucional con que avanza un pueblo que vive en democracia constitucional. Nuestro reloj marca sucesivas demoras, que son retrocesos: en otras épocas, la censura, más tarde la confiscación o la clausura, después la cuota de papel y así llegamos al reparto de la publicidad oficial ¿Qué queda para el porvenir? ¿El silencio o la mentira? En cualquiera de las dos hipótesis, la desoxigenación por insuficiencia de libertad de prensa depara un Estado de derecho que renguea al caminar y viste con andrajos. El real Estado de derecho contiene el elemento de la seguridad (personal, jurídica y social) bajo un régimen constitucional en el que la defensa integral del sistema incluye la libertad de prensa como el menos relativo de todos los derechos (confr. Vanossi, Jorge R., "La censura en el derecho constitucional argentino", en la obra "Poder Político y libertad de expresión", Ed. Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 2001, ps. 311 y ss.; obra colectiva publicada por la Sociedad Científica Argentina).

Surge así una opción recurrente que se repite en la historia cada vez que hay que ubicar y concretizar los fundamentos del derecho y del Estado: o elegimos la fuerza, la coerción y el capricho, que conducen al silencio a través de la mentira y el ocultamiento; o marchamos del brazo del consenso, la razón y la persuasión, que apuran el sempiterno debate que a partir del debido proceso legal (en sentido amplio) abre una instancia de la cultura política. El primer término de esta opción se inicia -por lo general- con los síntomas evidentes de vivir en la anomia; y eso es para una sociedad que quiere ser libre, como transitar el camino hacia el suicidio civil y político. Es por ello que corresponde imprimir el máximo esfuerzo para no caer en la angustiosa situación que planteaba el gran escritor italiano Cesare Pavese en su obra "El oficio de vivir", cuando sufrientemente exclamaba: "el único modo de salvarse del abismo es mirarlo y medirlo y sondearlo y bajar a él". Para no caer en ese extremo, es indispensable que los poderes públicos respeten el derecho y, en particular, que se cumplan en tiempo debido y efectivamente las sentencias de los jueces, con enfática relevancia cuando emanan de la "cabeza visible" del Poder Judicial: la Corte Suprema.

En el ensayo "Valores democráticos y medios de comunicación masiva", Belén Amadeo subraya: "la fuerte presencia de los medios de comunicación en la vida política actual", lo que "hace evidente que son medulares para el proceso de transmisión de cultura". La autora sostiene que "los medios se convierten en puentes", necesarios para una ciudadanía genuinamente democrática, puesto que ayudan "a la constitución y redefinición constante de la cultura" y a la conformación de la opinión pública (conf. Anales de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, año 2008; la misma investigadora añade que entre los roles básicos que los medios cumplen, está el de "recoger la información relacionada con lo que rodea a la sociedad").

Para concluir, no podemos olvidar que en materia de querer evitar las "molestias" que la libertad de prensa provoca a las mentes autoritarias, sobran los caminos y los atajos sutiles o groseros a que acuden con ese fin; por lo que cabe volcar al caso en examen la severa observación del escritor García Márquez cuando expresa que en algunos sitios de Latinoamérica, "la realidad supera a la más febril de las imaginaciones". Pues así acontece con el truco de la distribución publicitaria entre los medios, cuando el poder público (estatal) juega tramposamente, rescoldando cenizas con un sabor de pasión (por el poder). Cuando se manipula el fuego, el riesgo es muy grande.

1/6/2011AR_DA002



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