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Geografía económica ESTRUCTURa económica


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GEOGRAFÍA ECONÓMICA
ESTRUCTURA ECONÓMICA
La dinámica económica del municipio gira alrededor del sector primario, en el cual,

el subsector agrícola es el más representativo con cultivos como el arroz, el

tabaco y el café. En el subsector pecuario, la ganadería ocupa un renglón

fundamental en la actividad primaria de la economía del municipio.

La industria molinera es lo más sobresaliente dentro del sector secundario,

seguido por algunas fábricas de ladrillos, espermas, jabón, tubos de cemento,

carpinterías, algunas unidades económicas manufactureras y fábricas de cajas de

madera para transportar frutas.

El sector terciario, está representado por el comercio local, el cual es dinámico, en

lo relacionado con bienes de consumo de la canasta familiar por ser una población

altamente dedicada a las actividades económicas primarias, en los insumos

agrícolas y de repuestos de maquinaria agrícola. Al lado de ello se evidencia, el

área de servicios públicos y administrativos, que representan una gran actividad.
AGRICULTURA
Las tierras explotadas en actividades agrícolas suman 15.033 hectáreas, de las

cuales 951 has. se dedican al cultivo del café, 10.670, al arroz con explotación de

tipo comercial, constituyéndose en el principal producto del municipio. Otros,

como la arveja, el fríjol, el maíz y la yuca, localizados en zona de ladera, ocupan

501 has. Las otras tierras de labor son dedicadas especialmente a los cultivos de

cacao y tabaco en 800 has., las cuales han sido de explotación tradicional en el

municipio, en las veredas de El Palmar, Otás, Bejucal y San Isidro32.

32 UMATA. 1998

96

En el Municipio existen 8 bodegas para el almacenamiento de productos agrícolas.



Una, ubicada en la cabecera municipal, y 7 en las zonas rurales de ladera, sobre

las carreteras de Bejucal Bajo, Las Pavas, Palmar Alto, Los Planes, El Guayabo,

Chía y San Isidro.33
Campoalegre, una centuria de agricultura desconocida
Es muy importante tener un conocimiento histórico de los procesos que se quieran

emprender, pues con él se intenta comprender la situación actual, es decir,

determinar el sentido de sus modificaciones y su relación con otras situaciones;

considerarla en su totalidad y seguir la historia de su transformación a partir de los

cambios que ha sufrido esa estructura. La historia como método y perspectiva de

la investigación, es ante todo, una manera de comprender el presente, una

manera activa e interrogativa que no se contenta con saber que es “así”, sino que

se trata de averiguar cómo ha llegado a ser, lo que es y para dónde va34.

Por eso se ha querido, aquí, incluir algunos elementos encaminados a

contextualizar el desarrollo histórico de la agricultura en el municipio de

Campoalegre en el siglo XIX y comienzos del siglo XX; periodo en el cual se

advierte ya, la presencia efímera de productos de exportación como lo fueron, en

el periodo comprendido de 1880 – 1895, el tabaco, café y el añil, y también se

inicia en mayor proporción el cultivo del arroz hacia los años1930 – 1945.

El Huila, en general, en los años de 1850, presentó una serie de bonanzas

exportadoras que originaron cambios coyunturales en la estructura económica de

la región. El marco institucional, según anotan los historiadores, que facilitó este

cambio, fue el impacto de la denominada “revolución de medio siglo”, con el

advenimiento de gobiernos liberales35 que produjeron medidas encaminadas a

favorecer la creación de sociedades con el objeto comercial, y en su gran

mayoría, de tipo agrario.

Uno de los centros de producción tabacalera de la época estaba ubicado en

predios del municipio de Campoalegre, cuyo mercado se mantuvo por muy poco

tiempo, tal como sucedió en el Huila, en general.

En los viajes de visita realizados a los diferentes distritos (municipios) del

Departamento, por José Maria Rojas Garrido, en la década de los cincuenta del

siglo XIX, se refirió a la existencia de producción tabacalera solamente en Neiva,

Campoalegre y Villavieja.36 La comercialización del tabaco producido en estos tres

distritos, se hacía con Ambalema, que era el punto de acopio de producción y

comercialización más importante de esta región del Tolima Grande. Para el

historiador Luis E. Sierra, las empresas tabacaleras surgidas en la época, en el

Huila, o desaparecieron prontamente, o tuvieron que ligarse al desenvolvimiento

de la de Ambalema.37

Si la producción de tabaco, tanto en el Huila como en Campoalegre, fue

importante en cierto momento del siglo XIX, su nivel de producción no tomó

cambios considerables en el siglo siguiente, ya que 1925, solo se producían

50.370 kilos de tabaco, en 20 hectáreas, que representaban menos del 1% de la

producción nacional (12 departamentos), y reportaba un valor tan solo de $7.555

(0.72% del valor de la producción del Huila).

Tal parece que la explotación de recursos naturales como la quina39, el añil y el

caucho, productos de exportación, significaron un atractivo negocio para propios y

extraños en el municipio de Campoalegre. El alto riesgo y la demanda de

cuantiosas inversiones, motivaron el espíritu asociativo para su explotación.

Los bosques nacionales ubicados sobre la cordillera oriental en límites del distrito

de Campoalegre, fueron puntos de explotación para extraer caucho y quina. San

Juanito, fracción de Río Blanco (hoy Algeciras, que entonces, era comprensión de

Campoalgre) se constituyó en punto focal para la citada empresa, que condujeron

Augusto Buendía y Ciriaco Tobar, el primero natural40 y vecinos de Campoalegre y

Neiva, respectivamente41.

Buendía y Tobar fue como se tituló la sociedad colectiva regular de comercio,

creada el 7 de enero de 1891 por Augusto Buendía y Ciriaco Tobar. Con domicilio

en este municipio, tenía como objeto la extracción y venta de caucho, así como

comprar y vender mercancías extranjeras y del país. El capital inicial se fijó en

$2.000, representados en un establecimiento (finca) de extracción de caucho,

terrenos éstos que contaban con plantaciones de yuca, arroz, pastales, maíz,

plátano y tambos∗, se pactó, entonces, el envío de ganados para la manutención.

Esta finca se ubicaba en bosques nacionales de la cordillera Oriental. La agencia

principal de la sociedad se estableció por entonces en San Juanito, fracción de

Río Blanco, distrito de Campoalegre42.

Otra evidencia de lo que era la actividad de extracción de recursos naturales y

agrícolas, se sustenta en otra iniciativa empresarial efectuada por un gran

número de socios, que recibiría el nombre de Compañía De Fomento

Agropecuario. Compañía anónima de capital limitado, con domicilio en

Campoalegre, creada en 1875, por un término de 10 años. Su capital inicial

ascendió a $10.000 en acciones de 400 pesos cada una. Su objeto radicaba en:

Adquirir en propiedad hasta ocho mil hectáreas en los terrenos

incultos del Salado, situados en el oriente de la población de

Campoalegre i a título de concesión, conforme a las leyes

nacionales. Abrir camino de herradura, promover la colonización i

su cultivo, principalmente café, trigo y papa, vender a cada familia

terrenos, introducir maquinaria para facilitar los trabajos agrícolas.43

Los socios gestores de la Compañía de Fomento Agropecuario fueron

encabezados por Celso Noé Quintero y Valentín Trujillo, naturales de Buga y

Yaguará, respectivamente. Fueron igualmente socios de la Compañía de

Fomento Agropecuario Miguel Quintero, Francisco Losada, Ramón Montalvo,

Plácido Serrano, Miguel Perdomo Rivera, Félix Páez, vecinos todos ellos de

Neiva; Valentín Trujillo, Sixto Durán, José Alejo Trujillo, Lucas Perdomo, Mario

Antonio Durán, vecinos de Campoalegre y Germán Rojas, vecino del Hobo

Aunque fue considerable la producción de la quina en el Huila en la segunda mitad

del siglo XIX, a partir del intento de los gobiernos liberales en la atracción de

extranjeros, por la repartición de tierras, como lo fue el caso del francés Lucio

Devoren por 500.000 hectáreas en los llanos de San Martín y Neiva, 45

Campoalegre no fue la excepción a esto. En los últimos años de la década de

1890 y con domicilio en el distrito de Campoalegre, la sociedad civil colectiva

Jones y Peters, se dedicaba a ensanchar, mejorar y explotar plantaciones de

cacao, y café, así como a comprar y vender ganados vacunos y caballares, la

compra y venta de cacao y café y letras o giros tanto en el interior como en el

exterior y la ejecución de todos los actos especulativos en conexión con los

citados46.

Los señores William Parsons Peters y John Edward Jones, británicos, vecino de

Inglaterra el primero, y de Campoalegre el segundo, acordaron el 10 de abril de

1899, crear la sociedad denominada Jones y Peters. El capital inicial se estimó en

$9.000 y la duración a seis años, prorrogables, de común acuerdo entre los socios.

Una tercera parte del capital inicial correspondió a Peters.

Empero, John Edward Jones, había constituido una sociedad denominada Jones

y Rosillo, registrada, según escritura 173 de abril 3 de 1894, de cuya liquidación

recibió una propiedad en el corregimiento de Río Blanco, jurisdicción de

Campoalegre. Se trataba de una finca de labranza denominada Las Damas,

compuesta de labranza de cacao y plantaciones de café, plátano y caña, con

acequia de riego propia y tres potreros; además de tierras sin cultivo. Poseía

igualmente maquinaria para beneficiar café, consistente en una descerezadora del

sistema Gordon, rueda hidráulica, lavadora y elevadora de café y estufa para

secado del mismo, así como una casa para peones.

Jones, se echaba a deber a Peters los cerca de 5 años de administración que

había prestado en la finca Las Damas. Así es como, a la liquidación de la sociedad

Jones y Rosillo, y en acuerdo para compensar los valores adeudados a Peters,

crearon la sociedad en la cual, además de la finca, entraron terrenos baldíos en el

sito de Las Juntas, así como 23 yeguas de cría, siete muletos, ocho mulas de

carga y trece reses vacunas, entre otros.47

En cuanto a la quina, para el año de 1856, Campoalegre ya reportaba mas de 500

cargas de este producto por año; 48 producción que fue decayendo, debido a

factores como la mala utilización de los bosques en el momento de la extracción.

En efecto, las empresas hacían el proceso de extracción descortezando el árbol

en pie o derrumbándolo, lo que conducía a la extinción de la especie; en otras

ocasiones, la costumbre era extraerlas, antes de que el árbol alcanzara la

madurez.49 Sumado a esto, el incremento en la producción de la quina en la India

y en Ceilán, dificultó más las condiciones para la exportación de este producto,

llevando a los cultivadores a visionar el descubrimiento de productos sustitutos.50

Este panorama histórico, aproximado de lo que fue la agricultura del municipio de

Campoalegre en la segunda mitad del siglo XIX, sugiere que la localidad daba

dotes de poseer una dinámica diferente en cuanto a productos de carácter de

explotación y exportación, que constituían un entramado económico, donde se

conjugaban actores y sujetos con diferentes mentalidades. Individuos éstos,

lugareños y extranjeros con perspectivas de un modelo productivo de tipo primario,

pero que, a la vez, daban evidencias de investir particularidades de algún proceso

tecnológico; como en el caso de máquina para beneficiar café, quedando en la

lógica oculta de saber cuál fue su progreso, innovación y desarrollo a la economía

de Campoalegre.


Molinos, molineros y producción arrocera
Entrando a descubrir las primeras décadas del siglo XX, el arroz era uno de los

productos, por excelencia, más atractivos para la producción y el consumo. Ya en

1906, figuraba en las exportaciones del Departamento con 2.5 toneladas, que

equivalían al 2.6% de la cantidad exportada.51 Datos de 1823 indican un nivel bajo

de hectáreas cultivadas en el Huila (Ver cuadro 21), al tiempo que en

Campoalegre, se configuraba ya una naciente economía en torno al arroz.

Es así como en 1910, se hicieron las primeras siembras de arroz. Según el

historiador Camilo Francisco Salas Ortiz52 los señores de apellido Buendía y

Durán fueron los pioneros en este cultivo; dos años después (en 1912), Samuel

Arias y Tomas Núñez, plantaron a mayor escala con bueyes traídos de la sabana

de Bogotá.53 El augurio y la perspectiva de la gente dedicada a la siembra y a la

recolección del arroz, constituía, para ellos, el eje económico que llevaría a

Campoalegre a ser el derrotero y punto focal en la producción de este cereal.

En 1918 los hermanos, Luciano y Milciades Manrique amansando bueyes, se

dedicaron a cultivarlo a gran escala, al paso que en forma persistente,

aconsejaban a la gente pudiente para que sembraran el grano, que años más

tarde iba a ser la base de la economía del municipio.54 Pero fue un extranjero, de

profesión agrónomo, cuyo nombre era Victorio Sacci, quien suministró a los

hermanos Manrique las semillas de arroz, al ver el gran interés que ellos tenían

por sembrar este producto;55 a quienes, años más tarde, se conocerían como los

pioneros en la industria molinera, por la creación de varias trilladoras en el

municipio.

Una de las entradas al Molino Florhuila. Km.1 vía a Neiva..

Dentro de la esfera histórica, son múltiples los relatos que se tejen en torno a la

génesis de la agroindustria en Campoalegre, especialmente cuando se habla de la

trilla del arroz; coincidiendo, que hasta 1925, los cultivadores beneficiaban el

grano en forma primitiva y rudimentaria. Simplemente, utilizaban un pilón de

madera y efectuaban dicha labor a fuerza bruta.56 De estos molinos artesanales se

conocieron varios en Campoalegre. En la hacienda Las Mercedes, existió uno con

veinte pilones; en el caserío de La Vega, fue famoso el molino de Eliseo Lizcano,

igualmente con veinte pilones; el de El Piojo tenía quince pilones,

aproximadamente, y en el casco urbano, se destacaba uno, con treinta pilones.

Después del año mencionado, apareció en Campoalegre la primera piladora de

madera en serie, movida por una rueda hidráulica; su autor y propietario fue

Lázaro González; también funcionó, en 1928, la primera piladora mecánica

inglesa, marca Búfalo, movida, a su vez, por fuerza hidráulica, y cuyo empresario

fue Manuel Durán.58

La actividad molinera motivó a varios arroceros, cuando se iniciaron las siembras

en las nuevas parcelas de la reforma agraria del 36, y se sentó la necesidad de

aumentar la capacidad de trilla del grano. Por eso, en 1938, Milciades Manrique y

José Ignacio Dussán, se dispusieron a propiciar e instalar otras piladoras; el

primero, la instaló en su finca La Ciénaga, de Campoalegre, y el señor José

Ignacio, en las afueras del poblado de Rivera.59En el centro de Llano Grande, en

la finca Cacheteros, Diomedes Barrera montó una trilladora con las mismas

características de las anteriores, pero accionada por un motor de gasolina.60

En el casco urbano de Campoalegre se montaron otras tres trilladoras eléctricas;

una de propiedad de un señor de apellido Garzón; otra, ubicada cerca de la

quebrada La Caraguaja y la tercera, de propiedad de Ignacio Trujillo.61

Con la llegada del fluido eléctrico a Campoalegre, el vallecaucano Efraín López

montó un verdadero molino, en 1934, importado de Gran Bretaña; de marca Levis

Grant.62 el cual, por su capacidad de trilla, era bastante significativo para la

época: pilaba 15 bultos en blanco. Este hecho, según el historiador Camilo

Francisco Salas, “constituía el principio de la industria más importante de

Campoalegre: el molino FLORHUILA”.

Esta actividad molinera, funcionaba únicamente para secar y beneficiar el arroz; la

venta del Paddy lo hacía solo con orden del dueño de la cosecha. Trascurrieron

así varios años y solo hasta 1950, los molinos iniciaron sus operaciones de

compras directas del grano a los cultivadores para beneficiarlo y realizar las

actividades pertinentes de su comercio en blanco.63

Mirando un poco la producción, en la década de los 30, Campoalegre, en relación

con el Huila, tenía una notoria participación. En 1923 se destinaban 128 hectáreas

para el cultivo del arroz en el Huila, las cuales producían 77 toneladas. En 1936 la

producción llegó a 1.732 toneladas, las cuales se producían en 858 hectáreas.64

Para la economía regional esa expansión del cultivo de arroz significaba no solo la

presencia de una nueva fuente de importantes beneficios, sino, también, el

desarrollo de un producto que se convertía en la avanzada innovadora de la

agricultura moderna.

Se estima que en Campoalegre, Palermo, Neiva, Garzón y otros municipios

existían terrenos muy apropiados para el cultivo, lo cual permitía ensanchar el

área de producción en grandes proporciones, con el empleo de buena semilla y de

maquinaria. En 1934, el principal centro productor era Campoalegre, que

aportaba el 90.8% de la producción total de ese año (2.752 toneladas) en

comparación con otros municipios, como Neiva, que era de 5.4%, Palermo 1.8% y

Garzón con el 1.1%.66

La característica notable del área de Campoalegre era el empleo de maquinaria

moderna para la explotación del arroz, innovación que lo convirtió en uno de los

primeros sitios del país donde se empezó a aplicar la tecnificación agrícola

En 1938, el cultivo de arroz en el Huila se realizaba en 112 fincas, de las cuales

destinaban 2.138 hectáreas para la producción del cereal. De esta extensión, el

76.2% era explotado por los propietarios, el 23.8% por arrendatarios, aparceros y

agregados, cuyo número ascendía a 159.67

Durante ese misma década de los 30, Campoalegre seguía viviendo la

proliferación de molinos y trilladoras junto con las localidades vecinas, tanto así

que se montó y funcionó el primer molino de Neiva, la Trilladora Lara, cuya

capacidad de máquina por hora, en esa época, fue de 40 bultos Paddy,

colocándose por ese motivo, además de su magnifica edificación y novedoso

funcionamiento totalmente mecanizado, como el más importante del país; en

realidad, fue un molino que nació grande. Parte de estas instalaciones fueron

trasladadas algún tiempo después, a la ciudad de Florencia.68

La instalación y el papel protagónico de agentes foráneos en el auge arrocero y en

la economía del municipio en aquellos tiempos, eran evidentes. Por el año de

1938, agricultores vallecaucanos establecieron el tercer molino inglés Levis Grant,

con capacidad para producir 20 bultos Paddy por hora, que después fue adquirido

por los mismos compradores de la empresa López, quienes fueron los pioneros

del cultivo del arroz: los hermanos Luciano y Milciades Manrique, en unión con los

señores Carlos Richard y Vidal Garzón.69

Así, transcurrían las gestiones de los hombres propensos a la actividad molinera

en el municipio, hasta la disolución de la sociedad por parte de los hermanos

Manrique con los vallecaucanos, habiéndose quedado éstos, con el molino

Florhuila. De la disolución, nació, en 1945, por parte de 20 propietarios, un nuevo

molino llamado Soarrocera (sociedad de arroceros de Campoalegre), disuelto en

1959 en forma legal; de este molino fue su dueño don Carlos Gordillo, quien años

más tarde se asoció con el doctor Gustavo Otavo, formando el molino Sociedad

Arrocera.70

Retomando el aspecto de producción, se consideraba que en el departamento, en

1948, la extensión dedicada al cultivo de arroz era de 5.291 hectáreas, lo cual

significaba que en diez años, es decir, con relación a 1938, el área arrocera se

duplicó. Así mismo, para 1948, el volumen de la producción se había

cuadruplicado con respecto a 1936; en este año, la producción era de 1.732

toneladas y, en 1948, ascendió a 7.330 toneladas. 71 Además, Campoalegre

continuaba produciendo la mayor cantidad, el 36.2%; de acuerdo con los datos

históricos, había surgido otra zona arrocera como lo era Palermo, que generaba el

27.9%; entre las dos áreas alcanzaban el 64.1% del total de la producción

departamental.72

Otras dos empresas fueron creadas en 1950: el molino Fortuna, en Campoalegre,

por el primer empresario molinero de la región, Milciades Manrique y los arroceros

Luciano Perdomo y Santiago Borda Mendoza, con capacidad para veinte bultos

Paddy por hora. Posteriormente, pasó a ser propiedad del médico Santiago Borda

Mendoza y del señor Rómulo Trujillo; siendo este último molinero, el autor de la

primera empresa en grande, de maquinaria agrícola al servicio de los cultivadores

de la región, que consistía en siete equipos modernos de combinadas motorizadas

y tractores con todos sus implementos de trabajo.73 Esto sucedía en 1955, año

en el cual dicha entidad reemplazó su equipo inicial de molinería fabricado en

Campoalegre por la firma Piedrahita Hno. y Otto Franklin, por uno nuevo, alemán,

marca Excelsior de cincuenta bultos Paddy por hora. Con la maquinaria

desplazada, hecha en Campoalegre, el comerciante Gerardo Rodríguez fundó

poco tiempo después, en jurisdicción del municipio de Rivera, el molino La

Espiga.74

Parecía que la tradición familiar en los trabajos propios de la industria del arroz,

era una constante que marcaba en linaje en su tiempo y espacio. Transcurrido

1952, el industrial Reinaldo Manrique Fajardo, en unión de su padre Milciades

Manrique, propietario del Florhuila construyó nuevos edificios y montó un nuevo

equipo alemán marca Masastta, con capacidad de 50 bultos Paddy por hora. Este

molino fue adquirido totalmente por Jacinto Gómez en 1959, cambiándole el

nombre por el de Perla del Huila.75

Simultáneamente, en 1958, nació el molino San Isidro, fundado por don Nicasio

Hernández, iniciando la modernización de la industria molinera, con un equipo

japonés Kiwoa para la producción de 10 bultos Paddy por hora.

Se levantó al norte de la ciudad de Campoalegre, una gigantesca factoría con

instalaciones arquitectónicas tan modernas como técnicas, con el ya histórico

nombre de molino Florhuila, en los primeros meses de 1961, cuyo fundador y

creador, además de copropietario, fue Reinaldo Manrique, quien, con el industrial

antioqueño don Gabriel Fernández Jaramillo, el día 22 de agosto del año

mencionado, reinició sus labores de molinería, el proceso de maquila, con

maquinaria alemana Shuller tan completa y novedosa, como eficiente, en proceso

de maquila, pues tenia una capacidad para 60 bultos Paddy por hora,

posicionándolo como el más productivo. El 20 de febrero de 1964 dio al servicio el

único equipo que existía en Colombia para la clasificación de arroz blanco más

perfecto que se conocía en aquellos años.76

Pero, a pesar de ello, fue, en realidad, el 15 de septiembre de 1963 cuando esta

empresa entró en un periodo de expansión y crecimiento ilimitado, precisamente

cuando inauguró su planta de empaquetado alemana Hesser que marcó un hito,

en la historia molinera del Huila y en la del país. Su posicionamiento fue,

relativamente, bueno, de acuerdo con la considerable producción y óptima calidad

competitiva de la trilla.

A mediados de ese año, entró también a su servicio una colosal planta de

secamiento EMC sistema Aeroglide de imponente torre, que funcionaba con

quemador de acpm, y energía eléctrica ; esta última, era tomada, tanto por la

planta como por el molino, de la red de Centrales Eléctricas del Huila, o en caso

necesario, y en forma súper automática, por falla en la misma, de su propia planta

eléctrica, diesel Caterpillar, de 200 kilovatios; la capacidad de esta planta de

secamiento era de 15 toneladas de arroz Paddy por hora.77 Dos nuevos molinos

se fundaron en los años siguientes: EL NEVADO de propiedad de Ramón Alfonso

Tovar, montado con una maquinaria SUPER BRIX; con una capacidad de

procesamiento de 35 bultos por hora; el otro fue ROA HNOS., ubicado en la

ciudad de Neiva; procesaba 45 bultos por hora.78

La importancia de establecer el relato de lo histórico, de la génesis y el desarrollo

de la industria molinera en Campoalegre, resulta de gran utilidad para

proporcionar unos elementos de comprensión en el análisis actual, desarrollando

planteamientos del por qué el decaimiento de esta dimensión económica del

municipio, que afronta la desaparición casi absoluta de los molinos. Hoy,

solamente se conserva uno de ellos, que pareciera que fuera el dominante en la

compra-venta y distribución del arroz blanco.

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