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Galeses de Patagonia a “el Pájaro Blanco” En Santa Fé Argentina Por Dr Guido Abel Tourn Pavillon jpeh


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Galeses de Patagonia a “el Pájaro Blanco”

En Santa Fé Argentina




Por Dr Guido Abel Tourn Pavillon JPEH



Los Galeses y su herencia celta

Los galeses no son anglosajones, descienden de los celtas. Vienen de un casi desconocido país, que fue absorbido políticamente por otro más fuerte. Fue un pueblo que a través del paso del tiempo, a través de varios siglos, logro mantener su fuerte personalidad, sus costumbres, su lengua e instituciones.

Formaban un grupo aparte, dentro de las islas británicas; pese a ser independientes y orgullosos, resistieron el avance inglés hasta el siglo XIII, en que quedaron sometidos a la corona inglesa.

La mayoría de la cultura celta proviene de la rama que podría llamarse "irlandesa". Pero también hay un aporte importante en las tradiciones provenientes de otro grupo lingüístico importante, el del País de Gales. De la poesía y la epopeya celta en lengua galesa, el legado más representativo lo constituye una serie de cuentos anónimos redactados entre los siglos XI y XIII y se conocen como "Mabynnogyon".(1)

Estos cuentos son la mejor obra en prosa de la literatura céltica medieval; parte, de la escasa fuente que informa sobre la sociedad celta en Europa occidental, concretamente en el País de Gales.

Irlanda, la Península Armónica y el País de Gales, poseyó una fuerte unidad y homogeneidad cultural. Constituyen el último reducto de la civilización celta.

Los celtas fueron más poetas, que filósofos; o mejor dicho: su filosofía es poesía, su sabiduría es magia y canción.

"Los Celtas no fueron, una etnia confinada a determinada zona geográfica, ni mucho menos una cultura cerrada en sus propospreceptos. Pero si fueron un pueblo unido en lo más profundo de su esencia por una serie de actitudes de visión de la vida que caracterizó la esencia por una serie de actitudes de vida que los caracterizaron. De esa filosofía, de esa visión de la vida que caracterizó la esencia de la cultura celta, podemos extraer la primera gran enseñanza que este pueblo nos legó".(2)

Existen palabras claves, que van a definir la filosofía celta, que relacionadas entre sí, nos dan una idea del pensamiento de este pueblo.

Son mencionadas, como una columna vertebral de su pensamiento:

Poesía

Magia


Lenguaje

Nobleza


Amistad

Valentía


Guerra.

En los orígenes de su cultura, esta la poesía; el poeta, (derwydd) era originariamente sacerdote y juez, una persona sacrosanta, o sea, persona de mucha importancia social y política. Hasta los reyes se sometían, a la tutela del poeta.

La primera verdad universal que legan los celtas es ver la vida con los ojos de la poesía. El sentido poético de la vida, que es el que mejor puede guiarnos, aún en medio de los conflictos, que día a día deben enfrentar los hombres.

Los derwydd, después conocidos como druidas o magos, porque la poseía misma, era mágica.

Existía una relación estrecha entre poseía y magia, que constituía el nervio de la filosofía celta. La vida es terreno poético y mágico en sentido práctico, que los druidas aplicaban a la política y la guerra, que en aquel tiempo eran centro de los intereses del pueblo. (Las batallas no son bélicas, sino diarias, y se desarrollan en el campo social y cotidiano) Sirven para enfrentar los males del espíritu: desazón, individualismo, soledad, falta de armonía, etc.

Toda la filosofía de los celtas se basa en ese lenguaje rico, profundo y de inagotables matices, con el que construyeron su visión poética del mundo y del hombre.

El celta es un pueblo de valientes; la valentía debe ir acompañada de la nobleza. De hecho, sólo el noble tiene verdadero valor. En la concepción céltica, se llega a la valentía a través de la nobleza.

Este pueblo tiene una visión poética y mágica de la vida, trabajemos -afirman- sobre la nobleza de espíritu y de intensiones para que sea ésa la base del valor con que hay que enfrentar la diaria batalla.

Para los celtas la idea de guerra, además de partir desde la nobleza, se refiere a una actitud ante la vida:

Guerreros que deben pelear por su territorio y defenderlo, sin grosera agresividad, sino con noble valentía. El territorio a defender es el espíritu; la patria que se construye, se llama armonía humana. (3)

Proyectos de colonia en el exterior

Es un pueblo que a través del tiempo, muchos hombres y mujeres abandonaron su "gwyllt Walia" (Gales montañés) (4)

Inicialmente emigraron a América, a causa de la opresión religiosa durante el reinado de los Estuardos y las brutales persecuciones, a los religiosos disidentes (años 1636-1640).

En el año 1682, salieron galeses en el buque "Welcome" y se establecieron en Pensilvania, cerca de Filadelfia.

En 1701, se registra la emigración de una iglesia completa, con su ministro Thomas Griffiths; lo mismo ocurrió en 1711 y 1725, con otras iglesias.

Este importante número de galeses, debido a diversas circunstancias e influencias heterogénea que soportaban, se irán fusionando y paulatinamente se transformaron. (5)

Dice W.D. Davies: “Los Metodistas Calvinistas tienen 26 iglesias en el estado, pero muchos de ellos están muy débiles, ya que los viejos galeses mueren y los hijos se americanizan, emigran, etc."(6)

En el periodo comprendido por los años 1850/1865, Gales sufrió un lento despertar de la conciencia de la raza. Venían sufriendo "el temor a la ira de los lores terratenientes", era como una "silenciosa pesadilla sobre el país". Mientras tanto periódicos y publicaciones de Gales, "emitían chillidos y gritos, tratando de despertar el entendimiento y la conciencia político-social de la nación".(7)

Se notaba, un renacimiento literario, determinando un fuerte florecimiento de los Eisteddfod. También hubo intensos despertares religiosos, en varias partes del país.

Así nace la idea de una Colonia Galesa en el exterior. El proyecto de fundar una, en alguna región de los Estados Unidos de América, en Ohio, por ejemplo; también en Canadá, o en Nueva Zelanda, Australia, Brasil, Paraguay, o la Patagonia en la Argentina.


Colonia Galesa en la Patagonia

La definitiva elección de un lugar en la Patagonia, se debió al testimonio del almirante Fitz Roy, que había recorrido las costas de América y elogiaba el valle del Chubut.

Por su parte, el Dr. Guillermo Rawson integrante del Gobierno argentino, se mostró deseoso de que salieran emigrantes para la Argentina.

Fue el domingo 28 de mayo de 1865, a las seis de la tarde, que levó anclas el velero "Mimosa", desde la ciudad de Liverpool, para no volver a echarla, hasta llegar a Golfo Nuevo, en lo que es hoy Puerto Madryn, en la Patagonia argentina, el 28 de julio, justamente a dos meses de esa partida.

Trasladaba a un grupo de 153 personas de distintos sexos y distintas edades, procedentes de diferentes Condados de Gales.

Eran hombres y mujeres de profunda convicción religiosa, que habían dejado su país natal con sus verdes colinas de la vieja Gales para enfrentarse con una Patagonia arisca, solitaria, deprimente. (8)

Pretendían establecer una colonia galesa en el territorio del sur argentino.

"El ideal -según el reverendo Matthews- era conseguir un país deshabitado, que no estuviera bajo ningún gobierno propio, formar y mantener sus costumbres nacionales y ser un elemento constructivo y no asimilado por su país de adopción; un país al cual pudiera emigrarse en forma suficientemente numerosa como para echar las bases de un futuro gobierno galés, para tener congregaciones galesas y conseguir un dominio tan absoluto sobre el territorio como para no desaparecer, absorbidos por otros países vecinos"

Cuando llegaron, todo era nuevo, distinto, el suelo áspero y pedregoso, el clima duro y los animales salvajes; sintieron en su cuerpo, el desamparo de la soledad, el frío y el viento de la Patagonia.

En los comienzos de la colonización, cada colono recibió un lote de 50 hectáreas de tierra. Todo lo sembrado, resultó un fracaso al tiempo de la cosecha de los primeros años, ello se debió, a que acostumbrados los emigrantes de un país húmedo y lluvioso como Gales, no tenían los mismos resultados en los cultivos, en estas tierras de clima seco y casi desprovisto de lluvias, del suelo patagónico, en el sur argentino.

Deciden abandonar estas tierras del Golfo Nuevo y se trasladan al valle del río Chubut.

William Davies, en representación de los colonos, viaja a Buenos Aires, en busca de ayuda del gobierno nacional.

Allí, recibe el importante auxilio de parte del ministro Guillermo Rawson, que era tan esperado por los colonos, para seguir viviendo.

Se producen nuevos y sucesivos fracasos en las cosechas. Se repetirán año a año y habrá un nuevo viaje a Buenos Aires . En esta oportunidad, es un grupo encabezado por Davies e integrado por John Morgan, Griffith Price, John Roberts y otros, para visitar nuevamente al Ministro Dr. Rawson y solicitarles el traslado de los pobladores a otra parte de la república.

Mientras permanecieron en Buenos Aires, algunos colonos entraron en correspondencia con el gobernador de la provincia de Santa Fe, Dr. Nicasio Oroño, para tratar sobre unas tierras de la provincia, en el paraje denominado Pájaro Blanco.

De regreso al sur, la delegaciòn llevaba dos propuestas: el pedido del Dr. Rawson, por un lado, que los colonos hicieran un nuevo intento por un año más y para ello recibirían las provisiones necesarias, y por otro lado, la oferta del Gobernador santafesino, para colonizar tierras en el norte de esa provincia.

Después de dos años de haber arribado a la Patagonia, pretendiendo colonizar el valle del Chubut, fueron varias las familias, sobretodo las de quienes permanecieron en Buenos Aires y no quisieron regresar al sur, que optaron por abandonar la colonización de la patagonia y aceptar la propuesta de ir a radicarse en tierras santafesinas.

Establecidos definitivamente, en el valle del río Chubut, los colonos galeses, comenzaron a organizar y realizar reuniones sociales, y fundamentalmente de tipo literario.

Con ello pretendían conocerse mejor entre sí, ya que provenían de diferentes zonas de Gales, pero también pretendían conservar y cultivar sus antiguas tradiciones, en este nuevo país.
Los Eisteddfod

El origen y su nombre son milenarios, de la época de los druidas celtas que se reunían para leer y escuchar sus poemas. Reuniones que se prolongaban por horas, en las que todos permanecían sentados. Eisteddfod, significa: estar sentados.

Las reuniones culturales se realizaban en capillas o centros comunitarios y el arribo de nuevos contingentes de galeses, dieron condiciones para formalizar un Eisteddfod, en la nueva tierra . El primero se realizó en el año 1880.

Para definirlo, debemos decir que es un festival literario musical, que constituye una expresión de la tradición galesa, realizado por los descendientes de galeses que se establecieron en el Chubut y que lo celebran anualmente.(9)

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El Pájaro Blanco
Nombre utilizado por todos los que peticionaban tierras para colonizar, al norte del pueblo San Javier.

Se generalizó el uso, de este nombre para denominar esa región del norte santafesino, a partir de 1867, cuando es publicado el folleto titulado:”Relación de la expedición a El Rey en el Chaco", que fue redactado por Guillermo Perkins.

En él, se relata la expedición organizada por la "Cía de Colonización El Rey", que tenia al frente a Mardoqueo Navarro y se concretó entre el 26 de mayo y el 8 de julio de 1866, junto a un grupo de inmigrantes norteamericanos, a fin de reconocer tierras fiscales ubicadas en la costa del río San Javier, entre el pueblo de San Javier y el arroyo El Rey.

Perkins, dice que el nombre Pájaro Blanco, tiene origen en que cigüeñas -ave blanca muy grande, de pico negro de 14 pulgadas de largo- han construido en uno de los árboles más grande del montecito, situado en la parte noroeste del rincón, un enorme nido que se ha emblanquecido con los excrementos de las aves.

En su mensaje anual ante la Legislatura provincial, el 25 de mayo de 1867, el Gobernador Nicasio Oroño, afirma que a diecisiete leguas al norte de San Javier, en el paraje conocido como Pájaro Blanco, se establecerá una nueva colonia suiza, en el curso de ese año.

La petición que presentó William Davies, quien tras abandonar la colonización iniciada por los galeses en el valle del Chubut, junto a varias familias, el 25 de abril de 1868, solicita tierras en el Pájaro Blanco, para radicarse y formar en definitiva la Colonia Galesa.

Así es denominado el paraje, en el año 1872, en el plano topográfico del campo de la "Alexandra Colony", perteneciente a los señores Thomson Bonar y Cía.(10)


Su colonización
El 29 de noviembre de 1867, el Gobernador Oroño había decretado que se destinarán tierras al norte de la Colonia California, sobre el río San Javier y con fondo hasta el río Saladillo Dulce, para el establecimiento de una colonia de los galeses, que se llamaría Colonia Galesa o Galense.

Las primeras familias a establecerse, que están dirigidas por William Davies, "recibirán en concesión doble extensión de terreno", teniendo la preferencia en la elección de los terrenos cuando se practique "la mensura, delineación y división de las concesiones, cuya operación será costeada por el Tesoro de la provincia".(11)

Estaba dispuesto además, que el Departamento Topográfico, practique la mensura del terreno, proyectando un pueblo de cien manzanas sobre la costa del río San Javier y en el sector que resulte más conveniente.

La delimitaciòn del terreno
Comparece nuevamente William Davies, solicitando al gobierno se dé cumplimiento a lo decretado meses antes y se mensure el terreno de la colonia. Fundamentalmente -afirma- teniendo en cuenta que ya hay familias establecidas y trabajando, y necesitan saber cuál es la concesión de cada uno, para proceder a la construcción de sus casas y labrar la tierra.

Solicita -además- conforme lo prometido, la provisión de víveres, bueyes y caballos necesarios.

Según el Censo Nacional de 1869, la Colonia Galesa contaba con una población de tan solo veinticinco personas.

No habiéndose recibido respuesta alguna, será el colono galés John Morgan, quien el 27 de agosto de 1870, solicita al Gobernador de la provincia la compra de la tierra y el otorgamiento del respectivo título, en mérito a que hace tres años que la ocupan. Pedido que esta vez, es denegado, hasta tanto no se practique la mensura del terreno, a costa de los peticionantes.

John Morgan, estaba acompañado por Eben Burrell y E. Jones, y mientras permanecían en Santa Fe, sorpresivamente se encuentra con sus primos David y Richard Morgan, quienes recién llegados de Gales, venían a poblar la colonia que se estaba organizando.

Al convertirse en un nuevo colono, Richard Morgan, escribe a sus familiares que permanecieron en Gales, contándoles cómo fue el viaje entre Santa Fe y su nueva casa: "...y estabamos a punto de dormir cuando ¿Quienes piensas que aparecieron? El primo John, E. Burrel y E. Jones, apenas podía creerle a mis oidos cuando nos saludaron en galés, yo ya había perdido las esperanzas de escuchar "Yr hen iaith", por una semana al menos. Habían venido en viaje de negocios a hablar con el Gobernador de la provincia" (...) "el domingo a la mañana salimos cada uno armado con un revolver (yo tenia el de Jones, ya que él se iba a Buenos Aires) y una soga larga llamada lasso, enrollada alrededor de los cuellos de los caballos. Después de cabalgar duro, llegamos a un gran río que cruzamos, los caballos iban atados a la punta del "lasso", nadando como peces detrás nuestro. Luego atravezamos torrentes, cañaverales y pastizales por millas, hasta que llegamos a la población de Santa Rosa, a las 7 en punto, habiendo estado arriba del caballo, desde las 6 de la mañana, sin nada para comer , ni tomar".



La segunda jornada del viaje, es relatada así: "La mañana siguiente nos levantamos temprano y seguimos nuestro viaje en compañía de dos caballeros españoles y una dama que iban al mismo lugar que nosotros, ellos estaban muy contentos con nuestra compañía, ya que esta era la parte más insegura de nuestro viaje. Llegamos al rancho de un gaucho, alrededor de las 10, donde comimos carne con cuchillo y tenedor, pero sin platos. Ya que no había podido comer la noche anterior, comí todo hoy. Seguimos nuestro camino; no habíamos andado mucho cuando encontramos a dos hombres que nos dijeron que la pampa estaba ardiendo a tal punto que había que ir bordeando el río y que si no nos apurabamos, no llegaríamos a Helvecia esa noche; entonces apuramos nuestros caballos y anduvimos al galope por dos horas, pensé que mis huesos se irían a salir. Llegamos justo a tiempo, si lo hubiéramos hecho dos minutos más tarde, hubiéramos tenido que volver; las llamas estaban a diez yardas de mi caballo; no había más que fuego por millas y millas. A las 4 en punto llegamos a Cayastá, donde nos dieron pan, manteca, café, huevos, lo que fue muy reconfortante. Seguimos camino y llegamos a la colonia suiza de Helvecia alrededor de las 8, dormimos en un negocio, lo mismo que en Santa Rosa".

El tercer día: "Dejamos Helvecia la mañana siguiente, a eso de las 6 vimos a unos indios cazando, al medio día vimos una tropa de avestruces y algunos otros pájaros y animales extraños; oscureció antes de que lleguemos a colonia Francesa, donde nos dieron un montón de pan con café inglés. Seguimos y llegamos a Colonia Galesa, a eso de las 10; habiendo cabalgado una distancia de 150 millas; no era corta la distancia para estos jinetes sin experiencia; los dos apenas si pudimos sentarnos los días siguientes".(12)

John Morgan permaneció en la Capital de provincia, pretendiendo que el gobierno acceda a adjudicar a las familia, dos concesiones a cada una de ellas, de veinte cuadras cuadradas y propone que el Agrimensor Cayetano Livi, sea el encargado de la mensura.

Ante un nuevo silencio oficial, reitera el ofrecimiento, propone esta vez, sea el Agrimensor Baltazar Pelegrin, el encargado de la medición.

Finalmente el deslinde y amojonamiento se inicia en el mes de octubre, pero no es concluida, por lo que los colonos nuevamente pierden la esperanza de conseguir los títulos de propiedad de la tierra.

El 9 de agosto de 1871, insiste William Davies, dirige un nuevo pedido al Gobernador Simón de Iriondo, por sí y en nombre de los pobladores de la colonia, reiterando los petitorios anteriores en el sentido que se les otorgue los título de propiedad de las chacras que ocupan y cultivan y según el plano de mensura que ya se había concluido.

El pedido es fundamentado en "los inmensos sacrificios que han hecho las veinte familias, el aislamiento de ese lugar, las incursiones de los indios, es una prueba suficiente de la adhesión al país hospitalario".(13)

Cuando el Inspector de colonias Guillermo Wilcken visita el lugar, en el mes de marzo de 1872, afirma que se componía de las siguientes familias y hombres solteros:
Familias de:

Robert Moulsdale,

Hugh Hughes,

John Davis,

John Roberts,

Thomas Hughes.


Hombres solteros:

Richard Morgan,

David Morgan,

John Pugh,

John Reed,

Griffith Price,



David Jones,

Richard Griffith,

Lewis Burrell,

Eben Burrell,

Griffith Jones,

David Davies y

William Williams.

Totalizan cuarenta y cuatro personas. Agrega, que todos vivían en ranchos agrupados, uno al lado del otro, para auxiliarse mutuamente en caso de ataque sorpresivo de los indios.



Colonos galeses muertos por los indios
Dos colonos galeses fueron, los que los indios matan brutalmente.

El primero: en la mañana del 6 de abril de 1870, Henry Waspe y su hermano William se encontraban cortando leña, cuando sorpresivamente fueron rodeados por una banda de 15 indios, matando a William, mientras que Henry, teniendo un mejor caballo, pudo escapar y refugiarse en el fuerte.

Otro ataque -él segundo- lo realizan los indios sobre los terrenos de los hermanos Eben y Lewis Burrell, cuando estos se encontraban trabajando la tierra, Lewis huye y puede salvar su vida, mientras que Eben es salvajemente asesinado y su cuerpo queda en la tierra recién arada.(14)

Sin títulos de propiedad
El Inspector Wilcken, destaca que pese a las continuas diligencias y reiteradas peticiones, los justos reclamos de los colonos no fueron escuchados y que "no han podido conseguir aún sus títulos de propiedad del terreno que ocupan. Desatendidos en tan justo reclamo por la primera autoridad, a quien incumbe protegerlos de todos los modos posibles, por el solo hecho de haberse establecido en un paraje tan apartado y de haber contribuido a la colonización y defensa de la frontera del Norte".

Es por ello, que los colonos comienzan a retirarse del territorio de la provincia, cuyo gobierno no aprecia las aptitudes y condiciones excelentes que los recomiendan, para la colonización.

Este crítico informe del Inspector de Colonias, determinó que el gobierno provincial decida que se mensure el terreno y el 20 de agosto de 1872, dispone el otorgamiento de las escrituras públicas, ante los reiterados pedidos, de los señores Davies y Morgan, en atención a los cinco años de ocupación de la tierra que llevan y pese a que no conforman una colonia.

Según el plano de mensura y subdivisión realizado recién el 24 de diciembre de 1874, por el Agrimensor Eduardo Lersch, el siguiente es el orden dado, a cada uno de los colonos y el número de sus respectivos lotes:

1-John Morgan.

2-Griffith Price.

3-David Jones.

4-Hugh J. Hughes.

5-William Davies.

6-Griffith Jones.

7-John W. Reade.

8-Hugh Hughes.

9-Thomas Hughes.

10-John Davies.

11-John Roberts.

12-Lewis Burrell.

13-Eben Burrell.

14-William Williams.

15-David Davies.

16-Richard Morgan.

17-John Pugh.

18-Morgan Morgan.

19-Richard Griffiths.

20-Robert Moulsdale.


La Colonia Galesa, recibió la visita del nuevo Inspector de colonias Guillermo Coelho, quien informó que todos vivían en casas de techo de paja, que son veintidós personas solamente y todos los pobladores son ingleses, (debió decir galeses). Que una comisión de personas de esa colonia, le solicitó su intermediación para que finalmente se les otorguen los títulos de propiedad.

Tras su regreso a Santa Fe, de inmediato se entrevistó con el gobernador Dr. de Iriondo y veinte días después, todos los colonos que poseyeran la tierra, recibieron los títulos de propiedad.


Abandono de la colonia
Hubieron diversas causas, que determinaron el lento y paulatino abandono de la nueva Colonia Galesa, en tierra santafesina.

Acoso de los indios sobre el nuevo asentamiento galés, con pérdida de sus bienes y en algunos casos la vida del colono. También, la calidad de la tierra, que no servia para la siembra, y no resultó lo esperado por ellos.

Y fundamentalmente, que después de haber habitado por más de cinco años no habían recibido los títulos de propiedad de las concesiones, sin siquiera saber, en que lugar podian construir sus viviendas.

En el período que va entre los años 1881 a 1891, se realizaron las ventas de los lotes recibidos del Gobierno y el definitivo abandono de la colonia, significando para algunos de ellos, la tercera migración.

De las escrituras traslativas de dominio, a nombre de cada uno de los colonos, surge que después, el colono John Morgan, es el que adquiere siete de esos lotes, a saber a, Richard Morgan, Jones Griffiths, José Reeves, María Davies de Morgan, Lewis Burrell, Robert Moulsdale y William Davies.

Muchos de ellos abandonan la Colonia Galesa, atraídos por el importante aporte de capital realizado por los empresarios ingleses, en la "Alexandra Colony".

Primero fue David Morgan, que pasó a integrar la administración de esa colonia, luego, lo siguió su hermano Richard. También la abandonaron Lewis Burrell, William Davies, David Davies, Griffith Price, Hugh Hughes, John W. Reade, John Pugh, Morgan Morgan y Richard Griffiths, algunos como empleados, otros como nuevos colonos.

Ellen Jones, viuda de David Jones, regresa a Gales, también Griffith Jones, que se radica en Londres, ambos envían poder a Griffith Price, para que el 6 de agosto de 1891, transfiera a favor de Thomas Hughes el lote n°3 y a John Morgan el lote n°6, de la colonia.



El asentamiento galés en Reconquista
La recién fundada Reconquista, por el Coronel Manuel Obligado en el año 1872, determina que muchas familias, ya sea de la Colonia Galesa, como de otras colonias vecinas, vuelven a emigrar y radicarse en ésta, que les ofrece mejores condiciones de vida.

Se radican una decena de familias galesas, ya sea por que abandonan la anterior o como consecuencia del arribo de nuevas familias desde la vieja Gales y se asientan en terrenos al sur de Reconquista, en terrenos propiedad de Obligado.

Este grupo de familias, llegaron a formar su propio cementerio, en un terreno en las inmediaciones de su asentamiento, siempre en el mismo campo del Coronel Obligado.

Existe actualmente un predio de aproximadamente ochenta metros, por cincuenta metros, signo evidente de la existencia de este cementerio; pero, donde no existen cruces ni restos de sepulturas.

Si está documentado que fueron sepultados en ese lugar, David Thomas, María Thomas, John Humphrey y su esposa Elizabeth Jones.

Los actuales propietarios del predio, respetan el sagrado lugar, ya que en todo su alrededor, se realizan trabajos de siembra, pero en este predio no, está vacio, existen pajonales muy altos. "Un frondoso ombù es el punto de referencia para quienes se acercan a ese sitio a trata de indagar la historia de estos esforzados inmigrantes que vinieron a trabajar la tierra y allí yacen en medio del olvido".(15)


Dispersión de los colonos

En la Colonia Galesa quedaron muy pocos colonos, solo el recuerdo de ellos y de un proyecto de colonización que no pudo ser. Ha quedado en la memoria, especialmente un nombre: Pájaro Blanco y la curiosidad de los descendientes de aquellos inmigrantes galeses que formaron esta colonia, por conocer el lugar, en ese extraño paraje costero, de la provincia de Santa Fe.

John Morgan (hijo de David y Anne James, oriundo de Prollglas, Cordoganshire), s0e casó con la galesa Winifred Jones (viuda de Hughes) y sus cinco hijos son: Ana, David, Sofía, Lidia y Juan.

Fue uno de los pocos que permaneció en el lugar y que compro, los lotes y en algunos casos las chacras, de aquellos que abandonaron la colonización galesa del Pájaro Blanco, ellos son: William Davies, Lewis Burrel, María Davies de Morgan, Richard Morgan, Jones Griffith, José Reeves y Robert Moulsdale. Vivió en su casa de campo, única referencia, para ubicar el lugar donde existió la colonia; falleció en la ciudad de San Javier.

Por otro lado, atraídos por la importante inversión realizada en la vecina "Alexandra Colony", otros colonos se trasladan y radican en ella:

David Morgan (hijo de James y Lidia Richard, oriundo de Llandefeilog, condado de Carmarthen).

Se casó con la joven norteamericana Susana Alejandra Mac Lean, de la Colonia California. Sus trece hijos son: Susana Lidia, María Margarita, Ana Francisca, Santiago Alejandro, Guillermo David Ricardo, Evan, Graciana Isabel Modesta, Juan Luis, Elvira Evelina, José Arturo Juan, Dora Adelina Sofía y Claudio Alberto.

Richard Morgan, hermano del anterior.

Pudo realizar una visita a su antigua tierra, en la Gales natal y al regresar, lo hizo acompañado de otro hermano, de nombre John. Ambos se radicaron en la vecina colonia Alexandra.

John Thomas Pugh, (hijo de Thomas y Ann Pugh).

Inicialmente posee un lote en la Colonia Galesa, posteriormente, en la Alexandra se asocia con Richard Morgan, pero tras su matrimonio con la norteamericana Claire Bell Moore y el nacimiento de sus nueve hijos: Benjamin Thomas, Manuela Ann, Matilde, Luis, Juan, José Ricardo, Clara Isabel, Carlos Cecilio y Rosa, se radica en Reconquista.

Griffith Price, (oriundo de Ffestiniog).

Contrae matrimonio con una galesa de nombre Elizabeth Hughes, se radica en Alexandra, donde nace la primera de las hijas y finalmente se traslada a colonia Las Catalinas. Sus hijos son: Elena, Elisa, Ricardo, Thomas y Eduardo.

Richard Griffiths.

Contrae matrimonio con Margaret O'Gorman, hija de irlandeses que viven en la Alexandra. Tras la prematura muerte de su esposa y el cambio de dueños de la colonia Alexandra, abandona la misma y retorna a la colonia galesa en la Patagonia. En Gaiman, contrae matrimonio con Ann Rhys; sus dos hijos son: Lizzi Janes y Milwyn. Vivió y falleció, en esa población del sur argentino.

Morgan Morgans, (hijo de Morgan y Giveny Jones).

Contrae matrimonio con Mary Ellen Davies y tras vender su concesión, se traslado a la Alexandra. Sus nueve hijos son: Catalina, Juan, Isabel, Juana, Gladys, David, Guillermo, Hyvel, Gwendoline.

William Davies, (oriundo de Henllan, hijo de John y Elena Story ).

De hecho, se había convertido en el director de los colonos, que peticionaban por los títulos de la tierra. Permanece soltero, también se radica en la colonia Alexandra y fallece en el año 1914, a los 86 años de edad.

Elizabeth Evans.

Joven galesa, que al ser huérfana vivía junto a los hijos de David Morgan, contrae matrimonio con Angel Uribe.

Mientras se produce el abandono de la Colonia Galesa por parte de sus pobladores, y una suerte de dispersión de ellos, hacia distintas colonias del norte santafesino, Reconquista y Colonia Florencia fundamentalmente, un nuevo grupo de familias galesas, van a radicarse en la zona sur de la colonia fundada por el Coronel Obligado.

Se radican en ella, una decena de familias arribadas de la vieja Gales:

William Roberts.

Junto a su esposa Elizabeth Roberts, de 34 y 30 años de edad respectivamente, viajan en el año 1875, con sus cuatro hijos: Richard, Catherine, Robert y Thomas, nacidos en Gales, siete, cinco, tres y un años de edad, respectivamente. En la nueva tierra, nacen Isabella, Juana, Laura y Ana.

Robert Davies.

Con su esposa Sara, de 32 y 33 años de edad, respectivamente. Viajan en el año 1875, con pequeña hija Elizabeth de dos años de edad. En la Argentina, nacen Catherine y Robert.

En Colonia Galesa, vivía la familia de:

John Humphrey (nacido en 1839).

Junto a su esposa Elizabeth Jones (nacida en 1837), casados en Capel Graig, Machynllet, el 12 de mayo de 1860, dos de sus hijos nacidos en Gales: Margareth y Elizabeth. En esta tierra nacen cinco hijos: Marie Ann, David, John, Richard, y Jane.

Robert Jones.

Se casa con la mayor de las Humphreys, de nombre Margareth, con sus cuatro cuñados: Marie Ann, David, John y Richard Humphreys; por su parte el joven John Lloyd Jones contrae matrimonio con Elizabeth Humphrey, tienen tres hijos menores y junto a su cuñada Jane, todos irán a radicarse en Reconquista.

Ellis Wynne.

Es viudo y junto a su hija Margareth, su suegra Margareth Roberts, su cuñado Orwen Roberts y un empleado John Edward, poseían una chacra en la zona sur, de la nueva colonia fundada por Obligado.

David Thomas.

Viudo con ocho hijos menores.

William Roberts.

Con su esposa Elizabeth y ocho hijos menores, conforman en definitiva este grupo de galeses en el norte santafesino.

Otro grupo de galeses:

J ohn Roberts, Griffith Jones y Hugh Jones, acompañan a Charles H. Webster -ex Administrador de la "Alexandra Colony"- cuando los ingleses abandonan la colonización, y van a colaborar en la fundación de la nueva Colonia "Florencia".

Algunos retornarán al sur patagónico, otros llenos de nostalgia, retornaron a su país natal, porque no podían vivir, sin las verdes colinas de la vieja Gales.
(1) MOIRA KELLY-DOYLE, El Gran Libro de la Sabiduría Celta. Buenos Aires, agosto 2000, página 140.

(2) Ibidem, página 12.

(3) Idem, página 18.

(4) JONES Lewis, La Colonia Galesa. Esquel-Chubut, febrero 1993, página 17.

(5) Ibidem, página

(6) Idem, página 19.

(7) Idem, página 21.

(8) EVANS John Daniel, El Molinero. Esquel-Chubut, noviembre 1994, página 8.

(9) HUGHES Osian, Los Poetas del Eisteddfod. Esquel-Chubut, septiembre 1993, página 8

(10) TOURN PAVILLON, Guido Abel, Colonia Alexandra. Santa Fe, marzo 2001. página 21.

(11) ARCHIVO GRAL. PROVINCIA SANTA FE, ESCRIBANIA GOBIERNO. Expediente, tomo 21, folio 503.

(12) CARTAS DE RICHARD MORGAN, A SU HERMANA EN GALES. Originales en poder de W. Morris

Jones. London. Gran Bretaña.

(13) DIRECCION PROVINCIAL DE CATASTRO. Duplicado de mensura nº 12.

(14) TOURN PAVILLON Guido Abel, Colonia Alexandra. Santa Fe, marzo 2001, página 99.

(15) VACOU Mirta, La Ciudad que no miramos. Número 3. Reconquista-Santa Fe, página 23.


BIBLIOGRAFIA GENERAL
EVANS, John Daniel: El Molinero. Esquel-Chubut, noviembre 1994.

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