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Fundación Malvinas


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Fundación Malvinas

Personería Jurídica IGJ nº 1071/06

Marcos Zar nº 454 – Ushuaia – Tierra del Fuego



comision@fundacionmalvinas.org


Las causas del conflicto armado de 1982


El conflicto del Atlántico Sur tuvo su gestación durante mucho tiempo. Argentina tenía ya planeada una operación de recuperación de las islas, tras iniciar Gran Bretaña una "provocación" para llevar a un conflicto y obligar a la Argentina reaccionar. Y así lo hizo en abril de 1982. Pero veamos primero que fue lo que llevó a cada país, concluir en un sangriento y nunca deseado enfrentamiento militar.

Argentina


A continuación un resumen de las acciones del Estado argentino respecto a Malvinas:

Tras la usurpación británica en las islas de 1833, el Estado Nacional nunca dejó de reclamar por la soberanía, y destacamos dos períodos en donde Gran Bretaña no omitió respuesta alguna para llegar al diálogo ni tampoco fundamento válido en donde se explique históricamente que el archipiélago corresponda a la Corona Británica:



  • 1849-1884 (35 años)

  • 1888-1908 (20 años).

En el año 1965 se concreta la famosa resolución 2065 de la ONU, donde se insta a Gran Bretaña a negociar para descolonizar las islas. Desde esa fecha a 1982, el Reino Unido simuló acatar la resolución de la ONU, y jamás escuchó de forma seria, el reclamo argentino. En los años 70, Argentina, en un marco de cooperación con los isleños, construye una pista de aterrizaje y provee a los malvinenses de servicios de abastecimiento de combustible, correo, etc. Pero aquí el gobierno argentino cometió un grave error, en donde si bien logró un gran acercamiento a la población de las islas, acordó no hablar de soberanía, con la implementación del famoso "paraguas", que hasta aún hoy sigue vigente en cada tratado firmado con Inglaterra.

La diplomacia había fracasado, y desde 1965 a 1982, es decir durante 17 años, no se había obtenido ningún hecho favorable respecto a la soberanía de las islas, solo mentiras y falsas promesas. En 1977 la situación empeora, ya que Gran Bretaña decide ahora públicamente, no negociar por la soberanía y comienza a organizar y proyectar la defensa de las islas. La situación se complica aún más, al asumir en 1979, Margaret Thatcher.

El 22 de diciembre de 1981, Galtieri asume la presidencia de la Nación. Entre enero y febrero de 1982 se emiten varias propuestas a Gran Bretaña para negociar de una vez por todas el tema de la soberanía, en donde se solicitaba una respuesta para antes o durante las negociaciones a efectuarse en febrero en Nueva York. El día 8 de ese mes, el embajador de la Corona en Buenos aires responde: "El Reino Unido no tiene dudas sobre la soberanía británica en las Islas Malvinas, sus dependencias, zonas marítimas y plataformas continentales". Por tanto, no habría ya, negociación alguna sobre las islas.

En el mes de febrero de ese año, la Juntar Militar encargó a un Brigadier, un General y a un Almirante a planificar una eventual operación militar de recuperación de las islas. Una vez aprobada la propuesta del grupo de trabajo, el día 16 de marzo, la Junta decidió llevar a cabo la recuperación de Malvinas (que debía ser incruenta y de breve duración), bajo el más estricto secreto, y a llevarse a cabo para al menos el último cuatrimestre de 1982.

Es así como Argentina decide y opta por una acción militar, al ver que la diplomacia definitivamente había fracasado. Desde 1833, siempre esperó paciente un progreso en las negociaciones, pero evidentemente para esta época ya no se encontraba otro método diplomático, más que actuar por la fuerza. Aunque con el correr de los días, un hecho cambiaría todo el esquema proyectado por el gobierno argentino, y obligaría a las Fuerzas Armadas a tomar una decisión, ante una inminente pérdida para reclamar los derechos soberanos sobre los archipiélagos en disputa. Eso lo analizaremos en los "días previos del conflicto".

Los únicos intereses argentinos sobre las islas, fueron las de recuperar una pequeña pero muy amada porción de tierra, que le pertenece por legítimo derecho. Se podrán decir muchas cosas sobre la situación política de la Argentina y la recuperación de las islas, sin embargo, hemos visto como se han desarrollado los hechos, y veremos en los siguientes temas, que en realidad, la toma incruenta de las islas es llevada a cabo para proteger los derechos soberanos, que Gran Bretaña había puesto en jaque tras los sucesos de marzo de 1982 con una gran estrategia, donde no dejaría opción a la Argentina, más que reaccionar, recuperando las islas.


Gran Bretaña


El Reino Unido, jamás intentó dialogar seriamente por la soberanía de las islas, y siempre se negó a debatir ante el derecho internacional sobre la historia de las islas, y a quien corresponden por legítimo derecho. Como único antecedente, en donde los británicos reconocen la soberanía argentina sobre las islas, es el siguiente:

1825: Gran Bretaña reconoce la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y no hace objeción alguna sobre el tema Malvinas, en el Tratado de amistad, navegación y comercio firmado entre ambos países.

Tras la resolución 2065 de la ONU, Gran Bretaña nunca explicitó sus objetivos, y si bien parecía que sus negociaciones serían de buena fe, no tardó mucho en mostrar su hilacha imperialista y colonizadora, donde aparentaba acatar el mandato de las Naciones Unidas, y nunca hubo progreso alguno.

En 1966, tras producirse la famosa "Operación Cóndor", las fuerzas británicas en las islas no superaban los 6 hombres (un oficial y cinco soldados). Luego de ese hecho, se lleva el número a 46 hombres (dos oficiales y cuarenta y cuatro soldados). Este número se mantendría, hasta marzo del 82.

La empresa "Falkland Island Company" (FIC), la más importante de las Malvinas era manejada en 1968 por B.G. Barton. La FIC, era el Lobbie de las Islas y el Grupo de Presión sobre el Parlamento Británico en el sentido de no tratar el tema Soberanía con la Argentina.

El 25 de marzo de 1968, se forma un poderoso grupo de presión en las islas: "Falklands Islands Emmergency Comittee", integrado por Barton (administrador de la FIC), Clifford, gobernador de las islas hasta 1964, entre otros nombres que ejercían una gran presión, ya que estos hombres manejaban y representaban los intereses económicos de Malvinas. En dicho grupo, no estaba representada en absoluto la población malvinense, aunque se invocara su voluntad e interés. Lo único que se pretendía defender, eran los intereses económicos de la "FIC" y a través de pretextos ante el gobierno inglés, dilatar el reclamo por soberanía.

Al año siguiente, comienzan diversas exploraciones en el archipiélago y se habla de la existencia de hidrocarburos. En 1975 se produce la expedición de lord Shackleton, provocando otro conflicto diplomático, ya que la nueva postura británica era la de congelar las negociaciones. La ONU, insta una vez más a tratar la soberanía, favoreciendo el reclamo argentino. La respuesta del gobierno imperial, fue el silencio.

En 1979 asume Margaret Thatcher al poder en el Reino Unido. Se endurece la postura hacia Argentina, ya que ahora, el esposo de Thatcher, manejaba a la famosa "FIC", mencionada anteriormente, y una posible entrega de soberanía, significaría la pérdida de grandes ganancias.

Estaba claro, que el Reino Unido no entregaría las islas a su legítimo dueño, ya que había grandes intereses económicos de por medio. Además de la posibilidad de la existencia de grandes yacimientos petrolíferos, la exploración pesquera y minera.

Gran Bretaña necesitaba las islas, era (y sigue siendo) un bastión en el Atlántico Sur, que le permitía conectarse con el Océano Pacífico. Las islas son como un gran portaaviones, con gran valor geopolítico y geoestratégico. Obtener el archipiélago, significaba además, tener una base que los conecte directamente con la Antártida, otro gran punto de valor. Estaba claro que los británicos no iban a ceder las Malvinas a La Argentina ni a nadie. Si bien el mantenimiento de las islas para ese entonces era muy costoso (y lo siguió siendo hasta 1989), valía la pena la inversión, ya que hoy podemos observar las grandes ganancias que produce el archipiélago. Además, la flota de guerra de Gran Bretaña estaba muy próxima al desarme, por lo que muchos aseguran que el conflicto de Malvinas fue "provocado" por autoridades militares británicas.

Si bien Gran Bretaña fue advertida en varios de sus informes que Argentina podría reaccionar con una acción militar, las islas no fueron masivamente reaprovisionadas, porque el envío de tropas y buques sería muy costoso y no se justificaba gastar ese dinero. Sin embargo, para marzo de 1982, el Reino Unido provocaría un gran conflicto diplomático que llevaría a optar por una decisión poco favorable para Argentina en la resolución del conflicto, aunque altamente costosa, pero beneficiosa para el Imperio británico.

En contrario a la Argentina, aquí si observamos grandes intereses económicos, no solo por las islas, sino grandes beneficios para la industria bélica imperial, en plena decadencia. Intereses estratégicos, y políticos a mucho mayor nivel que podría haber en un país del tercer mundo.

Si existía un país que le beneficiaría más, forzar un conflicto bélico, ése era Gran Bretaña.

Los días previos a la Guerra de Malvinas de 1982


Es así como se fueron sucediendo los hechos, que llevaron a que la Argentina reaccionara y recuperara las islas:

La empresa argentina Georgias del Sur S.A., administrada por Constantino Davidoff, negoció en 1979 con una empresa de Edimburgo, Christian Salvensen Limited, con el objetivo de desguazar las instalaciones de factorías balleneras instaladas en Leith, Stromness y Husvik, ubicadas en la isla San Pedro (Georgias del Sur). Tras la firma, las autoridades británicas en las islas fueron anoticiadas del hecho, sin provocar protesta alguna.

E
n diciembre de 1981, tras habérse negado la Embajada británica de Buenos Aires, viajar con un transporte a las islas, Davidof pide al gobierno argentino se le facilitara aprovechar la expedición anual del Rompehielos Alte. Irizar hacia la Antártida para que efectuara una parada en Georgias. Aunque el gobierno inglés fue notificado de lo que sucedería, optó por no proceder ni realizar incidentes, ya que creía que cualquier movimiento empeoraría la situación con Argentina, que ya estaba muy delicada. Por tanto, aceptaron la llegada de Davidoff a las islas, junto a 6 personas. La permanencia allí fue de tan solo 7 horas. Al llegar a Buenos Aires, el empresario envía una nota ante la Embajada británica alegando que su único objetivo era terminar sus negocios lo antes posible sin provocar problema alguno y pide que se le asesore en cuanto a cómo proceder a futuro, ya que pensaba terminar sus trabajos comerciales.

Por su parte la intención del gobierno argentino era justamente, evitar cualquier inconveniente respecto al tema con Davidoff. Al parecer, ninguno de los dos países quería problemas, sin embargo, veremos más adelante que Gran Bretaña cambió de parecer.

Davidoff, decide entonces emprender su viaje a las Georgias con su grupo de obreros, (entre ellos españoles, chilenos y uruguayos). Avisa previamente el día 11 de marzo a la Embajada británica que se hará presente en Georgias y que será embarcado en el ARA Bahía Buen Suceso. Que el buque no tenía propósitos militares ni armamento y que su utilización sería solo comercial. La embajada autorizó el viaje y no objetó los motivos del mismo. Los hombres de Davidoff estaban provistos de las "tarjetas blancas", que era el elemento a usar por los isleños que viajaban al continente y por los argentinos a Malvinas, según lo establecía el Acuerdo de Comunicaciones firmado en 1971 por ambos países.

El mismo 11 de marzo zarpa el "Bahía Buen Suceso" a las Georgias, Davidoff quedaría en Buenos Aires.

Veremos como el gobernador de las islas Rex Hunt, con una serie de mensajes falsos y exagerados, provoca el accionar del gobierno británico, seguido del manejo de la prensa inglesa, manipulada por los intereses de los grupos económicos que manejaban las islas. Sumado a esto, la Embajada británica en Buenos Aires, realiza un doble discurso: a la Argentina le afirma que el incidente estaba superado, mientras que por el otro lado, incitaba al gobierno de Tatcher a tomar medidas injustificadas, para desalojar a los trabajadores de la isla.

Son entonces el gobernador, la prensa, y la embajada que instan a que el gobierno imperial tome medidas, sin interiorizarse en el tema ni tratando de resolver el incidente directamente con Argentina. Grave error si es que se pretendía llegar a un arreglo. Aunque sabemos, como ya se ha explicado, había intereses en juego, que harían que el gobierno de Thatcher, se viera interesado en crear un conflicto bélico.


Aquí comienza la historia... (Día a día)

19 de Marzo


Desembarca por la mañana, el ARA Bahía Buen Suceso, en Puerto Leith de la isla San Pedro, de las Georgias, que llevaba 41 operarios de la empresa "Georgias del Sur", que permanecerían unos cuatro meses realizando las tareas de desmantelamiento de factorías balleneras fuera de servicio, conforme los términos de un contrato privado, firmado y escriturado en Londres, entre el empresario argentino Constantino Davidoff y la empresa "Christian Salvensen Co." de Edimburgo. No había militares allí. Se produce el izado de una pequeña Bandera Argentina sobre una estructura de carpintería. Al rato, cuatro hombres del "BAS" British Antartic Survey, se hacen presentes y exigen que se arriara la bandera, que volvieran a cargar el material desembarcado al buque y se trasladaran a la capital de las Georgias, Grytviken, para solicitar el permiso de desembarco. Acto seguido la bandera es arriada.

Aquí Gran Bretaña comienza a declararle la guerra a la Argentina, ya que amenaza con el uso de la fuerza, sin motivo alguno.

20 de Marzo


Se presentan nuevamente los británicos, entregando un manuscrito sin membrete. El texto no contenía sanción ni intimación alguna. El encargado del grupo envió el texto a Buenos Aires para pedir instrucciones, una vez obtenidas, no pudieron dar respuesta a los miembros del BAS, porque se habían retirado del lugar. El mismo día el gobernador de las Malvinas, Rex Hunt, informa a Londres que un grupo de civiles y militares había desembarcado en Puerto Leith, izado una bandera argentina y efectuado disparos de armas de fuego (para cazar ciervos), los cuales ante la intimación que se retiraran, respondieron que poseían autorización de la Embajada británica en Buenos Aires. Expresó además, que según él, la Armada Argentina utilizaba a Davidoff para encubrir su presencia en la isla.

Acto seguido, el embajador británico en Buenos Aires, Anthony Williams, el mismo que había aceptado la llegada de los obreros el día 11, presentó una protesta al gobierno argentino informando el desembarco de "apreciable cantidad" de personal militar y civil en las islas Georgias, el cual había izado la bandera argentina en el lugar y cambiado señales inglesas. Agregó que dichos incidentes fueron tomados muy seriamente por su gobierno y ordenó al gobierno argentino que debía retirar a la gente desembarcada y al buque de guerra, de lo contrario se tomarían las medidas del caso.



La cancillería argentina no hizo esperar su respuesta y el mismo día contestó que el ARA Bahía Buen Suceso no era un buque de guerra, sino de transporte y que zarparía de Leith el día 21, al completar su descarga, y que además, no había militar alguno allí; que sus actividades eran bien conocidas por las autoridades británicas, y asimismo, que los hechos acontecidos no revestían importancia y debían tomarse como tales. Recordemos que el día 11 de marzo, se le envió al Embajador todos los detalles de la estadía, y que el mismo aceptó.

21 de Marzo


Zarpa de regreso el ARA Bahía Buen Suceso, dejando el grupo de Davidoff en tierra, para seguir con sus tareas. Zarpa de Malvinas, el buque HMS Endurance, con 22 marines a bordo y bien armados para hacer cumplir a los obreros de la empresa argentina, la orden emitida por el gobernador de Malvinas, Rex Hunt, de reembarcarse y retirarse de la zona en 24 horas.. He aquí el primer movimiento de tropas, y que es realizado por Gran Bretaña. Una nueva declaración de guerra, tras la amenaza del día anterior.

22 de Marzo


La prensa británica califica las acciones como una invasión argentina a las Georgias. El gobierno argentino tras arduas reuniones en la Embajada británica logra aclarar la situación, y el embajador Williams consideró que el incidente ya estaba superado.

23 de Marzo


Se ubicaron dos buques atómicos ingleses en los alrededores de las Islas Malvinas, en lo que más adelante sería la "zona de exclusión". Además de los buques de tropas Biscoe (68 soldados a bordo) y Branskfield (buque polar) que zarparon rumbo a las islas (desde Chile y el otro buque navegaba ya a la altura de Uruguay). Londres ordena expulsar a los obreros de la isla con el uso del HMS Endurance y además declara que enviará nuevos buques de guerra al Altántico Sur. Acto seguido Davidoff pide al gobierno argentino que se protegiera al grupo de trabajo, es por eso que se decide que el buque ARA Bahía Paraíso, que se encontraba en las islas Orcadas, sea desafectado de su campaña antártica y enviado a proteger a los obreros antes que el HMS Endurance arribara y procediera a su desalojo por la fuerza. A bordo del buque iba el Grupo Comando Alfa. El gobierno argentino cita al embajador Williams para intentar hacer entender las verdaderas intenciones, ya que de seguir el curso de las acciones, se provocarían consecuencias imprevisibles. Gran Bretaña responde que Argentina debía retirarse de la isla, ya que de lo contrario aplicaría la fuerza.

El gobierno argentino consideró que la amenaza de emplear al HMS Endurance era una verdadera agresión y que Inglaterra, probablemente, enviaría unidades navales a los mares del sur, lo cual tornaría imposible cumplir la alternativa militar.


24 de Marzo


"El tiempo se les está acabando", expresó el embajador Williams a las autoridades argentinas, "deben ir a Grytviken a sellar sus pasaportes". Costa Méndez contesta que no hacía falta sellar pasaporte, puesto que los hombres poseían sus respectivas "tarjetas blancas", y que los obreros no serían retirados. El gobierno argentino decide implementar la hipótesis planeada para desembarcar en Malvinas a fin de 1982, para llevarla a cabo lo antes posible. El ARA Bahía Paraíso llegó a la Bahía Stromness.

El mismo día había zarpado de Montevideo el RR5 John Biscoe, con infantes de marina de refuerzo para la Guarnición Malvinas.


25 de Marzo


Gran Bretaña, a través de su Primer Ministro Margaret Thatcher, decide alistar siete buques de guerra que se encontraban realizando ejercicios en Gibraltar, para llevarlos a las islas. Una nueva declaración de guerra, con otro nuevo movimiento de tropas. Desde Punta Arenas, partía el RRS Bransfield, también con destino Malvinas.

26 de Marzo

Zarpa de Leith el "Bahía Paraiso", dejando a 14 soldados argentinos armados solo con fusiles, para proteger a los obreros. En Puerto Belgrano se preparan los buques argentinos para llevar a cabo una posible acción de recuperar las islas. Se decide en últimas horas del día, tomar las islas, según el plan de febrero del 82, ya que: Gran Bretaña se negaba a negociar, y estaba enviando refuerzos militares; la falta de honestidad con que llevó el Reino Unido el incidente de las Georgias; exagerar el incidente y aprovecharse de la situación para congelar el diálogo por la soberanía.

Por tanto quien hostiga, amenaza e intenta utilizar la fuerza es Gran Bretaña, el Imperio mostraba una vez más su hilacha, para provocar el conflicto armado. El 26 de Marzo se decide actuar. De otra forma si Argentina no actuaba perdería las islas y su reclamo por inacción, según lo expresado en el derecho internacional por la doctrina de Stoppel: "Renuncia por parte de un estado, por inacción frente al acto soberano de otro, a todos los derechos alegados hasta la fecha con relación a un área en disputa."

27 de marzo


Parte el Aviso ARA Alférez Sobral de Puerto Belgrano en misión desconocida.

28 de Marzo


Por la mañana, zarpa la Fuerza de Desembarco argentina rumbo a las Islas Malvinas, 911 hombres a bordo. A mediodía zarpó toda la Flota Argentina, para lograr entre los días 1 o 2 de abril, recuperar las islas. Se encontraba ya en marcha la Operación Rosario. Esta operación sin embargo, podía ser cancelada hasta el día 1 de abril a las 18 horas, si es que llegaba a prosperar una negociación, que a esas alturas sería tan solo obra de un milagro. Gran Bretaña aprovisiona con alimentos y armamentos para 70 días a los buques ingleses de Gibraltar para enviarlos al Sur, ellos son las Fragatas y Destructores: HMS Antrim, HMS Arrow, HMS Brilliant, HMS Coventry, HMS Glamorgan, HMS Glasgow, HMS Plymouth, HMS Sheffield. Se dirigirían rumbo a Ascensión el día 2 de abril. Es la denominada "Flota de Avanzada".

29 de Marzo


Hasta ahora, se desconoce la zarpada de los buques argentinos. Gran Bretaña envía con rumbo a las islas al RFA "Fort Austin", buque de abastecimiento, junto con dos helicópteros Sea King. El submarino atómico HMS Spartan, también zarpa de Gibraltar. Sandy Woodward es nombrado Jefe de la Flota de la Marina británica para dirigir la campaña.

La Corbeta ARA Guerrico abandonó Puerto Belgrano con 40 lnfantes de marina a bordo y juntamente con el ARA Bahía Paraíso y el Grupo Alfa formarían el Grupo de Tareas 601.


30 de Marzo

La Fuerza de Tarea Argentina (casi todos los buques de guerra de la Armada y los 911 hombres que llegarían a las islas), se desplaza a muy escasa velocidad hacia las islas, debido al mal tiempo. Se decide cambiar la ruta planeada y se llegaría a las islas desde el norte, para llegar lo antes posible. EE.UU. toma conocimiento sobre el movimiento de tropas argentinas.

31 de Marzo

A las 12:57, toda la Fuerza de Tarea, puso proa al rumbo 90°, lo que lo llevaría al norte de Malvinas. Al anochecer, Gran Bretaña se entera a través de su oficina de Inteligencia que Argentina estaría en condiciones de desembarcar en las islas, el 2 de abril por la mañana. Como Gran Bretaña ya conocía los movimientos gracias a la ayuda norteamericana, Argentina pensó que la recuperación se complicaría ya que la operación denominada "Operación Virgen del Rosario", debía ser sorpresiva, rápida e incruenta, perdiendo como vemos, su primer objetivo y sabiendo que los ingleses los esperarían.

1° de abril


La siguiente es la transcripción de una parte del diálogo telefónico mantenido entre los presidentes norteamericano (Ronald Reagan) y argentino (Leopoldo Fortunato Galtieri) la noche del 1° de abril, aproximadamente a las 22:00 hs.

REAGAN: Señor Presidente, tengo noticias confiables de que la Argentina adoptará una medida de fuerza en las Islas Malvinas. Estoy, como usted comprenderá, muy preocupado por las repercusiones que una acción de ese tipo podría tener. Quiero manifestarle, señor Presidente, la preocupación de los Estados Unidos y la necesidad de que se encuentre una alternativa al uso de la fuerza.

GALTIERI: Ante todo quiero agradecerle su preocupación, señor Presidente. Deseo recordarle que mi país ha mantenido en ese litigio con Gran Bretaña una actitud permanentemente favorable a la negociación, como lo demuestran los 17 años de conversaciones infructuosas en el marco de la Naciones Unidas que hemos encarado con una nación que, hace más de un siglo y medio, usurpó por la fuerza un territorio que, por derecho, pertenece a la Argentina. Nuestra vocación negociadora sigue siendo inalterable, pero también la paciencia del pueblo argentino tiene un límite. Gran Bretaña ha amenazado a ciudadanos argentinos que se encuentran legítimamente en las islas Georgias del Sur y mi gobierno tiene la obligación de protegerlos. Además, el Reino Unido persiste en desoír los reclamos argentinos para poner término a la negociación y no ha respondido a la última propuesta que le hemos formulado para agilizar el trámite. Quiero reiterarle, señor Presidente, que nuestra vocación negociadora no ha variado.

REAGAN: Lo comprendo, señor Presidente, pero estimo imprescindible continuar con las conversaciones y buscar una alternativa al uso de la fuerza. Créame, señor Presidente, que tengo buenas razones para afirmar que Gran Bretaña respondería con la fuerza a una acción militar argentina.

GALTIERI: La Argentina siempre ha estado en favor de una solución pacífica a este litigio. Solo es posible hallar la alternativa que Usted solicita, señor Presidente, en un reconocimiento por parte del Reino Unido de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas. Y ese reconocimiento tendría que ser explícito y público para no dejar dudas.

REAGAN: Comprendo su posición, señor Presidente, pero es muy difícil que el Reino Unido pueda efectuar ese reconocimiento en forma inmediata y en estas condiciones, es decir bajo amenaza de una acción militar. Mi gobierno está dispuesto, señor Presidente, a ofrecer sus buenos oficios para que se reanuden las conversaciones y llegar a una solución del problema. Si su gobierno lo estima conveniente, yo puedo enviar al vicepresidente Bush a Buenos Aires para mantener conversaciones y comenzar a encontrar una solución negociadora a la situación que se plantea. Además, en el ámbito de las Naciones Unidas se puede hallar también esa fórmula adecuada. La embajadora Kirkpatrick está dispuesta a asistir a las partes en este proceso. Usted conoce bien a la embajadora Kirkpatrick, señor Presidente, y sabe cómo podría trabajar en ese sentido.

GALTIERI: Aprecio su ofrecimiento, señor Presidente, pero deseo que tenga presente que hemos venido negociado infructuosamente a lo largo de 17 años en las Naciones Unidas. Están las resoluciones de su asamblea general la que instó reiteradamente a las partes a hallar una solución negociada a esta disputa de soberanía. En los hechos, señor Presidente, el Reino Unido ha prestado oídos sordos a esos llamados. Precisamente en febrero pasado, en Nueva York, mi gobierno entregó una nueva propuesta a los representantes británicos que fue elaborada teniendo en cuenta los contenidos de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas. Hasta el momento no hemos recibido ninguna respuesta de Londres, a pesar de que la aguardamos con prudencia y paciencia en la voluntad de encontrar una solución pacífica.

REAGAN: Sin embargo, no escapará a su comprensión, señor Presidente, que un conflicto de esta naturaleza repercutirá en todo el hemisferio y creará una situación de grave tensión. Además se produciría en un momento en que nuestros comunes esfuerzos por mejorar la relación bilateral están dando frutos, después de la situación difícil por la que atravesó durante la administración del presidente Carter. Esa relación especial que existe hoy podría sufrir gravemente. Es necesario, señor Presidente, encontrar una solución pacífica y evitar el uso de la fuerza.

GALTIERI: El gobierno argentino, señor Presidente, valora en toda su dimensión la relación con los Estados Unidos. Por eso deseo que tenga presente que no es mi país el que buscó la actual situación, que estaba en su espíritu encontrar una solución y que ésta aún puede ser hallada si Gran Bretaña reconoce esta misma noche la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.

REAGAN: Ese reconocimiento es imposible en este momento. Si la alternativa es un desembarco argentino, el Reino Unido dará, le aseguro señor Presidente, una respuesta militar. Qué sucederá con los dos mil isleños, señor Presidente?....

GALTIERI: Tenga usted la certeza de que el gobierno argentino ofrecerá expresamente todas las garantías a los habitantes de las islas Malvinas. Mantendrán su libertad, su libre albedrío, su propiedad. Podrán permanecer en las islas o emigrar a Gran Bretaña, según lo estimen conveniente. Podrán optar por ser ciudadanos argentinos o británicos, y podrán emigrar a los Estados Unidos si lo desean.

REAGAN: Señor Presidente, creo que es mi obligación advertir a usted que Gran Bretaña está dispuesta a responder militarmente a un desembarco argentino. Así me lo ha hecho saber el Reino Unido. Además, la señora Thatcher es una mujer muy decidida y ella tampoco tendría otra alternativa que dar una respuesta militar. El conflicto será trágico y tendrá graves consecuencias hemisféricas.

GALTIERI: Le repito, señor Presidente, que la Argentina no buscó esta situación y que la voluntad negociadora de la Argentina ha quedado inequívocamente demostrada en los últimos 17 años de conversaciones.

REAGAN: Debo entender de sus palabras, señor Presidente, que la Argentina mantiene su posición respecto al uso de la fuerza. No quiero dejar de puntualizar claramente, entonces, que la relación entre su país y el mío sufrirá gravemente. La opinión pública norteamericana y mundial adoptarán una actitud negativa frente al uso argentino de la fuerza. Además, el esfuerzo que he puesto para construir aquella relación se verá gravemente afectado. Gran Bretaña, señor Presidente, es un amigo muy estrecho de Estados Unidos, y la nueva relación que hoy mantiene Washington con la Argentina se verá irremediablemente perjudicada.

GALTIERI: La Argentina lamenta realmente esta situación, señor Presidente. Pero la realidad es que la capacidad negociadora y la actitud pacifista de mi país tienen un límite. El de las islas Malvinas es uno de los últimos casos de colonialismo en el mundo y, en particular, en el continente americano. No hemos llegado a esta situación sin haber agotado antes todas las instancias negociadoras. No hemos sido responsables de la creación de esta situación. Los ingleses no son ni han sido nuestros enemigos. Yo deseo pedirle, señor Presidente, que Estados Unidos brinde todo su apoyo para que esta situación pueda superarse de la mejor forma posible. Es preciso que Estados Unidos comprenda el límite al que llegó la Argentina. Mi país y mi gobierno esperan que Estados Unidos actúe como un amigo de británicos y argentinos por igual para poder superar la presente situación.

REAGAN: Solo puedo decir, que lamento no haber tenido éxito al trasmitirle mi preocupación por el efecto de esta situación en el futuro del hemisferio. Intenté crear un buen caso para persuadirlo de que no recurriera al uso de la fuerza, pero no podía dejar de llamarlo precisamente porque sé cuáles serán las consecuencias de esta acción argentina.

GALTIERI: La Argentina y el pueblo argentino, señor Presidente, le agradecen este gesto; y la Argentina y su pueblo esperan que Estados Unidos comprenda su posición. Le agradezco profundamente su llamado, su gestión, señor Presidente, y deseo sinceramente que este diálogo nuestro pueda continuar.

A las 21:15, comienza a ejecutarse la Operación Azul (toma militar de las Islas Malvinas), con el transbordo de los comandos anfibios embarcados en el ARA "Santísima Trinidad", a los botes de goma que los llevarían a la playa. El submarino inglés Esplendid se dirige desde Gibraltar a Malvinas.

2 de abril


Argentina recupera las islas. Gran Bretaña ya tiene a la "Flota de Avanzada" rumbo hacia la Isla Ascensión. La Real Fuerza Aérea, tiene desplazando a la gran mayoría de sus aeronaves, realizando un puente aéreo "Gibraltar-Ascensión".

El 5 de abril, ya estaba todo decidido, y desde Gran Bretaña zarpa la flota principal, el Grupo de Tareas con los dos portaaviones y decenas de embarcaciones que más tarde se unirían al mando del Alte. Woodward, con el resto de los buques que habían zarpado a fines de Marzo.

Los británicos solo aparentaron desde el 2 de abril al 1° de mayo resolver el tema vía diplomáticamente para darle tiempo a su flota que llegara a Malvinas, mientras desde Argentina pensábamos que podía haber paz, los ingleses desde fines de Marzo sabían como iba a terminar todo esto y nunca intentaron llegar a un arreglo pacífico.

Cuando el gabinete de Margaret Thatcher agredió gratuita e innecesariamente a la Argentina en las Islas Georgias desde el día 19 de marzo de 1982, nuestro país respondió a esa agresión recuperando militarmente las Islas Malvinas, usurpadas desde el 3 de enero de 1833. Ceder al ataque de las Islas Georgias, o no contestarlo hubiera significado la inmediata aplicación de la Doctrina del Estoppel. Es decir, habríamos renunciado por inacción a todos los Derechos alegados hasta la fecha sobre nuestra soberanía en el Atlántico Sur.

Si Gran Bretaña atacaba a Argentina, despojando a los civiles de las Georgias, ante los ojos del mundo, quedaría visto como un grave error, una agresión injustificada. Es por ello, que provoca la acción militar del 2 de abril, y así poder llevar a un conflicto bélico, sin pensar en las consecuencias que ello provocaría. La acción argentina del 2 de abril, fue justificada por la ONU y el derecho internacional, como se explicó en el párrafo de arriba. La misma Corte Superma de la Nación, en un fallo contra el reclamo del empresario Davidoff, ha dicho que Argentina actuó en defensa legítima de sus derechos, y no por conveniencia u otro motivo. "Otro motivo", hubiera alejado el apoyo de las principales potencias extranjeras y del resto de las naciones que elogiaron la actitud argentina. Si Argentina hubiese sido la agresora, entonces la ONU le hubiera dado la espalda, y hubiese obtenido el repudio mundial. Justamente, sucedió lo contrario.

Pues, el lector podrá desde aquí sacar sus propias conclusiones, estos han sido los hechos como sucedieron realmente.



Las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur son y serán Argentinas”


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