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VATICANO - Benedicto XVI a una delegación del internacional Jewish Committee on Interreligious Consultations: "En nuestro atribulado mundo, marcado con tanta frecuencia por la pobreza, la violencia y la explotación, el diálogo entre las culturas y las religiones debería considerarse cada vez más como un deber sagrado que incumbe a todos aquellos que están comprometidos en la construcción de un mundo digno del hombre”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El empeño por la realización de los principios expuestos en la Declaración conciliar Nostra aetate, "que ha condenado toda forma de antisemitismo, representa tanto un hito en la larga historia de las relaciones entre católicos y judíos, como también un emplazamiento a una renovada comprensión teológica de las relaciones entre la Iglesia y el Pueblo Judío" ha sido recordado por el Santo Padre Benedicto XVI en la audiencia a los miembros del internacional Jewish Committee on Interreligious Consultations, recibidos el 30 de octubre. El Santo Padre ha constatado con placer que "los cristianos hoy son cada vez más conscientes del patrimonio espiritual que comparten con el pueblo de la Torá" y "también judíos tienen también el desafío de descubrir lo que tienen en común con todos los que creen en el Señor", por tanto, a la luz de la Palabra de Dios, ha exhortado " dar común testimonio del amor, la gracia y la verdad de Dios. Este es un servicio vital en nuestro tiempo, caracterizado por la pérdida de los valores morales y espirituales que garantizan la dignidad humana, la solidaridad, la justicia y la paz”. Continuando en su discurso, Benedicto XVI ha observado: "En nuestro atribulado mundo, marcado con tanta frecuencia por la pobreza, la violencia y la explotación, el diálogo entre las culturas y las religiones debería considerarse cada vez más como un deber sagrado que incumbe a todos aquellos que están comprometidos en la construcción de un mundo digno del hombre. La capacidad de aceptarnos y respetarnos unos a otro, y de decir la verdad en el amor, es esencial para superar las diferencias, prevenir las incomprensiones y evitar confrontaciones innecesarias”. Refiriéndose a la experiencia plurianual experimentada durante los encuentros del internacional Liaison Committee, el Pontífice ha subrayado que "el diálogo es serio y honesto sólo cuando respeta las diferencias y reconoce a los otros precisamente en su alteridad. Un diálogo sincero necesita abertura y un fuerte sentido de identidad de ambas partes, para que cada uno venga enriquecido por los dones del otro". Por último, dando gracias a Dios por sus recientes encuentros en diversos lugares con las comunidades hebreas y por los progresos registrados en las relaciones entre católicos y judíos, Benedicto XVI ha animado a los presentes a perseverar en su importante labor "con paciencia y renovado empeño". (S.L) (Agencia Fides 31/10/20089


30 de octubre 2008 – Inaguración del Año Académico de los Pontificios Ateneos Romanos

VATICANO - El Papa a los estudiantes de los Ateneos Pontificios: "No es el conocimiento en si que puede hacer mal, pero la presunción, el 'jactarse de lo que se ha llegado - o se supone de haber llegado - a conocer. Justo de aquí derivan luego las facciones y las discordias en la Iglesia y, análogamente, en la sociedad”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Todo lo que San Pablo escribe sobre la sabiduría cristiana y sobre la "falsa sabiduría", en particular en su primera Carta a los Corintios, dirigiéndose a las comunidades dónde estallaron encendidas rivalidades entre los discípulos, ha sido el tema de reflexión del discurso que el Santo Padre Benedicto XVI ha dirigido a docentes y estudiantes de las Universidades pontificias y eclesiásticas de Roma con ocasión de la inauguración del año Académico. Al término de la Concelebración Eucarística presidida la tarde del 30 de octubre por el Card. Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la educación Católica, el Santo Padre Benedicto XVI ha bajado a la Basílica Vaticana para dirigir su saludo a los presentes.

San Paolo habla de la "sabiduría de la Cruz”, es decir, sobre la sabiduría de Dios, que se contrapone a la sabiduría de este mundo. De las dos sabidurías, solo una es verdadera, la divina, mientras que la otra en realidad es "necedad", ha explicado el Papa, quien ha continuado: "Ahora, la novedad sorprendente, que exige siempre ser redescubierta y acogida, es el hecho de que la sabiduría divina, en Cristo, nos ha sido dada, nos ha sido participada.… Esta contraposición entre las dos sabidurías no se identifica con la diferencia entre la filosofía, por una parte, y la filosofía y las ciencias, por otra. Se trata en realidad de dos posturas fundamentales. La "sabiduría de este mundo" es un modo de vivir y de ver las cosas prescindiendo de Dios y siguiendo las opiniones dominantes, según los criterios del éxito y del poder. La "sabiduría divina" consiste en seguir la mente de Cristo -es Cristo quien nos abre los ojos del corazón para seguir el camino de la verdad y del amor”.

Dirigiendo a continuación a los estudiantes, venidos a Roma para profundizar los conocimientos en el campo teológico y en otras materias, el Papa les ha recordado: "la formación espiritual según el pensamiento de Cristo sigue siendo fundamental para vosotros, y esta es la perspectiva de vuestros estudios.… Para conocer y comprender las cosas espirituales hay que ser hombres y mujeres espirituales, porque si se es carnal, se recae inevitablemente en la necedad, aunque uno estudie mucho y sea "docto" y "sutil razonador de este mundo"… Pablo exhorta a quienes se creen sabios según los criterios del mundo a "hacerse necios", para llegar a ser verdaderamente sabios ante Dios… Paolo - siguiendo a Jesús - se opone a un tipo de soberbia intelectual, en la que el hombre, incluso sabiendo mucho, pierde la sensibilidad por la verdad y la disponibilidad a abrirse a la novedad de la actuación divina”.

Sin querer inducir a subvalorar el empeño humano necesario para el conocimiento, a Pablo le interesa subrayar "qué es lo que vale realmente para la salvación y qué, en cambio, puede traer la división y la ruina" ha puesto en evidencia el Santo Padre, quien ha afirmado a continuación: "El apóstol denuncia el veneno de la falsa sabiduría, que es el orgullo humano. No es en efecto el conocimiento en si que puede hacer mal, pero la presunción, el 'jactarse de lo que se ha llegado - o se supone de haber llegado - a conocer. Justo de aquí derivan luego las facciones y las discordias en la Iglesia y, análogamente, en la sociedad. Se trata pues de cultivar la sabiduría no según la carne, sino según el Espíritu… Por tanto, según Pablo es siempre necesario purificar el propio corazón del veneno del orgullo, presente en cada uno de nosotros… El "pensamiento de Cristo", que por gracia hemos recibido, nos purifica de la falsa sabiduría. Y este "pensamiento de Cristo" lo acogemos a través de la Iglesia y en la Iglesia, dejándonos llevar por el río de su tradición viva… Permaneciendo fieles a ese Jesús que María nos ofrece, al Cristo que la Iglesia nos presenta, podemos empeñarnos intensamente en el trabajo intelectual, interiormente libres de la tentación del orgullo y gloriándonos siempre y solo en el Señor”. (S.L) (Agencia Fides 3/11/2008)


31 de octubre 2008 – Audiencia a los participantes a la Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias

VATICANO - El Papa a la Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias: “Afirmar que el fundamento del cosmos y de sus desarrollos es la sabiduría providencial del Creador no es decir que la creación tiene que ver solamente con el inicio de la historia del mundo y de la vida. Esto implica, más bien, que el Creador fundamenta estos desarrollos y los sostiene, los fija y los mantiene constantemente”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Recibiendo en audiencia, el 31 de octubre, a los miembros de la Pontificia Academia de las ciencias, en ocasión de la Asamblea Plenaria sobre el tema “Comprensión científica de la evolución del universo y de la vida”, el Santo Padre Benedicto XVI puso en evidencia que “hoy muchos de nuestros contemporáneos desean reflexionar sobre el origen fundamental de los seres, sobre su causa, sobre su fin y sobre el significado de la historia humana y del universo. En este contexto, es natural que surjan cuestiones relativas a la relación entre la lectura que las ciencias hacen del mundo y la lectura ofrecida por la revelación cristiana”.

En su discurso el Pontífice recordó que el Papa Pío XII y el Papa Juan Pablo II “observaron que no hay oposición entre la comprensión de fe de la creación y la prueba de las ciencias empíricas… Un progreso decisivo en la comprensión del origen del cosmos ha sido la consideración del ser en cuanto ser y el interés de la metafísica por la cuestión fundamental del origen primero y trascendente del ser participado. Para desarrollarse y evolucionar el mundo primero tiene que ser, y por lo tanto haber pasado de la nada al ser. Debe ser creado, en otras palabras, por el primer Ser que lo es por esencia. Afirmar que el fundamento del cosmos y de sus desarrollos es la sabiduría providencial del Creador no es decir que la creación tiene que ver solamente con el inicio de la historia del mundo y de la vida. Esto implica, más bien, que el Creador fundamenta estos desarrollos y los sostiene, los fija y los mantiene constantemente”.

Citando a Santo Tomás de Aquino, que nos ha enseñado que “la creación no es ni un movimiento ni una mutación. Es más bien la relación fundacional y constante que vincula a las criaturas al Creador ya que Él es la causa de todos los seres y de todo el devenir”, el Santo Padre recordó que el término “evolucionar” significa literalmente “desenrollar un rollo de pergamino”, es decir, leer un libro, por lo tanto “la imagen de la naturaleza como libro tiene sus orígenes en el cristianismo y ha permanecido como imagen querida por muchos científicos. Galileo veía la naturaleza como un libro cuyo autor es Dios así como lo es de las Escrituras. Es un libro cuya historia, cuya evolución, cuya ‘escritura’ y cuyo significado ‘leemos’ según las diversas aproximaciones de las ciencias, presuponiendo por todo el tiempo la presencia fundamental del autor que ahí se ha querido revelar”.

El mundo, además, no se originó del caos, sino que se parece más bien a un libro ordenado. “No obstante elementos irracionales, caóticos y destructivos en los largos procesos de cambio del cosmos, la materia en cuanto tal es ‘legible’ – prosiguió Benedicto XVI –. Al inicio podríamos no lograr ver ni la armonía del todo ni las relaciones entre las partes individuales ni su relación con el todo. Sin embargo, queda siempre una amplia gama de eventos inteligibles, y el proceso es racional porque revela un orden de correspondencias evidentes y finalidades innegables… La investigación filosófica y experimental descubre gradualmente estos órdenes. Gracias a las ciencias naturales hemos ampliado bastante nuestra comprensión de la unicidad del lugar de la humanidad en el cosmos”.

Concluyendo su discurso, Benedicto XVI afirmó: “La distinción entre un simple ser viviente y un ser espiritual, que es ‘capax Dei’, indica la existencia del alma intelectiva de un libre objeto trascendente. Por esto, el Magisterio de la Iglesia ha afirmado constantemente que ‘cada alma espiritual es creada directamente por Dios – no es ‘producida’ por los padres – y es inmortal’ (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 366). Ello evidencia los elementos distintivos de la antropología e invita al pensamiento moderno a explorarlos”. (S.L.) (Agencia Fides 3/11/2008; líneas 42, palabras 645)

31 de octubre 2008 - Audiencia a los participantes a los Encuentros organizados por la Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellowships

VATICANO - Benedicto XVI a la Renovación Carismática Católica: "La salvaguarda de la fidelidad a la identidad católica y del carácter eclesial por parte de cada una de vuestras comunidades, os permitirá ofrecer por doquier un testimonio vivo y operante del profundo misterio de la Iglesia”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, florecidos después del Concilio Vaticano II, constituyen un don singular del Señor y un recurso precioso para la vida de la Iglesia. Deben ser acogidos con confianza y valorados en sus diferentes contribuciones que han de ponerse al servicio de la utilidad común de manera ordenada y fecunda". lo ha afirmado el Santo Padre Benedicto XVI, dirigiéndose a los representantes de diversas realidades de la Renovación Carismática Católico, recibidos en audiencia el 31 de octubre, con ocasión del II° Encuentro Internacional de Obispos que acompañan las nuevas Comunidades de la Renovación Carismática Católica, del Consejo internacional del Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellowships y, por último, del XIII Conferencia Internacional en la que participan las principales Comunidades de la Renovación Carismática en el mundo.

El Papa Benedicto XVI ha puesto en evidencia que "es el mismo divino Espíritu, alma de la Iglesia, el que actúa en todas las épocas… Los movimientos y nuevas comunidades son como irrupciones del Espíritu Santo en la Iglesia y en la sociedad contemporánea. Entonces podemos decir adecuadamente que uno de los elementos y de los aspectos positivos de las comunidades de la Renovación Carismática Católica es precisamente la importancia que en ellas tienen los carismas y los dones del Espíritu Santo y su mérito consiste en haberlo recordado a la Iglesia su actualidad". Tanto diversos documentos del Concilio Vaticano II como el Catecismo de la Iglesia Católica, subrayan el valor y la importancia de los nuevos carismas en la Iglesia, "cuya autenticidad es garantizada por la disponibilidad a someterse al discernimiento de la autoridad eclesiástica". "Precisamente por el hecho de que somos testigos de un prometedor florecimiento de movimientos y comunidades eclesiales - ha continuado el Pontífice -, es importante que los pastores ejerzan con ellos un discernimiento prudente, sabio y benevolente. Deseo de corazón que se intensifique el diálogo entre pastores y movimientos eclesiales a todos los niveles: en las parroquias, en las diócesis y con la Sede Apostólica”.

El Santo Padre ha hecho referencia a continuación al "Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellowships" como uno de estas nuevas realidades eclesiales reconocidas por la Santa Sede, que en el seno de la Renovación Carismática Católica tiene la particular misión de "salvaguardar la identidad católica de las comunidades carismáticas y animarlas a mantener una estrecha relación con los Obispos y con el Romano Pontífice". Benedicto XVI ha expresado luego su complacencia por la intención de constituir un Centro de formación permanente para los miembros y responsables de las Comunidades Carismáticas y de trasladar la Sede internacional de la asociación a Roma, con la posibilidad de estar en contacto más estrecho con el Consejo Pontificio para los Laicos.

"La salvaguarda de la fidelidad a la identidad católica y del carácter eclesial por parte de cada una de vuestras comunidades - ha concluido el Pontífice -, os permitirá ofrecer por doquier un testimonio vivo y operante del profundo misterio de la Iglesia. Y esto promoverá la capacidad de las diferentes comunidades para atraer a nuevos miembros”.(S.L) (Agencia Fides 3/11/2008)




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