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16 de octubre 2008 – Audiencia a los Obispos de Ecuador en ocasión de la visita “Ad Limina Apostolorum”

VATICANO - Benedicto XVI a los Obispos del Ecuador: bajo el impulso de la fuerza divina del Espíritu Santo se renueva el ardor misionero de los principios de la predicación evangélica, y también del primero anuncio del Evangelio en vuestra tierra"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Constato con satisfacción que una de las iniciativas pastorales que consideráis más urgentes para la Iglesia en Ecuador es la realización de la "gran misión" convocada por el Episcopado Latinoamericano en Aparecida y que ha sido confirmada en el Tercer Congreso Americano Misionero, celebrado en Quito el pasado mes de agosto”. Con estas palabras el Santo Padre Benedicto XVI se ha dirigido a los Obispos del Ecuador a los que ha recibido en audiencia el 16 de octubre, con ocasión de la visita "Ad limina Apostolorum."

Después de haber expresado sus pésames por la muerte del Cardenal Antonio José González Zumárraga, Arzobispo emérito de Quito, "quien con tanta abnegación y fidelidad ha servido a la Iglesia hasta el final de sus días", el Papa ha subrayado que "la llamada que el Señor Jesús dirigió a sus discípulos… debe ser para toda la comunidad eclesial un motivo constante de meditación y la razón de ser de toda acción pastoral. También hoy, como en todas las épocas y lugares, los hombres tienen necesidad de un encuentro personal con Cristo, en el que puedan experimentar la belleza de su vida y la verdad de su mensaje”.

Para ser capaces de hacer frente a los numerosos desafíos que plantea la misión de la Iglesia "en un contexto cultural y social que parece haber olvidado las raíces espirituales más profundas de su identidad", el Santo Padre ha invitado a los Obispos a abrirse dócilmente a la acción del Espíritu Santo, para que, bajo su impulso, “se renueve el ardor misionero de los inicios de la predicación evangélica, así como del primer anuncio del Evangelio en vuestras tierras. Para ello, resulta necesario llevar a cabo un generoso esfuerzo de difusión de la Palabra de Dios, de tal manera que nadie se quede sin este imprescindible alimento espiritual, fuente de vida y de luz. La lectura y meditación de la Sagrada Escritura, en privado o en comunidad, llevará a la intensificación de la vida cristiana, así como a un renovado impulso apostólico en todos los fieles”.

En esta laboriosa tarea misionera, los Obispos pueden encontrar los primeros colaboradores en los sacerdotes, que ha exhortado a acompañar "con la oración, afecto y cercanía, asegurándoles, además de una adecuada formación permanente que les ayude a mantener vibrante su vida sacerdotal". A continuación el Papa ha invitado a los Obispos a animar a los religiosos en su testimonio de vida consagrada "que tantos frutos de santidad y de evangelización han dado en esas tierras", y a continuar " en una amplia y generosa pastoral vocacional, sembrando en los jóvenes la pasión por la figura de Jesús y los grandes ideales del Evangelio. Este esfuerzo ha de ir acompañado del máximo cuidado en la selección y en la preparación intelectual, humana y espiritual de los seminaristas”.

En la parte conclusiva de su discurso, Benedicto XVI ha subrayado la necesidad para la Iglesia de Ecuador de "un laicado maduro y comprometido que, que, con una sólida formación doctrinal y una profunda vida interior, viva su vocación específica: iluminar con la luz de Cristo toda la realidad humana, social, cultural y política … Si bien la actividad de la Iglesia no puede confundirse con el quehacer político (cf. Deus caritas est, n. 28), ha de ofrecer al conjunto de la comunidad humana su propia contribución a través de la reflexión y de los juicios morales, incluso sobre aquellas cuestiones políticas que afectan de modo especial a la dignidad de la persona". Entre estos el Papa ha mencionado la promoción y la estabilidad de la familia, la defensa de la vida humana desde la concepción hasta su fin natural y la responsabilidad de los padres en la educación moral de los hijos.

Después de haber exhortado a los Obispos "a prestar una atención particular a la acción caritativa, en el que se haga presente el amor misericordioso de Cristo", el Papa ha invocado la intercesión de la joven santa ecuatoriano Narcisa de Jesús Martillo Morán, para que todas las Iglesias locales del Ecuador, "llenas de fe y de esperanza, se lancen a la apasionante tarea de sembrar el Evangelio en el corazón de todos los hombres y mujeres de esa bendita tierra” (S.L) (Agencia Fides 17/10/2008)


16 de octubre 2008 – Mensaje al Director general de la FAO por la Jornada Mundial de la Alimentación

VATICANO - Mensaje del Papa: “Una campaña eficaz contra el hambre exige mucho más que un simple estudio científico. Es necesario, antes que nada, redescubrir el significado de la persona humana, en su dimensión individual y comunitaria, desde el fundamento de la vida familiar, del que proviene el sentido de la solidaridad y del compartir”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)- En el Mensaje enviado al Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Jacques Diouf, en ocasión de la Jornada Mundial de la Alimentación del 2008 con el tema “La seguridad alimenticia: desafíos del cambio climático y de la bioenergía”, el Santo Padre destaca que la jornada coincide “en un momento particularmente difícil para la situación alimenticia mundial, en el momento en el que la disponibilidad de alimentos parece insuficiente respecto al consumo y las condiciones climáticas contribuyen a poner en peligro la supervivencia de millones de hombres, mujeres y niños, obligados a abandonar sus tierras para buscar algo con que alimentarse”.

Frente a esta situación, mientras la Conferencia de alto nivel promovida por la FAO en el pasado junio permitió hacer un llamado a la comunidad internacional para que asuma su responsabilidad directa frente a la inseguridad alimenticia, el Santo Padre reafirmó: “el primer compromiso es el de eliminar las ideas que impiden un respeto auténtico de la dignidad de la persona. Los medios y recursos de los que el mundo dispone hoy pueden dar suficiente comida y satisfacer las necesidades de todos. Los primeros resultados de los esfuerzos realizados para aumentar los niveles globales de producción lo han demostrado”.

Analizando los numerosos motivos que han llevado a esta situación, el Papa cita: la carrera del consumo, la falta de una voluntad decidida a concluir negociaciones y frenar los egoísmos de estados o de grupos de países o poner fin a aquella “especulación desenfrenada” que condiciona los mecanismos de los precios y de consumos, la ausencia de una administración correcta de los recursos alimenticios causada por la corrupción en la vida pública o por inversiones crecientes en armas y tecnologías militares sofisticadas sacrificando las necesidades principales de las personas. El origen común de estos motivos se encuentra “en un falso sentido de los valores sobre los que se deberían fundar las relaciones internacionales, en particular la actitud difundida en la cultura contemporánea que privilegia solo la carrera hacia bienes materiales, olvidando la verdadera naturaleza de la persona humana y sus aspiraciones más profundas”.

“Una campaña eficaz contra el hambre –prosigue el mensaje del Papa- exige entonces mucho más que un simple estudio científico para hacer frente a los cambios climáticos o para destinar la producción agrícola en primer lugar al uso alimenticio. Es necesario, antes que nada, redescubrir el significado de la persona humana, en su dimensión individual y comunitaria, a partir del fundamento de la vida familiar, fuente de amor y afecto del que proviene el sentido de la solidaridad y del compartir. Este cuadro responde a la necesidad de construir relaciones entre los pueblos basadas en una constante y auténtica disponibilidad, de hacer a cada país capaz de satisfacer las necesidades de las personas en necesidad, pero también de transmitir la idea de relaciones fundadas en el intercambio de conocimiento recíproco, valores, rápida asistencia y respeto. Se trata de un empeño por la promoción de una justicia social efectiva en las relaciones entre los pueblos, que exige a cada uno ser consciente de que los bienes del creado están destinados a todos y que en la comunidad mundial, la vida económica debería estar orientada hacia el compartir de estos bienes, hacia su uso duradero y la justa repartición de los beneficios que derivan… Una condición esencial para aumentar los niveles de producción, para garantizar la identidad de las comunidades indígenas, y también la paz y seguridad en el mundo, es asegurar el acceso a la tierra, favoreciendo así a los trabajadores agrícolas y promoviendo sus derechos.” (S.L.) (Agencia Fides 17/10/2008; 46 líneas, 656 palabras)


16 de octubre 2008 – Audiencia a los participantes al Congreso Internacional en el X aniversario de la Encíclica “Fides et Ratio”

VATICANO - “A diez años de distancia, una mirada atenta a la Encíclica Fides et ratio permite advertir con admiración su perdurable actualidad”: el Papa Benedicto XVI al Congreso Internacional por los 10 años de la Encíclica

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – “A diez años de distancia, una mirada atenta a la Encíclica Fides et ratio permite advertir con admiración su perdurable actualidad: se revela en ella la profundidad y larga visión de mi inolvidable Predecesor”. Lo afirmó el Santo Padre Benedicto XVI recibiendo en audiencia, el 16 de octubre, a los participantes al Congreso Internacional promovido por la Pontificia Universidad Lateranense en el X Aniversario de la Encíclica "Fides et ratio".

“La Encíclica – continuó el Santo Padre –, se caracteriza por su gran apertura hacia la razón, sobre todo en una época en la que se ha teorizado su debilidad. Juan Pablo II subraya en cambio la importancia de conjugar fe y razón en su recíproca relación, aunque en el respeto de la esfera de autonomía de cada una. Con este magisterio, la Iglesia se ha hecho intérprete de una exigencia emergente en el contexto cultural actual. Ha querido defender la fuerza de la razón y su capacidad de alcanzar la verdad, presentando una vez más a la fe como una forma peculiar de conocimiento, gracias a la cual puede abrirse a la verdad de la Revelación… ¿Quién podría negar el aporte que los grandes sistemas filosóficos han hecho al desarrollo de la autoconciencia del hombre y al progreso de las diversas culturas? Estas, por otro lado, se hacen fecundas cuando se abren a la verdad, permitiendo a cuantos participan en ellas, alcanzar objetivos que hacen cada vez más humano el vivir social. La búsqueda de la verdad da sus frutos, sobre todo cuando está sostenida por el amor por la verdad”.

El Santo Padre ha evidenciado asimismo que “se ha verificado un deslizamiento desde un pensamiento preferentemente especulativo a uno mayormente experimental”, en cuanto “la investigación se ha dirigido sobre todo a la observación de la naturaleza en el intento de descubrir sus secretos. El deseo de conocer la naturaleza se ha luego transformado en la voluntad de reproducirla. Este cambio no ha sido indoloro: el desarrollo de los conceptos ha menoscabado la relación entre la fides y la ratio con la consecuencia de llevar a una y a otra a seguir caminos diversos”. El Papa subrayó con todo el valor positivo de la investigación científica: “La conquista científica y tecnológica, con que la fides es cada vez más provocada a confrontarse, ha modificado el antiguo concepto de ratio; de cualquier forma, ha marginado a la razón que buscaba la verdad última de las cosas para dar lugar a una razón satisfecha con descubrir las verdades contingentes de las leyes de la naturaleza. La investigación científica tiene ciertamente su valor positivo. El descubrimiento y el incremento de las ciencias matemáticas, físicas, químicas y de las ciencias aplicadas son fruto de la razón y expresan la inteligencia con que el hombre consigue penetrar en las profundidades de la creación. La fe, por su parte, no teme al progreso de la ciencia y al desarrollo al que conducen sus conquistas, cuando estas están dirigidas al hombre, a su bienestar y al progreso de toda la humanidad… Sucede, sin embargo, que no siempre los científicos dirigen sus investigaciones a estos fines. La ganancia fácil, o peor aún, la arrogancia de sustituir al Creador juegan, a veces, un papel determinante… La ciencia, por otra parte, no es capaz de elaborar principios éticos; puede sólo acogerlos en sí y reconocerlos como necesarios para erradicar sus eventuales patologías. La filosofía y la teología son, en este contexto, ayudas indispensables con las que confrontarse para evitar que la ciencia proceda por sí sola en un sendero tortuoso, lleno de imprevistos y no privado de riesgos. Esto no significa en absoluto limitar la investigación científica o impedir a la técnica producir instrumentos de desarrollo; consiste, más bien, en mantener vigilante el sentido de responsabilidad que la razón y la fe poseen de cara a la ciencia, para que permanezca en su estela de servicio al hombre”.

Benedicto XVI concluyó su discurso recordando que “la verdad de la Revelación no se sobrepone a la alcanzada por la razón; sino más bien la purifica y exalta, permitiéndole dilatar sus propios espacios para insertarse en un campo de investigación insondable como el misterio mismo. La verdad revelada, en la ‘plenitud de los tiempos’ (Gál 4,4), ha tomado el rostro de una persona, Jesús de Nazaret, que trae la respuesta última y definitiva a la pregunta del sentido de todo hombre”. (S.L.) (Agencia Fides 17/10/2008)


17 de octubre 2008 – Proyección de la película “Testimonio”

VATICANO - Benedicto XVI después de la proyección de la película “Testimonio”: “la película deja transparentar la simplicidad humana, la valentía decidida y finalmente el sufrimiento del Papa Wojtyła, afrontada hasta el final con el temple del montañés y la paciencia del humilde servidor del Evangelio”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – “Podríamos decir que el Pontificado de Juan Pablo II está encerrado entre dos expresiones. La primera –‘¡Abrid las puertas a Cristo! ¡No tengáis miedo! – fue vibrante e impactó y sacudió a la opinión pública y seguiría resonando en sus labios, muchas otras veces todavía en los años sucesivos. La otra – ‘Dejadme ir al Señor’ – el Papa la pronunció débilmente en su lecho de muerte, al cumplirse una larga y fructuosa peregrinación terrenal. Fueron muchos los que escucharon las primeras palabras, solamente los íntimos recogieron las últimas, entre los cuales su fiel secretario don Stanislaw, ahora Arzobispo Metropolita de Cracovia”. Así se expresó el Santo Padre Benedicto XVI después de haber asistido, en la tarde del 17 de octubre, en el Aula Pablo VI, a la proyección de la película “Testimonio”, tomado del libro “Una vida con Karol” del Cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia, y del periodista Gian Franco Svidercoschi.

“Revelando episodios inéditos – dijo Benedicto XVI – la película deja transparentar la simplicidad humana, la valentía decidida y finalmente el sufrimiento del Papa Wojtyła, afrontada hasta el final con el temple del montañés y la paciencia del humilde servidor del Evangelio… Esta conmovedora narración cinematográfica se suma a las muchísimas publicaciones sobre este Pontífice, que ha marcado la historia de la Iglesia y del mundo en la última parte del siglo XX y al inicio del tercer milenio”. La película ofrece la posibilidad de revivir algunos momentos de la vida de Wojtyla y ofrece asimismo un modo de conocer mejor su patria, Polonia, y sus tradiciones culturales y religiosas, además de recorrer conocidos eventos eclesiales y civiles y episodios desconocidos para la mayoría. Después de haber agradecido a todos aquellos que han ayudado a realizar la película, el Santo Padre terminó exhortando a todos a recoger en modo particular la invitación de Juan Pablo II a “no tener miedo”. “Siguiendo su ejemplo, también nosotros queremos testimoniar a Cristo con valentía”. (S.L.) (Agencia Fides 20/10/2008; líneas 22 palabras 331)


18 de octubre 2008 – Intervención a la Catorceava Congregación General del Sínodo de los Obispos

VATICANO - La intervención del Santo Padre en el Sínodo: "por la vida y por la misión de la Iglesia, por el futuro de la fe, es absolutamente necesario superar este dualismo entre exégesis y teología. La teología bíblica y la teología sistemática son dos dimensiones de una única realidad"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "El hecho histórico es una dimensión constitutiva de la fe cristiana. La historia de la salvación no es una mitología, sino una verdadera historia y, por lo tanto, hay que estudiarla con los métodos de la investigación histórica seria. Sin embargo, esta historia posee otra dimensión, la de la acción divina. En consecuencia la Dei Verbum habla de un segundo nivel metodológico necesario para la interpretación justa de las palabras, que son al mismo tiempo palabras humanas y Palabra divina”. Sobre este tema intervino el Santo Padre Benedicto XVI el martes 14 de octubre, en la Decimocuarta Congregación General de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

Siguiendo las indicaciones del Concilio, Benedicto XVI indicó los tres elementos metodológicos fundamentales a seguir para tener en cuenta la dimensión divina de la Biblia: “es decir se debe 1) interpretar el texto teniendo presente la unidad de toda la Escritura; esto hoy se llama exégesis canónica; en los tiempos del Concilio este término no había sido creado aún, pero el Concilio dice la misma cosa: es necesario tener presente la unidad de toda la Escritura; 2) también se debe tener presente la viva tradición de toda la Iglesia, y finalmente 3) es necesario observar la analogía de la fe. Sólo allí donde los dos niveles metodológicos, el histórico-crítico y el teológico, son observados, se puede hablar de una exégesis teológica - de una exégesis adecuada a este Libro. Mientras que con respecto al primer nivel la actual exégesis académica trabaja a un altísimo nivel y nos ayuda realmente, la misma cosa no se puede decir del otro nivel. A menudo este segundo nivel, el nivel constituido por los tres elementos teológicos indicados por la Dei Verbum, casi no aparece”.

La ausencia de este segundo nivel metodológico tiene graves consecuencias, indicadas por el Santo Padre: "la Biblia se convierte en un libro del pasado solamente … se queda en el pasado, habla sólo del pasado. Existe también una segunda consecuencia aún más grave: donde desaparece la hermenéutica de la fe indicada por la Dei Verbum, aparece necesariamente otro tipo de hermenéutica, una hermenéutica secularizada, positivista, cuya clave fundamental es la convicción de que lo Divino no aparece en la historia humana.… por consiguiente, se proponen interpretaciones que niegan la historicidad de los elementos divinos. … La consecuencia de la ausencia del segundo nivel metodológico es la creación de un profundo foso entre exégesis científica y Lectio divina. Y ello a veces provoca también una cierta perplejidad en la preparación de las homilías. Cuando la exégesis no es teología, la Escritura no puede ser el alma de la teología y, al revés, cuando la teología no es esencialmente interpretación de la Escritura en la Iglesia, esta teología ya no tiene fundamento”.

El Santo Padre ha concluido su intervención al Sínodo subrayando que "para la vida y para la misión de la Iglesia, para el futuro de la fe, es absolutamente necesario superar este dualismo entre exégesis y teología. La teología bíblica y la teología sistemática son dos dimensiones de una única realidad, que llamamos teología. Por consiguiente, sería deseable que en una de las propuestas se hablara de la necesidad de tener presente en la exégesis los dos niveles metodológicos indicados por la Dei Verbum 12, en la que se habla de la necesidad de desarrollar una exégesis no sólo histórica, sino también teológica. Así pues, será necesario ampliar la formación de los futuros exégetas en este sentido, para abrir realmente los tesoros de la Escritura al mundo de hoy y a todos nosotros”. (S.L) (Agencia Fides 20/10/2008)


19 de octubre 2008 – Visita Pastoral al Pontificio Santuario de Pompeya (I) – Celebrazción Eucarística

VATICANO - El Papa confía a la Virgen de Pompeya el Sínodo de los Obispos y "a quienes en la Iglesia gastan sus energías al servicio del anuncio del Evangelio a todas las naciones"

Pompeya (Agencia Fides) - “He venido, en particular, para confiar a la Madre de Dios, en cuyo regazo el Verbo se hizo carne, la Asamblea del Sínodo de los Obispos en curso en el Vaticano sobre el tema de la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Mi visita también coincide con la Jornada Misionera Mundial: contemplando en Maria Aquella que acogió en si el Verbo de Dios y lo donó al mundo, pediremos en esta Misa por todos aquellos en la Iglesia gastan sus energías al servicio del anuncio del Evangelio a todas las naciones". Con estas palabras el Santo Padre Benedicto XVI ha explicado los motivos que lo han llevado al Santuario de la Virgen del Santo Rosario de Pompeya el domingo 19 de octubre, peregrino tras las huellas del Siervo de Dios Juan Pablo II.

En la homilía de la Santa Misa que presidió en la plaza ante el Santuario, Benedicto XVI ha comentado las Lecturas de la Santa Misa del día. "La primera Lectura y el Salmo responsorial expresan la alegría del pueblo de Israel por la salvación donada por Dios, salvación que es liberación del mal y esperanza de vida nueva… Sì, el amor de Dios tiene este poder: renovar todas las cosas desde el corazón humano, que es su obra maestra y dónde el Espíritu Santo obra de la mejor manera su acción trasformadora. Con su gracia, Dios renueva el corazón del hombre perdonando su pecado, lo reconcilia y le infunde el impulso hacia el bien. Todo esto se manifiesta en la vida de los santos, y lo vemos aquí particularmente en la obra apostólica del beato Bartolo Longo, fundador de la nueva Pompeya".

En la narración evangélica de la bodas de Cana el evangelista Juan "destaca simbólicamente que Jesús es el esposo de Israel, del nuevo Israel que somos todos nosotros en la fe, el esposo venido para traer la gracia de la nueva Alianza, representado por el 'vino bueno'. A la vez, el Evangelio resalta también el papel de Maria, que… personifica precisamente la esposa amada del Señor, es decir el pueblo que él se ha elegido para irradiar su bendición sobre toda la familia humana. El símbolo del vino, unido al del banquete, propone de nuevo el tema de la alegría y la fiesta. Además el vino, como las otras imágenes bíblicas de la viña y la vid, aluden metafóricamente al amor: Dios es el viñador, Israel es la viña, una viña que encontrará su realización perfecta en Cristo, del que nosotros somos los sarmientos; y el vino es el fruto, es decir el amor, porque precisamente el amor es lo que Dios espera de sus hijos… Al amor exhorta también el apóstol Pablo en la segunda Lectura, de la Carta a los Romanos. Encontramos delineado en esta página el programa de vida de una comunidad cristiana, cuyos miembros han sido renovados por el amor y se esfuerzan por renovarse continuamente, para discernir siempre la voluntad de Dios y no recaer en el conformismo de la mentalidad mundana".

El Santo Padre ha puesto a continuación en evidencia que "la característica de la civilización cristiana es precisamente la caridad: el amor de Dios que se traduce en amor al prójimo". Dirigiendo el pensamiento a Bartolo Longo el Papa ha recordado que él proyectó y realizó "una ciudadela de Maria y de la caridad, pero no aislada del mundo… sino integrada en el territorio de este Valle para rescatarlo y promoverlo". “La fuerza de la caridad es irresistible: es el amor el que realmente mueve el mundo!" ha subrayado el Papa, quien ha añadido: "¡allí donde llega Dios florece el desierto!”

"También el beato Bartolo Longo, con su personal conversión, dio testimonio de esta fuerza espiritual que transforma interiormente al hombre y lo hace capaz de obrar grandes cosas según el diseño de Dios. El hecho de su crisis espiritual y de su conversión son hechos de grande actualidad - ha continuado el Papa -. Su conversión, con el descubrimiento del verdadero rostro de Dios, contiene un mensaje muy elocuente para nosotros, porque por desgracia no faltan tendencias similares en nuestros días. En este Año Paulino me gusta subrayar que también Bartolo Longo como san Pablo, se transformó de perseguidor en apóstol: apóstol de la fe cristiana, del culto mariano y, en particular, del Rosario, en él que encontró una síntesis de todo el Evangelio". La ciudad de Pompeya, refundada por Bartolo Longo, es "un ejemplo de como la fe puede obrar en la ciudad del hombre, suscitando apóstoles de caridad que se ponen al servicio de los pequeños y de los pobres, y actúan para que también los últimos sean respetados en su dignidad y encuentren acogida y promoción. Aquí en Pompeya se comprende que el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables".

Concluyendo la homilía, el Santo Padre ha confiado a la Virgen Santa todas las familias, "células fundamentales de la sociedad", y ha recordado que "el Rosario es oración contemplativa accesible a todos: grandes y pequeños, laicos y clérigos, cultos y poco instruidos… es 'arma' espiritual en la lucha contra el mal, contra toda violencia, por la paz en los corazones, en las familias, en la sociedad y en el mundo". Al término de la Santa Misa, antes del ángelus, el Santo Padre ha recitado la Súplica a la Virgen de Pompeya. (S.L) (Agencia Fides 21/10/2008)


19 de octubre 2008 – Visita Pastoral al Pontificio Santuario de Pompeya (II) – Ángelus

VATICANO - En la Jornada Misionera el Papa en el ángelus que "el primero empeño misionero de cada uno de nosotros es el ruego" y recuerda pensando en la beatificación de los padres de santa Teresa de Jesús Niño, pone en resalto el papel fundamental de la familia

Pompeya (Agencia Fides) - Al término de la Santa Misa celebrada en la Plaza del Pontificio Santuario de Pompeya, el domingo 19 de octubre, el Santo Padre ha dirigido el rezo del ángelus con los fieles presentes. Al introducir la oración mariana Benedicto XVI ha confiado a la Virgen algunas particulares intenciones "de la Iglesia y de la humanidad": el Sínodo de los Obispos, la Jornada Misionera, la familia.

"De manera particular rezamos por la asamblea ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se está celebrando en Roma- ha dicho el Papa - y que tiene como tema: 'La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia', para que traiga frutos de auténtica renovación en cada comunidad cristiana”. Otra especial intención de oración se refiere a la actual Jornada Misionera Mundial que, en este Año Paulino, nos propone para la meditación una famosa expresión del apóstol de las gentes: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Cor. 9, 16). "En este mes de octubre, mes misionero y del Rosario,- ha continuado el Pontífice -, ¡cuántos fieles y comunidades ofrecen el santo Rosario por los misioneros y por la evangelización! Por este motivo estoy muy contento de encontrarme precisamente aquí, en Pompeya, en el santuario más importante dedicado a la Virgen del santo Rosario. Me permite subrayar con mayor fuerza que el primer compromiso misionero de cada uno de nosotros es precisamente la oración. Rezando se prepara ante todo el camino al Evangelio; rezando se abren los corazones al misterio de Dios y se predisponen los espíritus a acoger su Palabra de salvación”.

Benedicto XVI ha recordado a continuación la beatificación de Louis Martin y Zélie Guérin, padres de santa Teresa de Jesús Niño, declarada por Pío XI patrona de las misiones, acto que ha tenido lugar en Lisieux en el mismo domingo. "Este nuevos Beatos - ha afirmado el Papa - han acompañado y compartido, con su oración y su testimonio evangélico, el camino de su hija llamada por el Señor a consagrarse a Él sin reservas entre las paredes del Carmelo… Pensando en la beatificación de los esposos Martin, quiero recordar otra intención que llevo en el corazón: la familia, cuyo papel es fundamental en la educación de los hijos en un espíritu universal, abierto y responsable hacia el mundo y sus problemas, así como en la formación de las vocaciones a la vida misionera". El Papa ha invocado a continuación la protección de la Virgen de Pompeya "sobre todos los núcleos familiares del mundo, pesando ya en el VI Encuentro Mundial de las Familias, programado en la Ciudad de México para enero de 2009”. (S.L) (Agencia Fides 20/10/2008)
19 de octubre 2008 – Visita Pastoral al Pontificio Santuario de Pompeya (III) – Santo Rosario

VATICANO - Benedicto XVI recuerda en Pompeya la "dimensión apostólica" del Rosario y que “para ser apóstoles del Rosario, es necesario tener experiencia en primera persona de la belleza y la profundidad de esta oración"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La tarde del domingo 19 de octubre, el Santo Padre Benedicto XVI, después de haber venerado los restos del Beato Bartolo Longo, se acercó al Pontificio Santuario de Pompeya donde presidió el rezo del Santo Rosario. Al término de la oración dirigió a los presentes una meditación basada en el sentido del Rosario y a continuación ofreció una "Rosa de oro" a la Virgen.

Dando de nuevo idealmente a la Comunidad pompeyana y a cada uno de sus miembros la Carta apostólica de Juan Pablo II "Rosarium Virginis Mariae", el Santo Padre exhortó a todos los que trabajan y viven en Pompeya a hacer propio "el carisma del beato Bartolo Longo y a convertirse, en la medida y en el modo como Dios conceda a cada uno, en auténticos apóstoles del Rosario". La experiencia de los santos enseña que "esta popular oración mariana es un medio espiritual muy valioso para crecer en la intimidad con Jesús, y para aprender, a la escuela de la Virgen Santa, a cumplir siempre la divina voluntad". Sin embargo "para ser apóstoles del Rosario, es necesario tener experiencia en primera persona de la belleza y la profundidad de esta oración, simple y accesible a todos. Es necesario ante todo dejarse conducir de mano de la Virgen Maria para contemplar el rostro de Cristo: rostro alegre, luminoso, doloroso y glorioso. Quien, como Maria y junto con Ella, custodia y medita asiduamente los misterios de Jesús, asimila cada vez más sus sentimientos y se conforma a El".

Continuando con la meditación, el Papa ha recordado que "el Rosario es escuela de contemplación y silencio. A primera visa, podría parecer una oración que acumula palabras, y por lo tanto, difícilmente conciliable con el silencio que se recomienda precisamente para la meditación y la contemplación. En realidad, esta cadenciosa repetición del Ave Maria no turba el silencio interior, antes bien, lo pide y lo alimenta… Así, al recitar el Ave Maria hay que estar atentos para que nuestras voces no 'cubran' la de Dios, quien habla siempre por medio del silencio…Aún cuando sea rezado, como hoy, por grandes asambleas y como hacéis cada día en este Santuario, se debe percibir el Rosario como oración contemplativa, y este no puede ocurrir si falta un clima de silencio interior”.

Una segunda reflexión del Papa ha estado dedicada a la relación existente entre el Rosario y la Palabra de Dios: "El Rosario está todo impregnado de elementos sacados de la Escritura. Está en primer lugar el enunciado del misterio, realizado preferiblemente, como hoy, con palabras sacadas de la Biblia. Sigue el Padre nuestro: al imprimir a la oración la orientación "vertical", se abre el alma de quien recita el Rosario a la justa actitud filial, según la invitación del Señor: "Cuando recéis decid: Padre"… (Lc 11,2). La primera parte del Ave Maria, sacada también del Evangelio, nos hace escuchar de nuevo cada vez las palabras con las que se dirigió Dios a la Virgen a través del ángel y las de bendición de su prima Isabel. La segunda parte del Ave Maria resuena como la respuesta de los hijos que, dirigiéndose suplicantes a la Madre, no hacen sino expresar su adhesión al diseño salvífico, revelado por Dios. Así el pensamiento de quien reza permanece siempre anclado en la Escritura y en los misterios que le son presentados”.

El último aspecto del Rosario se refiere a su dimensión "apostólica", que el Santo Padre ha querido poner de relieve con ocasión de la celebración de la Jornada Misionera Mundial, "una dimensión que el beato Bartolo Longo vivió intensamente sacando inspiración para emprender en esta tierra tantas obras de caridad y de promoción humana y social. Además, él quiso este Santuario abierto al mundo entero, como centro de irradiación de la oración del Rosario y lugar de intercesión por la paz entre los pueblos. Queridos amigos, deseo confirmar y confiar de nuevo a vuestro empeño espiritual y pastoral ambas finalidades: el apostolado de la caridad y la oración por la paz ha concluido el Papa. (S.L) (Agencia Fides 21/10/2008)
20 de octubre 2008 – Audiencia a los participantes al 110° Congreso nacional de la Sociedad Italiana de Cirugía

VATICANO - El Papa a la Sociedad Italiana de Cirugía: “Cada paciente, incluso el paciente incurable, lleva consigo un valor incondicionado, una dignidad que debe ser honrada, que constituye el fundamento ineludible de todo actuar médico”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – “La misión específica que cualifica vuestra profesión médica y quirúrgica está constituida por la persecución de tres objetivos: sanar a la persona enferma o al menos tratar de incidir en modo eficaz sobre la evolución de la enfermedad; aliviar los síntomas dolorosos que la acompañan, sobre todo cuando está en fase avanzada; hacerse cargo de la persona enferma en todas sus humanas expectativas”. Lo recordó el Papa Benedicto XVI a los participantes del 110° Congreso nacional de la Sociedad Italiana de Cirugía, recibidos en audiencia el 20 de octubre.

“En el pasado frecuentemente uno se contentaba de aliviar el sufrimiento de la persona enferma – prosiguió el Santo Padre – no pudiendo detener la evolución del mal y mucho menos sanarlo. En el siglo pasado los desarrollos de la ciencia y de la técnica quirúrgica han hecho posible intervenir con creciente éxito en la situación del enfermo. Así la curación, que antes en muchos casos era sólo una posibilidad marginal, hoy es una perspectiva normalmente realizable, hasta el punto de atraer hacia sí la atención casi exclusiva de la medicina contemporánea”. Benedicto XVI, sin embargo, ha puesto en guardia contra el riesgo “de abandonar al paciente en el momento en que se advierte la imposibilidad de obtener resultados apreciables”. También cuando la curación ya no puede ser prospectada, se puede aliviar el sufrimiento del enfermo y sobre todo se le puede acompañar en su camino, mejorando en lo posible su calidad de vida. “Cada paciente, incluso el paciente incurable, lleva consigo un valor incondicionado, una dignidad que debe ser honrada, que constituye el fundamento ineludible de todo actuar médico. El respeto de la dignidad humana, en efecto, exige el respeto incondicionado de cada ser humano, nacido o no nacido, sano o enfermo, en cualquier condición se encuentre”, reafirmó el Santo Padre.

Prosiguiendo con su discurso, Benedicto XVI destacó la “relevancia primaria” de la relación de confianza recíproca que se debe instaurar entre médico y paciente, determinante para definir el plano terapéutico y en cierta medida su eficacia. “Aquello a lo que se debe apuntar e a una verdadera alianza terapéutica con el paciente – dijo el Papa – aprovechando aquella específica racionalidad clínica que permite al médico descubrir las modalidades de comunicación más adecuadas al paciente. Dicha estrategia comunicativa apuntará sobre todo a sostener, ciertamente respetando la verdad de los hechos, la esperanza, elemento esencial del contexto terapéutico. Es importante no olvidar nunca que son justamente estas cualidades humanas que, además de la competencia profesional en sentido estricto, el paciente aprecia en el médico”. Profundizando este tema, el Pontífice ha invitado a evitar “cualquier tentativo de intromisión del externo en esta delicada relación médico-paciente. Por un lado, es innegable que se debe respetar la autodeterminación del paciente, sin olvidar sin embargo que la exaltación individualista de la autonomía termina llevando a una lectura no realista, y ciertamente pobre, de la realidad humana. Por otro lado, la responsabilidad profesional del médico debe llevarlo a proponer un tratamiento que apunte al verdadero bien del paciente, consciente de que su específica competencia lo pone en la capacidad generalmente de evaluar la situación mejor que el mismo paciente”.

La última exhortación del Santo Padre se refirió al peligro de tratar al enfermo no como una persona sino como un objeto: “En nombre de las exigencias de la ciencia, de la técnica y de la organización de la asistencia sanitario, su habitual estilo de vida es completamente afectado. En cambio es muy importante no excluir de la relación terapéutica el contexto existencial del paciente, sobre todo de su familia. Para esto es necesario promover el sentido de responsabilidad de los familiares con respecto a su pariente: es un elemento importante para evitar la ulterior alienación que éste, casi inevitablemente, sufre cuando es confiado a una medicina altamente tecnologizada, pero desprovista de una vibración humana suficiente”. (S.L.) (Agencia Fides 21/10/2008)


22 de octubre 2008 – Audiencia general

VATICANO - Para San Paolo, Cristo es "el criterio de valoración de los acontecimientos y de las cosas, el fin de todos los esfuerzo que realiza para anunciar el Evangelio, la gran pasión que sostiene sus pasos por los caminos del mundo": la catequesis del Papa Benedicto XVI en la audiencia general

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Hoy quisiera hablar de la enseñanza que san Pablo nos ha dejado sobre la centralidad del Cristo resucitado en el misterio de la salvación, sobre su cristología… Cristo es para el apóstol el criterio de valoración de los acontecimientos y de las cosas, el fin de todos los esfuerzo que realiza para anunciar el Evangelio, la gran pasión que sostiene sus pasos por los caminos del mundo. Y se trata de un Cristo vivo, concreto". Con estas palabras ha introducido el Santo Padre Benedicto XVI su catequesis durante la audiencia general del miércoles 22 de octubre, en la plaza de San Pedro.

Pablo no se preocupa en sus escritos de narrar los hechos individuales de la vida de Jesús, ha explicado el Santo Padre, "su intento pastoral y teológico estaba tan dirigida a la edificación de las nacientes comunidades, que era espontáneo en él concentrar todo en el anuncio de Jesucristo como “Señor”, vivo ahora y presente en medio de los suyos. De ahí la esencialidad característica de la cristología paulina, que desarrolla las profundidades del misterio con una preocupación constante y precisa: anunciar, ciertamente, a Jesús, su enseñanza, pero anunciar sobre todo la realidad central de su muerte y resurrección, como culmen de su existencia terrena y raíz del desarrollo sucesivo de toda la fe cristiana, de toda la realidad de la Iglesia. Para el Apóstol, la resurrección no es un acontecimiento en sí mismo, separado de la muerte: el Resucitado es el mismo que fue crucificado. También como Resucitado lleva sus heridas”.

El Apóstol Paolo contempla el misterio de lo Crucificado-resucitado y "a través de los sufrimientos experimentados por Cristo en su humanidad (dimensione terrena) llega a esa existencia eterna en que Él es uno con el Padre (dimensión pre-temporal)”. Estas dos dimensiones ya estaban presentes en el Antiguo Testamento, en la figura de la Sabiduría y en la exaltación del papel de la Sabiduría preexistente a la creación del mundo. "Los mismos textos sapienciales que hablan de la preexistencia eterna de la Sabiduría - ha continuado el Papa -, hablan también de su descendimiento, del abajamiento de esta Sabiduría, que se ha creado una tienda entre los hombres. Así sentimos resonar ya las palabras del Evangelio de Juan que habla de la tienda de la carne del Señor". San Pablo, en su cristología, “se refiere precisamente a esta perspectiva sapiencial: reconoce a Jesús la sabiduría eterna existente desde siempre, la sabiduría que desciende y se crea una tienda entre nosotros” y al mismo tiempo aclara que "Cristo, igual que la Sabiduría, puede ser rechazado sobre todo por los dominadores de este mundo, de modo que se crea en los planes de Dios una situación paradójica: la cruz, que se volverá en camino de salvación para todo el género humano”.

De la Carta a los Filipenses, se puede deducir que "la fe en la divinidad de Jesús no es un invento helenístico, surgido después de la vida terrena de Jesús, un invento que, olvidando su humanidad, lo habría divinizado: vemos en realidad que el primer judeo-cristianismo creía en la divinidad de Jesús, es más, podemos decir que los mismos Apóstoles, en los grandes momentos de la vida de su Maestro, han entendido que Él era el Hijo de Dios". En el himno de la Carta a los Filipenses, se ilustran los momentos principales del recorrido realizados por el Cristo: su preexistencia, su abajamiento voluntario hasta humillarse a si mismo, la respuesta del Padre a la humillación del Hijo. "Lo que impresiona es el contraste entre el abajamiento radical y la siguiente glorificación en la gloria de Dios. - ha puesto en evidencia al Pontífice -. La iniciativa de abajamiento, de humildad radical de Cristo, con la que contrasta la soberbia humana, es realmente expresión del amor divino; a ella le sigue esa elevación al cielo a la que Dios nos atrae con su amor del amor divino; a ella sigue aquella elevación al cielo al que Dios nos atrae con su amor".

Por último, el Papa ha citado la primera Carta a Timoteo como ejemplo de "otros lugares de la literatura paulina donde los temas de la preexistencia y del descendimiento del Hijo de Dios sobre la tierra están unidos entre ellos", y los últimos desarrollos de la cristología de san Pablo en las Cartas a los Colosenses y a los Efesios. "En la primera, Cristo es calificado como “primogénito de todas las criaturas” (1,15-20)” ha explicado el Papa, recordando que la palabra "primogénito" implica que “el primero entre muchos hijos, el primero entre muchos hermanos y hermanas, ha bajado para atraernos y hacernos sus hermanos y hermanas ". En la Carta a los Efesios se encuentra luego " bella exposición del plan divino de la salvación, cuando Pablo dice que en Cristo Dios quería recapitularlo todo. Cristo es la recapitulación de todo, reasume todo y nos guía a Dios. Y así implica un movimiento de descenso y de ascenso, invitándonos a participar en su humildad, es decir, a su amor hacia el prójimo, para ser así partícipes de su glorificación, convirtiéndonos con él en hijos en el Hijo”. (S.L) (Agencia Fides 23/10/2008)
26 de octubre 2008 – Santa Misa a conclusión de la XII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos

VATICANO - "Tarea prioritaria de la Iglesia, al inicio de este nuevo milenio, es alimentarse ante todo de la Palabra de Dios, para hacer eficaz el compromiso de la nueva evangelización, del anuncio en nuestros tiempos" subraya Benedicto XVI en la Santa Misa de conclusión del Sínodo y anuncia su primer viaje a África

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Todos nosotros, que hemos participado en los trabajos sinodales, llevamos con nosotros la renovada conciencia que la tarea prioritaria de la Iglesia, al inicio de este nuevo milenio, es ante todo alimentarse Palabra de Dios, para hacer eficaz el compromiso de la nueva evangelización, del anuncio en nuestros tiempos. Ahora es necesario que esta experiencia eclesial se realice en cada comunidad; es necesario que se entienda la necesidad de traducir en gestos de amor la palabra escuchada, porque sólo así será creíble el anuncio del Evangelio, a pesar de las humanas fragilidades que caracterizan a las personas. Esto requiere en primer lugar un conocimiento más íntimo de Cristo y una escucha siempre dócil de su palabra”. Es un pasaje de la homilía pronunciada por el Santo Padre Benedicto XVI el domingo 26 de octubre en el curso de la Concelebración Eucarística con los Padres Sinodales en la Basílica de San Pedro, con ocasión de la conclusión de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: "La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”.

Comentando lo s pasajes de la Sagrada Escritura proclamadas, el Papa ha subrayado en la homilía que "ser discípulos de Cristo es llevar a la práctica sus enseñanzas, que se resumen en el primero y más grande mandamiento de la Ley divina, el mandamiento del amor. También la primera Lectura, sacada del libro del éxodo, insiste sobre el deber del amor; un amor testimoniado concretamente en las relaciones entre las personas: deben ser relaciones de respeto, de colaboración, de ayuda generosa… En la segunda Lectura podemos ver una concreta aplicación del sumo mandamiento del amor en una de las primeras comunidades cristianas. San Pablo escribe a los Tesalonicenses, dándoles a entender que, aún habiéndolos conocido desde hacia poco, los aprecia y los lleva con cariño en el corazón… no faltan ciertas debilidades y dificultad en esa comunidad fundada recientemente, pero es el amor el que supera todo, renueva todo, vence todo: el amor de quién, consciente de sus propios límites, sigue dócilmente las palabras de Cristo, divino Maestro, a través de un fiel un fiel discípulo suyo.

A continuación el Papa ha destacado "la unión que existe entre la escucha amorosa de la Palabra de Dios y el servicio desinteresado hacia los hermanos", subrayando que en la experiencia sinodal se ha destacada varias veces "la necesidad hoy emergente de una escucha más íntima de Dios, de un conocimiento más verdadero de su palabra de salvación; de un intercambio más sincero de la fe que se nutre constantemente en la mesa de la palabra divina". A continuación ha agradecido a todos los Padres Sinodales por la contribución ofrecida para profundizar en el tema, pidiéndoles que una vez que hayan vuelto a sus casas, transmitan a todos "el saludo afectuoso del Obispo de Roma". "Un pensamiento especial - ha continuado Benedicto XVI - va a los Obispos de China Continental, que no han podido estar presentes en esta asamblea sinodal. Deseo hacerme intérprete, y dar a gracias a Dios, de su amor por Cristo, de su comunión con la Iglesia universal y de su fidelidad al Sucesor del apóstol Pedro. Ellos están presentes en nuestra oración, junto con todos los fieles que están confiados a su atención pastoral. Pedimos al "Pastor supremo de la grey" que les de alegría, fuerza y celo apostólico para conducir con sabiduría y con longanimidad la comunidad católica en China, tan querida de todos nosotros”.

Recordando la fuerte expresión del apóstol Pablo - "ay de mí si no predicara el Evangelio" (1 Cor 9,16) - el Papa ha deseado que "se de con más firme convicción en toda comunidad este anhelo de Pablo como vocación al servicio del Evangelio por el mundo… Tanta gente está buscando, muchas veces incluso sin darse cuenta, el encuentro con Cristo y con su Evangelio; muchos necesitan encontrar en Él el sentido de su vida. Dar un claro y firme testimonio de una vida según la Palabra de Dios, testimoniada por Jesús, constituye un indispensable criterio de autenticidad de la misión de la Iglesia”.

Benedicto XVI ha reprochado: "Quien cree haber comprendido las Escrituras, o al menos una parte de ellas, sin comprometerse en construir, a través de su inteligencia, el dúplice amor a Dios y al prójimo, demuestra en realidad que está todavía muy lejos del haber apreciado el sentido profundo". El Concilio Vaticano II pidió un amplio acceso de los fieles a la Sagrada Escritura, "un requisito hoy indispensable para la evangelización", sin embargo también es "indispensable una promoción pastoral robusta y creíble del conocimiento de la Sagrada Escritura, para anunciar, celebrar y vivir la Palabra en la comunidad cristiana, dialogando con las culturas de nuestro tiempo, poniéndose al servicio de la verdad y no de las ideologías corrientes e incrementando el diálogo que Dios quiere tener con todos los hombres. Se debe atender de modo especial la preparación de los pastores a este objetivo, unido luego a la necesaria acción de difundir la práctica bíblica con oportunos subsidios. Se debe animar los esfuerzos para suscitar el movimiento bíblico entre los laicos, la formación de los animadores de grupo, con particular atención a los jóvenes. Se debe también sustentar el esfuerzo por hacer también conocer la fe a través de la Palabra de Dios a quien está 'lejos' y especialmente a quienes están buscando el sentido de la vida”.

En la parte conclusiva de la homilía, Benedicto XVI ha subrayado que el lugar privilegiado donde resuena la Palabra de Dios, que edifica la Iglesia, es sin duda la liturgia: "En ella aparece que la Biblia es el libro de un pueblo y para un pueblo; una herencia, un testamento entregado a los lectores, para que actualicen en su vida la historia de salvación testimoniada en el escrito… Escritura y liturgia convergen, pues, en el único objetivo de llevar el pueblo al diálogo con el Señor y a la obediencia a la voluntad del Dios". Confiando los frutos de esta Asamblea sinodal, y también la II Asamblea Especial del Sínodo para África, que se desarrollará en Roma en octubre de 2009, a la materna intercesión de la Virgen Maria, Benedicto XVI ha anunciado su primer viaje a África: "Es mi intención ir el próximo mes de marzo a Camerún para entregar a los representantes de las Conferencias Episcopales de África el Instrumentum laboris de dicha Asamblea sinodal. De allí continuaré, si Dios quiere, a Angola, para celebrar solemnemente el 500° aniversario de evangelización del País". (S.L) (Agencia Fides 27/10/2008)


26 de octubre 2008 – Ángelus

VATICANO - El Papa en el ángelus recuerda la "fuerte experiencia de comunión eclesial" experimentada en el Sínodo y lanza un llamamiento "por la tragedia que se está consumando o en algunos Países del oriente, dónde los cristianos son víctimas de intolerancias y crueles violencias"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Toda Asamblea sinodal es una experiencia fuerte de comunión eclesial, pero esta aún más porque en el centro de atención se ha puesto lo que ilumina y guía a la Iglesia: la Palabra de Dios, que es Cristo en persona. Y hemos vivido cada jornada en escucha religiosa, advirtiendo toda la gracia y la belleza de ser sus discípulos y servidores". Con estas palabras el Santo Padre Benedicto XVI ha recordado en el ángelus del domingo 26 de octubre, el sentido del Sínodo de los Obispos, poco después de haber concluido su XII Asamblea General Ordinaria con la Santa Misa en la Basílica Vaticana. El Papa se ha centrado en particular sobre uno de los temas más recurrentes entre los afrontados - "la relación entre la Palabra y las palabras, es decir, entre el verbo divino y las escrituras que lo expresan" - y ha afirmado: "Como enseña el Concilio vaticano II en la constitución Dei Verbum (n. 12), una buena exégesis bíblica exige tanto el método histórico-crítico como el teológico, porque la Sagrada Escritura es Palabra de Dios en palabras humanas. Esto comporta que todo texto debe ser leído teniendo presente la unidad de toda la Escritura, la viva tradición de la Iglesia y la luz de la fe. … Exégesis científica y lectio divina son por tanto ambas necesarias y complementarias para buscar, a través del significado literal, el espiritual, que Dios quiere comunicarnos hoy”.

Benedicto XVI ha continuado: "Al término de la Asamblea sinodal, los Patriarcas de las Iglesias Orientales han lanzado un llamamiento, que hago mío, para llamar la atención de la comunidad internacional, de los líderes religiosos y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad sobre la tragedia que se está consumando en los países de Oriente, donde los cristianos son víctimas de intolerancia y de crueles violencias, asesinados, amenazados y obligados a abandonar sus casas y a vagar en busca de refugio. Pienso en este momento sobre todo en Irak e India. Estoy seguro de que las antiguas y nobles poblaciones de esas naciones han aprendido, en el curso de siglos de convivencia respetuosa, a apreciar la contribución que las pequeñas pero laboriosas y cualificadas minorías cristianas dan al crecimiento de la patria común. Éstas no piden privilegios, sino que sólo desean seguir viviendo en su país junto con sus conciudadanos, como han hecho siempre. A las autoridades civiles y religiosas interesadas pido que no ahorren esfuerzo alguno para que la legalidad y la convivencia civil sean de nuevo restablecidas y los ciudadanos honestos y leales sepan que pueden contar con una adecuada protección por parte de las instituciones del estado. Auguro también que los Responsables civiles y religiosos de todos los países, conscientes de su papel como guía y referencia para las poblaciones, hagan gestos significativos y explícitos de amistad y de consideración hacia las minorías cristianas o de otras religiones, y se haga de la defensa de sus derechos legítimos una cuestión de honor”

Por último, el Santo Padre ha repetido el anuncio que ya había realizado durante la Santa Misa celebrada poco antes en San Pedro, sobre su viaje a África, previsto para marzo del 2009, para la visita a Camerún, dónde entregará a los Obispos del Continente el Instrumentum laboris del Sínodo sobre África, y Angola, con ocasión del 500° aniversario de evangelización del País. El Papa ha concluido invitando a confiar los sufrimientos recordados como las esperanzas que todos llevan en el corazón, en particular las perspectivas para el Sínodo de África, a la intercesión de Maria Santísima. (S.L) (Agencia Fides 27/10/2008)
28 de octubre 2008 – Discurso en el 50° aniversario de la elección al Soglio Pontificio del Beato Juan XXIII

VATICANO - En las fuertes contraposiciones de su tiempo, el Papa Juan XXIII “fue hombre y pastor de paz, que supo abrir en Oriente y en Occidente inesperados horizontes de fraternidad entre los cristianos y de diálogo con todos”: Benedicto XVI en el 50º aniversario de la elección al Solio Pontificio del Beato Juan XXIII

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – El anuncio de su elección a la Cátedra de Pedro “fue un preludio y una profecía de la experiencia de paternidad, que Dios habría ofrecido abundantemente a través de las palabras, los gestos y el servicio eclesial del Papa Bueno. La gracia de Dios fue preparando una temporada comprometida y prometedora para la Iglesia y para la sociedad, y encontró en la docilidad al Espíritu Santo, que distinguió toda la vida de Juan XXIII, el terreno bueno para hacer germinar la concordia, la esperanza, la unidad y la paz, por el bien de la humanidad entera”. Con estas palabras el Santo Padre Benedicto XVI se dirigió a los fieles reunidos en la Basílica Vaticana en la tarde del 28 de octubre, al final de la Santa Misa celebrada por el Card. Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, en ocasión del 50° aniversario de la elección al Solio Pontificio del Beato Juan XXIII.

“El Papa Juan indicó la fe en Cristo – prosiguió el Santo Padre – y la pertenencia a la Iglesia, madre y maestra, como garantía de fecundo testimonio cristiano en el mundo. Así, en las fuertes contraposiciones de su tiempo, el Papa fue hombre y pastor de paz, que supo abrir en Oriente y en Occidente inesperados horizontes de fraternidad entre cristianos y de diálogo con todos”.

Saludando a los peregrinos de la diócesis de Bergamo, el Santo Padre los exhortó “a seguir el ejemplo y las enseñanzas del Papa”, su coterráneo. Luego recordó que “un don verdaderamente especial, ofrecido a la Iglesia con Juan XXIII, fue el Concilio Ecuménico Vaticano II, decidido, preparado e iniciado por él”. Citando asimismo cuanto el Papa Juan dijo en la Encíclica Pacem in terris, es decir, que el creyente “debe ser una chispa de luz, un centro de amor, un fermento vivificante en el conjunto: cuanto más lo sea, más en la intimidad de sí mismo, vive en comunión con Dios”, Benedicto XVI subrayó: “Este fue el programa de vida del gran Pontífice y este puede llegar a ser el ideal de todo creyente y de toda comunidad cristiana”.

Los dos últimos puntos el Papa los dedicó a la familia y a la parroquia, realidades siempre amadas por el Beato Juan XXIII. La familia es el “sujeto central de la vida eclesial, seno de educación a la fe y célula insustituible de la vida social”, al respecto, el futuro Papa Juan escribía en una carta a sus familiares: “La educación que deja las huellas más profundas es siempre la de la casa. He olvidado mucho de lo que he leído en los libros, pero recuerdo muy bien todo lo que aprendí de mis padres y de los viejos” (20 de diciembre de 1932). Juan XXIII mostró asimismo su dedicación por la parroquia, “organismo tan importante en la vida eclesial. Con mucha esperanza el Papa Roncalli confiaba a la parroquia, familia de familias, la tarea de alimentar entre los fieles los sentimientos de comunión y de fraternidad. Plasmada por la Eucaristía, la parroquia podrá llegar a ser – pensaba el Papa – fermento de inquietud saludable en medio del difundido consumismo e individualismo de nuestro tiempo, despertando la solidaridad y abriendo en la fe el ojo del corazón para reconocer al Padre, que es amor gratuito, deseoso de compartir con los hijos su misma alegría”.

Después de haber confiado a la Madre de Dios todas las familias y las parroquias, proponiéndoles el modelo de la Santa Familia de Nazareth, para que sean “el primer seminario y sepan hacer crecer en el propio ámbito vocaciones al sacerdocio, a la misión, a la consagración religiosa, a la vida familiar según el corazón de Cristo”, Benedicto XVI concluyó así su discurso: “Le ruego a Papa Juan que nos conceda experimentar la cercanía de su mirada y de su corazón, para que nos sintamos verdaderamente familia de Dios”. (S.L.) (Agencia Fides 29/10/2008)
28 de octubre 2008 – Mensaje a los partecipantes al Congreso Internacional sobre el tema ‘El Vaticano II en Pontificado de Juan Pablo II

VATICANO - Mensaje del Papa en el Congreso sobre el Vaticano II en el Pontificado de Juan Pablo II: "La múltiple herencia doctrinal que encontramos en sus Constituciones dogmáticas, en las Declaraciones y en los Decretos, continúan estimulándonos a profundizar en la Palabra del Señor para aplicarla al hoy de la Iglesia"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "No puedo no alegrarme por la elección de un tema que une dos argumentos de un interés completamente singular para mí: el Concilio Vaticano II, en el que tuve el honor de participar como experto, por una parte y la figura de mi querido Predecesor Juan Pablo II, por la otra, el cual ofreció una significativa contribución personal como Padre conciliar en dicho Concilio, conviviéndose luego, para querer divino, en primer ejecutor en los años de Pontificado". Escribe el Santo Padre Benedicto XVI en un Mensaje a los participantes en el Congreso Internacional sobre el tema "El Vaticano II en el Pontificado de Juan Pablo II", organizado por la Pontificia Facultad Teológica "San Buenaventura" - Seraphicum y el instituto de Documentación y Estudio del Pontificado de Juan Pablo II.

En el Mensaje dirigido al P. Marco Tasca, Ministro General de los Frailes Menores Conventuales y Gran Canciller de la Pontificia Facultad Teológica "San Buenaventura" - Seraphicum, el Papa subraya que "el Concilio manó del gran corazón del Papa Juan XXIII", aunque sería más exacto decir que ello "como todos los grandes acontecimientos de la historia de la Iglesia, manaron del corazón de Dios, de su voluntad salvífica… Hacer accesible al hombre de hoy la salvación divina fue para el Papa Juan el motivo fundamental de la convocatoria del Concilio y fue esta la perspectiva con la que trabajaron los Padres”.

Benedicto XVI recuerda que desde su elección al Pontificado tuvo ocasión de reafirmar que "los documentos conciliares con el pasar de los años no han perdido actualidad", y señala a su predecesor, Juan Pablo II, quien “acogió prácticamente en todos sus documentos, y más aún en sus elecciones y en su comportamiento como Pontífice, las fundamentales instancias del Concilio Ecuménico Vaticano II, convirtiéndose en su calificado intérprete y coherente testigo". Su preocupación constante fue dar a conocer las ventajas que podían manar de la acogida de la visión conciliar, "no sólo por el bien de la Iglesia, sino también por la de la misma sociedad civil y las personas que trabajan en la misma”.

El Santo Padre afirma a continuación: “Todos nosotros nos sentimos deudores de este extraordinario acontecimiento eclesial. La múltiple herencia doctrinal que encontramos en sus Constituciones dogmáticas, en las Declaraciones y en los Decretos, continúan estimulándonos a profundizar en la Palabra del Dios para aplicarla al hoy de la Iglesia, teniendo bien presentes las numerosas necesidades de los hombres y mujeres del mundo contemporáneo, extremadamente necesitado de conocer y experimentar la luz de la esperanza cristiana”.



En la parte conclusiva del Mensaje, Benedicto XVI recuerda: "el ansia por la salvación de la humanidad, que animaba a los Padres del Concilio orientando su empeño en la búsqueda de soluciones a los numerosos problemas actuales, no era menos viva en el corazón de San Buenaventura frente a las esperanzas y las angustias de los hombres de su tiempo. Ya que, por otro lado, los interrogantes de fondo que el hombre lleva en el corazón no cambian con el pasar del tiempo, y las respuestas elaboradas por el Doctor seráfico continúan siendo en su sustancia, válidas hoy… La meta última de todas nuestras actividades debe ser nuestra comunión con el señor viviente. Del mismo modo también para los Padres del Concilio Vaticano II el objetivo último de todos los elementos de renovación de la Iglesia fue conducirla al Dios viviente revelado en Jesucristo." (S.L) (Agencia Fides 29/10/2008)
30 de octubre 2008 – Audiencia a una delegación del International Jewish Committee on Interreligious Consultations
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