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5 de octubre 2008 – Ángelus


VATICANO - "Os invito a todos a apoyar los trabajos del Sínodo con vuestra oración, invocando en especial la intercesión maternal de la Virgen María, perfecta discípula de la divina Palabra": la invitación del Papa en el ángelus

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Os invito a todos a apoyar los trabajos del Sínodo con vuestra oración" ha pedido el Santo Padre Benedicto XVI en el ángelus del domingo 5 de octubre. En su breve discurso antes de la oración mariana, el Papa se ha detenido a ilustrar "el valor y la función" de esta particular asamblea de Obispos, "escogidos para representar a todo el episcopado y convocados para ofrecer al sucesor de Pedro una ayuda más eficaz, manifestando y consolidando al mismo tiempo la comunión eclesial”. Las finalidades del Sínodo de los Obispos, instituida en 1965 por el Siervo de Dios Pablo VI para aplicar una consigna contenida en el Decreto conciliar sobre el ministerio de los Obispos Christus Dominus, han sido recordadas por Benedicto XVI: " favorecer una cercana unión y colaboración entre el Papa y los obispos de todo el mundo; ofrecer información directa y exacta sobre la situación y los problemas de la Iglesia; favorecer el acuerdo sobre la doctrina y la acción pastoral; afrontar temas de gran importancia y actualidad”.

El Pontífice ha subrayado además que "la dimensión sinodal es constitutiva de la Iglesia: consiste en converger de todo pueblo y cultura para convertirse en uno en Cristo y caminar juntos tras Él, que dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Participarán en la actual Asamblea sinodal ordinario, dedicada al tema de la Palabra de Dios, 253 Padres sinodales: 51 de África, 62 de América, 41 de Asia, 90 de Europa y 9 de Oceanía. "A ellos - ha continuado el Santo Padre - se les añaden numerosos expertos y auditores, hombres y mujeres, así como "delegados fraternos" de las demás iglesias y comunidades eclesiales y algunos invitados especiales”.

Después de la oración del ángelus, el Papa ha recordado la iniciativa, promovida por la RAI, que lleva por título "La Biblia día y noche": la lectura continua de toda la Biblia, durante siete días y seis noches, en directo desde la Basílica romana de la Santa Cruz en Jerusalén, con 1.200 lectores de 50 Países diferentes. Después de haber afirmado que "este acontecimiento se inscribe perfectamente en el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios,… De esta forma la Palabra de Dios podrá entrar en las casas para acompañar la vida de las familias y de los individuos: una semilla, que si se acoge bien, no dejará de producir abundantes frutos”. (S.L) (Agencia Fides 6/10/2008)



6 de octubre 2008 – Meditacióne en el curso de la primera Congregación General del Sínodo de los Obispos


VATICANO - La meditación del Papa Benedicto XVI en la apertura de los trabajos del Sínodo de los Obispos: "la evangelización, el anuncio del Evangelio, la misión, no son una especie de colonialismo eclesial, con que queremos meter a otros en nuestro grupo. Es salir de los límites de las culturas individuales a la universalidad que nos comunica a todos, nos une a todos, nos hace a todos hermanos"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – En la apertura de los trabajos de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el lunes 6 de octubre, el Santo Padre Benedicto XVI ha presidido la celebración de la hora Tercia, durante la cual ha tenido una meditación sobre algunos versículos del Salmo 118, propuesto en la Liturgia de las Horas, que está dedicado a la Palabra de Dios: " un elogio de esta Palabra suya, expresión de la alegría de Israel por poderla conocer y, en ella, poder conocer su voluntad y su rostro”.

Ante todo el Salmo habla de la solidez de la Palabra: "Ella es sólida, es la verdadera realidad sobre la que basar la propia vida- ha explicado el Papa - ... La Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad… Al final del Sermón de la Montaña el Señor nos habla de las dos posibilidades de construir la casa de nuestra propia vida: sobre la arena y sobre la roca. Sobre la arena construye quien construye solo sobre las cosas visibles y tangibles, sobre el éxito, sobre la carrera, sobre el dinero. Aparentemente estas son las verdaderas realidades. Pero todo esto un día pasará. Lo vemos ahora en la caída de los grandes bancos: este dinero desaparece, no es nada. Y así todas estas cosas, que parecen la verdadera realidad con la que contar, y que son realidades de segundo orden… Solo la Palabra de Dios es el fundamento de toda la realidad, es estable como el cielo y más que el cielo, es la realidad. Por tanto debemos cambiar nuestro concepto de realismo. Realista es quien reconoce en la Palabra de Dios, en esta realidad aparentemente tan débil, el fundamento de todo”.

Citando el versículo siguiente del Salmo - "Omnia serviunt tibi" - ha comentado el Papa con estas palabras: "Todas las cosas vienen de la Palabra, son un producto de la Palabra… Todo es creado por la Palabra y todo está llamado a servir a la Palabra. Esto quiere decir que toda la creación, al final, está pensada para crear el lugar del encuentro entre Dios y su criatura, un lugar donde el amor de la criatura responda al amor divino, un lugar donde se desarrolle la historia del amor entre Dios y su criatura… La historia de la salvación no es un pequeño acontecimiento, en un pobre planeta, en la inmensidad del universo. No es una cosa mínima, que sucede por casualidad en un planeta perdido. Es el móvil de todo, el motivo de la creación. Todo es creado para que exista esta historia, el encuentro entre Dios y su criatura. En este sentido, la historia de la salvación, la alianza, precede a la creación… Sirviendo al Señor realizamos la finalidad del ser, el fin de nuestra propia existencia”.

Continuando en su meditación, Benedicto XVI ha puesto en evidencia que "si nos detenemos en la letra, no necesariamente habremos comprendido realmente la Palabra de Dios. Existe e peligro de que veamos solo las palabras humanas y de que no encontremos dentro al verdadero actor, el Espíritu Santo. No encontramos la Palabra en las palabras… Así entramos en el movimiento interior de la Palabra, que en palabras humanas esconde y abre las palabras divinas. Por tanto la exégesis, la verdadera lectura de la Sagrada Escritura, no es solamente un fenómeno literario, no es solo la lectura de un texto. Es el movimiento de mi existencia. Es moverse hacia la Palabra de Dios en las palabras humanas”.

Por último, el Papa ha puesto en evidencia que todas las cosas humanas son finitas porque "sólo Dios es infinito. Y por eso también su Palabra es universal y no conoce confines. Entramos por tanto en la Palabra de Dios, entramos realmente en el universo divino. Salimos de la limitación de nuestras experiencias y entramos en la realidad, que es verdaderamente universal. Entrando en la comunión con la Palabra de Dios, entramos en la comunión de la Iglesia que vive la Palabra de Dios. No entramos en un pequeño grupo, en la regla de un pequeño grupo, sino que salimos de nuestros límites. Salimos mar adentro, en la verdadera grandeza de la verdad única, la gran verdad de Dios: Estamos realmente en lo universal. Y así salimos a la comunión de todos los hermanos y hermanas, de toda la humanidad, porque en nuestro corazón se esconde el deseo de la Palabra de Dios que es una. Por eso también la evangelización, el anuncio del Evangelio, la misión, no son una especie de colonialismo eclesial, con que queremos meter a otros en nuestro grupo. Es salir de los límites de las culturas individuales a la universalidad que nos comunica a todos, nos une a todos, nos hace a todos hermanos". El Santo Padre ha concluido su meditación sobre el Salmo, recordando que "la palabra de Dios es como una escalera por la que podemos subir y, con Cristo, bajar a la profundidad de su amor. Es una escalera para llegar a la Palabra en las palabras… La palabra tiene un rostro, es persona, Cristo". (S.L) (Agencia Fides 7/10/2008)


8 de octubre 2008 – Mensaje para la 95a Jornada Mundial del Inmigrante y del Refugiado

VATICANO - Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada del Emigrante: "También hoy debe ser propuesto el mensaje de la salvación con la misma actitud del apóstol de las gentes, teniendo en cuenta los muchas situaciones sociales y culturales, y de las particulares dificultades de cada uno en consecuencia de la condición de migratorio y de itinerante"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – La vida y la predicación de San Pablo “estuvieron totalmente orientadas a hacer que Jesús fuera conocido y amado por todos, porque en él todos los pueblos están llamados a convertirse en un solo pueblo. También en la actualidad, en la era de la globalización, esta es la misión de la Iglesia y de todos los bautizados, una misión que con atenta solicitud pastoral se dirige también al variado universo de los emigrantes -estudiantes fuera de su país, inmigrantes, refugiados, prófugos, desplazados-, incluyendo los que son víctimas de las esclavitudes modernas, como por ejemplo en la trata de seres humanos. También hoy es preciso proponer el mensaje de la salvación con la misma actitud del Apóstol de los gentiles, teniendo en cuenta las diversas situaciones sociales y culturales, y las dificultades particulares de cada uno como consecuencia de su condición de emigrante e itinerante”. Es la exhortación que el Santo Padre Benedicto XVI dirige en su Mensaje para la 95 Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado, que se celebrará el domingo 18 de enero de 2009, sobre el tema "San Pablo migrante, 'Apóstol de las gentes'.

El Santo Padre desea que "cada comunidad cristiana tenga el mismo fervor apostólico de san Pablo" y que " su ejemplo nos sirva de estímulo también a nosotros para que seamos solidarios con estos hermanos y hermanas nuestros, y promovamos, en todas las partes del mundo y con todos los medios posibles, la convivencia pacífica entre las diversas etnias, culturas y religiones”.

Al inicio del Mensaje el Pontífice recuerda que la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado se basa este año en el Año Jubilar convocado en honor del apóstol con ocasión del bimilenario de su nacimiento: " la predicación y la obra de mediación entre las diversas culturas y el Evangelio, que realizó san Pablo «emigrante por vocación», constituyen un punto de referencia significativo también para quienes se encuentran implicados en el movimiento migratorio contemporáneo”.

Luego recorriendo las etapas de la vida de Pablo, el Pontífice ha recordado que después de su encuentro con Cristo en el camino de Damasco, "su existencia cambió radicalmente: para él Jesús se convirtió en la razón de ser y el motivo inspirador de su compromiso apostólico al servicio del Evangelio. De perseguidor de los cristianos se transformó en apóstol de Cristo. Guiado por el Espíritu Santo, se prodigó sin reservas para que se anunciara a todos, sin distinción de nacionalidad ni de cultura,… En sus viajes apostólicos, a pesar de repetidas oposiciones, proclamaba primero el Evangelio en las sinagogas, dirigiéndose ante todo a sus compatriotas en la diáspora. Si estos lo rechazaban, se volvía a los paganos, convirtiéndose en auténtico «misionero de los emigrantes», emigrante él mismo y embajador itinerante de Jesucristo, para invitar a cada persona a ser, en el Hijo de Dios, «nueva criatura» La proclamación del kerygma lo impulsó a atravesar los mares del Cercano Oriente y recorrer los caminos de Europa, hasta llegar a Roma”.

El "celo misionero" y "el ímpetu del luchador" que caracterizaron a San Pablo, "brotaban del hecho de que él, «conquistado por Cristo» (Flp 3, 12), permaneció tan íntimamente unido a él que se sintió partícipe de su misma vida, a través de «la comunión en sus padecimientos». Aquí está la fuente del celo apostólico de san Pablo… ninguna dificultad le impidió proseguir su valiente acción evangelizadora en ciudades cosmopolitas como Roma y Corinto, que en aquel tiempo estaban pobladas por un mosaico de etnias y culturas”.

Los Hechos de los Apóstoles y las Cartas de Pablo presentan un modelo de Iglesia "no exclusiva, sino abierta a todos, formada por creyentes sin distinción de cultura y de raza" y "desde esta perspectiva, cobra un relieve singular la solidaridad fraterna, que se traduce en gestos diarios de comunión, de participación y de solicitud gozosa por los demás. Sin embargo, como enseña también san Pablo, no es posible realizar esta dimensión de acogida fraterna recíproca sin estar dispuestos a la escucha y a la acogida de la Palabra predicada y practicada, Palabra que impulsa a todos a la imitación de Cristo imitando al Apóstol. Por tanto, cuanto más unida a Cristo está la comunidad, tanto más solicita se muestra con el prójimo, evitando juzgarlo, despreciarlo o escandalizarlo, y abriéndose a la acogida recíproca”.

Benedicto XVI continúa: “Si somos conscientes de esto, ¿cómo no hacernos cargo de las personas que se encuentran en penurias o en condiciones difíciles, especialmente entre los refugiados y los prófugos? ¿Cómo no salir al encuentro de las necesidades de quienes, de hecho, son más débiles e indefensos, marcados por precariedad e inseguridad, marginados, a menudo excluidos de la sociedad?”

El Santo Padre desea que la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado "sea para todos un estímulo a vivir en plenitud el amor fraterno sin distinciones de ningún tipo y sin discriminaciones, con la convicción de que nuestro prójimo es cualquiera que tiene necesidad de nosotros y a quien podemos ayudar. Que la enseñanza y el ejemplo de san Pablo, humilde y gran Apóstol y emigrante, evangelizador de pueblos y culturas, nos impulse a comprender que el ejercicio de la caridad constituye el culmen y la síntesis de toda la vida cristiana… En el amor está condensado todo el mensaje evangélico, y los auténticos discípulos de Cristo se reconocen por su amor mutuo y por acoger a todos”. (S.L) (Agencia Fides 9/10/2008)


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