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Felipe guaman poma de ayala


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FELIPE GUAMAN POMA DE AYALA
Rolena Adorno
Felipe Guaman Poma de Ayala (¿1530s-1616?) es el autor de El primer nueva corónica y buen gobierno, uno de los tes­ti­monios más conocidos de la coloni­zación española del antiguo Ta­wantin­suyu, el impe­rio de los Incas. Nacido en el Perú después de la inva­sión europea, de joven aprendió castellano y, según su propio testi­monio, pasó muchos años en el empleo del régimen colonial tanto el civil como el ecle­siástico. Su obra recupera la experiencia de una persona que, al frus­trarse con la situación de su pueblo, deci­dió dedi­carse a la redac­ción de una “carta al rey”. Esa carta al rey, de mil doscien­tas páginas, cua­tro­cientas de las cuales eran láminas dibujadas de su pro­pia mano, ofre­cía una versión de la historia antigua andina y un tratado sobre cómo gobernar mejor el Perú en el futuro. Al des­cubrirse su obra en la bi­blioteca real de Copenha­gue (Dinamarca) en 1908, Gua­man Poma fue considerado un re­presentante del espíri­tu prístinamente andino, por un lado, y del de la inferioridad cultu­ral nativa por otro. Sólo a par­tir de la década de los setenta se ha hecho una valorización balan­ceada del autor y del ámbito cul­tural que repre­sentaba (Adorno, “Ra­cial Scorn”).
Guaman Poma ofrece uno de los casos más notables del individuo que vivió y dejó testimonio de la compleja situación pluricultural de su épo­ca. Según su propio testimonio, descendía de la dinastía Yarovilca Allauca Huánaco, por el lado paterno, y, por el de su madre, de la de los Incas. Pasó toda su vida en el Perú durante el primer siglo colonial en Hispanoamérica. Se reconoce a sí mismo y a otros andinos hispanoha­blantes como indios ladinos, es decir, nativos capacitados en el idioma español y familiarizados con las costumbres del europeo. Bajo este cri­terio, se llamarían ladinos a personas pertenecien­tes a varias clases sociales andinas, sea cual fuera su abolengo o ascenden­cia. Aunque no podemos reconstruir satisfactoriamente la vida de Guaman Poma, pode­mos resumir los momentos de su trayectoria más relevantes para su aprendi­zaje y experiencia como autor.
Es precisamente con respecto a los conocimientos comunicados en su obra que fija la época de su nacimiento posterior a la conquista: “Por­que yo no nací en tiempo de los Yngas para sauer todo lo que des­tas cordilleras lo supe y lo fui escriuiendo”. La preparación de Guaman Poma para ser escritor había comenzado, en efecto, en su juventud. Sabemos que sirvió de asistente al visitador ecle­siástico Cristóbal de Albornoz en las campañas contra el Taki Unquy, el movi­miento nativista cuyos fines eran la destrucción del dominio cultural europeo y la res­tauración de los dioses andinos. Sabemos también que sirvió de intér­prete en una composición de tierras (asignación de propiedades a nue­vos dueños) en Huamanga. Habla de haberse criado en los palacios de los virreyes y arzobispos. Aunque esto no se ha comprobado hasta aho­ra, lo que sí queda esta­blecido por sus escritos es un contacto in­tenso y probablemente prolongado con instituciones eclesiásticas. Su admira­ción por ciertas órdenes religiosas (los franciscanos, los jesui­tas) y su desprecio por otras lo indican; la evidencia de sus lecturas de obras religiosas lo confirma. Ya sea de forma autodidacta o entrenado por los frailes y sacerdotes con quienes trabajaba, su aprendizaje inte­lectual tomaba en cuenta tres dimensiones: los escritos religiosos des­tinados a la enseñanza del buen vivir cristiano, los tratados jurídicos sobre el derecho del dominio español en las Indias y la historiogra­fía indiana. Los escritos de fray Luis de Granada constituían su guía y norte con respecto al primero; los de fray Bartolomé de las Casas lo eran en cuan­to al segundo. Fray Luis ofrecía a Guaman Poma una vi­sión tolerante de la experiencia espiritual no-cristiana y una manera relativamente com­pasiva de juzgar las relaciones entre el mundo cristia­no y la gentilidad. Las Casas le otorgaba una base jurí­dica para abogar la devolución de la soberanía sobre el Perú a los andinos. Por otra par­te, leía historias de la conquista del Perú respecto a las cuales mantenía una actitud crítica.
Es cierto que Guaman Poma no dominaba el idioma castellano, debido al sustrato de su lengua materna, el quechua. Presenta otros problemas también, como señala Jorge L. Urioste (“Los textos”, LXXV): “el cas­te­llano de Guaman Poma es complejo, oscuro y en algunos pasajes parece una gramática propia. Es un estilo donde la coordinación de oraciones y frases da origen a una narración atibo­rrada y un conglome­rado de con­ceptos que no se ciñe a las normas gramati­cales del castella­no de la épo­ca”. Por consiguiente la riqueza de su produc­ción gráfica es mucho más importante que la calidad imperfecta de su prosa.
Por un lado, la representación visual pertenece a su propia tra­dición cultural andina. Habla de la importancia de la vocación del qillqakama­yuq, el encargado de la información gráfica en la administra­ción Inca. Y señala que estos secre­tarios del Inca y de su consejo real eran nobles de su propia dinastía Yarovil­ca. Por otro lado, y con rela­ción a la tradi­ción occidental europea, Guaman Poma menciona con fre­cuencia las imá­genes (efigies, dibujos o grabados de los santos), como un auxilio in­dispensable a la cristianización del pueblo andino. Dice, en efecto, que él mismo los había distribuido a personas andinas, dando así a conocer su propia relación con las iniciativas de instruc­ción religiosa. La in­fluencia del arte occidental religioso de la Con­trarre­forma está pa­tente en su obra. Según su propio testimonio, piensa que los dibujos son el vehículo más efectivo dentro de su obra para inclinar a su volun­tad al lector real, por la afición que éste tiene por el arte visual. Los dibujos constituyen una tercera parte de la obra de Guaman Poma, para quien la imagen visual es un medio de comunicación más fiable y más eficaz que el len­guaje escrito.
Guaman Poma se refiere a sí mismo como cacique principal y también “ti­niente de corregidor de indios”; luego cambia el título anterior por el de “qhapaq que es príncipe”. Sin embargo, en la docu­mentación del litigio que emprendió y perdió contra los Chachapoyas (1590-1600) le describen como un “indio humilde” que por embustes se intitula caci­que. Según los investigadores (Prado Tello y Prado Prado, 26) que co­men­tan el docu­mento recientemente publicado, “Este ha­bría de ser un lapso decisivo en la vida del cronista; fue entonces que Guaman Poma vino a menos y perdió posiciones políticas, sociales y económicas. Mal­quistado con los corregidores y curas fue expulsado de su provincia bajo amena­za de azotes si desobedecía la orden de destierro. De caci­que y media­no pro­pietario se convirtió en un indio trashumante...”. Se pue­de suponer que en su obra sustituyó el título del cacique por el de prínci­pe para presentarse como consejero del rey.
En el último apartado de su obra, Guaman Poma se queja de ser “de edad de 80 años, todo cano y flaco y desnudo y descalzo”. También se atribuye a sí mismo esa edad en una carta al rey, dictada el 14 de fe­brero de 1615 y descubierta en el Archivo General de Indias en Sevi­lla. El año de 1615 es el último men­cionado por Guaman Poma en su obra, y después de esa fecha ya no se sabe nada de él. La contradicción pro­ducida por su primera colaboración con los coloni­zadores y la posterior defensa que hace de los suyos en contra de aquéllos, debe de haber originado esa evolución en su actitud, o crisis, que lo convir­tió en “el autor Ayala”. Paradójicamente, la experiencia que le dio razones para rechazar la cultura colonizadora era la misma que le facilitó recursos lingüísticos y literarios para luchar contra ella. Para Guaman Poma la escritu­ra le ofrecía una avenida de intervención social cuando los modos de interven­ción tradicionales ya estaban cerrados.
Aparte de su aparente confianza en el poder de la escritura, se puede pensar en otro motivo por el cual habrá pasado, como dice él, veinte o treinta años haciendo investigaciones y escribiendo en defensa de su raza. Guaman Poma le recomienda al rey la lectura de su obra para “descargar su real conciencia”. Uno se pregunta si, para Gua­man Po­ma, el acto de escribir su obra no hubiera sido también una for­ma de descargar su propia conciencia y de deshacer los agravios por él come­tidos contra el pueblo andino (las campañas de extirpación y com­posi­ciones de tierras en que había participado). Sea como fuera, la figura y la obra de Guaman Poma nos ofrecen los grandes enigmas de un momento temprano y clave en la historia de la cultura latinoamericana.

BIBLIOGRAFÍA SELECTA


A)
El primer nueva corónica y buen go­bierno de Felipe Guaman Poma de Ayala. Edición de John V. Murra y Role­na Adorno. Tr. del quechua por Jorge L. Urioste. México: Siglo XXI Editores, 1980. 3 tomos.
Nueva corónica y buen gobierno (Transcripción, prólogo, notas y cro­nología de Franklin Pease). Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1980. 2 vols.
B)
Adorno, Rolena. Cronista y príncipe: La obra de Felipe Guaman Poma de Ayala. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1989.
Adorno, Rolena. “Racial Scorn and Critical Contempt”. Diacritics (It­haca, New York), IV, 4 (1974): 2 7.
Adorno, Rolena. “Las otras fuentes de Guamán Poma: sus lecturas cas­tellanas”. Histórica (Lima), II, 2 (1978): 137 158.
Adorno, Rolena. “El arte de la persuasión: el padre las Casas y fray Luis de Granada en la obra de Waman Puma de Ayala”. Escritura (Cara­cas), IV, 8 (1979): 167 189.
Adorno, Rolena. “Bartolomé de las Casas y Domingo de Santo Tomás en la obra de Felipe Waman Puma”. RI (Pittsburgh), XLVIII, 120-121 (1982): 673 679.
Guillén Guillén, Edmundo. “El cronista don Felipe Guaman Poma y los manuscri­tos hallados en el pueblo de Chiara”. Amaru. Revista de Artes y Ciencia (Lima), 10 (1969).
Pease, Franklin. “Prólogo” a Felipe Guaman Poma de Ayala. Nueva corónica y buen gobierno. Caracas: Bi­blioteca Ayacucho, 1980: IX-LXXXIX.
Porras Barrenechea, Raúl. El cronista indio Felipe Huaman Poma de Ayala. Lima: Lumen, 1948.
Prado Tello, Elías y Alfredo Prado Prado. Phelipe Guaman Poma de Aia­la: Y no ay remedio. Lima: Centro de Investigación y Promoción Amazó­nica, 1991.
Stern, Steve J. “Algunas consideraciones sobre la personalidad histó­rica de don Felipe Guaman Poma de Ayala”. Histórica (Lima) II, 2 (1978): 225-228.
Urioste, Jorge L. “Estudio analítico del quechua en la Nueva coróni­ca”. En: El primer nueva corónica y buen go­bierno de Felipe Guaman Poma de Ayala (Edición de John V. Murra y Role­na Adorno). México: Siglo XXI Editores, 1980: XX-XXXI.
Varallanos, José. Guaman Poma de Ayala: cronista, precursor y liber­tario. Lima: G. Herrera, 1979.
Zorrilla, Juan C. “La posesión de Chiara por los indios Chachapoyas”. Wari (Ayacucho, Perú), I (1977): 49-64.

[R. A.]





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