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Fechas para recordar: noviembre 21 de 1902; firma del tratado de Wisconsin y fin de la guerra de mil días Por: Credencial Historia


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Fechas para recordar: noviembre 21 de 1902 ; firma del tratado de Wisconsin y fin de la guerra de mil días

Por: Credencial Historia

Ese martes 18 de noviembre, el general Benjamín Herrera, a bordo del vapor Colombia de la Compañía del Ferrocarril, ingresó a la bahía de Panamá con el objeto de pasar al destructor Wisconsin, buque almirante de la armada norteamericana. En él se adelantarían las conversaciones de paz. Cinco semanas antes, en la localidad de San Carlos, el general Herrera, vencedor del ejército del gobierno en el sitio de Aguadulce, había recibido una comunicación del contralmirante Sitas Cassey, comandante de las fuerzas navales norteamericanas en el Pacífico, poniendo a disposición su acorazado para adelantar las entrevistas y un tratado que pusiese fin a la cruenta y extenuante guerra de los Mil Días. El presidente José Manuel Marroquín había enviado a Panamá a su ministro de Gobierno, general Nicolás Perdomo. investido de facultades presidenciales suficientes para suscribir un tratado. El general Herrera, entonces de 52 años, nombró como negociadores al general Lucas Caballero y al coronel Eusebio A. Morales, Secretarios de Guerra y de Hacienda de la Dirección de la Guerra en Cauca y Panamá. En los tres días que duraron las conversaciones, ellos trataron de conciliar intereses con los comisionados el ministro Perdomo, que fueron el general Victor M. Salazar, gobernador civil y militar de Panamá -derrotado por Herrera- y el general Alfredo Vázquez Cobo, jefe del Estado Mayor en ese mismo departamento.

El propio general Herrera, durante la última campaña de guerra, había esbozado la posibilidad de firmar la paz. Como vencedor en Panamá, al frente de una fuerza de nueve mil hombres, podía hacerlo. Le inquietaba la presencia en el Istmo de tropas de los Estados Unidos: habían llegado a solicitud de Marroquín desde el 20 de septiembre, en momentos en que el Senado de aquel país discutía sobre la apertura del canal interoceánico por Costa Rica o Panamá. Por otra parte, deseaba la convocatoria de una Convención Nacional Constituyente, que asegura la restauración nacional, el entendimiento de los partidos y una adecuada representación de minorías. Tal idea tenía buena acogida en algunos prohombres conservadores del círculo de Miguel Antonio Caro. Pero a bordo del Wisconsin las conversaciones no fueron fáciles. El general Vázquez Cobo pidió ceñir el documento de paz a la estipulación de las condiciones de un desarme de los liberales, lo que equivalía a dejar por fuera las aspiraciones de una Constituyente. Benjamín Herrera, airado, abandonó el recinto de discusiones, y el general Vázquez se trasladó a Ciudad de Panamá para consultar con el ministro Perdomo, quien finalmente aceptó firmar el texto que los comisionados habían redactado.

En la introducción se dejó constancia de los propósitos que inspiraban el tratado: "Poner fin al derramamiento de sangre de connacionales, procurar el restablecimiento de la paz de la República y proveer (...) a que la Nación puede llevar a feliz término las negociaciones que tiene pendientes sobre el canal de Panamá".

Entre los puntos de acuerdo, el tratado del Wisconsin incluyó el restablecimiento del orden público, la libertad de los prisioneros de guerra de uno y otro bando, el cese del cobro de impuestos extraordinarios y de contribuciones de guerra, declaración de amnistía y suspensión de los juicios por causas políticas, así como jurisdicción ordinaria para los delitos comunes; convocatoria de elecciones para el Congreso, que habría de estudiar la cuestión del canal, las reformas presentadas por Marroquín en 1898 y la modificación del sistema monetario, derrumbado durante la guerra con emisiones incontroladas; la entrega de elementos de guerra por los revolucionarios, en especial el vapor Almirante Padilla; concesión de pasaportes y auxilios de marcha a los liberales que quisiesen salir del país; y devolución de banderas y espadas tomadas a oficiales del gobierno.

Así, el viernes 21 de noviembre de 1902, a bordo de un acorazado norteamericano, se puso fin a la guerra de los Mil Días. Había comenzado el 17 de octubre de 1899 con el levantamiento liberal en Boyacá y Santander.

Título: Fechas para recordar: noviembre 21 de 1902 ; firma del tratado de Wisconsin y fin de la guerra de mil días

Autor: Credencial Historia

Colección: Política y diplomacia en la historia de Colombia; Credencial Historia

Palabras clave: Calendarios y efemérides; Guerra de los Mil Días, 1899-1903; Herrera, Benjamín, 1850-1924

Temas: Calendarios y efemérides; Guerra de los Mil Días, 1899-1903; Herrera, Benjamín, 1850-1924
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El 3 de noviembre de 1903 PANAMÁ SE SEPARÓ DE COLOMBIA.
La separación

José Domingo de Obaldía sería nombrado gobernador del Istmo, este cargo ya lo había desempeñado con anterioridad; pero él se sentía inclinado hacia la idea de la separación.[cita requerida] ¿Qué tal esto?

José Agustín Arango, político istmeño, empezó a trabajar en secreto en la preparación del movimiento separatista. Una junta revolucionaria clandestina se formó en torno suyo para planificar una revolución destinada a consolidar la separación del Istmo de la soberanía colombiana, para negociar directamente con Estados Unidos la construcción del canal. La red conspirativa estaba conformada aparte del propio Arango, por Manuel Amador Guerrero, médico; Nicanor de Obarrio, militar y general del ejército colombiano y por otros como Ricardo Arias, Federico Boyd, Carlos Constantino Arosemena, Tomás Arias y Manuel Espinosa Batista. Pero la parte operativa, la de mayor riesgo, le tocó a Amador Guerrero, quien viajó a Estados Unidos en busca de apoyo para el plan, ya que las fuerzas norteamericanas habían ayudado en el pasado al ejército colombiano.[cita requerida] También obtuvo en Panamá el apoyo de importantes jefes liberales y el apoyo del comandante militar Esteban Huertas.

Con todos estos apoyos, se concertó la puesta en marcha del plan separatista para un día no definido del mes de noviembre de 1903. Sin embargo, un rumor generado en Colombia estuvo a punto de dar al traste con el plan. Informes recibidos daban cuenta de una supuesta invasión nicaragüense al Istmo por la región de Calovébora, sobre la costa norte panameña. Este informe, y los rumores insistentes sobre algo que se tramaba en Panamá, hicieron que Colombia movilizara al Batallón Tiradores desde Barranquilla. El comandante de ese batallón traía secretamente instrucciones para reemplazar a José Domingo De Obaldía y al general Esteban Huertas, en quienes ya no se confiaba en Bogotá.

El Batallón Tiradores, al mando del general Juan B. Tovar y Ramón G. Amaya, llegó a la ciudad de Colón en la mañana del 3 de noviembre de 1903. No tuvo problemas para desembarcar, pero su transporte hacia la ciudad de Panamá sufrió muchos contratiempos por la complicidad de las autoridades del Ferrocarril Transístmico con los conjurados, entre ellas el superintendente norteamericano J.R. Shaler. Después de muchas excusas, el Estado Mayor pudo desplazarse hacia la capital. En Colón quedó la tropa bajo el mando del coronel Eliseo Torres.

Una vez llegados a ciudad de Panamá, Juan B. Tovar y sus otros oficiales fueron arrestados por instrucciones del general Esteban Huertas, quien estaba al mando del Batallón Colombia, cuya jefatura pretendía reemplazar al recién llegado general.

Al enterarse de la inminente acción revolucionaria, el comandante John Hubbard del buque norteamericano «Nashville», entonces en las aguas del puerto y quien había retrasado previamente el desembarco de las tropas colombianas en Colón, procedió a impedir su transporte y cualquier desembarco posterior, argumentando que debía respetarse la "neutralidad" del ferrocarríl, un argumento que las autoridades norteamericanas habían empleado en anteriores ocasiones en sentido contrario.[cita requerida]

Apresado el contingente militar colombiano y congelada la movilización de las tropas en Colón, se apresuraron las acciones para declarar la separación del Istmo. La Junta Revolucionaria procedió entonces a declarar esa misma tarde, la separación del Istmo. Algunos panameños asaltaron las armerías y tomaron las armas, pero no fue necesario usarlas. Por representar a la autoridad colombiana fue puesto bajo custodia el gobernador José Domingo de Obaldía.



Una escuadrilla naval anclada en la bahía de Panamá fue obligada a rendirse sin oponer resistencia. El Consejo Municipal se reunió bajo la Presidencia de Demetrio H. Brid (autoridad máxima en el territorio panameño ante el surgimiento de un gobierno de facto), y proclamó en un acta de voluntad del pueblo de ser libre y de establecer un Gobierno propio, independiente, y soberano bajo el nombre de República de Panamá. Demetrio H. Brid se convirtió entonces en el Primer Presidente de facto de la recién formada República de Panamá, nombrando el 4 de noviembre de 1903 a la Junta de Gobierno Provisional que se encargaría de la administración del Estado hasta que la Convención Nacional Constituyente en febrero de 1904 designara a Manuel Amador Guerrero como el primer Presidente Constitucional de la República de Panamá.


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