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Facultad de medicina claustro abierto


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FACULTAD DE MEDICINA
CLAUSTRO ABIERTO

Sesión realizada el día

sábado 18 de noviembre de 2000

en la ciudad de Paysandú.

Versión taquigráfica

CLAU­STRO ABIERTO

FA­CUL­TAD DE MEDI­CINA

Sesión realizada el día sábado 18 de noviembre de 2000

en la ciudad de Paysandú

ASIS­TEN: Alfredo ABELLEIRA, Claudia ACOSTA, Ximena AGUIRREZABAL, Carlos ALBION, Angel ALZA, Eduardo AMERICO, Washington BERMU­DEZ, Yohana BURIANO, Jorge BURJEL, Néstor CAMPOS, Ana Paula CARBAJAL, Victoria CORDOVA, Cecilia CORNEJO, Ana Ma. DE LEON, Humberto DOTI, Lucía DRAGO, Chrystian FARIAS, Javier FENDER, Nata­lia FLEURQUIN, Cecilia FUA, Javier GERVAS, Hermann GONZALEZ YOSI, Carlos GRASSI, Carolina GRIEC­CO, José E. GRIECCO, Eduardo GUIMARAENS, Mariana GUIRADO, José P. IBARGOYEN, Rosario LOIS, Pedro A. LOSAN­TOS, Leonella LUZARDO, Gyssel MAREQUE, Fabián MARTINEZ, Ana Ma. Isabel MASSO­NIER, Lorena MIGLIONI­CO, Nicolás MONROY, Carlos MORAES, Fabiana MOROSI­NI, María Inés MOTA, Ma. Inés NUÑEZ, Gloria OLIVERA, Franco PACELLO, Pablo PERONI, Daniel PIGNATA, Bibiana PINNA, Carlos PLANEL, Fernando RAMA, Ricardo REZZANO, Silvio RIOS, Guillermo RODRI­GUEZ AGUILERA, Juan Pablo SALISBURY, Julia SAVIO, Laura SAVIO, Rodrigo SUAREZ, Virginia TABAREZ, Rosario TAROCO, Mijal WOLAJ, Zandra ZAS y Marta ZILIANI.



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SEÑOR RAMA.- Comenzamos la sesión.
(Es la hora 14)

lado 1SEÑOR RAMA.- Varios integrantes del Claustro de la Facultad de Medicina hemos venido hasta Paysandú para realizar en Claustro Abierto que cuente con la participación de docentes y estudiantes de la Regional Norte, así como de egresados de la Facultad de Medicina que están trabajando en Salto y Paysandú.


Se ha hablado de la posibilidad de que el curso completo de Medicina se pueda realizar aquí. Sé que eso por ahora es una idea y veremos qué resulta de la discusión. Creo que esta reunión será fructífera si después de toda la discusión logramos crear un grupo de trabajo integrado por todos los actores aquí presentes e incluso por quienes hoy no se encuentran en esta asamblea. Ese grupo de trabajo nos permitirá reunirnos nuevamente a princi­pios del año próximo para analizar una propuesta más fundamentada y cabal relativa a los cursos en Salto y Paysandú.
Tampoco debemos limitarnos a pensar sólo en Salto y Paysandú, porque sabemos que en este momento hay fuertes iniciativas que provienen de otras Intendencias del país, como ser Maldonado y Durazno. Conozco de cerca muchas iniciativas sobre este reclamo para descen­tralizar la enseñanza, que son cada vez más fuertes.
La bachiller Guirado, integrante del Claustro por el Orden Estudiantil, hará un breve informe sobre un tema que no podemos eludir. Me refiero a que estamos realizando esta reunión en medio de un conflicto presupuestario que se ha agudizado en estos días. Como se habrán enterado por la prensa, el local de la Facultad de Medicina está ocupado, y por eso creemos que este tema no puede dejar de estar presente.
SEÑORA GUIRADO.- Voy hablar en general del trabajo que realiza la Asamblea del Claustro de la Facultad de Medicina.
Una de las propuestas que se ha presentado implica el desarrollo de la carrera en toda su extensión en Salto y Paysandú, y estamos convencidos de que hay posibilida­des de hacerlo. Sé que el tema de los tiempos en la Universidad de la República es siempre bastante complicado, pero si existe voluntad de todas las partes será posible lograrlo.
Quiero hacer hincapié en el tema de la diferencia de posibilida­des de acceso por características geográficas. Es alarmante que en este momento sean mayores las inequidades desde el punto de vista geográ­fico que desde el económico. Más de la mitad de los jóvenes vive en el interior del país, pero constituyen menos del 40 % de quienes asisten a la Univer­sidad de la República. Esta una realidad muy preocupan­te, a la cual la Universidad en su conjunto deberá dar respuesta mediante el desarrollo de las carreras en el interior del país y aumentando las posibilida­des de acceso de las personas del interior a las carreras en Montevideo.
En primera instancia se necesita un fortalecimiento de lo que actualmente se brinda a Salto y Paysandú, tratando de desarro­llar la carrera completa. También hay interés por parte de los estudiantes y de la Intendencia Municipal de Maldonado de que se vuelva a instalar allí un centro de enseñanza. Creo que por primera vez la Universidad en su conjunto está apostando a una descentralización fuerte, y esto constituye el comienzo de un camino que se ve reflejado en lo que ha sido el armado del presupuesto quinquenal, así como en la muestra de voluntades políticas en cuanto a reabrir las obras de la Regional Norte por medio de un préstamo.
Por otra parte, la Asamblea General del Claustro planea realizar una reunión en Rivera y el Consejo Directivo Central se va a reunir en Salto. Todas esas son señales fuertes de descentra­lización, y el presupuesto tiene mucho contenido en ese sentido. Se trata de primeros pasos, pero son muy importantes.
Evidentemente, no podemos dejar de mencionar la actual realidad en la que nos encontramos en cuanto al tema del presupuesto. Tanto los funcionarios como los docentes y estudiantes están en huelga general desde hace ya un mes debido a ese tema. Desde hace tres días la Facultad de Medicina ha sido ocupada por los estudiantes, en reclamo de un mejor presupuesto para la Universidad y la educación pública. Hay que decir que el pedido presupuestal de la Universidad es el más modesto que ha hecho desde la salida de la dictadura hasta ahora, y es algo absolutamente posible para el país. Se pide un porcentaje que en los países de la región hace ya más de cinco años que se tiene. Ese presupues­to es absolutamente necesario para la Universidad, no sólo para nuevas propuestas sino para mantener lo que actualmente existe, y fue prometido por parte de todos los sectores políticos. Me refiero al 4,5 % del PBI para la educación pública, que se otorgaría de acuerdo al crecimiento de la economía. Se trata de un pedido gradual que plantea incremen­tos porcentuales leves, año a año, para llegar recién en el 2004 al presupues­to que se prometió en las campañas electora­les.
Muchos de los proyectos planteados ──no sólo los de descen­tralización── dependen en gran parte del presupuesto que se otorgue a la Universidad. En los últimos días, el Mensaje Complementario ha generado un fuerte rechazo en todo el ámbito universitario, no sólo porque no contiene el incremen­to solicitado sino por la forma en que ha sido y sigue siendo manejado el tema. Todo ello ha provocado una profundización del conflicto en el que se encuentran los diferentes gremios.
La idea de esta reunión es más que nada escuchar a los compañeros que estudian, enseñan o quieren estudiar acá, para comenzar a trabajar. Probablemente podamos formar una Comisión de trabajo para desarrollar una propuesta más acabada.
SEÑOR RIOS.- Junto con el doctor Hermann González Yosi represento al Orden de Egresados en el Consejo de la Facultad de Medicina. Quiero felicitar a la Asamblea del Claustro por su iniciativa de salir al interior con una reunión de este tipo. Este año ya habíamos traído al profesor Rama a Paysan­dú, en oportunidad de la graduación de los médicos, y él ya había henos algunos planteos bastante audaces relacio­nados con la autonomía que podía tener esta zona.

lado 2


Cuando éramos estudiantes tuvimos una gran actividad en la Universidad. Lo importante de ese período fue que en el año 1968 se instauró un nuevo Plan de Estudios en la Facultad de Medicina, que fue tempranamente tronchado, hecho que generó grandes dificultades al retornar la democra­cia, cuando las autoridades universitarias, luego de la interven­ción, encontraron una Universidad diezmada como un árbol que fue podado y en muchos lugares completamente talado. El problema es que en la educación no se puede cons­truir de un día para el otro, por lo que hubo que reconstruir todo muy lentamente.
A nosotros nos tocó estar en el Claustro transitorio, al comienzo de ese período, y luego durante muchos años partici­pamos del Claustro de la Facultad de Medicina. Más adelante, a través de un acuerdo entre el Sindicato Médico del Uruguay y la Federación Médica del Interior, desde 1993 representamos al Orden de Egresados en el Consejo de la Facultad de Medicina.
Hemos luchado denodadamente para que el interior fuera escuchado. Tenemos una vocación de trabajo que nunca cesó. Mientras éramos estudiantes, cuando podíamos ──soy de Artigas── volvíamos a nuestro pueblo. Después de recibidos siempre nos movilizamos pensando en la posibilidad de desarrollo del interior del país y en esa necesaria descen­tra­lización, pero las dificultades no fueron pocas. En este tiempo, en 1985, el Consejo Directivo Central de la Universi­dad de la República trazó dos líneas estratégicas muy importantes y algunos de los objetivos planteados se consi­guieron. Uno de ellos fue el de que la Universidad no fuera un gueto, una "cueva de izquierdistas", sino lo que es: la caja de resonancia de todas las corrientes políticas y filosóficas que existen en el país.
Además, se pretendió que la produc­ción científica de la Universidad tuviese una repercusión inmediata dentro de la sociedad. Ese era uno de los objetivos centrales, que la Universidad comenzara a conveniar con la sociedad en su desarrollo. Así la Facultad de Ingeniería lo hace con UTE, la Facultad de Veterinaria y la Facultad de Agronomía lo hacen con el Ministerio de Ganadería, Agricultu­ra y Pesca y la Facultad de Medicina con el Ministerio de Salud Pública. Se trataba de que hubiera una integración de la Universidad con la vida misma del país, y creo que en ese aspecto avanzamos bastante. Hoy la Universi­dad está presente en los grandes proyectos nacionales. La investigación ha demostrado que, en un mundo globalizado, el tema de la fortaleza que tengamos como nación es extremadamente útil y lo será cada vez más para que podamos mantener la individualidad como país y colocar nuestros produc­tos, sabiendo buscar mercados y sacándolo adelante en este momento tan difícil.
El segundo objetivo estratégico de la Universidad, trazado en 1985, fue el de su descentralización. En ese aspecto estamos absolutamente convencidos de que hay un gran debe, ya que la formulación de la descentralización fue netamente teórica. No se la llevó nunca a la realidad porque, si bien se entienden las ventajas de lo que significa descentralizar, lo que se hizo fue desconcentrar. Los niveles de decisión sobre Planes de Estudio, metodologías y conteni­dos siguen estando en Montevideo. Por lo tanto, se sigue manteniendo en todos sus términos el centralismo. Simplemente se desconcentraron algunos aspectos. La descentrali­zación, que es algo más profundo, implica no sólo hacer lo mismo sino tomar otras decisiones y transitar en un camino real hacia la autonomía. Ese sería el tercer escalón del proceso de desconcentración y descentralización.
Esto ha sido una constante y en todas las oportunidades lo manifestamos. En el Consejo Directivo Central, en la Regional Norte y en todos los ámbitos dijimos que la Univer­sidad tiene un debe muy grande en cuanto a la descentraliza­ción. Ese debe tiene razones históricas y políticas muy profundas, que son muy difíciles de combatir. Por ejemplo, la nueva Constitución de la República tiene todo un Capítulo que corresponde a la descentralización del país, a través de la instalación del Congreso Nacional de Intendentes. Sin embargo, lo único que se ha conse­guido hasta ahora es juntarse todos los meses para pelearse y ver cómo no lograr una patente única en el país. El proceso de descentralización es tremendamente difícil, lleva tiempo y debemos tener conciencia de que hay que empezar a instru­mentar y pelear para que eso se logre.
Quiero recordar ahora la experiencia particular de la Facultad de Medicina, de la docencia iniciada en Paysandú a instancias del doctor Burjel y del profesor Gómez Haedo, que son personas convencidas de que el país debe ser otro y no el de la ciudad puerto, iluminada con toda la sabiduría y la Academia, y los cabecitas negras del interior. Sin embargo, el número de cargos rentados que tenemos hoy es menor que cuando se inició la experiencia hace quince años. ¿Qué pasa con Salto? Allí en número de docentes rentados de la Facultad de Medicina no llega a diez. ¿Ustedes creen que así se puede hacer una experiencia docente realmente sólida y que tenga repercusión en toda la Facultad de Medicina? Es realmente imposible. Una cosa es hablar y decir que estamos de acuerdo con la descentralización, pero cuando llega el momento de poner los recursos, no aparece nada y se termina concentrando todo en Montevideo.
La Facultad de Medicina y sus Escuelas tienen actualmen­te dos mil cuatrocientos docentes. La Escuela de Medicina tiene mil setecientos docentes, pero en el interior del país tiene diez o quince en cada uno de los lugares de que hablamos. Inclusive, tuvimos que soportar en el Consejo de la Facultad la agre­sión, cuando nos decían que ese tipo de experiencias no servía. Cuando tuvimos que cerrar la expe­riencia docente de Maldonado y San Carlos, que había nacido en 1984, durante la 7a. Convención Médica Nacional, fue porque la segunda línea estratégica que trazó la Univer­sidad no se cumplió en ninguna forma. Ello fue así por lo menos en la Facultad de Medicina, porque quizá en otras Facultades haya habido un avance mayor.
El hecho de llegar a plantearse el grado mayor de descentralización, la autonomía, implica todo un proceso pensante, de gran compromiso de los estudiantes, como motor fundamental. Ellos fueron el motor fundamental en la expe­riencia de Paysandú y Salto, y quizá la de Maldonado haya desapare­cido debido a su ausencia. Los estudian­tes deben tener absoluta conciencia de que en este tema hay que tener un compromiso militante, en primer lugar con los docentes y, luego, con la sociedad en su conjunto, con los padres, las familias, las fuerzas vivas de los departa­mentos y los movimientos políticos que hay en el país. Con alegría hemos escuchado que algunos Intendentes, viendo por dónde viene el trabajo y el empleo, quieren tener un polo universitario, tal como se planteó en Maldonado. Aquí se está dando una coinci­dencia entre nuestros anhelos y las necesidades de la sociedad en su conjunto.
En el caso de Salto y Paysandú, muchos de sus hijos no tuvieron que emigrar. Me pregunto qué pasaría si a los dieciocho años emigraran todos los jóvenes de Montevideo hacia Buenos Aires. ¿Acaso Montevideo seguiría siendo lo que es hoy? A nosotros nos sacan la gente que tiene deseos de superación y después cuesta mucho reinsertarlos. Si queremos cambiar esta realidad debemos trabajar intensamente, tratando de estudiar el tema. Hay que dar pasos muy seguros en el sentido de reafirmar los que ya se han dado, enriqueciéndo­los y tratando de que no sea solamente una desconcentración. Debemos comenzar a evaluar cómo deben ser los Planes de Estudio, cuáles deben ser sus contenidos y cómo podemos contribuir a un cambio del modelo asistencial que el país está pidiendo a gritos. Hay cantidad de cosas que nosotros podemos hacer, pero debemos trazarnos un camino. Este tipo de iniciativas que ha tenido el Claustro de la Facultad de Medicina en cuanto a venir al interior abre el camino. Hoy estamos comenzando y debemos trabajar para poder realmente modificar esta situación.
SEÑOR BURJEL.- Hace doce años estoy en la docencia. La experiencia del CICLIPA en Paysandú tiene quince años. Como me dijeron que el Claustro iba a tocar el tema de la docencia en el interior, me tomé el atrevimiento de revisar cuanto documento tenía sobre CICLIPA, donde yo había participado, y me encontré con diecisiete documentos. Los mismos han sido presentados en diferentes instancias, ya sea a nivel del Consejo, del Claustro o de la Federación Médica del Interior.
En este momento la unidad CICLIPA de Paysandú está en un momento bastante difícil. Aquí no vamos a hablar de todo lo bueno que tiene la docencia en el interior, pero sí vamos a decir que nos encontramos con una realidad que nos muestra dos graves problemas, uno docente y otro estudiantil. Hoy en Paysandú el problema docente es de tal magnitud que si la situación no se regula­riza para el 1º de marzo, en el 2001 no podrá haber cursos de CICLIPA. Cuando hablamos de los tiempos universita­rios la gravedad es tal que, por ejemplo, el proyecto de reestruc­tura docente de la unidad CICLIPA del interior, presentado por la doctora Alicia Lucinschi, entró el 20 de diciem­bre de 1991, hace nueve años. A partir de ahí hubo dieciséis informes y el tema no se ha solucionado.
Entonces, cuando se dice que no hay descentralización, realmente creo que es así, porque el proyecto de reestructura se presentó el 20 de diciembre de 1991 y todavía no se ha llevado a cabo. Entonces, uno queda desilusionado. La desestructuración docente que ha habido desde el 20 de diciembre de 1991 a la fecha no se ha repuesto. El tema docente es muy grave porque para que las unidades funcionen deben renovarse con gente joven y comprometida, porque la gente se agota. Si se hace esta reseña histórica terminamos preguntándonos qué hacemos aquí. Esa es una de las tantas realidades. También tengo una carpeta enorme sobre educación médica conti­nua, otra sobre posgrados en el interior y otra sobre docencia en el interior.
Esta reunión es fundamental porque considero que el Claustro tiene que llevarse la imagen de que se trata de un órgano legislativo y debe hacer fuerza sobre el Consejo de la Facultad de Medicina para que éste tome determinadas resolu­ciones que son fundamentales. Con esto estoy pintando en algo lo que es el actual problema de la estructura docente, que involucra documentos como, por ejemplo, el presentado en 1990 sobre los cargos honorarios. Con ese documento no se le puede pedir a la Facultad que reconozca a un docente que haya sido Grado 3 y quiera dar clases, porque los trámites que tiene que cumplir ese docente son tales que se vuelve una utopía.
Otro pilar fundamental es el tema de la masa crítica de estudiantes. Sin duda, las unidades del interior deben tener una masa crítica de estudiantes, pero para eso se debe contar con una estructura docente para permita al joven saber que va a contar con los docentes necesarios. Este es un tema fundamental, porque los estudiantes son el motor. Cuando la masa de estudiantes es mayor y éstos tienen iniciativas, el Ciclo marcha cada vez mejor.
Estos son dos aspectos fundamentales a solucionar si queremos que estas experiencias sigan teniendo vigencia. Si no se solucionan, deberemos replantearnos si seguimos adelante. Por más descentralizadores que seamos, por más que queramos la enseñanza terciaria por los beneficios que trae al hospital, el tema es una cadena. En este momento, si sacamos los CICLIPAS del Hospital de Paysandú no habrá más posgrados por régimen de interior y no podremos tener residen­tes ni internos. ¿A qué los vamos a mandar? ¿A trabajar o a hacer un año curricular, formativo y de trabajo? Así se desestructura todo. Hay que ver los beneficios que trae la presencia del estudiante, del residente, del interno o del posgraduado a nivel de un hospital. Si se rompe esa cadena no sé qué tipo de asistencia logrará la gente menos pudiente, que son quienes se atienden en ese hospital.
Debemos solucionar rápidamente estos temas que ya llevan diez años dentro de una carpeta. Se trata de cuestiones que fueron aprobadas por unanimidad en el Consejo pero que ahora no podemos votar por ausencia de algún docente que se retira de Sala para que no se apruebe. Si no solucionamos eso, la situación se volverá imposible. Disculpen que sea pesimista, pero debo plantear esto que es real.
SEÑOR ABELLEIRA.- Soy docente de la Facultad de Medicina en Salto, Asistente de la Clínica Quirúrgica.

En primer lugar, quiero decir que agradezco a Montevideo y a su Facultad de Medicina la formación que me dio. No creo que el tema de la descentralización implique un problema de hostilidad. Ocurre que estamos en un momento oportuno y el país llegó a su punto crítico, donde la tecnología ha alcanzado a los diferentes sectores del interior. Hoy no se puede enseñar Medicina sin tomografía computada, sin estudios de medicina nuclear, sin buenos laboratorios, sin buena radiología general, sin estudios adecuados. Todo eso ha llegado a los confines del territorio nacional. Por lo tanto, el Uruguay está preparado para descentralizarse. Por eso reitero mi agradecimiento a la Facultad de Medicina de Montevideo, y debemos luchar para lograr la descentralización porque nada se logra sin esfuerzos ni por gracia. Evidente­mente, quien tenga el poder lo querrá retener y sus parcelas se van a disputar ásperamente.


Acompaño calurosamente la filosofía del Claustro en cuanto a que se pueda efectuar la carrera de Medicina en el interior desde el primer año hasta el último, y graduar aquí a los médicos. Hoy en día el país ha formado a la gente y ésta ha salido de Montevideo hacia el interior. Por lo tanto, aquí tenemos el material humano imprescindible además de, como dije anteriormente, la tecnología para la enseñanza. Entonces, esa amalgama de material humano y tecnología que requiere la Facultad de Medicina para enseñar todos los peldaños de la carrera está dada en el interior.
Lo que se podría discutir es el tema de cuántos polos universitarios habría que crear. Si el país necesita tres de ellos es algo en lo que yo no entraría a discutir. Sin embargo, defiendo ardorosamente el polo Salto-Paysandú. El país se puede dividir geográficamente por el Río Negro en dos grandes zonas de influencia, una de Salto y Paysandú y otra de Montevideo. Una cosa es trasladarse seiscientos kilómetros desde Bella Unión, mi ciudad natal, y otra es hacerlo ciento cuarenta kilómetros hasta Salto o cien kilómetros más hasta Paysandú.
Sin embargo, no creo que se trate de un tema tan dramático. El país está maduro para descentralizarse y debemos luchar todos detrás de la idea del Claustro, que evidentemente llevará mucho tiempo. Está puesto el ojo, por supuesto, en lo que hoy tenemos y que no queremos perder sino afianzar y profundizar. Por eso pretendemos que el Claustro lleve nuestra voz hasta el Consejo de la Facultad de Medici­na, para que se conozca que somos una Facultad que tiene un producto bueno, probado a nivel de concursos de Grado 2, de residentes o internos. Por lo tanto, no podemos ser docentes mal pagos o tener cargos partidos por la mitad. Soy docente de Clínica Quirúrgica con doce horas, y el que tenía en Montevi­deo era de veinticuatro horas mensuales. El cargo menos completo de Asistente de Clínica Quirúrgica en Montevi­deo es de veinticuatro horas, con cuatro horas por día, seis días a la semana.
Obviamente, la descentralización no se hace solamente con palabras sino con recursos. Si la Constitución prevé eso, y el tema está enmarcado en una normativa legal, encomenda­ríamos a los órganos adecuados ──en este caso al Claustro── a tratar de que a través del Consejo de la Facultad se distrajeran algunos recursos más hacia el interior para afianzar este "trozo", por llamarlo de alguna forma, de la Facultad de Medicina que tenemos aquí.
Como comienzo de esa descentralización que acabaría en una carrera completa de Medicina en el interior, se podría afianzar lo que tenemos hoy creando Cátedras completas de las materias básicas: Cirugía, Medicina, Pediatría y Ginecología, que abarcasen un Grado 5, un Grado 4, un Grado 3 y uno o dos Grado 2. Ese sería un buen comienzo. No tengan la menor duda de que aquí hay gente tan capaz como la de Montevideo. Obviamente se generarán algunos celos, porque surgirá el primer Grado 5 del interior en una Cátedra de Cirugía, y probablemente se dirá que se trata de un Grado 5 de segunda. Sabemos que el Claustro no tiene dudas en el tema porque ya ha manifestado que se puede hacer una carrera completa de Medicina en el interior.
Algunos hemos sido docentes de materias básicas. En mi caso, fui docente durante cinco años de la Cátedra de Anatomía y creo que se está desaprovechando mi experiencia en ese campo. Munido de un cadáver ──que lamentablemente se consigue muy fácil── yo podría dar un curso completo de Anatomía en un año, quizá en mejores condiciones que en Montevideo. Además, la descentralización haría que Montevideo quedase un poco menos atosigada de gente, porque la sensación que uno tiene es que la Facultad en Montevideo está repleta y necesita la descentralización.
El respeto a un docente pasa por la función que tiene, por el cariño con que la ejerce y, además, por la remunera­ción de su cargo. Creo ──espero decirlo de la mejor manera para que no caiga mal── que se nos ha faltado un poco el respeto en cuanto a que después de diez o quince años todavía tengamos cargos partidos por la mitad y docentes que hace un año que no cobran su sueldo. Por eso una buena propuesta sería elaborar Cátedras completas de Cirugía, Medicina, Pediatría y Ginecología en Salto-Paysandú para trabajar firmemente en la experiencia definitiva, sin que transcurra mucho tiempo.
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