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Facultad de humanidades departamento de historia. Historia social de puente alto


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UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE CHILE

FACULTAD DE HUMANIDADES

DEPARTAMENTO DE HISTORIA.


HISTORIA SOCIAL DE PUENTE ALTO

LOS CAMBIOS DEL TERRITORIO A TRAVÉS DEL TIEMPO.

DAVID ANDRÉS VALENZUELA MARDONES
Profesor Guía: Julio Pinto Vallejos

Tesis para obtener el Grado Académico de Licenciado en Historia,

Universidad de Santiago de Chile, Facultad de Humanidades, Departamento de Historia
Santiago de Chile, agosto 2010
Capítulo 2: La fundación de la Municipalidad de Puente Alto

y sus primeros años de funcionamiento (1894-1898).
Introducción al contexto:
La creación de la municipalidad de Puente Alto se enmarca dentro del proyecto de Comuna Autónoma de 1892. Esta ley establece la división del territorio nacional en comunas, un viejo anhelo localista llevado a cabo por la aristocracia y por la oligarquía que se oponía a las ideas del presidente Balmaceda; tras la guerra civil de 1891 y tras el suicidio del presidente se funda un nuevo proyecto de Estado con lo cual aparecen nuevas comunas lo que produce la ampliación de las funciones administrativas de los gobiernos locales.
La Ley de Atribuciones Municipales fue uno de los decretos más importantes del proyecto de Comuna Autónoma luego de la Guerra Civil de 1891. Tras el conflicto surge una nueva forma de administrar el territorio, que dota a las regiones y a los espacios locales de una mayor autonomía con respecto del Estado. Se trata en realidad de la parte final de un proceso que se constituye a partir de la histórica fricción entre los intereses locales y el Estado centralista manejado por la oligarquía de la capital.
La idea de municipalidad como forma de administración y organización local se había desarrollado en la colonia como cabildo. Durante el inicio de la República la organización del Estado y el desarrollo de un organismo administrativo sirven para vincular jerárquicamente los distintos espacios locales y regionales a la política central. Al principio el municipio se presenta débil ante el centralismo, pero en la medida en que transcurren los años del siglo XIX, los espacios locales se modernizan, progresan y en algunos casos se rebelan contra el Estado centralista. Por lo general la idea de gobierno municipal, o poder local se vincula al proyecto federalista y social productivista.

Durante gran parte del siglo XIX la demanda por el desarrollo local figura con un sentido democrático regionalista, liberal, progresista, vinculado en algunos casos al proyecto político del pueblo y en otros al social-productivismo el cual fluye como oposición permanente a la idea de gobierno central y jerárquico, sin embargo, a pesar de esas características ideológicas que pueden definir la autonomía municipal, la aristocracia conservadora de Santiago siempre ajena a la idea de democracia participativa y de descentralización, durante el conflicto entre el presidencialismo y el parlamentarismo a fines del siglo XIX introduce para sí o mejor dicho se apropia de la idea de autonomía local, con lo cual logra oponerse a la política centralista y redistributiva que proponía el presidente Balmaceda.


Si bien la aristocracia de Santiago durante largo tiempo había dominado el proceso político nacional, la concentración del poder en la figura del presidente Balmaceda llevó a que la elite quedara relegada a segundo plano, por ello los conservadores para enfrentarse a la idea de modernización centralista propuesta por Balmaceda comienzan a apoyar el discurso del liberalismo provincial proponiendo la descentralización del poder electoral. Es la figura de M. J Irarrázaval, heredero de Illapel, senador por Talca en 1887, el principal promotor del proyecto de autonomía local; este aristócrata conservador critica el régimen político existente en Chile y el Estado centralista que ideaba Balmaceda, a partir de esto comienza a proponer una transformación estructural del régimen político, desarrollando un discurso anti-estado apoyado en la idea liberal de autonomía municipal, inspirado en el Township inglés y norteamericano. De esta forma fundaba el poder local civil como piedra angular del sistema político, no en el sentido del poder comunitario sino en la unidad puramente política1. Según María angélica Illanes se trata de la renovación del partido conservador que ante la pérdida del poder ejecutivo propone como contra-poder la comuna autónoma, idea que surge como necesidad de la clase alta en un momento en que el poder del Estado que ellos habían construido desde la independencia les era distante. Es frente a las ideas del Estado Centralista de Balmaceda y sobre todo por los cobros de impuestos y contribuciones que afectaban a los negocios de las diferentes localidades del norte, del centro y el sur, que las diferentes oligarquías locales principales afectadas por los impuestos y contribuciones del Estado se unen frente al discurso centralizador de Balmaceda y emprenden el camino de la comuna autónoma lo que les permitirá (a la aristocracia liberal y conservadora de todo el país) actuar unida para recuperar el poder de organizar la sociedad a través del parlamentarismo, especie de neo-feudalismo, que traerá consigo el cohecho y el dominio de los diferentes espacios locales por parte de los señores poseedores de la tierra, los negocios y de los recursos.
Hacia 1890 la sociedad chilena vive un momento en que necesita más y mejores canales de expresión. Tres proyectos de sociedad aparecen y chocan entre sí: por un lado el proyecto de Balmaceda, por otro el de las organizaciones populares comunalistas y también el de J.M Irarrázaval, el primero intenta desarrollar la asamblea provincial, el segundo representa la raíz del proyecto popular y el tercero es el proyecto parlamentario, aristocrático, oligárquico, conservador y mercantil. Tras la guerra este último es el triunfador y con esto, el 22 de diciembre de 1891 se pone en práctica la Ley de Comuna Autónoma.
En Chile ya existía una ley de municipalidades que venía de 1833 (artículos 122-129), que es reformulada en 1854. Derivada del cabildo colonial, la tarea de la municipalidad fue mantener el orden de las localidades a la vez que iba preocupándose de la subsistencia orgánica del habitar, de la salubridad, etc.; Como forma básica de organizar la sociedad durante los años de formación del Estado, a la municipalidad se le designan cargos y deberes, ellas deben fomentar la rama de la producción, responsabilizarse de la educación local, de la salubridad, de la beneficencia, de las obras públicas, abasto, aseo, etc. Por otro lado entre 1854-1874 existe un proceso de reforma electoral con lo que aparece con más fuerza la figura del alcalde. En 1860 se limita la injerencia de los intendentes, gobernadores y subdelegados, designados por el presidente ellos intervenían en los espacios locales haciendo engorrosa la administración. En 1867, las atribuciones de la municipalidad son ampliados: el número de regidores aumenta de 9 a 15, se le da al municipio la posibilidad de dictar ordenanzas y reglamentos. El municipio debe encargarse del orden público, del mantenimiento de la seguridad de los vecinos, debiendo organizar y reglamentar la guardia de seguridad del territorio.
A partir de lo comentado anteriormente se puede decir que el poder local crece y se expande durante la segunda mitad del siglo XIX. Se trata pues de un sistema político cerrado que recién se está abriendo a los mecanismos de participación. Por ello los liberales de las distintas provincias a mediados del siglo XIX lograron empezar a descentralizar el Estado a través de lo electoral y a través de reformas puntuales tras lo cual desarrollaron micro poderes locales, los que en el contexto del conflicto entre el presidencialismo y el parlamentarismo y ante posibles amenazas que limitaran la autonomía conseguida durante años, no dudaron en formar un solo bloque aristócrata, parlamentario y liberal contra el ejecutivo fuerte que proponía Balmaceda. Por eso la elite chilena desde 1887 temerosa del amplio poder del Estado Balmacedista, propone la reforma y la soberanía municipal, cuestión que durante largos años habían negado a las provincias y regiones, desde esta fecha en adelante, los conservadores intentaran por todos los medios sacar adelante el proyecto de autonomía municipal. Balmaceda intentando frenar el impulso conservador desarrolla una reforma municipal, dotando a los municipios de recursos propios, impone el impuesto de propiedades, muebles e inmuebles sobre las casas urbanas, sobre la patente fiscal y sobre los predios rústicos. A pesar de los esfuerzos del presidente Balmaceda por evitar el conflicto, las élites están ansiosas de recuperar su poder. De esta forma el proyecto de autonomía comunal presentado el 15 de abril de 1890, propuesto por el bloque parlamentario de las oligarquías locales, conservadoras y liberales confiere a las municipalidades nuevas atribuciones en todo orden de materia y en todo lo relacionado con el gobierno local. De esta forma se crea la asamblea de electores, que se encargará de elegir a los municipales, votar los presupuestos, pronunciarse sobre la tasa de contribuciones municipales, resolver sobre la enajenación de bienes raíces, acordar la contratación de empréstitos.
El enfrentamiento entre los proyectos por arriba es inevitable, derrotado Balmaceda la elite no tuvo más remedio que implantar el proyecto de comuna autónoma. Se trata de un proceso diverso de múltiples aristas e implicancias, que a su vez fue aprovechado por algunos sectores populares emergentes y progresistas que vieron en la ley una posibilidad real de participación, tal es el caso de lo que ocurrió en Valparaíso. Según María Angélica Illanes en su libro Chile Des-centrado Formación socio-cultural de la República y transición capitalista (1810-1910), la Ley de Comuna Autónoma puede entenderse como un dispositivo de intervención, como un nuevo mecanismo de arbitraje donde aparecen diversos elementos de control psicológico y social2. Estos dispositivos de disciplinamiento se desarrollan a fines del siglo XIX, en un contexto posterior al de la guerra civil de 1891. Se trata de un proceso en que la sociedad burguesa se encontraba con la idea de modernidad, civilización y progreso frente a la de barbarie. Esto hacía patente la necesidad de ordenar el territorio tanto en sus formas jurídicas como en sus estructuras para alcanzar un cierto nivel de progreso. De ahí que la ley puede entenderse como un nuevo dispositivo de administración, organización y control de la sociedad.
La Ley de comuna autónoma crea las nuevas municipalidades, es una forma diferente de organizar administrativamente al territorio y a la población. Son 195 las nuevas municipalidades surgen en el país. La ley de atribuciones municipales de 1891 como parte de la ley de comuna autónoma, intenta mejorar las posibilidades locales para intervenir en el crecimiento y la organización interna de las ciudades, reglamentar las construcciones y controlar las actividades molestas y peligrosas dentro de ciertos límites urbanos3. Figuran entre las principales disposiciones de la Ley de Atribuciones Municipales de 1891 todo lo que tiene que ver con higiene pública por ejemplo proveer del barrido de las avenidas, calles, plazas etc. reglamentar los desagües, establecer o permitir mataderos y crear mercados dentro de ciertos límites urbanos, velando que no se vendan productos en mal estado (para ello la municipalidad debía crear puestos de inspectores). La Municipalidad también reglamenta la instalación de fábricas o industrias. La ley señala además que la municipalidad sería la encargada de reglamentar la numeración de las casas, que existían y debía velar además porque no se construyeran viviendas poco higiénicas. La municipalidad también debía proveer de alumbrado y reglamentar la tarifa de transporte público. Debe organizar la policía de seguridad, según la ley esta no podría exceder de 25 hombres por territorio municipal. Debía igualmente promover la educación, la agricultura, la industria y el comercio. La municipalidad debía fundar escuelas primarias gratuitas de hombres y mujeres, de niños y adultos, dotándolas de útiles y elementos necesarios. También debía fundar hospitales. La municipalidad podía además imponer infracciones con penas de hasta 40 pesos de multa en simples decretos y hasta 60 pesos por infracciones a ordenanzas. Podía del mismo modo percibir, administrar e invertir los caudales o rentas de bienes propios. Las rentas de la municipalidad se componían de impuestos sobre los haberes muebles e inmuebles que no podían exceder los 3.000 pesos y de un impuesto sobre la venta de tabaco y bebidas alcohólica. Existe además un impuesto por patentes comerciales. Por otra parte a la municipalidad le correspondía prescribir reglas para la preservación de las buenas costumbres, tranquilidad y orden público en las calles, plazas y paseos e impedir que los ebrios, mendigos y vagos molesten a terceros o intercepten el paso. La municipalidad también podría reglamentar los despachos y lugares de expendio y consumo de vinos y licores, pudiendo prohibir que se abran en horas y días determinados. La municipalidad debía impedir las riñas de gallos y corridas de toro, y los garitos o casas de suerte y reglamentar las corridas de caballo.

La creación de la Municipalidad de Puente Alto
Es en el contexto antes descrito, (post-guerra civil de 1891) que se dispone crear la Municipalidad de Puente Alto el año 1892, por disposición de la ley del 18 de noviembre de 1892 promulgada en el diario oficial Nº 4376 de 1892, que fue el resultado de una variación que se hizo a la Ley de Creación de Municipalidades del 22 de diciembre de 1891 a petición de los vecinos del sector que solicitaron se creara una municipalidad en la zona conocida como Puente Alto
El decreto de creación de municipalidades de 1891 (complementario a la ley de Comuna Autónoma4), establece 195 Municipalidades en el país, entre las que se enumeran catorce en el sector de la actual región metropolitana, que estaba anteriormente administrado por los Municipios Departamentales de Santiago y Victoria. El Departamento de La Victoria, es una antigua división territorial de Chile. Este departamento pertenecía a la Provincia de Santiago, su delegación más importante era San Bernardo (que la hacía de cabecera administrativa). Este departamento había sido creado sobre la división del antiguo Partido de Santiago. Luego del decreto de creación de municipalidades de 1891 el departamento de la Victoria fue dividido y a partir de esa división se crearon las municipalidades de Peñaflor, Talagante, Calera de Tango, San José de Maipo y Lo Cañas5


Tabla N°2, creación de municipalidades 1981




MUNICIPALIDAD

SUBDELEGACIÓN

San Bernardo

1ª San José

9ª santo Domingo

10ª San Agustín

11ª La Merced

12ª Puente Nuevo de Pirque

Peñaflor

2ª Santa cruz

3ª La esperanza

4ª Peñaflor

Talagante

8ª Talagante

9ª Isla Grande

Calera de Tango

  • Calera

  • Tango

San José de Maipo

Canal de Maipo

San José

Lo Cañas

15ª Lo cañas

16ª El peral

17ª La granja

18ª Camino de Santiago

La comuna de Puente Alto aún no es fundada, sin embargo, a petición de los vecinos de la zona cercana al Puente Nuevo de Pirque y de la zona de Lo Cañas (actual La Florida) y El Peral. El 18 de noviembre de 1892 se suprime el departamento de Lo Cañas y se crea a partir de su división las municipalidades de Puente Alto y la Granja. A partir de esto nace la municipalidad de Puente Alto, la que quedó dividida en tres subdelegaciones: 12ª Puente Nuevo de Pirque, 15ª Lo Cañas y 16ª El Peral. Se puede observar entonces que cuando se funda la municipalidad, el territorio de Puente Alto era mucho más grande que el actual, llegando hasta los límites de Macul, es en todo este espacio donde se desenvuelve la actividad administrativa que pasaremos a revisar, cuestión que como se verá más adelante traerá algunas divisiones entre los miembros de la administración local, lo que acarreará como consecuencia la división de los municipales y la creación de la Municipalidad de La Florida en 1899.


Tabla N° 3, creación de municipalidades nuevo decreto de 1892


Municipalidad de Puente Alto



12ª Puente Nuevo de Pirque

15ª lo Cañas

16ª el peral

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