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Fabulas y verdades


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FABULAS Y VERDADES

Rafael Pombo

Nuestro amigo Rafael Pombo, el escondidizo autor de Edda, y cuyo nombre será suficiente carta de recomendación tenia escrita de años atrás una colección, de fábulas morales, hecha con estudio de los defectos y necesidades de nuestros pueblos, y calculada para servir de libro, de lectura en la escuela y en el hogar doméstico, para todas edades y condiciones. Pero con su habitual repugnancia a darse a luz, y con el despego y distracción con que trata, o mejor dicho olvida, todo lo suyo, este libro dormía no sabemos dónde, hasta que recientemente algunos amigos interesados en la causa de la educación popular y sabedores, de la grande aceptación, con que corren en Cuba y en la América del Sur, entre padres y niños, unas dos colecciones de cuentos en verso que él adaptó al español transformándolos a su manera y sin darles su nombre, le aconsejaron que escribiese lo que casualmente ya tenía escrito, una colección completa de fábulas y moralidades, la cual, una vez arrancada a su profundo sueño, no ha recibido más que aplausos y pedidos de cuantos la han visto en manuscritos. Hoy tenemos la doble satisfacción de anunciar que va a imprimirse inmediatamente, y de dar adelantadas a los lectores de El Mundo Nuevo algunas muestras de ella.

La colección lleva el nombre de Fábulas y Verdades; consta de mas de doscientas composiciones, y está graduada por edades, estados y condiciones de la vida, desde la candorosa trivialidad para el niño, hasta la filosofía de la religión, del matrimonio, las artes y letras, la política y la magistratura, creyendo el autor que todo sano principio debe inculcarse desde la niñez, cuando el corazón es dúctil, para que se imprima de una manera indeleble. El niño debe aprender aún muchas nociones que entonces no penetra completamente: cuando le llegue el día de penetrarlas, ya tienen para él cierta autoridad que involuntariamente lo gobiernan, como el ejemplo de la madre y sus creencias religiosas. El señor Pombo ha dado en su libro particular atención a la higiene y a la filosofía, totalmente olvidadas en libros análogos; su moral es la de la fe, la dignidad humana, la actividad y el trabajo, y ataca sin misericordia los malos hábitos de nuestra raza, o atribuidos a nuestros climas, que se oponen allí al desarrollo armónico del hombre y a su longevidad. Más de la tercera parte de las fábulas son originales, y de una variedad inusitada en metros y tratamiento. La parte política no envuelve alusiones de partido: reconoce la necesidad de dos, por lo menos, en toda república, y les predica el deber de comprenderse y respetarse mutuamente y de sacar de sus disonancias la armonía nacional. La idea de la obra (filosóficamente análoga a la del sistema objetivo) es dar un breve curso de educación y conducta por medio de imágenes, vistiendo éstas del adhesivo e imperecedero encanto del verso. El autor nos autoriza para anunciar que las Fábulas y Verdades formarán un volumen mayor que las de Iriarte y Samaniego.

{* ) Este artículo se publicó en la importante revista Mundo Nuevo de Nueva York, que dirigía el insigne literato cubano don Enrique Piñeiro, en la época en que el señor Pombo, residente en los Estados Unidos, pensó en editar las Fábulas y Verdades; proyecto que no se realizó.

EL RENACUAJO PASEADOR

El hijo de Rana. Rinrín Renacuajo,
Salió esta mañana muy tieso y muy majo
Con pantalón corto, corbata a la moda,
Sombrero encintado y chupa de boda.
"¡Muchacho, no salgas!" le grita mamá,
Pero él le hace un gesto y orondo se va.

Halló en el camino a un ratón vecino,


Y le dijo: "¡Amigo! venga usted conmigo,
"Visitemos juntos a doña Ratona
"Y habrá francachela y habrá comilona".

A poco llegaron y avanza Ratón,


Estírase el cuello, coge el aldabón,
Da dos o tres golpes, preguntan: ¿Quién es?"
"-Yo, doña Ratona, beso a usted los pies".

"¿Está usted en casa?" -"Sí, señor, sí estoy;


"Y celebro mucho ver a ustedes hoy;
"Estaba en mi oficio, hilando algodón,
"Pero eso no importa; bien venidos son".

Se hicieron la venia, se dieron la mano,


Y dice Ratico, que es más veterano:
"Mi amigo el de verde rabia de calor,
"Démele cerveza, hágame el favor".

Y en tanto que el pillo consume la jarra


Mandó la señora traer la guitarra
Y a Renacuajito le pide que cante
Versitos alegres, tonada elegante.

"-¡Ay! de mil amores la hiciera, señora,


"Pero es imposible darle gusto ahora,
"Que tengo el gaznate más seco que estopa
"Y me aprieta mucho esta nueva ropa".

"-Lo siento infinito, responde tía Rata,


"Aflójese un poco chaleco y corbata,
"Y yo mientras tanto les voy cantar
"Una cancioncita muy particular".

Mas estando en esta brillante función


De baile y cerveza, guitarra y canción,
La Gata y sus Gatos salvan el umbral,
Y vuélvese aquello el juicio final.

Doña Gata vieja trinchó por la oreja


Al niño Ratico maullándole: "¡Hola!"
Y los niños Gatos a la vieja Rata
Uno por la pata y otro por la cola.

Don Renacuajito mirando este asalto


Tomó su sombrero, dio un tremendo salto,
Y abriendo la puerta con mano y narices,
Se fue dando a todos "noches muy felices".

Y siguió saltando tan alto y aprisa,


Que perdió el sombrero, rasgó la camisa,
Se coló en la boca de un pato tragón
Y éste se lo embucha de un solo estirón.

Y así concluyeron, uno, dos, y tres,


Ratón y Ratona, y el Rana después;
Los Gatos comieron y el Pato cenó,
¡Y mamá Ranita solita quedó!

SIMON EL BOBITO

Simón el Bobito llamó al pastelero:
"¡A ver los pasteles! ¡los quiero probar!"
"-Sí, repuso el otro, pero antes yo quiero
"Ver ese cuartillo con que has de pagar".

Buscó en los bolsillos el buen Simoncito


Y dijo: "¡De veras! no tengo ni unito".

A Simón Bobito le gusta el pescado


Y quiere volverse también pescador,
Y pasa las horas sentado, sentado,
Pescando en el balde de mamá Leonor.

Hizo Simoncito un pastel de nieve


Y a asar en las brasas hambriento lo echó,
Pero el pastelito se deshizo en breve,
Y apagó las brasas y nada comió.

Simón vio unos cardos cargando ciruelas


Y dijo: -"¡Qué bueno! las voy a coger".
Pero peor que agujas y puntas de espuelas
Le hicieron brincar y silbar y morder.

Se lavó con negro de embolar zapatos


Porque su mamita no le dio jabón,
Y cuando cazaban ratones los gatos
Espantaba al gato gritando: ¡ratón!

Ordeñando un día la vaca pintada


Le apretó la cola en vez del pezón;
Y ¡aquí de la vaca! le dio tal patada
Que como un trompito bailó don Simón.

Y cayó montado sobre la ternera


Y doña ternera se enojó también,
Y ahí va otro brinco y otra pateadera
Y dos revolcadas en un santiamén.

Se montó en un burro que halló en el mercado


Y a cazar venados alegre partió,
Voló por las calles sin ver un venado,
Rodó por las piedras y el asno se huyó.

A comprar un lomo lo envió taita Lucio,


Y él lo trajo a casa con gran precaución
Colgado del rabo de un caballo rucio
Para que llegase limpio y sabrosón.

Empezando apenas a cuajarse el hielo.


Simón el Bobito se fue a patinar,
Cuando de repente se le rompe el suelo
Y grita: "¡Me ahogo! ¡vénganme a sacar!"

Trepándose a un árbol a robarse un nido,


La pobre casita de un mirlo cantor,
Desgájase el árbol, Simón da un chillido,
Y cayó en un pozo de pésimo olor.

Ve un pato, le apunta, descarga el trabuco;


Y volviendo a casa le dijo a papá:
"Taita, yo no puedo matar pajaruco
"Porque cuando tiro se espanta y se va".

Viendo una salcera llena de mostaza


Se tomó un buen trago creyéndola miel,
Y estuvo rabiando y echando babaza
Con tamaña lengua y ojos de clavel.

Vio un montón de tierra que estorbaba el paso,


Y unos preguntaban: "¿qué haremos aquí?"
-¡Bobos! dijo el niño resolviendo el caso;
"Que abran un grande hoyo y la echen allí".

Lo enviaron por agua, y él fue volandito


Llevando el cedazo para echarla en él;
Así que la traiga el buen Simoncito
Seguirá su historia pintoresca y fiel.

PASTORCITA

Pastorcita perdió sus ovejas
¡Y quién sabe por dónde andarán!
-No te enfades, que oyeron tus quejas
Y ellas mismas bien pronto vendrán.
Y no vendrán solas, que traerán sus colas,
Y ovejas y colas gran fiesta darán.

Pastorcita se queda dormida,


Y soñando las oye balar;
Se despierta y las llama en seguida,
Y engañada se tiende a llorar.
No llores, Pastora, que niña que llora
Bien pronto la oímos reír y cantar.

Levantóse contenta, esperando


Que ha de verlas bien presto quizás;
Y las vio; mas dio un grito observando
Que dejaron las colas detrás.
¡Ay mis ovejitas! ¡Pobres raboncitas!
¿Dónde están mis colas? ¿no las veré más?

Pero andando con todo el rebaño


Otro grito una tarde soltó,
Cuando un gajo de un viejo castaño
Cargadito de colas halló.
Secándose al viento, dos, tres, hasta ciento,
¡Allí unas tras otra colgadas las vio!

Dio un suspiro y un golpe en la frente,


Y ensayó cuanto pudo inventar,
Miel, costura, variado ingrediente,
Para tánto robón remendar;
Buscó la colita de cada ovejita
Y al verlas como antes se puso a bailar.

JUAN CHUNGUERO

Era Juan Chunguero insigne gaitero
Con la misma gaita que fue de su taita,
Y aunque un aire sólo trinaba este Apolo,
Furibundo estrépito formaba con él.

Y muchas parejas, y aun viejos y viejas,


Bailaban en tanto con risa y con canto,
Y de ellos no pocos resultaron locos
Por arte diabólica del músico aquel.

La abuela Tomasa volviendo a su casa


Bailó una cachucha, tan ágil, tan ducha,
Que vieja y canasto se hicieron emplasto
Y tortilla espléndida de huevos con pan.

Dicen que un cordero salió maromero


Y montó en un lobo que andaba hecho un bobo.
Y que aquella vaca que ordeñaba Paca
Armó con el cántaro una de "¡San Juan!"

Iba en su camino sudando un pollino


Y dándole palo su enemigo malo,
Mas oyó al gaitero y ¡adiós del arriero!
Y ¡adiós carga y látigo, cabestro y cinchón!

Pero no hubo gloria en toda esta historia


Como la de aquella Pastorcita bella
Viendo ya encolada toda su manada,
Valsando alegrísima de la gaita al són,

Y al ver a Pastora aquel Juan Chunguero,


Y oyendo a Chunguero la linda Pastora,
El se hizo Pastor; gaitera, Pastora.
Y él su corderito y ella su cordero.

LA POBRE VIEJECITA

Erase una viejecita
Sin nadita qué comer
Sino carnes, frutas, dulces,
Tortas, huevos, pan y pez.

Bebía caldo, chocolate,


Leche, vino, té y café,
Y la pobre no encontraba
Qué comer ni qué beber.

Y esta vieja no tenía


Ni un ranchito en qué vivir
Fuéra de una casa grande
Con su huerta y su jardín.

Nadie, nadie la cuidaba


Sino Andrés y Juan y Gil
Y ocho criados y dos pajes
De librea y corbatín.

Nunca tuvo en qué sentarse


Sino sillas y sofás
Con banquitos y cojines
Y resorte al espaldar.

Ni otra cama que una grande


Más dorada que un altar,
Con colchón de blanda pluma,
Mucha seda y mucho olán.

Y esta pobre viejecita


Cada año, hasta su fin,
Tuvo un año más de vieja
Y uno menos qué vivir.

Y al mirarse en el espejo


La espantaba siempre allí
Otra vieja de antiparras,
Papalina y peluquín.

Y esta pobre viejecita


No tenía qué vestir
Sino trajes de mil cortes
Y de telas mil y mil.

Y a no ser por sus zapatos,


Chanclas, botas y escarpín,
Descalcita por el suelo
Anduviera la infeliz.

Apetito nunca tuvo


Acabando de comer,
Ni gozó salud completa
Cuando no se hallaba bien.

Se murió de mal de arrugas,


Ya encorvada como un 3,
Y jamás volvió a quejarse
Ni de hambre ni de sed.

Y esta pobre viejecita


Al morir no dejó más
Que onzas, joyas, tierras, casas,
Ocho gatos y un turpial.

Duerma en paz, y Dios permita


Que logremos disfrutar
Las pobrezas de esa pobre
Y morir del mismo mal.

EL GATO BANDIDO

Michín dijo a su mamá:
"Voy a volverme Pateta,
"Y el que a impedirlo se meta
"En el acto morirá.
"Ya le he robado a papá
"Daga y pistolas; ya estoy
"Armado y listo; y me voy
"A robar y matar gente,
"Y nunca más (¡ten presente!)
"Verás a Michín desde hoy".

Yéndose al monte, encontró


A un gallo por el camino,
Y dijo: "A ver qué tal tino
"Para matar tengo yo".
Puesto en facha disparó,
Retumba el monte al estallo,
Michín maltrátase un callo
Y se chamusca el bigote;
Pero tronchado el cogote,
Cayó de redondo el gallo.

Luego a robar se encarama,


Tentado de la gazuza,
El nido de una lechuza
Que en furia al verlo se inflama.
Mas se le rompe la rama,
Vuelan chambergo y puñal,
Y al són de silba infernal
Que taladra los oídos
Cae dando vueltas y aullidos
El prófugo criminal.

Repuesto de su caída


Ve otro gato, y da el asalto,
"¡Tocayito, haga usted alto!
"¡Déme la bolsa o la vida!"
El otro no se intimida
Y antes grita: "¡Alto el ladrón!"
Tira el pillo, hace explosión
El arma por la culata,
Y casi se desbarata
Michín de la contusión.

Topando armado otro día


A un perro gran bandolero,
Se le acercó el marrullero
Con cariño y cortesía:
"Camarada, le decía,
"Celebremos nuestra alianza";
Y así fue: diéronse chanza,
Baile y brandy, hasta que al fin
Cayó rendido Michín
Y se rascaba la panza.

"Compañero, dijo el perro,


"Debemos juntar caudales
"Y asegurar los reales
"Haciéndoles un entierro".
Hubo al contar cierto yerro
Y grita y gresca se armó,
Hasta que el perro empuñó
A dos manos el garrote;
Zumba, cae, y el amigote
Medio muerto se tendió.

Con la fresca matinal


Michín recobró el sentido
Y se halló manco, impedido,
Tuerto, hambriento y sin un real.
Y en tanto que su rival
Va ladrando a carcajadas
Con orejas agachadas
Y con el rabo entre piernas,
Michín llora en voces tiernas
Todas sus barrabasadas.

Recoge su sombrerito,


Y bajo un sol que lo abrasa,
Paso a paso vuelve a casa
Con aire humilde y contrito.
"Confieso mi gran delito
"Y purgarlo es menester,
Dice a la madre; "has de ver
"Que nunca más seré malo,
"¡Oh mamita! dame palo
"¡Pero dame qué comer!

TIA PASITROTE

Tía Pasitrote
Salió con Mita
Y en el cogote
Va la chiquita.

Toda la gente


Soltó la risa
Y ella les dijo:
"Voy muy de prisa;

"Ríanse ustedes;


"Yo también río".
Y doña Gata
Les hizo "Muío".

Compró zapatos


Para Madama,
Pero a su vuelta
La encontró en cama.

Le dio una fruta,


Le dio una flor,
Y al punto Mita
Cogió un tambor;

Y con más garbo


Que un capitán,
Dio un gran redoble
¡Ra-ca-ta-plán!

Tía Pasitrote


Fue a comprar leche
Y le dijeron
"Que le aproveche".

Buscando a Mita


Volvió corriendo
Y a la chiquita
La halló cosiendo,

Quieta y juiciosa


Como un muchacho
Ensartando hebras
De su mostacho.

Salió a comprarle


Capa o capote
Y unas navajas
Para el bigote;

Pero al retorno


La halló traviesa
Patas arriba
Sobre una mesa.

Le dio a la tía


La pataleta,
Mas volvió en sí
Con la trompeta.

Llegó la tía


Tan boquiabierta
Que no cabía
Por esa puerta.

Dio un paso en falso,


Móndase un codo,
Y al suelo vino
Con silla y todo.

Entonces grita


"¡Ay ay! ¡ay! ¡ao!"
Y la Michita
Dijo "¡Miaao!!"

Salió a comprarle


La mejor pluma,
Pagó por ella
Cuantiosa suma;

Volvió a la casa


Como clueca,
Y halló a la niña
Con su muñeca,

Un ratoncito,


¡Pobre ratón!
Que atormentaba
Sin compasión.

Salió a traerle


Una gorrita,
Pero al regreso
No encontró a Mita.

Dio muchas vueltas


Busca que busca,
Y atrapó al cabo
A aquella chusca,

Con un mosquete


De dos cañones,
Pólvora y balas
Y municiones.

Salió de nuevo


Tía Pasitrote
Con sus cachetes
Y su garrote.

Volvió muy pronto


Hecha una fiesta,
Con una silla
Para la siesta,

Y encontró a Mita


Lavando ropa
Y mojadita
Como una sopa.

JUAN MATACHIN

¡Mírenle la estampa!
Parece un ratón
Que han cogido en trampa.
Con ese morrión.

Fusil, cartuchera,


Tambor y morral,
Tiene cuanto quiera
Nuestro general.

Las moscas se espantan


Así que lo ven,
Y él mismo al mirarse
Se asusta también.

Y a todos advierte


Con lengua y clarín
"¡Ay de aquel que insulte
"A Juan Matachín!"

PERICO ZANQUITUERTO

Perico Zanquituerto
Se huyó con un dedal,
Y su abuelita Marta
No lo pudo alcanzar.

El corre como un perro


Y ella como un costal,
Y apenas con la vista
Persigue al perillán.

Bien pronto se tropieza,


Da media vuelta y cae,
Y ella le dijo: "Tóma
"¿Quién te mandó a robar?"

Con un palo a dos manos


Lo iba alcanzando ya
Cuando siguió Perico
Corriendo más y más.

De un cubo de hojalata


Hizo luégo un tambor,
De un huso viejo, espada,
Y del dedal, chacó;

Y al verse hecho un soldado


Exclama: "¡Caracol!
"Ni un escuadrón de abuelas
"Me hará temblar desde hoy".

Un ganso en ese instante


El pescuezo estiró
Diciéndole: "¡Amigote!
¿Qué tal? clí, clí, cló, cló".

Ahí sí se echó de espaldas


El vándalo feroz
Clamando: "¡Auxilio, auxilio!
"¡Que me traga este león!"

JUACO EL BALLENERO

Yo soy Juaco el ballenero
Que hace veinte años me fui
A pescar ballenas gordas
A dos mil leguas de aquí.

Enorme como una iglesia


Una por fin se asomó,
Y el capitán dijo: "¡Arriba!
"Esa es la que quiero yo".

Al agua va el capitán


Con su piquete y su harpón,
Lavándose antes lo ojos
Con unos tragos de ron.

Al verlo alzar la botella


Se consumió el animal,
Y dieron vueltas y vueltas
Sin encontrar ni señal.

Cuando de repente ¡zás!


Da el pescado un sacudón
Y barco y gente salieron
Como bala de cañón.

La luna estaba de cuernos


Y hasta allá fueron a dar,
Y como jamás han vuelto
Debiéronse de quedar.

Cuando vayas a la luna


Búsca a mi buen capitán
Con su nariz de tomate
Y su barba de azafrán.

Díle que este pobre Juaco


No lo ha podido ir a ver
Porque no sabe el camino
Ni tiene un pan qué comer.

Y si viniere un correo


De la luna para acá.
Mándame una limosnita
Que Dios te la pagará.

ARRULLO


Duérme, duérme, vida mía;
No más juego y parlería.
Ciérra, ciérra los ojitos,
Que los ángeles benditos
Mientras haya quien los vea
No te vienen a arrullar.

Duérme pronto, dulce dueño,


Que yo misma tengo empeño
De quedarme dormidita
Y gozar de la visita
De esos ángeles que vienen
A mecerte y a cantar.

Duérme, duérme vida mía,


No se vayan a enfadar.
Duérme, duérme, ya que vienen
Y dormido los verás,
Que te mecen y remecen
Y te besan a compás.

EL PASEO

Hermosa está la mañana;
Y como Sara y Mariana
Y Valentín y Ramón
Han dado bien la lección,
Se decreta un gran paseo
Con tal de que con aseo
Toda la gente se vista.
Hé allí la canasta, lista
Con fiambre de tomo y lomo.

-¡Vámonos, o me lo como!


Ataos bien los sombreros,
Muchachos y caballeros,
Porque vamos a apostar
Al que más rápido corra,
Y aquel que pierda la gorra
Tiene después que ayunar.
Nombro capitán a Irene,
Y el ama irá con el nene.

Iban ya por el portón


Cuando el amable Ramón
Sabiendo que la criada
Estaba medio baldada,
Detúvose con placer
Para ayudarle a meter
La leña de la cocina.
Y el padre al verlo exclamó:
-"Al que ayuda, lo ayudó
"La Providencia Divina".

En cuanto al bobo de Máximo,


Como la lección dio pésima,
Quedó encerrado estudiándola
Con una cara famélica.
"¡Ay!" rezongaba, "¡qué lástima!
"¡Que un día tan lindo, qué pérdida!"
Y a sus pies gruñía -"¡Embrómate!"
Su condiscípula América.

Ya llegaron. Hizo alto la gente


En un campo a la orilla del río.
Desataron las chicas el lío
Y empezaron metiéndole diente
Valentín desafió guapamente
A correr, y ganó el desafío.
Sara, Irene, Mariana y Dolores
Entretanto jugaban con flores,
Y tejieron coronas tan bellas
Que adornaron las gorras con ellas.
Luégo entraron a un bote pintado
Y pasaron de un lado a otro lado.

Cuando el fiambre se acabó


Se hizo el dormido Papá
Y a Sarita le ocurrió
Ver qué tan dormido está.

Trajeron montones de heno


Para echárselos encima;
El da un brinco de lo bueno
Así que ella se le arrima.

Y le dice: "¡Ah picarona!


"El enemigo está preso,
"Y en pena de su intentona
"Tiene que dejarme un beso".

Al punto que regresan del paseo


Va Mariana a buscar a Maximino
Llevándole la fruta más hermosa
Que le tocó del suculento avío.
Abre la puerta de la odiosa cárcel,
América se escapa dando un brinco
y cansado de libros y muñecas
Estaba el niño Máximo dormido.

Los demás fueron al cuarto


De su dulce tía Victoria
Y le contaron la historia
De la excursión, y el reparto
De la gran manducatoria.
Nada quedó por decir,
Y después de repetir
Todo, todo la otra hermana,
Se marcharon a dormir;
Con lo cual, hasta mañana.

EL REY CHUMBIPE

SILVA

I

Vanidad y ambición cuestan muy caro,


Y el Rey Chumbipe lo hizo ver bien claro.
Era el tal un fornido
Pavo, entre muchos pavos escogido,
Que en su corral, con Chumba y sus hijuelos,
Pavipollos monísimos, vivía,
Y dio en la más ridícula manía.
Vivir bien, muy cuidado, en casa propia,
Con su familia entera, sin recelos,
Ni enemigos ni deudas, -a este loco
Le pareció muy poco,
Y a su mujer también, pues la tal Pava
Era aún más fanfarrona que el marido.
A entrambos la ambición les trabajaba
Los sesos (si los tienen);
Nacidos para reyes se imaginan,
Quieren conquista y corte y fausto y pompa;
Ansían que en todo pico al aire suenen
Su nombre y las empresas que maquinan,
Y que los elefantes con su trompa
Cantándolas en verso el orbe llenen.

"Está echada la suerte", exclamó un día


El insigne archipámpano saltando
A un campo ajeno; "míra, esposa mía,
¡Qué vista tan soberbia, qué abundancia
De trigo y de maíz! no te parece
Que en esta rica estancia
¿Será prudente que a fundar empiece
Mi vasta capital de Chumbipía?
Y pues tenemos la despensa llena
"Vamos pronto, en caliente, convidando
Por escuela o por bando
A un gran festín que servirá de estrena
Al chumbípico mando.
Acudirán las aves por millones,
Como a sacarse de mal año el buche,
Y el Ganso les dirá: "Señores míos,
"Antes de que uno sólo un grano embuche,
"Vamos desagraviando, aunque tardíos,
"A nuestros dos modestos anfitriones,
"¿Hasta cuándo, señores, hasta cuándo
"Ha de seguir el Aguila mandando?
"¿Qué derechos le asisten? ¿qué mercedes
"Hizo jamás? ¿qué empleos, qué pensiones
"Le han merecido ustedes?
"¿Cuándo esa pollicida
"Nos ha invitado a opíparo banquete
"Como el noble Chumbipe nos convida?
"¡Básta de sufrimiento!
"¡Cese nuestra abyección! ¡Pronunciamiento!
"¡Caiga el Aguila impía!
"Y pues nada es peor que la anarquía,
"No dejemos acéfalo un momento
"El imperio del aire; sin demora
"Encarámese aquel a quien le incumba.
"Leo vuestro pensamiento:
"¡Vivan el Rey Chumbipe y Reina Chumba!"
Tras de esta alocución, u otras razones
Que el hábil orador juzgue oportunas,
Votarán los glotones,
Y... ya comprenderás... ¡no tiene quite!...
Proclamaban Rey al amo del convite
O se van en ayunas.

Chumba aprobó entusiástica el proyecto


Y lo puso en efecto
Arrancando una pluma del buen Ganso,
Que ya estudiaba con afán su arenga,
Y escribiendo con ella la obligada
Fórmula de "Se espera que usted venga".
Toda la grey volátil fue invitada
Excepto Aguila y Buitre; también creo
Que el Pavo Real y su gentil señora
Se pasaron en blanco, no embargante
El parentesco y la orden terminante
De instarlos con dulcísimo tuteo
Que Chumbipe galán dio a la escritora.
Algún viejo zelillo entraba en cuenta,
O el traje de su primo y su parienta
No agradaban a Chumba; esta doctora,
Digna mujer del fantasmón zoquete,
No advirtió nunca que el Pavón hinchado
Es, con toda su púrpura y brocado,
Un para nada, un ruin mírame y vete.

Escritas las esquelas de correo


Sirvieron las palomas;
Y como se usa poco el dejar feo
A quien convida y paga el regodeo,
Todas las aves en sus treinta idiomas
Contestaron acepto a los mensajes
Y se aplicaron a afilar los picos
Y aderezar los trajes;
Menos la golondrina, tierna madre,
Que al són de un guirigay de chillidos,
Se excusó cual lo exige la crianza,
Por no tener ama de confianza
Con quien dejar sus tres recién nacidos.

II


"¡Míre, taitica, qué pajarería!
"¿Qué querrá decir eso? ¡Ave María!"
Dijo Alfonso a Pantaleón; "¡aprieta!"
"¿Qué santo será hoy?" -Y el mayordomo
Repuso: "A eso venía.
"Yo les preguntaré; yo entiendo el cómo.
"Aquí va mi escopeta".

Cuando pasó este diálogo, llegaban


Los convidados al festín. Guanajo
Acertó lindamente en que vendrían
Con una hambre feroz, como que apenas
Se apearon del viento que los trajo,
Empezó el manducar, sin dar la pata
Ni saludar siquiera a los patrones,
Ni arreglarse el collar o la corbata.

En tumulto incivil, por pelotones,


Todo a la rebatiña y sin decoro
Cayeron sobre espigas y mazorcas,
Y en la uva el ebrio charlatán del loro.
Muchos de los famélicos viajeros
Llegaron sin sombreros,
Los demás, sin quitárselo atacaron,
Y en fin, sólo en comer, sólo en hartarse
Del primero hasta el último pensaron.

Nó, me equivoco: una omisión cometo:


El orgulloso gallo que se jacta
De cortés con las damas, por respeto
A Chumba su parienta y su vecina,
Entró como quien es, a la hora exacta,
Dando el brazo a su esposa la Gallina.
Pero se amostazó con la inurbana
Conducta de los huéspedes; a muchos
Recetó buenas zurra de espolazos
Tratándolos de hambrientos avechuchos;
Y reciando en furor, llegó al exceso
De llamar "vieja" y "gomia" y "estantigua"
¿A quién? a doña Gansa, ilustre anciana,
¡Docta escritora! -Y eso,
Porque, observando una costumbre antigua
En matronas de edad y seso y peso,
Dio el mal ejemplo de embuchar con gana
¡Y no dejar ni el hueso!

En cuanto al Rey Chumbipe, al ver frustrado


Su gran golpe de Estado,
Se rascaba la cresta de coraje
Y araba el suelo cual bufante toro;
Y Chumba, más rabiosa que el marido
Y rabiosa con él (la causa ignoro),
Tratábalo de zueco y de muñeco
Y aun le infería el horroso ultraje
¡De tirarlo del fleco!

Ambos consortes, sobre todo Chumba,


Dieron al Ganso mil y mil guiñadas
Con las uñas armadas
Para que hablase al fin y metiese orden
En aquella balumba;
Y el Ganso dócil, unas tantas veces
Hizo el esfuerzo, abrió tamaño el pico,
Y en vez de hablar graznó veinte sandeces
Que ahogaba con sus gritos el Perico.

Viendo Chumbipe su imperial quimera


Disipada en un chasco soberano,
Quiso una chumbipada hacer siquiera
Para darse infulillas de tirano.
Llamó a la Grulla (hermana o madre o tía
De Pero Grullo el inmortal zoquete)
Y le dijo: "Te nombro Policía,
"Arréstame ese Gallo matasiete
"'Que está en mis barbas insultando a todos".
-El Gallo que esto escucha
A espuela y pico a entrambos arremete.
Veinte o treinta mirones
Echan su cuarto a espadas en la lucha,
Y se vuelve una Troya el gran banquete.
Varios de esos paletos tragantones
Que el Gallo regañó, con sus aliados
Contra Su Majestad; éste, resiste
Cual terca mula, y como toro embiste,
Y pica a todos lados
Pero aquéllos son mas, y al cabo el triste
Sucumbe a sus asaltos redoblados.

El Pavón, sin que nadie lo invitara,


Con su Pavona cara
Se asomó de gorrista, alias Mogrollo,
Con mucho encaje y cola y perifollo,
Y al ver el tal festín y en lo que pára
Ríense a carcajadas, a costillas
De Chumbipe y de Chumba. Esta lo advierte
Y desmayada de vergüenza cae;
Con lo cual la función, por el más fuerte
Se decidió; los debelados huyen
Buscando escapatoria,
Y el gallo triunfador canta victoria.

Mas ya por este punto de la historia


Estaban a la vista
Alfonso y Pantaleón con escopeta;
El gallo los avista,
Pero ¿cómo en el campo de la gloria
Volver la espalda? -Pantaleón le apunta,
Da fuego, le acertó, lo desgolleta,
Y en su muy honorable compañía,
Más de una ave cayó lesa o difunta;
Avanza Pantaleón, vuela el que puede
Mas Chumbipe infeliz, ni con muleta.

Cuentan que al otro día


Un gordo Pavo con primor relleno
El cocinero a su señor servía,
Y que el compadre Pancho le decía:
"Nunca en mi vida lo gusté tan bueno".

Chumba al viejo corral volvió en derrota


Y allí encontró que el Buitre carnicero
Devorando su cría
Aprovechó su ausencia y la chacota
Del festín pendenciero.

Desde entonce ella misma se achacaba


La muerte de Chumbipe y de sus pollos;
Mas se curó de su ambición la Pava,
Y ya no la tentaba
Meter baza en políticos embrollos.

UN SARAO PERICANTE

I

"¡Perla! -dijo a doña Alcira


"Su esposo el doctor Pilato-
"Hace un año, ¡tiempo grato!
"Que nos casamos tú y yo;

"Y es justo que festejemos


"Debidamente el gran día;
"¿Qué opinas, cachorra mía?"
-"Hágase, le respondió;

"Pero no echemos en fiestas


"La casa por la ventana
"Y nos hallemos mañana
"Si un hueso qué almorzar.

"Para mí no hay fiesta alguna


"Más dulce que estar contigo;
"Pero no te contradigo,
"Tu querer es mi mandar".

-"¡Gracias!" Soponcio replícale


Dándole un beso en la frente,
"Vamos, pues, incontinenti,
"A invitar para el festín.

"Dicta los nombres, paloma,


"Yo seré tu secretario,
"Y en el ramo pecuniario,
"Expíde tú el boletín".

-"Ante todo, es de ordenanza,


"Dijo la amable doctora,
"Convidar a Pincho y Flora,
"Padrinos de nuestra unión.

"Y al decir Flora, ya dije


"Su novio el galán Barbucho;
"No se divirtiera mucho
"Uno solo de los dos.

"Luégo con su fiel Canícula,


"Don Tripón Mastín Tarasco…"
-"A ese no hay que darle un chasco
"Con una cena así, así".

-"Tú verás. Apunta al Conde


"Arrufo de Terranova,
"A Zaida, a Zamba, a Caoba,
"Y a la linda Fililí.

"Con veinte más, es bastante,


"Las chicas tendrán parejas,
"Y los viejos y las viejas
"Charlarán y comerán.

"Yo, traje nuevo no haré,


"Prefiero el de nuestra boda,
"Y si no lo creen de moda.
"¡Qué me importa el qué dirán!"

II


Llegó la noche fijada
Por nuestros cónyuges tiernos,
Y por pares o por ternos
Llega la gente invitada.

Vense allí, corno en museo,


Lebrel, Pachón, Gozque, Alano,
Sabueso, Galgo, Jateo,
Y el Chino y Faldero enano.

Los que gastan más boato


Vienen en carroza propia,
Los atacados de inopia
En un omnibús barato.

La sala, limpia y sencilla,


Do aqueste gaudeamus pasa
Es el zaguán de una casa,
Con su escaño y con su silla.

Pero como era sensato


Dejarlo holgado, ancho y fresco,
Se arregló para el refresco
La covacha de Pilato.

Dos ujieres, mono y mona,


Anuncian los nombres; pero
Examinan bien primero
Los pies de cada persona;

Pues la señora abomina


Ver en su alfombra una mancha
Y sabe que en esto es ancha
Toda conciencia canina.

Por mas variada y amena


Se dispuso a hacer la holganza
Sarao de canto y danza
Con apéndice de cena.

Mas para Tripón Tarasco


El apéndice es la obra,
Canto y baile están de sobra
Y les hace un gesto de asco.

Acercóse con misterio


A doña Alcira, y le dijo
"Temo que en el regocijo
"Nos acontezca algo serio;

"Se me accidentó en el coche


"Mi idolatrada Canícula,
"Y fuera cosa ridícula
"Que repitiera esta noche;

"Está débil, -Y es receta


"Del doctor en tales casos
"Darle, a intervalos escasos,
"Un tenteenpié, una muleta".

Doña Alcira trajo al punto


Torta de ratones fría,
Bocado a cuya energía
Estornudara un difunto;

Y él, más veloz que una flecha,


La intercepta con aplomo
Diciendo: "Cuanto yo como,
A mi mujer le aprovecha".

Con cuyo breve prefacio


Se arrellana como un fraile
A gozar de torta y baile
El digno alumno de Horacio.

Diose principio a la fiesta


Con la hermosa sinfonía
De La Muta, alias Jauría,
Trabajada a grande orquesta.

Luégo, un trozo de Podenco


De Padua, bastante malo,
Y un dúo del Salgan-a-palo
Que también salió algo renco.

Después la contralto Zaida


Cantó aquella cavatina
"Late il cor" de Perrísima
Y la canción de Zorraida.

Pero la gran prima donna


Fue Fililí, la faldera,
La que debió ser postrera
Si talla hiciese persona.

Y aunque alegó estar muy mala,


Con el gañón como un cristo,
Y que en dos meses no ha visto
Un papel, ni hecho una escala,

Dio una aria de Gazza Ladra


Con tan eléctrico efecto,
Que sollozó (en su dialecto)
Cuanto perro hubo en la cuadra;

Y entusiasmado Tarasco


Cantó la marcha bucólica
De Zampa, en voz tan diabólica
Que todos gruñeron "Fiasco".

Con esto el concierto expira


Y Pincho rompió la danza
Poniendo una contradanza
Con su ahijada doña Alcira.

Los novios Flora y Barbucho


Fueron pareja perenne,
Lo cual, en tono solemne,
Se lo motejaron mucho.

Y también como mal hecho,


Se tachó al doctor Pilato
Que disertase gran rato
Sobre puntos de Derecho.

Mas aquello no fue obstáculo


Al común esparcimiento:
Ninguna dama en su asiento
Quedó de mero espectáculo.

Cabriolaron como locos;


Y aunque perros, o bien, canes,
Ninguno allí vio cancanes
Ni otros groseros descocos.

Y cuando de tal faena


Se cansó todo el perrambre,
Pararon latiendo de hambre
A descansar en la cena.

Esta fue digna corona


De tertulia tan completa,
Salvo que en una pirueta
Manchó un vestido la mona.

Y sin otra perripecia


La orquesta les dijo abur
Con el Dogo de Venecia
Y Rucia de Lamermur.

Tras de la cual la alborada


De un perro lluvioso día
Vio salir la perrería
A dormir su trasnochada.

MIRRINGA MIRRONGA

Mirringa Mirronga, la gata candonga,
Va a dar un convite jugando escondite,
Y quiere que todos los gatos y gatas
No almuercen ratones ni cenen con ratas.

"A ver mis anteojos, y pluma y tintero,


"Y vamos poniendo las cartas primero.
"Que vengan las Fuñas y las Fanfarriñas.
"Y Ñoño y Marroño y Tompo y sus niñas.

"Ahora veamos que tal de alacena.


"Hay pollo y pescado, ¡la cosa esta buena!
"Y hay tortas y pollos y carnes sin grasa.
"¡Qué amable señora la dueña de casa!

"Venid mis michitos Mirrín y Mirrón.


"Id volando al cuarto de mamá Fogón
"Por ocho escudillas y cuatro bandejas
"Que no estén rajadas, ni rotas ni viejas.

"Venid mis michitos Mirrón y Mirrín,


"Traed la canasta y el dindirindín,
"¡Y zape, al mercado! que faltan lechugas
"Y nabos y coles y arroz y tortuga

"Decid a mi amita que tengo visita,


"Que no venga a verme, no sea que se enferme;
"Que mañana mismo devuelvo sus platos,
"Que agradezco mucho y están muy baratos.

"¡Cuidado, patitas, si el suelo me embarran!


"¡Que quiten el polvo, que frieguen, que barran
"¡Las flores, la mesa, la sopa!… ¡Tilín!
"Ya llega la gente. ¡Jesús, qué trajín!"

Llegaron en coche ya entrada la noche


Señores y damas, con muchas zalemas,
En grande uniforme, de cola y de guante,
Con cuellos muy tiesos y frac elegante.

Al cerrar la puerta Mirriña la tuerta


En una cabriola se mordió la cola,
Mas olió el tocino y dijo "¡Miaao!
"¡Este es un banquete de pípiripao!"

Con muy buenos modos sentáronse todos,


Tomaron la sopa y alzaron la copa;
El pescado frito estaba exquisito
Y el pavo sin hueso era un embeleso.

De todo les brinda Mirringa Mirronga:


-"¿Le sirvo pechuga?" -"Como usted disponga;
"Y yo a usted pescado, que está delicado,
-"Pues tánto le peta, no gaste etiqueta:

"Repita sin miedo". -Y él dice: "Concedo";


Mas ¡ay! que una espina se le atasca indina,
Y Ñoña la hermosa que es habilidosa
Metiéndole el fuelle le dice: "¡Resuelle!"

Mirriña la cuca le golpeó en la nuca


Y pasó al instante la espina del diantre,
Sirvieron los postres y luégo el café,
Y empezó la danza bailando un minué.

Hubo vals, lanceros y polka y mazurka,


Y Tompo que estaba con máxima turca.
Enreda en las uñas el traje de Ñoña
Y ambos van al suelo y ella se desmoña.

Maullaron de risa todos los danzantes


Y siguió el jaleo más alegre que antes,
Y gritó Mirringa: "¡Ya cerré la puerta!
"¡Mientras no amanezca, ninguno deserta!"

Pero ¡qué desgracia! entró doña Engracia


Y armó un gatuperio un poquito serio
Dándoles chorizo de tío Pegadizo
Para que hagan cenas con tortas ajenas.

EL REY BORRICO

La Animalía reunida eligió un día
Por soberano a un burro de alquería,
Y el Rey Borrico inauguró su mando
Con el rebuzno del siguiente bando:

"Oyeme, Falderí, dijo al Faldero,


"Sé por hoy mi ordenanza o mensajero;
"Ponte la gorra en el instante, y sales
"A llamar a los otros animales.

"Tengo un plan vasto, original y serio


"En pro del auge y gloria de mi imperio,
"Y quiero que lo escuchen de mi boca
"Que por órgano tuyo los convoca."

El Rey fue obedecido, y al concurso


Rebuznó majestuoso este discurso:
"¡Fieles vasallos! mucho me intereso
"En hacer mi reinado el del progreso.

"Hasta ayer vuestros déspotas reales


"Han sido unos solemnes animales,
"Pero desde esta fecha se acabaron
"La ignorancia y resabios que dejaron.

"El Gato, de hoy en adelante, queda


"Sirviendo de Mastín; que éste le ceda
"Su ancho collar, y encárguese el galfarro
"De aliviar al Rocín tirando el carro.

"Déjese el micho de cazar ratones;


"Que ladre y no maúlle a los ladrones,
"Y ya que trasnochar le gusta tánto
"Vele ojo alerta y muerda sin espanto.

"El Mastín a su turno, que relinche;


"¡Cuidado! no atarace al que lo linche;
"Y si le prenden el arado al pecho,
"Esmérese tirando muy derecho.

"Al Gallo incumbe reemplazar al Gato,


"Disfrutará el ratón de mejor trato;
"Y si el Gallo no maya, es mi deseo
"Que en oliendo ratón de un cacareo.

"En cuanto a ti, Faldero, bien te estimo,


"Pero con tánto beso y tánto mimo.
"Te han vuelto flojo y lindo y casquivano,
"Por lo cual te degrado hasta Marrano.

"Márchate a la pocilga, no más faldas;


"Cubran de ásperas setas tus espaldas;
"Y engorda, para honor del mayordomo,
"Que hará de ti un magnífico solomo.

"Venga a servir el Puerco tu destino,


"Pero primero lávese el cochino,
"Y que aprenda a latir del ex-Faldero,
"Pues eso de gruñir es muy grosero.

Tocante a mí, señores, es muy justo


"Que alguna vez me huelgue y me dé gusto,
"Por lo cual os traspaso y os regalo
"Cuanto me quieran dar de azote y palo.

"La dignidad del cetro no permite


"Que otro me monte y que me albarde y grite.
"Tratarme como a un asno es desacato,
"Y en tal virtud renuncio al asnalato.

"Seguiré rebuznando, es muy posible,


"Mas ¿eso qué tendrá de incompatible?
"¿Acaso no rebuznan en sus leyes
"Presidentes y Cámaras y Reyes?…"

……………………………………….

Iba aquí la oración de la Corona
Cuando entró de improviso la fregona
Y repartiendo escoba por el viento
Disolvió irreverente el Parlamento.

UN BANQUETE DE CHUPETE

Oros y copas, bastos y espadas,
Aquellas pintas endomingadas
Que para ruina de hijos y yernos
Traen las cartas de los infiernos.

Cuando a Inglaterra las mandó España


El rey les dijo: "¡Fuera, cizaña!"
Pero el Demonio, docto en diabluras,
Cambió sus nombres y sus figuras;

De las espadas hizo azadones,


Mudó las copas en corazones,
Dejó los bastos palos como antes
Y de los oros sacó diamantes.

Luzbel, antiguo contrabandista,


Con esta treta dio chasco al Vista;
Metió los naipes en Inglaterra,
Y desde entonces… ¡ay!, pobre tierra.

Pues bien: la Reina de corazones


Hizo unas tortas y unos turrones,
Y envió a la Sota con un paquete
De invitaciones para el banquete.

Pero don Sota, gran tragaldabas,


Dijo: "¿Banquete? pronto te acabas".
Fue a la despensa, se engulló todo
E hizo el mandado medio beodo.

Las seis sonaban cuando en estrados


Ya estaban todos los convidados,
Y el Maestresala, con voz de fiesta,
Dijo: "¡A la carga, la mesa puesta!"

Reyes y Reinas marchan por pares


A confortarse con los manjares
Porque, aunque Reyes, daban, bostezos
Y estaban largos tántos pescuezos.

En el camino les huele a flores;


Nada de ajiaco u otros valores;
Llegan, ¿y que hallan?... Mucho florero,
Platos, cuchillos, mantel y... ¡CERO!

Alzan las tapas; dan una ojeada


Por las despensas... -Idem: ¡no hay NADA!
La Reina al punto cae de un vahido,
Y empuña el sable su real marido.

"¡Señor!" dijeron todos los otros,


"No haga un escándalo por nosotros.
"Hambre tenemos; mas, Dios mediante,
"Con agua que haya será bastante".

-"¡Qué, qué! ¿con agua? -dijo el Monarca-


"¡Yo me tragara a Noé y su arca!
"¡Formad al frente, viles, sirvientes,
"Y vamos viendo lenguas y dientes".

Dio en el busilis: cayó la Sota


Por ciertas miajas que el Rey le nota;
Urdele embustes en tal conflicto,
Mas Tragatortas quedó convicto.

"¡Un hacha, un cuerno! -gritó el Monarca'-


"¡Venga el verdugo, venga la Parca!"…
"-La Reina al grito volvió en cabales
¡Ay! preguntando por sus tamales.

Así que supo lo acontecido,


Imploró gracia para el bandido,
Y aquel repuso: "Bien, no haya muerte,
"Mas no te libras de un baño, y fuerte".

Fue dicho y hecho. Los invitados


Buscaron luégo café o helados;
Mas ya en tres leguas a la redonda
No estaba abierta ninguna fonda.

EL CONEJO AVENTURERO

Erase un Conejito que vivía
En remoto rincón de un monte espeso,
Albergue fiel donde jamás llegaron
Astuto cazador ni ágil podenco.

Allí saltaba y correteaba libre


Ignorando qué fuesen hambre o miedo,
Con lo bastante para sí, y aun algo
Qué agasajar a novia o compañero.

No le faltaba nada, y sin embargo


No estaba el Conejito satisfecho.
"Esta vida es muy zonza -repetía
"No es para mí, que anhelo el universo,

"Quiero ver cuánto corre este arroyito,


"Quiero ver cuánto cubre ese ancho cielo,
"Y a dónde van las aves y las nubes,
"Y cómo viven los demás conejos".

Y así una madrugada, cuando a todos


Los embarga en su casita el sueño,
El se fugó, sin lágrimas ni adioses,
Ni abrazar a la madre y darle un beso.

Como a una milla se detuvo, y dijo


"¡Salí del monte, qué país tan bello!"
Cuando, ¡trun! suena un tiro, silba el plomo,
Y milagrosamente escapa ileso.

Alarmado y no poco, apuró el paso,


Mas qué rumbo tomar no era muy cierto
Porque si viene otra descarga, el pobre
Puede quedar exánime en el puesto.

En el dilema, tembloroso y pálido,


Sentóse a meditar nuestro viajero,
Y en breve pasan por allí unos niños,
Con el prurito de cazar conejos.

Lo ven, lo espían, cárganle a pedradas,


Y él dijo: "huyamos, la demora es riesgo,
"Tal vez más adelante iré seguro"...
Pero ¡ay! más adelante, sustos nuevos.

Ya un árbol desplomado a golpe de hacha


Ya un coche, un gato, un escuadrón de ovejos,
Ya un tren, que sin saber cuándo ni cómo,
Resbala encima dél, bufando fuego.

"¡Esto no puede ser!" murmura atónito,


"Dejemos el viajar para otro tiempo,
"Volvámonos a casa"; ¿mas por dónde
Si ya ni sabe dónde está el batueco?

"¡Ay! ¿y por qué salí de entre los míos,


"Exclamó sollozando de desprecio,
"Para rodar así, siempre temblando,
"Siempre a merced de todos los que encuentro?".

"¡Pero valor! yo he de volver un día


"Y tendré qué contar. A lo hecho pecho;
"Y por lo pronto, pues estoy rendido,
"Venga lo que viniere, descansemos".

Iba por ese lado un campesino


Y encuentra dormidito al andariego;
"¡Hola, así duerman todos!" dijo el hombre
Y despertó en sus manos el Conejo.

A una jaula fue a dar aquel gigante


Que anhelaba por casa el mundo entero;
Espacio en qué voltearse apenas logra,
Y si algo mira, es al través de hierros.

Por su fortuna este individuo sabe


Ponerse en cuatro pies y estarse quieto,
Mas, aun así, si no se agacha un poco,
Siempre con las orejas toca el techo.

Pero él se consoló; pronto decía


"Vamos, bien visto no es tan malo el cepo;
"Estas gentes son muy caritativas
"Y han querido esconderme a todo riesgo.

"En el negocio de comer, y en todo,


"Me tratan con decencia, lo confieso,
"Y así que más y más vaya engordando
"Me irán sin duda más y más queriendo".

Oyendo este discurso unos tocayos


Vecinos dél, gritáronle: "¡Camueso!"
"¡Tu destino es morir! tal vez cocido
"O, más sabroso, asado a fuego lento".

"Nó, repuso, no embromen; tales cosas


"Ya no se ven, eso era de otro tiempo";
Mas ¡oh! la misma tarde, ¡qué espectáculo!
Vio marchar al fogón a uno de aquellos.

"¡Que perfidia, qué horror!" sudando frío


Clamó el Conejo; "entonces, prefiero yo
"Enflaquecerme todo lo posible
"Porque engordar quiere decir ¡comérnoslo!"

Y en efecto, ayunó desde aquel día


Como un anacoreta en el desierto;
Ver una zanahoria espeluznábalo;
Soñaba con pasteles de conejo.

Y al acordarse de sus tristes padres,


(Que olvidó libre y recordaba preso)
Decía: "No me hallara en este trance
"Si hubiese obedecido sus consejos".

Por fin, al verlo cada día más flaco,


Pensaron: "Tiene tisis, cuando menos"
Y ábrenle la hucha: "¡Véte, noramala!
"Esto no es hospital; ¡fuéra el enteco!"

Obedeció con gusto, mas al paso


Le saltó encima un mastinón tremendo,
Y escapó solamente porque había
En la cadena media cuarta menos.

Un galopín le disparó una escoba


Al escalar la talanquera trémulo,
Y él dijo: "¡Cielo santo! de qué modo
"Despiden a la gente estos sujetos!"

Y al otro lado hambriento pero vivo,


Huyó incansable sin tomar resuello,
Cuando a la vuelta de un peñón descubre
A Londres con sus leguas de portentos.

"¡Ah! qué hacienda tan grande, exclamó al punto,


"En almorzando le daré un paseo;
"Sus dueños deben ser gente muy rica
"Que no engulle gazapos y conejos.

"En todo caso a mí ya no me pillan


"Con la experiencia y práctica que tengo:
"Si asoma un quídam con fusil, me escondo,
"Y así que me dé sueño, a un agujero".

Con este sabio plan de operaciones


Púsose en marcha; mas andando un trecho
Siente asida una pierna, da un chillido;
¡Ah! el infeliz quedaba herido y preso.

Así aprendió qué cosa es una trampa,


Palabra que no estaba en su librejo,
Y al acercarse el cazador, él mismo
Diole el cruel parabién con sus lamentos.

Pero al abrir la trampa, el Conejillo


Tal vez por flaco, se escapó de nuevo;
Y el hombre no lo persiguió, que acaso
Pastel de pierna rota es indigesto.

En ayunas y cojo, poco anduvo


El mísero animal; y hubiera muerto
Si no acierta a pasar por donde él iba
Un viejo amigo, insigne curandero.

Con agua pura restañó el desangre,


Paso entre paso hasta su bosque fueron,
Y al divisar su pobre albergue el cojo
Llorando de emoción bendijo al Cielo.

"¡Ya sé, exclamo, ya sé lo que tú vales!


Y de hoy en adelante no habrá esfuerzo
"¡Que me arranque de ti!"… -Pero esa noche,
Cuando ya era feliz, murió el Conejo.

No hay culpa que se quede sin castigo


Y no hay virtud ni buena acción sin premio,
Y el desobedecer a nuestros padres
Siempre costó durísimo escarmiento.

Bueno es viajar si hay alguien que nos guíe


Y el viaje tiene un digno, útil objeto,
Y ninguno más digno que el estudio
De lo que falta en el nativo suelo,

Para volver, no a presumir de cultos,


Sino a enseñar y hacer lo que sabemos,
Y honrar prácticamente a nuestra Patria
Y ser amor y orgullo de los nuéstros.

Pero salir cual otro Don Quijote


A buscar aventuras, -¡ni por pienso!
Y una madre que dice: "¡Hijo, no partas!
Habla en el nombre y con la voz del Cielo.

¿Y quién en tierra extraña es insensible


Al nombre de la Patria y sus recuerdos?
¡PATRIA! ¡gran Madre! polo de las almas,
¡Sagrario y corazón del universo!

¿Quién despreció jamás por chica o pobre,


La cuna de sus padres y sus héroes?
Si hay tal, que no disfrute ni la dicha
De abrazarla y morir, como el Conejo.

CHANCHITO

Encanto de sus padres, terror de los ajenos
Era el guarín Chanchito, galán como un barril;
Pesaba cinco arrobas, poquito más o menos,
Pero en habilidades pesaba más de mil.

Esto pasó, señores, en tiempos ya olvidados,


No en estos tan presentes en que escribiendo estoy;
Pasó cuando los cerdos eran bien educados
Y no puercos cochinos como los vemos hoy.

Los padres de Chanchito eran de alto copete


Y de coche y derroche, en fin, gente de pro;
Cochinos que gruñían con cierto sonsonete
Como de "¡Puf, apártense, no hay otro yo que yo!"

Entonces no se usaban carnicerías,


Y eran artes incógnitas chorizos y jamón,
Atroces invenciones de más recientes días
En que a la carne humana cogimos aversión.

Tía Gocha, vieja hermana del padre de Chanchito,


Era una solterona más rica que el Perú,
Y dijo al buen Gochancho: "Traedme al sobrinito
"El miércoles, sin falta, que tengo un ambiguú".

Llegó el ansiado miércoles; y criadas y criados


Iban atropellándose solícitos doquier
Para vestir el párvulo; y escúchanse altercados
De voces disputándose llenar ese deber.

Pero Chanchito estaba hecho un berrín, frenético,


Chillando y dentellando sin reparar a quién.
Salir le repugnaba; y repugnancia y cólera
Sólo eran porque entonces le suplicaban "Ven".

Para aplacarlo enviaron por juegos y confites


Y su papá buscándolos, de tienda en tienda fue,
Y a fuerza de juguetes y de tomes y quites
Chanchito se distrajo y les repuso: "Iré"

Vestirlo, con todo eso, fue empresa de romanos;


Empalagó, dio mucho, muchísimo que hacer;
Y cuando estaban listos, con guantes en las manos,
El tiempo descompúsose y comenzó a llover.

Taita Verraco exclama: "¡Aguarden! -Hechos sopa


"Llegamos a la fiesta marchándonos así,
"Y fuera grosería llevar lodo en la ropa.
"¿Qué dices tú Chanchito, vamos en coche?" -"Sí".

Pronto llegó al vestíbulo el barnizado coche


Y pajes de librea al frente y atrás dél
Y antes de que sonaran las siete de la noche
Partió con sus señores a trote de corcel.

Mas dio y majó Chanchito sacando la cabeza,


¡Y Adiós! la portezuela de súbito se abrió
Y al lado va el estúpido, y queda de una pieza
Negro de hocico a patas como jamás se vio.

Rompen en carcajadas vecinos y mirones


Al verlo sucio y feo cual una vil sartén,
Y todos dicen: "¡Bueno, que vivan los jabones!
"¡Tóma, para que aprendas, lo mereciste bien!"

Pescáronlo del fango, zampáronlo entre el coche


Cual contagioso vómito que a todos alcanzó;
Y oyendo silbos y hurras, picando a trochemoche
En retirada rápida la expedición volvió.

Visitéronlo de limpio tras una larga friega


Y el competente gasto de almohaza y de jabón
EJ niño dio de nuevo impertinente brega
Pero, por fin, llegaron en regla a la función.

Comiéndoselo a besos lo recibió tía Gocha


Y su mamá le dijo: "No te comportes mal;
"Aquí la menor falta se observa y se reprocha,
"Y es grave la más mínima en gente principal".

Entraron a buen tiempo, ya hirviendo el chocolate,


Y en torno de ancha mesa sentáronse al festín,
Mas ¡ay! al primer sorbo (que les quemó el gaznate)
Hizo otra de las suyas el infernal gorrín.

Plato y cuchara y jícara saltaron contra el suelo,


Raudal chocolatífero rodó por el tapiz,
Tía Gocha dio un gruñido, y dijo al mocosuelo
"¡Nunca otra vez en casa me asomas la nariz"!

Chanchito que tal oye empínase en su silla,


Agarra la bandeja del mojicón y el pan,
Y ¡zas! como metralla que zumba y acribilla
Contra la blanca trompa de doña Gocha van.

Levántanse los huéspedes en súbito tumulto


Gritando enrojecidos y bravos como ají:
"¡Señora! es un escándalo, un crimen, un insulto
"¡Traer a ese canalla y sentárnoslo aquí!".

-"Señores, repuso ella, mirad que es mi sobrino;


"Cochambra y Gochanchito se han esmerado en él,
"Y nunca, en tántas veces que a divertirme vino,
"Comió con el cuchillo ni salpicó el mantel.

"Sigamos, no dejemos enfriar el chocolate.


"El niño va a portarse; por su honra volverá.
Y en esta inteligencia sentóse el botarate
Y empieza la merienda tranquilizados ya.

¡Ay, breve tregua! el nene se columpió en la silla


Y juntos nene y silla, de espaldas, ¡trun! se van,
Y arrastran en su séquito mesa, mantel, vajilla,
Miel, leche, caldo, aceite, chocolatera y pan.

Tía Gocha se accidenta, Cochambra se desmaya,


A uno le dio epilepsia, al otro indigestión;
Y llegan criados, criadas, la cocinera, el aya
A ver si es terremoto, fuego o revolución.

Atónitos, sonámbulos hallaron a los huéspedes,


Con hipo energuménico que impídeles hablar,
Y al dije de Chanchito riendo contentísimo
Jugando con los panes cual bolas de billar.

De allí voló a esconderse en el jardín de Gocha,


Buscáronlo enojados, y encuéntranlo por fin
Bailando una cachucha, y tal, ¡Virgen de Atocha!
Que no quedaron flores, ni yerba, ni jardín.

Aquí sí, ¡tente gracia! Gochancho dijo: "¡Tráiganmelo!"


Y una azotaína diole, al fresco, al natural.
Tan eficaz e higiénica que desde entonce el párvulo
De puerco sólo tuvo la culpa original.

No reincidió en los crímenes que referí al leyente


Ni en otros que he callado por no escandalizar,
Y en vez de ser la cócora y el asco de la gente,
Convites y regalos le enviaban sin cesar.

Ya no hubo que decirle dos voces una cosa,


A todo adelantábase, no rezongaba un;
Trataba a su mamita como si fuera diosa,
Y nunca una jaqueca ni enfado le causó.

El mismo levantábase amaneciendo el día,


Y en todo no se ha visto mayor puntualidad;
Extremo era su aseo, su aplicación manía,
Perfectas sus maneras, su dicho la verdad.

No supo darse gusto mortificando al prójimo;


Ancianos y mujeres eran santos para él;
De nadie murmuraba ni se mofaba irónico,
Ni hipócrita adulaba, ni traicionaba infiel.

A nadie provocaba, que es cosa de beodos;


Pero llegado el lance se supo sostener,
Y necesariamente lo respetaban todos,
Y nadie osó desviarlo del rumbo del deber.

En fin, ¡quién lo creyera! aquella bestia indómita


Se hizo mejor que muchos con su uso de razón.
Y ¿habrá niño tan bestia que necesite látigo
Para volverse gente y hacer su obligación?

LA OVEJITA DE ADA

La oveja es el símbolo de la inocencia por su
blancura y mansedumbre, y nada le gusta tánto como la
compañía de los que son inocentes como ella. Ada tiene
una preciosa ovejita que es su compañera de juego y
de paseo; siempre andan juntas, y en oyendo sonar la
campanilla de Nevada, que es el nombre de la ovejita,
ya sabe úno por dónde ir a buscar a la amabilísima
niña. Ningún coche tiene un caballo más voluntario,
dócil y entendido que el cochecito de la muñeca de Ada,
y las manos de esta chica son las más lavadas y limpias
del mundo, porque Nevada se las lame con tánto
regocijo como si fuesen de caramelo. También es cierto
que no habrá oveja mejor cuidada, pues Ada la trata como
a hermanita menor, y cuando los vecinos alcanzan
a verlas saliendo juntas a dar su caminata, suelen decir:
"¡Allá va la oveja con su pareja. -¡Dios las proteja!"

EL PERRO DE ENRIQUE

Lindo está Enrique, vestido
Con su traje de escocés,
Pero su perro es un dije
Tan importante como él.

Aprende cuanto le enseñan,


Supo siempre obedecer,
Jamás ha mordido a nadie
Y es aseado y cortés.

Si incurre en faltas, aguanta


El castigo que le den,
Y aun besa humilde la mano
Que corrigiéndolo esté.

Noble y fiel animalito,


Quién no lo habrá de querer;
¡Y cuántos niños conozco
Que los cambiara por él.

LAS FLORES

Dios para las muchachas
Hizo las flores,
Esos son sus confites
De mil colores;
Y es más brillante
En su pelo una rosa
Que un buen diamante.

Para escoger sus trajes


Las señoritas
Miren cómo se visten
Las florecitas.
Naturaleza
Es la mejor modista
De la belleza.

EL ASNO DE FEDERICO

Yo no digo que Federico sea un asno, sino que el
asno de Federico es el único borrico dichoso que
conozco; y la mejor prueba que tengo de que su dueño
no es un borrico, es el exquisito cariño y la grande
consideración con que trata a este jumento desde que
era un buche, es decir, un jumento recién nacido; y tal
vez a causa de este buen trato el susodicho pollino es
el menos burro de cuantos he visto en mi vida; de
donde infiero que la única causa de que se hayan vuelto
burros es la burrería de los crueles amos y arrieros que
no les hablan sino a palos. También creo que Federico
es valiente, porque sólo un cobarde puede maltratar a
un servidor tan humilde, tan inofensivo y tan bueno.
A veces me figuro que los animales son ángeles disfrazados,
y que el día del juicio hablarán todos ellos y pagaremos
muy caros esos malos tratamientos.

MARIA Y MARIANO

SONETO

Se encaramó en la copa de un manzano


Mariano el hermanito de María,
Y ella sentada abajo le decía:
"Dame a probar una manzana, hermano."

"¡Ni una ni media!" respondió Mariano,


"Porque cuanta yo coja es sólo mía.
"Si no puede subir su señoría,
"Apañe las que caigan por el llano".

No bien dijo esto el egoísta necio.


Se le rompió de súbito la rama
Y a tierra vino de redondo y recio.

"¡Pobre, mi vida!" la hermanita exclama;


Y en vez de talionar su ruin desprecio,
Lo alzó cargado y lo llevó a su mamá.

FUÑO Y FURAÑO

A pesar de que doña Petra estaba constantemente
de mal humor, sus dos hermosos gatos llamados Fuño
y Furaño siempre habían sido muy buenos amigos y
muy celebrados por su amable carácter. Pero un día
Petronila, la hija de doña Petra, les echó un pedazo
de carne, y parece que el mismo Lucifer se les metió
en el cuerpo, pues armaron un zipizape tan furibundo
que parecía que hubiera setenta gatos en aquel cuarto,
y Petronila gritaba de miedo de que le tocasen algunos
de esos araños y mordiscos. Doña Petra, que oyó esto,
entró más rabiosa que los mismos combatientes, y
arrojó a Fuño por una ventana, a Furaño por la otra, y
el pedazo de carne en la chimenea. Dos amigos no
deben pelear jamás, y un momento de enojo suele costar
muy caro, como lo prueban Fuño y Furaño, que se
quedaron sin amigo y sin casa, sin probar el bocado que
debieron partir entre los dos como gente decente.

EL CENADOR

Nuestro rico cenador,
Nuestra tienda de campaña,
Es un nogal cargador;
Y ni la morisca España
Tiene glorieta mejor.

Allí voy con Blanca y Rosa,


Conduciendo cada cual
Su contribución forzosa;
Juntamos nuestro caudal
Y hacemos bajo el nogal
Una refacción suntuosa.

Tenemos por convidados


Los pajaritos del cielo,
Que cantando alborosados
Nos pagan esos bacados
Antes de tender el vuelo.

Y si en soplo juguetón


Descuelga una nuez la brisa
Y nos pega un coscorrón,
Terminamos la función
Reventándonos de risa.

LA MUÑECA DE EMMA

Emma tenía una muñeca muy linda, y un hermano
de nombre Tadeo, muy travieso y mal intencionado: y
este muchacho tenía un perro que él prefería a su
dulce hermanita, tal vez porque era tan dañino como él.
Se olvidó un día Emma de guardar su muñeca; y
Tadeo, que la encontró, le cortó la cabeza y se la dio a
su perro para que se divirtiese con ella, y fue tánto
lo que el perro baboseó la cabeza de la desgraciada
muñeca, que al fin le quitó el color, y la misma Emma
ya no habría podido reconocerla. Pero sucedió que
dicho color era venenoso, y que al día siguiente, cuando
Emma estaba llorando por su muñequita, el perro de
Tadeo estaba agonizando por el veneno. Tadeo vio en
esto un justo castigo de su perversidad, le pidió perdón
a Emma, le regaló una muñeca mejor que la primera,
y juntos hicieron el entierro del cómplice en aquella vil
travesura.

DOÑA PANFAGA O EL SANALOTODO

Según díceres públicos doña Pánfaga hallábase hidrópica
O pudiera ser víctima de apoplético golpe fatal,
Su exorbitante estómago era el más alarmante espectáculo,
Fenómeno volcánico su incesante jadear y bufar.

Sus fámulos y adláteres la apodaban Pantófaga Omnívora,


Gastrónoma vorágine que tragaba más bien que comer,
Y a veces suplicábanle (ya previendo inminente catástrofe)
"Señora doña Pánfaga, véase el buche, modérese usted",

Ella daba por réplica: "¿A qué vienen sermones y escándalos?


"Mi comida es el mínimum requisito en perfecta salud.
"Siéntome salubérrima y no quiero volverme un espárrago,
"Un cínife ridículo, un sutil zancarrón de avestruz.

"¿Esta panza magnífica la encontráis por ventura estrambótica?


"¿Hay pájaros más ágiles? ¿hay quien marche con tal majestad?
"Mi capacidad óptima no consiente un vulgar sustentáculo.
"Vuestras zumbas y prédicas son de envidia: ¡en buen hora rabiad!"

Y prosiguió inpertérrita la garbosa madama Heliogábalo


a ejércitos de víveres embistiendo con ímpetu audaz,
Hasta que, levantándose de una crápula clásica, opípara,
Sintió cólico y vértigo, y "¡el doctor!" esclamó la voraz.

SALTABANCOS FARANDULA, protomédico de ánsares y ánades,


Home-alópata-hidrópata-nosomántico cuatri-doctor,
Con cáfila de títulos que constaban en muchos periódicos,
Y autógrafos sin número declarando que él era el mejor;

Gran patólogo ecléctico, fabricante de ungüentos y bálsamos


Que al cántaro octogésimo reintegraban flamante salud,
Tal fue, según la crónica, el llamado por posta o telégrafo
A ver a Pata Pánfaga y salvarla en aquel patatús.

"Iré al punto" respóndele, y durante media hora dedícase


A cubrir con cosmético y cepillo la calva senil,
Pues, aunque vende un líquido que al más calvo lo empluma de súbito.

Nunca es lícito a un médico emplumarse o curarse por sí.

Saltabancos es célibe, doña Pánfaga es viuda y riquísima,
Y en carátula o físico no se cobran hechuras los dos:
Por esto entra en los cálculos del doctor atraparla de cónyuge,
Y antes de verla aliñarse con insólita extrema atención.

Al presentarse el pánfilo daba lástima ver a esa prójima:


Pata y poltrona y cámara retemblaban cual buque al vapor.
"Señora Excelentísima, él le dijo, aquí estoy a sus órdenes."
"¡Ay! mi doctor Farándula, repuso ella, ¡qué mala estoy yo!"

FARANDULA- Sin preámbulos, procedamos a hacer el diagnóstico:


¿Qué siente usted de anómalo, qué de extrínseco a su orden normal?
PANFAGA- Dióme un síncope y he quedado muy lánguida y trémula.
Tengo la vista túrbida y en el pecho una mole, un volcán.

FARANDULA- Entendámonos: ¿a qué causas remotas o próximas


Su actual estado mórbido y aquel síncope debo atribuír?
En análisis técnico lo que usted llama pecho es estómago:
Tal vez hoy en su régimen tuvo usted un ligero desliz.

PANFAGA- ¿En la bucólica? no doctor, nunca tuve el más mínimo;


Soy sobria anacorética, con mi mesa ayunara un ratón;
Pero el miércoles último fui a escuchar a la Pata en Sonámbula,
El céfiro estaba húmedo y quizás me ha inflamado el pulmón.

FARANDULA- Permítame toco el pulso y consulto el cronómetro...


¡Hum, fiebre de mala índole, grave plétora, crece veloz!
¿A ver la lengua?… ¡Cáspita! nunca he visto más diáfanos síntomas:
¡Tragazón troglodítica, tupa bárbara, hartazgo feroz!

Del colon al esófago, del polo ártico al ínfimo antártico,


Cuantos vísceras y órganos la armazón constituyen vital,
Cuanto encierra, hasta el tuétano, su distensa cutícula elástica,
Es un cúmulo omnígeno de indigesta panzada brutal.

PANFAGA- ¡Abate, pécora! matasanos, gaznápiro, empírico.


¡Que con tales andróminas faltas cínico a dama gentil!
FARANDULA- Harto pésame, pero tengo que ser muy explícito;
Mi conciencia, mi crédito, mi amistad me lo ordenan así.

Ser, mándanos Hipócrates, confesores, apóstoles, mártires,


Y a la antropófaga Atropos es preciso esta perla arrancar.
Interesante Pánfaga, ¡haga usted testamento, confiésese!
Su situación es crítica y ni a un ganso pudiera engañar.

Mas tengo un específico infalible en extremas análogas


El Nostrum Curapáparos, fruto de años y estudios sin fin,
Quintaesencia de innúmeras y aun incógnitas, plantas indígenas,
Y de cuantos artículos ha enfrascado jamás botiquín.

De este líquido sólido cada escrúpulo cuesta dos águilas,


Que ante omnia, y en metálico, me hará usted el favor de pagar,
Pues óigame el catálogo de los simples que incluyen mi fórmula
y dígame si a crédito o de bóbilis puédolo dar:-
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