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SALA SEGUNDA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las quince horas veinte minutos del once de julio del dos mil tres.


Proceso ordinario establecido ante el Juzgado Quinto Civil de Mayor Cuantía de San José, por FREDERIKA HENDRIKA HOUTKOOPER, viuda, médico cirujano, contra la sucesión de HERBERTH PINTO VENEGAS, quien en vida fue casado, empresario, representado por su albacea IRENE PINTO ALVARADO, casada, publicista, quien también es demandada en forma personal. Son también demandados en este proceso el Señor GERARDO PINTO ALVARADO, soltero, administrador de empresas, la empresa SILPA SOCIEDAD ANÓNIMA, representada por Irene Pinto Alvarado y MAROLVIA SOCIEDAD ANÓNIMA, representada por Orlando Guerrero Vargas. Figura como apoderada especial judicial de la actora la licenciada Yolanda María Mora Artavia, y de Irene y Gerardo Pinto Alvarado, los licenciados Carlos Alberto Ramírez Aguilar y Víctor Pérez Vargas, los cuatro últimos son casados y abogados. Todos mayores.

RESULTANDO:

1.- La actora, en escrito fechado veintiocho de junio de mil novecientos noventa y cuatro, promovió el presente proceso para que en sentencia se condene a los demandados, a lo siguiente: “Que entre Herbert Pinto Venegas y Silpa S.A. existe una confusión y en consecuencia ambos patrimonios son uno solo. Que el traspaso efectuado por Herbert Pinto Venegas a las diez horas del dos de mayo de 1991 ante el Notario Alberto Rojas Chaves de la finca del Partido de San José Folio Real, Matrícula número 214.233 y de la finca de Cartago Folio Real, Matrícula número 66.045 es nulo por simulado. Que el traspaso realizado por Silpa S.A. a MAROLVIA S.A. de la Finca del Partido de San José, Folio Real, Matrícula 214.233-000 a las dieciocho horas del veintiuno de marzo de 1994 ante la notaria Ana Virginia Madrigal Murillo es nulo por ser simulado. Que al ser simulados los traspasos anteriores deben anularse los asientos del Registro Público de la propiedad, debiendo quedar los bienes a nombre de Herbert Pinto Venegas, hoy su sucesión. Que al anularse los asientos de inscripción a favor de Silpa S.A. y MAROLVIA S.A. las fincas citadas pertenecen a la Sucesión de Herbert Pinto Venegas y en consecuencia me corresponde mi derecho a gananciales sobre los bienes citados al haber sido adquiridos dentro del matrimonio. Que el traspaso realizado por Herbert Pinto Venegas a SILPA S.A. del vehículo VOLKSWAGEN placas 103814 a la diez horas del 10 de febrero de 1992 ante el Notario Alberto Rojas Chaves en Escritura número 95 de su Protocolo Número 4, y el traspaso del Tractor John Deere placas EE según Escritura número 47 del mismo Notario, Protocolo Quinto de las 8:30 horas del 27 de abril de 1992 son nulos por simulados. Que al ser nulos el traspaso de los vehículos deben anularse los asientos de inscripción en el Registro de vehículos a favor de SILPA S.A. debiendo quedar a nombre de Herbert Pinto Venegas, hoy su sucesión y tengo derecho a gananciales sobre dichos vehículos por haber sido adquiridos dentro del matrimonio. Que me corresponde un derecho a la mitad del valor en los siguientes bienes adquiridos por mi esposo durante el matrimonio a nombre de su empresa SILPA S.A.: Finca del Partido de Cartago inscrita al tomo 2326, folio 119, número 67.7573, asiento uno; acciones de MARSA Y ASOCIADOS S.A., Yate Ojalá, Matrícula 1446; los cuatro paquetes de acciones de Lacsa inscritos bajo el folio 5271, serie J 1600; el vehículo Volkswagen placas 103.814; el Isuzu Trooper Placas 183.882; el Tractor Massey Ferguson 362 placas EE, el Tractor John Deere placas EE 13308; el Tractor Massey Ferguson 362 placas EE; certificado de depósito a plazo por la suma de ¢2.5000.000.00 en el Banco Panamericano, inversiones y dinero en efectivo depositado en el Merril Lynch de Miami, Estados Unidos de América S.A. y en cualquier otro bien que se constate en el patrimonio de mi esposo en ejecución de sentencia. Que es nula por simulada la sesión de acciones de SILPA S.A. de Herbert Pinto Venegas a Irene y Gerardo José Pinto Alvarado según constancia del Acta de Asamblea General Extraordinaria de la empresa de las 11:00 horas del 17 de setiembre de 1991. que por cometer ofensas graves en mi contra, en mi condición de cónyuge de su padre don Herbert Pinto Venegas debe declararse indignos de recibir herencia a los herederos Irene y Gerardo José Pinto Alvarado. Se condene con costas a los codemandados, las que deben garantizar.” Sic.

2.- El apoderado especial judicial de los codemandados Irene y Gerardo Pinto Alvarado y de Silpa S.A., contestó la acción en los términos que indica en el memorial de fecha veintiocho de noviembre de mil novecientos noventa y cinco y opuso las excepciones de falta de derecho, falta de capacidad, indebida acumulación de pretensiones, caducidad, prescripción, falta de interés y falta de legitimación ad causam activa.

3.- El representante de Marolvia Sociedad Anónima, contestó la acción en los términos que indica en el memorial de fecha veintitrés de noviembre de mil novecientos noventa y cinco. En este mismo libelo contrademanda a Frederika Hendrika Houtkooper, sucesión de Herberth Pinto Venegas, Silpa Sociedad Anónima, Irene Pinto Alvarado y a Gerardo Pinto Alvarado, para que en sentencia se condene a éstos a lo siguiente: “...solidariamente al pago de daños y perjuicios ocasionados... que serán liquidados en sentencia pero que consisten en los meses de alquiler que ha dejado de percibir MAROLVIA S.A. por no poder disponer del bien que de buena fe compró a quien era su dueño registral. Se reconozca a favor de mi representada, los intereses legales por los montos dejados de percibir. Se condene a los aquí demandados solidariamente al pago de las costas personales y procesales.”

4.- La señora Houtkooper contesta la contrademanda según memorial visible a folios 478 a 484, mismo que data diecinueve de agosto de mil novecientos noventa y ocho e interpuso las excepciones de falta de derecho y la genérica de sine actione agit.

5.- Por su parte el apoderado de Silpa S.A., de la sucesión de Herberth Pinto Venegas y los herederos Irene y Gerardo Pinto Alvarado, contestó la reconvención en escrito fechado diecinueve de agosto de mil novecientos noventa y ocho, que corre visible a folios 485.

6.- El Juez, licenciado German Valverde Vindas, por sentencia de las nueve horas veinticinco minutos del nueve de julio del dos mil uno, dispuso: “ Conforme lo expuesto, y artículos 455, 456, 529, 541 y siguientes, 627, 835 inciso 1°, y 1007 del Código Civil, 40 y 41 del Código de Familia, 1, 155, 162, 164, 317, 317, 338, 343, 380, 915 y siguientes del Código Procesal Civil, se resuelve A.- Se declara inevacuable: 1.- La presentación de Libros de Registro de Accionistas de SILPA S.A. y MAROLVIA S.A. ordenada mediante resolución de las quince horas del dos de enero del dos mil uno (f.804), 2.- Así mismo, se prescinde de la documental solicitada a la Dirección General de Tributación Directa con respecto a las declaraciones de renta de Moralvia S.A., ordenadas mediante resolución antes indicada. B.- Se acoge el Incidente de documentos extemporáneos, promovido por el Lic. Carlos Alberto Ramírez Aguilar, como Apoderado Especial Judicial de SILPA Sociedad Anónima, Irene y Gerardo, Pinto Alvarado, al tenor del artículo 293 del Código Procesal Civil, sobre copias certificadas de las resoluciones: 1.- La de las once horas treinta minutos del veinticinco de enero de mil novecientos noventa y nueve dictada por el Tribunal de Juicio del Primer Circuito Judicial de San José; la otra, de las nueve horas cinco minutos del siete de enero de dos mil dictada por la Sala Tercera de La Corte; que se dictaron dentro del Expediente 96-000468-0200-PE que es Causa seguida contra Irene y Gerardo, ambos Pinto Alvarado, y Orlando Guerrero Vargas por los delitos de Fraude de Simulación, Falsedad Ideológica y uso de Documento Falso con ocasión de Estafa en concurso material, en daño de Frederica H. Houtkooper. Se debe agregar que aún cuando en el escrito del incidente se indica aportar Acción Civil Resarcitoria, de la misma lo único que se aportó fueron copias, no obstante, al presentarse incidente de Excepción de Cosa Juzgada por la misma parte accionada (ver folio 793 al 796) se aportó la certificación que se hecha de menos (ver folios 757 al 792), sin que se vislumbre por eso nulidad alguna, en tanto los alegatos del Incidente dentro del de Documentos Extemporáneos se encuentran dirigidos a la Cosa Juzgada dentro de la cual se puso en conocimiento de la actora toda la documentación antes referida. C.- SOBRE CONFESIÓN EN REBELDÍA: Por resolución de las nueve horas del veinticuatro de junio de mil novecientos noventa y nueve (f.576) se señaló, para la comparecencia del apoderado de Marolvia Sociedad Anónima a fin de absolver posiciones a las trece horas treinta minutos del dieciocho de agosto de mil novecientos noventa y nueve, resolución que le fue notificada el día tres de agosto de ese mismo año, según constancia de notificación a folio 609 vuelto. Por no haberse presentado a la hora y fecha señalada, ni rendirse justificación, aportado el sobre con pliego de posiciones se declara confeso, y por contestadas afirmativamente las posiciones contenidas en el interrogatorio previamente calificadas y admitidas, salvo la pregunta número veintidós, la cual no se admite. D.- Se rechaza EL INCIDENTE DE EXCEPCION DE COSA JUZGADA, presentado por el Lic. Carlos Alberto Ramírez Aguilar en representación de los accionados. E.- Se declara parcialmente CON LUGAR la demanda ordinaria establecida por FREDERICA HENDRIKA HOUTKOOPER contra la SUCESIÓN DE HERBERTH PINTO VENEGAS, representada por su Albacea Específica IRENE PINTO ALVARADO, y contra ésta en la PERSONAL, SILPA SOCIEDAD ANÓNIMA, representada también por Irene Pinto Alvarado; GERARDO JOSE PINTO ALVARADO, y MAROLVIA SOCIEDAD ANÓNIMA, representada por Orlando Guerrero Vargas, entendida como denegada en lo que expresamente no se anuncie, y decretándose lo siguiente: 1.- Se rechaza el primer extremo petitorio respecto de la “CONFUSIÓN” entre los patrimonios de HERBERT PINTO VENEGAS y SILPA S.A.; 2.- Que el traspaso efectuado por Herbert Pinto Venegas, a las diez horas del dos de mayo de mil novecientos noventa y uno, ante el Notario Alberto Rojas Chaves, de la Finca del Partido de San José Folio Real, Matrícula número doscientos catorce mil doscientos treinta y tres – cero cero cero, y de la Finca de Cartago Folio Real, Matrícula sesenta y seis mil cuarenta y cinco, son NULOS por simulados, 3.- Que el traspaso realizado por SILPA S.A. a MAROLVIA S.A. de la Finca del Partido de San José, Folio Real, Matrícula doscientos catorce mil doscientos treinta y tres – cero cero cero, a las dieciocho horas del veintiuno de marzo de mil novecientos noventa y cuatro, ante la Notaria Ana Virginia Madrigal Murillo es NULO por simulado. 4.- Que al ser simulados los traspasos anteriores deben anularse los asientos del Registro Público de la Propiedad, debiendo quedar los bienes a nombre de Herbert Pinto Venegas, hoy su
Sucesión, 5.- Que al anularse los asientos de inscripción a favor de Silpa S.A. y MAROLVIA S.A. las fincas citadas pertenecen a la sucesión de HERBERT PINTO VENEGAS y en consecuencia le corresponde a la actora su derecho a gananciales sobre los bienes citados al haber sido adquiridos dentro del matrimonio, 6.- Que el traspaso realizado por Herbert Pinto Venegas a SILPA S.A. del vehículo VOLKSWAQGEN, Placas 103814 a las diez horas del diez de febrero de mil novecientos noventa y dos, ante el Notario Alberto Rojas Chaves en Escritura número noventa y cinco de su Protocolo Número cuatro, y el traspaso del Tractor John Deere Placas EE 13038, según Escritura número cuarenta y siete del mismo Notario Protocolo Quinto de las ocho horas treinta minutos del veintisiete de abril de mil novecientos noventa y dos son NULOS por simulados, 7.- Que al ser nulos los traspasos de los vehículos deben anularse los asientos de inscripción en el Registro de Vehículos a favor de SILPA S.A. debiendo quedar a nombre de Herbert Pinto Venegas, hoy su Sucesión y la actora tiene derecho a gananciales sobre dichos vehículos, 8.- Respecto de los restante bienes, y que se refiere el aparte sétimo de la petitoria, relativos concretamente a: 1.- La finca del partido de Cartago inscrita al tomo 2326, folio 119, número 67.7573 (sic), Asiento 1, 2.- Acciones de MARSA Y ASOCIADOS S.A., 3.- Yate Ojalá, Matrícula 1446, 4.- Cuatro paquetes de Acciones de Lacsa, inscritos bajo el folio 5271, serie J 1600, 5.- Isuzu Trooper placas 183.882, 6.- Tractor Massey Ferguson, placas EE 016589, 7.- Certificado de Depósito a Plazo por la suma de dos millones quinientos mil colones en el Banco Panamericano, 8.- Inversiones y dinero en efectivo depositados en el Meryl Linch de Miami, Estados Unidos de América; reclamándose sobre ellos un derecho a la mitad de su valor, y que se dicen adquiridos durante el matrimonio, por Herberth Pinto Venegas a nombre de SILPA S.A., por haber ingresado directamente a ser propiedad de la sociedad, sin que tampoco se peticione ninguna nulidad de traspaso adicional a los ya dichos, se rechaza la declaratoria del derecho en el calor de la mitad de los bienes adquiridos por SILPA S.A., no obstante, como quedó determinada la nulidad de la cesación que hiciere Herbert, a sus hijos, de las acciones que conforman el capital social de SILPA, y dada la muerte de don Herberth, tales acciones pasan a formar parte de los gananciales por lo que puede la actora intervenir como parte representativa del capital en el derecho que las acciones le confieren en su parte ganancial, 9.- De constatarse la existencia de algún bien diferente a los que aquí se mencionan, existe la posibilidad de que en etapa de ejecución de sentencia se declare su ganancialidad, debiendo en esa etapa probarse la existencia de algún otro bien en el patrimonio de Herbert Pinto Venegas, 10.- La pretensión novena, sobre declaratoria de indignidad de los herederos Irene y Gerardo, Pinto Alvarado, quedó desacumulada de las pretensiones de este proceso, por lo que no se hace declaración alguna en el punto, 11.- En lo acogido de la demanda, se rechazan las excepciones de falta de derecho, Falta de Interés, Falta de Legitimación ad causam activa, Falta de Personería activa y Pasiva y la genérica de sine actione agit, opuestas por los demandados, 12.- Son a cargo de los demandados las costas, personales y procesales, derivadas de este proceso, a favor de la señora Houtcooper, como accionante y contrademandada, 13.- Se declara SIN LUGAR la RECONVENCIÓN interpuesta por MARLOVIA SOCIEDAD ANÓNIMA, contra FREDERICA HENDRIKA HOUTKOOPER, SUCESIÓN DE HERBERTH PINTO VENEGAS, SILPA SOCIEDAD ANÓNIMA, IRENE PINTO ALVARADO Y GERARDO PINTO ALVARADO. Se acoge la falta de derecho y la excepción genérica de sine actione agit opuestas por la actora contrademandada. Sin especial condenatoria en costas respecto de los últimos cuatro contrademandados. Además la anterior sentencia fue objeto de una solicitud de adición y aclaración por parte del licenciado Carlos Alberto Ramírez Aguilar, que fue acogida según resolución las dieciséis horas cinco minutos del diez de agosto de dos mil uno, de la siguiente manera: “Se rechaza la adición y aclaración solicitadas.- Con relación al extremo petitorio octavo de la demanda, y así declarado en la parte considerativa del fallo, se adiciona un punto a la parte dispositiva del mismo, y por orden y secuencia lógica con lo declarado, se numera como 7.1 dentro del punto “E” quedando así: 7.1.- Que es nula por simulación la cesión de acciones, de Silpa Sociedad Anónima, que Herbert Pinto Venegas hiciera a sus hijos Irene y Gerardo José, ambos Pinto Alvarado, constante en acta de Asamblea General Extraordinaria de dicha empresa de las once horas del diecisiete de setiembre de mil novecientos noventa y uno.” Sic.

7.- El apoderado de la sucesión y de los señores Pinto Alvarado apeló y el Tribunal de Familia de San José, integrado por los licenciados Nydia Sánchez Boschini, Oscar Corrales Valverde y Ana María Picado Brenes, por sentencia de las diez horas treinta minutos del seis de mayo del año próximo pasado, resolvió: “Se confirma la sentencia venida en alzada.”

8.- Los apoderados de la sucesión de Herbert Pinto Venegas, Silpa S.A., Irene y Gerardo Pinto Alvarado, formulan recurso para ante esta Sala, en memorial de data ocho de julio de dos mil dos, el cual se fundamenta en los motivos que se dirán en la parte considerativa.

9.- En los procedimientos se han observado las prescripciones de ley.

Redacta la Magistrada Varela Araya; y,

CONSIDERANDO:

I.- SOBRE LOS REPAROS DEL RECURRENTE: Los apoderados de la Sucesión de Herberth Pinto Vengas, “SILPA, S.A”, Irene y Gerardo José, ambos de apellidos Pinto Alvarado, formulan recurso de casación contra la sentencia del Tribunal de Familia de San José, N° 601-02, de las 10:30 horas del 6 de mayo del año recién pasado, por razones procesales, por violación directa de la ley (violación directa del fondo en la parte dispositiva de la sentencia de acuerdo con los artículos 593 inciso 2 y 595 incisos 1), 2) y 3) y por violaciones indirectas como resultado de errores de hecho y de derecho en la apreciación de la prueba. En lo que respecta al recurso por la forma alegan incongruencia en cuanto a lo solicitado y concedido, en las sentencias de instancia, con respecto a la petitoria séptima de la actora y la parte resolutiva octava de la sentencia del Tribunal, alegando que ha incurrido en ultra-petita violando así los artículos 153 inciso 3) y 155 del Código Procesal Civil. En cuanto al recurso de casación por el fondo; achacan la violación directa de leyes, por una indebida aplicación de disposiciones legales de fondo relacionadas con la simulación, al equivocarse el Tribunal en su calificación jurídica y en la interpretación y aplicación de la ley sustantiva. Asimismo, aduce una inadecuada apreciación del esquema fáctico y por ello la sentencia combatida aplica indebidamente los artículos relativos a la nulidad. Por ello, señalan, como los traspasos de los bienes que efectúo el difunto fueron verdaderos, solo hubiese sido posible anularlos mediante interposición de una acción pauliana y no una de simulación. De ahí que, el Tribunal, ha incurrido en el defecto lógico de conclusión diferente; ya que, Don Herberth Pinto, desde antes de casarse por segunda vez con la actora, el 24 de diciembre de 1984, tenía la intención de traspasar sus bienes a sus hijos, como efectivamente hizo, por medio del testamento, el 22 de junio de 1984. Por ende, al no habérsele dado la importancia debida al documento –arguye- el Tribunal violó el artículo 330 del Código Procesal Civil; pues aplicó las normas de simulación a un negocio jurídico donde había una verdadera voluntad de traspasar los bienes. De tal suerte que, el Ad-quem incurrió, también, en su criterio, en el defecto lógico de “inatigencia por causa inadecuada”, al afirmarse la ausencia de voluntad y la consecuente nulidad de traspasos (folios 2021 y 2022); conculcándose, además, los artículo 417, 591 inciso 1), 593 inciso 2) y 595 inciso 1) del Código Procesal Civil y 627, 835, 837 y 1007 del Código Civil; por indebida aplicación de los numerales citados. Sobre la violación indirecta, señalan errores de hecho y de derecho en la apreciación de las pruebas: en lo que respecta al testamento y al traspaso de acciones indican que, el Tribunal no le dio al testamento el valor de plena prueba, como instrumento público que es; donde, además, se demuestra la voluntad del causante de heredar sus bienes a sus hijos, violando así los artículos 330, 369, 370, 371, 417 del Código Procesal Civil, 41 del Código de Familia y 595, 835, 627 y 1006 del Código Civil. También, acusa error de derecho en la apreciación de la prueba indiciaria sobre: parentesco, la falta de inscripción inmediata por don Herberth y la posesión mantenida por éste de los bienes traspasados; ya que estiman que no se ha demostrado la simulación aducida, por lo que se falla contra la sana crítica racional. Dice, que se quebrantan, además, los artículos 330, 417, 593 inciso 3 del Código Procesal Civil; 41 del Código de Familia y 595, 835, 627 y 1006 del Código Civil. Solicita se case la sentencia impugnada y, en consecuencia, se declare sin lugar la demanda, acogiéndose las excepciones interpuestas; con las costas a cargo de la promovente.

II.- ANTECEDENTES: Para una mejor comprensión del sub-lite, se han ordenado cronológicamente, los hechos más relevantes dentro del proceso: A) El 22 de junio de 1984, don Herberth, mediante escritura número siete, otorgada ante la notaría del Licenciado José Thompson Jiménez, suscribió testamento donde instituye, a sus hijos Irene y Gerardo José, ambos Pinto Alvarado, como sus únicos y universales herederos por partes iguales de todos sus bienes. Incluye, de manera expresa, la propiedad ubicada en Cartago, constituida por diversas fincas, dedicadas a la siembra de la caña de azúcar y ganadería, con trapiche y casa de habitación conocida como “Finca Cachi”; la cual, lega a Gerardo José con el objeto que continúe en ella los esfuerzos que, por dos generaciones, han ligado a la familia con la salvedad, además, que no podrá venderlo ni gravarlo sino hasta que cumpla los veinticinco años. Asimismo, lega las cuotas que le pertenecen, de la sociedad Pinto Escalante y Compañía Limitada, a Margarita, Sarita y Julia Piñares Pinto y a Erick Thomson Piñeres. De igual forma, les deja a sus hijos, los lotes de su propiedad ubicados en la Urbanización que la sociedad Pinto Escalante y Compañía construyó en San Pedro Montes de Oca (folio 289 y 290). B) La actora Frederika Hendrika Houtkooper Weert contrajo matrimonio con Herberth Pinto Venegas el día 24 de diciembre de 1984 (vid. Certificación, de la Licenciada Yolanda María Mora Artavia, a folio 66). C) El señor Pinto Venegas, adquirió la finca, partido de San José matrícula N° 214233-000, el día 11 de septiembre de 1986, por la suma de quinientos mil colones (¢500.000) a Flora Isabel y María de la Luz, Trejos Gómez y a Cecilia Inés Vives Rodó (folio 46 a 48), quedando debidamente inscrita el 5 de noviembre siguiente (folio 49). En esa adquisición colaboró, económicamente, la actora quien, mediante el cheque N° AF 606163 del Banco Nacional de Costa Rica, pagó al señor Antonio Trejos Donalson la suma de un millón novecientos mil colones -¢1.900.000- (folio 6); propiedad que, además, sirvió de domicilio conyugal hasta la muerte del señor Pinto Venegas. D) En el libro de Actas número uno, legalizado en Tributación Directa el 13 de octubre de 1968, aparece el acta número cinco donde consta la Asamblea General de accionistas de “SILPA, S.A” celebrada, a las 11:00 horas del 17 de septiembre de 1991, en la que Herberth Pinto traspasa diez acciones que le pertenecen a la sociedad a favor de sus hijos Gerardo e Irene, ambos Pinto Alvarado, quienes por efecto de la cesión devienen en propietarios únicos de la totalidad del capital social de la sociedad de marras, correspondiéndole a cada uno de ellos cinco acciones (véase certificación de la copia del acta, del Licenciado Roig Mora Chaves, a folios 10 y 301). E) En el Registro de Accionistas de Líneas Aéreas Costarricenses consta, en el folio cinco mil doscientos setenta y uno, que “SILPA, S.A” posee acciones de la compañía (folio 8). F) En escritura número noventa y uno otorgada, a las 10:00 horas del 2 de mayo de 1991, ante el Licenciado Alberto Rojas Chaves, Herberth Pinto le vende a “SILPA, S.A”, de quien también es represente legal, las fincas de su propiedad, matrícula N° 214233-000, por la suma de quinientos mil colones -¢500.000- y N° 66045-000 por cincuenta mil colones -¢50.000­­- (folios 53 a 56) siendo inscrita hasta el 16 de marzo de 1994 (véase el sello del Registro Público, a folio 59). G) La sociedad “SILPA, S.A”, representada por Herberth Pinto Venegas, el 10 de mayo de 1991 presenta, ante el Notario Público Alberto Rojas Chávez, documento privado de compra venta, con el objeto de incorporarle fecha cierta, donde consta que esa sociedad le compra al señor Pinto Venegas, en su condición personal, el vehículo Volkswagen, modelo 81, placas N° 103814, por la suma de doscientos cincuenta mil colones (¢250.000). Sin embargo, dicha escritura aparece inscrita en el Registro Público el 31 de octubre de 1991, según asiento N° 154717 del Registro Público de Vehículos (folio 26 a 28). H) Por escritura del 14 de febrero de 1992, hecha por el Notario Público Erick Thomson Piñeres, “SILPA, S.A”, representada por Herberth Pinto, presenta documento para fecha cierta en el que le compra a Klaus Neverman Kock el YATE SABINE, que luego se llamaría OJALA, en un millón de colones (¢1.000.000) (folio 21). I) El 27 de abril de 1992, Herberth Pinto le vende a SILPA SA, un tractor Jhon Deere, modelo 85, Placa N° EE-13038 suscribiendo un pagaré, donde figura como fiador de esa sociedad don Herberth, por la suma de tres millones ciento cincuenta mil colones (¢3.150.000) (folio 24 y 25, 110 y 182). J) El vehículo Isuzu Trooper II, placas N° 183882, aparece inscrito a nombre de “SILPA, S.A” desde el 8 de julio de 1993 (folio 93). Dicho vehículo es asegurado por el Instituto Nacional de Seguros a nombre de esa sociedad; pero constando siempre, el señor Pinto Vengas, como el responsable de pagarlo como representante de esa compañía (folio 101). K) La actora, por intermedio de su abogada Licenciada Yolanda Mora Artavia, en dos oportunidades, trató de negociar con don Herberth, a través de su abogado Licenciado Erick Thomson, un divorcio por mutuo consentimiento sin llegar a ningún acuerdo satisfactorio, en fechas 30 de septiembre de 1993 y 9 de diciembre de 1993, respectivamente (folio 99 y 112). L) El 10 de enero de 1994, el señor Pinto Venegas falleció en un accidente automovilístico (folio 72). M) Luis Javier Uribe Chaverri (buen amigo de los hijos del difunto Pinto Venegas, según anuncio de periódico de circulación nacional, a folio 109) y Orlando Guerrero Vargas constituyen la sociedad “MAROLVIA, S.A”, en escritura otorga el 7 de febrero de 1994, testimonio presentado al registro público el 9 de marzo de 1994 e inscrita el 18 de marzo siguiente; quedando nombrados como Presidente y Secretario, respectivamente, con facultades de apoderados generalísimo sin límite de suma pudiendo actuar conjunta o separadamente. La sociedad se constituye con un capital social de dos mil colones -¢2.000- (folios 34 y del 206 al 209). N) “SILPA, S.A”, representada por el Licenciado Roig Mora Chaves, en su condición de apoderado especial, el 21 de marzo de 1994, vende la finca matrícula N° 214233-000 a “MAROLVIA, S.A”, representada por Orlando Guerrero Vargas, en la suma de cuatro millones de colones -¢4.000.000­-, siendo inscrita dos días después (folio 214 y siguientes). O) Según informe pericial de la señora Marta María Hernández Mendoza, la finca mencionada, al 21 de marzo de 1994, valía treinta y siete millones cuatrocientos cincuenta y siete mil doscientos noventa y siete colones con sesenta céntimos (¢37.457.297.60) y el valor comercial, a ese momento, de la finca era de sesenta y nueve millones novecientos cincuenta y dos mil colones con cuarenta y cuatro céntimos (­¢69.952.044) o la suma de doscientos cuarenta y tres mil veinticuatro dólares con cero cinco centavos de dólar ($243.024.055) (véase del folio 589 al 594). P) El señor Luis Miguel Pardo, Gerente General de Costa Rica Yacht Club, le indica a la señora Ria de Pinto, el 6 de mayo de 1994, que en el patio de la marina se encuentran las lanchas Ojalá y Black Marlin, a nombre de don Herberth (folios 21 y 22, 113 y 114). Q) Doña Frederika, inicia proceso ordinario civil, el 13 de enero de 1994, para solicitar la apertura de la sucesión de su difunto marido (folios 67 a 71); donde se le nombra albacea provisional (folio 75). Posteriormente, Irene Pinto –hija del fallecido- es nombrada albacea específica (folio 195). R) El 28 de junio de 1994, la aquí actora, inició este proceso ordinario civil de nulidad de cesión de acciones, nulidad de traspasos, liquidación de gananciales y declaratoria de indignidad contra la sucesión de Herbeth Pinto Venegas, “SILPA, S.A”, Irene y Gerardo José, ambos Pinto Alvarado, y “MAROLVIA, S.A” (ver de folio 115 al 132). S) En causa penal seguida en el Juzgado Penal de San José, en el expediente N° 96-000468-200-PE, establecido contra Irene y Gerardo José, de apellidos Pinto Alvarado, y Orlando Guerrero Vargas, por los supuestos delitos de fraude por simulación, falsedad ideológica y uso de documento falso con ocasión de estafa, en concurso material en daño de Frederika Hendrika Houtkooper, mediante resolución de las 7:30 horas del 20 de octubre de 1998, se dictó sobreseimiento obligatorio, que fue confirmado por el Tribunal de Juicio de San José, contra el cual fue presentado recurso de casación que también se rechazó (ver de folio 728 al 745).

III.- SOBRE EL RECURSO DE CASACIÓN: Conviene señalar que, en general, el recurso de casación, en cuanto a la ley sustantiva o de fondo, puede establecerse por violación di­recta o indirecta. Es directa cuando no existe error de ca­rác­ter probatorio, los hechos están correctos, pero el Tribunal se equivoca en su calificación jurídica o aplica mal la ley sustantiva. Es indirecta cuando se produce a través de yerros cometidos al apreciar las pruebas, errores que pueden ser de hecho o de derecho. El error de hecho se da cuando los Tribu­na­les incurren en equivocaciones materiales al apreciar la prue­ba, como sería el poner en boca de los declarantes afirmaciones que no han hecho; o, en un documento cosas que no contiene. El error de derecho consiste en otorgar a las pruebas un valor que no tienen, o en dejar de concederles el valor que la ley les atri­buye. Cuando se alega error de derecho es necesario indi­car las normas legales infringidas sobre el valor de los elemen­tos pro­batorios apreciados erróneamente, y en las dos clases de erro­res, de hecho o de derecho, es indispensable expresar tam­bién las leyes que en cuanto al fondo resultan infringidas como con­secuencia de los errores de apreciación reclamados, cuáles son las pruebas que han sido mal apreciadas y en que consisten los errores cometidos (artículos 904, inciso c) y 910 del Código de Procedimientos Civiles anterior, 595, inciso 3) y 596 del Código Procesal Civil vigente). Esta Sala, ha dicho que es im­procedente el recurso que alega error de hecho o de derecho en la aprecia­ción de las pruebas, sin concretar en que consiste el uno y el otro. Dicho de otra manera, la afirmación abstracta hecha por el recurrente de que la prueba aportada ha sido mal interpreta­da, sin indicar ni demostrar cuáles son esas pruebas y en qué consiste la supuesta equivocación, hace inatendible el recurso (al respecto, puede consultarse el Voto, de esta Sala, N° 325, de las 15:00 horas del 17 de diciembre de 1997). También se ha dispuesto que no se incurre en error alguno, cuando los jueces conceden mayor valor a unos elementos probatorios que a otros, si todos son de la misma naturaleza, puesto que tal cosa es el simple ejercicio de una facultad dis­crecional que la ley le concede para apreciar la prueba conforme a la sana críti­ca (artículo 325 del Código anterior y 330 del Código vigente) (véase Voto N° 325, op.cit.).

IV.- Esta Sala, también ha dispuesto que no es necesario citar las normas que dan entrada al recurso, y que no interesa la denominación que le haya dado el recurrente, por la forma o por el fondo, lo que interesa es la naturaleza de lo que se alega, lo que corresponde calificar al Tribunal, y es así como se han resuelto como de fondo recursos denominados como de forma y viceversa (sentencias 37 de las 15 horas del 12 de julio de 1983, 45 de las 14,30 horas del 30 de agosto de 1983, 77 de las 16 horas del 27 de noviembre de 1984, 21 de las 9,20 horas del 24 de enero de 1990 y 118 de las 14,25 horas del 27 de abril de 1990). Dentro de ese mismo criterio y según el caso, cabe re­solver como violación directa cuando se ha planteado como in­di­recta y viceversa.
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