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Evangelio según san lucas


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EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

Lucas 1
1 Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros,

2 tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra,

3 he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo,

4 para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel;

6 los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor.

7 No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.

8 Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo,

9 le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.

10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.

11 Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

12 Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él.

13 El ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;

14 será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento,

15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre,

16 y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios,

17 e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, = para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, = y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto."

18 Zacarías dijo al ángel: = "¿En qué lo conoceré? = Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad."

19 El ángel le respondió: "Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva.

20 Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo."

21 El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario.

22 Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablaba por señas, y permaneció mudo.

23 Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa.

24 Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses

25 diciendo: "Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres."

26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

28 Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo."

29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

30 El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;

31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;

33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin."

34 María respondió al ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?"

35 El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,

37 = porque ninguna cosa es imposible para Dios." =

38 Dijo María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y el ángel dejándola se fue.

39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;

40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo;

42 y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;

43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?

44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!"

46 Y dijo María: "Engrandece mi alma al Señor

47 y mi espíritu = se alegra en Dios mi salvador =

48 porque = ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, = por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, = Santo es su nombre =

50 = y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. =

51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.

52 = Derribó a los potentados = de sus tronos = y exaltó a los humildes. =

53 = A los hambrientos colmó de bienes = y despidió a los ricos sin nada.

54 = Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia =

55 - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos."

56 María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo.

58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella.

59 Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías,

60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: "No; se ha de llamar Juan."

61 Le decían: "No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre."

62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase.

63 El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Y todos quedaron admirados.

64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.

65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas;

66 todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: "Pues ¿qué será este niño?" Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

67 Zacarías, su padre, quedó lleno de Espíritu Santo, y profetizó diciendo:

68 = "Bendito el Señor Dios de Israel = porque ha visitado y = redimido a su pueblo. =

69 y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo,

70 como había prometido desde tiempos antiguos, por boca de sus santos profetas,

71 que nos salvaría de nuestros = enemigos y de las manos de = todos = los que nos odiaban =

72 haciendo = misericordia = a = nuestros padres y recordando su = santa = alianza =

73 y el juramento que juró a Abraham nuestro padre, de concedernos

74 que, libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor

75 en santidad y justicia delante de él todos nuestros días.

76 Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante = del Señor = para = preparar sus caminos =

77 y dar a su pueblo conocimiento de salvación por el perdón de sus pecados,

78 por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura,

79 a fin de iluminar = a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte = y guiar nuestros pasos por el = camino de la paz." =

80 El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
Lucas 2
1 Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo.

2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.

3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.

4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,

5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.

6 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento,

7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.

9 Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.

10 El ángel les dijo: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:

11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;

12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre."

13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

14 "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace."

15 Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado."

16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño;

18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.

19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.

20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.

22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor,

23 como está escrito en la Ley del Señor: = Todo varón primogénito será consagrado al Señor =

24 y para ofrecer en sacrificio = un par de tórtolas o dos pichones =, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.

26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.

27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,

28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

29 "Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;

30 porque han visto mis ojos tu salvación,

31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos,

32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel."

33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.

34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -

35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones."

36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido,

37 y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones.

38 Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.

42 Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta

43 y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres.

44 Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos;

45 pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

46 Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles;

47 todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.

48 Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando."

49 El les dijo: "Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?"

50 Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.

51 Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

52 Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.


Lucas 3
1 En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene;

2 en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

3 Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados,

4 como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: = Voz del que clama en el desierto:Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; =

5 = todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. =

6 = Y todos verán la salvación de Dios. =

7 Decía, pues, a la gente que acudía para ser bautizada por él: "Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente?

8 Dad, pues, frutos dignos de conversión, y no andéis diciendo en vuestro interior: "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.

9 Y ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego."

10 La gente le preguntaba: "Pues ¿qué debemos hacer?"

11 Y él les respondía: "El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo."

12 Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: "Maestro, ¿qué debemos hacer?"

13 El les dijo: "No exijáis más de lo que os está fijado."

14 Preguntáronle también unos soldados: "Y nosotros ¿qué debemos hacer?" El les dijo: "No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada."

15 Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo;

16 respondió Juan a todos, diciendo: "Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

17 En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga."

18 Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.

19 Pero Herodes, el tetrarca, reprendido por él a causa de Herodías, la mujer de su hermano, y a causa de todas las malas acciones que había hecho,

20 añadió a todas ellas la de encerrar a Juan en la cárcel.

21 Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo,

22 y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: = "Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado." =

23 Tenía Jesús, al comenzar, unos treinta años, y era según se creía hijo de José, hijo de Helí,

24 hijo de Mattat, hijo de Leví, hijo de Melkí, hijo de Jannái, hijo de José,

25 hijo de Mattatías, hijo de Amós, hijo de Naúm, hijo de Eslí, hijo de Nangay,

26 hijo de Maaz, hijo de Mattatías, hijo de Semeín, hijo de Josec, hijo de Jodá,

27 hijo de Joanán, hijo de Resá, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Nerí,

28 hijo de Melkí, hijo de Addí, hijo de Cosam, hijo de Elmadam, hijo de Er,

29 hijo de Jesús, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Mattat, hijo de Leví,

30 hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonam, hijo de Eliaquim,

31 hijo de Meleá, hijo de Menná, hijo de Mattatá, hijo de Natán, hijo de David,

32 hijo de Jesé, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Sala, hijo de Naassón,

33 hijo de Aminadab, hijo de Admín, hijo de Arní, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá,

34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Tara, hijo de Najor,

35 hijo de Serug, hijo de Ragáu, hijo de Fálek, hijo de Eber, hijo de Sala,

36 hijo de Cainam, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lámek,

37 hijo de Matusalén, hijo de Henoc, hijo de Járet, hijo de Maleleel, hijo de Cainam,

38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adam, hijo de Dios.


Lucas 4

1 Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto,

2 durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre.

3 Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan."

4 Jesús le respondió: "Esta escrito: = No sólo de pan vive el hombre." =

5 Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra;

6 y le dijo el diablo: "Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero.

7 Si, pues, me adoras, toda será tuya."

8 Jesús le respondió: "Esta escrito: = Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto." =

9 Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo;

10 porque está escrito: = A sus ángeles te encomendará para que te guarden. =

11 Y: = En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna." =

12 Jesús le respondió: "Está dicho: = No tentarás al Señor tu Dios." =

13 Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno.

14 Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región.

15 El iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.

16 Vino a Nazará, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura.

17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito:

18 = El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos =

19 = y proclamar un año de gracia del Señor. =

20 Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él.

21 Comenzó, pues, a decirles: "Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy."

22 Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: "¿No es éste el hijo de José?"

23 El les dijo: "Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria."

24 Y añadió: "En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria."

25 "Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país;

26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. =

27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio."

28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira;

29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle.

30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.

31 Bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.

32 Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.

33 Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces:

34 "¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios."

35 Jesús entonces le conminó diciendo: "Cállate, y sal de él." Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño.

36 Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: "¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen."

37 Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.

38 Saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella.

39 Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles.

40 A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.

41 Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: "Tú eres el Hijo de Dios." Pero él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.

42 Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde él, trataban de retenerle para que no les dejara.

43 Pero él les dijo: "También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado."

44 E iba predicando por las sinagogas de Judea.
Lucas 5

1 Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios,

2 cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes.

3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.

4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar."

5 Simón le respondió: "Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes."

6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse.

7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.

8 Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: "Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador."

9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado.

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