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Euskaria fundazioa


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EUSKARIA FUNDAZIOA

1986an sortu zen Euskaria elkartea 2003an fundazioa bilakatu zen.

Bost administraziotan sakabanatua dagoen Euskal Herriak historiaren zehar bere burua gobernatzeko eta burujabetasuna berreskuratzeko borondatea adierazi du. Independientea izan behar duen Estatua dugu egun burujabetasuna islatzen duen status juridikoa.

Euskariak, Euskal Estatua lortzeko bide gisa, nazioartean onarturik dagoen tresna demokratikoa eta paketsua den autodeterminazio eskubidearen gauzapena aldarrikatzen du. Erabaki eskubidea Euskal Herriari dagokio eta ez dago beste erakunderik honen gainean ipin daitekeenik.

Hau lor dezagun, abertzale eta euskaltzale guztion arterko aliantza proposatzen dugu autodeterminazio prozesu bati ekin diezaiogun.

Banako zein talde giza eskubide guztiengan oinarri duen gure jarduerak Euskal Herriari hitza eman nahi dio gure eredu juridiko, politikoa, sozioekonomikoa eta kulturala aukera dezagun.

Helburu hauen aldeko lan politikoa egiteagatik jazarpena eta errepresioa pairatzen duten pertsonen aldeko ekimenak bultzatzen ditugu.

Sozial eta nazio eraikuntza uztartzen ditugularik, herritarron partehartze zuzena bultzatu nahi dugu jendarte zibilaren protagonismoa aldarrikatzen baitugu. Gu guztioi dagokigu marko juridiko-politikoa aukeratzea eta gure nahien eta beharren araberako Euskal Herria eraikitzea.




FUNDACION ESUSKARIA


EUSKARIA se constituyó como Asociación independiente en el año 1986, transformándose posteriormente en el año 2003 en Fundación.

El Pueblo de Euskal Herria, cuyos territorios históricos se encuentran sometidos y divididos entre dos Estados y cinco Administraciones diferentes, ha expresado, a lo largo de su historia, la voluntad política de dotarse de sus propios órganos de Administración y de Autogobierno, constituyéndose en una Nación independiente, con un grado de competencias similar al del resto de Estados Europeos.

Euskaria, afirmando que la soberanía de la Nación Vasca reside exclusivamente en el Pueblo Vasco y no en otros entes políticos, reclama el ejercicio del Derecho Internacional de Autodeterminación como vía democrática y pacífica para obtener el status de Estado Independendiente.

Para posibilitar esta alternativa propugnamos la necesidad - y trabajamos para conseguirlo - de una Alianza estratégica entre todas las fuerzas abertzales y euskaltzales, que ponga en marcha un proceso de ejercicio del Derecho de Autodeterminación. Nuestras acciones, basadas en el respeto a los derechos humanos tanto colectivos como individuales, pretenden, a nivel general, ayudar a que Euskal Herria decida su modelo jurídico-político, sociocultural y económico desde parámetros de consulta popular democrática y, a nivel particular, ayudar y apoyar a las personas que por defender políticamente los intereses de Euskal Herria sufren persecución y represión.

Combinando construcción nacional y social, queremos impulsar la participación directa de la ciudadanía, porque reivindicamos el protagonismo de la sociedad civil en su Derecho a decidir el marco jurídico-político que entienda más favorable para sus intereses y para su futuro.

EUSKARIAREN PRENTSA LABURPENA 2006-08

MALTZAGARI SO
Azkeneko hilabeteetan gure herriaren gertaerengatik kezkaturik, Euskaria fundazioko hainbat kidek prentsara idatzi dugu iritzi publikora kezka hauen berri emateko.
Batzutan pertsonalki, askotan zenbait lagunen izenean, besteetan Euskariako kidea izan ez arren, hausnarketetan gurekin bat egiten duten beste lagunekin.
Prentsa-laburpen honen bitartez, historiaren zatitxo honi buruzko irakurketa kritikoaren berri eman nahi genuke.
Artikulu gehienak Euskal Herriko prentsan eta interneteko hainbat gunetan argitaratu dizkigute.
Berria, Deia, Gara, Diario de Noticias de Alava, Gipuzkoa y Navarra, Yndimedia, Izaronews, Nabarralde eta blog askotan. Seguruenik, beste zenbait hedabidetan argitaratu izan da. Egun, interneteko sarean dagoen guztia aurkitzea zaila da eta boluntario lanean gabiltzanontzat lan eskerga.
REUMEN DE PRENSA DE EUSKARIA 2006-08

MIRANDO A MALTZAGA
A lo largo de estos últimos meses los miembros de Euskaroia Fundazioa, preocupados por el devenir de las cosas en nuestro país, hemos salido a la prensa para trasladar a la opinión pública estas preocupaciones.
Unas veces particularmente otras en documentos más colectivos y otras contando con la compañía de personas, que no siendo de Euskaria, han coincidido con nosotros y nosotros con ellos, en el análisis y en el apunte de la solución.
Por medio de este resumen de prensa queremos hacer llegar a quienes nos lean una visión crítica de esta pequeña parte de nuestra historia.
Estos artículos han tenido reflejo en la mayor parte de los medios de comunicación editados en Euskal Herria y en los Implantados en Internet:
Gara, Deia, Berria, Diario de Noticias de Alava, Gipuzkoa y Navarra, Yndimedia, Izaronews y Nabarralde.Posiblemente se habrán reproducido en otros de los que no tenemos constancia, por que hoy en día la red es muy difícil de seguir, o al menos, requiere una dedicación y tiempo del que nosotros, gente voluntaria, no disponemos.
Lo urgente: la paz, lo importante: la independencia
2006-05-14
J. Miguel Agirre, Jon Nicolás, Gorka Azparren y Txema Landa

Los acontecimientos en este país acostumbran a ir por delante y «pulverizar» los proyectos políticos. Así sucedió con el impacto que tuvo en las formulaciones y planteamientos el anuncio del «Plan Ibarretxe» y así nos puede suceder en con el anuncio de alto el fuego permanente del pasado mes de marzo.

El nuevo escenario político originado por este anuncio, a pesar de ser largamente esperado, ha provocado el desconcierto en la mayoría de los agentes políticos, con declaraciones y actuaciones contradictorias. Los agentes políticos están mas interesados en fomentar su presencia mediática que en consolidar una estrategia de futuro que permita el libre ejercicio de nuestra soberanía como nación.

En estos momentos puntuales los agentes políticos de nuestro país y de los estados español y francés dirigen y focalizan la atención de la sociedad civil hacia un proceso de paz que se prevé largo y en el que todos los partidos pretenden asumir el máximo protagonismo para rentabilizar electoralmente el resultado positivo del pro- ceso de paz.

A nuestro parecer juegan con una visión de país cortoplacista, tomando frecuentemente como referencia los movimientos ajenos, para situarse en una posición que garantice su presencia en las deseadas mesas de negociación/diálogo que, en al- gún momento, esperamos que se creen.

Desde luego que nos situamos entre quienes van a hacer todo lo posible para que el proceso de paz llegue a buen puerto. Pero esto no quiere decir que las legítimas aspiraciones a constituirnos como estado independiente deban quedar relegadas, hasta el punto de que introducir en el debate generado cualquier alusión al reconocimiento de la soberanía de la Nación Vasca o al ejercicio del Derecho de Autodeterminación se pueda considerar inoportuna.

Nos proponemos iniciar un proceso de acción y reflexión que nos lleve a reformular con visión de futuro los principios del independentismo vasco y a fijar nuestras actuaciones en el nuevo escenario político.

Para ello proponemos estas reflexiones:

En el ámbito geográfico de la Europa occidental en que se encuentra Euskal Herria, la democracia, bajo las formas de monarquía o república, es el modelo político de gestión de los estados con carácter exclusivo y excluyente. En el Estado español, consolidado el reciclaje de la dictadura franquista en un sistema de gobierno adaptado a la democracia (con la colaboración de un sector importante del nacionalismo vasco), la lucha ar- mada perdió toda posibilidad de ser el instrumento para obtener la independencia como nación; su desaparición era una cuestión de tiempo y su alargamiento en buena parte ha sido provocado por la rentabilidad política y electoral que obtienen los principales partidos españoles.

La lucha armada, que no habría persistido tanto sin el respaldo de una parte del pueblo vasco, ha originado la existencia de un enfrentamiento entre las diversas tendencias del nacionalismo y la falta de un proyecto común del movimiento abertzale para el ejercicio del derecho de autodeterminación.

El cese de la lucha armada y la consecución de un escenario de paz permanente son los antecedentes necesarios y mayoritariamente asumidos por la población vasca para el ejercicio del Derecho de Autodeterminación, en un proceso que permita obtener un cambio del marco jurídico-político actual y el reconocimiento internacional de Euskal Herria como estado independiente.

Por ello lo urgente es la paz y por ello los hombres y las mujeres de Euskaria participaremos y colaboraremos en todos los foros e iniciativas que se formulen, pero aportando un «plus», que no es otro que la reivindicación soberanista. La paz es también justicia y respeto a los derechos humanos individuales y colectivos, y en Euskal Herria el respeto a los derechos humanos colectivos incluye el reconocimiento del Derecho de Autodeterminación.

Aun a riesgo de ser tachados de inoportunos, queremos dejar constancia de que la consecución de la paz es una etapa para continuar trabajando por la independencia.

En unos momentos donde la mayoría de los agentes políticos vascos aparcan la reivindicación de la nación vasca, queremos llevar el mensaje de que ante todo somos una nación con una permanente manifestación de voluntad política de autogobierno como requisito necesario e imprescindible para defender nuestra existencia como pueblo diferenciado y de que el ejercicio de la autodeterminación, en una sociedad democrática, es el camino para la independencia.

Sin paz no hay camino democrático hacia la independencia como nación, pero si la paz no conlleva el reconocimiento del Derecho de Autodeterminación y las condiciones para ejercitarlo, ni habrá justicia ni democracia para el Pueblo Vasco y tarde o temprano la paz se quebrará.


Políticos con doble identidad
12.09.2006
Patxi Azparren
Hace unos días, asistí como oyente pasivo a una tan acalorada como improductiva discusión de mesa de bar. Los vociferantes contertulios, discutía sobre la condición de vasco o español de un conocido político de Gipuzkoa.

El complejo tema de las identidades suele ser un tema recurrente de discusión. Todas/os tenemos diversos sentimientos de identidades o pertenencia a grupos variopintos y con diferente nivel de implicación vital: familia, amigas/os, grupo de edad, tendencia sexual, equipo deportivo, grupo musical, colectivo de hobby... Una de las identidades que más fogosamente suelen defenderse es la nacional. Algo que resulta más comprensible en lugares como Euskal Herria donde algunas identidades son legales y otras no y donde unas, según el contexto, pueden resultar "políticamente incorrectas".


Reflexionando sobre el personaje que era objeto de disputa, llegué a la conclusión de que el mismo no se identificaría como vasco o español sino como ambas cosas.

Soy de la opinión de que la identidad que cada persona declara como propia es la que debe ser reconocida en su integridad, pero no deja de sorprenderme que políticos del país se declaren vascos y españoles. Una sorpresa similar a la que me causaría un político de Belfast autodeclarado irlandés y británico, uno de Kiev ucrano-ruso, otro de Gaza palestino e israelí o un monje budista, tibetano y chino.

Mi sorpresa no viene del hecho de considerar incompatibles los sentimientos de múltiple nacionalidad. Muy al contrario, creo que es muy extendido y creciente, e incluso pudiera ser saludable que en una situación normalizada en Euskal Herria hubiera porcentajes importantes de población con diversos sentimientos nacionales. La sorpresa, en cambio, viene precisamente de la evidencia de no estar en una situación normalizada ni de igualdad, sino conflictiva que me hace encontrar similitudes entre ese hipotético monje budista díscolo y ciertos políticos que se definen como navarro/a-vasco/a y español/a, basque et français/e, etc.


Para animar el análisis, propongo a las/os lectoras/es que reflexionen sobre cuatro políticos de renombre que acostumbran a identificarse como vascos y españoles, los tres primeros, y navarro y español el cuarto. Estos son: Javier Madrazo, Odón Elorza, María San Gil y Miguel Sanz.


La primera serie de preguntas que podríamos hacernos es qué nos quieren decir cuando se identifican como individuos con doble identidad: ¿Se trata de dos identidades nacionales? ¿Son acaso una folclórica y la otra política? ¿Se refieren a una regional y a otra estatal? ¿Es quizás una étnica y la otra cívica?


Consideramos que como autodefinidos españoles que son, gozan de todos los derechos que les corresponden en el ordenamiento jurídico estatal e internacional, disfrutan de pasaporte que les da libertad de movimientos y la lengua que comúnmente hablan (o en exclusiva) es de obligatorio conocimiento en sus respectivas localidades de residencia. Siendo estos datos objetivos ciertos, y en su faceta de cargos públicos electos que son, les plantearíamos una segunda serie de cuestiones: ¿Qué hace para que se reconozca su aparentemente "muy sentida" doble identidad? ¿Qué hacen para que sea preceptivo el euskera? ¿Qué hacen para que haya un reconocimiento jurídico internacional de su ‘‘alter ego’’?
La conclusión que obtengo es que se percibe una falta de sinceridad en su autoproclamada doble identidad.

Así como está bien autodefinido un colono como tal de nacionalidad israelí asentado en la Cisjordania ocupada, resulta complicada la definición de un palestino-israelí y me resulta engañosa la posición de los cuatro políticos mencionados.


Lejos de corresponder a un sentimiento internacionalista o cosmopolita, creo que tiene más relación con el siempre farragoso mundo de lo políticamente correcto, en el mejor de los casos o con el transformismo en el de otros.


¿Se declara Madrazo vasco al recibir nómina sólo o lo hace también cuando presenta pasaporte en un aeropuerto asiático? ¿Dice lo mismo Elorza en Alderdi Eder que en Ferraz? ¿Lo hace San Gil en ETB y Antena 3 o Sanz en Corrella y Génova?


Animando desde estas líneas a respetar los sentimientos de identidad de nuestras/os conciudadanas/os, en especial lo de los que no se correspondan con los nuestros, animo igualmente a desenmascar a políticos que hacen de las palabras letras vacías de significado.


Por último, plantearía a las/os lectoras/es cuatro nuevos interesantes misterios sin resolver para la próxima, espero que no acalorada, disputa de sobremesa: ¿Se puede ser castellano-navarro? ¿Qué quiere decir un político cuando dice que es "vasquista"? ¿Qué tienen en común Zabaleta y Madrazo? ¿Se puede ser de Orio y animar a Castro en la regata de La Concha?



Por la reapertura de un proceso soberanista
2006-10-28
José Miguel Agirre, Txema Landa, Gorka Azparren y Jon Nikolas
La eurodiputada del Sinn Féin Báirbre de Brún, después del debate sobre Euskal Herria en el Parlamento Europeo, dirigiéndose a los vas- cos presentes en Estrasburgo, puso el titular tras la histórica jornada: «Habéis conseguido colocar vuestro país en el mapa». Sin duda nos anima a perseverar en nuestro afán de reconstruir la nación. El pueblo más antiguo de Europa puede salir de las nieblas que los vientos de guerra españoles y franceses han extendido durante siglos en Euskal Herria usurpando los derechos políticos propios de nuestra soberanía.

Entre Euskal Herria y los estados español y francés existe un conflicto histórico de naturaleza cultural y política que ha tenido numerosas expresiones violentas, afectando a muchas generaciones y a todos los sectores sociales, manteniéndose vivas en nuestra memoria experiencias familiares y personales del pasado siglo XX. En su última fase, el enfrentamiento armado ha tenido su manifestación más clara y evidente entre sus agentes principales, tanto en ETA como IKA y los sucesivos gobiernos españoles y franceses.

Se han dado recientemente los primeros pasos de un proceso de paz con el pronunciamiento de una tregua permanente unilateral por parte de la or- ganización armada. Que-remos expresar nuestro compromiso y disposición como ciudadanos en ayudar a que tal proceso llegue a una solución definitiva que evite para siempre el uso de la violencia venga de donde venga.

El momento es adecuado para que como vascos conozcamos en profundidad lo que encierra esta larga lucha por la identidad de Euskal Herria como nación. Debemos generar una conciencia abertzale de unidad por un proceso soberanista que desarrolle iniciativas sociales, económicas, sindicales y culturales de afirmación nacional. Debemos comprometernos con nuestra sociedad desde la solidaridad que nos permita crecer como pueblo para llegar a reconstruir el Estado Vasco.

Este incipiente proceso permite retomar otros debates fundamentales que afectan a la raíz y origen del conflicto político. Porque ha llegado el momento de que Euskal Herria se dote de un marco jurídico-político propio y soberano; un marco que dote a toda la ciudadanía de igualdad de derechos y que dé a la población los instrumentos para participar directamente en las decisiones que les afectan.

Nos afirmamos en la permanente reclamación de soberanía ante el sometimiento de Euskal Herria. No obstante somos conscientes de que se deben respetar las posibles diferencias de velocidad para alcanzar nuestros objetivos. Para alcanzar esta meta debemos su- perar los desencuentros que han introducido contenidos y protagonismos que deben vencerse con inteligencia entre las personas (ciudadanas y ciudadanos) de Euskal Herria.

Reivindicamos un proceso participativo de cambio político, que debe fortalecer todo lo que nos identifica y nos une, por encima de las diferencias. El pueblo unido es el sujeto político para conseguir el reconocimiento como estado europeo en el que todos seamos agentes activos. De este esfuerzo colectivo debe resultar un nuevo status jurídico-político para Euskal Herria.

Todos los derechos humanos individuales y colectivos, los derechos civiles y políticos, sociales y nacionales deben ser respetados. Con el derecho a decidir que nos asiste, exigimos la apertura de un proceso de diálogo y negociación entre los agentes sociales, políticos y sindicales de Euskal Herria para consensuar los instrumentos democráticos de cambio político. Una toma de resolución que basándose en la soberanía popular permita que odos los objetivos políticos legítimos puedan llevarse a la práctica democráticamente. -



Migraciones, derechos y nuevas diásporas

2006.12.11

Patxi Azparren y Txema Landa

Los últimos cuatro años, estamos organizando desde la Fundación Euskaria una serie de ciclos de conferencias sobre derechos individuales y colectivos. En contraposición con posturas que quieren jerarquizar los derechos humanos, unos colocando los colectivos por encima de los individuales, otros al contrario, primando los individuales, o en sus versiones más radicales, (neoliberalismo) negando incluso la existencia de los derechos colectivos, defendemos la realización plena de todos los derechos sin exclusión.


De los muchos debates que se están dando, van destacando alguno de ellos por converger en ellos una maraña de derechos en conflicto y de transformaciones en cadena. Entre ellos este año en las conferencias estamos tratando el fenómeno de los movimientos migratorios y la creación de nuevas diásporas.


Dentro de los enormes fenómenos socioculturales y políticos que está dando en el siglo XXI, nos encontramos con nuevos movimientos de personas y pueblos que están haciendo recomponer muchos marcos referenciales, teóricos y prácticos, como lo son la figura del desplazado y el emigrante. Esta que se quería presentar como una persona individual cuya única alternativa y deber era integrarse dócilmente a la sociedad de acogida, ha dado paso a una nueva perspectiva que reconoce los problemas estructurales y concretos que hace que una población se vea forzada a abandonar su tierra de origen.


Desde la ciencia social se evidencia que lejos de tratarse de una decisión básicamente individual y voluntaria, estamos ante un conjunto de factores complejos y colectivos que han hecho del inmigrante un agente activo tanto en la sociedad de acogida como en la de origen, con lazos que unen ambos extremos. USA, la jacobina Francia, la Europa neoliberal quieren reducir el fenómeno a un hecho individual: la tarea del emigrante es ser asimilado, el que no lo haga estará "condenado a la marginación". El que se organice, se politice, estará condenado a la sospecha, a la acusación de izquierdista, etnicista, radical.


Sin embargo, la realidad del origen de estos movimientos (800 millones de personas en migraciones ínter e extraestatales, según nos indicó el profesor Pedro Albite en una reciente conferencia) está en las consecuencias producidas por la explotación imperialista de los países, una creciente desigualdad en la riqueza, por las guerras, la destrucción genocida de las comunidades indígenas y campesinas, la necesidad de mano de obra barata de las envejecidas sociedades occidentales.


Estas percepciones han provocado que cada vez más personas desplazadas hayan tomado conciencia de sí mismas y que en todo el mundo occidental y rico, ellas luchen por su identidad y derechos. Estas personas son sujetos de derechos individuales y colectivos y como tales son sujetos de cambio político. Son las nuevas diásporas.


Diáspora vasca.


Euskal Herria también tiene diáspora. Aunque queda lejos aquella primera emigración de las crisis de subsistencia postmedievales (incluidos los conocidos genocidas colaboracionistas con el imperialismo europeo), es históricamente reciente la formada por la supresión del régimen foral, el golpe de estado fascista y la más reducida compuesta por refugiados políticos del, aún inconcluso, conflicto armado.

Las dos guerras carlistas, la supresión del régimen foral, el servicio militar obligatorio y colonial en Francia y España, supusieron la emigración masiva por razones económicas, políticas y culturales de los sectores más jóvenes y activos del país. El golpe de estado franquista fue el tercer episodio de un mismo proceso que casi acabó con Euskal Herria como pueblo. El actual conflicto ha causado alrededor de 2.000 refugiados políticos vascos y un número indefinido de diversa tendencia ideológica que ante éste han preferido o se han visto forzados a abandonar el país. Y, por último, el desmantelamiento industrial en Hegoalde y especialmente la marginación terciaria que hace el Estado francés en Iparralde provoca una continua salida de jóvenes.


Existe hoy una diáspora vasca procedente de esos diversos periodos que está organizada y quiere ser activa en los procesos abiertos actualmente. Por un lado, hay un buen número de personas de la diáspora que quiere volver a la tierra de sus ancestros. Regreso dificultado por la legislación de nacionalidad española y francesa. Parte de esa diáspora quiere ser activa también en el proceso de paz y cambio político y por qué no acceder a la nacionalidad vasca.


Estamos hablando también de una posibilidad de acogida bilateral, esto es, de acoger a los descendientes de quien tuvo que irse y de posibilitar a quien aún esta fuera como consecuencia del conflicto sea acogido en la diáspora hasta que se pueda retornar.


Éstos son los puntos de reflexión que presentamos para la charla del 15 de diciembre en Bilbao y que cierra nuestro ciclo anual de conferencias.



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