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Ethics of liberty


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JONATHAN MORENO MEDINA

ESTUDIANTE DE ECONOMÍA

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
MURRAY ROTHBARD – “ETHICS OF LIBERTY”
En esta sección expondré las tesis principales de Rothbard en su libro “Ethics of Liberty”, el cual constituye probablemente una de las obras más representativas en ética del libertarianismo reciente, con la intención de traer a consideración varios puntos que podrían enriquecer la discusión de la libertad, su definición y alguna de sus implicaciones éticas.
La exposición de Rothbard se da en un orden que considero necesario conservar para poder entender la secuencia de su argumentación. Así que en este ensayo se realizará en el mismo orden que el autor original1.
Ley Natural
Rothbard plantea las bases de su aproximación filosófica a la ética aclarando de antemano los supuestos de su argumentación. El primero de ellos es el de aceptar la ley natural como un hecho universalizable a todos los seres. Para aclarar el término es necesario retomar la cita del Black’s Law Dictionary: “Jus Naturale, the natural law, or law of nature; law, or legal principles, supposed to be discoverable by the light of nature or abstract reasoning, or to be taught by the nature to all nations and men alike, or law supposed to govern men and peoples in a state of nature, i.e., in advance of organized governments or enacted laws (Black, “Law Dictionary”, citado por Rothbard, p. 4). Es por ello que los fines del hombre son dictados por la “Buena razón”, así como los medios para conseguirlos.
Es entonces claro que la naturaleza de cada objeto está dada por sus atributos. Luego el hombre tiene una naturaleza, al igual que las demás cosas en el universo, que le es propia. Entonces, teniendo en cuenta que la ética de la ley natural dicta que para todas las cosas vivientes, el “bien” es el cumplimiento de lo que es mejor para esa clase de criatura. En el caso del hombre, la ética de ley natural afirma que la “bondad” o “corrupción” puede ser determinada por aquello que cumple o se encamina por lo que es mejor para la naturaleza humana. La ley natural, puede entonces, elucidar que es lo mejor para el hombre – que fines debe seguir el hombre, ya que son los mejores y más armoniosos, para cumplir su naturaleza. En un sentido importante puede, entonces, proveer la ley natural una “ciencia de la felicidad”, con los caminos que guían a su verdadera naturaleza (cf. Rothbard, p.12)2.
Rothbard pasa entonces a exponer las características de los derechos naturales basada en la ley natural. Para ello toma como base el desarrollo de Locke en su “Segundo Tratado del Gobierno”. Tal desarrollo se puede ver resumido en la siguiente cita:
“Every man has a property in his won person. This nobody has any right but to himself. The labour of his body and the work of his hands, we may say, are properly his. Whatsoever then he removes out of the state that nature hath provided, and left it in, he hath mixed his labour with, and joined to it something that is his own, and thereby makes it his property. It being by him removed from the common state nature placed it in, it hath by this labour something annexed to it that excludes the common right of other men. For this labour being the unquestionable property of the labourer, no man but he can have a right to what is once joined to…” (Locke citado por Rothbard, p. 21-22)3.
También aclara el autor como va a tratar la definición del concepto de “derechos”, ya que se va usar tal palabra como un concepto fundamental en su tesis. La definición de “derecho” va a estar dada como la definió el profesor Sadowsky: “Cuando decimos que alguien tiene derecho a hacer algunas cosas, queremos decir esto y solamente esto, que sería inmoral para otro, sólo o acompañado, de detenerlo de hacer tal acción mediante el uso de fuerza física o la amenaza de la misma. No queremos decir que cualquier uso que haga un hombre de su propiedad dentro de los límites planteados sea necesariamente un uso moral” (Sadowsky citado por Rothbard, p.24). Esta distinción entre los derechos del hombre y la moralidad o inmoralidad de emplear tal derecho es crucial en el desarrollo de Rothbard. Para él la forma moral o inmoral de ejercer tales derechos es una cuestión de la ética personal, y no lo de la filosofía política (que es de lo que trata su libro) (cf. íbid., p.24).

Filosofía social y la propiedad sobre sí mismo
Rothbard realiza el análisis de la sociedad de forma sistemática (empezando por un modelo de interacción simple, hasta incluir un sistema complejo de relaciones entre individuos)4. Lo que concluye de tal análisis es que si una persona apareciera en una isla desierta (por ahora) con amnesia, además, tendría que: a) escoger sus objetivos; b) aprender como lograrlos mediante el uso de los recursos naturales; y c) ejercer su energía de trabajo en transformar estos recursos en objetos más útiles (ej: bienes de capital con que facilitar el acceso a bienes finales, tal como una red de pesca). En resumen, este individuo debe producir antes de consumir. De esta manera, el hombre, al no tener conocimiento innato, instintivo o automáticamente adquirido de sus fines, ni de los medios por los cuales alcanzar estos fines, debe aprenderlos. Para ello, debe ejercitar sus habilidades de la observación, abstracción, análisis: en resumen, su razón. La razón es entonces el instrumento de conocimiento y de supervivencia del hombre. La expansión y uso de su mente, la adquisición de conocimiento acerca de lo que más le conviene y como alcanzarlo, es el único método humano de existencia y realización (cf. Rothbard, p.31).
Cuando este hombre realiza una introspección se da cuenta de su propia conciencia y descubre el hecho natural y primordial de su libertad: su libertad de escoger, de usar o no su razón en alguna cuestión específica. En pocas palabras, el hecho natural de su “libre albedrío”5. Descubre también el hecho natural del dominio de su mente sobre su cuerpo y sus acciones: esto es, el ser dueño de sí mismo de forma natural (Rothbard, p.32).
La naturaleza humana envuelve entonces varios hechos: a) su conciencia; b) su libre albedrío; c) su facultad para razonar; d) su necesidad de aprender acerca de las leyes naturales del mundo exterior y de sí mismo; e) su propiedad sobre sí mismo; f) su necesidad de “producir”, al transformar los recursos naturales en formas de consumo.
Libertad y poder
Hemos visto que este individuo tiene libre albedrío, como cualquier otro hombre, libertad para escoger el curso de su vida y sus acciones. Sin embargo, existen personas que han criticado esta libertad como ilusoria ya que el hombre está atado a unas leyes naturales. Más esto es, para Rothbard, una representación equivocada – uno de los varios ejemplos de la confusión moderna entre libertad y poder.
El hombre es libre de adoptar valores y de escoger sus acciones; pero esto no significa que pueda violar las leyes naturales con impunidad – que el pueda, por ejemplo, cruzar el océano de un salto. Entonces cuando decimos que “el hombre no es ‘libre’ de cruzar el océano de un salto”, no estamos discutiendo acerca de su falta de libertad, sino de su falta de poder, dadas las leyes naturales y la naturaleza del mundo. La libertad de los individuos de adoptar ideas, de escoger sus fines, es inviolable e inalienable; por otra parte, el hombre, al no ser omnipotente como tampoco omnisciente, siempre encuentra limitado su poder para hacer todas las cosas que le gustaría realizar. Luego, su poder está necesariamente limitado por las leyes naturales, pero no así la libertad de su voluntad. Puesto de otra manera, dice Rothbard, es absurdo definir la “libertad” de una entidad como su poder para realizar actos imposibles por su naturaleza (cf. Íbid., p. 33)6.
Derechos de propiedad y las relaciones interpersonales mediante intercambios voluntarios
En una sociedad donde el individuo es la única persona, no existe ningún problema definiendo los derechos de propiedad sobre los objetos del mundo. Estos estarían determinados en la forma en que la concibió Locke: aquellos elementos donde el haya mezclado los recursos naturales con su fuerza de trabajo. Sin embargo, para una sociedad con varios individuos, la misma regla se mantiene. Es un hecho natural el que la propiedad – su real control sobre bienes materiales - se extienda sólo hasta donde su fuerza de trabajo ha sido empleada en la producción. La verdadera propiedad no puede extenderse más allá del propio alcance personal.
Los derechos de propiedad son adquiridos de dos formas: al encontrar y transformar los recursos naturales: “producir”; y mediante el intercambio entre los bienes propios por los de alguien más. Es claro que el segundo método se reduce a el primero, ya que la única forma en que alguien puede obtener algo en el intercambio es cediendo su propio producto (cf. Íbid., p.37) .La pregunta acerca de porque existirían personas que no producen directamente sino que “arriendan” su fuerza de trabajo temporalmente (lo que algunos pensadores llamarían el proletariado) se responde de la siguiente forma: estas personas: a) no tenían el capital (no habían ahorrado lo suficiente, al reducir su consumo previo, para acumular el capital necesario para la producción); y/o b)querían recibir su pago mientras trabajaban, y no estaban dispuestos a esperar un número de meses hasta que el producto se vendiera y produjera las ganancias (como en algunos mercados se debe esperar desde la producción hasta los ingresos monetarios del intercambio hasta varios meses); y/o c) no estaban dispuestos a tomar el riesgo que el producir y tratar de vender genera (puede que el producto no se venda al precio esperado, o que no se venda en lo absoluto, generando así perdidas para el dueño del capital invertido). Así, la indispensable e importante labor del capitalista es liberar a los empleados de la necesidad de restringir su consumo y por tanto de ahorrar ellos mismos el capital, y de esperar el pago hasta que el producto se venda dejando un beneficio. Luego, el capitalista, lejos de privar al empleado de su “auténtico” derecho sobre el producto, lo que hace es posibilitar el pago del trabajo por adelantado de la venta del producto. Libera de esta forma también al empleado del riesgo de no vender el producto (cf. Íbid., p.39)7.
El capitalista es, entonces, el hombre que ha trabajado, ahorrado (restringido su consumo) y, en una serie de contratos voluntarios ha a) comprado los derechos de propiedad sobre los bienes de capital, y b) ha pagado a los empleados por los servicios de su fuerza de trabajo al transformar estos bienes de capital a un paso más cerca de los bienes de consumo. Cabe notar que nadie previene que el empleado ahorre él mismo, compre bienes de capital del dueño de los mismos, y se ponga a trabajar sobre éstos hasta vender su producto y adquiera los beneficios de tal proceso. De hecho, el capitalista le confiere el beneficio a los trabajadores de hacerles posible la compleja red vertical de intercambios en la economía moderna, ya que ellos (los capitalistas) ahorran el dinero necesario para comprar los bienes de capital y para pagar al empleado por adelantado de la venta, por el empleo de la fuerza de trabajo8.
Concluimos de lo anterior que los títulos de propiedad están fundados en la naturaleza básica del hombre: cada individuo es dueño de su propio cuerpo y de su fuerza de trabajo, y su propiedad sobre los recursos naturales que encuentra y ha mezclado con su trabajo. La naturaleza alienable de la propiedad tangible y de la fuerza de trabajo hace posible la red de libres intercambios de títulos de propiedad.
La libertad entonces está dada en un contexto social, y está definida igual que como lo hace Hayek (ausencia de interferencia de otra persona en el uso de los propios bienes y designios, mediante la amenaza o ejecución de la fuerza9). El régimen de libertad absoluta (el ideal libertariano) está dado en una sociedad donde ningún título de propiedad es “distribuido”, quiere decir esto que ninguna propiedad, de su persona o de intangibles, es agredida, violada o interferida por alguien más. La libertad absoluta puede ser general a todas las personas, sin importar lo complejas o avanzadas que sean las sociedades10.
Un punto que Rothbard considera vital es el siguiente: si estamos tratando de armar un sistema ético para el hombre (en su caso, un subconjunto de la ética que se encarga de la violencia), entonces esta teoría ética debe ser válida para todos los hombres, sin importar su ubicación en el tiempo o espacio (cf. Íbid., p.42).
Relaciones interpersonales no voluntarias: propiedad y agresión
Existen dos formas por las que el hombre puede adquirir propiedades y riquezas: producción (ya que el intercambio se reduce a la producción) y la expropiación coercitiva. Rothbard cita al sociólogo alemán Franz Oppenheimer al decir que existen dos formas de adquirir la riqueza. Una es el método de la producción, generalmente seguido de los intercambios voluntarios de tales productos: esto es lo que Oppenheimer llama medios económicos. El otro método es la apropiación unilateral de los productos de otro: la expropiación de la propiedad de otro mediante el uso de la violencia. A este método predatorio, Oppenheimer le llama medios políticos (cf. Íbid., p.49).
Ahora, el análisis hasta aquí planteado lleva a concluir que un hombre que incauta la propiedad de otro hombre está viviendo un una contradicción básica de su propia naturaleza como hombre. Ya que hemos visto que el hombre solamente puede vivir y prosperar por medio de su propia producción e intercambio de productos. El agresor, por otra parte, no es un productor, sino un predador; él vive parasitariamente del trabajo y producto de otros. Por tanto, en lugar de vivir de acuerdo a su propia naturaleza, el agresor es un parásito que se alimenta unilateralmente al explotar el trabajo y energía de otros hombres. Aquí existe una completa violación de una clase de ética universal, ya que el hombre no puede vivir como un parásito; los parásitos deben tener productores no-parásitos, para alimentarse de ellos. El parásito no sólo no aporta al conjunto de bienes y servicios creados por la sociedad, sino que depende completamente de la producción de la misma. Luego, cualquier incremento en el parasitismo coercitivo en una sociedad, disminuirá ipso facto la cantidad y el beneficio total de la misma (cf. Íbid. , p. 50). Así entonces queda definido la noción de “criminal”: como aquella persona que agrede a una persona o a la propiedad de otro.
Dada la justificación anterior de criminal, Rothbard aclara que no defiende toda propiedad privada, sino solamente aquella que se ha conseguido por medios justos de intercambio, producción o que han sido cedidos de forma voluntaria. Toda propiedad que ha sido adquirida por medios injustos o criminales, no son defendibles bajo esta tesis y, por tanto, el uso de la fuerza está justificado para devolverlos a sus legítimos dueños (sin compensación alguna por cierto)11.
Derechos Humanos” como Derechos de Propiedad
Rothbard dice que los liberales generalmente quieren preservar el concepto de “derechos” para tales “derechos humanos” como libertad de expresión, mientras niegan el concepto de la propiedad privada. Sin embargo, Rothbard plantea que el concepto de “derechos” sólo tiene sentido como derechos de propiedad, ya que los derechos antes mencionados pierden su carácter absoluto y claro, volviéndose opacos y vulnerables cuando los derechos de propiedad no son usados como el estándar (cf. Íbid., p.113)12. Veamos una cita de Rothbard para aclarar este asunto:
“Take, for example, the “human right” of free speech. Freedom of speech is supposed to mean the right of everyone to say whatever he likes. But the neglected question is: Where? Where does a man have this right? He certainly does not have i ton property on which he is trespassing. In short, he has this right only either on his own property or on the property of someone who has agreed, as a gift or in a rental contract, to allow him on the premises. In fact, then, there is no such thing as a separate “right to free speech”; there is only a man’s property right: the right to do as he wills with his own or to make voluntary agreements with other property owners.” (Rothbard, “Power and Market”, citado por Rothbard, “Ethics of Liberty”, p.113).
Luego una persona no tiene el “derecho a la libertad de expresión”; a lo que sí tiene derecho es a alquilar un hall y dirigirse a las personas que entren la propiedad. No tiene derecho a “libertad de prensa”; lo que sí tiene es el derecho de escribir o publicar un panfleto, y a vender (o regalar) ese panfleto a aquellos que estén dispuestos a comprarlo (o aceptarlo). Lo que se tiene en cada caso son derechos de propiedad (cf. Íbid., p.114).

BIBLIOGRAFÍA

-HOPPE, HANS-HERMANN. MARXIST AND AUSTRIAN CLASS ANALYSIS. THE JOURNAL OF LIBERTARIAN STUDIES, VOL IX, No. 2 (FALL 1990).
-ROTHBARD, MURRAY. THE ETHICS OF LIBERTY. 2nd ED. NEW YORK UNIVERSITY PRESS (1998).

__________________. POWER AND MARKET. 2nd ED. KANSAS CITY: SHEED ANDREWS AND McMEEL (1977).

1 La exposición de algunos puntos en este ensayo es bastante superficial, por ello sugiero referirse a la fuente cada vez que se encuentren puntos pantanosos en la argumentación, sobre todo de las hipótesis sobre las que se basa la argumentación (ej: ley natural).

2 Una posible refutación de la ley natural es decir que David Hume “demolió” tal idea. Para una defensa de la tesis de Hume ver Rothbard, p.14-15 y las referencias bibliográficas que allí cita.

3 Para Rothbard la teoría libertariana de los derechos naturales se continuó expandiendo y purificando hasta su culminación en los trabajos del siglo XIX de Herbert Spencer y Lysander Spooner.

4 Ver Rothbard, Capítulo 6 y 7, (1998).

5 “Free Will” en el texto original.

6 Hasta aquí se ha hablado de la libertad de la voluntad, sin embargo, la libertad de las acciones está limitada por unas condiciones sociales que serán analizadas más adelante.

7 Para un análisis más detenido de el papel del capitalista en una sociedad de mercado y de por qué el análisis de la plusvalía en Marx es un análisis equivocado, ver Hans-Hermann Hoppe, “Marxist and Austrian Class Analysis”, The Journal of Libertarian Studies, Vol IX, No.2 (Fall 1990).

8 Algunas personas critican que el trabajo es tratado en esta visión como un bien más. Rothbard asegura, sin embargo, que de hecho es un bien más, y de forma similar puede ser alienado. Lo que no es alienable es su voluntad y, por tanto, su propiedad sobre su cuerpo. Gracias a esto, un profesor o un médico puede cambiar su trabajo por dinero, por ejemplo (cf. Rothbard, p. 40) .

9 Esta definición de libertad debe ser aclarada como “ausencia de agresión de la justa propiedad de un hombre”. La justicia implica, una vez más, propiedad sobre sí mismo, sobre la propiedad transformada por sí mismo y a los frutos de los intercambios voluntarios sobre los que se adquiere tal propiedad.

10 Para ver la respuesta a la crítica planteada por algunos de que las personas en este sistema no serían realmente libres, ya que no serían “libres” de agredir a otra persona o a su propiedad, ver Rothbard, p.42.

11 Para ver más detalladamente la teoría de justicia y criminalidad en Rothbard, ver íbid., Capítulos 9-13.

12 Aquí sólo se planteará la tesis de los derechos humanos como derechos de propiedad de manera poco profunda. Para ver una defensa detallada de esta tesis ver íbid,. Capítulo 15 y Rothbard, “Power and Market”, 2nd ed. (Kansas City: Sheed Andrews and McMell, 1977).


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