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“Estudia el pasado si quieres discernir el futuro”


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¿DE DÓNDE VENIMOS?

La misionología durante el siglo XX,

en el mundo en general y en América Latina

Estudia el pasado si quieres discernir el futuro”


Confucio, Filósofo chino (551-479 A.d C.)
Lic Pablo Davies, Profesor en Misionología,

Facilitador Capacitación COMIBAM Cono Sur,

Miembro Foro Misionológico COMIBAM Internacional, 2000- 2003

Introducción

La tarea misionológica se puede describir usando esta cita de Confucio. La misionología estudia la historia para aprender de ella, para luego proyectar al futuro. Esta reflexión se debe hacer constantemente, pero es en momentos de crisis que la tarea se hace más urgente. Es obvio que, para nosotros, hoy en el movimiento misionero latinoamericano, esta tarea es esencial. La crisis nos da una oportunidad, no solamente a replantear las bases prácticas y estratégicas sino también las históricas y bíblicas.


Aunque nuestro movimiento misionero tuvo su principio en la década de los ochenta del siglo pasado, el replanteamiento debe incluir, no solamente de las bases inmediatas sino las que se radican en la historia compartida con el movimiento misionero moderno que empezó al principio del siglo XIX.
David J. Bosch, siguiendo a Hans Küng, el teólogo católico romano, ha dividido la historia de la iglesia y su misión en 6 épocas o paradigmas.


  1. El paradigma apocalíptico del Cristianismo Primitivo. (Desde el martirio de Pablo y Pedro hasta la conversión de Constantino. 65-313 ddC.)

  2. El paradigma helenístico del período patrístico. (Desde la conversión de Constantino hasta Gregorio el Grande. 313-600 ddC.)

  3. El paradigma católico-romano del medioevo. (Desde Gregorio el Grande hasta la Reforma Protestante. 600-1500 ddC.)

  4. El paradigma de la Reforma Protestante. (Desde la Reforma hasta la salida de Guillermo Carey de Inglaterra para ir a India. 1500-1792 ddC.)

  5. El paradigma moderno de la Ilustración. (Desde la salida de Guillermo Carey hasta la Conferencia misionera de Edimburgo. 1792-1910 ddC.) y

  6. El paradigma emergente del ecumenismo. (Desde la Conferencia misionera de Edimburgo hasta hoy en día. 1910 ddC-hoy.)1

Nuestro estudio tiene que ver, brevemente con el paradigma cinco, y en más detalle con el paradigma seis. Veremos que el paradigma cinco, el principio de lo que se ha llamado el movimiento misionero moderno y la raíz inmediata de nuestro movimiento, se formó y desarrolló en el ambiente filosófico y contexto concreto del colonialismo, que afectó las bases de la misión. En el siglo XX (la primera parte del paradigma seis) había una conciencia creciente de la naturaleza colonialista del movimiento misionero desde Europa y un consiguiente cuestionamiento de las bases de las misiones. En la segunda parte de ese siglo, el cuestionamiento llevó a un replanteamiento de la definición y concepción de la misión. Además, vamos a ver como el contexto en el cual ese replanteamiento se llevó cabo afectó profundamente los tanteos Positivamente, tuvo que ver con el entendimiento de que la misión cristiana debe ser integral. Negativamente, llevó a una pérdida de confianza en la evangelización y un replanteamiento de la misión como humanización y diálogo. Además, en aquel tiempo había una creciente conciencia del aventamiento del “tercer mundo” como participante en la empresa misionera, primero en el liderazgo de la iglesia local y finalmente como participante pleno en el envío de misioneros.



El colonialismo y la confianza

El siglo XIX se ha descrito como ‘el gran siglo misionero’2 pero también fue el período de la expansión colonialista europea. Entre 1815 y 1914, Europa se expandió al mundo, impulsado por la fuerza de su propia industrialización. Millones de Europeos salieron de su continente buscando nueva oportunidades a hacer negocios. Los Británicos fueron especialmente exitoso en su gobierno del sub-continente de la India (1805) y luego en África.3


El paradigma filosófico de la ilustración le había dado el alimento a esta expansión. En los doscientos años después de la Reforma Protestante, la ilustración revolucionó el pensamiento europeo. El cuestionamiento que hizo la Reforma a la autoridad de la Iglesia Católica Romana a interpretar la Escritura, había llevado a un creciente cuestionamiento de la cosmología básica de la Edad Media, que colocó la Iglesia, el rey y la aristocracia entre Dios y la gente. La Reforma, con su proclamación de sola fide, sola scriptura, solus Christus, había, en un golpe, borrado este esquema de la mente de millones de europeos. La Iglesia no fue necesitada para mediar la fe, ni la salvación, pero tampoco para interpretar las Escrituras. Esta liberación hermenéutica de la Escritura, tuvo un efecto profundo en la tarea filosófica de la epistemología y, en un proceso largo y complejo llevó al empirismo de Francis Bacón y el racionalismo de Descartes. La Reforma, en su deseo de darle a la humanidad acceso inmediato a Dios, había, sin querer, dado la autonomía a la razón humana.
Esta autonomía llevó a la creencia de la separación del sujeto humano (res cogitans) de la naturaleza (res extensa) y que este sujeto fue capaz a examinarla sin efecto ningún en el proceso de su observación. La naturaleza, en vez de ser un medio al conocimiento de Dios (San Tomás de Aquino) se convirtió en el objeto del estudio científico. El ser humano se convirtió en el maestro de la naturaleza en vez de su alumno. El estudio de la naturaleza se hizo una razón en sí misma y parecía que no había limites de las posibilidades del conocimiento. EL progreso y descubrimiento empezaron a ser valores no cuestionados con el desarrollo y la modernización agregadas más tardes. La ciencia llegó a ser la medida de toda la verdad. Cada presupuesto tenía que ser expuesto al ácido de la razón humana, incluso la Biblia y toda la fe cristiana. Los escritos apologéticos de aquel tiempo empezaron a sonar más como defensas de la naturaleza razonable de la fe cristiana que proclamaciones del evangelio. Todo esto hizo que la fe cristiana iba a convertirse en una religión privada.
El ya descrito tuvo un efecto profundo en la forma en que se llevó a cabo la misión en aquel período. Después de la salida de Carey en 1792, la empresa misionera desde Europa creció en forma rápida. Sociedades misioneras fueron formadas, miles de misioneros fueron enviados, iglesias se habían plantado en casi todos lo países donde los países de envío protestantes tenían sus colonias.4 Los valores de la Ilustración como la idea del “progreso” como una fuerza de la historia, el individuo como el agente de cambio, el espíritu indómito del ser humano, la posibilidad de la resolución de todos los problemas, la ciencia, la superioridad de la civilización occidental, etc. todos fueron expresiones del ‘espíritu de la edad’ que las misiones habían asumido a su misionología sin querer y sin darse cuenta. En este ambiente los primeros misioneros salieron para predicar el evangelio: un evangelio que fue liberalmente rociado con estos valores. Bosch se atreve decir que: ‘en un sentido muy real toda la empresa misionera fue hija de la Ilustración,’5

Durante este período, las bases, las metas, los motivos y la definición de las misiones fueron totalmente claros y no-cuestionados. Las misiones se definían como la propagación de la fe, la expansión del reino de Dios, la conversión del pagano o la fundación de iglesias nuevas. Pero en el período que estamos por estudiar empezó un cuestionamiento de todos estos presupuestos.


La crisis del colonialismo y el cuestionamiento
La confianza en la empresa misionera del siglo XIX duró hasta y después de la conferencia de Edimburgo (1910.) La colonialización de África estuvo en plena ejecución en 1910 y pareció que la oportunidad de la evangelización de ese continente masivo se iba a hacer posible. Se expresa por el lema que se hizo famoso desde Edimburgo: ‘La evangelización mundial en nuestra generación.’6 Sin duda ese optimismo tenía más que ver con el éxito de las potencias colonizadoras que con el simple espíritu misionero.
La conferencia de Edimburgo, dominado por hombres, occidentales y europeos, se debatió más el ‘cómo’ de la misión7 que el significado de la misión. Los informes de las comisiones se centraron en llevar el evangelio a todo el mundo no cristiano como objetivo principal. Se trataron temas como: la iglesia del campo misionero, la educación con respecto a la cristianización de la vida nacional, el mensaje misionero en relación con las religiones no cristianas. Se entendió como el propósito de la misión: la evangelización del mundo no cristiano. Como se concibió esta evangelización se asumió: la plantación de iglesias, y la reproducción de la religión cristiana europea en los campos misioneros.
Los primeros disparos de los cañones de la primera guerra mundial callaron por completo los gritos de celebración de las voces misioneras. Ninguno de los delegados de Edimburgo había previsto lo que iba a pasar cuatro años después cuando dos de los países que más habían enviado misioneros iban a desprender una de las guerras más sangrientas y violentas de la historia de la humanidad. Esto tuvo tres repercusiones grandes. Primera, la pérdida de casi una generación de jóvenes que habían podido ser misioneros. En segundo lugar, llevaron la guerra a los campos misioneros especialmente en el este y el sur del continente de África donde las colonias de Alemania e Inglaterra compartieron fronteras. Y en tercer lugar, el efecto psicológico a las iglesias de Alemania e Inglaterra que en vez de trabajar hombro por hombro en la misión estaban matándose en los campos de Europa. Se dio cuenta de que en vez de ayudar a la evangelización, el colonialismo fue un factor que había causado ese enfrentamiento.
Edimburgo no consideró América Latina como campo misionero por la fuerte presencia del Catolicismo Romano en la región. Por eso un sector de participantes Latinoamericanos y misioneros norteamericanos se opusieron a esta consideración y como consecuencia se llegó al primer Congreso Misionero de protestantes en América Latina: el Congreso de Acción Cristiana en América Latina (Panamá 1916.)8 EEUU no había entrado a la Guerra y las sociedades norteamericanas no fueron tan afectadas por la Guerra. Panamá fue una conferencia misionera para sociedades misioneras. El idioma oficial fue el inglés, de los 145 delegados, solamente 21 fueron latinos y la agenda fue organizada por los misioneros con las cuestiones misioneras. El tema realmente fue como alcanzar América Latina para la iglesia protestante. Como en Edimburgo la confianza en la empresa misionera fue total.
Inmediatamente después de la Guerra (1918), se organizó un comité de emergencia que tres años más tarde se convirtió en el Concilio Misionero Internacional (1921) (IMC: por sus siglas en inglés.) El IMC fue la primera iniciativa de cooperación entre fuerzas misioneras protestantes propuesta por Edimburgo. Tenía como objetivos entre otras cosas el estimular el pensamiento y la investigación sobre cuestiones misioneras; ayudar a unir las fuerzas cristianas del mundo en la búsqueda de la justicia en las relaciones internacionales e intersociales, especialmente hacia pueblos políticamente débiles; ser responsable por la publicación de la International Review of Missions y otras publicaciones afines que a juicio del comité contribuyeran al estudio de cuestiones misioneras y convocar otra conferencia misionera mundial solo cuando esta sea oportuna.
En América Latina, otra conferencia fue convocada por la misma organización que Panamá y tuvo lugar en Montevideo (1925.)9 Todavía fue muy foránea pero dio un paso adelante a la latinización del Protestantismo Latinoamericano. El presidente del congreso fue un Brasileño y de los 165 delegados, 45 fueron latinos. La agenda siguió el modelo de Panamá. No cuestionó la validez de la obra de sociedades foráneas trabajando en América Latina, concentrando más en las regiones inalcanzadas del continente y como alcanzarlas con el evangelismo, la educación, la acción social, y la distribución de la Biblia. Nótense que no había reflexión teológica sobre la misión y que estos elementos como acción social y educación fueron considerados herramientas para alcanzar la meta de la evangelización.
La primera conferencia internacional del IMC se realizó en Jerusalén (1928.) Esa conferencia que fue mucha más representativa que Edimburgo con 25% de los delegados del no-occidente y tenía mucha menos confianza en la empresa misionera, especialmente la que vino de Europa. Esto hizo que las iglesias antiguas (de Europa) tuvieron que pensar en su relación con las iglesias jóvenes (las de Asia, África y América Latina.)
Teológicamente hablando, Jerusalén no puso en tela de duda la naturaleza de la misión—proclamar Jesucristo—más bien parecía que se buscaba clarificar las metas de las misiones. En este contexto dos temas ocupaban la conferencia. Primero se intentaba enfrentar las filosofías seculares de ese tiempo que cuestionaban todas las religiones, por eso Jerusalén, a veces se considera un acercamiento a otras religiones. El otro tema importante para Jerusalén fue el sincretismo. Con el rápido crecimiento de muchas iglesias en el llamado tercer mundo, había, entre los misioneros, y especialmente los ejecutivos misioneros, que la pura fe y la sana doctrina se contaminaran por otras religiones. Jerusalén había tomado conciencia de una parte del colonialismo, pero el Cristianismo europeo todavía fue la medida de lo que fue sincretismo o no. ¡No había conciencia de que, quizás el Cristianismo europeo habría podido ser sincretista!
En la Habana, Cuba (1929) un tercer congreso latinoamericano se realizó y esta vez el tema de los roles de misionero y la iglesia latina surgió. Con la representación de Latinos casi al revés que en la conferencia de Panamá y en el espíritu de la conferencia de Jerusalén, la necesidad de incluir la iglesia local en la misión fue percibida. Había una fuerte y franca discusión entre los misioneros que pensaban que los líderes latinos no fueron bastante maduros para se encargaran de la obra y los latinos que resentían el control total de los misioneros. Esta discusión no fue resuelta.
Para el tiempo de la segunda conferencia del IMC en Tambaran, India (1938)10, había una verdadera búsqueda de las raíces de las misiones. Tambaran, cerca de Madrás en el sur de India tiene una iglesia que rastrea sus raíces a la misión de Tomás, el discípulo de Cristo y además, India era un país que había recibido misioneros occidentales. Por eso, y la menguando confianza en la empresa misionera, las cuestiones propuestas por las iglesias jóvenes fueron tomadas en serio. Por primera vez la idea que la misión se debe llevar a cabo por la iglesia entera, no solamente las iglesias antiguas fue reconocida, tanto como el hecho de que todo el mundo se debe ver como campo misionero.
También esta conferencia tuvo que enfrentar las reacciones producidas en Jerusalén. El informe de Hocking (1932), tan crítica de las misiones y proponiendo una actitud mucho más favorable a las otras religiones, causó una reacción liderado por Hendrick Kraemer en su libro, La misión cristiana en el mundo moderno. Basándose en la teología barthiana Kraemer, reafirmó la historicidad especial de la revelación cristiana en oposición de las religiones naturales y el compromiso a “la tarea incompleta de la iglesia”11. Por eso el evangelismo se definió más claramente:
Por evangelismo entendemos que la iglesia universal en todas sus ramas y a través del servicio de todos sus miembros, debe presentar a Jesucristo al mundo en el poder del Espíritu Santo, de tal manera que los hombres pongan su confianza en Dios por medio de él, le acepten como su Salvador y le sirvan como su Señor en la comunión de su iglesia.12 El evangelismo no se debe solamente al celo de los cristianos, sino más bien es el resultado de la iniciativa divina Pero la tarea nunca puede lograrse sin sacrificio. Las iglesias así como los individuos son llamados a morir a sí mismos y a sus intereses particulares para que el mundo pueda ser salvo. La adoración debe guiarnos al testimonio y el crecimiento espiritual, a darnos nosotros mismos.13
En Tambaran las posturas de Hocking y Kraemer fueron muy claras pero no había la posibilidad integrarlas en la teología.
Otro golpe fuerte que sufrió la empresa misionera en este período fue la Segunda Guerra Mundial (1939-1945.) Otra vez los dos mismos países misioneros y supuestamente cristianos se estaban matando en otra guerra sangrienta. Como en la primera guerra mundial, la guerra se extendió a las colonias de Alemania e Inglaterra. Esta vez el efecto fue mayor en que la guerra había dañado fuertemente a los países europeos. Económicamente Europa estuvo muy mal. Después de 1945 las colonias europeas en Asia y África empezaron a independizarse de sus viejas potencias colonialistas. Esa independencia de los países significó, a un cierto punto independencia para las iglesias. En algunos casos esto fue muy brusco y difícil pero en otros fue una bendición. Lo importante notar es la reducción del poder colonialista en el mundo y en la misión.
En Whitby, Canadá (1947) se convocó otra conferencia del IMC. Agregó casi nada del proceso de cuestionamiento pero quería proyectar al futuro para las misiones después de la Segunda Guerra Mundial. Con su tema de ‘Asociación en Obediencia’ (Partnership in Obedience), el tema de cómo las iglesias antiguas y las iglesias jóvenes deben trabajar juntas se trató. Lo que salió de estas reflexiones fue la Primera Conferencia Evangélica Latinoamérica (CELA I.) que tuvo lugar en Buenos Aires (1949.)14 Esta conferencia, según José Míguez Bonino fue la primera, que fue realmente latina. Fue organizada por latinos y trató los temas que los latinos querían. La iglesia protestante latina, agradecida por la participación misionera en su formación estuvo analizando la realidad de su propia misión en América Latina. La realidad de América Latina, la realidad de las iglesias protestantes, la naturaleza del evangelio y como se relaciona a esas realidades. La iglesia latina estaba empezando a examinar la misión propia en el mundo.
La reunión de Willengen, Alemania (1952)15 del IMC fue la primera conferencia que realmente empezó a enfrentar la relación de la misión con el colonialismo. Preguntó, ‘¿porqué misión?’ Aunque, la conferencia se convocó bajo el título: ‘la obligación misionera de la iglesia’ fue el concepto de la Missio Dei que dio respuesta. El concepto tiene su base en un escrito de Karl Barth en 1936, pero fue Karl Hartenstein que popularizó el concepto (aunque no la frase) en Willengen. La idea fue que la base de la misión no se radica tanto en la naturaleza de la iglesia sino en la de Dios. Bíblicamente la idea se base en la literatura juanina. ‘Como el Padre me envió, los envío a ustedes.’ (Juan 20.21.)Los Jesuitas en el siglo XVII usaba la palabra ‘misión’ para describir la Trinidad. En vez de enviar, la iglesia primariamente es enviada. En vez de llevar a cabo la misión, la iglesia tiene que compartir con Dios en SU misión al mundo. También esto quería decir que no todas las missiones ecclesiae corresponden a la missio dei. Es posible que la iglesia obra, en contra de la misión de Dios. La iglesia debe discernir la misión de Dios en el mundo y participar en ella. Esto muestra, que, no solamente el optimismo de Edimburgo se había evaporado por completo pero también las iglesias europeas y norteamericanas habían descubierto una misionología más humilde. La misión es de Dios no de la iglesia.
Sin embargo, luego este concepto se usó para casi quitar la iglesia de la misión. El argumento fue que, la misión es de Dios así que Dios se trata con el mundo directamente sin la intervención de la iglesia. Misionólogos como Hans Hoekendijk daba poco lugar para la iglesia en sí en su misionología. Para él, y muchos otros, la iglesia es una especie de estación de servicio donde los cristianos se llenan para luego volver al mundo para hacer la misión, la cual según Hoekendijk fue completamente secular. Por eso, para muchos, la missio dei se ha convertido en un tipo de Caballo de Troya, pero, según mis criterios debemos mantener el concepto sin caer en las aberraciones.
La reunión del IMC que tuvo lugar en Ghana (1957) cobra una importancia por dos mayores razones. Primero trató la pregunta más radical de este proceso de cuestionamiento: ¿qué es la misión cristiana? Se dijo que, si la misión es de Dios, así que el pueblo de Dios también debe ser misionero. Esto lleva la segunda razón por la importancia de Ghana; fue en esa reunión donde se decidió que el IMC y el CMI deben unirse. Había fuertes argumento a favor y en contra. Por ejemplo Max Warren dijo: «La misión y la unidad, ambas son interdependientes, por supuesto, pero no hay necesidad obvia para que esa interdependencia sea enfatizada administrativamente»16
A pesar de los argumentos tan convincentes por la pertenencia de la misión a la esencia de la iglesia, la misión estaba en peligro de ser consumida por los grandes intereses del movimiento ecuménico. Todos los intentos por advertir al IMC sobre los peligros de unirse con el Concilio de Iglesias fueron en vano. En la Tercera Asamblea del Concilio Mundial de Iglesias en Nueva Delhi (1961)17, el IMC apareció con su nueva identidad: Comisión y División de la Misión Mundial y Evangelismo (CWME, por sus siglas en inglés) Y no solo fue visto como un departamento del Concilio Mundial de Iglesias, sino que también se lo presentó como «la puesta de la obligación misionera de la iglesia exactamente en el centro del movimiento ecuménico»18.
En América Latina, 1961 fue un año misionológicamente importante también Durante los años cincuenta el liderazgo de las iglesias de América Latina se maduraron. Los líderes que fueron estudiantes en CELA I, ya fueron grande y lideres importantes en 1961. Bajo el título, ‘Cristo: La esperanza para América Latina’, la segunda CELA en Lima (1961)19, consideró la evangelización del continente. Pero esta evangelización no fue la de solamente la palabra dicha sino la en acción también. Pablo Deiros resume CELA II diciendo que fue:
Un llamado a la evangelización y a la inserción en la problemática humana del continente. El énfasis no fue tanto apologético o controversial como de afirmación de la fe y la misión de la iglesia. La relación entre la teología y la situación se hizo más marcada. Los materiales preparatorios se movieron en la dirección de una exploración del contenido teológico del Evangelio, de la realidad del ser humano y los pueblo latinoamericanos. (Deiros, La Historia, p. 766.)
Al mismo tiempo un grupo de evangélicos profesionales trabajando con estudiantes en América Latina que se había formado en 1959 estaba reunido en Huampani, Perú (1961.)20 Esta consulta trataba el tema de la responsabilidad social de la Iglesia en América Latina. No fue una consulta teológica tanto como de profesionales y pastores buscando una respuesta de tal problemática. La consulta llevó a la formación de la Junta de Iglesia y Sociedad en América Latina (ISAL), un grupo que Orlando Costas llamó: ‘el más consistentemente radical grupo protestante ecuménico en América Latina.’ Fue este grupo que trabajó, más al fondo los temas de la Teología de la Liberación antes que Gustavo Gutiérrez.
Mas que nada los delegados de esta consulta sentían una sensación de perplejidad frente los masivos problemas sociales que enfrentaba el continente en aquel momento. Se dieron cuenta de la necesidad de un profundo estudio sociológico de la sociedad y el posible rol que la iglesia podía tener. Pero, lo que fue importante es que la iglesia latina ya sabía que la misión era suya no la sociedades misioneras, fue una misión integral, tomando en cuenta alma y cuerpo y había una necesidad para más reflexión. Es interesante notar que tanto la iglesia en América Latina como el movimiento misionero ecuménico estaban pasando por los mismos procesos y haciendo las mismas preguntas.
En realidad, la unión de IMC y el CMI y ese cuestionamiento de la misión dejo más preguntas que respuestas. Muy pronto, la pasión se fue de la misión. Cuando se vio a la iglesia misma como misión, se hicieron a un lado las actividades misioneras.

La redefinición de la misión

A la luz de la naturaleza colonialista de la misión del siglo XIX y las crisis del siglo XX había una necesidad de una redefinición de la misión—un nuevo paradigma. Como vimos este proceso, que tomó lugar desde 1910 hasta 1961, fue largo y doloroso para las iglesias y las sociedades misioneras. Para la misionología ecuménica, 1961 fue un momento decisivo. Se vio que la misión fue una tarea de la iglesia, la iglesia entera y fue una misión integral.


En la historia que sigue, una vez más será importante notar como el contexto de ese replanteamiento afectó la teología, empezando con el movimiento de independencia de África. La gran mayoría de líderes misioneros ecuménicos, ya fue obvio que el colonialismo fue algo que había afectado la misión y su teología en una forma negativa. Así que cuando los países de África empezaron a independizarse al principio de la década de los sesenta, fue tomado como señal de la obra de Dios en liberar los países africanos de la opresión. El hecho de que la gran mayoría de los líderes de los movimientos de independencia fueron ex alumnos de escuelas misioneras fue simplemente más evidencia que el evangelio había afectado ese evento histórico.

Declaraciones ecuménicas
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