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Espiritualidad y solidaridad


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Jesús se compadece de las muchedumbres, de los enfermos, del sufrimiento humano. Se conmueve hasta las entrañas. Se hace escandalosamente solidario de aquellos que estaban oficialmente privados de toda solidaridad (leprosos, prostitutas, publicanos) .H. Mujica.

Lc 7, 36 –49: La pecadora perdonada

ESPIRITUALIDAD Y SOLIDARIDAD



Encuentros con José María Vigil –1993-

Pregunta: Cómo (sin pretender recetas, sino pistas) sostener la mística- las razones, la espiritualidad esperanzada en el día a día.-
FIELES EN EL DÍA –A- DÍA.

Un espíritu solidario que busca optar por los más pobres y sueña con la justicia para cada hijo de Dios, siempre encuentra, de una u otra manera la tensión entre utopía y realidad. La utopía es siempre tan u-tópica, tan “sin lugar”, tan en “otro lugar”, que incluso se resiste a tomar lugar en nuestras vidas.

“Es más fácil conquistar la libertad que administrarla cada día”, decía Bolívar. Es más fácil ganar una revolución que continuarla con una mística sostenida en los años siguientes. Es más fácil una insurrección heroica que la revolución diaria en la sociedad y en cada una de nuestras vidas.

Nuestra espiritualidad en la Solidaridad, en una opción se vive en el día a día. Disciplinada quizás sea la palabra, respetada, dando tiempo a cada cosa, al trabajo, al descanso, a la reflexión, a la convivencia, a la oración…

Cuanto más generadores de Solidaridad seamos, cuanto más impulso y potencia tenga nuestra mística, más necesitará de cauces, de márgenes, de horizontes para no dispersarse derramadamente inútil.

Disciplina, respeto a nosotros mismos y al otro, métodos, planificaciones evaluaciones, discernimientos, fidelidad en lo menudo, constancia, tenacidad, interioridad…son rasgos de nuestro espíritu. Es el “realismo” de las personas auténtica y coherentemente “utópicas”, con sueños y miradas de futuro vitales.

Pensar el Reino de Dios, la justicia, la dignidad, los derechos, la no muerte, la paz, la fraternidad es tener la capacidad de soportar sin escándalos insuperables y sin cansancios derrotistas la miseria y la ruindad, presentes en todas las obras humanas cuando se ven de cerca en la arena de lo real, sin idealizaciones. Sólo tiene verdadera esperanza el que lucha cada día por no escandalizarse ni desanimarse en el cotidiano .

La finalidad en el día- a- día, en el plano individual, es también el sentido de coherencia personal, de la unidad de la vida personal, la superación de las esquizofrenias de doble cara o doble moral.

El ser nosotros mismos, con las “madureces” (adultez) que vayamos alcanzando, la armonía de relacionamiento con los demás en los diferentes círculos (familia, comunidades, equipos de trabajo, movimiento, sindicato, trabajo pastoral ,militancias, ecumenismo, ocio, descanso, estudio) se considera cada vez más hoy día como un requisito necesario para la autenticidad personal, para la santidad de todo cristiano.

Mantenerse abierto a la crítica comunitaria, dispuesto al discernimiento, a la dinamización de la propia conciencia, así como la realización coherente de la democracia, el respeto a la vida del otro, el diálogo, la manera de amar, en el modo de trabajar y de convivir con la gente en nuestra experiencia social, cultural, pastoral son válidas experiencias espirituales.

Por no saber vivir armónicamente el día- a- día muchos, han destruido su familia, su afectividad, su equilibrio personal su utopía política, su búsqueda de santidad cristiana.

La fidelidad real en el día- a- día implica la superación del autoengaño en que viven aquellos que ven con gran indignación ética injusticias nacionales o mundiales, los que sienten profunda compasión por los pobres lejanos pero simultáneamente no tienen compasión hacia los más cercanos, los prejuzgan, no perciben sus deberes hacia los más cercanos, no perciben la necesidad de los cercanos de ser cuidados (familia, comunidad, el prójimo que se cruza), ni buscan alternativas ante lo dificultoso de abordar o cuidar con lo que se puede o se tiene.

En el día -a -día es donde es más difícil superar las incoherencias personales, la contradicción entre la utopía, los ideales, la generosidad, los gestos nobles por una parte y por otra los egoísmos en la convivencia, la corrupción, la falta de responsabilidad en lo pequeño, la debilidad en lo humano.-

La armonía personal se juega en los planos íntimos, privado, familiar, comunitario, productivo, vecinal, laboral, público.-

Quienes sostienen la Solidaridad llevan la fidelidad –y su contradicción como carga-desde la raíz de su persona hasta los detalles mínimos que a veces se descuidan. Ellos irradian mística, contagian con su apasionado trabajo, chorrean esperanza, porque la experiencia en Solidaridad no es activismo, ni proselitismo, ni vanguardismo, ni una mera palabra de moda, es un talante, un “espíritu” que brota de lo hondo de la persona para volcarse en procesos e historias, es un servicio con espíritu comunitario y con voluntad de organización porque debe sostenerse en el tiempo, porque creemos en los resultados que enfrentan a la idea de que está todo pre-destinado.

Es un servicio que va acompañado en el día- a-día de lo que en Brasil se llama “teimosia”, es decir con terquedad, constancia, tesón, un auténtico aguante.-

La Solidaridad no es lástima sino compasión, no es eventualidad sino comunión de compromiso, no es limosna sino comunión de bienes. Es decir, desafíos que exigen aguante.

La delicada fidelidad diaria a la Solidaridad es la mejor garantía de la veracidad de nuestras búsquedas, nuestros sueños, nuestras utopías.- ¡Cuánto más utópicos, más cotidianos!

El hombre y la mujer nuevos, llenos de espíritu, que se juegan su cotidianeidad en la Solidaridad, no negocian lo innegociable, no justifican lo injustificable (mecanismos perversos de hambre, muerte y exclusión, injusticias) aún en los días más grises.

El día- a- día es el test más fiable para mostrar la calidad de nuestra vida y el espíritu que la inspira. “Dinos cómo vives un día ordinario, un día cualquiera, y te diremos si vale tu sueño del mañana.-“

La utopía por un hoy y un mañana justo, en paz y fraterno no es quimera. Debe afrontar la “increíble inercia de lo real” (Guardini), “la insoportable levedad del ser “ (Kundera).

El kairós se puede vivir hoy en el kronos. En el kronos estalla, y se ha de ir acogiendo hoy, cada día.-





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