Página principal

«espacio de experiencia» y «horizonte de expectativa» dos categorias historicas


Descargar 98.36 Kb.
Página3/3
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño98.36 Kb.
1   2   3

Basta ya de ejemplos, Con el concepto histórico de la aceleración se adquiere una categoría histórica del conocimiento que es adecua­ da para revisar el progreso, que se ha de concebir sólo como optimi­zante (en inglés improvement, en francés perfectionnement).

De eso ya no se va a hablar más aquí. Nuestra tesis histórica dice que la diferencia entre experiencia y expectativa aumenta cada vez más en la modernidad o, más exactamente, que la modernidad sólo se pudo concebir como tiempo nuevo desde que las expectativas apla­zadas se alejaron de todas las experiencias hechas, anteriormente. Como ya se mostró, esta diferencia ha sido conceptualizada en la «his­toria en general» y su cualidad específicamente moderna en el con­cepto de «progreso».

(24). Kant: Zum ewigen Frieden (1795), AA vol: 8 (1912), pág. 386.

(25). Larnartine: Histoire de la Resuuration,-.vol. 1, París, 1851, pág. 1.

(26). J. A. Froude, cit. Asa Briggs: The Age of Improvement, Londres, 1959, pág..3.

352 SEMÁ-NTICA DEL.CAMBIO HISTÓRICO DE LA EXPERIENCIA

Para examinar el rendimiento de nuestras dos categorías de pro­greso, esbozaremos finalmente dos campos semánticos que -no tie­nen que- ver inmediatamente con el tiempo histórico, como ocurría con «progreso e «historia». Con ello se mostrará que la-clasifica­ción de los conceptos sociales y políticos según las categorías de «ex­pectativa» y «experiencia» ofrece, sin embargo, una clave para mos­trar el tiempo histórico que se está modificando- Las series de ejemplos proceden de la topología constitucional.

Mencionaremos en. primer lugar el uso lingüístico alemán que tiende a formas de organización federales correspondientes a las si­tuaciones necesarias de la vida humana y de toda política. La esen­cia de la unificación, muy desarrollada entre los estamentos a Fina­les de la Edad Media, llevó con el transcurso del tiempo a la expresión «federación» [Bund], fácil de retener en la memoria. (27) Esta expre­sión -más allá de la terminología ltina- sólo se encontró después de que las fórmulas de unificación, siempre inseguras, hubieran ma­durado un éxito temporalmente limitado pero repetible. Lo que en principio sólo se juraba verbalmente, a saber, los pactos individua­les en los que se asociaban mutuamente, se comprometían o se man­comunaban durante determinados plazos, se conceptualizó como federación por un efecto retroactivo, a consecuencia de la institucio­nalización que se consiguió. Un «pacto» individual tenía aún el sig­nificado primario de un concepto de ejecución presente, mientras que «Federación» podía abarcar una situación institucionalizada. Esto se muestra, por ejemplo, en el desplazamiento del sujeto de la acción cuando se habla de « las ciudades de la Federación» en lugar de (da federación de ciudades». El auténtico sujeto de la acción está oculto en el genitivo. Mientras que una «Federación de ciudades» aún resal­taba a los miembros individuales, «las ciudades de la federación» se organizaban en una unidad de acción, a saber, la Federación».

Así, las múltiples alianzas, los pactos, se consolidaron por un efec­to retroactivo en un singular colectivo. La «Federación» recopilaba una experiencia ya reunida y conceptualizada bajo un concepto úni­co. Se trata, pues, -dicho acentuadamente- de un concepto clasifi­cador de experiencias. Está saturado de una realidad pasada que, en el tren de las acciones políticas, podía ser conducida al futuro y con­tinuar escribiéndose.

(27). Para lo que sigue véase Reinhart Koselleck: artículo «Bund, Bündnis, Föderalismus, Bundesstaat», en Brunner/ Conze/ Koselleck: Geschicht/fiche Grundbegrif­fe, vol- 1, (1972), pág. 582 sigs.

DOS CATEGORÍAS HISTÓRICAS 353

Algo similar se puede mostrar en numerosas expresiones de la terminología jurídica y constitucional de finales de la Edad Media y comienzos de la Modernidad. Sin que esté permitido interpretar demasiado sistemáticamente todos sus significados y sobrepasarlos así teóricamente, respecto a su clasificación temporal se puede de­cir que se trataba rotundamente de conceptos de experiencia que se alimentaban de un pasado presente.

Completamente distinta es la tensión temporal de tres conceptos de federación que sólo se acuñaron a finales del antiguo Reich: fede­ración de estados, estado federal y república Federal. Creadas alre­dedor de 1800, las tres expresiones son en principio palabras artifi­ciales, en las que la república federal de Johannes von Müller seguramente se formó apoyándose en la république fédérarive de Mon­tesquieu. (28) Las tres expresiones artificiales en absoluto se basaron solamente en la experiencia. Tendían a llevar determinadas posibili­dades de organización federal, contenidas en el antiguo Reich, a un concepto que se pudiera utilizar en el futuro. Se trataba de concep­tos que no se podían derivar del todo de la constitución del Reich, pero que sí extraían de ella determinados tramos de experiencia para poder realizarla en el futuro como experiencia posible- Aun cuando el Sacro Imperio Romano ya no podía ser concebido por el káiser' y el Reichstag como imperio -indefinible-, al menos había que sal­var para el nuevo siglo las ventajas de las formas de constitución fe­derales de Estados medio soberanos: es decir, no tolerar ningún Es­tado absoluto o revolucionario. Es seguro que con este recurso a experiencias del antiguo Reich se anticipó la futura constitución de la federación alemana, aun cuando su realidad no se pudiera ver aún. Dentro de la organización del Reich se hicieron visibles estructuras a más largo plazo, que ya se podían experimentar como posibilida­des venideras. Precisamente porque elaboraban experiencias impre­cisas y ocultas, los conceptos contenían un potencial de pronóstico -que extendía un nuevo horizonte de expectativa. Así pues, ya no se trata de conceptos clasificadores de experiencias, sino más bien de conceptos creadores de experiencias.

Una tercera expresión acuñada nos lleva totalmente a la dimen­sión del futuro. Se trata de la expresión «Federación de pueblos», que Formó Kant para trasladar a determinación de fines morales y polí­-

(28). Johannes v. Müller: «Teucschlands Er~vartungen von Fürsienbundev, en S W, vol. 24, Stuttgart, Tubinga, 1833, pág. 259 sigs.; cblontesquieu: Esprir des lois, 9,1, Pa­ris, 1845. pág. 108.

354 SEMANTICA DEL CAMBIO HISTORICO DE LA EXPERIENCIA

ticos lo que, hasta entonces, se esperaba como el reino de Dios en la tierra. En rigor, el concepto se convierte en una anticipación. Como ya se dijo, Kant esperaba que llegase a ser realidad en el futuro una federación republicana de pueblos organizados por ellos mismos en intervalos de tiempo cada vez más cortos, esto es, con una acelera­ción creciente. Desde luego anteriormente se habían proyectado va planes de federación supraestatales, pero no un esquema de organi­zación global cuya realización fuese un dictado de la razón práctica. La «federación de pueblos» era un puro concepto de expectativa al que no podía corresponder ninguna experiencia anterior.

El indicador de temporalidad contenido en la tensión, pretendi­damente antropológica, entre experiencia y expectativa proporciona una norma para poder abarcar también el nacimiento de la moder­nidad en el concepto de constitución. Al preguntar por sus extensio­nes temporales, la acuñación lingüística del concepto de constitución da fe de una separación consciente entre el espacio de experiencia y el horizonte de expectativa, convirtiéndose en tarea de la acción política la conciliación de esa diferencia.

Esto se comprueba con mayor claridad en una segunda serie de ejemplos. Los tres modos aristotélicos de gobierno -monarquía, aris­tocracia, democracia- que en sus formas puras, mixtas o decaden­tes aún eran suficientes para elaborar experiencias políticas, se trans­forman alrededor de 1800 desde el punto de vista de la filosofía de la historia. Los tres tipos de organización se fuerzan a una alternati­va: «despotismo o república», conteniendo los conceptos alternati­vos un indicador temporal. Alejándose del despotismo del pasado, el camino histórico conduciría a la república del futuro. El antiguo concepto político más amplio de res publica, que podía abarcar has­ta entonces todos los modos de gobierno, adquiere así un carácter restringido de exclusividad, pero referido al futuro. Este cambio, des­crito aquí con brevedad, había sido encauzado-teóricamente desde hacía mucho tiempo. El resultado se hace apreciable en tiempos de la Revolución Francesa. Un concepto utilizado histórica o teóricamen­te, en 'todo caso saturado de experiencias, se convierte en un concepto de expectativa. Este cambio perspectivista también se puede mos­trar ejemplairmente en Kant. (29) Para él, la «república» era una deter­minación de fines derivada de la razón práctica a la que el hombre aspiraba continuamente. Kant utilizó la nueva expresión de. «repu-­

(29). Véase el artículo «Demokratie», en Brunner/ Conze/ Koselleck: Geschichtli­che Grundbegriffe, vol. 1, pág. 848 ss.

DOS CATEGORIAS HISTORICAS 355

blicanismo» para indicar el camino que conduce a ella. El republi­canismo indicaba el principio del movimiento histórico e impulsar­o es un mandato de la acción política. Cualquiera que sea la consti­tución que esté hoy en vigor, de lo que se trata a la larga es de sustituir la dominación de hombres sobre hombres por la dominación de las leyes, esto es, realizar la república.

El «republicanismo» fue, pues, un concepto de movimiento que, en el espacio de la acción política, efectuaba lo mismo que el «pro­greso» prometía cumplir en la historia total. El antiguo concepto «re­pública», que notificaba tina situación, se convirtió en telos y a la vez se temporalizó -con la ayuda del sufijo «ismo»- convirtiéndo­se en un concepto de movimiento. Sirvió para anticipar teóricamen­te el movimiento histórico en ciernes e influir prácticamente en él. La diferencia temporal entre todas las formas de gobierno hasta en­tonces conocidas y la futura constitución que se esperaba y anhela­ba se puso bajo un concepto que influía en el acontecer político.

Con esto queda circunscrita la estructura temporal de un concepto que vuelve a aparecer en numerosos conceptos siguientes cuyos pro­yectos de futuro intentan desde entonces alcanzarse y superarse. Al «republicanismo» le siguió el «democratismo», el «liberalismo», el «socialismo», el «comunismo», el «fascismo», por citar únicamente las expresiones especialmente eficaces. Durante su acuñación, to­das las expresiones citadas tuvieron un contenido de experiencia mí­nimo o nulo y, en cualquier caso, no tenían aquel al que se aspiraba al formar el concepto. En el curso de su realización constitucional surgieron, naturalmente, numerosas experiencias antiguas y elemen­tos que va estaban contenidos en los conceptos aristotélicos de orga­nización. Pero los conceptos de movimiento se distinguen de la anti­gua topología por su finalidad y su función. Mientras que el uso lingüístico aristotélico, que había puesto en circulación los tres ti­pos de organización, sus formas mezcladas y decadentes, apuntaba a posibilidades finitas de autoorganización humana, de modo que se podían deducir históricamente uno del otro, los conceptos de movi­miento que se han citado iban a descubrir un futuro nuevo. En vez de analizar una posibilidad finitamente limitada de presuntas opor­tunidades de organización, tenían que ayudara crear nuevas situaciones de organización. .

Visto desde la historia social se trata de expresiones que reaccio­naron ante el desafío de una sociedad que cambiaba técnica e indus­trialmente. Servían para ordenar bajo nuevos lemas alas masas cor­porativarnente desmembradas; en ellos entraban a formar parte

356 SEMÁNTICA DELCAMBIO HISTORICO DE LA EXPERIENCIA

intereses sociales, diagnósticos científicos y políticos. Por eso tienen siempre carácter de lema para la fundación de partidos. El campo lingüístico sociopolítico viene inducido desde entonces por la ten­sión abierta progresivamente entre experiencia y expectativa.

Sigue siendo común a todos los conceptos de movimiento una pro­ducción compensatoria elaborada por ellos. Cuanto menor sea el con­tenido de experiencia, tanto mayor será la expectativa que se deriva de él. Cuanto menor la experiencia, mayor la expectativa, es una fór­mula para la estructura temporal de lo moderno al ser conceptuali­zada por el «progreso». Esto Fue plausible mientras todas las expe­riencias precedentes no Fueron suficientes para cimentar las expectativas que se pudieran derivar del proceso de un mundo que se estaba transformando técnicamente. Ciertamente, si se realizan los proyectos políticos correspondientes después de haber sido ori­ginados por una revolución, entonces se desgastan las viejas expec­tativas en las nuevas experiencias. Esto es válido para el republica­nismo, el democratismo y el liberalismo hasta donde- la historia permite emitir un juicio en la actualidad. Presumiblemente seguirá siendo válido también para el socialismo y para el comunismo, si se le declara establecido.

Así, podría suceder que una determinación relacional antigua vol­viera de nuevo por sus Fueros: cuanto mayor sea la experiencia, tan­to más cauta, pero también tanto más abierta la expectativa. Más allá de cualquier énfasis, se habría alcanzado entonces el final de la « mo­dernidad» en el sentido del progreso optimizante.

La aplicación histórica de nuestras dos categorías metahistóri­cas nos proporcionó una clave para reconocer el tiempo histórico, especialmente el nacimiento de lo que se ha llamado modernidad como algo diferenciado de tiempos anteriores..De este modo, ha que­dado claro a la vez que nuestra suposición antropológica, esto es, la asimetría entre experiencia y expectativa, era un producto específi­co del conocimiento de aquella época de transformación brusca en la que esa asimetria se interpretó como progreso. Por supuesto, nues­tras categorías ofrecen algo más que un modelo de explicación de la génesis de una historia progresiva que sólo Fue conceptualizada como «tiempo nuevo».

Nos remiten igualmente a la parcialidad de interpretaciones pro­gresivas_ Pues es evidente que las experiencias sólo se pueden reu­nir porque -como experiencias- son repetibles. Así pues, debe ha­ber también estructuras de la historia, formales y a largo plazo, que permitan reunir repetidamente las experiencias. Pero entonces debe



DOS CATEGORIAS HISTÓRICAS 357

poder salvarse también la diferencia entre experiencia y expectativa hasta el punto de que se pueda concebir de nuevo la historia como susceptible de ser enseñada. La Historie sólo puede reconocer lo que cambia continuamente y lo nuevo si. está enterada de la procedencia en la que se ocultan las estructuras duraderas. También éstas se tie­nen que buscar e investigar, si es que se pretenden traducir las expe­riencias históricas a la ciencia histórica.
1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje