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Envejecimiento y nutricion


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Dr Jorge Blanco Anesto

Dr Arturo Rodríguez Ojeda
ENVEJECIMIENTO Y NUTRICION:

Uno de los grandes problemas que enfrenta hoy el mundo desde el punto de vista demográfico es el envejecimiento poblacional y la repercusión en todas las esferas de la sociedad en relación con este grupo poblacional.

No existe hasta el momento una definición satisfactoria de anciano, constituyendo este el primer problema para abordar la temática. Independientemente de esto se ha llegado a un concenso y el término anciano se aplica a las personas mayores de 65 años. El envejecimiento como proceso es un fenómeno complejo que abarca cambios moleculares, celulares, fisiológicos, psicológicos e incluso sociales.

Para iniciar el desarrollo del tema abordaremos en primer lugar una clasificación interesante y atractiva que nos permite delimitar en materia de nutrición como diseñar una estrategia de promoción, prevención e intervención para lograr una longevidad satisfactoria y una mejor calidad de vida. Se debe marcar una pauta entre lo que se conoce como «envejecimiento habitual » y «envejecimiento satisfactorio».

Lo que los estudios tanto longitudinales como transversales han descrito hasta el momento es lo siguiente: en el envejecimiento habitual influyen dos elementos fundamentales:


  1. Los efectos de las enfermedades asociadas a lo largo de la vida teniendo en cuenta que la prevalencia de las enfermedades crónicas degenerativas es alta en este segmento de la población y conducen a un elevado consumo de una gran variedad de fármacos.

  2. El estilo y la forma de vida : dieta, actividad física, hábitos tóxicos como el alcohol, el tabaquismo y acontecimientos psicológicos.

El envejecimiento satisfactorio abarca aquellas personas que durante su vida no han presentado los factores de riesgos antes mencionados, por lo que los cambios en las funciones orgánicas que se producen con la edad son escasos o nulos y logran una longevidad satisfactoria y una mejor calidad de vida.


Teorías del Envejecimiento
Se plantea que con el aumento de la expectativa de vida, el envejecimiento es el período más largo de la vida, ya que tras el nacimiento y desarrollo que nos permiten llegar a la actividad reproductora, el individuo empieza su envejecimiento.

En la década del 90, cuando Medvedev revisó las teorías del envejecimiento recopiló alrededor de 300. Si bien es conocido que enfrentamos un proceso fisiológico multifactorial pero al mismo tiempo individualizado, los investigadores nos preguntamos hoy en día: ¿ Por qué se produce el envejecimiento ?

De todas las teorías estudiadas hasta el momento, hay una que cada vez cobra más fuerza dentro del campo de la medicina y la biología molecular: La Teoría de la Oxidación o la de los Radicales Libres (RL).

El proceso de oxidación, consecuencia de la utilización para llevar a cabos los procesos respiratorios que facilitan los procesos metabólicos que permiten la vida, conduce a la pérdida funcional que conlleva al envejecimiento. Los RL conocidos también como Especies Reactivas del Oxígeno (EROs), que se originan en nuestras células como consecuencia de la utilización del oxígeno, son altamente reactivos y por ello dañan todo tipo de biomoléculas, proteicas, lipídicas y material genético de las células (ADN) dando origen a un gran números de enfermedades que limitan la prolongación de la vida de la especie humana y afectan su calidad de vida.

Parece cada vez más confirmado que el daño mitocondrial, producido por los radicales libres, origina una pérdida de capacidad bioenergética en las células que conduce al envejecimiento y muerte de la las mismas y consecuentemente a la del individuo.

Dado que la población geriátrica es muy heterogénea se hace diferencia entre edad biológica o funcional y edad cronológica. La edad biológica responde a los diferentes procesos que acontencen en cada individuo de una población con la misma edad cronológica. Basados en estas teorías podemos asumir que el funcionamiento del organismo se basa en un perfecto equilibrio entre niveles de pro-oxidantes (EROs) y de antioxidantes. Es la pérdida de este equilibrio, por un exceso en la producción de los RL y una menor disponibilidad de sustancias antioxidantes capaces de neutralizar su acción, lo que conlleva al estrés oxidativo que subyace a la enfermedad y al envejecimiento. Por lo indicado podemos plantear a los antioxidantes como una herramienta útil para neutralizar o enlentecer el deterioro homeostático que tiene lugar en el envejecimeinto, demostrando así su papel en la reducción de la morbilidad y mortalidad que acontecen al avanzar la edad.


Datos demográficos de la Región y de Cuba.
De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aún a pesar de la declinante tasa de crecimeinto de la población en casi todo los países, la población mundial está envejeciendo y es mayormente urbana. De esa misma forma la región se esta envejeciendo y presenta un perfil de morbilidad y mortalidad que muestra la coexistencia de enfermedades crónicas degenerativas y enfermedades asociadas a la pobreza y la malnutrición.

Para el año 2000 se estimaba que en América Latina y el Caribe la población aumentaría a 42 millones de personas y que para el 2020, el 12, 4 % de la población, es decir 82 millones de personas, tendrán más de 60 años.


En Cuba la esperanza de vida al nacer según el último reporte de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) es de 76 años. El 14, 5 % de la población es mayor de 60 años y la población de 60 a 74 años representa el 69 % de los adultos mayores. Es importante también conocer que en el 41,5 % de los hogares hay al menos un adulto mayor. Estas cifras reflejan las características demográficas del envejecimiento y nos da la magnitud de lo que en materia de alimentación y nutricición debemos prepararnos para ofrecer y lograr una mejor calidad de vida en la población anciana.

Independientemente de los conceptos a lo que hemos hechos referencias es objetivo destacar que la malnutrición en las personas mayores es un fenómeno multicausal y epidemiológicamente contrastado, pero que todavía se encuentra muy lejos de estar completamente delimitado.

Los ancianos constituyen un grupo de riesgo vulnerable para desarrollar desnutrición e influyen múltiples factores a los cuales nos referiremos a continuación.
ASPECTOS FISIOPATOLOGICOS Y NUTRICIONALES.


  • Cambios fisiológicos relacionados con la edad.

1. Cambios en la composición corporal.




  • Reducción de la masa magra que afecta a todos los órganos, relacionada con la actividad física realizada regularmente, proceso conocido como sarcopenia.

  • Incremento del tejido adiposo.

  • Pérdida del agua corporal total.

  • Disminución de la densidad mineral ósea en hombres y mujeres.




  1. Cambios funcionales de los diferentes órganos.




    • Disminución del gasto y de la reserva cardíaca con una mayor incidencia de la enfermedad cardiovascular.

    • Cambios anatómicos y funcionales a nivel renal que conducen a una reducción del filtrado glomerular, del aclaramiento de creatinina y de la capacidad de concentración. Puede verse alterado el metabolismo de la vitamina D y de la hormona antidiurética.

    • Afectación gastrointestinal en sus diferentes fases:




      • Alteraciones de la dentición: pérdida de piezas dentarias, caries, protésis dentales que dificultan la masticación.

      • Alteraciones en la motilidad esofágo-gástrica que se traduce en disfagia, enlentecimiento del vaciamiento gástrico o intestinal que puede favorecer el estreñimiento, con la consiguiente sensación de repleción precoz.

      • Reducción de la función secretora salival, gástrica, pancreática que derivan en maldigestión y/o malaabsorción.

      • Disminución de la capacidad absortiva por reducción del flujo esplácnico o por sobrecrecimiento bacteriano.




        • Pérdida de la sensibilidad olfativa y gustativa que puede inducir anorexia y conductas alimentarias erróneas como el excesivo consumo de sal y azúcar.

        • Pérdida de la reserva funcional de las glándulas endocrinas y que conducen a una reducción de la sensación de sed, mayor incidencia de diabetes y otras.

        • Alteración de la función inmune celular y humoral.


Factores de riesgo de desnutrición.
Las causas más frecuente de malnutrición y pérdida de peso en la población geriátrica son:


  1. Disminución de las necesidades energéticas por reducción del metabolismo basal y de la actividad física, lo que conlleva a una menor ingestión de alimentos.

  2. Alteraciones del gusto, olfato y xerostomía.

  3. Dietas restrictivas y monótonas de larga duración.

  4. Dificultad en la masticación por problemas en la cavidad oral, pérdida de piezas dentarias, mal ajuste de protésis.

  5. Alteraciones de la deglución por problemas neurológicos como los accidente vascular cerebral, enfermedades neuromusculares, demencia, enfermedad de Parkinson y otras alteraciones de la motilidad esofágica.

  6. Polimedicación y polifarmacia.

  7. Problemas emocionales , fundamentalmente síndrome depresivo.

  8. Alteraciones cognitivas como delirio, demencia.

  9. Conductas alimentarias anómalas, por ansiedad, fobias, anorexia nerviosa crónica o tardía, psicosis, alcoholismo.

  10. Problemas sociales por aislamiento, soledad, pérdida del conyuge o cuidador adecuado, problemas de convivencia.

  11. Aumento de la dependencia para el autocuidado, para comer solo.

  12. Pérdida de la capacidad o posibilidad de elección de los alimentos o productos preferidos por problemas económicos o imposibilidad de desplazamiento.


Interacción de la nutrición y el proceso de envejecimiento:


  • La mayoría de las funciones corporales declinan progresivamente a lo largo de la vida adulta. La pregunta es cómo la nutrición y formas del estilo de vida contribuyen a empeorar o mejorar la pérdida de tejidos y funciones ligadas a la edad.

  • La frecuencia de enfermedades crónicas degenerativas se incrementan con la edad. Existe clara evidencia científica de que los factores dietéticos están implicados en la etiología de estas enfermedades, que a su vez pueden beneficiarse de una intervención nutricional.

  • La mayoría de las personas comen menos a medida que la edad avanza y, en consecuencia, las ingestas de nutrientes pueden resultar más bajas que las recomendadas. Se necesitan más estudios longitudinales para precisar si las personas de edad tienen adecuado suministro de energía y nutrientes para mantener y aún mejorar su salud.

  • Con la edad, los aportes alimentarios tienen un rendimiento metabólico menor y el apetito tiende a disminuir. Por tanto, es indispensable administrar al organismo los nutrientes necesarios, sobre todo si el individuo se mantiene activo.

  • Es necesario distinguir entre el anciano sano y el anciano enfermo. En el sujeto sano la alimentación equilibrada debe ser suficiente para prevenir las carencias nutricionales y así retrasar el proceso de envejecimiento y evitar la aparición de las enfermedades. En el individuo enfermo, el frecuente aumento de los requerimientos nutricionales no va acompañado de un aumento en la alimentación, lo que provoca una disminución de las reservas corporales y una mayor suceptibilidad del organismo a las carencias de micronutrientes.

Interacciones fármacos-nutrientes:


La gravedad de la interacción dependerá de factores como :


  • El estado nutricional en el momento en que se produzca dicha interacción.

  • Tipo de medicamento, dosis y duración del tratamiento.

  • Consumo de uno o varios fármacos, simultánea y crónicamente




Fármacos

Efectos en el organismo

Paracetamol (analgésico)

Disminuye el valor biológico de la proteína

Laxantes

Disminuye la absorción de vitaminas y minerales

Digoxina (cardiotónico)

Disminuye el apetito

Diuréticos

Aumenta la excreción de potasio

Colestiramina (hipocolesteromiante)

Disminuye la absorción de ácido fólico, vitaminas A y K

Antiácidos

Disminuye la absorción de ácido fólico

Tetraciclinas (Antibióticos)

Disminuye la absorción de calcio

Cefalosporina, gentamicina y cloramfenicol (antibióticos)

Disminuye el metabolismo proteico y vitaminas D y K

Salicilatos (analgésicos)

Disminuye los valores séricos de ácido fólico.

Fenobarbital y fenitoína (anticonvulsivantes)

Disminuye el metabolismo del ácido fólico

Metotrotexato (antitumoral)

Disminuye la absorción y el metabolismo del ácido fólico

Aspirina (analgésico)

Disminuye el Hierro (hemorragias)

Cimetidina (antiulceroso)

Interfiere en la absorción de la vitamina

B 12





VALORACION DEL ESTADO NUTRICIONAL EN LOS ANCIANOS.
En los últimos años se han desarrollados varios intrumentos de valoración geriátrica para diagnosticar y tratar a pacientes ancianos de alto riesgo. Sin embargo se ha prestado escasa atención a la identificación de los pacientes ancianos que podrían beneficiarse de la detención precoz de la desnutrición. Los componetes principales de una buena valoración geriátrica debe abarcar cuatro áreas: salud física, capacidad funcional, salud psicológica y capacidad funcional.

La valoración del estado nutricional de la población anciana requiere de estudios clínicos que evalúen los signos físicos de salud o enfermedad en relación con la nutrición, estudios alimentarios para estimar la ingesta de nutrientes en relación con los patrones aceptados y estudios de laboratorios que aporten datos sobre las cantidades de determinados elementos existentes en el organismo o que valoren funciones bioquímicas concretas que dependen de un aporte adecuado de determinados nutrientes. Una sola medida rara vez basta para establecer el nivel de malnutrición de una población, la mejor forma de realizar una valoración nutricional consiste en un utilizar una combinación de diversos métodos.

Para valorar el estado de nutrición como parte de la evaluación geriátrica de los pacientes ancianos en clínicas, residencias u hospitales, o de las sujetos suceptibles a sufrir desnutrición se diseño y convalidó un método de valoración nutricional sencillo y rápido: la Minievaluación Nutricional ( Mini Nutritional Assesment, MNA). El objetivo de la MNA consiste en evaluar el riesgo de malnutrición para permitir una intervención nutricional precoz en los casos necesarios.

La MNA está constituida por mediciones y preguntas sencillas que se completan en timepo breve y consta de los siguientes puntos:




  • Medidas antropométricas: peso, talla y pérdida de peso.

  • Valoración Global: seis preguntas relacionadas con la forma de vida, medicaciones y movilidad.

  • Preguntas sobre la dieta: seis preguntas relacionadas con el número de comidas, ingesta de alimentos y líquidos y autonomía en la alimentación.

  • Valoración subjetiva: autopercepción de la salud y la nutrición.

Sistema de puntuación de la MNA:




  • Puntuación máxima: 30 puntos.

  • Sin riesgos de desnutrición: 24 punto o más.

  • Riesgo de malnutrición: entre 17 y 23, 5 puntos.

  • Malnutrición: Menos de 17 puntos.

Independientemente de este instrumento mencionaremos los principales indicadores de malnutrición en la población anciana:


  • Significativa pérdida de peso.

  • Peso bajo o alto en relación con la talla.

  • Significativa reducción de la circunferencia del brazo.

  • Incremento o disminución de los pliegues cutáneos.

  • Obesidad.

  • Significativa reducción de los niveles séricos de albúmina.

  • Cambios significativos en el estado funcional.

  • Ingesta inapropiada de alimentos.

  • Niveles séricos inadecuados de vitaminas y minerales.


EFECTO DE LAS DEFICIENCIAS NUTRICIONALES EN LA POBLACION ANCIANA.


  • Disminución de los requerimientos de energía alrededor de 100 Kcal por década, em proporción a la reducción en cantidad de tejido metabólicamente activo. Al disminuir la ingestión se hace más difícil satisfacer los requerimientos de micronutrientes (vitaminas, minerales y oligoelementos) por lo que la dieta debe tener como rango distintivo una alta densidad nutrimental (relación energía/nutriente que aporta cada alimento). El estudio realizado por Fiatorone y colaboradores en 1990 en un grupo de enfermos residentes en un hogar de ancianos que clasificaron como sarcopénicos demostró una ingestión de Vitamina D, Magnesio (Mg++ ), Calcio (Ca++) y Zinc (++) muy por debajo de las recomendaciones.


La preservación de la masa muscular en los ancianos es una estrategia para preservar la fuerza y la movilidad.




  • Disminución de la densidad ósea y de la síntisis cutánea de Vitamina D: Su inadecuada ingestión incrementa la pérdida de hueso y eleva el riesgo de fractura. Aumenta la morbilidad y mortalidad en este grupo poblacional. Los niveles séricos de 25 hidroxi vitamina D, considerado como su mejor indicador clínico disponible en el organismo, disminuye con la edad, (Tsai y colaboradores en 1987) y es aún más bajo durante el invierno y la primavera. Los niveles disminuidos entre los ancianos reflejan:

  • Una disminución en la ingestión.

  • Menor exposición a los rayos solares.

  • Síntesis cutánea menos eficiente (Webb y colaboradores en 1988)

Existen estudios epidemiológicos de intervención en población anciana que demuestran que la suplementación con vitamina D y calcio tiene efectos beneficiosos y protectores al prevenir las fracturas incluyendo la de la cadera que es la de mayor incidencia en esta etapa de la vida. Ejemplo: Chapuy y colaboradores en 1992 y 1996, Davison-Hughes y colaboradores en 1997, Prince 1997.

El ejercicio regular, sistemático y planificado de acuerdo al estado de salud-enfermedad del individuo contribuye también a prevenir la pérdida de masa ósea.

En el país disponemos de un suplemento nutricional a base de soja y enriquecido con calcio (LACTOSOY), para la población mayor de 65 años. También disponemos de un suplemento de calcio para las personas mayores de 60 años.




  • Las Enfermedades Cardiovascular, en particular la Enfermedad Isquémica Coronaria (EIC) constituye la principal causa de muerte en el mundo así como en el país. Los niveles séricos elevados de homocisteína, la hipermocisteinemia, es considerado un factor de riesgo cardiovascular independiente según los múltiples estudios epidemiológicos realizados con una alta evidencia científica. Estos niveles moderadamente elevados con el envejecimiento (Selhub y D’Angelo) pueden incrementar el riesgo de sufrir una EIC y Accidente Vascular Encefálico (Clarke y colaboradores 1991, Veland δ Repum 1989) así como Enfermedad Oclusiva Vascular Periférica (Baers y colaboradores 1985).

Los niveles plasmático de Homocisteína esta inversamente relacionados a los niveles sérico y de ingestión de Folatos, Vitamina B 6 y Vitamina B 12.

Los niveles bajo en sangre de Vitamina B 12 , independientemente de la ingestión dietética, están relacionados con gastritis atrófica, acloridria y un daño en su absorción. Es importante conocer que la gastritis atrófica aumenta con la edad ,alcanzando hasta un 50 % en las personas amyores de 80 años.




  • Inmunidad, nutrición y envejecimiento: Existe una disminución del tejido inmune a través del ciclo de vida. Comenzando desde una involución de las adenoides en la infancia hasta la glándula Timo en las edades tempranas de la adolescencia y que están asociados a una declinación de la función inmune.

El Sistema Inmune está influenciado por los lípidos dietéticos, factores inmunomoduladores, al constituir los precursores eicosanoides, prostaglandinas y leucotrienos. La síntesis de eicosanoides puede ser modificada también por los antioxidantes dietarios, o sea, sustancias presentes en los alimentos y que disminuyen significativamente los efectos adversos de los Radicales libres (RL) sobre las funciones fisiológicos normales en humanos. Entro estos citamos la Vitamina E, principal antioxidante dietario de la la fase lipídica de las membranas celulares, Vitamina C, principal antioxidante dietario de la fase hídrica de las membranas celulares; entre estas dos vitaminas existe una interrelación vitamínica, debido a que la vitamina C ayuda a regenerar el α Tocoferilo a Vitamina E activa nuevamente. Otros antioxidantes que se obtienen de la dieta son los carotenoides (licopeno, β-carotenos), selenio y cobre.

El descenso con la edad de la función inmune celular ha sido atribuido a una deficiencia en la producción de Interleukina (IL)-II. El estudio de Meydoni y colaboradores 1989 en un grupo de ancianos que fueron suplementados con 800 UI de vitamina E por 30 días tuvieron una producción significativamente mayor de IL-II al compararla con un grupo que consumía placebo.

La Vitamina B6 también modula la producción de IL-II y estudios de suplementación han demostrado su efecto positivo sobre sus concentraciones sérica.

Concluyendo podemos afirmar que la malnutrición proteica, la deficiencia de Zn, Vitamina B6 y una ingestión inadecuada de antioxidantes dietarios condicionan un mayor riesgo a la población anciana en relación a la función inmune, estando más propenso a las infecciones y cerrando aún más el circulo vicioso de nutrición, inmunidad y envejecimiento.

El Profesor Ranjit Chandra en 1992 encontró que los suplementos de multivitaminas y minerales en los ancianos mejora la función linfocitaria y disminuye el riesgo de padecer infecciones en estas etapas de la vida.


  • Función cognitiva: El Sistema Nervioso Central (SNC) es extremadamente sensible al aporte de nutrientes. Está bien documentado un descenso en la función olfatoria y en el gusto que puden influir en la conducta alimentaria de este grupo etáreo (Schifman y colaboradores en 1979) y por otra parte la deficiencia subclínica de los nutrientes que se relacionan a continuación pueden contribuir fisiológicamente a una disminución de la función neurocognitiva con la edad (Rosemberg and Miller 1992).




Vitaminas

Efecto

Tiamina o B1

Síndrome de Wernicke-Korsakoff y Beriberi.

Niacina o B3

Demencia y Pelagra.

Acido Pantoténico o B5

Degeneración de la Mielina

Piridoxina o B6

Neuropatía Periférica y convulsiones.

Folatos

Irritabilidad o depresión

Cobalamina o B12

Neuropatía Periférica y demencia

Viatamina E

Degeneración Espinocerebelosa y axonopatía periférica




  • Visión:

Los trastornos visuales (degeneración de la macula, cataratas y otras) se presentan con bastante frecuencia en los ancianos.

Cerca de la mitad de la población con edades comprendidas entre 75-80 años sufren de una pérdida de la visión significativa debido a las cataratas.

Afortunadamente el tratamiento quirúrgico contribuye a paliar este problema de salud actual, sin embargo existe evidencia científica acumulada en relación a un retardo en el desarrollo de las cataratas a través de una nutrición apropiada, equilibrada y balanceada.

Los nutrientes con acción antioxidantes como los β- carotenos, la Vitamina C y E, fundamentalmente dentro del entorno del lente ocular pueden tener una acción protectora (Jacques and Chylack 1991, Taylor y colaboradores 1993).

Se ha planteado el papel protector de otros carotenoides como la luteína y la zeaxantina cuando están presentes en la cámara ocular, pero no está del todo demostrado si pueden prevenir la aparición de cataratas. Los estudios de intervención que se están llevando a cabo actualmente deben dar una mejor información y evidencia científica en relación con la ingestión de los niveles óptimo de estos nutrientes.



Los antioxidantes dietarios pueden también proteger contra la degeneración de la macula, la causa irreversible más común de ceguera en los ancianos. (Taylor,1991). Hasta que los estudios científicos justifiquen la suplementación con antioxidantes, es prudente recomendar una ingestión de vegetales (verdes y amarillos) especialmente espinacas y frutas.
REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES:
Un adecuado aporte nutricional a través de una alimentación variada, equilibrada y completa es un factor primordial en el mantenimiento de la salud y determinante para lograr una longevidad satisfactoria.

Energía: El envejecimiento disminuye las necesidades energéticas debido a una reducción progresiva del metabolismo basal entre el 10 y el 20 % secundaria a una pérdida de la masa muscular y del ejercicio físico. El cálculo de las necesidades energéticas puede realizarse con las ecuaciones de Harris-Benedict o la publicada por la OMS en 1985 que contemplan como variables la edad el sexo y la actividad física además del factor de estrés asociado a enfermedad aguda o crónica.
Ecuación para predicción de gasto energético basal (OMS,1985):
Hombres mayores de 60 años: 13,5 x peso (Kg) + 487.
Mujeres mayores de 60 años: 10,5 x peso (Kg) +596.
Ecuación de Harris-Benedict para la estimación del cálculo energético basal:
Hombres: 66.5 + (13,7 x Kg de peso) + (5 x talla cm) – (6,8 x edad)
Mujeres: 655 + (9,6 x Kg de peso) + (1,7 x talla cm) – (4,7 x edad )
A esta energía hay que sumarle un factor de actividad (20-30 %) si deambula y un factor de estrés si sufre un episodio de enfermedad aguda que oscilará entre un 15-20 %.
Proteínas: En general se recomienda de 1g/kg/día en sujetos ancianos sanos, equivalente al 12-15 % del valor energético total. Contemplar el incremento de las necesidades proteicas en personas con situaciones de estrés como infecciones, fracturas, cirugía y especialmente en la curación de escaras (1,2 – 2 g/kg/día)
Grasas: El envejecimiento no condiciona ningún cambio cuantitativo en las necesidades de las grasas dietéticas. Mantener el aporte de lípidos entre un 25-30 %, con < del 10 % de grasas saturadas, < del 10 % de grasas poliinsaturadas y el resto de grasa monoinsaturada.
Carbohidratos: Las recomendaciones se estiman entre un 55 – 60 % del total de la energía. Deben ser preferiblemente carbohidratos complejos que aumenten el aporte de fibra dietética para prevenir la constipación y las complicaciones derivada de este fenómeno.

Fibra dietética: Se recomienda de 20 a 35 gramos por día. Este grupo se beneficiaría de las acciones metabólicas de la fibra dietética en relación a la hipercolesterolemia, la intolerancia a la glucosa y la obesidad.
Agua: El balance hídrico es especialmente importante en los ancianos por la tendencia a la deshidratación. Se recomienda alrededor de 1,5 litros por día de agua, jugos u otros líquidos.
Micronutrientes: Los déficit de vitaminas y minerales están asociados a ingestas energéticas deficientes o consumos de alimentos de baja densidad nutrimental y en menor medidas a presencia de interacciones farmacológicas o enfermedades crónicas. Se deben consumir alimentos de elevada densidad nutrimental y en grupos de ancianos vulnerables considerar la suplementación.
Revisar las recomendaciones nutricionales para la población cubana de Hernández y Porrata para precisar el aporte nutricional recomendado para estos grupos de individuos.
RECOMENDACIONES DIETETICAS-NUTRICIONALES:
Los consejos y mensajes dietéticos en relación a los aspectos de la alimentación y nutrición en el anciano no difieren de la población adulta en general, pero si el riesgo es mayor para algunos nutrientes por las razones anteriormente explicadas:


  1. Es importante que la energía, proteína, fibra dietética, calcio, Vitamina D, B12, B6 y folatos entre otros nutrientes sean ingeridos siguiendo los niveles adecuados.

  2. Mantener un nivel de actividad física adecuada según su edad y sus condiciones de salud.

  3. Mantener una adecuada ingesta de líquidos y del estado de hidratación por lo que se recomienda ingerir jugos de frutas y aguas en cantidades apropiadas.

  4. Aumentar los alimentos ricos en fibra dietética para evitar la constipación frecuente debido a una baja ingesta, a la disminución de la motilidad intestinal y a una disminución de la actividad física regular y planificada.

  5. Manejar a los ancianos con Enfermedades Crónicas Degenerativas de forma diferente e individualizada, de acuerdo a la enfermedad asociada y al tipo de medicamento que tomen para minimizar la interacción fármaco nutriente.

  6. Fraccionar la alimentación en pequeños volúmenes aumentando su frecuencia de 5 a 6 ingestas al día.

  7. Ofrecer alimentos de fácil masticación y deglución y con alto contenido nutricional.

  8. Variar el tipo y preparación del alimento así como su presentación para lograr una mayor adhesión a la dieta.

  9. Consumir azúcar con moderación y reducir el consumo de sal.

  10. Limitar el consumo de alcohol.

  11. Evitar la monotonía y limitar las dietas restrictivas de forma innecesaria.

  12. Los que no puedan consumir un adecuado nivel de nutrientes a través de la dieta y/o aquellos que presenten una evidencia dietética, clínica o bioquímica de una ingestión inadecuada, deberían seleccionar un suplemento vitamínico apropiado y bajo prescripción médica.

  13. Cuidar el estado de ánimo y favorecer un ambiente relajado y confortable, que coma acompañado siempre que sea posible

  14. Al no existir una política de salud que oriente para la suplementación de vitaminas o minerales, se valorará la misma en los grupos más vulnerables como:

    • Afectación del estado nutricional independientemente de su causa.

    • Condiciones socioeconómicas malas que influye en sus hábitos y conducta alimentaria y provoquen un riesgo de desnutrición.

    • Aislamiento familiar o social que facilite la presencia de riesgo de desnutrición.

    • Suplementos de Vitamina D en el rango de 5-10 μc al día para ancianos en régimen interno o institucionalizados sin exposición a la luz solar.

    • Suplementos de calcio de 400-800 mg por día para aquellos que no puedan aumentar en su alimentacióm las fuentes dietéticas de calcio en particular los que presentan poca accesibilidad y tolerancia a los productos lácteos.

    • Vitamina B12 oral de 1.5 μc por día, en aquellos con cirugía gástrica o gastritis atrófica debido a que interfieren con su proceso de absorción.


ACTIVIDAD FISICA:
La actividad física sistemática, planificada, regular e individualizada de acuerdo a la condición o estado de salud que presente el individuo es una determinante de la longevidad satisfactoria y previene o enlentece la aparición de determinadas enfermedades degenerativas que aumentan la morbilidad, mortalidad, la carga total monetaria que demanda la atención día a día de estos pacientes.
Se recomienda ejercicicos aeróbicos y de resistencia.


  • Según estudios este tipo de actividad esta asociada a la reducción del riesgo de Enfermedades Cardiovasculares y mortalidad en general.

  • La actividad física incrementa la masa muscular y previene la pérdida de masa ósea.

  • Incrementa la ingesta de energía favoreciendo un mayor aporte de nutrientes, esencialmente de vitaminas y minerales.

  • Incrementa la movilidad física, , la independencia y su función cognitiva.

  • Disminuye los lípidos sanguíneos.

  • Reduce la glucemia y el riesgo de Diabetes.

  • Ayuda a prevenir o reducir la obesidad.

INTERVENCIONES SOBRE LA NUTRICION EN EL ANCIANO:
El Instituto Nacional de Salud organizó entre el 14 y 15 de Enero del 2003, en Maryland, Estados Unidos la conferencia : “ Uso de los suplementos dietéticos en las personas ancianas”. Aquí se pautaron una serie de recomendaciones y estrategias, además de mostrar la evidencia científica disponible hasta el momento en relación con las intervenciones de suplementos dietéticos en la población geriátrica. Trataremos de resumir estas experiencia y las estrategias que allí se abordaron para llevar con éxito la misión de mejorar la calidad y la expectativa de vida en este segmento de la población.

Según investigaciones y encuestas realizadas en varios países del mundo, existe un número importante de ancianos que toman al menos una vez al día, algún tipo de suplementos de vitaminas y minerales. Conocer los riesgos y beneficios, el costo- efectividad de estas suplementaciones permitiría recomendar con alto nivel de evidencia científica lo que en materia de intervención se necesita para lograr una longevidad satisfactoria.

Debemos de partir del hecho que no todos los suplementos tienen el mismo nivel de eficacia y seguridad y que su consumo inapropiado puede resultar en reacciones adversas para la salud.

Temáticas abordadas:




  1. Visión General de los suplementos dietéticos:




  • Mientras que los medicamentos tienen la intención de curar una enfermedad, los suplementos tienen la intención de reducir el riesgo de enfermar en una población sana o para apoyar otras medidas y acciones de salud.

  • Areas de futuras investigaciones en relación a los suplementos en este segmento de la población:

    • Evaluación de la sensibilidad de los individuos a los ingredientes de los suplementos.

    • Caracterización de las interacciones fármacos – nutrientes.

    • Comprensión de los efectos de los diferentes patrones de consumo de los suplementos y su toxicidad potencial así como su eficacia.

    • Desarrollo de métodos analíticos para la identificación individual de los ingredientes de los suplementos dietéticos.

    • Validación de marcadores biológicos de riesgo de enfermar para su uso en encuestas nacionales.

  • Los suplementos más tomados en estos estudios poblaciones fue el Vitamina C, Vitamina E y Calcio.

  • Priorizar investigaciones que aporten más información sobre el nivel de ingestión y duración del consumo de suplementos en la población anciana.

  • Mejorar el diseño de las investigaciones teniendo en cuenta los siguientes factores raza, nivel de dependencia, si viven solos o están institucionalizados, si los individuos son del área rural o urbana, métodos de recolección del dato primario, conductas alimentarias y los hábitos de vida de los que consumen suplementos, diferencias entre los que consumen regularmente y los que lo hacen ocasionalmente.

  • Los individuos con un estilo de vida saludable parecen consumir suplementos que contienen vitaminas y minerales más frecuentemente que aquellos que presentan hábitos tóxicos dañinos para la salud como el tabaquismo y el alcoholismo.




    1. Consideraciones especiales de la población anciana:




  • Ausencia de comunicación entre el sujeto que consume suplementos y su médico.

  • Existe un número relativamente pequeño de interacción entre los medicamentos y suplementos que si bien pueden que no constituya un problema grave de salud, esta presente en esta población que es polimedicada.

  • Los cambios fisiológicos que ocurren deben ser tenidos en cuenta a la hora de recomendar la ingestión de suplementos, para definir el nivel de consumo óptimo y saludable en estos pacientes.




    1. Estudios de intervención basados en evidencias científicas.




  • Futuras investigaciones son necesarias para evaluar con un adecuado nivel de precisión , detalles a la exposición de multivitaminas, examinar mecanismo y metabolismo de los procesos bioquímicos en las enfermedades relacionadas con la edad.

  • Desarrollar marcadores biológicos que no sólo midan las concentraciones plasmática sino también a nivel celular de los suplementos consumidos y desarrollar curvas de dosis respuestas.

  • El mejor diseño de investigación es el ensayo clínico controlado, aleatorizado a doble ciega que elimina todos los posibles sesgos, pero puede tener implicito problemas éticos, en estos casos otros tipos de estudios deben estar disponibles.



CONCLUSIONES:


  1. Las Enfermedades Crónicas Degenerativa y un estado de salud no óptimos, no son inevitables en el anciano.

  2. La pérdida de masa muscular (sarcopenia) y la declinación en la fuerza, mobilidad y agilidad mental pueden ser minimizados con un estilo de vida saludable.

  3. Las vitaminas y minerales antioxidantes son importantes para la salud del sistema inmune, prevención de las ECD y neurodegenerativas así como para conservar la visión.

  4. Los folatos y la Vitamina B12 son importante en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la enfermedad vascular periférica.

  5. La función cognitiva es dependiente de un adecuado aporte de las vitaminas del compeljo B y de la “E”, especialmente de la vitamina B12 .

  6. La pérdida de tejido magro resulta en un requerimiento más bajo de energía por lo que la dieta debe contener alimentos de alta densidad nutrimental.

  7. La dieta debe ser rica en cereales no refinados, leguminosas, frutas, vegetales y productos lácteos y porciones pequeñas y regulares de pescado,cerdo, carne, huevo para suministrar todos los nutrientes de forma natural.

  8. La vitamina D, la B12 y el calcio pueden suplementarse en aquellas personas con riesgos de sufrir deficiencia de estos nutrientes.

  9. Diseñar estudios con alto nivel de evidencia científica que permitan obtener mejores resultados , riesgos-beneficios, costo-efectivdad así como que pauten las dosis adecuados y el tiempo de duración.

Bibliografía:




  1. Conocimientos Actuales de Nutrición.

  2. Human Nutrition and Dietetics. I.H.Rosenberg. Nutrition and aging. 10ma Edición, 2000.

  3. Malnutrición en el mundo, como encontar soluciones en el siglo XXI. Ascención Marcos y colaboradores. 2003

  4. Glade M, PhD. Dietary Supplement. Use in the elderly. Nutrition, 11 (19):981-87.



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