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Ensayo sobre instrumentos musicales


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ENSAYO SOBRE INSTRUMENTOS MUSICALES

ÍNDICE:


  • MÚSICA

  • Definiciones

  • Música-Cultura

  • Sonidos

  • Melodía

  • Ritmo

  • Otros elementos

  • Instrumentos

  • Creación musical

  • Papel social de la música

  • Función de la música

  • Regiones de la música

  • Música Afroamericana

  • El jazz y sus predecesores

  • El siglo XX

  • Influencia Latinoamericana

  • Música Africana

  • Estilo musical

  • Instrumentos

  • Música y sociedad

  • Música popular

  • Influencia en la música americana

  • CLASIFICACIÓN DE LOS INSTRUMENTOS

  • Cuerdas en tensión

  • Golpeada

  • Frotada

  • Música de cámara

  • Arcos

  • Pinzada

  • Vibración de columnas de aire dentro de tubos de madera o metal

  • Tubos de madera

  • Lengüeta simple

  • Lengüeta doble

  • Sin lengüeta

  • Tubos de metal

  • Partes

  • Características

  • Percusión de pieles en tensión

  • Instrumentos y características

  • Instrumentos latinoamericanos de origen americano

  • Percusión de barras, discos y tubos metálicos

  • Percusión de barras, discos y blocks de madera

  • Percusión de calabazas

  • EVOLUCIÓN FUTURA DE LOS INSTRUMENTOS

  • Instrumentos eléctricos

  • Música electrónica

  • Antecedentes históricos

  • Sintetizadores e instrumentos de música electrónica

  • Síntesis del sonido y técnicas de procesamiento

  • Música por ordenador y música electroacústica

  • Avances futuros

  • INSTRUMENTOS MUSICALES

  • Otra clasificación

  • Instrumentos de cuerda

  • Familia de las violas

  • Familia del violín

  • Instrumentos de metal

  • Instrumentos de percusión

  • Altura determinada

  • Altura indeterminada

  • Historia

  • Instrumentos transpositores

Música, movimiento organizado de sonidos a través de un continuo de tiempo. La música desempeña un papel importante en todas las sociedades y existe en una gran cantidad de estilos, característicos de diferentes regiones geográficas o épocas históricas.

Definiciones culturales

Todas las culturas conocidas han desarrollado su propia música, pero sólo algunos lenguajes tienen una palabra específica para ella. En la cultura occidental los diccionarios suelen definir la música como un arte que trata de la combinación de sonidos —especialmente tonos— con el fin de producir un artificio que posea belleza o atractivo, que siga algún tipo de lógica interna y muestre una estructura inteligible, además de requerir un talento especial por parte de su creador. Resulta claro que la música no es fácil de definir, aunque históricamente la mayoría de las personas han reconocido el concepto de la música y acordado si un sonido determinado es o no musical.

Sin embargo, existen áreas con límites indefinidos entre la música y otros fenómenos sonoros como el habla. Las diferentes culturas difieren en su opinión acerca de la musicalidad de varios sonidos. Por ejemplo, algunos cantos tribales simples, un estilo de canto semi-hablado, o una composición creada mediante un programa informático podrían ser o no aceptados como música por los miembros de una sociedad o subgrupo dados. Los musulmanes no consideran la entonación del Corán como un tipo de música, aunque la estructura del canto es similar a la del canto profano. El contexto social de los sonidos puede determinar si éstos se considerarán música o no. Por ejemplo, los ruidos industriales no suelen considerarse música, excepto cuando se presentan como parte de una composición controlada por un individuo creativo. No obstante, durante los últimos 50 años, las nuevas estéticas de la música occidental han desafiado este planteamiento. Compositores como John Cage han producido obras en las que el oyente es invitado a escuchar música a partir de los sonidos ambientales de un entorno.

También hay diferencia de opinión respecto a los orígenes y el significado espiritual de la música. En ciertas culturas africanas está considerada como algo exclusivo de los seres humanos; entre algunos pueblos indígenas americanos se cree que se originó para comunicarse con los espíritus. En la cultura occidental, la música se considera algo inherentemente bueno y agradable.



La música como sistema cultural

La música tiene diferentes funciones, y en algunas sociedades ciertos sucesos serían inconcebibles sin ella. Un estudio correcto de la música debería contemplar no sólo el sonido musical en sí mismo, sino también los conceptos que llevan a su existencia, con sus formas y funciones particulares en cada cultura y con la conducta humana que lo produce.

De manera algo similar al lenguaje, se dice que cada sociedad posee una música —es decir, un sistema autocontenido dentro del cual tiene lugar la comunicación musical y que, al igual que el lenguaje, debe aprenderse para poder ser comprendido—. Los miembros de algunas sociedades participan en varias músicas; por ejemplo, los pueblos indígenas americanos modernos toman parte tanto de su música tradicional como de la música occidental en general.

Dentro de cada música pueden coexistir diferentes estratos, que se distinguen por el grado de aprendizaje (músicos profesionales versus aficionados), el nivel social (la música de una elite versus la de las masas), el mecenazgo (la corte, la iglesia o establecimientos públicos comerciales) y la manera de difundirla (oralmente, por notación o a través de los medios de comunicación). En Occidente y en ciertas culturas de Asia, es posible distinguir tres estratos básicos. El primero lo forma la música artística o clásica, compuesta e interpretada por profesionales y que en sus orígenes estaba bajo los auspicios del mecenazgo de cortes y establecimientos religiosos; el segundo, la música folclórica que comparten los pueblos —especialmente en su componente rural— y que se transmite de forma oral; y el tercero, la música popular, interpretada por profesionales, difundida por la radio, la televisión, los discos, las películas y la imprenta, y consumida por el público urbano masivo.



Los sonidos de la música

La música, en su acepción más simple, puede describirse como la yuxtaposición de dos elementos: el tono y la duración, generalmente llamados melodía y ritmo. La unidad mínima de organización musical es la nota —es decir, un sonido con un tono y una duración específicos—. Por ello, la música consiste en la combinación de notas individuales que aparecen de forma sucesiva (melodía) o simultánea (armonía) o en ambas formas, como sucede en la mayor parte de la música occidental.



Melodía

En todo sistema musical, la creación de una melodía implica la selección de unas notas a partir de un juego preexistente llamado escala, y de hecho es un grupo de sonidos separados por unos intervalos específicos (las distancias de tono que separan las notas). Por ejemplo, la escala de la música occidental de los siglos XVIII y XIX es la cromática, representada por el teclado del piano y sus 12 notas equidistantes por octava. Los compositores seleccionan, a partir de estas notas, los sonidos necesarios para producir toda su música. Gran parte de la música occidental se basa también en las escalas diatónicas —con siete notas por octava, y cuyo mejor ejemplo son las teclas blancas del teclado del piano—. Las escalas diatónicas y las pentatónicas —o sea, de cinco notas por octava, como las teclas negras del piano— son habituales en la música folclórica, y sus notas no son equidistantes.

Los intervalos pueden medirse en unidades llamadas cents, habiendo en cada octava 1.200 cents. Los intervalos típicos de la música occidental son múltiples de 100 cents (semitonos), pero en otras culturas musicales también pueden encontrarse intervalos de alrededor de 50, 150 o 240 cents, por poner algunos ejemplos. El oído humano puede distinguir intervalos tan pequeños como de 14 cents, pero no desempeñan un papel significativo en ningún sistema musical.

Ritmo

El manejo del tiempo en música se expresa mediante conceptos tales como las longitudes de las notas y las relaciones entre ellas, los grados relativos de énfasis sobre las diferentes notas y, particularmente, el compás.

La mayoría de la música occidental está construida sobre una estructura de pulsos que aparecen de forma regular —es decir, una estructura métrica— que puede ser explícita (como al golpear el bombo en la música popular y en las bandas de marcha) o implícita (como suele suceder en la música sinfónica o instrumental). Las tres medidas o compases más comunes de la música occidental son las unidades de cuatro tiempos (con el acento principal en el primer tiempo y uno secundario en el tercero), las de tres tiempos (con acento en el primero) y la de seis (con acento en el primero y otro secundario en el cuarto tiempo). Por convención, estos compases se denominan o, k y u. Sin embargo, se puede encontrar una complejidad mayor en la música artística del siglo XX, en la música clásica de la India y en los conjuntos de tambores de África occidental. Es más, una gran parte de la música se estructura sin un metro regular, como en algunos géneros de la India y el Próximo Oriente, o en el canto litúrgico cristiano, judío, islámico y budista.

Otros elementos

La organización dada a unos tonos producidos de forma simultánea también es de gran importancia. Dos o más voces o instrumentos tocando juntos pueden percibirse como si produjeran melodías independientes aunque relacionadas (contrapunto). El énfasis también puede estar en la manera en que las notas que suenan de forma simultánea (los acordes) se relacionan entre sí, así como en la progresión de dichos grupos a través del tiempo (armonía).

El timbre, o calidad sonora, es el elemento musical que da cuenta de las diferencias entre los sonidos característicos de las instrumentos musicales. Los cantantes también poseen una variedad de timbres, cada cual afectado por rasgos como la tensión vocal, la nasalidad, la cantidad de acentuación y la forma de deslizamiento tonal de nota a nota.

Una de las características más importantes de la música de todo el mundo es la posibilidad de trasponerla. Una melodía puede interpretarse en varios niveles tonales y seguir siendo reconocida como idéntica siempre que se conserven las relaciones interválicas entre las notas. De forma análoga, casi siempre se podrán identificar como idénticos los patrones rítmicos, aunque se ejecuten a velocidades (rápido o lento) diferentes.

Dichos elementos de la música se usan para organizar piezas que van desde melodías simples con una escala de tres notas de sólo unos diez segundos de duración (como en las música tribales más simples), hasta obras muy complejas, como las óperas o las sinfonías. La organización de la música implica por lo general la presentación de un material básico que podrá luego repetirse con precisión o con cambios (variaciones), alternarse con otros materiales o seguir actuando continuamente para presentar nuevo material. Los compositores de todas las sociedades han alcanzado, a menudo de forma inconsciente, un equilibrio entre la unidad y la variedad. Casi todas las piezas de música contienen cierta cantidad de repetición, ya sea de notas individuales, de grupos cortos de notas (motivos) o de unidades más largas, como las melodías o las secuencias de acordes (a menudo llamadas temas).

Instrumentos

Todas las sociedades tienen música vocal y, con pocas excepciones, todas tienen instrumentos. Entre los instrumentos más simples están los palos que se golpean entre sí, los palos con muescas que se frotan, las carracas y las partes del cuerpo que se usan para producir sonido, como al golpear muslos y palmas. Estos instrumentos simples se encuentran en muchas de las culturas tribales. En todo el mundo se pueden utilizar como juguetes o para participar en rituales arcaicos. Algunos instrumentos muy complejos muestran su flexibilidad no sólo en lo que al sonido se refiere, sino también en cuanto al timbre. El piano produce la escala cromática desde la nota más grave a la más aguda de las usadas en el sistema occidental y responde, en cuanto a la calidad de sonido, a una gran variedad de toques distintos. En el órgano, cada teclado puede conectarse a voluntad a una variedad de colores tonales. En el sitâr hindú se usa una cuerda pulsada para la melodía, otras cuerdas similares sirven para las notas de pedal, mientras que otras producen sonidos fantasmagóricos gracias a la vibración por simpatía. La tecnología moderna ha utilizado los principios de la electrónica para fabricar numerosos instrumentos con una flexibilidad casi infinita.



La creación de música

Los individuos crean la música mediante el uso de un vocabulario de elementos musicales tradicionales. En la composición —el principal acto creativo en música— se considera nuevo a algo producido mediante la combinación de elementos musicales que una sociedad reconoce como un sistema. La innovación como criterio compositivo resulta importante en la cultura occidental, aunque lo es menos en otras sociedades. En la música occidental, la composición suele ayudarse de la notación; pero en gran parte de la música popular, especialmente la de culturas folclóricas, tribales y no occidentales, la composición se realiza en la mente del compositor, que puede cantar o usar un instrumento como ayuda, y que se transmite y memoriza oralmente. Los actos creativos de la música también pueden incluir la improvisación, es decir, la creación de nueva música en el curso de la interpretación. La improvisación suele ocurrir sobre la base de algún tipo de estructura previamente determinada, como puede ser una nota o un grupo de acordes; o puede ocurrir dentro de un juego de reglas tradicionales, como sucede con las ragas de la India o los maqams del Próximo Oriente, que utilizan ciertos modos. La interpretación, que implica la relectura personal del músico de una pieza previamente compuesta, tiene un alcance innovador más limitado. Sin embargo, es posible verla formando parte de un conjunto al lado de la composición y la improvisación.

El método habitual para recordar y transmitir la música es oral o, más exactamente, auditivo: la mayoría de la música del mundo se aprende de oído. El complejo sistema de la notación musical que utiliza la música occidental es, de hecho, un gráfico que indica principalmente el movimiento del sonido y el tiempo, con una capacidad limitada para regular otros elementos más sutiles, como el timbre. Las culturas de Occidente y las de Asia poseen otros sistemas de notación: con nombres para las notas, con señales que indican posiciones de la mano o dibujando el contorno aproximado del movimiento melódico.

El papel social de la música

La música se utiliza en todo el mundo para acompañar a otras actividades. Por ejemplo, se suele relacionar en todo el mundo con la danza. Si bien no todos los cantos poseen palabras, la relación entre música y poesía es tan cercana que muchos creen que lenguaje y música poseen un origen común en los albores de la historia de la humanidad.



La función de la música

La música es uno de los componentes principales de los servicios religiosos, los rituales profanos, el teatro y todo tipo de entretenimientos. En muchas sociedades es una actividad que también puede desarrollarse por sí misma. En la sociedad occidental de finales del siglo XX, por ejemplo, uno de los usos principales de la música es la audición de conciertos, de emisiones por la radio o de grabaciones (música en sí misma). Por otra parte también existe música como parte de un fondo adaptable para actividades no relacionadas, como el estudio o las compras (la música como complemento de otra cosa). En muchas sociedades la música sirve como entretenimiento principal de las cortes reales. En todo el mundo, los músicos suelen tocar para su propia diversión. En algunas sociedades, no obstante, el uso privado de la música ha sido formalizado, como en el caso de Suráfrica donde algunos géneros y estilos especiales están reservados para ser tocados por los músicos para su entretenimiento personal.

Sin embargo, el empleo más habitual de la música es como parte del ritual religioso. En algunas sociedades tribales, la música parece servir como una forma especial de comunicación con seres sobrenaturales. Su uso destacado en los servicios cristianos y judíos modernos puede ser un remanente de un propósito original como el explicado. Otra función, menos obvia, de la música es la integración social. Para la mayoría de los grupos sociales, la música puede servir de símbolo poderoso. Los miembros de muchas sociedades comparten sentimientos de pertenencia a cierta música. En realidad, algunas minorías usan la música como un símbolo central de la identidad del grupo.

La música puede servir también como un símbolo bajo otras formas. Puede representar ideas o eventos extramusicales (como en los poemas sinfónicos del compositor alemán Richard Strauss), o puede ilustrar ideas que se presentan verbalmente en las óperas (especialmente en las del compositor alemán Richard Wagner), en el cine y en los dramas televisivos y, a menudo, en las canciones. También simboliza los sentimientos y sucesos militares, patrióticos o fúnebres. En un sentido más amplio, la música puede expresar los valores sociales centrales de una sociedad. Por ejemplo, el sistema jerárquico de las castas de la India queda simbolizado en la posición de los intérpretes de un conjunto. En la música occidental, la interrelación entre el director y la orquesta simboliza la necesidad, en la moderna sociedad industrial, de una cooperación fuertemente coordinada entre distintos tipos de especialistas.



Regiones musicales

Cada cultura posee su propia música. Las tradiciones clásicas, folclóricas y populares de una región suelen estar muy relacionadas entre sí y son fácilmente reconocibles como parte de un mismo sistema. Los pueblos del mundo pueden agruparse musicalmente en varias grandes áreas, cada cual con su dialecto musical característico. Estas áreas son: Europa y Occidente; el Próximo Oriente y el norte de África; Asia central y el subcontinente de la India; el Sureste Asiático e Indonesia; Oceanía; China, Corea y Japón; y las culturas indígenas de América. Todas coinciden vagamente con las relaciones culturales e históricas, pero resulta sorprendente comprobar que no se corresponden con las relaciones lingüísticas.

La historia de la música occidental —la más documentada gracias a la notación musical occidental— suele dividirse por convención en épocas de estabilidad relativa separadas por cortos periodos de cambios más drásticos. Los periodos aceptados por convención son la edad media (desde alrededor de 1450), el renacimiento (1450-1600), el periodo del barroco (1600-1750), la época del clasicismo (1750-1820), el romanticismo (1820-1920) y el periodo moderno. Otras culturas, aunque menos documentadas, han experimentado de forma similar cambios y evoluciones (no necesariamente siempre en la dirección de una complejidad mayor), por lo que incluso las músicas tribales más simples tienen una historia. Sin embargo, la rapidez de los transportes y los medios de comunicación en el siglo XX han propiciado la difusión de los estilos musicales de las distintas áreas geográficas por todo el mundo.

Música Afroamericana, música de los nativos africanos vendidos como esclavos en Estados Unidos, así como de sus descendientes. La música afroamericana antigua supo conciliar las prácticas musicales africanas con el vocabulario y las estructuras de la música occidental. Eran canciones de trabajo, de llamada, lamentos, gritos, versos y espirituales. Esta música dio a los esclavos un medio para expresarse mediante una especie de canción de alabanza y oración, que les permitía evadirse de la realidad que los rodeaba. Gran parte de las canciones de trabajo usaban la forma de la llamada y respuesta: el solista cantaba la línea melódica a la que los otros se unían en el estribillo. Este patrón, así como muchas melodías africanas actuales, también fueron determinantes en el espiritual. Tanto éste como posteriormente el blues, constituyeron una forma de canción folclórica profana, que incorporó la libertad africana en la improvisación de variaciones en la línea melódica, procedente de la herencia africana de la polifonía en los tambores, además de la combinación de varios patrones rítmicos diferentes en compases distintos. El juego de contraste de los ritmos con el tiempo originó un estilo musical afroamericano posterior, el jazz.

Si bien la música sacra —el espiritual— fue la forma más difundida de música afroamericana a principios del siglo XIX, también existía una música profana. Al igual que con los espirituales, los cantos de trabajo, de llamada y los gritos se realizaban a capella. Las otras canciones profanas sí disfrutaban de acompañamiento instrumental. Entre los primeros instrumentos de los esclavos estaban los tambores y uno procedente de África, el banjo; más tarde se añadieron la flauta, el violín y la guitarra. La guitarra, el violín y el banjo solían constituir bandas de instrumentos de cuerda que acompañaban las danzas de salón del siglo XIX —jigs, reels, buck and wing, cotillones y cuadrillas—. Esas bandas de cuerda también empleaban instrumentos de fabricación casera (como los contrabajos hechos con palanganas y jarros).



El jazz y sus predecesores

Después de la Guerra Civil estadounidense, se hicieron populares las canciones y las baladas, mientras que el blues comenzó a adquirir su forma actual. La música de los minstrel shows negros, las bandas de cuerdas, las de metales y las pianolas de bar comenzaron a establecerse y, gradualmente, surgieron géneros como el cakewalk y el ragtime. Con orígenes en el sur y el medio oeste de Estados Unidos, el ragtime alcanzó su forma clásica en la década de 1890 en Saint Louis, estado de Missouri. Así se creó una escuela de pianistas liderados por Scott Joplin. Durante la primera década del siglo XX, las prácticas musicales de la comunidad negra estadounidense quedaron sintetizadas en una forma de música norteamericana llamada jazz. En principio floreció en Nueva Orleans, Louisiana, para luego extenderse a todas las ciudades del país. Entre los más importantes innovadores del jazz de la primera mitad del siglo destacan Louis Armstrong, Fletcher Henderson, Billie Holiday, Duke Ellington y Dizzy Gillespie.



Mediados del siglo XX

En los años cuarenta, el rhythm and blues surgió como una combinación del blues rural y música de swing de orientación afroamericana para gran banda, que interpretaban pequeños conjuntos con un líder vocalista o instrumentista y con secciones rítmicas y de repetición. Los pioneros (y quienes popularizaron el rhythm and blues) fueron, entre otros: T-Bone Walker, Little Walter, Louis Jordan, Fats Domino, James Brown, Ray Charles y Ruth Brown. Desde los años cincuenta, el rhythm and blues ha sido el género de la música negra, tanto para el rock estadounidense, como para su música popular.

La música de soul supuso una etapa posterior del rhythm and blues. En esencia, combinaba el sonido del rhythm and blues de los años cincuenta con las técnicas, efectos y la forma de estar en el escenario de la música de gospel negra. Poseía dos subestilos: el pulcro y sofisticado estilo Detroit, asociado con el sello discográfico Motown, con figuras como Stevie Wonder, The Supremes y The Temptations; y el más terrenal y orientado al gospel, estilo de Memphis, Tennessee, cuyos mejores ejemplos son Otis Redding y Booker T. con los MGs. El movimiento negro de gospel tiene sus comienzos en las primeras prácticas interpretativas de las iglesias afroamericanas y en las canciones editadas por el reverendo de Filadelfia, Charles A. Tindley. Utilizando los recursos de las canciones de trabajo, los cantos de llamada, los gritos, los espirituales, el blues y el jazz, la música negra de gospel fue, finalmente, llevada a su máximo desarrollo por el compositor de himnos religiosos Thomas A. Dorsey y la cantante Roberta Martin. Famosos intérpretes de música de gospel fueron Mahalia Jackson, los Clouds of Joy, James Cleveland y Andrae Crouch y los Disciples.

En la década de los años setenta una nueva forma musical llamada rap, o rapping, surgió en las calles de Nueva York. Rapper's Delight de Sugar Hill Gang (1979) fue el primer éxito discográfico de rap. Usando partes de discos de funk y rock duro, además de una miscelánea de sonidos como trasfondo, los intérpretes cantan unas coplas rimadas de forma a menudo compleja, y que en general tratan sobre la vida en el gueto. En la década de los años ochenta, la música se extendió por todo Estados Unidos.



La influencia latinoamericana

La influencia de la música latinoamericana en la música negra de Estados Unidos es más evidente en los acentos sincopados comunes a ambas. Entre 1900 y 1940, se introdujeron en Estados Unidos bailes latinoamericanos, como el tango (de Argentina), el merengue (de la República Dominicana) y la rumba (de Cuba). En la década de los años cuarenta comenzó una fusión de los elementos latinos y del jazz, que fue estimulada por el mambo afrocubano y la bossa-nova brasileña. A finales de la década de los sesenta hubo una mezcla de música latina y de soul —especialmente de la mano de Mongo Santamaría y Willie Bobo—, al que se unió el reconocimiento de la salsa cubano-portorriqueña como género importante. Invirtiendo la dirección de las influencias, la música afroamericana de Estados Unidos también afectó a las del Caribe, Latinoamérica y África, dando lugar al surgimiento del reggae en Jamaica, así como del ska, el rocksteady y el highlife africano.



Música Africana, música de los negros africanos que viven al sur del Sahara, por distinguirla de la música árabe del norte de África. En esta región, con más de 40 naciones —cada una con su propia historia y una mezcla exclusiva de culturas y lenguas— se ha desarrollado una rica tradición musical.

Estilo musical

A pesar de su diversidad, la música africana tiene varios rasgos específicos comunes a todos los estilos musicales. Uno de ellos es el uso de la repetición como principio organizativo. Por ejemplo, en la música para mbira del pueblo shona de Zimbabwe, se establece un patrón de repetición gracias a la interacción de las manos, y el intérprete improvisa a partir de él. Otra característica común importante es la polifonía (textura musical que consta de dos o más líneas melódicas). La música africana posee, además, una cualidad comunicativa, por la cual varias voces, instrumentos e incluso las manos de un solo intérprete, producen un intercambio lleno de vitalidad. Una de las maneras de producir música es el canto de llamada y respuesta, en el cual un coro repite un estribillo fijo que se alterna con el cantante solista, quien dispone de mayor libertad para improvisar.

Existen muchos modos distintos de expresión en la música africana. En África Occidental son comunes los conjuntos de tambores que tienen de tres a cinco músicos tocando patrones alternados. En el conjunto, cada tambor usa un método diferenciable para percutir el parche, de manera que produzca notas y timbres (colores tonales) que distingan a su tambor de los demás. Dichos conjuntos incluyen unas carracas y una campana de metal que se golpea con un palo y que produce un patrón repetitivo (a veces llamado línea temporal) que penetra en la densa textura del conjunto y ayuda a que los percusionistas estén sincronizados unos con otros.

En la música para xilófono akadinda del pueblo baganda de Uganda, hay dos grupos de tres músicos cada uno enfrentados a un mismo xilófono. El primer grupo toca un patrón repetido en octavas, mientras el segundo grupo completa los tiempos ausentes con un patrón de relleno. El tempo (o velocidad) resultante puede aproximarse a las 600 notas por minuto. En el este, centro y sur de África hay grupos de músicos que tocan conjuntos de flautas o trompetas, en los que cada cual contribuye con una única nota en estrictas rotaciones con los demás. La alternancia de las partes crea una rica textura polifónica. Este tipo de técnica de conjuntos, conocida como hoquetus, ha sido también característica de la música antigua europea en los siglos XIV y XV. El hoquetus juega un papel importante en la música del pueblo san del desierto del Kalahari y de los pigmeos de los bosques pluviales del centro de África.

Entre los pueblos del sur de África, la polifonía se encuentra más desarrollada en la música vocal. En la música coral tradicional zulú, las voces individuales entran en puntos diferentes, formando un ciclo continuo, superponiéndose unas a otras en una textura compleja y constantemente cambiante. La misma técnica puede ser utilizada en las actuaciones vocales solistas, donde un cantante saltará de uno a otro punto de entrada con el objetivo de integrarse en la textura polifónica total. La música africana utiliza una amplia variedad de calidades de voz. Es habitual añadir a los instrumentos objetos sonoros como cascabeles, sonajeros y membranas (como en la mbira) para producir un efecto de sonido insectil.

Instrumentos

En la música africana se usa una amplia gama de instrumentos. Los tambores, uno de los instrumentos más populares, tienen muchas formas y tamaños diferentes. Para los cuerpos se utiliza madera, calabazas y arcilla. Las membranas se hacen con pieles de reptiles, vacas, cabras y otros animales. Entre los tipos de tambores más importantes se incluyen los grupos de tambores afinados en una escala y montados sobre un armazón y que toca un equipo de percusionistas, los tambores de fricción, en los cuales el sonido se produce frotando la membrana, y el tambor de tensión del Oeste de África con forma de reloj de arena, a veces llamado tambor parlante, porque puede usarse para imitar los contornos melódicos del habla.

Si bien los estereotipos de la música africana suelen acentuar la importancia de los tambores, existen muchas otras clases de instrumentos de percusión, incluidos golpeadores, campanas, carracas, gongs de madera, calabazas percutidas, vasijas de arcilla, tubos sellados y xilófonos. El lameláfono, un instrumento exclusivo de África, consiste en una serie de láminas de metal o bambú montadas sobre una tabla o una caja. El instrumento se sostiene en las manos o en el regazo del músico, y con los pulgares o los índices se pulsan los extremos libres de las láminas. Los lamelófonos están muy distribuidos por toda África y también se les conoce como mbira, kalimba o likembe.

Entre los instrumentos de cuerda populares en África se encuentran los arcos musicales, laúdes, liras, arpas y cítaras. Los músicos profesionales del pueblo mandinga de Gambia tocan el kora, un arpa-laúd de 21 cuerdas, que incluye tanto cuerdas pulsadas como otras que resuenan por simpatía. El xalam, un laúd de pulso, es un pariente cercano del banjo afroestadounidense y es un instrumento popular en Senegal. El arco musical, que consiste en una cuerda atada por ambos extremos a un arco flexible, juega un papel especialmente destacado en la música tradicional de los pueblos del sur de África como los san, los xhosa y los zulúes.

Entre los instrumentos de viento africanos encontramos flautas, silbatos, oboes y trompetas. Las flautas traveseras y rectas están hechas de bambú, caña, madera, arcilla, hueso y otros materiales y están distribuidas por toda la región subsahariana. Las trompetas suelen asociarse con la realeza, están hechas con cuernos de animales o de madera y pueden encontrarse en muchas regiones. Los clarinetes de la región de la sabana al oeste de África están hechos con maíz de guinea o tallos de sorgo, con una lengüeta cortada de la superficie del tallo en uno de los extremos. Los instrumentos de doble lengüeta, como la algaita de los hausa, provienen de África del Norte.

La música africana y la sociedad

Los músicos profesionales, los griots, han jugado un papel crucial como historiadores en las monarquías que reinaron entre los siglos X y XX en varias zonas de África. Entre la gente del pueblo mande del oeste de África, los bardos profesionales aún cuentan relatos de poderosos linajes y ofrecen consejos a los gobernadores contemporáneos. Entre los yoruba de Nigeria, un rey incompetente o cruel oirá la primera petición de abdicación de su pueblo por parte de sus tambores parlantes. Cuando las tropas gubernamentales de Uganda invadieron el palacio del rey Kabaka de Buganda, se aseguraron primero de destruir los instrumentos musicales reales. En sus memorias, Kabaka describió los tambores reales como el "corazón" de su reino.

La música sigue jugando un papel importante en las sociedades africanas. Es un medio para la transmisión de conocimientos y valores, y para celebrar sucesos comunales y personales importantes. La música suele combinarse con el habla, la danza y las artes visuales para crear actuaciones de medios múltiples. Incluso en sociedades con tradiciones menos desarrolladas de músicos profesionales, todos los individuos tienen la posibilidad de participar en un evento musical añadiendo una voz al coro o dando palmas con el ritmo apropiado, y ello se considera parte de las competencias normales de la cultura.

La música suele marcar las etapas más importantes de la vida de una persona. Hay nanas, canciones infantiles de juego, y músicas para los ritos de iniciación a la adolescencia, para las bodas, las ceremonias de graduación y en homenaje a los ancestros. Entre los yoruba de Nigeria la madre de gemelos debe interpretar un repertorio especial de canciones. En Ghana hay canciones para tejer y para celebrar la caída de la primera dentición del niño.

En muchas religiones africanas, el sonido es considerado unos de los medios primigenios con que las deidades y los humanos imponen orden en el universo. En África Occidental, los percusionistas juegan un papel esencial en las ceremonias de trance y posesión, en las que los dioses entran o "cabalgan" sobre los cuerpos de los devotos. Un músico de tambor competente debe conocer composiciones de ritmos específicos para cada uno de los dioses y ser responsable de regular el flujo de poder sobrenatural en el contexto del rito. En Zimbabwe, los músicos shona que tocan la mbira crean un entorno sonoro que estimula la posesión a manos de los espíritus de los ancestros, lo que constituye una parte imprescindible de la curación.

La música también se utiliza para organizar las actividades laborales. Los hombres kpelle de Liberia usan una forma de hoquetus vocal para coordinar sus golpes de machete al despejar y limpiar la densa maraña de sus campos de arroz. En las sociedades pigmeas de los bosques pluviales centrales, los cantos y gritos vocales se usan para coordinar los movimientos de los cazadores en la espesura, y en el sur de África, hay grupos de niños que usan flautas y otros instrumentos para controlar el movimiento del ganado.



Música popular

La música popular africana actual es una mezcla de aspectos de las tradiciones musicales africanas, europeas, americanas y de Oriente Próximo. En la mayor parte de África, la música popular surgió gracias al esfuerzo de los pioneros que llegaron a las colonias y expandieron sus economías a principios del siglo XX. El desarrollo de los estilos populares ha estado a menudo muy influido por los medios electrónicos masivos. La popularidad internacional de la música africana creció durante la década de 1980, en parte por la participación de músicos africanos en los álbumes de las estrellas del pop Paul Simon, Peter Gabriel y David Byrne y por el compromiso de muchos músicos para acabar con el régimen del apartheid surafricano.

El estilo más influyente de música popular dentro de África es la música de banda de guitarras del Congo, también llamada soukous. Influida por la música afrocubana, este estilo se desarrolló en las ciudades del África central, y ahora la tocan grupos de Kinshasa, Brazzaville y París. Entre las figuras del soukous están Franco y l'Orchestre O.K. Jazz, Rochereau, Mbilia Bel, Papa Wemba y Loketa.

A finales del siglo XIX un estilo llamado highlife comenzó a desarrollarse en Ghana. Existen dos tipos de grupos de highlife —bandas de danza, en las que los músicos han desarrollado una versión africana de la música de bailes de salón occidentales, con bandas de trompetas y saxofones y las bandas de guitarras, que suelen incluir varias guitarras eléctricas y una batería de instrumentos de percusión—. En Nigeria, el estilo afro-beat de Fela Anikulapo-Kuti, antiguamente músico de highlife, está muy influida por la música popular afroamericana y el jazz. Los músicos yoruba han desarrollado una variante de la banda highlife con guitarras llamada juju, que utiliza proverbios tradicionales y poesía devocional e incorpora el tambor parlante. Algunas de las estrellas más populares de la música juju son King Sunny Adé y el "Comandante en Jefe" Ebenezer Obey. En Zimbabwe, Thomas Mapfumo y el guitarrista Joshua Sithole han contribuido a desarrollar un estilo llamado jiti, transfiriendo los patrones de la mbira shona a la guitarra eléctrica. Este estilo ha desempeñado un papel importante en la difusión de las canciones de la resistencia durante la guerra de la independencia contra el gobierno controlado por los blancos en Rhodesia.

La tradición de los griots profesionales en la región de las sabanas del África Occidental fue llevada a cabo por músicos como Youssou N'dour de Senegal y Salif Keita de Malí. Estos músicos, que a menudo graban en París, usan instrumentos tradicionales como el xilófono y el kora, además de las guitarras eléctricas y los sintetizadores. Sus estilos vocales reflejan la influencia de la música islámica sobre la música de la región de la sabana.

Suráfrica es hogar de algunos de los estilos mejor conocidos de la música popular africana. El mbaqanga, que se desarrolló en las ciudades negras segregadas que se crearon durante la era del apartheid, es la forma más popular de música para el baile. Los grupos contemporáneos de mbaqanga, como los Soul Brothers o Mahlathini and the Mahotella Queens, incluyen un cantante solista y un coro, guitarra y bajo eléctricos, batería y algún tipo de combinación de saxos, acordeón u órgano. El estilo coral masculino zulú del isicathamiya ("el camino de los pasos"), que interpreta Ladysmith Black Mambazo, proviene de las canciones de boda tradicionales, los estilos corales afroamericanos y los himnos de iglesia estilo Wesleyan.



Influencias surafricanas en la música americana

El tráfico de esclavos en el periodo colonial americano produjo una influencia decisiva en las músicas americanas. Tanto el tango, el jazz, la habanera, el blues, el candomble, el frebo bahiano, son herederos de las diferentes músicas africanas. La influencia del sur estadounidense como la cubana y jamaicana es común. Tanto la habanera, el jazz y el blues tienen un mismo origen afroamericano. En Brasil, tanto en la región carioca como en la bahiana la influencia de los negros es central en el registro rítmico y en las secuencias rítmicas. En el Rio de la Plata el candembe uruguayo es hijo directo de las músicas negras, mientras que el tango argentino recibe sus influencias negras a través de la habanera y la milonga. El nombre de "tango" identifica un vocablo de origen africano que significa reunión o conjunto de personas.



CLASIFICACIÓN DE INSTRUMENTOS

Durante un gran Período de tiempo fueron creadas y des­arrolladas muchas clases de instrumentos musicales. En los primeros tiempos, su evolución se produjo indistintamente en diversos países. En la actualidad, gracias a los viajes y a la facilidad de comunicaciones sus diversos tipos han sido comparados y clasificados según sus características.

Los instrumentos producen su sonido por la vibración de:

1. Cuerdas en tensión.

2. Columnas de aire dentro de tubos de madera o metal.

3. Pieles en tensión.

4. Barras, discos y tubos metálicos.

5. Barras, discos y blocs de madera.


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