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14/1/10)

Según datos publicados por el Washington Post, la economía estadounidense ha acabado la primera década del nuevo milenio peor de lo que estaba a su inicio.

Es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que el país no registra un crecimiento del empleo al acabar la década.

Entre 2000 y 2009 la creación de empleo ha sido nula. El modesto aumento entre 2003 y 2007 no ha compensado la reducción causada por las dos recesiones que ha sufrido el país.



El aumento del Producto Interior Bruto (PIB) ha sido discreto, y la riqueza neta de los hogares (activos menos deudas) ajustada a la inflación es menor que al principio de la década, al bajar el precio de la vivienda y subir la deuda de los consumidores.

En la década de los 40 el empleo aumentó un 38%, en la década de los 50 aumentó un 24%, en la década de los 60 aumentó un 31%, en la década de los 70 lo hizo un 27%, en la década de los 80 volvió a aumentar un 20%, y en la década de los 90 otro 20%. En la década de 2000 el crecimiento ha sido de 0%.

Cabe matizar que la década sale especialmente mal parada por el hecho de comprender, justo al principio y al final del período, dos crisis muy duras: el estallido de la burbuja puntocom, y el estallido de la burbuja de la vivienda.

Pero no ha sido una década perdida para todo el mundo. Los países más pobres o en vías de desarrollo han experimentado una importante mejora. Como destaca el economista Tyler Cowen en su balance para el New York Times, los cuatro países más poblados del planeta (dejando a un lado Estados Unidos) han registrado un crecimiento económico notable. China e India han crecido a un ritmo vertiginoso.

El analista Allister Heath, en un artículo titulado Asian nations laugh at our incompetence (“Las naciones asiáticas se ríen de nuestra incompetencia”), contrapone el crecimiento previsto de las economías emergentes al de los países occidentales en 2010. Heath cita al economista del HSBC Stephen King, que pronostica un crecimiento del 6,2% para los economías emergentes (un 9,5% en el caso de China), y un exiguo crecimiento del 1,9% para las economías más ricas.

La economía global se concentra más alrededor de China, y el crecimiento de las economías emergentes ya no está alimentado únicamente o incluso principalmente por el consumo de Estados Unidos y Europa. Heath apunta que el flujo comercial entre economías emergentes ha aumentado, y China fue en 2009 el principal exportador del mundo, desplazando a Alemania.

Al comenzar el año, imperaba un consenso: la deuda a largo plazo del Tesoro de Estados Unidos sería una de las inversiones menos productivas de 2010. Unas semanas después, algunos inversionistas comienzan a reconsiderarlo”... Un refugio seguro cuando hay turbulencias (The Wall Street Journal - 8/2/10)

En momentos en que Grecia está en aprietos y la situación amenaza con extenderse por toda Europa, los bonos del Tesoro estadounidense se vuelven a beneficiar de su estatus de refugio seguro. Los precios de la deuda del Tesoro se dispararon la semana pasada, lo que provocó un descenso en las tasas de interés, o rendimientos. A última hora del viernes en Nueva York, los bonos a 10 años rendían 3,55%, su nivel más bajo desde el 17 de diciembre.

Aunque el riesgo de una cesación de pagos de Grecia o cualquier otro deudor soberano sigue siendo bajo, la situación sirve como un recordatorio de la fragilidad de la recuperación de la economía global.

A medida que se extienden los temores, los inversionistas abandonaron activos de riesgo como bonos europeos y el euro y optaron por el dólar y la deuda soberana de EEUU. Si la tendencia continúa, podría ser una buena noticia para el gobierno de EEUU en momentos en que busca financiar su déficit fiscal récord.

Durante los próximos meses, si se agrava el tema del riesgo soberano, creo que los bonos del Tesoro de EEUU de hecho podrían beneficiarse”, afirmó el estratega de renta fija de Barclays Capital en EEUU, Amrut Nashikkar. Los temores sobre deuda soberana coincidieron con renovadas dudas sobre la fortaleza de la recuperación económica estadounidense, que también contribuyeron al descenso en los retornos de los bonos de Tesoro. El motivo es que una economía más débil aliviaría los temores de un brote inflacionario.

La mayoría de los observadores cree que se trata de preocupaciones a corto plazo. Afirman que la creciente deuda fiscal de EEUU y el fortalecimiento de la economía debilitarán los precios de los bonos del Tesoro. Los optimistas, sin embargo, señalan que los rendimientos probablemente alcancen un máximo de 4%. Divisan un repunte anémico, con un alto riesgo de una recaída, en momentos en que los consumidores y los gobiernos en EEUU y otros lugares intentan reducir su deuda.

Se producirá una gran oportunidad de compra alrededor del 4% para el rendimiento a 10 años”, dice Dave Chappell, gestor de portafolio de Threadneedle Asset Management en Londres, que tiene alrededor de US$ 90.000 millones bajo su tutela. “Sugeriría que quienes buscan retornos más altos se desilusionarán”, añadió.

El Departamento del Tesoro de EEUU colocará US$ 81.000 millones en la primera semana de enero y se planean subastas de deuda a 3, 10 y 30 años.

- Así funciona el círculo de la especulación (El Economista - 8/2/10)

(Por Pedro Calvo) Lectura recomendada

1. Los inversores detectan una grieta o debilidad económica, empresarial, financiera o cambiaria y tratan de sacar provecho de ella. En la actualidad, los desequilibrios de las cuentas públicas y las dudas acerca de que se corrijan han actuado como 'mecha' de la maquinaria especuladora.

2. Para sacar partido de la situación los especuladores venden la deuda pública española ya existente en el mercado y compran paralelamente seguros contra el impago (CDS) de España y deuda más segura (en este caso a Alemania).

3. Las ventas de bonos provocan que el rendimiento suba, con lo que presionan al alza para que el Tesoro emita títulos que ofrecen unos intereses mayores; así se benefician de la jugada al cambiar bonos “malos”, los que ya existían y pagaban unos intereses más bajos, por “buenos”, los nuevos que pagan unos intereses más altos.

4. El repunte del rendimiento y los problemas del Tesoro para colocar deuda provocan que suban los precios del CDS y de los bonos alemanes, con lo que vuelven a ganar dinero con la operación inicial.



5. Los efectos de la operativa disparan el riesgo país, con lo que automáticamente se encarece la financiación del Estado y las empresas, consecuencias que propagan el impacto a las bolsas.

6. Este movimiento sirve de reclamo para atraer a otros especuladores, centrados en la renta variable, que toman posiciones cortas para beneficiarse de las caídas acusadas por el revuelo de la deuda pública; la inercia de la maquinaria especulativa se refuerza.

7. La desconfianza generada por el repunte de los intereses de la deuda pública y del CDS, las dificultades del Tesoro para emitir títulos y las caídas bursátiles retroalimentan la rueda especuladora e incrementan los rendimientos derivados de ella.

8. Las autoridades suelen responder atacando a los especuladores y culpándoles de todos los males; lejos de amilanarse, los inversores interpretan que esa crítica avala su estrategia y refuerzan su operativa.

Suspensión de pagos de Grecia, contagio a Portugal y España... los fantasmas se agolpan a las puertas del euro. El diario británico Financial Times y El País de España verifican en sus ediciones de este martes un movimiento especulativo de los mercados financieros contra el euro”... ¿Campaña contra el Euro? (BBCMundo - 9/2/10)



Algunos analistas creen que existe un movimiento especulativo de los mercados financieros contra el euro



Según cifras del mercado de futuros de Chicago citadas por ambos matutinos, hay unos 40.000 contratos, equivalentes a unos US$ 7.600 millones, que hoy apuestan por una caída del valor del euro, intensificando la presión sobre la divisa.

En Madrid el atribulado presidente José Luis Rodríguez Zapatero habló de ataques de los especuladores “contra el euro y una mayor regulación financiera y de los mercados”.



Según Neil Williams, economista jefe de Hermes, un Hedge Fund de Londres, el movimiento especulativo existe y requiere una acción concertada para neutralizarlo.

“Los especuladores están poniendo a prueba los límites del euro. Se va a necesitar una acción concertada no sólo de los países afectados sino de la Eurozona en su conjunto”, indicó a BBC Mundo Williams.

La tensión se centra en la situación de cinco países de los 16 que conforman el euro, los llamados PIGS, sigla en inglés que, desafortunada casualidad o deliberada ironía, quiere decir “cerdos”: Portugal, Italia, Grecia y España.

Grecia es el caso crítico: tiene que pagar casi US$ 30.000 millones entre abril y mayo, y arrastra un déficit fiscal del 12,7 %.

Italia tiene una deuda pública que supera la griega mientras que en Portugal equivale a un 77% de su PIB.

La deuda pública de España es la más baja de la Eurozona, pero su déficit fiscal es del 11,4 % y no consigue salir de una recesión interminable.

Los gobiernos en cuestión han prodigado gestos de seducción hacia los mercados financieros. La primera semana de febrero el gobierno griego anunció un duro plan de ajuste fiscal.

En la siguiente semana una misión de alto vuelo de España, encabezada por la ministra de economía Elena Salgado, intentó convencer a un nutrido grupo de banqueros y analistas de la City sobre la solidez fiscal del gobierno.

Según el Financial Times la claridad expositiva del gobierno se vio empañada por el anuncio de que emitiría bonos por casi 77.000 millones de euros, una suma superior a la que esperaban los mercados, señal de que el agujero en las cuentas es peor de lo imaginado.

Bailando un tango

Los PIGS no están peor que Estados Unidos en el terreno fiscal. La diferencia es que los datos económicos de EEUU son más alentadores y Washington tiene una máquina de imprimir dinero para salir de apuros.

El paquete de ajuste de Grecia, la visita de alto vuelo del gobierno de España a la City de Londres o el anuncio de medidas para recobrar la confianza de los inversores, recuerdan la larga batalla perdida contra los mercados librada por la Argentina de 1999-2001.

La gran diferencia es que en este caso se trata de países del euro. Entre los inversores existe una cierta expectativa de que el Banco Central Europeo (BCE), alguno de los miembros de la Eurozona o, en última instancia, la Unión Europea (UE), intervengan en caso de crisis.

“Esto sólo se soluciona si los gobiernos afectados dan señales adecuadas a los mercados y si el BCE deja claro que en caso de que persista el ataque va a comprar grandes cantidades de deuda y va a hundir a los que están especulando”, opina en El País Juan Ignacio Crespo, de Thomson Reuters.

Por el momento, el BCE no ha dado ninguna señal en este sentido. Según Neil Williams, una alternativa es una señal de respaldo de los miembros más fuertes de la Eurozona.

Alemania y Francia

“La esperanza de los mercados de bonos es que Alemania y Francia, intervengan para suministrar un apoyo. Esto no será gratis. Habrá una penalidad que puede incluir una pérdida parcial de soberanía”, señaló a BBC mundo Williams.

El problema es que la Constitución de la UE sólo permite el rescate de otro miembro en caso de emergencias causadas por “desastres naturales o dificultades más allá del propio control”, como especifica el artículo 122.

El dilema para la UE es que en la actual turbulencia mundial la crisis puede extenderse rápidamente.



Como apunta en un artículo publicado en el Financial Times el director de Eurointellligence, Wolfgang Munchau, Bélgica tiene un nivel de deuda mucho más alto que España o Portugal, mientras otro miembro de la UE, Austria, sigue inmerso en una crisis bancaria por su exposición en Europa del Este.

“La UE tiene que mandar un mensaje urgente de que tiene una sólida política para lidiar con la crisis interna de sus miembros”, concluye Munchau.

- Mira quién fue a hablar (Expansión - 9/2/10)

(Por FT - Lex column) Lectura recomendada

Problema: una inminente crisis financiera. ¿Solución? Reunir a los sospechosos habituales. El ministerio de Fomento de España acusó ayer a los medios de comunicación extranjeros de conspirar con fines especulativos. Incluso José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, se unió ayer al coro.

Casualidades de la vida, se filtró la noticia de que los inversores habían apostado 8.000 millones de dólares contra el euro, el mayor balance de posiciones cortas en la moneda única desde su lanzamiento. Pero esperen un momento: aunque ocho mil millones de dólares es una cifra muy alta, la cantidad representa sólo el 0,6% del volumen diario de los mercados que operan en euros.

En 1992, George Soros acertó al apostar 10.000 millones de dólares a que la libra esterlina abandonaría el mecanismo cambiario de Europa. La cantidad de su apuesta equivalía al 10% del volumen de entonces. Para que las operaciones de los bajistas puedan perjudicar seriamente al euro, las posiciones tienen que ser mucho mayores de lo que son ahora. En cualquier caso, los políticos europeos deberían acoger de buen grado la noticia.

En términos reales, el euro ponderado casi nunca ha estado tan caro como estaba últimamente. Para recuperar su media, necesitaría caer un 15%. Esa depreciación ayudaría a relajar algunos problemas económicos de la eurozona, aunque no las dificultades financieras más inmediatas, entre las que podría encontrarse un rescate de Grecia. Que el presidente del Banco Central Europeo Jean-Claude Trichet vuelva de su viaje a Australia se ha interpretado, aunque de forma equivocada, como que Europa ya cuenta con un plan en este sentido. Sea como fuere, una depreciación, al igual que un rescate, sólo ayudarían parcialmente.

Más de la mitad del comercio de la eurozona tiene lugar dentro de la eurozona. Un euro devaluado no mejoraría la competitividad de Portugal o, pongamos, España, con respecto a Alemania, el principal problema de su déficit por cuenta corriente. Por la misma razón, un rescate sería sólo un remedio paliativo.

No obstante, los llamados países periféricos, también conocidos como Club Med, ganarían tiempo para poder introducir las difíciles reformas necesarias para reducir sus costes internos y recuperar la competitividad. Ése es el mensaje que los políticos deberían transmitir. Incluso los mercados les están echando una mano. El acuerdo salarial pactado en Madrid con los sindicatos resulta preocupante.

(The Financial Times Limited 2010. All Rights Reserved)

- Cincuenta Grecias (Expansión - 11/2/10)

(Por FT - Lex Column) Lectura recomendada



Es probable que en la Roma de Nueva York, en la Atenas de Georgia y en el Madrid de Iowa no reine la sensación de crisis presupuestaria que últimamente domina a sus homónimas europeas, pero los estados y los municipios de EEUU podrían acabar teniendo problemas igualmente graves.

Al igual que los miembros de la eurozona, los estados de EEUU no tienen la posibilidad de devaluar su moneda y tienen que hacer un esfuerzo por mantener buenas relaciones con los sindicatos del sector público, por un lado, y con a los airados contribuyentes, por otro.

Y, al igual que los que ponían en entredicho el futuro del euro prestaron demasiada atención a la evolución de sus centros financieros sin percatarse de las debilidades de la periferia, los problemas presupuestarios de los 50 estados de EEUU y de sus 52.000 ciudades suelen pasar desapercibidos. Aunque no han despilfarrado al mismo ritmo que algunas economías del sur de Europa, los estados de EEUU gastaron a su antojo antes de la recesión.

En las tres décadas anteriores a 2008, el gasto creció a una media anual del 6,7%, muy por encima de la inflación. Incluso después de recortar aproximadamente 256.000 millones de dólares de sus presupuestos entre 2009 y 2011, varios estados registran brechas importantes. Pero el problema no queda ahí, ya que los expertos han detectado además déficit en los sistemas de pensiones que ascienden a los 3 billones de dólares, cifra que duplica su gasto anual.

Al igual que en Europa existe la “cláusula de no rescate”, en EEUU hablar de una intervención federal es tabú, aunque los estados dependan de Washington. El presupuesto federal de 2011 contempla 646.000 millones de dólares de subvenciones estatales, y 85.000 millones de dólares más para el programa sanitario Medicare.

Los mercados de deuda locales también se benefician de una exención fiscal. Pero pronto se retirarán los estímulos adicionales que han cubierto los déficits, dejando unos agujeros presupuestarios que podrían inducir a las ciudades a acogerse al Capítulo 9 de la Ley de Quiebras.

Ante la libertad de las empresas y los residentes para trasladarse a cualquier otro estado, existe un límite para los recortes de servicios o las subidas de impuestos antes de que esta opción gane atractivo. Hace poco, Timothy Geithner, el secretario del Tesoro estadounidense, se tomó a risa la posibilidad de que EEUU perdiera su rating AAA, pero la mayoría de sus estados ya lo han hecho, y algunos podrían encontrarse pronto en situación de impago.

(The Financial Times Limited 2009. All Rights Reserved)

Los euroescépticos están de enhorabuena en estos días en que el euro corre el riesgo de desplomarse. Parece que algunos llevaban años esperando una ocasión así para poder reprender a Europa entera con un sonoro: “¡Te lo dije!”. Editoriales y comentaristas de algunos de los diarios más prestigiosos de Gran Bretaña han aprovechado la coyuntura para alardear de haber optado por quedarse con la libra y permanecer fuera de la Eurozona. “El euro es una empresa fallida” afirmaba el miércoles el editorial de The Times”... Los euroescépticos se frotan las manos: “¡Te lo dije!” (Cinco Días - 12/2/10)



“La moneda única no sobrevivirá al renacer de los intereses nacionales de los miembros de la Eurozona. Permítannos dar gracias a que nunca nos unimos”, escribía el columnista del Telegraph Simon Heffler.

El Times (11/2) llevó su euroescepticismo aún más lejos y dio la precaria situación del euro como una buena razón para votar conservador. El Partido Laborista y el Liberal Demócrata están oficialmente a favor de la moneda común. “Los males de Grecia ilustran el gran problema de la unión monetaria: los contribuyentes de otros países de la eurozona pagarán los errores de unos pocos. Gran Bretaña padece sus propios problemas pero los votantes británicos tienen al menos el poder de castigar a los políticos que los han creado. Unirse al euro significa renunciar a ese derecho democrático”, argumentaba el editorial.

Los euroescépticos afirman que no es justo que países ahorradores como Alemania tengan que pagar por rescatar a los que han tomado decisiones insostenibles como está sucediendo con Grecia o como podría suceder con España y Portugal. “¿Preguntó a alguien Grecia cuando comenzó a hacer préstamos sin control?” se cuestiona el Telegraph.

Cualquier euroentusiasta (entre los que me incluyo) se habrá sentido aliviado al saber que los 16 países de la Eurozona no participarán del “sálvese quien pueda” que reina en Gran Bretaña y el 11/1 llegaron al compromiso de que respaldarán a Grecia para garantizar la estabilidad de nuestra moneda común. “Grecia es parte de la Unión Monetaria. Grecia no se quedará sola pero hay que cumplir las reglas y sobre esta base habrá una declaración”, aseguró Angela Merkel.

¿Acaso no es este gesto frente a Grecia una buena razón para sentirse protegido dentro del Euro? ¿Es Gran Bretaña un país tan sólido económicamente como para estar seguro de querer aislarse en un mundo global en crisis como el nuestro?

Brown le ha dado la vuelta a la moneda. “Grecia estaría pasando por problemas aún más graves si estuviera fuera del euro. Sin el euro sus depósitos serían aún menores y el riesgo real de bancarrota, aún mayor. Lo que está hoy claro es que con el altísimo déficit de Gran Bretaña, la devaluación de la libra y la creciente inflación, este país no cumpliría hoy los requisitos del tratado de Maastricht. Como cualquier otra forma de seguro si no la tomas a tiempo, cuando la necesitas ya es demasiado tarde. Irlanda y España fueron sabias por entrar en el euro cuando las condiciones eran buenas”, ha asegurado Brown.

Como dijo ayer Jaques Cailloux, el economista jefe del Royal Bank of Scotland “Estar endeudado dentro del euro da menos miedo que estar endeudado fuera”. Estoy de acuerdo.

Tras una semana en la que los europeos hemos sido el centro de atención mundial, el mundo continúa girando alrededor del sol. Los chinos siguen intentando contralar el exceso de liquidez y han vuelto a aumentar el coeficiente de reservas bancario.

El crédito bancario en China modera su crecimiento pero siguió aumentando próximo al 30% anual por lo que aún hay margen para normalizar su tasa a su promedio de la última década y por lo tanto la política monetaria está aún muy lejos de ser restrictiva.

Las agencias de calificación por fin han amenazado a EEUU y a Reino Unido, advirtiéndoles que o toman medidas contundentes para retornar a la estabilidad presupuestaria o su AAA está en cuestión. Pero lo más interesante de la pasada semana ha sido el testimonio de Bernanke en la Comisión Bancaria del Senado”... EEUU y el espejo griego (Expansión - 15/2/10)

La Fed sigue definiendo su estrategia de salida y Bernanke añadió otra novedad importante.



Explicó a los senadores la introducción de la facilidad de depósito por la que remunerará el exceso de reservas de los bancos, al igual que lo hace el BCE, e informó que ya han experimentado el drenaje de liquidez por repo inverso, similar también a las subastas de drenaje que realiza ocasionalmente el BCE, y ha funcionado con éxito por lo que el arsenal para normalizar su base monetaria ya está preparado.

Pero Bernanke sorprendió con el anuncio explícito por el que la Fed procederá a transformar el exceso de reservas de depósitos a la vista a certificados a plazo, lo cual es una señal inequívoca de su estrategia futura. Con este cambio, la Fed limita los riesgos de que las entidades decidan transformar toda esa liquidez en crédito y asistamos a una salida inflacionistas de la crisis. Es cierto que las entidades pueden vender sus certificados en el mercado y hacerlos líquidos pero entonces habría un efecto trasvase de la liquidez del sistema y limitaría el potencial inflacionista del mismo.

Pero un análisis detallado del balance de la Fed, ayudará a entender mejor la medida. En el gráfico 1 se puede observar cómo el tamaño del balance más que se ha duplicado desde la quiebra de Lehman pero todo el aumento se debe al exceso de reservas que los bancos mantienen en la Fed. Excluyendo el exceso de reservas, la base monetaria tan sólo ha aumentado un 10% desde entonces, por lo que EEUU sigue en la trampa de la liquidez, ya que a pesar de que Bernanke ha emulado al helicóptero de Friedman, el dinero sigue embalsado en el sistema bancario sin llegar con normalidad a empresas y familias por los canales del crédito que continúan obstruidos.









Pasivo de la Fed. Fuente: Federal Reserve

Pero donde si ha habido cambios significativos es en el activo, cómo se puede observar en el gráfico 2. Desde la quiebra de Lehman, la Fed ha comprado al Tesoro deuda por valor de 300.000 millones de dólares, 165.000 a las agencias nacionalizadas Fannie y Freddie, por lo tanto también es deuda pública, un billón en titulizaciones, la mayoría de ambas agencias y por lo tanto también es deuda pública.



Activo de la Fed. Fuente: Federal Reserve

Si los bancos deciden reducir su posición estructural en liquidez, cuando la Fed comience a instrumentalizar su estrategia de salida, la autoridad monetaria se vería obligada a vender activos en mercado por lo que activaría de nuevo la deflación de activos, descapitalizaría a los bancos y provocaría la temida W.

Por lo tanto, Bernanke, con buen criterio, anuncia una normalización lenta y gradual de su balance para permitir que el sistema bancario se recapitalice orgánicamente, normalice el crédito y acaben las presiones deflacionistas que siguen amenazando a la economía estadounidense.

Las titulizaciones, a diferencia de la deuda pública, se amortizan mensualmente con las cuotas de los préstamos hipotecarios que contienen por lo que ayudará a reducir el balance de la Fed gradualmente. Buena parte de la deuda pública y de agencias es a corto plazo y vence por lo que con no renovar el principal también disminuirá el balance.

Tanto la estrategia cómo los instrumentos están bien diseñados y la Fed ha demostrado que tienen la experiencia suficiente para implementarla con éxito, pero eso no significa que vayan a acertar con el sendero crítico en cada momento y que el impacto sobre los mercados y sobre la economía real vaya a ser neutral.

La administración Obama mantiene un déficit público del 10% para este año por lo que sus necesidades de financiación aumentarán en esa proporción y la Fed ya no será el principal comprador en sus subastas, por lo que tan sólo el hecho de dejar de monetizar deuda tendrá un impacto negativo sobre los tipos de interés a largo plazo. Bien es cierto, que el diseño de estrategia de salida permitirá a la Fed seguir controlando los tipos a corto y que la pendiente de la curva de tipos está en máximos históricos por lo que mantiene su capacidad para controlar los tipos de largo plazo y evitar una crisis de la deuda cómo sucedió en 1994. Sólo una sorpresa de inflación podría dar al traste con la estrategia, pero en EEUU la inflación “ni está, ni se la espera” por algún tiempo, por lo que la Fed dispone de mucho margen de maniobra.



“El problema es que si controlas los tipos de interés y mantienes excedido el sistema de liquidez, el ajuste monetario lo acabará haciendo el dólar, por lo que mantenemos un escenario de debilidad del billete verde en los próximos años, hasta que este proceso de normalización vaya finalizando”...

EEUU sigue siendo el líder de productividad e innovación mundial y el dólar es la moneda de reserva internacional, por lo que no es ni comparable al caso griego. Pero, los estadounidenses harían mal en no sacar lecciones de la crisis de la deuda en Europa. Los inversores están preocupados por las ingentes necesidades de financiación de los tesoros y los EEUU van a tener muchos problemas para financiar su deuda pública que si sumas a Fannie y Freddie se aproxima al 100% de su PIB y es muy similar a la griega.

El Reino Unido está en una situación financiera similar a la estadounidense, pero ni son el líder mundial en productividad e innovación ni la libra es moneda de reserva, por lo que la obsesión de los medios y la sociedad británica contra el euro, y la campaña electoral, hace que las perspectivas para Gran Bretaña sean muy preocupantes.

¿Se imagina usted que gana 5.500 euros a la hora? Tenga en cuenta que no es por cada hora de trabajo, sino por cada hora del día. O sea, también cuando duerme. Cuando come. Cuando está en la ducha. Y cuando nada en la playa junto a su mansión en los Hamptons, la zona de Nueva York en la que veranean los millonarios de Wall Street. Ahora, pongámoslo un poco más difícil: ¿Se imagina ganar eso durante 12 meses consecutivos?”… “Enemigos” del euro: así son, así actúan (El Mundo -
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