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En el día de Nochebuena. Mi querido Jose


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En el día de Nochebuena .

Mi querido Jose

Hoy es un día muy especial para todos aquellos, que nos hemos criado, vivido y educado en la fe de Cristo, porque hoy se conmemora el 2006 aniversario de su llegada al mundo en forma humana, para vivir, sufrir y morir, como un ser humano más, después de comprobar, que aquellos hombres y mujeres, que su Padre había creado a partir de Adán y Eva para comenzar a poblar el Paraíso, fueron evolucionando poco a poco hasta ocupar el último eslabón de la cadena evolutiva defendida por Dawin, y lo hicieron convirtiéndose en seres despiadados y sin escrúpulos, hasta el punto, de crucificarle, no sin antes someterle a desprecios y vejaciones sin sentido.

La evolución ha convertido, aquello que había sido creado y llamado Paraíso, en un infierno terrenal, que como es lógico y no podía ser de otra manera, sería el lugar idóneo para ser habitado por pobladores con las características antes citadas y aun peores, advirtiéndose cada día un paulatino deterioro en las relaciones humanas, si se les puede llamar relaciones humanas. Ahora viene a mi mente aquella frase del filósofo Hoobes que decía “ homus lupus cum homine” y cada día que pasa lo tengo más claro, aunque en un día como el de hoy, llamado de Nochebuena, se intente dar una imagen totalmente errónea de la auténtica realidad, desde la que parece entenderse, que todo el mundo es bueno y que aquello de “ vuelve a casa por Navidad” como dice el villancico, no es más que un acto de gran hipocresía, puesto que al día siguiente o tal vez a lo largo de esa cena o reunión en torno a una mesa, para conmemorar aquella fecha bíblica, ya pueden comenzar a saltar los chispazos de la intolerancia, de las envidias y litigios familiares y un sin fin de situaciones poco gratificantes, que se han ido macerando a lo0 largo del año y que no hacen sino demostrar, que esa es desgraciadamente, la realidad del día a día por mucho que se quiera disimular en unas fechas muy especiales, pero es muy cierto, que cada uno solo puede dar de aquello que lleva dentro y por eso, solamente somos capaces de ofrecer hipocresía y comportamientos innobles con nuestros semejantes, lo que demuestra, que el filósofo tenía razón.



Es por ello, que el paso de Cristo por la tierra, ha servido de muy poco, porque aquello de “ Amaos los unos a los otros, como yo os he amado y en eso conocerán…..…” no ha servido de nada, porque vivimos una vida ficticia, plena de mentiras, de actos insolidarios y de espaldas al mundo de las necesidades de los demás y en el que todo vale para conseguir los fines deseados, sin pensar en los medios empleados y pasando por encima de aquellos valores, que deben ser vertebradores de la existencia pacífica, como son el respeto mutuo, la sencillez, la tolerancia, la libertad entre otros, pero todos ellos encuadrados en el marco del amor. De ese amor, que se ha de parecer a la enorme flor de la hortensia, que si la observamos detenidamente, nos damos cuenta de que esta formada por miles de flores muy pequeñas. El amor siempre se construye con actos así de pequeños y casi invisibles, pero de entrega al otro, en los que se vive de verdad la generosidad en esas cosas que a veces son tan pequeñas como importantes, como se demuestra, cuando las necesitas y no las tienes. No es un hecho de cantidad, sino de calidad y oportunismo, porque nuestra vida se construye por una sucesión continua de momentos.

Así es como has vivido tú, hijo mío, entregándolo todo hasta no ser dueño de nada, que no fuera esa enorme vocación de servicio, de bondad y de entrega a los demás y que arrancaba desde la amistad incondicional, que los que bien te conocíamos, sabíamos del valor que tenía para ti, y sin embargo, la vida te ha jugado una mala pasada o tal vez no tan mala, sino buena, -que nunca se sabe-

A veces pienso, que este mundo en el que priman los intereses económicos y los comportamientos inconfesables, seguramente lo estarías pasando muy mal, desde que tuviste conciencia para ver claro, hasta los 34 años, que has decidido abandonar esta pocilga, en la que se vive un sueño, más o menos largo -en tu caso bien cortito- pero cuando de él se despierta, se ve, que todo es vanidad y humo y solamente las personas como tú, que a modo de rosa, poseías un tallo resistente, capaz de emerger, por encima de las demás flores y mostrar al mundo con rubor tu bondad y tus valores como donaciones generosas para los demás y sin esperar nada a cambio.

Tú, has sabido muy bien, que amar a los demás implica dejar a un lado muchas comodidades, y vivir la aventura de la entrega total, porque el verdadero amor, sin matices ni significados, no está al alcance de la mano y es necesario buscarlo, lucharlo y merecerlo, porque esa clase de amor no es para espíritus vulgares apegados a las bajezas del materialismo provocado por la abundancia del fértil valle, sino para aquellos que se sienten llamados y atraídos por el riesgo y la pureza de la montaña, donde crece la flor de lis, donde sopla el aire limpio y desde cuya cima, es más fácil comprobar la pequeñez y fragilidad de nuestras vidas y la grandeza de la naturaleza libre de la maldad y la contaminación humana, en forma de polución ambiental y espiritual.

Allá arriba, en un lugar maravilloso que debe existir para ciertas personas, seguramente puedas hacer una recapitulación de tu vida entre estos especimenes “ llamados seres superiores” y llegues a la conclusión certera, de que las personas como tú , muy poco o nada tendríais que ganar aquí y seguramente, en ese lugar, disfrutéis de aquello, que injustamente se os ha negado aquí y que otros disfrutan sin merecerlo.

Querido hijo : Tal vez no sea este mi mejor momento, para hablar contigo, pero necesitaba hacerlo con alguien y quien mejor que tú, que siempre has sabido entender mis sentimientos y decisiones; más o menos afortunadas, pero siempre sinceras, y acordes con mi forma de entender la vida

Desearía, en estos momentos, que llegaran a mi vera dos corceles blancos, tirando de una cuádriga y me transportasen hasta tu presencia y no pensaría si era un viaje de ida y vuelta o solo de ida.



Así es, como me siento y así te lo comunico, para que sepas, como ya te hice saber en vida, que a tu lado pude aprender muchas más cosas de las que aprendí, pero somos muy parecidos en cuanto a lo que entendemos por amor y por amistad y por ello, somos más vulnerables a la maldad y a la injusticia, que con demasiada frecuencia se proyecta sobre nuestras vidas, pero siempre nos queda la grandeza de perdonar a quienes no nos han comprendido y nos han hecho daño y en verdad querido Jose, que cuando a una mala acción, eres capaz de responder con una flor, con un bello sentimiento o como mucho, con el olvido, parece que la vida adquiere otra dimensión más placentera, desde la que puedes ver mejor la realidad propia y la del el entorno y sin petulancia puedes verte un poco más fuera que dentro de ese “ mundo” o “ porqueriza” del que hablaba en párrafos anteriores.

Deseo que tu Nochebuena fuera distinta de lo que fue la mía y no dudes, que te recordaré, como algo maravilloso, que ha sucedido en mi vida y aunque solo fuera por eso, ha merecido la pena vivir, muchas más veces en la angustia, que en la felicidad.

Todos los días te decía junto a tu cama “ Jose, aguanta un poquito, ya verás como te vas a poner bien” y tu respuesta a veces muy débil siempre era la misma “ eso espero papá”, porque como es lógico, querías vivir y además te lo merecías, pero la diosa fortuna, no estuvo nunca de nuestro lado. Tal vez pude hacer algo más, aunque nunca perdí la esperanza de esa luz, que quería ver entrar en forma de diagnóstico, y en cualquier momento cuando te velaba, pero todo me ha fallado, lo divino y lo humano y ahora desde una reflexión más sosegada y más ajustada a la realidad, veo las cosas de otra manera.



Si no hice bien las cosas perdóname y que sepas, que en este momento, cuando son las 0,20 horas de la noche del día de Navidad que termino la carta que comencé ayer, desde este rincón de la tierra que tanto querías, te envío un trocito de corazón y te reafirmo, que mi deseo sería estar a tu lado.

Papá no te olvida, porque tú, no te has ido.


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