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Elizabeth bard Instituto Comercial B. Blanca


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Contratos comerciales, limitación de responsabilidad frente a las obligaciones laborales emergentes de la la ley 20.744.-

Elizabeth BArd

Instituto Comercial B. Blanca

Partes: Castro Bourdin José Luis c/ Jockey Club Asociación Civil y otros s/ recurso de hecho

Tribunal: Corte Suprema de Justicia de la Nación

FECHA: 17/7/2007

________________________________________Sumario

1.-Resulta inadmisible el recurso de queja interpuesto contra una resolución de la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que confirma la sentencia de primera instancia, en los términos del artículo 280 del CPCCN. El decisorio de origen responsabilizó en base al artículo 30 de la LCT a la demandada -Jockey Club Asociación Civil- por deudas salariales, indemnizatorias y entrega de certificaciones reclamadas por una trabajadora contra sus empleadoras, quienes explotaban -mediante un contrato de concesión- un establecimiento gastronómico. (Del voto de los Dres. Elena I. Highton de Nolasco, Carlos S. Fayt -según sus fundamentos-, Enrique Santiago Petracchi -según sus fundamentos-, Juan Carlos Maqueda -según sus fundamentos-, E. Raúl Zaffaroni y Carmen M. Argibay - mayoría)

2.-La doctrina según la cual el pago de las sumas determinadas en la sentencia, con posterioridad a la interposición del recurso de hecho, importa una renuncia o desistimiento tácito de él, sólo es aplicable si no media reserva de continuar el trámite de la queja. En tanto que, si bien en el presente caso lo manifestado por la apelante al efectuar el pago es equívoco, pues al tiempo que se lo califica como incondicionado se expresa que no se desiste de la queja; no obstante, la interpretación de estos actos debe ser restrictiva y en caso de duda ha de estarse por la subsistencia del derecho. (Del voto del Dr. Ricardo Luis Lorenzetti - disidencia)

3.-El fundamento del artículo 30 de la LCT es el principio protectorio de los derechos del trabajador que recepta la CN , estableciendo la solidaridad obligacional pasiva, con la finalidad de ampliar la garantía respecto del crédito del dependiente. Dicha norma establece como requisito la existencia de un supuesto delimitado por subcontratación o contratación de trabajos o servicios, que correspondan a su actividad normal y específica. Situación que no se configuró en el presente caso al no tratarse de una cesión total o parcial del establecimiento, ni tampoco de subcontrato, sino de la simple contratación de servicios prestados por un tercero. (Del voto del Dr. Ricardo Luis Lorenzetti - disidencia)

4.-Cuando se trata de un contrato que celebra una parte con otra, la regla es que no hay acción directa de los empleados de la segunda respecto de la primera, porque se aplica el principio del efecto relativo. Las múltiples contrataciones que puede realizar una empresa con terceros, están sujetas a la responsabilidad limitada que deriva de lo pactado entre ellos y asimismo, de la circunstancia de que ningún acuerdo que celebre una de ellas con terceros puede perjudicarla -artículo 1195 del CCiv.-. Consecuentemente, no es posible responsabilizar a un sujeto por las deudas laborales que tengan las empresas que contrate, aunque los bienes o servicios sean necesarios o coadyuvantes para la actividad que desempeñe. (Del voto del Dr. Ricardo Luis Lorenzetti - disidencia)

5.-En los supuestos de contratos con terceros, la solidaridad se produce cuando se trata de una actividad normal y específica, entendiéndose por tal aquélla la inherente al proceso productivo. Calificación que, en el presente caso, no ha sido precisada, con lo cual se extendió ilegítimamente la interpretación, ya que se ha subsumido en la regla un supuesto de hecho no previsto por ella. Debido a que, una interpretación estricta lleva a la conclusión de que el servicio de gastronomía no es una actividad normal y específica. Igualmente, no se ha probado que exista vinculación económica o jurídica entre las litisconsortes, más allá del contrato de concesión de invocado. (Del voto del Dr. Ricardo Luis Lorenzetti - disidencia)

6.-La regulación legal no implica que todo empresario deba responder por las relaciones laborales que tengan todos aquellos otros empresarios, con quienes establece contratos que, en definitiva, hacen a la cadena de comercialización. Más aún, frente a la gran variedad de contratos que se generan actualmente en el seno de las relaciones interempresariales. (Del voto del Dr. Ricardo Luis Lorenzetti - disidencia)

Fallo


Corte Suprema de Justicia de la Nación

Buenos Aires, 17 de Julio de 2007

Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por Jockey Club en la causa Castro Bourdin, José Luis c/ Jockey Club Asociación Civil y otros", para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

Que el recurso extraordinario, cuya denegación origina esta queja, es inadmisible (art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Por ello, y lo concordemente dictaminado por la señora Procuradora Fiscal subrogante, se desestima la queja. Declárase perdido el depósito de fs. 1. Notifíquese y, previa devolución de los autos principales, archívese.

RICARDO LUIS LORENZETTI (en disidencia)

ELENA I. HIGHTON de NOLASCO

CARLOS S. FAYT (según su voto)

ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI (según su voto)

JUAN CARLOS MAQUEDA (según su voto)

E. RAUL ZAFFARONI

CARMEN M. ARGIBAY.

ES COPIA

VOTO CONCURRENTE DE LOS SEÑORES MINISTROS DOCTORES DON CARLOS S. FAYT, DON ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI Y DON JUAN CARLOS MAQUEDA

Considerando:

Que esta Corte comparte y hace suyos los fundamentos y conclusiones expuestos en el apartado II del dictamen de la señora Procuradora Fiscal subrogante, a los que cabe remitir por razones de brevedad.

Por ello, se desestima la queja. Declárase perdido el depósito de fs. 1. Notifíquese y, previa devolución de los autos principales, archívese.

CARLOS S. FAYT

ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI

JUAN CARLOS MAQUEDA.

ES COPIA

DISIDENCIA DEL SEÑOR PRESIDENTE DOCTOR DON RICARDO LUIS LORENZETTI

Considerando:

1º) Que la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, al confirmar la sentencia de primera instancia y, en lo que interesa, responsabilizó en los términos del art. 30 de la Ley de Contrato de Trabajo al Jockey Club Asociación Civil por deudas salariales, indemnizatorias y entrega de certificaciones reclamadas por una trabajadora contra sus empleadoras, las cuales explotaban Cmediante un contrato de concesiónC un establecimiento gastronómico que aquél posee en el Hipódromo de San Isidro. Contra dicho pronunciamiento la codemandada vencida interpuso el recurso extraordinario cuya denegación motivó la presente queja.

2º) Que para así decidir el a quo sostuvo que si bien las actividades gastronómicas podían calificarse como secundarias o accesorias, se prestaban normalmente, se hallaban integradas y eran coadyuvantes y necesarias para cumplir los fines de la recurrente. Señaló que la empresa es una unidad técnica de ejecución y que toda tarea que coopera al funcionamiento y se orienta al fin queda comprendida, a diferencia de otras de las que se puede prescindir por resultar anexas o secundarias.

3º) Que de las constancias de fs. 470/471 de los autos principales (cuya foliatura que se duplica a partir de fs. 497 se citará en lo sucesivo) se desprende que, con posterioridad a la presentación del recurso de hecho, la apelante depositó la suma correspondiente a la liquidación practicada en esas actuaciones. En esa ocasión expresó que "No se condiciona el pago y no se desiste de la queja ante la CSJN" (fs. 471).

4º) Que la actividad cumplida por la apelante no implica la deserción del recurso de hecho planteado, pues la reiterada doctrina de este Tribunal según la cual el pago de las sumas determinadas en la sentencia, con posterioridad a la interposición del recurso de hecho, importa una renuncia o desistimiento tácito de él, sólo es aplicable si no media reserva de continuar el trámite de la queja (Fallos: 297:40; 298:84; 302:559, 806, 949, 1264, 1404; 304:1962; 311:2021, 2744; 312:631; 319:1141 , entre otros).

5º) Que, si bien, lo manifestado por la apelante al efectuar el pago es equívoco pues al tiempo que se lo califica como incondicionado se expresa que no se desiste de la queja, cabe recordar que la interpretación de los actos en el tema debe ser restrictiva y en caso de duda ha de estarse por la subsistencia del derecho (art. 874 del Código Civil; Fallos: 295:451; 300:273; 320:1611 ).

6º) Que, en tales condiciones, cabe concluir que no ha mediado en el caso desistimiento tácito de la presentación directa, sin que obste a ello que, como lo señala la señora Procuradora Fiscal subrogante la certificación a cuya entrega condena la sentencia apelada haya sido extendida por la principal, toda vez que es evidente la subsistencia del interés de la recurrente respecto de la condena al pago de los créditos indemnizatorios y salariales.

7º) Que los agravios de la apelante suscitan cuestión federal bastante para su consideración por la vía intentada, pues lo resuelto no constituye un derivación razonada del derecho vigente con aplicación a las circunstancias comprobadas de la causa.

8º) Que para descalificar una sentencia por causa de arbitrariedad en el razonamiento legal se debe efectuar un análisis de los defectos lógicos que justifican tan excepcionalísima conclusión. Esta no tiene por objeto convertir a la Corte en un tribunal de tercera instancia ordinaria, ni corregir fallos equivocados o que se reputen tales, sino que atiende a cubrir casos de carácter excepcional, en que deficiencias lógicas del razonamiento o una total ausencia de fundamento normativo, impida considerar el pronunciamiento de los jueces del proceso como la "sentencia fundada en ley" a que hacen referencia los arts. 17 y 18 de la Constitución Nacional (conf. doctrina de Fallos: 311:786; 312:696; 314:458; 324:1378 , entre muchos otros)".

En ese sentido, la arbitrariedad no puede resultar de la sola disconformidad con la solución adoptada, sino que requiere la constatación de un apartamiento de los criterios mínimos de la argumentación jurídica. Esta última requiere, a su vez, que la decisión contenga una precisa descripción de los hechos con relevancia normativa, y si no se aplica la regla, deben darse las razones por las cuales resulta inaplicable, inválida o es corregida por razones de principios coherentes y consistentes, que resulten constitucionalmente fundados. Es que la magna labor de administrar justicia no se basa en la sola voluntad o en el derecho libremente aplicado, sino en leyes, ya que nadie está sobre ellas, siendo que nuestra Constitución estableció un Poder Judicial integrado por jueces que actúan conforme a reglas que la comunidad debe conocer, y a las que deben ajustarse para que las soluciones sean previsibles, todo lo cual esta Corte debe hacer respetar porque constituyen un elemento de la garantía constitucional del debido proceso.

9º) Que en el caso se trata de determinar si una entidad que tiene como objeto propender al mejoramiento de la raza caballar y el fomento de las actividades culturales, científicas y deportivas (conf. art. 1 de su estatuto obrante a fs. 23) debe responder por las deudas laborales de empresarios a quienes concedieron la explotación de un establecimiento gastronómico. Para este supuesto de hecho resulta aplicable el art. 30 de la Ley de Contrato de Trabajo, conforme con el cual quienes cedan total o parcialmente a otro el establecimiento o explotación habilitado a su nombre, contraten o subcontraten, cualquiera sea el acto que le dé origen,trabajos o servicios correspondientes a la actividad normal y específica propia del establecimiento, dentro o fuera de su ámbito, deben exigir el adecuado cumplimiento de las normas relativas al trabajo y los organismos de seguridad social y son solidariamente responsables por tales obligaciones. En consecuencia, corresponde establecer si la decisión impugnada está dentro del campo de las opciones interpretativas legítimas o, por el contrario, no constituye una derivación razonada de la regla de derecho aplicable.

10) Que el fundamento del art. 30 de la Ley de Contrato de Trabajo es el principio protectorio de los derechos del trabajador, que recepta la Constitución Nacional y ha sido aplicado reiteradamente por esta Corte (Fallos: 315:1059, 1216; 327:3677 , 3753 , 4607 , entre muchos otros). La referida tutela se concreta, en este caso, en una regla de derecho que establece la solidaridad obligacional pasiva, con la finalidad de ampliar la garantía respecto del crédito del dependiente.

11) Que la norma citada establece un primer requisito que es la existencia de un supuesto delimitado por subcontratación o contratación de trabajos o servicios que correspondan a su actividad normal y específica. En el presente caso, no se trata de cesión total o parcial del establecimiento ni tampoco de subcontrato, sino de la simple contratación de servicios prestados por un tercero. En la cesión del establecimiento se trata de una modificación subjetiva por cambio de la figura del empleador, pero los créditos y deudas se transmiten como una posición contractual global, lo que justifica la solidaridad pasiva del cedente y del cesionario. En el subcontrato, hay un contrato principal y uno derivado lo que permite al acreedor del subcontratista accionar ontra el deudor del contrato principal, dada la coincidencia de objetos y dependencia unilateral.

En cambio, cuando se trata de un contrato que celebra una parte con otra, la regla es que no hay acción directa de los empleados la segunda respecto de la primera, porque se aplica el principio del efecto relativo. Las múltiples contrataciones que puede realizar una empresa con terceros, están sujetas a la responsabilidad limitada que deriva de lo pactado entre ellos y de la circunstancia de que ningún acuerdo que celebre una de ellas con terceros puede perjudicarla (art. 1195 del Código Civil). La interpretación estricta de esa norma es clara toda vez que es una excepción a la regla general del derecho común. Pero también dentro del sistema de la propia ley laboral, es evidente que el citado art. 30 contempla supuestos que guardan cierta analogía, y por ello es necesario interpretar que la contratación en el caso de una actividad normal y específica, debe tener alguna relación con los supuestos de subcontrato, es decir, con actividades propias que se delegan con dependencia unilateral. La lógica de esta norma es evidente, ya que no es posible responsabilizar a un sujeto por las deudas laborales que tengan las empresas que contrate, aunque los bienes o servicios sean necesarios o coadyuvantes para la actividad que desempeñe, porque en tal caso habría de responder por las deudas laborales de los proveedores de luz, teléfono, aire acondicionado, informática, publicidad, servicios educativos, alimentación, vigilancia, gerenciamiento, y muchos otros. Una interpretación laxa borraría toda frontera entre la delegación laboral, en la que la predomina el control sobre el hacer de la persona, con los vínculos de colaboración gestoria, en los que el control, aunque existe, es sobre la prestación. La subordinación jurídica, económica y técnica del trabajador se dan, en el caso, respecto de los concesionarios del servicio de gastronomía, quienes, por otra parte, son los titulares del interés, lo que es claramente diferente de la delegación gestoria en la que no se da ninguno de esos elementos.

Por lo tanto, en los supuestos de contratos con terceros, la solidaridad se produce cuando se trata de una actividad normal y específica, entendiéndose por tal aquélla inherente al proceso productivo.

Esta calificación es relevante y no ha sido precisada por el fallo en recurso, con lo cual extendió legítimamente la interpretación, ya que subsumió en la regla un supuesto de hecho no previsto por ella.

12) Que la mencionada interpretación estricta que lleva a la conclusión de que el servicio de gastronomía, no es una actividad normal y específica, condice con los precedentes de esta Corte, que ha dicho que, para que surja la solidaridad, debe existir una unidad técnica de ejecución entre la empresa y su contratista, conforme a la implícita remisión que hace la norma en debate al art. 6 del mismo ordenamiento laboral (Fallos: 316:713, 1609; 318:366 , 1382 ; 319:1114 ; 322:440 ; 323:2552(MJJ15639)). A ello, cabe añadir que la regulación legal no implica que todo empresario deba responder por las relaciones laborales que tengan todos aquellos otros empresarios con

quienes establece contratos que hacen a la cadena de comercialización Cya se trate de bienes o serviciosC, máxime frente a la gran variedad de contratos que se generan actualmente en el seno de las relaciones interempresariales y el vasto campo comercial de las relaciones que así se manifiestan. Puede señalarse, a modo de ejemplo, los contratos de concesión, distribución, franquicia, "engineering", fabricación de partes, accesorios, etc., y su posterior venta, entre muchos otros (Fallos: 316:713, 1609). Los tribunales deben conformar sus decisiones a las sentencias de la Corte dictadas en casos similares, en virtud de su condición de intérprete supremo de la Constitución Nacional y de las leyes dictadas en consecuencia (Fallos: 307:1094; 312:2007; 319:2061 ; 320:1660 ; 321:2294 , 3201 ; 325:1515 ; 326:1138 , entre muchos otros). Esta interpretación además, es coherente con todo el sistema de derecho vigente, ya que no hay responsabilidad más allá de los límites señalados.

13) Que la exégesis que se sostiene no desvirtúa los propósitos protectorios de la norma legal.

Ello es así, porque la protección del trabajador debe ser armonizada con otros bienes, valores y principios, como la propiedad, la seguridad jurídica y libertad de ejercer una industria licita. En este aspecto, la descentralización de actividades de la empresa es lícita en el ordenamiento jurídico argentino y constituye una de las opciones que tienen las empresas para decidir su organización. En cambio, las empresas no pueden desnaturalizar esta actividad mediante la utilización de figuras jurídicas simuladas, fraudulentas, o con una evidente conexidad que lleven a la frustración de los derechos del trabajador. Tampoco pueden, de acuerdo al art. 30 de la Ley de Contrato de Trabajo, contratar sin controlar en los términos que fija la ley. En estos casos, los jueces deben procurar la defensa activa del crédito del trabajador, pero lo que no puede hacerse, porque no se ajusta a la Constitución, es transformar la excepción en regla y derivar responsabilidades automáticas por la sola presencia de un contrato con terceros.

14) Que la sentencia apelada prescinde de que no basta, a efectos de la asignación de responsabilidad solidaria la índole coadyuvante o necesaria de la actividad para el desenvolvimiento empresario. Máxime cuando también se ha acreditado que la actora era dependiente de los otros codemandados sin vinculación laboral propia con la asociación civil recurrente y no se ha alegado ni probado que exista vinculación y/o participación económica o jurídica entre las litisconsortes más allá del contrato de concesión de invocado en el escrito inicial. En tales condiciones, se advierte que el fallo impugnado extendió desmesuradamente el ámbito de aplicación de la norma de un modo que su texto no consiente, desnaturalizando su contenido al asignarle un significado que excede inaceptablemente sus fines, y que por eso debe ser descartado.

15) Que, en función de lo expuesto, cabe concluir que lo resuelto guarda nexo directo e inmediato con las garantías constitucionales que se invocan como vulneradas (art. 15 de la ley 48), por lo que corresponde su descalificación como acto jurisdiccional en los términos de conocida doctrina de esta Corte sobre arbitrariedad. Por ello, y oída la señora Procuradora Fiscal subrogante, se declara procedente la presentación directa y el recurso extraordinario interpuestos y se deja sin efecto la sentencia apelada. Con costas. Vuelvan los autos al tribunal de origen a fin de que, por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo al presente. Agréguese la queja al principal. Reintégrese el depósito de fs 1. Notifíquese y, oportunamente, remítase.

RICARDO LUIS LORENZETTI.

ES COPIA


Recurso de hecho interpuesto por el codemandado Jockey Club, representado y patrocinado por el Dr. Alberto Gustavo Christello

Tribunal de origen: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Sala II

Tribunales que intervinieron con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nº32

Ponencia

Es evidente, que la aplicación del art. 30 de la ley 20.744 en algunos contratos comerciales, ha traído más inconvenientes que la claridad de su redacción parecía no arrojar, y lo que es peor aún, diversos criterios jurisprudenciales que le otorgaron una laxitud un tanto dudosa al instituto en cuestión, en un intento –en algunas oportunidades excesivo- de evitar el fraude laboral, especialmente respecto de su aplicación en los contratos tales como la franquicia, concesión, distribución, engineering, fabricación de partes, accesorios y su posterior venta, entre otros. No obstante ello, nuestro más alto Tribunal, en el fallo motivo de este comentario, creo, ha delimitado con claridad meridiana los supuestos en los que es improcedente responsabilizar a este tercero en pugna.

Es así, que el tema que nos ocupa, llega a conocimiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en razón de la interposición del recurso de queja –por la codemandada Jockey Club Asociación Civil- por recurso extraordinario denegado, ante la confirmación de la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, de la sentencia de primera instancia que responsabilizó en base al artículo 30 de la ley de contrato de trabajo a la codemandada Jockey Club Asociación civil, por deudas salariales, indemnizatorias y entrega de certificaciones reclamadas por una trabajadora contra sus empleadoras, quienes explotaban mediante un contrato de concesión un establecimiento gastronómico que la mencionada asociación civil posee en el Hipódromo de San Isidro.

Como punto de partida, para aquilatar la aplicación del art. 30 de la ley de contrato de trabajo, concierne liminarmente definir su procedencia, para lo cual, resulta sumamente ilustrativo lo expuesto en el voto en disidencia por del Dr. Ricardo Luis Lorenzetti, en este sentido al decir… “El fundamento del artículo 30 de la LCT es el principio protectorio de los derechos del trabajador que recepta la CN, estableciendo la solidaridad obligacional pasiva, con la finalidad de ampliar la garantía respecto del crédito del dependiente”.

“Dicha norma establece como requisito la existencia de un supuesto delimitado por subcontratación o contratación de trabajos o servicios, que corresponda a su actividad normal y específica. Situación que no se configuró en el presente caso al no tratarse de una cesión total o parcial del establecimiento, ni tampoco de subcontrato, sino de la simple contratación de servicios prestados por un tercero”… “ Cuando se trata de un contrato que celebra una parte con otra, la regla es que no hay acción directa de los empleados de la segunda respecto de la primera, porque se aplica el principio del efecto relativo” … “Consecuentemente, no es posible responsabilizar a un sujeto por las deudas laborales que tengan las empresas que contrate, aunque los bienes o servicios sean necesarios o coadyuvantes para la actividad que desempeñe” … “En los supuestos de contratos con terceros, la solidaridad se produce cuando se trata de una actividad normal y específica, entendiéndose por tal aquella la inherente al proceso productivo”… “con lo cual, se extendió ilegítimamente la interpretación, ya que se ha subsumido en la regla un supuesto de hecho no previsto por ella. Debido a que, una interpretación estricta lleva a la conclusión de que el servicio de gastronomía no es una actividad normal y específica. Igualmente, no se ha probado que exista vinculación económica o jurídica entre las litisconsortes, más allá del contrato de concesión invocado. La regulación legal no implica que todo empresario deba responder por las relaciones laborales que tengan todos aquellos otros empresarios, con quienes establece contratos que, en definitiva, hacen a la cadena de comercialización. Más aún, frente a la gran variedad de contratos que se generan actualmente en el seno de las relaciones interempresariales.”…(sic) Voto del Dr. Ricardo Luis Lorenzetti.(disidencia).

Hasta aquí entonces, no cabe duda alguna, en cuanto a que el principio rector no es otro que la protección del trabajador, y ello se logrará responsabilizando a quienes intentan abstraerse de sus obligaciones a pesar de su verdadera vinculación en la contratación laboral a través del fraude, pero no obstante ello, no puede perderse de vista el verdadero espíritu de la ley, y en pos de garantizar los derechos del trabajador, extender dicha obligación en forma desmesurada a quienes en realidad no tienen responsabilidad alguna, violando otros derechos que también se encuentran constitucionalmente amparados, como lo son, la propiedad, la seguridad jurídica y la libertad de ejercer una industria lícita.

Con lo cual, puede decirse, que el supuesto necesario para su procedencia será indefectiblemente: la existencia de subcontratación o contratación de trabajos o servicios “conforme su actividad normal y específica” –la cual existirá únicamente, si la misma es inherente al proceso productivo- esto equivale a decir que, ésta última –la actividad normal y específica- no es otra cosa que un componente esencial y cardinal para su determinación y procedencia, tornando insuficiente la simple vinculación económica y/o jurídica.

Por tanto, esto se traduce, en un claro reconocimiento de la existencia de innumerables contratos comerciales celebrados entre empresarios, existentes en la actualidad, que forman parte esencial de la cadena de comercialización, y que si bien establecen una vinculación económica y/o jurídica, de ningún modo, puede derivar en una responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales entre los sujetos integrantes de dichos contratos, puesto que, carece de los componentes necesarios que determinan su procedencia.

Asimismo, en el caso sub examine, debe establecerse si la accionada Jockey Club Asociación civil, la cual, tiene como objeto el mejoramiento de la raza caballar y el fomento de las actividades culturales, científicas y deportivas, debe responder por las deudas laborales de empresarios a quienes concedieron la explotación de un establecimiento gastronómico.

Y en este caso en particular, no existió ni cesión ni tampoco subcontrato, por tanto, cuando se trata de un contrato que celebra una parte con otra, la regla “sería” que no hay acción directa de los empleados de la segunda respecto de la primera, porque se aplica el principio de efecto relativo.



La lógica de la norma es evidente, no es posible responsabilizar a un sujeto por las deudas laborales que tengan las empresas que contrate, aunque los bienes o servicios sean necesarios o coadyuvantes para la actividad que desempeñe, porque en tal caso habría de responder por las deudas laborales de los proveedores de luz, teléfono, aire acondicionado, informática, publicidad, servicios educativos, alimentación, vigilancia, gerenciamiento, y muchos otros… (considerando 11).-

Como corolario, puede decirse entonces, que el razonamiento no puede ser otro que la inaplicabilidad del art. 30 de la ley 20.744, so pena de caer en el absurdo y responsabilizar indefinidamente a todos los integrantes de un negocio jurídico, por cuanto, nuestro más Alto Tribunal en anteriores pronunciamientos resolvió acertadamente la cuestión relativa a la limitación de la responsabilidad solidaria, para aquellos supuestos en los cuales la vinculación entre empresarios obedece a contrataciones comerciales que no tienen relación con la actividad económica específica (Fallos: 316:713, 1609; 318:366, 132; 319:114; 322:440; 323:2552) ,por lo que, resulta improcedente ampliar los sujetos pasivos a otros empresarios que forman parte de un complejo sistema de relaciones lucrativas con fundamento en las obligaciones laborales de otros co-contratantes.


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