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El Terrorismo Islámico, la construcción de un enemigo global Un análisis del discurso informativo hegemónico (ensayo)


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El Terrorismo Islámico, la construcción de un enemigo global

Un análisis del discurso informativo hegemónico (ensayo)

Fernando Esteche

EDULP, 2009



Reflexiones en torno al Islam - 36

Los talibanes - 44

Saddam Husseim y la guerra de Irak - 49

Yasser Arafat - 53

Hizbullah - 57

El Imán Ruhollah Jomeini – 60

Anexos

8 - Reflexiones en torno al Islam

Entendemos que es necesario hacer unas breves reflexiones en torno de la naturaleza del Islam para aportar a que pueda comprenderse cuáles elementos se utilizan para distorsionarlo y crear este nuevo enemigo eventual; y las contradicciones elementales que existen entre el Islam y la idea de terrorismo.

En principio debemos saber que en la concepción religiosa del mundo islámico el Profeta Muhammad recibe de Dios el último mensaje, es el último profeta, y los anteriores a él también son reconocidos como mensajeros de Dios, por eso el Islam contiene tanto el mensaje de Moisés como de Jesús a quien además reconocen como Mesías. Muhammad es el sello de las profecías.

Tenemos que señalar claramente que a pesar de las diferencias que atraviesan a los musulmanes, es claro de todos modos que hay un cuerpo de creencias que es común a todos. Esto es su fe en Dios, en su Unicidad, en los profetas en general y en la misión del Profeta Muhammad en particular, que es brindar el Mensaje Final a todos los seres humanos; la fe en la resurrección y en el trato justo y equitativo el día del juicio Final. Las obligaciones fundamentales que les impone su fe son las mismas también para todas las escuelas del Islam; la oración, el ayuno, la peregrinación, la limosna y la yihad.

¿Qué es Dios para los musulmanes? Dios es el más grande y es la perfección y todas las virtudes llevadas a grado superlativo, el hacedor de todas las cosas, inigualable. Por ello el hombre cae postrado ante su divinidad, sus oraciones y súplicas no son para agraciar a Dios sino para el musulmán mismo que asume humildemente su dimensión humana frente a la inmensidad eterna de Dios. Musulmán quiere decir sometido a Dios.

A diferencia de otras religiones no existe representación de Dios porque nada podría representarlo con justicia, sería limitarlo y es Ilimitado. Tampoco existen representaciones humanas, del profeta, para evitar la idolatría.

Muhammad mismo que relata el mensaje de Dios directamente revelado a él ordenó respeto a los observadores fieles de las otras religiones a quienes llama “la gente del libro”. Por esto es inconcebible pretender que lo religioso pueda alimentar enfrentamientos, nada más lejos del Islam que no se consideran Pueblo Elegido, sino observadores del último mensaje que brindó Dios.

El Imán Alí ibn Mûsà Ar Ridà, escribió que la esencia del Islam consiste en:

“Testificar que no hay divinidad sino Al-ISh, Uno, que no tiene asociado, una divinidad que es Una, Única y sin origen, Autosubsistente, Oyente, Vidente, Omnipotente, Sempiterna, Permanente, es tan Sapiente que nunca es ignorante de nada, es tan Poderosa que nada le es imposible, es tan Rica que nunca necesita nada, es tan Justa que nunca oprime y ciertamente que Él es el Creador de todas las cosas. No hay nada que se Le parezca. No posee semejante, ni opuesto, ni parigual, ciertamente que El es el objeto de adoración, oración, esperanza y temor.

Y testificar que Muhammad -que las bendiciones de Al-láh sean con él y su familia- es Su Siervo, Su Mensajero, Su Depositario de confianza, Su Elegido, lo mejor de Su creación, el maestro de los Mensajeros, el Sello de los Profetas y la más- excelente criatura. No hay profeta después de él y no cabe alteración en su religión ni cambio en su ley (sharf’ah), y ciertamente que todo lo que Muhammad ibn ‘AbdiMáh ha traído conforma la irrebatible verdad... Creemos en sus aleyas determinantes (muhkam) y en sus alegóricas (mutashábiti), en sus aleyas particulares (Jáss) y en sus aleyas generales (‘áfnm), en sus promesas y amenazas, en sus aleyas abrogantes y abrogadas, en sus narraciones y relatos…

Y testificar su Sucesión e Imamato y que la Tierra jamás estará vacía de la presencia de la Prueba Divina (huyyafí…) Y testificar que forma parte de su religión la piedad y el pudor, la veracidad y la rectitud, la perseverancia y el esfuerzo, retornar lo depositado en confianza tanto a los probos como a los corruptos, las largas prosternaciones, ayunar durante el día, permanecer adorando durante la noche, abstenerse de lo prohibido, esperar el sosiego (faray) con paciencia, la buena observancia del estado de luto y la nobleza en el compañerismo.” (Shomalí, 2005)

Para los musulmanes existen cuatro libros sagrados, El Libro de Abraham, Los Salmos de David, la Torá de Moisés y el Evangelio de Jesús, en todos ellos creen los islámicos considerando el Corán como el sello de los profetas, la última revelación a la que ninguna seguirá. Queda claro de todos modos que en el Islam están contenidas las bases doctrinales del judaísmo y del cristianismo.

En el Islam se concibe lo político como una manifestación de la vida que hay que asumir, no se trata de postergar las cosas para “el reino de los cielos” sino de combatir la opresión también en la tierra, y combatir la opresión es considerado un deber, no una opción.

Algo que se ha desvirtuado es el tema del “sometimiento” de la mujer, lo cual es absolutamente contrario al Islam, la mujer es tan importante que incluso uno de los más destacados capítulos del Corán lleva el nombre de una mujer: María, la madre de Jesús, o aquel otro capítulo que se llama Las Mujeres. Fátima es una mujer venerada, respetada y ocupa un lugar significativo en el mundo islámico.

La República Islámica de Irán es el mejor ejemplo de lo islámico consagrado a nivel de estado, y allí las mujeres no sólo son mayoría en las Universidades sino que sus derechos están consagrados constitucionalmente, lejos de la caricatura que a expensas de los Talibanes afganos, hablan de mujeres sometidas, que no pueden hablar, ni estudiar, ni desarrollar sus capacidades y derechos.

El movimiento feminista internacional ha sido una plataforma formidable para profundizar la estigmatización y tergiversación de la cultura islámica. El uso del shador o de la hiyab han sido usualmente expuestos como la prueba de la opresión de la mujer, ninguna de esas voces se detuvo a pensar en el hábito de las monjas católicas, y mucho menos en que existen en el cristianismo las monjas de clausura, idea terrible desde nuestras mentes tan cyberconectadas ¿pero quién, desde ahí, cuestiona al mundo occidental y cristiano? Resultan tan inquisidoras estas mentes que ni se les ocurre pensar en la libertad y opción de la mujer para usar shador o hiyab.

Nos señala uno de nuestros informantes claves, Amina Chale, profesora en el Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata que hay que remarcar que el uso del shador fue una reivindicación de la mujer musulmana en época de la opresión del Sha Pavlevi pro-occidental, éste en su afán de occidentalizar la sociedad prohibió el uso del hiyab y shador a la mujer musulmana, por ello su uso constituye una reafirmación de identidad y en su momento fue un acto revolucionario.

Su uso, indicado por el Profeta en el Corán, está planteado como protección a la mujer para evitar ser molestada. Nuevamente la Prof. Amina Chale nos plantea que entre la mujer musulmana y la mujer occidental es más pasible de ser segregada y explotada la mujer occidental que la musulmana. “Aquí, señala, tienen que desnudarse o vestirse de tal o cual manera para poder trabajar; en el mundo islámico la mujer es considerada por su capacidad y no por lo que muestra o deja de mostrar.”

Puntualiza la Pofesora Amina Chale que “justamente el Islam llegó a una de las sociedades más corruptas como era Arabia pre-islámica, donde se enterraban vivas a las mujeres y eran absolutamente oprimidas y despreciadas. El Islam llegó a liberarlas, a reivindicarlas, nada más lejos del Islam que la idea de oprimir a la mujer.”



Respecto de la yihad nos explica el sheik Abdullah Madani que no es como se la traduce deliberadamente una guerra santa, “sino que es la batalla del hombre contra sus propias miserias, esa es la gran yihad del musulmán; la pequeña yihad es contra los que atacan al Islam, es defensiva nunca ofensiva, sólo es aceptada frente a ataques”.

Por eso es impensable equiparar la yihad a las cruzadas cristianas, el Islam no pretende imponerse a nadie, está explícitamente prohibida la coacción en la religión. La traducción más ajustada de yihad sería la lucha por la causa de Dios.

Según el seied sheik Madani, la pequeña yihad, la lucha en defensa de los musulmanes nunca se puede dar fuera del campo de batalla puntual en que se produce la agresión, desde este concepto rechaza toda posibilidad de que tenga algún sustento religioso las acciones extraterritoriales. “Hizbullah nunca, nunca jamás, ha salido de su territorio para defenderse de los ataques y de las agresiones sionistas”.

Sobre la yihad en particular es bueno abordar una breve conceptualización dado que es, entre las columnas del islam, la que ha sido utilizada por el discurso hegemónico para construir la idea de violencia y terrorismo.

Murteza Mutahari, iraní, define que si los enemigos atacan las fronteras de los países islámicos, (o a estas mismas naciones islámicas) es obligación de todos los musulmanes defenderse con todos los medios posibles, incluyendo sus vidas y sus bienes, y no es necesario el permiso del muytahid en este caso. Si los musulmanes temen que ciertos agentes (extranjeros) planeen colonizar sus países, sea directamente o por medio de sus personeros internos o externos, es obligación que defiendan a sus países con todos los medios posibles. imperialismo, de países incrédulos enemigos, etc.) han planeado colonizar un país islámico desde adentro (ejemplo: destruyendo su ideología y religión), es obligación de todo musulmán desbaratar sus planes de cualquier forma e impedir la in fluencia de estos (en sus países).

Señala además que si se teme que a través del desarrollo económico o comercial los agentes (enemigos) influyan (en el gobierno, el pueblo musulmán, etc.) y sea posible que se apoderen de los países islámicos, es obligación de todos los musulmanes defenderse de cualquier forma posible y cortar las manos (es decir: desbaratar sus planes, impedirles su expansión económica, etc.) de los agentes internos y externos. Si a causa de las relaciones políticas entre los gobiernos islámicos y los gobiernos agentes (del imperialismo) surge el temor de que dichos agentes se apoderen de los países islámicos, política o económicamente, es necesario que todos los musulmanes muestren su desacuerdo y obliguen a los gobiernos islámicos a romper dichas relaciones. Si como resultado del comercio con dichos (países, gobiernos, etc.) agentes (del imperialismo y la opresión) existe el temor de que se perjudique el mercado (o comercio) de los musulmanes, o sea causa de que éstos sean presionados, es obligación cortar estas relaciones económicas y es ilícito comerciar con ellos. Estas serían las razones de la Yihad.

Cuenta un famoso hadiz que cuando el Profeta recibió a un grupo de combatientes que regresaba exultante de una batalla los recibió diciéndoles:

 “¡Bien hecho! Bienvenida a la gente que ha completado el ÿihâd menor (al-ÿihâd al-asgar) y para quien todavía está pendiente el ÿihâd mayor (al-ÿihâd al-akbar)”.

Los combatientes sorprendidos ante las palabras del Profeta que venían de ofrendar lo más preciado, sus propias vidas, preguntaron cuál era la yihad mayor. La respuesta del Profeta expuso que la Yihad mayor es precisamente la lucha contra las tentaciones y el pecado, contra lo malo de cada uno mismo, es una lucha por la propia purificación.

Una escuela peculiar ha crecido en las últimas décadas ofreciendo sustento a expresiones como las que encabeza Bin Laden o los Talibanes de Afganistán, es el 'salafismo-yihaidismo'. Invoca una interpretación rígida del Corán y toma la yihad como herramienta recurrente y permanente. Hay que considerar que la yihad en defensa del Islam durante siglos la decretaron los Sabios, Ayatollahs o Imanes musulmanes, en esta corriente La yihad es decretada por líderes como Osama Bin Laden que no ha pasado por las grandes y tradicionales hauzas (esuelas) del Islam.

El salafismo es una expresión del Islam predominante en Arabia Saudita y encuadrada en la escuela sunnita.

Sin pretender sumergirnos en el entramado complejo de las distintas escuelas del Islam señalaremos que existen dos absolutamente mayoritarias que son el sunnismo y el shiísmo, cuyas diferencias surgen a partir de cuestiones políticas a la muerte del profeta. Los primeros resolvieron la sucesión del califato en la persona de Abu Bakr, compañero de Muhammad. Los segundos en cambio sostienen que fue explícita voluntad del profeta que su sucesor fuera su primo yerno el Imán Alí, que fuera luego el cuarto califa.

Para la shía el liderazgo debe resolverse entre los descendientes de la Casa del Profeta, en la línea de descendencia de Alí y su esposa Fátima (hija dilecta del profeta y mujer venerada al mismo nivel que los imames). Reconocen doce imames entre los primeros Alí, Hassan y Hussein (los dos últimos nietos del Profeta), todos martirizados a manos de los califas omeyas o abasidas. Reconocen en estos días el imamato de Imam Mazdhi quien, según su creencia, permanece oculto desde hace siglos y consideran esperando el fin de los tiempos para regresar junto a Jesús.

Los sunnitas reconocen el liderazgo de los califas que en pocos años se convirtieron en dinastías y que como sistema caducó precisamente por alentar las intrigas. Al día de hoy no existe un Califa de la Umma (nación islámica, comunidad islámica) ni tampoco podemos decir que la Umma posee la unidad orgánica de los tiempos del profeta o de los primeros años de la sucesión. Sin embargo sí debemos reconocer que en 1500 años han mantenido una unidad doctrinal férrea y han resuelto sus diferencias iniciales justamente con su identificación doctrinal que es el Corán.

Una tercer vertiente surgida a expensas también de la cuestión del califato en los comienzos del desarrollo del Islam son los Jaridiyies (los que se fueron) ex aliados de la shía que la abandonaron repudiando la tregua entre Alí y Murawiya para establecer las causas del asesinato del tercer califa Uzman. Esta tendencia se asienta fundamentalmente en Omán y se han vuelto excesivamente rígidos en la interpretación coránica, han, sin embrago, logrado expandirse a expensas de la idea “democrática” que sustentan que cualquier musulmán puede convertirse en el Imán o Califa, aún un esclavo negro en tanto la Shurá (asamblea) lo designe y resulte este ser suficientemente virtuoso para llevar adelante el liderazgo.

El sunnismo expresa algo así como el 85 % de la población islámica y el shiísmo el resto.

Son enemigos del Islam los opresores.

En la economía islámica está explícitamente prohibida la usura y el cobro de intereses, la parte financiera se reduce a la administración de riquezas y redistribución de recursos pero no existe la posibilidad de creación de riqueza nominal desde la especulación financiera.

Al Qaida y los talibanes del Muláh Omar de Afganistán parecieran no observar cuestiones elementales de la cultura islámica. El seied Sheij Abdullah Madina nos refiere que para el Islam “aquel que mata a un inocente, asesina a toda la humanidad” y que es una gran falta el asesinato o enfrentamiento entre musulmanes, señalando la masacre que los talibanes hicieron sobre los shiítas en Afganistán. Son expresiones creadas y auspiciadas por los norteamericanos para enfrentar otras manifestaciones islámicas, tan grande es el enfrentamiento que los talibanes secuestraron y fusilaron a todo el personal de la embajada de la República Islámica de Irán cuando se hicieron del poder del estado.

El Islam es un modo de vida, una cultura, una concepción del mundo y engloba a millones de almas, por lo cual resulta infantil pretender esa ligera asociación que desde las usinas ideológicas de los Estados Unidos equiparan el islamismo con la distorsionada idea de “guerra santa” y de allí con el terrorismo. Tan infantil como sería creer, sostener y promover que los cristianos son todos imperialistas o que los judíos son todos sionistas.

La Sharia es la ley coránica, contenida en las revelaciones de Muhammad, por lo tanto los abogados y jueces deben ser estudiosos y conocedores del Corán. La Sharia es a los musulmanes lo que el Derecho a los occidentales, los valores que defiende y sobre los cuales se asientan no son otros que la observancia de la piedad y la virtud. Condena el robo, el adulterio, la traición, el asesinato, la estafa. Y aplica penas acordes a la gravedad del delito, pero Occidente no tiene de qué asustarse siendo que tiene tanto Estados Unidos como otros países la pena de muerte y el encierro y asociabilización contemplados en sus códigos penales.

En cuanto a la cuestión democrática hay que señalar que son numerosos los países islámicos que adoptan la forma de República. Nuevamente nos remitimos a Irán para señalar que en esta república los gobernantes se designan por elecciones populares y ha habido siempre desde la Revolución Islámica en 1979 alternancia de partidos en el poder.

La batalla por Afganistán concentró miles y decenas de miles de musulmanes que constituyeron una suerte de legión internacional en la lucha por la liberación de ese país. La derrota soviética supuso el regreso de gran parte del contingente islamista comprometido en esa lucha a sus países respectivos, fortaleciendo el prestigio de estos mujahidines (combatientes).

El prestigio ganado en la resistencia afgana, unido a un largo trabajo de redes sociales de ayuda y asistencia a las poblaciones desfavorecidas del mundo árabe, y la inspiración de la Revolución Islámica de Irán, fortalecieron a distintas organizaciones islámicas que se plantearon como alternativas reales de poder frente a las minorías gobernantes árabes sostenidas en el poder gracias a fuertes sistemas represivos.

Hizbullah, Hamas y tantas otras organizaciones debemos comprenderlas como hijas de este proceso, potenciadas además por enfrentar cotidianamente la agresión sionista a sus pueblos y haber estado en la primera línea de defensa de los mismos, esto les ha granjeado enorme prestigio.

9 - Los talibanes

Los líderes de al-Qaida tienen mucha influencia en Afganistán, y apoyan al régimen Talibán en el control de la mayoría de ese país. En Afganistán, vemos la visión del mundo de al-Qaida.

El pueblo de Afganistán ha sido tratado brutalmente – muchos están muriéndose de hambre y muchos han huido. No se permite que las mujeres asistan a la escuela. Uno puede ser encarcelado por tener un televisor. La religión puede practicarse solamente de la manera en que dicten sus líderes. Un hombre puede ser encarcelado en Afganistán si su barba no es suficientemente larga.

Estados Unidos respeta al pueblo de Afganistán – al fin y al cabo, actualmente somos su mayor fuente de ayuda humanitaria – pero condenamos el régimen del Talibán. No sólo está reprimiendo a su propia gente, está amenazando a la gente de todas partes al patrocinar y albergar y abastecer a los terroristas. Al ser cómplice del asesinato, el régimen del Talibán está cometiendo asesinatos” (Bush)

Nos interesa intentar un breve trazo histórico sobre la lucha del Pueblo en Afganistán y las relaciones de quienes ayer eran presentados por las cadenas informativas imperialistas y por los principales dirigentes políticos norteamericanos como “luchadores por la libertad” y hoy son expuestos como salvajes inhumanos y fanáticos terroristas.

Para ubicarnos históricamente e intentar comprender las razones de semejante metamorfosis tenemos que remontarnos a la Guerra fría y la lucha por espacios de influencia de la Unión Soviética con los norteamericanos.

Afganistán es una nación tribal con un complejo mapa étnico. Hay grandes matices que dividen étnica y lingüísticamente a Pashtún, Hazara, Tajikos, Uzbekos, etc.

Afganistán fue invadida por los soviéticos en 1979 y a partir de allí se desata una guerra civil donde el Pueblo afgano, principalmente los musulmanes, resisten la invasión. De allí que los Estados Unidos mediante operaciones cada vez menos encubiertas se disponen a apoyar financiera y militarmente la resistencia contra su enemigo estratégico: los soviéticos.

Aquí nuevamente el cine ayuda a la construcción de una visión favorable de los “luchadores de la libertad”, uno de los mejores exponentes de esto es la película Rambo III donde se presenta a los mujahidines como los buenos a los que Estados Unidos proporciona armas y que además pelean junto a Rambo frente a las atrocidades de los soviéticos malvados.

A partir de marzo de 1985 el presidente Reagan expidió la Directiva de Seguridad Nacional 166, que autorizó una importante ayuda financiera y armamentística a los rebeldes afganos. La guerra afgana contra la URSS fue una operación de miles de millones de dólares, pagada en gran parte por la CIA y la clase dominante saudita. A finales de esa década, los comandantes de los mujahidines se reunían abiertamente con congresistas y con el mismo presidente Ronald Reagan. La prensa los llamaba ostentosamente “freedom fighters” (luchadores de la libertad). En 1985, el entonces presidente Ronald Reagan invitó a la Casa Blanca a los líderes mujahidines, El presidente Reagan afirmó que “los mujahidines afganos son el equivalente moral de los próceres de Estados Unidos”.

Durante los años ochenta los Estados Unidos enviaron, por medio de la CIA e ISI (Servicio Secreto de Pakistán), entre 2.000 y 3.000 millones de dólares en armas y pertrechos, en lo que fue su mayor programa de acciones encubiertas desde la Segunda Guerra Mundial. Los mujahidines contaron con el amplio apoyo de ambos partidos: el senador Orrin Hatch (Republicano) elogia a estos “luchadores de la libertad” por su “determinación y coraje”; el senador Bill Bradley (Demócrata) insta a que sean reconocidos como “los únicos representantes legítimos del pueblo afgano”.1

Osama Bin Laden crea Al Qaida en 1985 en el marco de las operaciones sostenidas por la CIA y el ISI para montar una suerte de “guerra santa” contra los ateos soviéticos y crear un gran califato musulmán, es decir un gobierno musulmán con autoridad más allá de los territorios nacionales que hoy están delimitados. Con estas groseras ideas Osama Bin Laden funcionó como el principal reclutador de combatientes para liberar a Afganistán del yugo soviético.

No es objeto de este trabajo desanudar la intrincada maraña de relaciones económicas y políticas entre el clan Bush y la familia Bin Laden, pero si es destacable mencionar que mantienen aún hoy una probada y pública sociedad comercial.

El 23 de agosto de 1996 Osama Bin Laden difundió una Declaración de lucha total contra los norteamericanos que ocupan la tierra de los dos lugares Sagrados (La Meca y Medina), destinada a proporcionar una justificación religiosa a sus acciones futuras. Esa sería la razón del rompimiento entre Bin Laden y los norteamericanos, el hecho de que estos últimos luego de la primera guerra del Golfo no retirarán sus enclaves militares de la zona.

Es sumamente conocida la relación comercial del clan Bush con el clan Bin Laden. Aunque los árabes sufrieron siempre curiosos y fatales accidentes aéreos cuando en distintas ocasiones visitaban a los Bush y así murieron en dos accidentes distintos con aviones en tierra tejanas el padre de Osama primero y el hermano mayor luego.

En febrero de 1998, desde Afganistán, Osama Bin Laden y responsables de organizaciones islámicas diversas crearon un Frente Islámico Internacional contra los judíos y los cruzados, y en su carta de presentación instaba a ‘matar a los norteamericanos y sus aliados civiles y militares en todos los países que sea posible’.

El 7 de agosto, en un nuevo aniversario de la llegada de los marines norteamericanos a Arabia, las embajadas estadounidenses de Nairobi en Kenia y Dar es Salam en Tanzania sufrieron atentados explosivos, causando cientos de muertos.

Un año más tarde es atacado por una lancha que lo embiste cargada de explosivos el destructor misilístico USS Cole, varado en el Puerto de Aden, en Yemen. Nunca estos atentados fueron explícitamente reivindicados por ninguna Organización, tampoco los de las Torres Gemelas, salvo estas confesiones de un sheik cautivo en el campo de concentración de Guantánamo que hacen que semejante autoinculpación resulte poco creíble.

Pero para intentar comprender minimamente cómo es que aquellos “luchadores de la Libertad” se convirtieron en monstruosos terroristas fundamentalistas, debemos destacar que a la caída de la Unión Soviética con el desmoronamiento de las tensiones que imponía la guerra fría, Afganistán fue abandonado a su suerte donde las rivalidades étnicas afloraron.

Las distintas milicias islámicas combatieron intentando influir en el nuevo estado musulmán. El enfrentamiento entre las fuerzas del presidente Najibullá y la guerrilla muyahidin, se saldó con la caída de Kabul en manos de Rabbani y su jefe militar, Ahmad Shah Masud, héroe de la resistencia anti soviética, el león del Panshir, líder de los Tayiks. Esto fue además de una victoria militar, una reivindicación de las etnias minoritarias que desplazaron a la históricamente dominante pashtun, puesto que las fuerzas de Rabbani eran en su mayoría tayikas y uzbekas.

En este contexto surgen los talibanes (mayoritariamente pashtunes), estudiantes de religión (talib significa estudiante), que advierten además el nivel de desgaste interno del nuevo poder, con corrupción generalizada y el país dividido territorialmente bajo el mando de una suerte de señores de la guerra, ex mujahidines.

Los talibanes pertenecen a la corriente sunnita del Islam y están férreamente enfrentados con Irán (shiíta) y con los shiítas de Afganistán, los hazaras, que habitan el norte del país. Cuando los Talibanes conquistaron la principal ciudad del norte, Mazar-i- Sharif, se ejecutó a seis mil shiítas, y a los miembros de la embajada de la República Islámica de Irán.

La inteligencia pakistaní (ISI) ofreció suficiente apoyo a los talibanes que llegaron en 1996 a hacerse del poder apoyados por la estructura de poder parcializada que respetaron en la medida del reconocimiento de su poder central. Este movimiento nació en los campos de refugiados afganos de Pakistán. Su líder espiritual es el mullah Mohamed Omar líder religioso de mucha menor jerarquía que un sheij, y que fue comandante mujahidin durante la guerra contra la URSS. Su proselitismo realizado mediante hechos de guerra proclamaba la intención de establecer la paz, desarmar a la población, establecer la sharia (justicia islámica) y el modo de vida islámico desde el Estado.

Aclara Benazir Bhutto2, Primera Ministra de Pakistán de 1993 a 1996: “Los Talibán se levantaron y nosotros los abrazamos porque los vimos como un vehículo para satisfacer nuestros propios intereses económicos en Asia Central. Los Talibán dependían de nuestra benevolencia…”3. Cualquier lego en política internacional sabe que cada paso en esta materia que desarrolla el régimen pakistaní necesariamente cuenta con la aprobación y apoyo del Departamento de Estado norteamericano.

Tanto el gobierno pakistaní como el saudí han apoyado y financiado el fortalecimiento de los talibanes. Estos dos últimos países, que encaraban la construcción de un ducto en el oeste afgano -obra adjudicada a la compañía norteamericana Unocal en sociedad con la saudita Delta Oil-, adjudicación lograda frente a los talibanes gracias al lobbysta de Unocal Zalmay Khalilzad, habrían buscado satisfacer sus intereses petroleros en detrimento de Rusia e Irán. Al mismo tiempo y por su parte, Pakistán intentaba instaurar en Afganistán un régimen tutelado que le fuese propicio en su enfrentamiento con la India y que le abriera paso hacia el Asia Central, de manera de obtener allí injerencia y utilidades en el flujo de hidrocarburos.

Para destacar es que hoy el enviado especial del gobierno norteamericano frente a las autoridades títeres de Kabul es precisamente Zalmay Khalilzad, miembro del Consejo Nacional de Seguridad de EEUU, que ayer hacía lobby con los talibanes e incluso los defendía frente a las primeras acusaciones que iban apareciendo en el gobierno de Clinton. Escribió en aquel entonces en el Washington Post “Los Talibanes no practican el fundamentalismo anti-norteamericano como lo hace Irán”, agregaba “Nosotros deberíamos...estar prestos a ofrecer reconocimiento y ayuda humanitaria así como a promover asistencia internacional para la reconstrucción económica. Ya es tiempo de que los Estados Unidos se comprometan de nuevo”4 fue uno de los máximos defensores de este grupo. Hoy sin embargo a su llegada a Kabul fue elocuente en sus declaraciones: “Es necesario aniquilar a los talibanes y a Osama Bin Laden”.

10 - Saddam Husseim y la guerra de Irak

El peligro es claro. Con armas químicas, biológicas o, algún día, armas nucleares obtenidas con la ayuda de Irak, los terroristas podrían concretar sus declaradas ambiciones y matar a miles o centenares de miles de inocentes en nuestro país o en otro. Estados Unidos y otros países no han hecho nada por merecer o incitar esta amenaza, pero sí haremos lo que esté a nuestro alcance para derrotarla

Y todo el personal militar y civil debe escuchar cuidadosamente esta advertencia: en cualquier conflicto su suerte dependerá de sus acciones. No destruyan pozos petroleros, una fuente de riqueza que pertenece al pueblo iraquí.

Para encontrar los primeros indicios de la vida política trascendente de Saddam Husseim hay que remontarse al atentado contra el General Kassem (1959)5 en el que participó protagónicamente y tras el fracaso del cual debió huir de su primera condena a muerte y exiliarse en Siria primero y luego en Egipto bajo la protección del mismísimo presidente Gamal Andel Nasser que lo ayudó para estudiar en la Universidad de El Cairo.

Regresa a Bagdad luego de que un golpe de estado conducido por nasseristas y baasistas (partidarios del Partido Baas) derroca finalmente al Gral. Abdul Karim Kassem e instaura lo que se conoció como el Consejo de Mando Revolucionario (CMR). Este organismo inmediatamente se sumerge en una dinámica fraticida donde el Baas sufre severas persecuciones y Husseim termina en la cárcel.

En 1966 huye de la prisión y organiza milicias baasistas que tendrán un destacado papel en la lucha por el poder contra el CMR, que termina en 1968 con el derrocamiento del viejo régimen e instala al Baas en solitario en el poder.

Asume como vicepresidente interino y un año después es nombrado formalmente como vicepresidente del nuevo CMR. Con el control de la policía secreta comenzó una purga despiadada de sus oponentes políticos y fue creciendo en influencia el “clan de Tikrit”, en alusión a la ciudad natal de Husseim, todos afines a los planes del entonces vicepresidente.

En 1979 una suerte de golpe de estado interno lo coloca en el poder a partir de la renuncia forzada del presidente Ahmed Hassan al-Bakr. De ahí en adelante, convirtió al Partido Baas inspirado en el panarabismo en una suerte de apoyatura a su dictadura personal. A seis días de su asunción ejecutó a veinte personalidades históricas del Baas, y luego siguieron las masacres a Kurdos, shiítas (70% de la población iraquí) y comunistas.

Para el comienzo de la década del ochenta, con la revolución islámica que se dio en Irán conducida por el Imán Jomeini, país limítrofe de Irak, que amenazaba con extenderse territorialmente; sumado a la reservas petroleras que poseía Irak y de las que dependían las potencias occidentales, Saddam Husseim emprendió un rearme fabuloso con el guiño de las grandes potencias de quien ahora era aliado natural en la cruzada contra la República Islámica de Irán.

Así envía su ejército de invasión a varios puntos de Irán y dispara una guerra que durará ocho largos años en la cual mueren un millón de personas. Las víctimas iraníes triplican a las iraquíes. Durante esta guerra Saddam Husseim se fortaleció en el escenario internacional y consiguió el apoyo de las monarquías árabes pro-imperialistas, de los regímenes moderados y obviamente de los Estados Unidos.

Fueron numerosas las atrocidades cometidas por el régimen iraquí durante esa guerra con la utilización de bombardeos químicos y biológicos sustentados y disimulados por los Estados unidos y sin recibir ningún tipo de impugnación.

Para febrero de 1982 por orden directa de Reagan, Irak es sacado del listado de países terroristas e inmediatamente recibe una primera tanda de sesenta helicópteros de combate.

En 1983 luego de recibir cuantiosas sumas (mas de 3 mil millones de dólares de parte de los aliados árabes de los Estados Unidos), La Banca Nazionale del Lavoro de Italia y su rama en Atlanta comienzan a concentrar $5 mil millones en préstamos no denunciados a Irak.

Con la bendición y la aprobación de los funcionarios del gobierno de los E.E.U.U., Saddam Husseim accede a las herramientas de máquinas de guerra controladas, a las mas modernas computadoras, a los instrumentos científicos, acero y aluminio especial en aleación, a los productos químicos, y otras mercancías industriales para los programas químicos y biológicos de Irak así como tecnología de misiles.

La administración de Reagan comienza secretamente a permitir que Jordania, Arabia Saudita, Kuwait y Egipto transfieran las armas de Estados Unidos, incluyendo los helicópteros y los obúses Huey, y las bombas a Irak. Estos envíos violaron el acta del control de la exportación desde terceros países.

El tándem Reagan-Bush designa en 1985 a un hombre de su plena confianza Donald Rumsfeld, actual secretario de defensa, a afianzar las relaciones con Saddam Husseim. El mismo Rumsfeld que más tarde encabezará la campaña contra el “terrorista” Saddam.

En 1986 los Estados Unidos con Gran Bretaña, es decir la elite anglonorteamericana, bloquean todas las resoluciones del consejo de seguridad (ONU) que intentan condenar el uso de armas químicas por parte de Irak. Y los E.E.U.U. se convierten en el único país del mundo que rechaza firmar una declaración del consejo de seguridad que condena el uso de Irak de estas armas. Años más tarde será el argumento principal de justificación de la invasión y derrocamiento de Saddam Husseim.

El Ministerio de Comercio de EEUU, licencia 70 exportaciones biológicas a Iraq entre mayo de 1985 y 1989, incluyendo por lo menos 21 hornadas de tensiones mortales del ántrax. Esto lo denuncia sin tapujos Howard Teicher, el ex jefe del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, que dice que en 1982 el entonces presidente Reagan había aprobado una orden secreta, una directiva de decisión de seguridad nacional, que autorizaba el apoyo ilimitado a Irak en su guerra contra Irán.

“Estados Unidos apoyó activamente el esfuerzo de guerra de Irak al proporcionar a los iraquíes miles de millones de dólares en créditos, brindándoles inteligencia militar y asesoramiento y monitoreando de cerca las ventas de armas de terceros países a Irak para asegurarse de que éste contara con las armas militares que requería”, escribió Teicher en una declaración bajo juramento prestada para un caso judicial en 1995, y cuya copia fue obtenida por el periódico La Jornada.6

Documentos del gobierno estadounidense recientemente desclasificados demuestran de manera contundente que en 1985 el gobierno de Reagan había proporcionado a científicos iraquíes que trabajaban para Hussein muestras virales y biológicas de ántrax, la peste y botulismo, entre otras enfermedades mortales. El ex director de los Centros de Control de Enfermedades -la agencia nacional encargada de controlar epidemias y enfermedades en Estados Unidos- detalló estas entregas en una carta enviada a investigadores del Congreso en 1995.

Ya son harto-conocidas por tratarse de hechos recientes y por ser estos muy difundidos, las circunstancias en las que se dieron la primera Operación Tormenta del Desierto mediante la cual los EEUU “defendían” al estado de Kuwait de una invasión del ejército iraquí, y luego la llamada Segunda Guerra del Golfo que la élite anglonorteamericana emprende ocupando territorio irakí con el argumento probadamente falaz de que el régimen de Huseim poseía arsenales nucleares.

Finalmente Saddam fue ejecutado el 30 de diciembre de 2006, fue ahorcado. La forma en que se resolvió darle muerte es por demás elocuente, la horca, como a los nazis de Nüremberg. Sorprende que en plena vorágine del discurso de los valores occidentales y cristianos, en la apoteosis de la crítica a la barbarie; el asesinato sea la forma de vindicar supuestamente las atrocidades que ha producido Saddam. Queda para reflexionar si realmente fue ahorcado por las masacres sobre la población shiíta y kurda que contó con la colaboración de sus verdugos actuales o si esa fue la excusa pueril con la que vehiculizaron la necesidad de sellar los labios de Saddam Husseim para siempre. Es grotesca la pretensión de Justicia que muestran los medios.

Resulta dramático asumir que estamos estancados en una etapa de la historia de la civilización donde las luchas por la apropiación de las riquezas se resuelven con masacres sobre los pueblos y la horca como símbolo de justicia. Y a George W. Bush, Richard Cheney, Condolezza Rice, Donald Rumsfeld y todos esos personajes siniestros, fieles arquetipos de la civilización anglonorteamericana, ¿quién los va a ahorcar y cuándo?

11 - Yasser Arafat

Cuando el pueblo palestino tenga nuevos líderes, nuevas instituciones, y nuevos acuerdos de seguridad con sus vecinos, EEUU apoyará la creación de un Estado palestino cuyas fronteras y ciertos aspectos de su soberanía serán provisionales, hasta que la cuestión se resuelva dentro del contexto de un acuerdo final para todo Oriente Medio.

Los ciudadanos israelíes seguirán siendo víctimas de los terroristas e Israel seguirá ejerciendo la autodefensa7

Yaser Arafat no deja de ser un personaje controvertido, jaqueado entre las exigencias de su Pueblo y de sus enemigos sitiadores.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial participó en el incipiente movimiento palestino, que aspiraba a construir un estado árabe independiente sobre la entonces colonia inglesa, es decir independizar Palestina del colonialismo británico.

En su juventud ya se vinculó a un grupo organizado por sus primos Husseim de corte nacionalista árabe, signados no solamente por la ocupación británica sino fundamentalmente por la creación artificial del estado de Israel en territorio palestino. Golda Meier, que fuera primera ministro de Israel definió una vez con toda alevosía un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo, reduciendo a la nada la existencia de los palestinos.

En 1959 Arafat participa en Kuwait de la fundación de la organización Al-Fatah, que reunida en 1964 con otros movimientos y partidos políticos crearon la Organización para la Liberación de Palestina.

La OLP nace con el auspicio de la Liga Árabe y como instrumento de la misma, pero frente al fracaso de la guerra de los seis días, la OLP es tomada por el mayoritario grupo Al- Fatah y en 1969 Arafat se convierte en su líder indiscutido, derivando del viejo enfoque panarabista a un enfoque nacionalista palestino. La OLP se erigió así como exponente y representante legítima de las aspiraciones históricas de los palestinos frente a los invasores israelíes y frente a las potencias árabes. Fue la expresión que reunió indiscutiblemente en esta etapa a los principales exponentes de la resistencia palestina.

Los campamentos guerrilleros de fedayines (milicianos) organizados por la OLP se establecieron en Jordania, en la línea fronteriza con Israel. En septiembre de 1970, el rey Hussein de Jordania envió su ejército contra estos campamentos y mató a miles de palestinos (episodio conocido como “Septiembre negro”). Producto de esta masacre los fedayines se trasladan a Líbano donde construyen sus bases de operaciones creando una suerte de estado dentro de otro estado, esto potenciado por la guerra civil que atravesaba a Líbano. Desde entonces adoptan la táctica de los atentados tomando el secuestro de aviones como lo más emblemático de esta etapa. Lo mismo con el secuestro de los Atletas israelíes en la Villa Olímpica de Munich en 1972.

A partir de hechos de estas características es que el mundo tomó conocimiento de la situación en Palestina, de la lucha de este Pueblo y esta causa queda inevitablemente ligada en el imaginario social al terrorismo.

La guerra civil en Líbano produjo serias diferencias de Al Fatah con Siria y en el seno mismo de la OLP con los grupos que Siria sostenía. No obstante continuaron con su táctica de ataques al territorio usurpado por Israel y esto “justificó” que las tropas israelíes comandadas por Ariel Sharon, llegaran hasta Beirut que fue bombardeado insistentemente. En el marco de esta invasión, milicias falangistas cristianas libanesas armadas por el ejército israelí, en una zona controlada por el ejército israelí, cometieron las horrendas matanzas de Shabra y Chatila en las que muchos refugiados palestinos fueron masacrados. Finalmente Arafat y la OLP tuvieron que salir del Líbano y marchar a Túnez. 

Luego de la derrota de Yom Kippur en 1973 donde Egipto y Siria fracasan en su intento de recuperar las tierras anexionadas por Israel en la Guerra de los Seis Días, se produce la intervención directa de los Estados Unidos en la mediación.

Entonces, la OLP promovió la creación de la Autoridad Nacional Palestina en los territorios de Gaza y Cisjordania. En 1974, Yasser Arafat participó en una asamblea de las Naciones Unidas donde pronunció sus famosas palabras: “He venido aquí con una rama de olivo en una mano y la pistola de quien lucha por la libertad en la otra. No permitan que la rama de olivo caiga de mi mano”. Se convierte así en la primera organización no gubernamental en hablar en el Plenario de las Naciones Unidas. En ese momento, dentro de la OLP había una pugna entre dos grupos: los radicales, quienes no reconocían la existencia del estado de Israel (entre los que estaba Arafat) y querían recuperar el territorio histórico de Palestina para los árabes; y los moderados, que estaban dispuestos a aceptar la existencia de Israel si se aceptaba la autonomía del estado árabe palestino. Los radicales dominaban la OLP en esta época, se oponían a cualquier acuerdo con Israel y promovían los ataques a objetivos israelíes.

Posteriormente Arafat marchó en 1987 a Bagdad y consiguió reafirmar su autoridad sobre toda la OLP. En noviembre de ese mismo año, la población palestina de Gaza y Cisjordania, ocupadas por Israel desde 1967 iniciaron la Intifada, la “revuelta de las piedras”, que recordó al mundo la tragedia palestina.

El estallido el 9 de diciembre de 1987 de la rebelión popular en los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza, la Intifada, que sobrepasó la autoridad de la OLP, indujo al líder palestino a dar un salto histórico, el cual fue facilitado por la decisión del rey Hussein, el 31 de julio de 1988, de romper todos los lazos legales y administrativos de Jordania con Cisjordania, cuya jurisdicción cedió a la OLP. Así, el 15 de noviembre de 1988 el XIX Congreso Nacional Palestino proclamó en Argel el Estado de Palestina (una entidad fantasmal, por otro lado, al carecer de fronteras y gobierno, si bien en los meses siguientes fue reconocido por 90 estados) y aceptó las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas 181 del 29 de noviembre de 1947, 242 del 22 de noviembre de 1967 y 338 del 22 de octubre de 1973, lo que llevaba implícito el reconocimiento del Estado de Israel.

La Intifada creció encarnada por nuevas generaciones, muchachos muy jóvenes que nacieron y crecieron con su patria ocupada. En un intento por ponerse a la cabeza de la revuelta la OLP conformó el Mando Unificado Nacional donde se destacaban por su influencia Al Fatah, el Frente Popular de Liberación Palestina (famosos por secuestros de aviones y atentados contra objetivos israelíes) y el Frente Democrático de Liberación Palestina (de extracción marxista). Pero la mayoría de las formaciones más comprometidas con la Intifada eran islámicas.

A partir de los Acuerdos de Oslo Arafat entra a Gaza en julio de 1994 a la cabeza de la creada y reconocida Autoridad Nacional Palestina. Por estas negociaciones recibe el premio Nóbel de la Paz.

En septiembre del 2000 (un mes con curiosa significación para la historia palestina) Ariel Sharon, líder del partido fascista Likud, veterano de guerra en las incursiones de Israel contra los palestinos, se paseó por las explanadas de las mezquitas en un claro gesto de provocación que justamente logró su objetivo y boicoteó considerablemente el débil y trabajoso proceso de pacificación.

A partir de entonces se desata una espiral de violencia donde la sociedad israelí responde con la coronación del propio Sharon como primer ministro, quien arma un gobierno de unidad con los ultranacionalistas y los laboristas.

Desde entonces se desata una ofensiva israelí con bombardeos sistemáticos, destrucción de infraestructura, asesinato de líderes palestinos, encarcelamientos masivos y fusilamientos a las movilizaciones que se defendían con piedras.

Aviones F-15 y F-16 bombardeando población civil, locales partidarios y sedes de la Autoridad Nacional Palestina, tanques y bulldozer artillados avanzando en los vecindarios, ocupación de ciudades, ataques selectivos con misiles, todo el poder militar israelí derramado sobre la pequeña porción de tierra donde la ANP ejercía su escuálido poder administrativo.

Pronto todos los sectores patrióticos de Palestina, islámicos o no, emprendieron acciones punitivas contra el invasor. A las milicias de Hamas (Ezzedine Al Qasam) y de la Yihad Islámica (Al Qods) se les unieron las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa reclutadas en las filas de Fatah para la acción coordinada de defensa y combatientes del FDLP.

Arafat, luego de un sitio perverso que viola toda norma internacional y en el que no se le permitía ingresar medicamentos, es trasladado por un salvoconducto a París donde termina muriendo atacado por una enfermedad fulminante según dicen los partes médicos, o asesinado por la perversión inhumana de ejército de ocupación israelí según siente su pueblo.

12 - Hizbullah

Hacía 1959 llega a Líbano el Imán seied Musa Sadr por expresa solicitud del gran líder shiíta libanés el seied Abdul Husein y por recomendación del gran Imán de los shiítas, el iraní gran marya´ ayatollah Buruyerdi, para asumir el liderazgo religioso de la comunidad shiíta de Líbano.

Hasta entonces los shiítas eran discriminados y segregados tanto en la vida política como cultural, económica y religiosa del Líbano. Lo primero que se desarrollo fue la apertura de escuelas, de centros de mujeres y de centros asistenciales para recuperar niveles de organización y participación. La segunda etapa comprendió la organización política de los shiítas. Hacia 1966 se crea el parlamento shía, parangonando sendas instituciones políticas de las que gozaban los cristianos maronitas y los musulmanes sunnitas.

A partir de 1969 y con el líder seied Musa Sadr como presidente del Parlamento Shía reconocido oficialmente, comienzan las grandes obras de infraestructura en las zonas sur y oriente de Líbano donde habita la población shiíta, obras financiadas no por el estado dino por la solidaridad musulmana..

En 1975 el Imán Musa Sadr funda el Movimiento de los Pobres (Harakatul mahrumin), este movimiento político se da una profusa tarea de adoctrinamiento y direccionamiento de la comunidad shiíta libanesa en la lucha por conquistar sus legítimos derechos. De aquí nacerá entonces el Hizbullah.

En 1964-5 el Movimiento de los Pobres crea, con la dirección del Ingeniero iraní Chamrán, una milicia para resistir los constantes ataques de Israel; los Regimientos de Resistencia de Líbano, Afuaye Muqauemat Lubnam (Amal, es su sigla, y que es un término que en árabe significa esperanza), recordemos que se trata de territorios fronterizos con la ocupación sionista de medio oriente.

Un grupo de jóvenes shiítas libaneses es enviado a Egipto a recibir instrucción militar y al regresar comienzan a operar militarmente en conjunto con milicias palestinas contra la ocupación sionista en el norte de Palestina ocupada.

En 1978 Musa Sadr es invitado por el controvertido líder libio Muammar Ghadaffi a una conferencia y es secuestrado sin que nunca se esclareciera la situación, la última vez fue visto en Libia y se disponía a viajar a Italia en un vuelo que nunca tomó, Amal siempre responsabilizó al presidente libio de ser arquitecto de tan execrable maniobra.

La desaparición de Musa Sadr provoca la profundización de las disensiones internas en Amal. Cuando en 1982 Israel invade la soberanía Libanesa, los territorios que habitan los shiítas, surge Hizbullah como reacción defensiva a esta situación, ante la impotencia de las tradiciones políticas árabes que hasta entonces no habían podido detener al sionismo. La victoria de la Revolución islámica de Irán iba a influir decididamente en toda la comunidad islámica mundial, y en particular entre los shiítas.

Tres representantes de la Unión de Ulemas de la Bekaa, otros tantos de Amal y el mismo número de miembros de Daawa dieron a conocer un documento (el “documento de los nueve”), aprobado por el iman Jomeini, que es el acta fundacional de Hizbullah, el Partido de Dios. El documento establece tres líneas maestras:  la fe absoluta en el Islam, la aceptación de la doctrina del vilayat al-faqih ( reconocimiento del liderazgo infalible del más sabio) , y la necesidad de una resistencia de contenidos islámicos a la ocupación israelí.

Hizbullah (Partido de Dios) comenzó a desplegar sus acciones construyendo centros asistenciales, centros de difusión, desarrollando una fuerte ayuda social, construyendo hospitales y escuelas para la castigada población del Sur y de Beirut.

El seied Abbas Musawi fue uno de los fundadores y líderes de Hizbullah. Fue asesinado en 1992 mientras iba en su auto con su esposa y su pequeño hijo desde un helicóptero artillado misilístico de Israel. Este es el hecho por el cual se pretende una participación de Hizbullah en los atentados de Argentina como ajuste de cuentas. Lo sucede como guía de Hizbullah, el seied Hassan Nasrallah quien fue parte de la generación de líderes que se separó de Amal y fundó Hizbullah. Estudió de joven en Nayaf (Irak) y luego completó estudios en Qom (Irán).

Hizbullah es partido y movimiento; es una suerte de “Estado dentro del Estado”; en buena parte lo ha logrado ocupando aquellos sectores en los que el Estado libanés, por desidia, no está presente, y no sólo nos referimos a lo asistencial sino inclusive a la defensa nacional y la seguridad. Hizbullah está dirigido por un consejo de nueve miembros, la Shura al-Qara, que actualmente preside Hasan Nasrallah.

Un aspecto notable que viene desde Musa Sadr es la no intromisión en conflictos sectarios internos. Siempre se plantearon como una fuerza de defensa nacional. En el 2000 logran la retirada de las tropas israelíes. Las tropas sionistas quedaron ocupando el territorio conocido como granjas de Shebaa, un pequeño enclave anteriormente sirio, que tiene valor estratégico y agua en abundancia. Hizbullah se dispuso a preparar la Resistencia popular a lo que evaluaba sería una inminente nueva invasión sionista, realizando en tanto actos de hostigamiento forzando canjes de prisioneros (1996, 2004) no necesariamente de la Organización sino palestinos, comunistas libaneses y otros.

El enorme prestigio de Hizbullah y su Resistencia Islámica en el seno del conjunto del Pueblo libanés se sustenta en su efectiva resistencia armada a la invasión sionista. Esta lucha comenzó con atentados suicidas (muerte de 248 marines estadounidenses y 58 paracaidistas franceses en octubre de 1983) hecho no reivindicado por Hizbullah pero seguramente inspirado en su lucha; y secuestros de occidentales para pasar después a una guerra de guerrillas de carácter más convencional: partiendo de objetivos modestos «no podemos derribar F-16, pero sí causar importantes daños a las tropas, desestabilizar la economía y arrancar concesiones políticas, lo que constituye una victoria», afirma Hassan Nasrallah.

Mención aparte merece el brazo armado, la Resistencia Islámica. Se supone que está formada por unos mil hombres, más una reserva de otros 3.000 ó 4.000. Su armamento, se basa en misiles antivehículos Sagger y Spigot, así como misiles tierra-aire SAM y cohetes Katiuska (unos 15.000), Fajr y Zelzal, de mayor alcance. La Resistencia ha construido gran cantidad de búnkeres bien protegidos,  conectados por túneles subterráneos. Es la principal responsable de la derrota israelí de la guerra de los treinta y tres días del 2006.

A partir de 1992, tras un fuerte debate interno, Hizbullah decidió tener una presencia institucional en el Estado libanés, y desde entonces fue creciendo electoralmente, y ha participado de la conformación de gobierno con ministros.

El gobierno débil de Siniora presionado por Estados Unidos e Israel, le niega a Hizbullah la legítima participación en la conformación de gobierno desatando así una nueva lucha contra los intereses soberanos del Pueblo libanés, en medio de estas guerras Hizbullah y su visión nacionalita islámica siguen creciendo en prestigio y afecto del conjunto de los libaneses.

13 - El Imán Ruhollah Jomeini

Años de permisividad y corrupción de las castas gobernantes permitieron que en Irán (antiguamente Persia) el Islam se debilitara arrojándolo únicamente a la conciencia de los fieles. Despojaron al Islam de su dimensión política reduciéndolo a cuestiones rituales de la relación del individuo con Dios.

Jomeini comprendió que era muy necesario que el pueblo pueda dilucidar el verdadero mensaje del Islam en forma íntegra y por eso se empeña en publicar libros en el idioma nacional (farsi) e impartir clases que den cuenta del potencial revolucionario del Islam no sólo político sino fundamentalmente espiritual.

El libro Revelación de los Secretos es, de algún modo, el inicio de la actividad revolucionaria abierta de jomeini. En el mismo denuncia la política antiislámica y proimperialista del Sha y plantea por primera vez la necesidad de un Gobierno Islámico.

Reinstalado el Sha en el poder por los Estados Unidos comienza una perversa política para atacar los basamentos de la identidad nacional y cultural de los persas. Ya en 1962 el Sha dicta unas leyes donde intenta secularizar y occidentalizar a Irán, en lo que llama la “Revolución Blanca”.Con la intención de combatir un brote comunista o nacionalista alentado por la URSS, además de perseguir y masacrar a los militantes políticos con la Savak, el Sha avanza con su Revolución Blanca. prohibiendo el uso de vestimenta islámica, confiscó bienes de los religiosos, posibilitó a los estadounidenses instalar sus empresas saqueadoras. También provocó una migración interna para tener mano de obra barata y acrecentar el poder de los terratenientes y promovió un clero afín para que justifique su política.

El 21 y 22 de enero de 1963 una multitudinaria marcha en Teherán es cruelmente masacrada por el ejército del Sha. Era una marcha en apoyo al veto que el clero estaba planteando respecto a un referéndum. Arrestan a numerosos religiosos.

Luego de la represión en Teherán el Sha pretende ingresar a Qom para lo cual militariza la ciudad. Ni los pobladores ni los ulemas ni los comerciantes lo reciben, nadie lo recibe, se encuentra con calles desiertas a penas pobladas con los sicarios que transportó en colectivos desde la capital para que lo aplaudan. Consideremos quq Qom es considerada una ciudad santa y bastión del Islam.

En los meses siguientes el régimen comprende cabalmente que su principal enemigo son los religiosos y se dispone a preparar un ataque a Qom. Así, el régimen descarga toda su furia contra los religiosos que son la reserva moral y cultural de la nación contra el intento de occidentalizar.

En ocasión del aniversario del martirio del Imán As Sadiq (p) durante una gran concentración de personas en la escuela Feidiiah de Qom, los mercenarios del Sha atacan a balazos y metralla a la multitud provocando una masacre.

En la escuela Feidiiah, escenario de la masacre, el Imán habla para una concentración de estudiantes y religiosos. Allí denuncia al Sha como siervo del sionismo y a Israel como estado terrorista.

En tanto el régimen intenta corromper a varios ayatollahs para que dicten clases en una Universidad creada por el Sha para confrontar con los centros teológicos y crear un Islam afín. Nadie acepta. La ruptura con el clero después de tanta represión es inevitable.

Jomeini es arrestado provocando que miles y miles se lancen a las calles en defensa de su líder. El gobierno ordena reprimir a sangre y fuego y declara el estado de sitio. Son las jornadas que se recuerdan como el sangriento Jordad.

Cerca de diez meses tiene que permanecer el Imán en prisión y es liberado producto de la gran presión popular que lo reconoce como su guía indiscutido.

El Sha continúa su política de entrega y de ataque al Islam. Dicta lo que se conoce como Ley de Capitulación en la que les otorga inmunidad a los yankis y sus empleados en todo el territorio nacional.

Días después la temible Savak y comandos armados vuelven a capturar a Jomeini en su casa de Qom; y lo suben a un avión rumbo a Turquía. El Pueblo vuelve a rebelarse y la comunidad islámica mundial reacciona contra el Sha. Su hijo el ayatollah Musafá Jomeini sufre el mismo destino y comparte con su padre el exilio. En el exilio turco el Imán Jomeini escribe su obra Tahir Al-Wasilah donde combate contra la idea de separar la religión de la política.

Luego de casi un año en Turquía, se trasladan con su hijo a Irak, lindante con Irán, a Nayaf, donde es recibido y aclamado por los musulmanes de ese lugar. Desde el comienzo de su estada en Nayaf el imán envía mensajeros, discursos escritos y grabaciones en cassettes que lo mantienen en contacto con los combatientes de Irán.

En 1970 una importante cantidad de empresarios imperialistas encabezados por David Rockefeller llegan a Irán para concretar negociados con el gobierno. El ayatollah Saidi propone impedir el ingreso de esta legión de buitres al país por lo cual es apresado, torturado y martirizado. Antes de morir les grita a sus verdugos

“Mátenme! Juro por Dios que, si me matan, cada gota de mi sangre exclamará ¡Jomeini!”.

El Sha organiza grandiosas y fastuosas fiestas para celebrar 2500 años de monarquía mientras el pueblo permanece sumergido en el hambre y la miseria.

Luego de que el Régimen asesinara al ayatollah Mustafá Jomeini, hijo y colaborador del Imán; y con la publicación en la prensa de una sucesión ininterrumpida de agravios contra el clero a quienes se define como “corriente retrógrada”, el Pueblo se subleva y es salvajemente reprimido por el ejército dejando cárceles repletas, las calles regadas de mártires y muchos heridos. Varias ciudades se rebelan en el enero de 1978, Tabriz, Lazd, Qom y Mashad entre otras.

La Savak y el servicio exterior del Sha acuerdan con el gobierno irakí la expulsión del Imán, pretendiendo así alejarlo de su pueblo. Así es como el Imán Jomeini llega y se instala en París.

El santuario del Imán Ar Rida donde se concentraba una multitud protestando contra el Sha, es ametrallado sin miramientos provocando muchos muertos y heridos, y la profanación de un templo sagrado. El Imán Jomeini convoca a todos los estratos a combatir contra este enemigo del Islam y del Pueblo. Estas convocatorias llegan a las casas de los barrios populares de Irán mediante cassettes, de ahí que se conoce a dicho proceso como “la revolución de los cassettes”.

El Pueblo gana las calles y el Sha huye con su familia en un avión que ningún país acepta recibir. Comienza así el humillante exilio del Sha despreciado por los que ayer lo adulaban para acometer sus negociados.

Una gran mayoría de uniformados se pasan a las filas de las milicias jomeinistas. Se van tomando, sin resistencia, los cuarteles. Se sitia el cuartel de Lavisan, comando general de “los Inmortales”, un legendario cuerpo de élite muy sanguinario. Se van liberando los presos políticos de las cárceles y se descabeza a la Savak. El Comité Jomeini, en los hechos, el comando revolucionario, llama a la población a mantenerse vigilante y tomar el control del orden público, el tránsito, la distribución de carburantes y todo lo que hace a contribuir a normalizar la vida pública.

El 31 de enero de 1979, tras catorce años de exilio, el Imán Jomeini retorna a su patria donde los esperaban para agasajarlo más de seis millones de personas concentradas en torno del aeropuerto internacional.

Nombra como primer ministro al ing. Mazdhi Bazargán. Es tan vertiginoso el desmoronamiento de 2500 años de monarquía que inmediatamente Brzezinski, por órdenes del presidente estadounidense Carter, intenta organizar un golpe de estado junto a su embajador en Irán Sullivan. Ya era tarde…No obstante desplegaron una ofensiva diplomática impresionante provocando la guerra entre Irak e Irán, condonaron deudas externas de países árabes a cambio de establecer bases militares que fueron construyendo un “anillo” para contener la influencia de la Revolución Islámica de Irán. Fortalecieron financiera y militarmente al estado sionista ocupante de Palestina al tiempo que se pretendieron árbitros por la Paz en la zona.

El gobierno provisional convoca inmediatamente a elecciones constituyentes donde vota el 98% del padrón y definen constituirse en una república islámica.

El 3 de noviembre de 1979 un nutrido grupo de estudiantes irrumpe en la embajada estadounidense donde se alojaban conspiradores y agentes de inteligencia yankis. Fue una acción para oponerse al inminente encuentro que organizaban Brzezinki y Bazargán. Tras la toma de la embajada donde los estudiantes exponen al mundo los documentos que dan cuenta de las intrigas desestabilizadoras de los yankis; el gobierno de Bazargán es compelido a renunciar.

El 24 de abril de 1980 tropas norteamericanas preparan un artero ataque sobre Teherán, en el desierto de Tabbas, para aprovechar la noche y rescatar a los agentes de inteligencia capturados por los estudiantes en la embajada. Terribles tormentas de arena provocan colisiones entre ellos mismos, chocan entre sí sus helicópteros y aviones, terminan masacrados.

El 2 de mayo de 1979 es asesinado, en una calle de Teherán uno de los máximos pensadores y dirigentes de la Revolución Islámica, ayatollah Murteza Mutahhari. El 28 de junio de 1981 colocan una bomba en la sede central del Partido Islámico donde mueren, entre otros, ayatollah Muhammad Husain Vestí junto a otros cuatro ministros, varios diputados y otras personas sumando más de 70 muertes. El 31 de agosto de 1981 fue volada con una bomba incendiaria la residencia del primer ministro huyyatulislam Yawad Bahonar quien muere junto al presidente de la nación Dr. Alí Rayai.

El 5 de setiembre de 1981 otro ataque terrorista se toma la vida del Procurador General Quddusi y del jefe de la policía, coronel Dasteyerdi.

El 3 de julio de 1988 el crucero de guerra norteamericano Vincennes, disparó un misil superficie-aire contra un avión de Irán Air, haciendolo estallar en el aire produciendo la muerte de la totalidad de los ocupantes, 300 seres humanos, 60 niños. El gobierno estadounidense declaró que se trató de un “error accidental del misil”.

El 2 de junio de 1989, a los 87 años de edad, el Imán seied ayatollah Rubollah Jomeini fallece. A sus exequias asistieron de cuerpo presente más de catorce millones de almas.

La condena a muerte a través de una “fatua” (orden del líder, mandato del líder a los fieles) del escritor renegado musulmán Salman Rushdie como consecuencia de la publicación de su libro “Los versos satánicos” en los que denigra al Islam y a la persona del profeta, junto a la formidable fuerza de la revolución que disparó el crecimiento de agrupamientos islámicos poderosos como Hizbullah, la identificación de Hamas que a pesar de provenir del sunnismo se relaciona e identifica con los objetivos de la revolución islámica de Irán, como la férrea oposición permanente al imperialismo han hecho de la figura del Imán Jomeini uno de los arquetipos del “terrorista” que construyen las miradas anglonorteamericanas.



14 - Palabras finales

Que quienes ayer eran aliados preferenciales de la principal superpotencia militar del planeta hoy figuren en su lista de enemigos públicos sólo es explicable a la luz de los procesos políticos y de la utilización discrecional de la información y la propaganda. Explicable únicamente desde el discurso hegemónico con su sino orwelliano que dice que “Quien maneja el pasado maneja el futuro y quien maneja el presente maneja el pasado” (Orwell, 1984)

De esta manera puede observarse, tal como fue desarrollado más arriba, el caso de Saddam Husseim, quien en la década de los ochenta fuera provisto de armas, sostenido por los Estados Unidos y empujado a enfrentar una guerra contra la República Islámica de Irán, y luego es tratado por este mismo actor como terrorista, reo y genocida. O el mismísimo Osama Bin Laden y los talibanes también armados por los Estados Unidos para combatir la ocupación soviética y la resistencia de los mujaidines en Afganistán, actualmente son bombardeados y señalados como terroristas.

Consideramos que la definición de “terrorista” usualmente implementada y defendida por los medios de comunicación, organismos públicos gubernamentales y grandes cadenas de información como forma de calificar a personajes, agrupaciones y movimientos del ámbito de la política reviste un carácter instrumental, funcional e históricamente determinado con el objetivo de ganar hegemonía en el plano ideológico de la lucha política.

Así, entendemos que el concepto de terrorismo islámico no es más que una generalización y estigmatización ajustada a las hipótesis de conflicto que enfrentan Estados Unidos y la OTAN.

A nuestro entender, la guerra contra el terrorismo, punto principal de la agenda de inteligencia de los Estados Unidos, y su estructura de reproducción ideológica no es más que una maniobra de justificación de sus operaciones bélicas apuntando a resolver necesidades estratégicas propias y a preservar lo que ellos han definido como sus intereses vitales.

Varios son los teóricos que explican el discurso hegemónico desde el racismo, pero si no completamos esta visión atendiendo a las motivaciones más profundas estaremos mirando sólo la superficie del problema. El discurso hegemónico tiene el objetivo de legitimación ideológica y predisposición psicológica de las grandes masas. La verdadera motivación en la construcción de este discurso tiene que ver con los denominados intereses vitales8 del imperio, con sus necesidades estratégicas a nivel económico, productivo y militar.

El discurso aquí entonces es herramienta de dominación y no el causante de las acciones bestiales de los anglonorteamericanos, sino que las acciones bestiales necesitan producir un discurso que las explique y justifique. Salvo en las viejas versiones del evangelio de Juan donde se escribe “Al principio fue el Verbo”, de allí hasta aquí suficiente conocimiento se ha elaborado en las ciencias sociales para comprender el discurso como una manifestación, compleja en sus múltiples dimensiones simbólicas, acerca de una realidad dada que la significa, define y construye, al mismo tiempo. En nuestro caso, colabora en la necesidad de justificación de las incursiones bélicas de un actor determinado.

Los medios de comunicación al ser los vehículos del discurso público se constituyen en la principal herramienta de construcción del enemigo global. Pero además, si consideramos que los medios no sólo son vehículos y “máquinas de representación de la realidad” sino que, junto a otros actores, contribuyen a crearla comprendemos entonces que no actúan sólo como “instrumentos” (y) técnicas de imposición de una falsa conciencia enajenante” (Saintout, 2005) sino que son en sí mismos expresiones de la relación imperial de dominación que el discurso del enemigo global pretende justificar. Los medios, entonces, moldean y definen al “enemigo global” mediante recursos de caricaturización exagerada, simplificación de los hechos, ridiculización de los actores (cuando los actores son los “otros”) Son productores impunes de esas representaciones “desplegando todo su poder clasificatorio y estigmatizador bajo la fachada de su exclusiva mediación tecnológica” (Reguillo, 2002 citado en Saintout, 2005: 42)

Una constante que encontramos en la construcción del discurso sobre el enemigo global es la descontextualización del lenguaje, la deformación significante de los sucesos que presenta los hechos tal cual la pretensión del hegemon.

Consideramos que esta estrategia de construcción de un enemigo mundial supone la edificación de un andamiaje ideológico que lo justifique, uno de cuyos pilares se define a partir de la denuncia y condena del terrorismo. El terrorismo, de esta forma, se establece como una idea-fuerza aceptada por el conjunto del discurso hegemónico pero que no tiene un contenido concreto y empírico constatable. El mote de terrorista es y ha sido endilgado por el discurso dominante a diferentes expresiones de la política, cuando el dispositivo de anulación, condena y marginación se considera necesario a los intereses de la reproducción del hegemon, Estados Unidos.

La idea de terrorismo corresponde a una opción moral en términos de lo bueno y democrático opuesto a lo malo y autoritario = terrorista; y como toda opción moral pretende tener un carácter universal y se formula como una premisa de alcance universal, absoluto. El terrorismo, por ende, debería provocar la oposición de todo el mundo democrático, que además es definido por el mismo discurso.

Como es notable, esto genera una suerte de “círculo vicioso” del cual es imposible escapar sin romper con la misma lógica que lo sustenta, y esto creemos que se logra siguiendo una línea argumental que comience por cuestionar aquello que en apariencia es incuestionable: la veracidad de los argumentos y principios democráticos que se supone defienden. Quitar los elementos de disputa en tanto “opciones morales”, y comprender así que los objetivos y disputas que disparan los conflictos y relaciones entre países, están determinadas por cuestiones de poder que establecen alianzas, enfrentamientos y traiciones.

Comprender que el viejo aunque siempre renovado esquema rígido y excluyente que divide al mundo y a la realidad que nos circunda, en “buenos” y “malos”, ya no puede ser sostenido y, menos aún, puede representar la base de sustentación de otorgar el acuerdo o, en el mejor de los casos, el silencio ante las acciones que estas definiciones supuestamente producen.

Esto, sin duda, se torna preocupante cuando caemos en la cuenta de que quienes sostienen estas opiniones, organizan los acuerdos, promueven apoyos y, en definitiva, colaboran en la creación de consenso son los medios de comunicación. Las cadenas informativas que, amparadas en la “objetividad” de la información, reglamentadas por supuestos dictámenes profesionales y éticas de trabajo colaboran en la construcción y reproducción de discursos legitimantes de las acciones del poder.

Consideramos que, al evaluar la fuerte concentración de la estructura de propiedad de las grandes usinas de producción y reproducción de noticias, es clara la difícil tarea que le cabe al receptor de las noticias cuando su intención es conocer “la verdad”.

Comenzando por la selección de los temas, la construcción del problema, del hecho de la “noticia”, siguiendo por la forma de “relatarla”, por la innegable cuota de desaprobación o acuerdo con el contenido de aquello que se transmite, siguiendo, por el tiempo dedicado a la noticia es cuestión, luego de haber sido construida y revelada, el contexto elegido para transmitirla, etc. Todo el complejo proceso de “informar” que ya ha sido profusamente analizado y problematizado por expertos en el “arte” de la comunicación, queremos aquí definirlo en tanto fenómeno político, y a partir de ello comprender su rol y funciones.

No obstante esto, creemos que la posibilidad de articular una recepción de información que suponga una perspectiva oposicional debe abonarse desde un acercamiento a la cuestión islámica, diferenciando de qué se esta hablando cuando se habla de “lo árabe”, definiendo los alcances de una fe religiosa como lo es el culto musulmán, por fin, recortar los límites de lo “islámico”. Si bien, esta empresa no es fácil y partimos de una base de “occidentalizada” ignorancia acerca del “mundo oriental”, debemos, por lo menos, promover las bases de respeto y comprensión que suponen los pilares de un espíritu democrático en términos universales y permitirían comenzar a comprender el fenómeno del terrorismo en tanto fenómeno político y que, como tal, obedece a las acciones, decisiones e intereses de los “poderosos” de la tierra a quienes, según nuestra forma de ver las cosas se ajustaría el mote de terrorismo global.



Es, sin embargo, preocupante hasta el paroxismo comprobar que los medios de comunicación han producido y dado forma al contenido del discurso de la otredad como forma de legitimación de un “Nosotros” que pretende ser único, mejor, tan totalitario como los peores regímenes que ha padecido la humanidad. Por supuesto que esta responsabilidad es compartida con diferentes emisores de ideología, productores simbólicos que en nuestras sociedades modernas interactúan, se disputan y en ocasiones, como éstas, se complementan: instituciones educativas, usinas religiosas, manifestaciones del arte (ya hemos visto los ejemplos del cine y la literatura) e intelectuales en general.

Postdata


En los meses que median desde el inicio de estas reflexiones hasta el momento en que se escriben estas líneas, han sucedido algunos acontecimientos que justifican y explican esta postdata.

Tony Blair ha dejado el gobierno británico y George Bush y sus neocons van retrocediendo aceleradamente. Muchos de los halcones que aquí se nombran hoy han pasado “a reserva”.

En Irak siguen ahorcando exponentes del gobierno de Husseim y siguen muriendo miles de hombres y mujeres. Por estas horas los diarios hablan de cierto apoyo norteamericano a los sunnitas, a quienes hasta ayer combatían, para contrarrestar a Al Qaida y a los shiítas de Al Sadr. También los EEUU han tenido que acercarse a Irán para pensar la solución a la crisis de Irak.

En nuestro país, a través de una vergonzosa y descarada operación diplomática digitada por el comité Judío Americano, la “justicia” argentina acusa formalmente a importantes líderes religiosos y políticos de Irán, entre ellos un ex presidente, del atentado terrorista a la DAIA.



Los tanques y bombas que el gobierno libanés no utilizó para combatir a Israel cuando éstos invadieron “la tierra de los cedros”, hoy los utiliza para bombardear un campo de refugiados donde se desarrolló una organización islámica, Fatah al Islam y para combatir a la milicia popular que repelió la invasión sionista, Hizbullah y Amal.

Palestina, la trágica Palestina, signada por el abandono y la muerte. A la muerte de Arafat, sitiado y acusado de terrorista, sobrevino el crecimiento político de Hamas que ganó las elecciones últimas. Azuzados y apoyados por Estados Unidos e Israel, cierta dirigencia degenerada de Al Fatah se lanzó a una lucha fraticida y secesionista. Hoy el viejo sueño de reconstruir una patria Palestina parece abandonado y vemos un mapa donde Gaza es una entidad y Cisjordania otra bien distinta.

Israel pretende como su mejor interlocutor a Maruan Barghuti, el carismático líder de la segunda Intifada, preso hoy en las mazmorras sionistas acusado de terrorista. Reconoce y apoya al gobierno que Abbas constituyó ilegalmente en Cisjordania y promete liberarle los fondos retenidos. Mientras tanto, en Gaza, los legítimos representantes, elegidos por su pueblo, son abandonados, bombardeados, les cortan el suministro de agua potable y de energía.

Los que ayer no eran más que terroristas, hoy resultan los mejores interlocutores y ese corredor de 60 km. de largo x 15 km. de ancho donde habitan un millón y medio de almas que llaman Gaza es sometido al desprecio internacional y librado a su suerte.

Finalmente, quien esto escribe, terminó de darle forma a este trabajo estando preso en la cárcel de Ezeiza. En un país donde un maestro murió fusilado en una protesta, una de las víctimas sobreviviente del genocidio fue desaparecido nuevamente por prestar su testimonio contra los represores y torturadores, y los luchadores y opositores son perseguidos.

Todo se vuelve demasiado procaz y es tan desfachatada la banalización en la que terminan incurriendo que, de una u otra manera, la verdad terminará asomando.



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