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El teatro tras la guerra civil


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EXTREMADURA / LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA / JUNIO 07 / DESARROLLO DE TEMA



5. El teatro desde 1939 hasta nuestros días.


  1. EL TEATRO TRAS LA GUERRA CIVIL

Mientras que en Europa encontramos un teatro renovador (teatro del absurdo), en España continuamos con un teatro convencional, con humor superficial para un público conservador. Se habían perdido los autores innovadores de la época anterior (Lorca, Valle-Inclán, Unamuno, Casona…)


a) Teatro continuista de inmediata posguerra: la alta comedia.

Se trata de un teatro bien construido, con personajes de clase media sin problemas económicos. Los temas más frecuentes son el amor, la infidelidad y los conflictos padres1 hijos. Posee un tono cómico pero sin intención crítica.

Los autores más destacados son José Ma Pemán, Joaquín Calvo Sotelo, Juan Ignacio Luca de Tena, José López Rubio, Víctor Ruiz Iriarte. Posteriormente encontramos otros dramaturgos como Jaime Salom, Alfonso Paso, Juan José Alonso Millán.
b) Teatro de humor renovado

Es un teatro basado en situaciones ingeniosas donde lo inverosímil y lo absurdo sobresalen. Todo ello acompañado de un lenguaje agudo y crítico contra las convenciones burguesas.

Destacan dos autores:

Enrique Jardiel Poncela, que elabora una caricatura de la sociedad basada en la inverosimilitud y lo fantástico. Busca, además, en sus obras, la atemporalidad del conflicto, los personajes y el escenario. Su humor es intelectual y abstracto. Entre sus obras destacan Usted tiene ojos de mujer fatal; Cuatro corazones con freno y marcha atrás; Eloísa está debajo de un almendro.

Miquel Mihura, que construye sus obras con un humor inverosímil y en libertad y manifestando una postura inconformista ante las convenciones sociales que le colocan como un antecedente del teatro del absurdo. Entre sus obras destacan Sublime decisión, Tres sombreros de copa y Maribel y la extraña familia.


  1. TEATRO EXISTENCIALlSTA y DEL REALISMO SOCIAL (1949-1968)

Las inquietudes existenciales se van integrando poco a poco en el teatro de la época.


Antonio Buero Vallejo denuncia en sus obras la injusticia y manifiesta su inconformismo ante un mundo hostil y ante el sufrimiento. Sus personajes se encuentran sumidos en una búsqueda de la verdad y una lucha por la libertad. Sus obras recobran, de alguna manera, la función catártica de la tragedia griega. Todo ello a través del uso de símbolos tanto en los escenarios (La fundación) como en los personajes y su características personales (la ceguera, por ejemplo), estos símbolos le sirvieron para eludir la censura y realizar su crítica social.

Durante su etapa existencial, escribe obras como Historia de una escalera (un mundo gris de vecinos); En la ardiente oscuridad (simbolismo de la ceguera) o La tejedora de sueños (en la que desmitifica la historia clásica de Ulises y Penélope).

En la etapa social encontramos obras como Hoy es fiesta, Un soñador para un pueblo (de tema histórico con el personaje de Esquilache), Las Meninas; El concierto de San Ovidio (cuyo tema es la explotación humana representada a través de una orquesta de ciegos); La doble historia del doctor Valmy (que trata sobre la tortura).

En su tercera etapa surge una mayor renovación formal con obras como La Fundación, La detonación, Caimán, Diálogo Secreto.

Alfonso Sastre desarrolla una concepción del teatro como arte social que sirve de agitador de conciencias. Tuvo problemas de censura y no conectó del todo con el público. Entre sus obras destacan Escuadra hacia la muerte (que plantea el conflicto entre la autoridad y la libertad y denuncia la guerra), La mordaza (que trata el tema de la tiranía) o La taberna fantástica.

Otros dramaturgos del realismo social como Lauro Olmo, José Mª Rodríguez Méndez, Carlos Muñiz, José Martín Recuerda o Antonio Gala, tuvieron problemas con la censura lo que les obligó a esconder los mensajes políticos e ideológicos en el simbolismo. Todos ellos denuncian la falta de libertad, la moral absurda, la injusticia social, la explotación del hombre por el hombre, la miseria y la angustia del proletariado, la violencia, la discriminación o los enfrentamientos ideológicos.


  1. EL TEATRO EXPERIMENTALlSTA Y RENOVADOR (1968-1975)

El teatro recibe ahora la influencia de las vanguardias y del teatro del absurdo. Se crea un nuevo lenguaje dramático basado en el espectáculo, la escenografía y las técnicas teatrales audiovisuales. Se destruye la acción y se utilizan la alegoría y la abstracción.

Destacan autores como Francisco Nieva, Manuel Martínez Mediero, Antonio Martínez Ballesteros y grupos de teatro independiente como Tábano, Els Joglars, Els comediants, La Fura deis Baus...

Fernando Arrabal es el creador del “teatro pánico” con rasgos oníricos del surrealismo y críticos de Valle-Inclán. Refleja en sus obras rebeldía ante lo absurdo y la sinrazón del mundo. Entre sus obras destacan El cementerio de automóviles; Pic-nic; Oye, Patria, mi aflicción. En su última etapa escribe teatro bufo: Róbame un billoncito.




  1. EL TEATRO DESDE 1975

El teatro más actual vuelve a la tradición y, por tanto, al neorrealismo. Aparecen temas de actualidad: droga, paro, delincuencia... y las obras se enmarcan en un costumbrismo con matiz irónico.



Entre los autores de este período destacan Fermín Cabal, Ernesto Caballero, Alonso de Santos y Francisco Melgares.


Ediciones SM



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