Página principal

El mecanismo en acción


Descargar 26.17 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño26.17 Kb.

El mecanismo en acción

Alberto Adrianzén M.



Este es un diálogo imaginario, aunque no tanto, porque se basa en hechos reales, datos oficiales, algunos confidenciales, investigaciones periodísticas, conversaciones con fuentes seguras, intercambio de información y de opiniones con amigos y en rumores que hoy circulan en el mundo de la política. Busca responder a ciertas preguntas acuciantes que hasta en ocasiones nos quitan el sueño. Cualquier parecido con la realidad no es, como dicen las películas, mera coincidencia; es un intento de realismo.

No ­me dijo­, sus preocupaciones no están orientadas al año 2,000 sino más bien al 2,005 y, hasta incluso al año 2,010. Entonces ­le pregunté­ ¿se sienten seguros en las próximas elecciones? Sí, muy seguros. Ellos creen que la reconstrucción del país después de la catástrofe de El Niño y la ausencia de una oposición digna de ese nombre es la mejor combinación para una reelección el 2000. Sólo la reconstrucción de la infraestructura física destruida en el país, según el ministro Camet, se lleva unos 672 millones de dólares. Añádele el programa de vivienda y otras acciones sociales de impacto. ¿Quién los para? Esa es la idea.



Eso para el 2000. ¿Qué pasa este año con las municipales? Están confiados en la fuerza de Vamos Vecino, sobre todo en provincias. Recuerda que en febrero promulgaron la Ley Marco de Descentralización que centraliza aún más el poder. Además han aguantado el proyecto de Ley Orgánica de Municipalidades para después de las elecciones. La nueva ley la acomodarán a los resultados.

 Volví a preguntarle: ¿No crees que el referéndum puede cambiar este escenario? Se sabe que, por fin, ya se han conseguido las firmas necesarias. Es cierto, pero el gobierno no lo va a dejar pasar por ningún motivo. Así se lo han hecho saber a sectores de la oposición. Ellos creen que no hay ninguna fuerza opositora capaz de movilizar a la población cuando el gobierno diga que no. La UPP vive una crisis permanente como lo demostró el absurdo e irracional incidente protagonizado por el congresista Carlos Chipoco. Se dice que sectores del APRA estarían negociando con el gobierno, y los otros partidos como AP, el PPC o la izquierda no existen, no son ni una alternativa ni mucho menos fuerzas capaces de movilizar a la población.

 ¿Y cómo ves a Somos Perú? Nadie duda que Somos Perú es una fuerza en Lima, pero no creo que lo sea en provincias. Se sabe que esta organización donde no presenta candidatura municipal no organiza políticamente a la población y Somos Perú probablemente no presentará candidatos en Arequipa, Huancavelica, Trujillo, Chiclayo, Piura y en otros lugares del país. Además, en muchas partes Somos Perú, como pretende ir solo, divide en el ámbito local a la oposición. No es por lo tanto una fuerza nacional. Lo más probable es que en las próximas elecciones municipales tengamos la consolidación y el nacimiento de una serie de liderazgos locales y regionales no coordinados entre sí, que el gobierno piensa que bien puede subordinarlos reconstruyendo el país o, simplemente, destruirlos con las obras que tiene planeado hacer en lo que resta de éste y el próximo año. 

Tampoco sería nada extraño que le creen a Andrade el distrito del Cercado en poco tiempo. La idea es anclarlo en ese espacio o dejarlo, simplemente, sin espacio que gobernar. Finalmente el proyecto de Ley Orgánica Municipal, presentado hace unas semanas por la mayoría parlamentaria, es un verdadero atentado a la autonomía municipal. Con esa ley, lo que habrá serán alcaldes maniatados y una institucionalidad municipal sin contenido alguno. 



Entonces, ¿ya pasó el peor momento para el gobierno? Sí. El gobierno cree que el peor momento ya pasó. Eso fue el año pasado cuando la gente se movilizaba. Ahora eso no sucede. Muy pocos se movilizaron cuando se destruyó el Consejo Nacional de la Magistratura. El asilo de Delia Revoredo, salvo el apoyo de la UPP y de algunos colegios profesionales, no ha generado mayor solidaridad política. Sólo les falta controlar al Jurado Nacional de Elecciones, que será en poco tiempo, a los colegios profesionales y, posiblemente, a las ONGs. Por eso, la ofensiva para consolidar el régimen autoritario no sólo continúa sino que va en aumento. 

¿En qué sentido lo dices? Luego de que el Fiscal de la Nación, Miguel Aljovín, acusara constitucionalmente a Blanca Nélida Colán y a otros cinco fiscales dando lugar a que una subcomisión del Congreso integrada, entre otros, por los parlamentarios Jorge Trelles y Jorge Muñiz los exculpara, la Comisión Ejecutiva del Ministerio Público ­es decir, la propia Blanca Nélida Colán­ publica el 25 de abril en El Peruano una resolución que modifica el reglamento de Organización y Funciones de dicha comisión, en virtud de la cual el fiscal supremo provisional, Angel Fernández Hernani­Becerra, podrá encargarse de investigar las denuncias que se presenten contra los Fiscales Supremos, incluyendo al Fiscal de la Nación, por presunta inconducta funcional o acto doloso, y sancionarlos si se confirma la acusación. Aljovín ha pasado de acusador a acusado. Es uno de «los recursos del método». Aludes al título de una novela de Carpentier. Bueno, parece que la realidad imita a la ficción...Este es un primer hecho. El segundo hecho son las declaraciones del presidente para ampliar el plazo de detención que ahora, por Constitución, es de 24 horas como máximo. Fujimori ha dicho que para hacer frente cuanto antes a la ola de criminalidad, no se puede esperar una modificación constitucional que demandaría un período muy largo. Como sabes, toda modificación constitucional debe ser aprobada en dos legislaturas extraordinarias, con una votación de más de dos tercios del número legal de congresistas (81 votos). Hasta el momento no ha dicho cómo piensa modificar el artículo 2, numeral 24, inciso F, que es un derecho fundamental. Estamos, pues, ante otra futura violación constitucional inminente. 

El tercer hecho es muy grave. El 25 de abril El Peruano publicó una resolución de la Comisión Ejecutiva del Ministerio Público, que preside Blanca Nélida Colán, en la que se designan a los fiscales que integrarán las Comisiones encargadas de elaborar las listas de ciudadanos que conformarán los Jurados Especiales para las próximas elecciones municipales. Si bien en esta lista faltan algunos distritos como Cusco, Moquegua y Tacna, en todas las comisiones nombradas, en las que participan 225 fiscales, 206 son provisionales (casi 92%) y sólo 19 son titulares. Hay una serie de distritos judiciales, como Piura, Cajamarca, La Libertad, Huancavelica, Apurímac, Ica, Loreto, San Martín, Junín en que todos los miembros de esas comisiones son fiscales provisionales. En otros, como en Puno, de 22 fiscales designados, uno sólo es titular, los 21 restantes son provisionales. 

Un cuarto hecho: la campaña sistemática ­una misma pluma, un mismo origen­ de la prensa amarilla contra el director y periodistas de La República, que al parecer resultan ya disfuncionales al poder. Así comenzó el ataque frontal contra Baruch Ivcher.

 ¿Quieres otro hecho? 



¿Hay más? 

Siempre hay más. Ahí están los tres documentos de identidad, que crean una gran confusión. Teóricamente, al tener tres documentos uno puede votar tres veces en tres mesas distintas. 



Pero eso no es posible, según RENIEC, porque cada documento se canjea por el anterior. Eso no es cierto. Mucha gente tiene ahora dos documentos y puede ser que hasta tres. Nada te impide alegar que has perdido o te han robado tu documento anterior y sacas uno nuevo guardando los otros. Eso ocurría antes en México. Por ello el control del padrón electoral es clave y ese control está en manos del RENIEC sobre el que pesan graves acusaciones de haber sido infiltrado por el SIN. Una cuestión realmente preocupante. 

¿No es un exceso de suspicacia pensar que cada acción del gobierno está prevista y forma parte de un gran plan que nadie conoce? Por cierto, no todo puede estar previsto. Cada acción del gobierno genera respuestas, algunas de ellas imprevisibles, y esas respuestas inducen nuevas acciones que tampoco estaban previstas, y así sucesivamente. Pero al final, todo encaja. 

Y cuando el gobierno retrocede y rectifica, ¿cómo lo interpretas? En efecto, en algunos casos el gobierno ­o el Congreso, que para el caso es lo mismo­ puede rectificarse, pero una vez que ha alcanzado su objetivo. Al menos en los asuntos decisivos para el gobierno. No descartes que al Consejo Nacional de la Magistratura le devuelvan todas o parte de sus atribuciones, pero eso será sólo cuando se aseguren de que los reemplazantes no ofrecen peligro. 

En otros asuntos, no decisivos, la rectificación puede ser pronta, como en el recientísimo y delirante caso de la «estatización» de los nombres que intentó perpetrar el RENIEC.

 Lo que afirmas supone un gobierno sin fisuras. ¿No hay más conflictos en el seno del gobierno? Sí. Ahora se habla de conflictos entre Fujimori y el propio Camet, por ejemplo. Se dice que el primero, en su carrera por la reelección, quiere introducir algunas modificaciones al modelo y que Camet se niega. Camet es un ministro que goza de un cierto grado de autonomía, gracias al respaldo del FMI y del Banco Mundial. Es el guardián del modelo. Además hay otro dato que confirmaría este conflicto: la interpelación a Camet en el Congreso el 20 de abril no sólo fue respaldada por la minoría sino también por algunos congresistas de la mayoría, y la discusión no giró tanto sobre los efectos de El Niño sino más bien sobre el modelo económico. Con ello, opinan algunos, Camet estaba enviando un mensaje claro. Incluso de este conflicto habría participado el propio Montesinos. Se dice, en realidad es un rumor, que un determinado Servicio habría descubierto que el ministro Camet no viajó a un país del Caribe a descansar, como dijo, sino más bien a un país de Europa Oriental. Este Servicio le habría dado toda la información a un medio, pero éste no la habría publicado. 

Y los militares, ¿qué pasa con ellos? Ellos son una verdadera caja negra. Lo único que se sabe es que estarían diciendo que Fujimori es prescindible y que lo que vale es el Plan Verde. En la ceremonia para celebrar el aniversario de la toma de la residencia del embajador de Japón estaban los tres: Fujimori, Hermoza y Montesinos, lo que significa que el segundo tiene todavía poder. No olvides que Fujimori ofendió a Hermoza hace unos meses al decir que su hijo Kenyi había tenido más participación en la toma de la residencia que el propio Hermoza. 

Por otra parte, lo más probable, luego del anuncio del presidente respecto a que el SIN se dedicará a luchar contra la delincuencia común, es que éste, es decir el SIN, pase a controlar a la policía y al Ministerio de Interior. Lo curioso es que este anuncio presidencial se hace luego de que Jaime Mur denunciara, en el programa de Hildebrandt, unas supuestas o reales conexiones entre el SIN y sectores de la delincuencia organizada, para en el futuro realizar atentados contra políticos que serán, seguramente, cargados a la cuenta de Sendero o del MRTA.

 ¿No estaremos frente al nacimiento de un sistema político parecido al mexicano? «No tantito», como dicen allá. El sistema mexicano que tiene como expresión el control del Partido Revolucionario Institucional (PRI) del poder político desde hace sesenta años, es producto de una revolución que costó un millón de muertos. Producto, asimismo, de una centralización y subordinación de las élites regionales con la creación en 1928 del partido oficial y de la liquidación de cualquier caudillismo militar. Además, el partido oficial corporativizó la sociedad mexicana, creando una institucionalidad controlada por el partido oficial y el propio Estado. 

No es nuestro caso. No. Aquí el régimen fujimorista es producto de un golpe de Estado, no de una revolución. No busca crear ninguna institucionalidad sino más bien construir un caudillismo presidencialista en alianza con una cúpula militar y con sectores monopólicos transnacionalizados. Si algún parecido tiene con México es en cuanto al cinismo de las formas representativas democráticas, a la corrupción y a la permanencia en el poder. No sería nada extraño que el gobierno de Fujimori cree su propia oposición política como en México. El SIN, que podría ser el verdadero partido de Fujimori y los militares, no es el PRI. 

Así las cosas, el fujimorismo se parece más a la Filipinas de Marco o a la Indonesia de Suharto. Es un autoritarismo asiático­mexicano.

 Pero, ¿no crees que la pasividad de la población ayude a construir ese sistema político autoritario? Sí, pero estamos obligados a explicarnos las causas de esa pasividad y qué entendemos por ella. Lo primero que hay que señalar es que hoy en día las instituciones de la sociedad no existen o han cambiado. La guerra, la hiperinflación, el ajuste, la crisis de las izquierdas y de los partidos, la política de flexibilización laboral han destruido esa institucionalidad. Hoy la tasa de sindicalización, según la CGTP, es de apenas el 7% de los trabajadores adecuadamente empleados; en Argentina es el 45%. Esto explica por qué el modelo no es cuestionado masivamente por los más afectados, es decir, por los trabajadores. 

Segundo, los llamados sectores populares hoy buscan o bien sobrevivir ­lo que se refleja en la multiplicación de estas organizaciones­ o integrarse al mercado mediante la informalidad. Sobrevivir o integrarse al mercado no implica cambiar el orden político. Para cambiarlo se requiere voluntad pública de poder y ello no existe ni en las clases populares ni tampoco en las clases medias, que han sido golpeadas duramente por el ajuste neoliberal. 

De otro lado, es un error decir, como se escucha, que con el advenimiento del fujimorismo los llamados sectores blancos, es decir pitucos, perdieron el control del poder. No. Hoy en día esos sectores blancos gobiernan la economía del país y la también llamada reinserción internacional. Los que perdieron fueron las clases medias urbanas y los sectores populares organizados, que apostaron por un modelo mercadointernista y por representaciones políticas específicas. Lo que existe hoy es una alianza entre estos sectores blancos, es decir altos, y los de abajo. Ello te explica la llamada pasividad.

 De acuerdo, pero ¿cómo definir la actual pasividad? De eso podemos hablar en otra ocasión, porque no podría responder a tu pregunta sin fatigar a tus lectores con un poco de teoría política.




Desco / Revista Quehacer Nº 112 /Mar-Abr 1998


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje